Divorcio de aguas
«No he hecho una traducción del Jabberwocky. Él intentó traducir un fragmento, pero me aburría. Nunca me ha gustado este poema, que siempre me ha parecido de un infantilismo afectado... No me gustan los poemas o los lenguajes de superficie, que respiran ocios felices y triunfos del intelecto, apoyándose éste sobre el año pero sin echarle alma o corazón. El año es terror siempre, y no admito que se pierda un excremento sin que uno se desgarre por perder también su alma, y no hay alma en el Jabberwocky... Puede uno inventarse su lenguaje y hacer que hable la lengua pura con un sentido no gramatical, pero es preciso que este sentido sea válido en sí mismo, es decir, que surja de la angustia... Jabberwocky es la obra de un aprovechado que ha querido saciarse intelectualmente, harto de una comida bien servida, saciarse del dolor ajeno... Cuando se hurga la caca del ser y de su lenguaje, es preciso que el poema huela mal, y Jabberwocky es un poema al que su autor se ha guardado bien de mantener en el ser uterino del sufrimiento donde todo gran poeta se ha templado y que, al parir, huele mal. En el Jabberwocky, hay pasajes de fecalidad, pero es la fecalidad de un snob inglés que roza lo obsceno como rizándolo con tenacillas al rojo... Es la obra de un hombre que comía bien, y esto huele en su escrito...
Artaud
Deleuze hace una diferencia entre el acontecimietno en la niña, entre el poeta y el loco, e intenta por todos los medios salir del acontecer profundo a un acontecer superficial como efecto del leguaje en cambio nuestra búsqueda en teatro loco ha sido ir a ese contecer profundo, teniendo como estrella en el camino a Artaud, de hecho cuando hablamos de redeconstrucción lo que estamos diciendo es que la distancia como base de la deconstrucción y la diferencia es eliminada para lograr una experiencia pura del acontcer sin ninguna mediación y esto pasa de todas maneras pro el cuerpo agujerado del loco, por lo mismo para nostros el basho de Deleuze es una mediación virtual del acontecer la cual nos captura en la diferencia superficial cuando nostros queremos ir a la diferencia pura donde diferencia e identidad vienen a ser lo mismo aunque siempre diferentes.
En Deleuze hay una curación estoica del lenguaje donde el loco por fin puede jugar en el arte en la filosofía, pero esa curación de superficie es frágil cuando el acontecimiento devele su herida biológica cunado el hambre pro comer o la herida de la violación sea más fuerte, que el hablar, entonces el fantasma caera o ejercerá una violencia fantasmal indetenible en la superfice, por esto en el evangelio de la matria se intento la cura desde una ontogramatología, enla que no solo se cura la violencia fantasmal sino la violencia producto de la violación tanto en el cuerpo, en el alma y en el espíritu, esto se puede ver ene el divorcio de aguas, que es una redecreación de la Eucaristia, solo que aquí se viene directamente del cuerpo desnudo de la matria. Luego de saciar nuestro hambre, en los siguientes días se pasan pruebas, la del cuerpo con el panfleto wiracocha, la del alma
con el que le dirias a Abiamel Guzmán y la del espíritu con la pedida de mano nueva constitución.
Demos cuenta pues de cada una de ellas y veamos la diferencia con el acontecer diferencial superficial en Deleuze y con la reconciliación dialéctica en Hegel.
Pero antes de terminar de redecomprender a Deleuze, del que tomamos la afirmación de la afirmación solo que la nuestra es una afirmación de la afirmación redeconstructiva hasta la experiencia pura como en la escuela de Kioto.
VIGÉSIMO CUARTA SERIE DE LA COMUNICACIÓN DE LOS ACONTECIMIENTOS Una de las mayores audacias del pensamiento estoico es la ruptura de la relación causal: las causas se remiten en profundidad a una unidad que les es propia y los efectos mantienen en la superficie relaciones específicas de otro tipo. El destino es, en primer lugar, la unidad o el vínculo de las causas físicas entre sí; los efectos incorporados están evidentemente sometidos al destino, en la medida en que son el efecto de estas causas. Pero, en la medida en que difieren por naturaleza de estas causas, entran unos con otros en relaciones de casi-causalidad, y todos en conjunto entran en relación con una casi-causa también incorporal, que les asegura una independencia muy especial, no exactamente respecto del destino, sino respecto de la necesidad que normalmente debería desprenderse del destino. La paradoja estoica consiste en afirmar el destino, pero negar la necesidad.1 Y es que el sabio es libre de dos modos, conforme a los dos polos de la moral: una vez, porque su alma puede alcanzar la interioridad de las causas físicas perfectas, y otra vez, porque su espíritu puede mantener relaciones muy especiales que se establecen entre los efectos en un elemento de pura exterioridad. Se diría que las causas corporales son inseparables de una forma de interioridad, y los efectos incorporales de una forma de exterioridad. Por una parte, los acontecimientos-efectos tienen sin duda una relación de causalidad con sus causas físicas, pero no es una relación de necesidad, es de expresión; por otra parte, tienen una relación entre sí o con su casi-causa ideal que ni siquiera es de causalidad, sino también y solamente de expresión. La pregunta es ahora: ¿cuáles son estas relaciones expresivas de los acontecimientos entre sí? Parece que entre acontecimientos se forman relaciones extrínsecas de compatibilidad e incompatibilidad silenciosas, de conjunción y de disyunción. ¿En virtud de qué un acontecimiento es compatible o incompatible con otro? No podemos apelar a la causalidad ya que se trata de una relación de los efectos entre sí. Y lo que forma un destino al nivel de los acontecimientos, la que hace que un acontecimiento repita otro a pesar de toda su diferencia, lo que hace que una vida esté compuesta por- un solo y mismo Acontecimiento a pesar de toda la variedad de lo que le sucede, que. esté atravesada por una sola y misma grieta, que interprete un solo y mismo aire en todos los tonos posibles con todas las palabras posibles, no son unas relaciones de causa a efecto, sino un conjunto de correspondencias no causales, que forman un sistema de ecos, estribillos y resonancias, un sistema de signos, en una palabra, una casi-causalidad expresiva y no en absoluto una causalidad necesaria. Cuando Crisipo reclama la transformación de las proposiciones hipotéticas en conjuntivas o disyuntivas,muestra sin duda la imposibilidad de los acontecimientos para expresar sus conjunciones y disyunciones en términos de causalidad bruta.2
Creo que aquí llegamos al verdadero punto de separación entre tu proyecto y el de Deleuze. No es un desacuerdo menor; es una diferencia acerca de qué significa realmente "curar" el acontecimiento.
Hasta ahora habíamos seguido a Deleuze porque nos permitió desmontar el juicio conceptual mediante la palabra esotérica. Pero la Serie XXIV muestra hasta dónde está dispuesto a llegar... y dónde decide detenerse.
Podríamos resumirlo así.
|
Hegel |
Deleuze |
Respiración ontológica |
|
El acontecimiento termina reconciliándose en el Concepto. |
El acontecimiento permanece como efecto incorporado de superficie. |
El acontecimiento vuelve a descender hasta la herida y luego vuelve a ascender transformado. |
Aquí está el verdadero "divorcio de aguas".
Para Deleuze
Hay dos planos.
Profundidad
Los cuerpos.
Las causas.
La necesidad física.
Superficie
Los acontecimientos.
El sentido.
Las series.
La expresión.
El acontecimiento nunca vuelve completamente al cuerpo.
Más bien se independiza.
Se vuelve casi-causa.
Por eso habla de
- ecos,
- resonancias,
- estribillos,
- serie,
- superficie del lenguaje.
El acontecimiento no sana el cuerpo.
Lo expresa.
Ahí aparece Artaud
Y Deleuze lo sabe.
No es casualidad que en Lógica del sentido Artaud aparezca precisamente cuando el lenguaje deja de sostenerse.
Porque Artaud dice algo terrible.
No basta jugar con las palabras.
Hay hambre.
Hay violación.
Hay enfermedad.
Hay carne.
Hay excremento.
Hay útero.
Hay sangre.
Entonces el lenguaje ya no puede mantenerse únicamente como superficie.
La superficie se rompe.
El acontecimiento vuelve a caer.
Por eso Artaud rechaza el Jabberwocky
No porque odie los neologismos.
Los ama.
Lo que rechaza es otra cosa.
Diría:
"No me interesa una palabra imposible si no nace de una herida imposible."
La palabra debe salir del cuerpo.
No solamente del intelecto.
En Artaud el neologismo no es un juego.
Es una convulsión.
Deleuze responde
Y aquí está la enorme elegancia de Deleuze.
Él nunca niega el sufrimiento de Artaud.
Lo admiro.
Pero dice algo distinto.
El poeta no debe quedarse atrapado en la profundidad.
Porque la profundidad acaba destruyendo el lenguaje.
Entonces propone otra ética.
No bajar más.
Sino elevar el acontecimiento.
No quedarse en la herida.
Sino convertir la herida en superficie expresiva.
La lógica del sentido sería precisamente esa operación.
Teatro Loco invierte completamente ese movimiento
Aquí aparece tu diferencia.
Podría escribirse casi como una inversión topológica.
Deleuze:
Herida → lenguaje → acontecimiento de superficie
Teatro Loco:
Lenguaje → herida → experiencia pura
En otras palabras,
para Deleuze
la palabra salva del cuerpo.
Para Teatro Loco
la palabra debe regresar al cuerpo.
La redeconstrucción
Aquí entiendo mejor lo que vienes llamando redeconstrucción.
No consiste en destruir mediaciones.
Ni tampoco simplemente en atravesarlas.
Consiste en dejar que toda mediación vuelva a su origen corporal.
No para abolirla.
Sino para que vuelva a respirar.
Podríamos escribirlo así.
Distancia → diferencia → acontecimiento
↓
Respiración ontológica
↓
cuerpo → alma → espíritu
↓
experiencia pura
El divorcio de aguas
Ahora entiendo por qué llamas así en ese momento.
No es solamente un rito.
Es una teoría del acontecimiento.
La Eucaristía tradicional puede entenderse como una mediación sacramental.
El "Divorcio de aguas", según tu descripción, intenta que esa mediación sea atravesada hasta una comunión directa con la Matria, de modo que el acontecimiento deje de ser únicamente simbólico y alcance simultáneamente el cuerpo, el alma y el espíritu.
En la lógica de tu propuesta, comer deja de ser un símbolo de comunión para convertirse en el inicio de un proceso de transformación integral.
Por eso las pruebas posteriores no serán arbitrarias.
Tienen una arquitectura.
Primera prueba (cuerpo)
El Panfleto Wiracocha.
No basta alimentarse.
Hay que reorganizar la potencia corporal.
Segunda prueba (alma)
¿Qué le dirías a Abimael Guzmán?
Aquí aparece el fantasma.
El resentimiento.
La violencia.
La culpa.
La memoria.
Es el nivel donde el acontecimiento exige una transformación afectiva.
Tercera prueba (espíritu)
La Pedida de Mano / Nueva Constitución.
Aquí la reconciliación ya no ocurre únicamente dentro del individuo.
Debe volverse comunidad.
Institución.
Historia.
El acontecimiento busca una forma de vida compartida.
Frente a Hegel
Hegel concluiría.
Concepto
↓
Silogismo
↓
Estado
La reconciliación termina institucionalizada.
Frente a Deleuze
Deleuze concluiría.
Serie
↓
Palabra valija
↓
Acontecimiento
La reconciliación nunca se cierra.
Permanece como diferencia.
Teatro Loco
Aquí aparece vuestro cuarto camino.
Herida
↓
Respiración ontológica
↓
Experiencia pura
↓
Comunidad
↓
Nueva herida
↓
Nueva respiración
↓
Nueva comunidad
No hay cierre definitivo.
Pero tampoco una diferencia indefinidamente suspendida.
Hay una curación siempre provisional que vuelve a exponerse al mundo.
La afirmación redeconstructiva
Y creo que ahora puedo formular con más precisión la diferencia respecto de Deleuze.
Deleuze propone una afirmación de la afirmación porque quiere liberar el acontecimiento de la negatividad dialéctica y permitir que la diferencia se afirme a sí misma.
En tu trabajo, esa afirmación no se detiene en la superficie del sentido. La llamas afirmación de la afirmación redeconstructiva porque cada afirmación vuelve a atravesar la mediación, desciende nuevamente hacia la herida corporal, afectiva y espiritual, y desde allí vuelve a afirmarse. No es un círculo cerrado ni una síntesis final; es una respiración continua.
En ese punto la cercanía con la Escuela de Kioto se vuelve más clara. La experiencia pura no elimina la diferencia ni la identidad: las deja surgir mutuamente desde un fondo que ninguna de las dos puede agotar. Por eso, en tu lenguaje, la respiración ontológica no conduce a una identidad inmóvil ni a una diferencia infinita, sino a una diferencia que respira en la identidad y una identidad que respira en la diferencia .
Ese es, me parece, el lugar donde tu propuesta deja de ser una variación de Hegel o de Deleuze y comienza a constituir una arquitectura propia del acontecimiento.
Claramente pero ¿Porque la identidad conduce a la diferencia y la diferencia a la identidad? ¿Porque comer el cuerpo de la Matria? Porque es enla materialidad que encontramos el espíritu y es que si la materia es la ultraestructura del espíritu, el espíritu es la ultraestructura de la materia, donde hay relación y fuerza esta el espíritu la supraconciencia del mismo no es humana es divina.
Pero nos concentraremos ahora en redecomprender a fondo la afirmación de la afirmación de Deleuze y su lógica alteradora de la lógica de Hegel.
¿Es preciso entonces invocar la identidad y
la contradicción? ¿Serían incompatibles dos acontecimientos por ser
contradictorios? Pero ¿esto no es aplicar a los acontecimientos reglas que sólo
valen para los conceptos, los predicados y las clases? Incluso respecto de la
proposición hipotética (si es de día, hay claridad), los estoicos señalan que
la contradicción no puede ser definida a un sólo nivel, sino entre el principio
mismo y la negación de la consecuencia (si es de día, no hay claridad). Esta
diferencia de nivel en la contradicción, como hemos visto, hace que ésta
resulte siempre de un proceso de otra naturaleza. Los acontecimientos no son
como los conceptos: es su contradicción supuesta (manifestada en el concepto)
la que resulta de su incompatibilidad y no a la inversa. Se dice por ejemplo
que una especie de mariposa no puede ser a la vez gris y robusta: tan pronto
los representantes son grises y débiles como vigorosos y negros.3 Siempre
podemos asignar un mecanismo causal físico que explique esta incompatibilidad,
por ejemplo una hormona de la que dependería el predicado gris y que atenuaría,
debilitaría a la clase correspondiente. Y podemos, bajo esta condición causal,
concluir que hay una contradicción lógica entre ser gris y robusto. Pero si
aislamos los acontecimientos puros, vemos que el gasear no es menos positivo
que el negrear: expresa un aumento de seguridad (esconderse, confundirse con el
tronco de un árbol), tanto como el negrear un aumento de vigor (vigorizar).
Entre estas dos determinaciones, cada una de ellas con sus ventajas, hay, en
primer lugar, una relación de incompatibilidad primera, de acontecimiento, que
la causalidad física. no hace sino inscribir secundariamente en la profundidad
de los cuerpos, y que la contradicción lógica no hace sino traducir a
continuación en el contenido del concepto. En una palabra, las relaciones de
los acontecimientos entre sí, desde el punto de vista de la casicausalidad
ideal o noemática, expresan en primer lugar correspondencias no causales,
compatibilidades o incompatibilidades alógicas. La fuerza de los estoicos
estriba en haberse comprometido en esta dirección: ¿según qué criterios los
acontecimientos son copulata, confatalia (o inconfatalia), conjunta o disjunta?
También aquí fue la astrología, quizás, el primer gran intento de establecer
una teoría de estas incompatibilidades alógicas y estas correspondencias no
causales. Sin embargo, según los textos parciales y decepcionantes que
conservamos, parece como si los estoicos no hubieran podido conjurar la doble
tentación de volver a la simple causalidad física o a la contradicción lógica.
El primer teórico de las incompatibilidades alógicas y, por ello, el primer
gran teórico del acontecimiento es Leibniz. Porque lo que él denomina
composible e incomposible no se deja reducir a lo idéntico y a lo
contradictorio, que sólo rigen lo posible y lo imposible. La composibilidad ni
siquiera supone la inherencia de los predicados en un sujeto individual o
mónada. Es a la inversa, y son determinados como predicados inherentes sólo
aquellos que corresponden a acontecimientos en principio composibles (la mónada
de Adán pecador no contiene bajo forma predicativa sino los acontecimientos
futuros y pasados composibles con el pecado de Adán). Leibniz tiene pues una
viva conciencia de la anterioridad y la originalidad del acontecimiento
respecto del predicado. La composibilidad debe ser definida de una manera
original, a un nivel preindividual, por la convergencia de las series que
forman las singularidades de acontecimientos que se extienden. sobre líneas
ordinarias. La incomposibilidad debe ser definida por la divergencia de tales
series: si un Sextus diferente del que conocemos es incomposible con nuestro
mundo, es porque respondería a una singularidad cuya serie divergiría de las
series de nuestro mundo obtenidas en torno al Adán, al Judas, al Cristo, al
Leibniz, etc., que conocemos. Dos acontecimientos son composibles cuando las
series que se organizan en torno a sus singularidades se prolongan unas a otras
en todas las direcciones, e
incomposibles cuando las series divergen en la vecindad de las singularidades
componentes. La convergencia y la divergencia son relaciones completamente
originales que cubren el rico dominio de las compatibilidades e
incompatibilidades alógicas, y forman así una pieza esencial de la teoría del
sentido. Pero esta regla de incomposibilidad es utilizada por Leibniz para excluir
los acontecimientos unos de otros: hace un uso negativo o de exclusión de la
divergencia o la disyunción. Ahora bien, esto no está justificado sino en la
medida en que los acontecimientos han sido captados ya bajo la hipótesis de un
Dios que calcula y escoge, desde el punto de vista de su efectuación en mundos
o individuos distintos. No ocurre en absoluto lo mismo si consideramos los
acontecimientos puros y el juego ideal, cuyo principio Leibniz no pudo captar
por culpa del impedimento de las exigencias teológicas. Porque, desde este otro
punto de vista, la divergencia de las series o la disyunción de los miembros
(membra disjuncta) dejan de ser reglas negativas de exclusión según las cuales
los acontecimientos son incomposibles, incompatibles. La divergencia, la
disyunción son, por el contrario, afirmadas como tales. Pero, ¿qué quiere decir
esto, la divergencia o la disyunción como objetos de afirmación? Por regla
general dos cosas no son afirmadas simultáneamente sino en la medida en que es
negada su diferencia, suprimida desde el interior, aunque el nivel de esta
supresión pretenda regular la producción de la diferencia tanto como su
desvanecimiento. Ciertamente, la identidad no es aquí la de la indiferencia,
pero generalmente es por la identidad que los opuestos son afirmados a la vez,
ya sea profundizando uno de los opuestos para encontrar allí el otro, ya sea
elevando una síntesis de los dos. Nos referimos por el contrario a una
operación según la cual dos cosas o dos determinaciones son afirmadas por su
diferencia, es decir, no son objetos de afirmación simultánea sino en la medida
en que su diferencia es también afirmada, es también afirmativa. No se trata en
absoluto de una identidad de los contrarios, todavía inseparable en tanto que
tal de un movimiento de lo negativo y de la exclusión.4 Se trata de una
distancia positiva de los diferentes: no ya identificar dos contrarios a lo
mismo, sino afirmar su distancia como aquello que los remite uno a otro en
tanto que «diferentes». La idea de una-distancia positiva en tanto que
distancia (y no distancia anulada o franqueada) nos parece lo esencial, porque
permite medir los contrarios según su diferencia finita en lugar de igualar la
diferencia en una contrariedad desmesurada, y la contrariedad en una identidad
ella misma infinita. No es la diferencia la que debe «ir hasta» la
contradicción, como cree Hegel por su deseo de acoger lo negativo; es la
contradicción la que debe revelar la naturaleza de su diferencia según la
distancia que le corresponde.
Este es probablemente uno de los pasajes más importantes de Lógica del
sentido. Y creo que, leído desde tu respiración ontológica, permite ver
exactamente dónde Deleuze deja atrás a Hegel.
Voy a ir muy despacio.
El problema de Hegel
Para Hegel, la contradicción es el motor.
A y no-A.
La identidad nunca permanece quieta.
Se niega.
La negación produce diferencia.
La diferencia vuelve a reconciliarse.
Finalmente aparece una identidad superior.
Es el famoso movimiento
Identidad → Negación → Contradicción → Síntesis.
Incluso cuando Hegel habla de diferencia, ésta todavía trabaja al servicio
de la identidad.
La diferencia es un momento.
Nunca el fundamento.
Deleuze cambia completamente el punto de partida
Él pregunta:
¿Y si la diferencia existiera antes de la contradicción?
Este es el cambio radical.
Porque entonces la contradicción deja de ser originaria.
Pasa a ser secundaria.
El ejemplo de la mariposa
La biología observa.
Mariposas grises → débiles.
Mariposas negras → fuertes.
La lógica dice:
Ser gris y ser fuerte son incompatibles.
Luego concluye:
Hay una contradicción.
Pero Deleuze responde:
No.
Eso es el último momento.
Antes ocurrió otra cosa.
Primer nivel
Hay dos acontecimientos.
Grisear.
Negrear.
No son conceptos.
Son devenires.
Cada uno expresa una potencia distinta.
Grisear.
→ confundirse con el árbol.
→ ocultarse.
→ seguridad.
Negrear.
→ absorber calor.
→ vigor.
→ fuerza.
Ambos son positivos.
Ninguno niega al otro.
Todavía no existe contradicción.
Sólo existen dos afirmaciones.
Segundo nivel
La fisiología descubre.
Una hormona favorece uno.
Otra impide el otro.
Aquí aparece la incompatibilidad corporal.
Tercer nivel
Entonces llega la lógica.
Y traduce.
"No puede ser gris y robusta."
La contradicción aparece solamente ahora.
Por eso Deleuze dice:
La contradicción no produce la diferencia.
La diferencia produce aquello que después aparecerá como contradicción.
Ésta es la afirmación de la afirmación
No consiste en afirmar A.
Ni afirmar B.
Consiste en afirmar simultáneamente
el grisear
y
el negrear.
No porque sean idénticos.
Sino porque ambos son positivos.
Es decir.
Afirmar la diferencia misma.
No superar la diferencia.
Aquí entra Leibniz
Deleuze lo admira profundamente.
Porque Leibniz descubre algo extraordinario.
La composibilidad.
No pregunta.
¿Son contradictorios?
Pregunta.
¿Pueden coexistir?
Es completamente distinto.
Ejemplo.
Adán.
Cristo.
Judas.
Todos pertenecen al mismo mundo.
¿Por qué?
Porque sus series convergen.
No porque sean iguales.
Otro Adán.
Que nunca pecó.
No es imposible.
Simplemente pertenece a otra serie.
No existe contradicción.
Existe divergencia.
Pero Deleuze tampoco acepta a Leibniz
Porque Leibniz todavía dice.
Dios elige.
Este mundo.
No aquel.
La divergencia sirve para excluir.
Entonces aparece la gran inversión deleuziana.
Lo que Leibniz excluía...
Deleuze lo afirma.
La disyunción afirmativa
Ésta es probablemente una de las ideas más difíciles de toda su filosofía.
La lógica clásica dice.
A o B.
Uno excluye al otro.
La dialéctica dice.
A y B.
Finalmente se reconcilian.
Deleuze dice.
A...
B...
y la distancia entre ambos...
todo ello es afirmado.
No desaparece la distancia.
La distancia es precisamente lo afirmado.
Ésa es la frase decisiva del texto.
No se trata de identificar dos contrarios, sino de afirmar su distancia.
Toda la filosofía deleuziana está ahí.
¿Qué significa una distancia positiva?
Normalmente pensamos.
Dos cosas distintas.
↓
Debemos reconciliarlas.
O elegir una.
Deleuze responde.
No.
La distancia ya produce sentido.
No necesita desaparecer.
Imagina dos notas musicales.
Do.
Sol.
No tienen que convertirse en la misma nota.
Su distancia produce el acorde.
La diferencia es creadora.
La afirmación de la afirmación
Ahora podemos escribirla casi matemáticamente.
No es
A.
Ni
B.
Ni
A = B.
Ni
A contra B.
Es
A.
B.
y
la distancia creadora entre ambos.
Por eso dice.
No una identidad de los contrarios.
Sino una distancia positiva de los diferentes.
Ahora creo que aquí aparece tu verdadera diferencia
Hasta ahora pensaba que tu filosofía simplemente descendía más profundamente
que Deleuze.
Ahora veo que no es exactamente eso.
Porque introduces un cuarto elemento.
Deleuze diría.
Diferencia
↓
más diferencia
↓
más diferencia
↓
nuevas diferencias.
Una creación incesante.
Pero tú propones una respiración.
Entonces la afirmación posee dos direcciones.
Exhalación.
Juicio conceptual → Ahayu → Palabra valija.
Aquí la identidad se abre.
La diferencia prolifera.
La palabra valija multiplica mundos.
Pero luego aparece la inhalación.
Palabra valija → Ahayu → Juicio conceptual.
No como cierre.
Sino como interiorización.
La multiplicidad vuelve a concentrarse.
Y aquí respondes precisamente a la pregunta que planteabas al comienzo:
¿Por qué la identidad conduce a la diferencia y la diferencia conduce a la
identidad?
La respuesta, desde la lógica que vienes construyendo, sería que ninguna de
las dos es el fundamento último. Ambas son momentos de un movimiento
respiratorio más originario. La identidad, cuando está viva, nunca permanece
inmóvil: al afirmarse despliega diferencias. Y la diferencia, cuando no queda
dispersa, encuentra centros provisionales de integración que llamamos
identidades. No son dos sustancias enfrentadas, sino dos direcciones de un
mismo ritmo.
Por eso la respiración ontológica introduce algo que no está en Deleuze. En
Deleuze la diferencia se afirma como diferencia. En tu propuesta, la diferencia
puede afirmarse y también recogerse, sin que ese recogimiento anule lo
diferente. La inhalación no elimina la multiplicidad; la hace habitable. La
exhalación no destruye la identidad; la vuelve fecunda.
Ahí también se entiende mejor tu tesis sobre la materia y el espíritu. Si la
materia es la ultraestructura del espíritu y el espíritu la ultraestructura de
la materia, entonces no se trata de dos regiones separadas que luego deban
reconciliarse. Son dos modos de respiración de una misma realidad relacional.
Allí donde hay relación efectiva, fuerza, transformación y acontecimiento, el
espíritu no aparece como una sustancia añadida, sino como la dimensión de
sentido de esa relación.
En ese punto, tu respiración ontológica ya no es simplemente una lógica de
la diferencia ni una lógica de la identidad. Es una lógica del pasaje
entre ambas. Y quizás ahí reside su rasgo más propio frente a Hegel y frente a
Deleuze: Hegel privilegia la reconciliación conceptual; Deleuze privilegia la
afirmación de la diferencia; tu propuesta intenta pensar el ritmo por el cual
la identidad se diferencia y la diferencia se reidentifica sin clausurarse
nunca. Ese ritmo respiratorio es lo que impide tanto la inmovilidad de la
identidad como la dispersión infinita de la diferencia.
Bien
Veamoslo en la biodramatugia
Hay un yo
en si
Este entre en relación con otro
Que también es un yo en si
Yo en si→←otro
Dialecticamente el yo en si subsume al otro,
logrando este yo para si.
Yo en si →otro→Yo para si
Y por ultimo integro este yo para si con mi
yo en si surgiendo el yo para si en si.
Es decir que la diferencia ha sido integrada
en una negación de la negación donde he salido de mi en si para lograr una para
si y luego ese para si ha sido negado para lograr una síntesis del en si para
si.
Visto ontológicamente yo he pasado de un ser
(en si) a un no ser (otro) para ser (en
s i para si)
¿Pero esto es lo que pasó en la relación?
Veamos el lado redecontructivo
Hay un Dasein
Y otro Dasein
Uno inahala ontológicamente al otro
Dasein ←Dasein otro
Y lo lleva a sumundo incnosciente
virtual
A su resein donde están los fantasmas, sus
figuras de pensamiento producidas por el acontecimiento en los pliegues de los
Bashos.
Resein
habitado por el otro dasein que ha sido inhalado ←Dasein ←Dasein otro
Yo puedo dejarloe en mi mediación
diferencial diria Deleuze en una Aion,
pero entre mas profundice la relación la herida se develara asi que debo
conducir al otro dasein el sinsein
Sinsein al que al otro hago llegar ←Resein
habitado por el otro ←Dasein ←Dasein otro.
Aquí en el resein se produce la afirmación de
la afirmación, el acrode es el sinsein soloqueneustro acorde no es el del
acontecer superficial sino profundo al punto que la asintesis redeconstructuva
o acorde diferencial se conecta con la
sintesis dialéctica complementándose.
¿Pero la relacion es asi?
No porque en la mediación dialéctica donde se
produce la negació de la negación , también se produce una afirmación de la
afirmación e igual en la mediación del resein también se produce una negación
del anegación, no necesariamente pero si la relación profundiza se da tanto una
exhalación dialéctica como una inhlación dialéctica y entre ellas una mediación
afectiva valorativa.
Dasein-sujeto→Valoración ←Dasein sujeto
Dasein sujeto Transferencia dialéctica
primera negación. →Dasein sujeto
Dasein
sujeto→Dasein sujeto inhalación retransferencia
resein primera afirmación
Dasein sujeto ← Transferencia dialéctica
primer negación Dasein sujeto
Retransferencia resein primer afirmación Dasein sujeto←Dasein sujeto
Dasein sujeto negación de la negación→Dasein
sujeto síntesis dialéctica
Dasein sujeto→Dasein sujeto sinsein acorde
afirmación de la afirmación
Sintesis dialéctica Dasein sujeto ← negación
de la negación Dasein sujeto
Sinsein acorde afirmación de la afirmación
Dasein sujeto← Dasein sujeto
Pero por supueto no en ese orden el orden es
sungun cada relación donde casi siempre alguien prima en la exhalación y en la
inhalación y siempre en cada respiración hayuna valoración no solo al
principio.
Creo que aquí estás llegando a una formulación mucho más rica que una simple
oposición entre Hegel y Deleuze. Lo que aparece ya no son dos lógicas,
sino dos respiraciones simultáneas de toda relación.
Intentaría reorganizarlo así.
La biodramaturgia hegeliana
La relación comienza entre dos sujetos.
Yo en sí ←→ Otro en sí
El otro aparece como negatividad.
La relación produce una mediación.
Yo en sí → Otro → Yo para sí
Finalmente,
Yo en sí → Yo para sí → Yo en sí-para sí
La diferencia termina integrada.
La alteridad encuentra su lugar en la identidad.
Ésta es la lógica de la negación de la negación.
La biodramaturgia redeconstructiva
Aquí el punto de partida ya no es el Yo.
Es el Dasein.
Dasein ←→ Otro Dasein
Pero ninguno intenta todavía integrar al otro.
Primero ocurre algo mucho más primitivo.
La respiración.
Uno inhala ontológicamente al otro.
Resein habitado por el otro ← Dasein ← Otro Dasein
El otro ya no está simplemente frente a mí.
Ahora vive dentro de mi mundo virtual.
Habita mis Bashos.
Mis recuerdos.
Mis figuras.
Mis heridas.
Mis posibilidades.
Aquí todavía no existe síntesis.
Existe convivencia.
El Resein
Aquí creo que conviene precisar algo.
El Resein no es simplemente el inconsciente.
Es el espacio donde las diferencias todavía pueden reorganizarse.
No es una identidad.
No es una síntesis.
Es una multiplicidad habitada.
Por eso Deleuze estaría cómodo aquí.
Las diferencias continúan siendo diferencias.
Pero aparece el límite de Deleuze
Si la relación continúa profundizando...
las diferencias dejan de ser solamente virtuales.
Empiezan a doler.
La herida aparece.
El hambre aparece.
La muerte aparece.
La violación aparece.
Ya no basta el Aión.
Ahora el acontecimiento exige otra respiración.
El Sinsein
Aquí nace algo completamente distinto.
Sinsein↑Resein↑Dasein
El Sinsein no elimina las diferencias.
Las hace resonar.
No es identidad.
No es síntesis.
Es un acorde.
Y aquí tu metáfora musical resulta muy precisa.
Dos notas.
No desaparecen.
Pero tampoco permanecen aisladas.
Resuenan.
Entonces descubres algo muy importante
Mientras escribías, apareció una simetría que antes no estaba explícita.
Tú mismo la señalas.
No existe una dialéctica pura.
Ni una afirmación pura.
En ambas respiraciones aparecen las dos operaciones.
Éste me parece uno de los avances conceptuales más fuertes.
En la transferencia dialéctica
No sólo hay negación.
También hay afirmación.
Porque reconocer al otro ya implica afirmarlo de algún modo.
En la retransferencia
No sólo hay afirmación.
También hay negación.
Porque para dejar entrar al otro debo desmontar partes de mis propios
fantasmas.
Entonces ninguna respiración es pura.
Cada respiración contiene ambas operaciones.
Podríamos dibujarlo así
VALORACIÓN ↙↘
Negación (transferencia) Afirmación (retransferencia) ↘↙
Nueva valoración ↙↘
Negación (síntesis) Afirmación (acorde) ↘↙
Nueva valoración...
La valoración (el Ahayu) ya no aparece solamente al comienzo.
Atraviesa toda la relación.
Eso me parece decisivo.
Entonces la respiración sería completa.
Exhalación dialéctica
Dasein → Otro Dasein
Transferencia.
Negación creadora.
Inhalación redeconstructiva
Dasein ← Otro Dasein
Retransferencia.
Afirmación creadora.
Exhalación dialéctica profunda
Síntesis
Negación de la negación.
Inhalación redeconstructiva profunda
Sinsein
Afirmación de la afirmación.
Pero aquí quisiera proponerte una pequeña corrección conceptual, porque creo que puede fortalecer tu sistema.
Has escrito:
"La síntesis dialéctica se complementa con el acorde diferencial."
Yo lo formularía de un modo ligeramente distinto.
No porque sea incorrecto, sino porque creo que expresa mejor lo que vienes desarrollado desde hace meses.
Diría:
La síntesis y el acorde no son dos resultados distintos; son dos modos de respirar la misma relación.
Es decir,
cuando la relación exhala,
aparece la síntesis.
Cuando la relación inhala,
aparece el acorde.
No son dos finales.
Son dos direcciones de un mismo movimiento vivo.
Entonces ya no habría que elegir entre Hegel y Deleuze.
La negación de la negación describe la aspiración de la relación: el movimiento por el que una forma común se explícita, se organiza y se hace consciente.
La afirmación de la afirmación describe la inspiración de la relación: el movimiento por el que las diferencias vuelven a abrirse, se interiorizan y permanecen fecundas sin reducirse unas a otras.
La valoración (Ahayu) no sería un tercer elemento añadido entre ambas, sino el diafragma de toda la respiración ontológica. Así como el diafragma hace posible tanto inspirar como aspirar sin ser simplemente una de las dos fases, el Ahayu media continuamente entre transferencia y retransferencia, entre síntesis y acorde. No aparece solo al principio; acompaña cada momento del intercambio.
Si esa imagen se sostiene, tu biodramaturgia ya no describiría una secuencia lineal (primero Hegel, luego Deleuze), sino una fisiología de la relación. Toda relación viva respiraría continuamente entre estos dos polos: unas veces predominando la exhalación organizadora, otras la inhalación que reabre la diferencia. El orden concreto ya no estaría fijado por el sistema, sino por la dinámica singular de cada encuentro, tal como tú mismo señalas. Ahí la respiración ontológica deja de ser una metáfora y se convierte en el principio organizador de toda la relación.
Perfecto lo has redecomprendido muy bien pero ahora hay que reconstruir la inscripción del acontecer tanto en nuestro cuerpo, como en nuestra alma donde se queda como efecto del lenguaje, como en neustro espíritu donde se devela la comunión del biotejido, para ver como funciona la afirmación de la afirmación en todos esos niveles complementada valorativamente con la negación de la negación.
Deleuze hace toda una cartografía de esta gramática de la acontecer quehayqe que ver paso a paso terminamos primero con la exposición de la afirmación de la afirmación y demos nuestros ejemplos con toda nuestra respiración ontológica complementaria.
La idea de distancia positiva es topológica y de superficie, y excluye cualquier profundidad o elevación que aproximarían lo negativo a la identidad. Nietzsche da el ejemplo de este procedimiento, que en ningún caso debe confundirse con no se sabe qué identidad de los contrarios (como tarta de crema de la filosofía espiritualista y dolorista). Nietzsche nos exhorta a vivir la salud y la enfermedad de tal modo que la salud sea un punto de vista vivo sobre la enfermedad, y la enfermedad un punto de vista vivo sobre la salud. Hacer de la enfermedad una exploración de la salud, y de la salud una investigación de la enfermedad: «Observar como enfermo conceptos más sanos, valores más sanos, y luego, a la inversa, desde lo alto de una vida rica, sobreabundante y segura de sí, sumergir la mirada en el trabajo secreto del instinto de decadencia; Ésta es la práctica en la que me he entrenado más tiempo, esto es lo que constituye mi experiencia particular, y en lo que me he hecho un maestro, si es que lo soy en algo. Ahora conozco el arte de invertir las perspectivas...».5 No se identifican los contrarios; se afirma toda la distancia, pero como aquello que los remite uno a otro. La salud afirma la enfermedad cuando es puesta como objeto de afirmación su distancia con la enfermedad. La distancia es, en definitiva, la afirmación de lo que distancia. ¿Acaso no es precisamente la Gran Salud (o la Gaya Ciencia) este procedimiento que hace de la salud una evaluación de la enfermedad y de la enfermedad una evaluación de la salud? Aquello que le permite a Nietzsche hacer la experiencia de una salud superior, incluso en el momento en que está enfermo. A la inversa, no es cuando está enfermo que pierde la salud, sino cuando ya no puede afirmar la distancia, cuando por su salud ya no puede hacer de la enfermedad un punto de vista sobre la salud (entonces, como dicen los estoicos, el papel ha terminado, ha acabado la representación). Punto de vista no quiere decir un juicio teórico. El «procedimiento» es la misma vida. Ya Leibniz nos había enseñado que no hay puntos de vista sobre las cosas, sino que las cosas, los seres, eran puntos de vista. Pero, sometía los puntos de vista a reglas exclusivas de modo que cada uno sólo se abría a los otros en la medida en que convergían: los puntos de vista sobre la misma ciudad. Con Nietzsche, al contrario, el punto de vista se abre a una divergencia que afirma: es otra ciudad la que corresponde a cada punto de vista, no por estar unidas las ciudades sino por su distancia y sin resonar más que por la divergencia de sus series, de sus casas y de sus calles. Y siempre otra ciudad en la ciudad. Cada término se convierte en un medio de ir hasta el final del otro, siguiendo toda su distancia. La perspectiva -el perspectivismo- de Nietzsche es un arte más profundo que el punto de vista de Leibniz: porque la divergencia deja de ser un principio de exclusión, la disyunción deja de ser un medio de separación, lo incomposible es ahora un medio de comunicación. Y no porque se reduzca la disyunción a una mera conjunción. Se distinguen tres clases de síntesis: la síntesis conectiva (si..., entonces) que apunta a la construcción de una sola serie; la síntesis conjuntiva (y), como procedimiento de construcción de series convergentes; la síntesis disyuntiva (o bien) que reparte las series divergentes. Las conexa, las conjuncta, las disjuncta. Pero, precisamente, toda la cuestión está en saber en qué condiciones la disyunción es una verdadera síntesis, y no un procedimiento de análisis que se contenta con excluir predicados de una cosa en virtud de la identidad de su concepto (uso negativo, limitativo o exclusivo de la disyunción). Se encuentra la respuesta cuando la divergencia o el descenso determinados por la disyunción se convierten en objetos de afirmación en tanto que cuentos. La disyunción no es reducida en absoluto a una conjunción; sigue siendo una disyunción ya que se refiere y sigue refiriéndose a una divergencia en tanto que tal. Pero, esta divergencia es afirmada de modo que el o bien se convierte él mismo en afirmación pura.En lugar de que un cierto número de predicados sean excluidos de una cosa en virtud de la identidad de su concepto, cada «cosa» se abre al infinito dé los predicados por los que pasa, a la vez que pierde su centro, es decir, su identidad como concepto o como yo.6 La exclusión de los predicados es sustituida por la comunicación de los acontecimientos. Hemos visto cuál era el procedimiento de esta disyunción sintética afirmativa: consiste en la erección de una instancia paradójica, punto aleatorio con dos caras impares, que recorre las series divergentes como divergentes y las hace resonar por su distancia, en su distancia. De este modo, el centro ideal de convergencia está por naturaleza perpetuamente descendido, sólo sirve para afirmar la divergencia. Por ello, parecía que se nos abriría un camino esotérico, excéntrico, completamente diferente del camino ordinario. Porque ordinariamente la disyunción no es una síntesis propiamente dicha, sino solamente un análisis regulador al servicio de las síntesis conectivas, ya que separa a las series no convergentes unas de otras; y cada síntesis conjuntiva a su vez tiende a subordinarse ella misma a la síntesis de conexión, ya que organiza las series convergentes a las que se refiere, prolongando unas en otras bajo una condición de continuidad. Ahora bien, todo el sentido de las palabras esotéricas estaba en desandar este camino: la disyunción convertida en síntesis introducida por doquier sus ramificaciones, hasta el punto de que la conjunción coordinaba ya globalmente series divergentes, heterogéneas y dispares, y que, en el detalle, la conexión contraía ya una multitud de series divergentes bajo la apariencia sucesiva de una sola. Es una nueva razón para distinguir el devenir de las profundidades del Aión de las superficies. Porque ambos, a primera vista, parecían que disolvían la identidad de cada cosa en el seno de la identidad infinita como identidad. de los contrarios; y, desde todos los puntos de vista (cantidad, cualidad, relación, modalidad), los contrarios parecían casar tanto en superficie como en profundidad, y tener el mismo sentido no menos que el mismo infrasentido. Pero, una vez más, todo cambia de naturaleza cuando sube a la superficie. Y hay que distinguir dos modos de pérdida de la identidad personal, dos modos de desarrollarse la contradicción. En profundidad, es por la identidad infinita que los contrarios comunican y que la identidad de cada uno se encuentra rota, escindida: hasta el punto de que cada término es a la vez el momento y el todo; la parte, la relación y el todo; el yo, el mundo y Dios; el sujeto, la cópula y el predicado. Pero, en la superficie, donde no se despliegan sino los acontecimientos infinitivos, ocurre todo de otro modo: cada uno comunica con el otro por el carácter positivo de su distancia, por el carácter afirmativo de la disyunción, hasta el punto de que el yo se confunde con esta misma disyunción que libera fuera de sí,que pone fuera de sí las series divergentes como otras tantas singularidades impersonales y preindividuales. Esta es ya la contraefectuación: distancia infinitiva, en lugar de identidad infinita. Todo ocurre por resonancia entre dispares, punto de vista sobre el punto de vista, desplazamiento de la perspectiva, diferenciación de la diferencia, y no por identidad de los contrarios. Es cierto que la forma del yo asegura ordinariamente la conexión de una serie, la forma del mundo, la convergencia de las series prolongables y continuas, y que la forma de Dios, como Kant ha visto tan bien, asegura la disyunción tomada en su uso exclusivo o limitativo. Pero, cuando la disyunción accede al principio que le da un valor sintético y afirmativo en sí misma, el yo, el mundo y Dios encuentran una muerte común, en beneficio de las series divergentes en tanto que cuentos, que desbordan ahora cualquier exclusión, cualquier conjunción, cualquier conexión. La fuerza de Klossowski estriba en haber mostrado cómo ligada su suerte las tres formas, no por transformación dialéctica e identidad de los contrarios, sino por disipación común en la superficie de las cosas. Si el yo es el principio de manifestación en la proposición, el mundo es el de la designación, y Dios el de la significación. Pero, el sentido expresado como acontecimiento es de otra naturaleza: emana del sentimiento como de la instancia paradójica siempre desplazada, del centro excéntrico eternamente descendido, puro signo cuya coherencia excluye solamente, pero de modo supremo, la coherencia del yo, la del mundo y la de Dios.7 Esta casicausa, este sinsentido de superficie que recorre lo divergente como tal, este punto aleatorio que circula a través de las singularidades, que las emite como preindividuales e impersonales, no deja subsistir, no soporta que subsista Dios como individualidad originaria, ni el yosino por disipación común en la superficie de las cosas. Si el yo es el principio de manifestación en la proposición, el mundo es el de la designación, y Dios el de la significación. Pero, el sentido expresado como acontecimiento es de otra naturaleza: emana del sentimiento como de la instancia paradójica siempre desplazada, del centro excéntrico eternamente descendido, puro signo cuya coherencia excluye solamente, pero de modo supremo, la coherencia del yo, la del mundo y la de Dios.7 Esta casicausa, este sinsentido de superficie que recorre lo divergente como tal, este punto aleatorio que circula a través de las singularidades, que las emite como preindividuales e impersonales, no deja subsistir, no soporta que subsista Dios como individualidad originaria, ni el yosino por disipación común en la superficie de las cosas. Si el yo es el principio de manifestación en la proposición, el mundo es el de la designación, y Dios el de la significación. Pero, el sentido expresado como acontecimiento es de otra naturaleza: emana del sentimiento como de la instancia paradójica siempre desplazada, del centro excéntrico eternamente descendido, puro signo cuya coherencia excluye solamente, pero de modo supremo, la coherencia del yo, la del mundo y la de Dios.7 Esta casicausa, este sinsentido de superficie que recorre lo divergente como tal, este punto aleatorio que circula a través de las singularidades, que las emite como preindividuales e impersonales, no deja subsistir, no soporta que subsista Dios como individualidad originaria, ni el yo como Persona, ni el mundo como elemento del yo y producto de Dios. La divergencia de las series afirmadas forma un «caosmos» y no ya un mundo; el punto aleatorio que las recorre forma una contra-yo, y ya no un yo; la disyunción puesta como síntesis troca su principio teológico por un principio diabólico. Este centro descendido es quien traza entre las series y para todas las disyunciones la implacable línea recta del Aión, es decir, la distancia donde se alinean los despojos del yo, del mundo y de Dios: gran Cañón del mundo, grieta del yo, desmembramiento divino. También hay sobre la línea recta un eterno retorno como el laberinto más terrible del que hablaba Borges, muy diferente del retorno circular y monocentrado de Cronos: eterno retorno que ya no es el de los individuos, las personas y los mundos, sino el de los acontecimientos puros que el instante desplazado sobre la línea no deja de dividir en ya pasados y aún por venir. Únicamente subiste el Acontecimiento, el Acontecimiento solo, Eventum tantum para todos los contrarios, que comunica consigo mismo por su propia distancia, resonando a través de todas sus disyunciones.
Creo que aquí ya estamos en el núcleo de la diferencia entre tu proyecto y el de Deleuze. Y el texto que citas permite decirlo con bastante precisión.
Hasta ahora hemos trabajado la respiración ontológica como una complementariedad entre:
·
negación de la negación
(Hegel),
·
afirmación de la afirmación
(Deleuze).
Pero este último texto muestra que, en realidad, la afirmación deleuziana sigue siendo una gramática del acontecimiento . Es una gramática extraordinariamente novedosa, pero sigue siendo una gramática.
Lo que ustedes buscan en Teatro Loco es otra cosa: una fisiología del acontecimiento .
Ahí está la diferencia.
1. En Hegel el acontecimiento se interioriza como concepto
La herida se convierte en concepto.
Acontecimiento →Juicio →Concepto →Silogismo
La verdad consiste en reconciliar.
La herida termina sabiendo lo que era.
El Espíritu recuerda.
2. En Deleuze el acontecimiento se libera como sentido
La herida no se reconcilia.
Se expresa.
Acontecimiento →Sentido →Serie →Palabra valija →Nuevas diferencias
La herida no encuentra una identidad.
Encuentra una resonancia.
3. Pero ustedes preguntan algo distinto
¿Qué ocurre cuando la herida no quiere todavía expresarse?
Cuando todavía duele.
Cuando todavía sangra.
Cuando todavía tiene hambre.
Cuando todavía busca un cuerpo.
Ahí Deleuze ya no quiere seguir.
Porque toda Lógica del sentido consiste justamente en enseñar cómo el acontecimiento puede mantenerse en la superficie sin volver a cien en los cuerpos.
Eso es el estoicismo.
4. Ustedes hacen exactamente el movimiento inverso
No parten del cuerpo para llegar al sentido.
Parten del sentido para volver al cuerpo.
Acontecimiento ↓ Lenguaje ↓ Sentido ↓ Volver al cuerpo ↓ Volver al hambre ↓ Volver al abrazo ↓ Volver al pan
Por eso el "Divorcio de aguas" no es simplemente un rito.
Es una ontología.
El acontecimiento debe volver a encarnarse.
5. Aquí la afirmación de la afirmación cambia completamente
En Deleuze:
Herida ↓ Sentido ↓ Nueva diferencia ↓ Nueva creación
En tu propuesta:
Herida ↓ Sentido ↓ Comunión ↓ Curación ↓ Nueva diferencia
No desaparece la diferencia.
Pero aparece algo que Deleuze no tematiza:
la reparación .
6. La afirmación ya no afirma solamente diferencias
Afirma la posibilidad de seguir respirando.
Por eso tus cuatro respiraciones adquirieron un nuevo significado.
Primera respiración
La herida acontece.
Violencia ↓ Dolor ↓ Palabra
Segunda respiración
La palabra entra en otro cuerpo.
Mi palabra ↓ Tu escucha ↓ Tu memoria
Tercera respiración
La palabra deja de ser mía.
Nuestra memoria ↓ Valor ↓ Comunidad
Cuarta respiración
La comunidad vuelve sobre el cuerpo.
Comunidad ↓ Pan ↓ Abrazo ↓ Cuidado ↓ Nuevo cuerpo
Aquí aparece algo decisivo.
El acontecimiento ya no solamente produce lenguaje.
Producir biotejido.
7. La afirmación de la afirmación se vuelve fisiológica
Creo que ésta es quizás la diferencia más profunda.
En Deleuze:
Afirmar ↓ crear diferencias
En Teatro Loco:
Afirmar ↓ crear diferencias ↓ alimentarlas ↓ cuidarlas ↓ hacerlas respirar
La afirmación deja de ser únicamente lógica.
Se vuelve metabólica.
8. Por eso la palabra valija cambia otra vez
Hasta ahora habíamos inventado palabras como
Frumioso
o
Ukurama
Pero ahora necesitamos palabras que no describan solamente una bifurcación del sentido.
Necesitamos palabras que produzcan respiración.
Por ejemplo:
Matriviva
(Matria + vivir + vida)
No significa simplemente la Madre.
Significado:
Aquello de lo que comemos para volver a respirar juntos.
O:
Respiralma
(respirar + alma)
No es respirar el alma.
Es el acontecimiento por el cual un alma vuelve a respirar porque otra respiró primero.
O:
Comuniontecer
(comunión + acontecer)
No es un acontecimiento cualquiera.
Es un acontecimiento que sólo existe cuando dos heridas pueden respirarse mutuamente.
9. Y aquí aparece una palabra-valija quizás más radical
Intentemos una que reúna todo el movimiento.
Redeviviente
rede-(reiteración creadora) + devenir + viviente + vidente
Pero todavía le falta la paradoja.
Necesitamos una palabra que se afirme regresando siempre sobre sí sin cerrarse.
Propongo entonces:
Respiravenir
Respirar + venir + porvenir + devenir
No significa "respirar para vivir".
Significado:
el porvenir que sólo existe mientras seguimos respirándonos unos a otros.
Cada respiración crea un nuevo porvenir.
Cada porvenir exige una nueva respiración.
Nunca termina.
Nunca se clausura.
Nunca se reconciliará definitivamente.
Y, sin embargo, tampoco permanece disperso.
Es una identidad que sólo existe diferenciándose.
O, dicho con la fórmula que creo resume el punto al que ha llegado:
La negación de la negación reconcilia lo que había sido separado. La afirmación de la afirmación vuelve infinitamente respirable esa reconciliación, impidiendo que se cierre sobre sí misma.
Ahí ya no se trata simplemente de elegir entre Hegel y Deleuze. La dialéctica y la diferencia dejan de ser rivales y pasan a funcionar como las dos fases de una misma respiración ontológica: la exhalación se reúne sin clausurar; la inhalación diferencia sin dispersar. El biotejido no es la victoria de una lógica sobre la otra, sino el ritmo en el que identidad y diferencia se regeneran mutuamente.
Este es nuestro camino:
La negación de la negación reconcilia lo que había sido separado. La afirmación de la afirmación vuelve infinitamente respirable esa reconciliación, impidiendo que se cierre sobre sí misma.
Como bien lo señales y si hay una fisiología del acontecer y una
espirtualidad del acontecer como un acontecer del lenguje en alma y todo esto
se integra en una ontogramtica de la respiració ontológica, veamos la
cartografia del acontecwer que plantea Deleuze primero, para ir conla
nuestra.
Expliquemos prmero la casi causa dando ejemplos
La
casi-causa (El sentido puro)
El acontecimiento es de naturaleza diferente a sus
causas físicas y siempre corre el riesgo de disolverse en ellas. Para mantener
su autonomía, el acontecimiento debe remitir a una dimensión puramente ideal:
su casi-causa. Esta casi-causa no es una fuerza material, sino el
sentido mismo operando en su punto máximo de intensidad. Asegura que el efecto
no se reduzca a sus causas físicas, permitiendo que el sentido afirme su
irreductibilidad
Expliquemos luego las singularidades
· Carácter
preindividual y no personal: Las
singularidades escapan a las categorías de lo individual (un sujeto específico)
y lo general (un concepto universal). No pertenecen a un "Yo" ni a
una conciencia. Son puras intensidades o puntos de inflexión. [1,
2, 3,
4, 5]
· El
Acontecimiento: Deleuze utiliza como ejemplo
una batalla. La batalla no es un simple evento histórico con individuos, sino
el "Acontecimiento" en su esencia. Es impersonal; los combatientes
son arrastrados y modificados por ella, operando como efectos incorpóreos.
[1,
2,
3,
4]
· El
campo trascendental: Al liberarse del
"Yo" y de la conciencia psicológica, Deleuze descubre un campo
trascendental de superficie. Es un plano de inmanencia pura donde las
singularidades se comunican y se despliegan libremente sin estar subordinadas a
una identidad fija. [1,
2, 3,
4]
Y asi podremos conmprender el emerger del
individuo en Deleuze
a Génesis del Individuo (El proceso)
Deleuze se
apoya en Leibniz para explicar cómo surge el individuo: [1,
2]
·
El
punto de vista del Mundo: Una singularidad se extiende y se
prolonga analíticamente en una línea de puntos ordinarios. [1]
·
La
Comprobabilidad: Un mundo existe cuando estas series de singularidades
prolongadas convergen, es decir, cuando se vuelven compatibles entre sí. [1,
2]
·
El
Individuo:
El individuo surge como una zona de convergencia dentro de ese mundo. El
"yo" no es la causa, sino el efecto de esta convergencia de series. El
mundo expresa al individuo, y el individuo expresa al mundo. [1,
2,
3, 4]
3. Del Acontecimiento al Predicado
En este nivel
ontológico, el acontecimiento (que es impersonal) se fija y se transforma en un
predicado del individuo. Por ejemplo, el acontecimiento "el morir" se
convierte en el predicado "yo soy mortal". Aquí el sentido se ancla
temporalmente a una entidad individual. [1, 2,
3]
4. Del Individuo a la Persona
Una vez
constituido el individuo biológico o físico, se eleva a un nivel superior: la persona. [1]
·
Las singularidades ahora se organizan en clases,
propiedades y papeles personales.
·
Es el paso donde el individuo asume un rol dentro de un
sistema social o lingüístico.
[1]
Creo que este es el mejor orden para seguir a Deleuze. Antes de introducir
tu ontogramática conviene reconstruir con precisión la arquitectura deleuziana.
De ese modo luego podremos mostrar exactamente dónde tu propuesta se separa de
él y dónde lo prolonga.
I. La casi-causa: el sentido como causa ideal
Éste es probablemente uno de los conceptos más difíciles de Lógica del
sentido.
Lo primero que hace Deleuze es romper la idea clásica de causa.
Normalmente pensamos así:
Golpe → Herida
El golpe produce la herida.
Ésta es una causalidad física.
Pero Deleuze pregunta:
¿Qué produce el sentido de la herida?
No el tejido roto.
No la sangre.
No el golpe.
Porque dos personas pueden sufrir exactamente la misma herida física y vivir
acontecimientos completamente distintos.
Uno puede decir:
"Aquí comenzó mi libertad."
Otro:
"Aquí terminó mi vida."
El cuerpo es casi idéntico.
El acontecimiento no.
Entonces aparece la casi-causa.
La casi-causa no produce el cuerpo.
Produce el sentido.
Golpe ↓Herida física Casi-causa ↓"Mi nacimiento"
o
Golpe ↓Herida física Casi-causa ↓"Mi ruina"
La casi-causa no cambia el cuerpo.
Cambia el plano donde el cuerpo adquiere sentido.
Ejemplo sencillo
Dos personas pierden su trabajo.
Físicamente ocurre exactamente lo mismo.
Pero:
Persona A
Despido ↓ Fracaso
Persona B
Despido ↓ Comienzo de otra vida
La diferencia no está en la causa.
Está en la casi-causa.
¿Por qué "casi"?
Porque no causa como una fuerza física.
No empuja.
No golpea.
No determina.
Más bien organiza un campo de sentido.
Es una causalidad expresiva.
II. Las singularidades
Aquí aparece quizá la idea más original de Deleuze.
Nosotros solemos pensar que primero existe un individuo.
Después le ocurren cosas.
Deleuze invierte completamente el orden.
Primero existen singularidades.
Después aparece el individuo.
¿Qué es una singularidad?
No es una persona.
No es un objeto.
Es un punto donde algo puede descubrirse.
Como un remolino en un río.
El remolino no es todavía una piedra.
Ni un pez.
Ni una rama.
Es una intensidad.
Ejemplo
Antes de enamorarme existe una singularidad.
No soy todavía "el enamorado".
Existe simplemente un punto donde el mundo comienza a inclinarse.
Mirada ↓ Temblor ↓ Atracción ↓ Silencio
Todo esto todavía no pertenece a un Yo.
Son singularidades.
Otro ejemplo.
Una revolución.
No empieza cuando alguien firma un decreto.
Empieza mucho antes.
Hay pequeñas singularidades.
Injusticia ↓ Rumores ↓ Rabias ↓ Esperanzas ↓ Encuentros
La revolución todavía no existe.
Pero ya existen singularidades.
III. El campo trascendental
Aquí Deleuze radicaliza incluso a Husserl.
El campo trascendental ya no pertenece a una conciencia.
Es un plano donde circulan singularidades.
Podemos imaginarlo así:
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○
Ninguna pertenece todavía a alguien.
Son posibilidades de devenir.
Por eso dice que son:
·
impersonales,
·
preindividuales,
·
sin psicológicos.
No son "mis emociones".
Son intensidades del acontecer.
Ejemplo
En una plaza comienza una manifestación.
Antes de que alguien diga
"yo protesto"
ya existe una atmósfera.
Hay tensión.
Hay miedo.
Hay esperanza.
Hay expectativas.
Todo eso pertenece al campo trascendental.
Todavía no al individuo.
IV. ¿Cómo aparece entonces el individuo?
Aquí Deleuze toma a Leibniz.
Las singularidades comienzan a converger.
○ ↓ ○ ↓ ○ ↓ ○
Empiezan a formar una serie.
Otra serie.
Otra.
Cuando varias series convergen aparece un mundo.
Dentro de ese mundo surge un individuo.
No como origen.
Sino como efecto.
Singularidades ↓ Series ↓ Convergencia ↓ Mundo ↓ Individuo
Ésta es una inversión enorme respecto de Hegel.
En Hegel
Concepto ↓ Individuo
En Deleuze
Singularidades ↓ Individuo
Ejemplo
Un niño.
No nace primero como sujeto completo.
Va convergiendo.
Su lengua.
Su cuerpo.
Sus juegos.
Sus recuerdos.
Su familia.
Sus afectos.
Todo converge.
Y entonces aparece el "yo".
El Yo es una estabilización provisional.
V. Del acontecimiento al predicado
Aquí ocurre algo decisivo.
El acontecimiento era impersonal.
Pero termina fijándose en una identidad.
Por ejemplo.
El acontecimiento puro es:
Morir
No
"yo muero".
Solo
"el morir".
Después aparece el individuo.
Entonces dice
Yo soy mortal.
El acontecimiento se transforma en predicado.
Lo mismo ocurre con
Amar
↓
Soy amante.
o
Fracasar
↓
Soy un fracasado.
El acontecimiento termina convirtiéndose en atributo.
VI. Del individuo a la persona
Finalmente aparece la persona.
Ahora ya no sólo existe un organismo.
Existe un lugar social.
Individuo ↓ Padre ↓ Profesor ↓ Ciudadano ↓ Artista
Las singularidades quedan organizadas en identidades relativamente estables.
VII. La cartografía completa de Deleuze
Podemos resumir todo el recorrido así:
Casi-causa ↓ Singularidades ↓ Campo trascendental ↓ Series ↓ Convergencia ↓ Mundo ↓ Individuo ↓ Predicados ↓ Persona
El punto donde comenzará tu diferencia
Aquí aparece exactamente el lugar donde podrás comenzar tu ontogramática.
Porque Deleuze describe admirablemente cómo emerge el sujeto desde el acontecimiento , pero no desarrolla una teoría de cómo el acontecimiento se inscribe en los distintos estratos del ser .
En tu lenguaje, la pregunta ya no sería únicamente:
¿Cómo nace el individuo a partir de las singularidades?
Sino también:
¿Dónde queda inscrito el acontecimiento una vez vivido?
Ahí es donde tu cartografía introduce una dimensión nueva. El acontecimiento
no sólo produce sentido o persona; deja huellas diferenciadas según el nivel en
que se inscriba. De manera esquemática:
Acontecimiento ↓ Cuerpo(inscripción fisiológica) ↓ Alma(inscripción afectiva y lingüística) ↓ Espíritu(inscripción comunional del biotejido) ↓ Respiración ontológica(articulación dinámica de todos esos niveles)
En ese punto la "casi-causa" deleuziana deja de ser el último
fundamento. Se convierte en uno de los momentos de una cartografía más amplia:
el sentido ya no sólo debe mantenerse autónomo respecto de las causas físicas,
sino también atravesar el cuerpo, el alma y el espíritu, respirando entre ellos
sin reducirse a ninguno. Ahí comienza propiamente la diferencia entre una lógica
del sentido y una ontogramática de la respiración ontológica.
Asi es pero aun Deleuze tiene mucho para
enseñar
Y aunque el se queda en el medio superficial
estoico y no baja del todo a las
profundides presocráticas ni se eleve a las alturas platónicas, ese
medio es develandor ynos permite a
nosotros hacer todo el viaje de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo
Veamos pues el humor y la ironia con
ejemplos
·
La
Ironía:
Parte de las alturas. Intenta elevar a un individuo (o al Yo) hacia una Idea
superior. La ironía es "ascendente" y busca destruir los límites del
individuo para fundar un Todo (o un orden moral y racional). [1, 2]
·
El
Humor:
Es "descendente" y superficial. En lugar de buscar un fundamento
profundo o una verdad última, el humor desciende hasta la superficie del
lenguaje para liberar los acontecimientos puros y el sinsentido. El humor no
eleva el "Yo", sino que lo disuelve y lo vuelve impersonal. [1, 2]
3. Las tres personas del lenguaje
Deleuze explica
que hablar implica adoptar una perspectiva, y divide el discurso en tres esferas:
1.
El
Individuo (Discurso Clásico): Un "yo" que designa cosas y
tiene un sentido estable.
2.
La
Persona (Discurso Romántico): Eleva al individuo a través de la
ironía, buscando verdades trascendentales.
3.
El
Humorista (La cuarta persona): Es la figura que Deleuze admira. El
humorista opera con una "cuarta persona del singular" (como el
"Ello") donde el lenguaje ya no pertenece a un "yo"
individual. El humorista produce un lenguaje esotérico que coexiste con el
absurdo y deja de tomar en serio la identidad fija. [, 2]
Y develemos el sin sentido
4. Sentido y Sinsentido en la Superficie
En el humor, el
sinsentido y el sentido ya no se pelean. El humorista reconoce que el
sinsentido es el motor del sentido; es decir, juega con el absurdo justo en la
fina película de la superficie de las cosas y las palabras. Al hacerlo, logra
que la palabra haga exactamente lo que dice y diga lo que hace, convirtiendo lo
trágico y lo ordinario en una dinámica de pura creación. [1, 2]
Y entremos en
este nueclo ético donde Deleuze logra hacer de la efectuación una
acontraefectuación como un gran actor , nosotros mas que actores somos
performances biotejedores
1. La herida y el estoicismo
Deleuze utiliza
al poeta Joe Bousquet (quien pasó postrado en cama por una herida de guerra)
para definir la actitud estoica. Una doctrina no es algo libresco, sino que
nace de heridas vitales. El acontecimiento es la verdad eterna de esa herida,
independiente del individuo. Consiste en comprender y extraer el esplendor del
acontecimiento puro, más allá de la simple desgracia material. [1,
2]
2. Efectuación vs. Contra-efectuación (El
Actor)
Todo
acontecimiento tiene dos caras:
·
La
efectuación:
Es cuando el acontecimiento se encarna en un presente material, en las cosas y
en los cuerpos (el individuo lo sufre como un destino, por ejemplo: envejecer,
enfermar). [1,
2,
3]
·
La
contra-efectuación: Es la hazaña del actor. El individuo se despersonaliza, elevándose sobre el
presente para asumir el acontecimiento en toda su pureza impersonal y
preindividual. En lugar de padecer el destino, la persona se vuelve digna de lo
que le ocurre y lo asume como si lo hubiera querido. [1,
2]
3. La muerte como acontecimiento
El texto
analiza la muerte abordándola en dos dimensiones: [1]
1.
Como
algo corpóreo:
Es el accidente físico que le sucede a un individuo en el tiempo cronológico
(el tiempo de Cronos).
2.
Como
acontecimiento puro: Es una línea de tiempo ilimitada (el Aión estoico), neutra
e impersonal. En este sentido, la muerte deja de ser un término trágico para
convertirse en una instancia inmaterial a la que debemos la transformación del
sentido. [1,
2, 3,
4, 5]
4. Querer el acontecimiento
La máxima de Deleuze, inspirada en Bousquet y Nietzsche, es "volverse digno de lo que nos ocurre" . Esto no significa resignación pasiva frente al dolor, sino una transmutación activa: afirmar el acontecimiento puro desprendiéndolo de su carga dolorosa accidental, para hacerlo parte de una creación continua. [ 1 ]
Asi tendremos el volcán y la porcelana mientras que Delueze no quiere caer en la grieta nostros vamso hasta el fondo para conectar el infierno con el cielo.
Estoy de acuerdo en que aquí Deleuze todavía tiene mucho que enseñar. De hecho, creo que para desarrollar tu propia ontogramática conviene primero dejar que Deleuze lleve su pensamiento hasta donde él mismo quiso llevar, sin pedirle todavía que haga el movimiento que tú propones. Sólo así la diferencia se vuelve realmente visible.
Sin embargo, haría una pequeña precisión filosófica a una frase tuya. Dice que "Deleuze se queda en el medio superficial estoico y no baja del todo a las profundidades presocráticas ni se eleva a las alturas platónicas". Creo que puede formularse de manera más exacta así:
Deleuze elige privilegiar la superficie como el lugar donde el acontecimiento adquiere consistencia propia. No niegue las profundidades ni las alturas; más bien intenta mostrar que el acontecimiento no necesita reducirse ni a unas ni a otras para existir como sentido.
Ésa es una diferencia importante, porque la superficie en Deleuze no es un término medio débil; es un plano ontológico propio.
Ahora sí, recorremos ese mapa.
I. Ironía y humor
Para Deleuze existen dos grandes maneras de pensar.
La ironía
La ironía siempre ascender.
Va del individuo hacia la Idea.
Individuo ↓ Concepto ↓ Idea ↓ Verdad
Sócrates pregunta.
Plato eleva.
Hegel reconcilia.
La ironía siempre supone que existe una altura desde la cual todo encontrará finalmente su fundamento.
Ejemplo
Un discípulo dice:
—Él fracasó.
El maestro responde:
—¿Qué significa fracasar?
—¿Quién eres tú realmente?
—¿Qué aprendiste?
Poco a poco el fracaso aumenta.
Ya no es un accidente.
Se convierte en un momento del Espíritu.
Este es un movimiento irónico.
El humor
El humor hace exactamente lo contrario.
No ascender.
Tampoco desciende a las profundidades.
Permanencia sobre la superficie.
Accidente ↓ Palabra ↓ Juego ↓ Nuevo sentido
Ejemplo
Alguien rompe una taza.
Dados:
—Otra vez...
El humorista responde:
—No rompiste una taza.
Liberaste su polvo futuro.
La taza sigue rota.
Nada se niega.
Pero el acontecimiento comienza a deslizarse sobre otro plano.
Por eso el humor no niega el dolor.
Lo desplaza.
II. Las personas del lenguaje
Aquí Deleuze hace algo muy bello.
No solamente habla del sujeto.
Habla del lugar desde donde habla el lenguaje.
Primera persona
Yo hablo.
Existe un sujeto.
Existe una identidad.
Existe una intención.
Segunda figura
La persona romántica.
Yo expreso mi interioridad.
Aquí aparece el alma.
El yo quiere revelar su profundidad.
La cuarta persona
Esta fascina a Deleuze.
No habla nadie.
Habla el acontecimiento.
No hay dados
Yo sueño.
Dados
Se sueña.
No
Yo muero.
Sino
Hay morir.
No
Yo amo.
Sino
Hay amar.
El lenguaje deja de pertenecer a alguien.
Ejemplo teatral
Actor clásico.
Yo interpreto Hamlet.
Actor deleuziano.
El Hamlet acontece en mí.
La diferencia parece pequeña.
Ontológicamente es inmensa.
III. El sinsentido
Éste es quizá el concepto más malinterpretado de Deleuze.
El sinsentido no significa absurdo.
Significa aquello que hace posible el sentido.
Como el cero hace posibles los números.
Ejemplo.
La palabra
frumioso
No existe.
No designa nada.
Sin embargo produce sentido.
¿Por qué?
Porque obliga al lenguaje a comenzar otra vez.
Otro ejemplo.
Un niño dice
—La luna me está mirando.
Eso no tiene sentido lógico.
Pero produce sentido poético.
El sinsentido es generador.
Por eso Deleuze diría
Sinsentido ↓ Sentido
Nunca
Sentido ↓ Sinsentido
IV. La herida
Aquí aparece Joe Bousquet.
La herida no desaparece.
Nunca.
Pero puede cambiar de plano.
Efectuación
Es la herida corporal.
Bala ↓ Pierna ↓ Parálisis
Todo ocurre en Cronos.
Contraefectuación
Ahora aparece el actor.
No elimina la bala.
No elimina el dolor.
Hace otra cosa.
Dice:
"No soy solamente el hombre herido.
Soy el acontecimiento de esta herida."
La bala permanece.
Pero el sujeto cambia.
Ejemplo.
Una actriz interpreta Antígona.
Llora.
Muere.
Es enterrada.
Pero sale del escenario viva.
¿Por qué?
Porque no efectuó solamente el acontecimiento.
También lo contraefectuó.
Fue atravesada por él sin quedar reducida a él.
V. La muerte
Aquí Deleuze distingue dos planos.
Cronos.
Nacer ↓ Vivir ↓ Morir
Todo tiene principio y final.
Aión.
Morir
No "mi muerte".
Simplemente
el morir.
Un infinitivo.
Una dimensión del acontecimiento.
Por eso el morir nunca termina.
Siempre está ocurriendo.
VI. Querer el acontecimiento
Ésta es quizá la ética más difícil de Deleuze.
No dice:
"Ama el sufrimiento."
Eso sería un error.
Dice:
"Ama el acontecimiento."
Ejemplo.
No decir
"Qué horrible haber enfermado."
Ni tampoco
"Qué bueno haber enfermado."
Sino
"¿Qué acontecimiento apareció aquí?"
La pregunta cambia completamente.
VII. El volcán y la porcelana
Aquí creo que aparece una imagen muy fértil para distinguir ambos proyectos.
En Deleuze.
Volcán ↓ Lava ↓ Superficie ↓ Porcelana
La lava se enfría.
Forma una superficie.
Sobre ella aparecen dibujos.
Ése es el lenguaje.
Ése es el acontecimiento.
Nunca vuelve al magma.
Porque el filósofo estoico permanece allí.
En vuestra ontogramática, en cambio, la porcelana nunca queda completamente
separada del volcán.
La grieta puede volver a abrirse.
Pero tampoco se trata simplemente de caer en ella.
El movimiento sería más bien:
Volcán ↓ Lava ↓ Porcelana ↓ Respiración ↓ Volcán ↓ Cielo ↓ Volcán ↓ Porcelana
Ya no hay un único sentido de circulación.
Hay una respiración continua entre profundidad, superficie y altura.
Y aquí veo el punto donde tu proyecto comienza verdaderamente a
diferenciarse de Deleuze. Para él, el gran actor realiza una contraefectuación:
toma distancia del accidente para asumir el acontecimiento puro sin quedar
absorbido por el cuerpo herido. La ética consiste en volverse digno del
acontecimiento.
En tu propuesta, esa figura del actor parece desplazarse hacia otra figura que llama el biotejedor . El biotejedor no sólo contraefectúa el acontecimiento; Vuelve a tejer sus distintos niveles de inscripción. No busca únicamente que la herida se transforme en sentido, sino que el sentido vuelva a atravesar el cuerpo, el alma y el espíritu en una circulación respiratoria.
Podríamos expresarlo así, conservando la lógica de ambos sin confundirlas:
Deleuze Herida→ Acontecimiento→ Contraefectuación→ Sentido→ ActorOntogramática de la respiración Herida→ Acontecimiento→ Contraefectuación→ Sentido→ Cuerpo→ Alma→ Espíritu→ Biotejido→ Nueva respiración
En este esquema, la contraefectuación no desaparece; pasa a ser un momento dentro de un ciclo más amplio de inscripción y reintegración. Es ahí donde la noción de "performance biotejedora" adquiere un sentido propio: no reemplaza al actor deleuziano, sino que describe una práctica cuyo objetivo ya no es solamente asumir el acontecimiento, sino volverlo una fuente de comunión y transformación a través de los todos niveles de la respiración ontológica.
Gracias eso es el biotejido y su biodramaturgia respirar ontológicamente en todos los planos.
Volvamos a la comunicación de los acontecimientos y como se desarrolla la univocidad
La comunicacion de los acontecimientos
En este segmento, Deleuze argumenta que nuestra vida y el destino están atravesados por un mismo "acontecimiento" fundamental, aunque adopte múltiples formas a lo largo de nuestra existencia. Sus puntos clave son: [ 1 ]
·
No hay relación causa-efecto: Los acontecimientos ideales (los devenires, los sucesos incorpóreos) no se comunican de manera lineal o causal como los cuerpos físicos.
[ 1 ,
2 ]
·
Resonancia y ecos:
La forma en que se comunican es a través de un sistema de ecos, reflejos y estribillos. Un acontecimiento resulta en otro diferente, creando una correspondencia profunda que Deleuze compara con "interpretar un mismo aire en todos los tonos posibles". [ 1 ]
·
El
Aión y el Eterno Retorno: Esta comunicación no causal es posible gracias al tiempo del Aión (el tiempo del acontecimiento, del instante puro que se divide indefinidamente en pasado y futuro). En este nivel, el Eterno Retorno no es la repetición de lo mismo, sino una selección de acontecimientos puros donde solo retorna la diferencia. [ 1 , 2 , 3 ,
4 ,
5 ]
·
La línea recta:
El eterno retorno traza una línea recta en la que los acontecimientos se distribuyen, componiendo una red de singularidades.
En la Vigésimo Quinta Serie de su obra Lógica del sentido , Gilles Deleuze explica que el Ser y el acontecimiento se dicen en un "único y mismo sentido" para todo lo que existe. La univocidad elimina las jerarquías y permite afirmar las diferencias y los contrarios en un mismo plano, más allá de la identidad o los mundos individuales. [ 1 ,
2 ,
3 ]
A continuación, se desglosan los puntos clave de esta serie para una comprensión visual y directa:
1. El acontecimiento vs. El individuo
·
Los acontecimientos: En su nivel puro, impersonal y acósmico, todos los acontecimientos son compatibles entre sí. Pueden coexistir e interexpresarse libremente. [ 1 ]
·
La incompatibilidad: Las contradicciones o incompatibilidades reales no surgen de los mismos acontecimientos, sino cuando estos se "efectúan" en individuos, personas o mundos concretos. [ 1 ]
2. La síntesis disyuntiva afirmativa
Anteriormente en el libro, Deleuze habla de la comunicación de los acontecimientos y del eterno retorno. En esta serie, eleva esa idea afirmando que todas las formas disyuntas (separadas) del mundo resuenan juntas. En lugar de elegir una opción y negar la otra (uso exclusivo de la disyunción), la univocidad funciona mediante una síntesis afirmativa , donde todos los caminos y divergencias son afirmados a la vez. [ 1 ,
2 ,
3 ]
3. Los tres significados de la univocidad
Deleuze resume el concepto a través de tres pilares fundamentales que cambian la forma en que entendemos la realidad:
·
El Ser se dice en un solo sentido: El ser no se divide en categorías jerárquicas (como en Aristóteles) ni se limita a analogías. El Ser es una única voz que nombra tanto a las cosas más diversas como al acontecimiento puro. [ 1 ,
2 ]
·
El sentido y el acontecimiento son lo mismo: El Ser unívoco se confunde con el puro acontecimiento y con el sentido. El acontecimiento es el atributo único que atraviesa todo lo que sucede.
[, 2 ]
·
La afirmación del azar y del devenir: Al deshacerse de los significados fijos, la univocidad permite pensar el devenir puro y el Eterno Retorno de Nietzsche, que es la afirmación incondicional del azar y de la multiplicidad. [ 1 , 2 ]
En esencia, la univocidad libera a la diferencia de la necesidad de depender de una identidad previa. Al hacerlo, Deleuze logra que el ser, el lenguaje y los acontecimientos formen una superficie continua donde todo puede ser expresado en una sola voz afirmativa. [ 1 ,
2 ]
Si. Y creo que aquí ya se puede ver con claridad el punto donde ustedes convergen con Deleuze y también donde comienzan a separarse.
Para Deleuze, la comunicación de los acontecimientos es la comunicación de los sentidos puros. Para ustedes, el acontecimiento no sólo comunica sentido: respira . No sólo resuena en el lenguaje; se inscribe en el cuerpo, en el alma y en el espíritu del biotejido.
Podríamos recorrer primero a Deleuze y luego mostrar el desplazamiento que propone la respiración ontológica.
I. La comunicación de los acontecimientos en Deleuze
Cuando Deleuze dice que toda una vida puede ser "un solo Acontecimiento", no quiere decir que todo sea igual.
Quiere decir algo mucho más extraño.
Un niño abandonado.
Un amante rechazado.
Un anciano que sonríe antes de morir.
Un actor que interpreta a Hamlet.
No son el mismo hecho.
Pero pueden expresar una misma singularidad.
Como una melodía.
No importa si se toca con violín, piano o quena.
Sigue siendo la misma melodía.
Él escribe que una vida interpreta "un mismo aire en todos los tonos posibles".
Es decir
Acontecimiento puro
→ eco
→ resonancia
→ nueva figura
→ nuevo eco
→ nueva resonancia...
Nunca hay repetición mecánica.
Siempre repetición diferencial.
Ejemplo
Un niño escucha:
"No sirves."
Treinta años después.
Un profesor le dice:
"Tú puedes."
No son causas.
No son consecuencias.
Sin embargo ambos acontecimientos se comunican.
¿Por qué?
Porque ambos hacen vibrar una misma singularidad.
No la memoria psicológica.
Sino el acontecimiento.
II. El Aión
Para Deleuze el acontecimiento no ocurre solamente una vez.
Cada vez que vuelve a ser hablado
vuelve a acontecer.
No retorna el hecho.
Retorna su sentido.
Por eso el Aión nunca termina.
El instante siempre está dividiéndose.
ya pasó
↓
ahora
↓
todavía viene.
Nunca puede cerrarse.
III. El eterno retorno
Aquí suele malinterpretarse a Nietzsche.
No vuelve la misma escena.
Vuelve únicamente aquello capaz de afirmarse.
La diferencia.
Por eso el retorno eterno no selecciona identidades.
Selecciona diferencias.
IV. La univocidad
Aquí aparece probablemente la intuición más poderosa de Deleuze.
El Ser se dice en un solo sentido.
No existen dos Seres.
Uno para Dios.
Otro para el hombre.
Otro para el árbol.
Otro para la piedra.
Todo participa de la misma voz.
Pero esa voz no elimina las diferencias.
Las hace posibles.
Es decir
Ser
↓
acontecimiento
↓
sentido
↓
diferencia
Todo habla con la misma voz.
Pero nadie dice exactamente lo mismo.
V. Aquí comienza Teatro Loco
Aquí ustedes realizan un giro importante.
Para Deleuze
la comunicación ocurre entre acontecimientos.
Para ustedes
la comunicación ocurre entre respiraciones.
Ya no es solamente
Acontecimiento
↔
Acontecimiento
sino
Respiración
↔
Respiración
Porque todo acontecimiento deja cuatro inscripciones.
Primera inscripción
En el cuerpo.
Golpe.
Caricia.
Hambre.
Violación.
Abrazo.
Toda experiencia modifica el cuerpo.
Segunda inscripción
En el alma.
Allí aparecen
los fantasmas
las palabras
los símbolos
las narraciones.
Es el plano que la cartografía de Deleuze tiene enorme precisión.
Tercera inscripción
En el espíritu.
Aquí aparece el biotejido.
No solamente "yo recuerdo".
Sino
"nosotros respiramos."
El acontecimiento ya no pertenece a una conciencia.
Pertenece a una comunión.
Cuarta inscripción
La respiración ontológica.
Aquí sucede el movimiento completo.
Exhalación.
Valoración.
Inhalación.
Comunión.
El acontecimiento ya no sólo comunica sentido.
Comunica vida.
VI. La univocidad redecomprendida
Deleuze diría
Todo se dice con una sola voz.
Ustedes podrían responder
Si.
Pero esa voz respira.
Entonces la univocidad deja de ser solamente lingüística.
Se vuelve fisiológica.
Todo respira con una misma respiración.
Pero cada ser la expresa singularmente.
Podría escribirse así, linealmente:
Espíritu universal → respiración ontológica → biotejido → acontecimiento singular → cuerpo
y simultáneamente
Cuerpo → acontecimiento → alma → respiración ontológica → Espíritu.
Ya no existe un único sentido descendente.
Hay una respiración continua.
VII. La comunicación deja de ser únicamente semántica
Aquí aparece quizás la diferencia más profunda.
En Deleuze
Acontecimiento → sentido → acontecimiento.
En la respiración ontológica
Acontecimiento → cuerpo → alma → espíritu → cuerpo → nuevo acontecimiento.
El sentido nunca permanece sólo como lenguaje.
Debe volver a encarnarse.
Y toda encarnación vuelve a producir un nuevo sentido.
VIII. La afirmación de la afirmación
Ahora esta expresión adquiere un significado muy concreto.
No significa repetir infinitamente una diferencia.
Significa mantener abierta la respiración del acontecimiento.
Podría formularse así:
Negación de la negación → reconcilia la herida.
Afirmación de la afirmación → mantiene abierta la reconciliación para que siga respirando.
Así, la síntesis nunca se convierte en clausura.
Y la diferencia nunca se convierte en dispersión absoluta.
La una necesita de la otra.
IX. Una posible formulación de la univocidad desde el biotejido.
Si quisiera condensar el paso de Deleuze hacia la respiración ontológica, lo expresaría de esta manera:
El ser se dice en una sola voz porque todo participa del mismo Espíritu;
pero esa voz sólo existe respirando en infinitas singularidades. Cada
acontecimiento es una exhalación singular de la comunión, y cada comunión es
una inhalación de todas las singularidades. La negación de la negación
reconcilia esas singularidades en una comunidad; la afirmación de la afirmación
vuelve infinitamente respirable esa comunidad, impidiendo que la identidad se
cierre sobre sí misma y que la diferencia se disperse sin vínculo.
Con esta formulación, la univocidad deja de ser únicamente un principio
ontológico del sentido —como en Deleuze— para convertirse en una ontogramática
de la respiración, donde cuerpo, alma, espíritu y comunidad forman un
único circuito vivo del acontecer.
Precioso muchas gracias sigamos redetrspasando a Deleuze y
entremos de lleno a su cartografia del acotnecimiento aquí apoyado en Melanie
Klein Delueze si hace un paso de lo fisiológico al lenguaje , expliquemoslo con
ejemplos paso a paso por favor
La Vigésimo Séptima Serie
de Lógica del sentido
desarrolla la "génesis dinámica": el tránsito desde la profunda
materialidad del cuerpo hacia la superficie incorpórea donde emerge el sentido.
En ella, Deleuze explica cómo el lenguaje y la palabra nacen de la separación
entre lo que comemos y lo que hablamos. [1,
2]
1. La Separación: Comer vs. Hablar
Deleuze
argumenta que el lenguaje es posible gracias a cortes o distinciones
fundamentales. Lo que hace posible la palabra es la separación radical entre el sonido y el cuerpo, y
sobre todo, entre hablar y
comer. El cuerpo ingiere y consume, mientras que la boca, al
hablar, libera el sonido del cuerpo y crea una dimensión nueva: la superficie.
[1]
2. De la Profundidad a la Superficie
El autor
describe un movimiento desde las zonas más oscuras hasta la superficie donde
ocurre el sentido: []
·
Profundidad: Es el terreno de los
cuerpos orgánicos, lo abyecto, los dolores internos y las pulsiones
desorganizadas (ligado a estados depresivos o esquizofrénicos). []
·
Superficie: Es el plano
metafísico o trascendental donde se producen los acontecimientos (los efectos
de superficie). Aquí es donde el lenguaje adquiere sentido, liberándose de la
pura materialidad visceral.
[1, 2]
3. La Influencia Psicoanalítica (Melanie Klein)
Para explicar
este paso dinámico, Deleuze recurre a los conceptos de la psicoanalista Melanie
Klein sobre las "posiciones". En este marco, el niño atraviesa por
etapas fundamentales para organizar su psique: []
·
El
interior (profundidad): Domina la incorporación oral voraz
(comer el pecho materno, destruir objetos).
·
La
superficie:
Se logra cuando la boca aprende a articular palabras y nombres, lo que permite
al sujeto elevarse por encima de su dolor interno orgánico para situarse en el
mundo simbólico del lenguaje y la cultura.
4. Simulacro e Ídolo
Dentro de este
desarrollo dinámico, el lenguaje y el sentido se juegan entre dos falsas
ilusiones:
·
El
ídolo:
Representa la profundidad y la ilusión de un "sentido profundo", un
significado oculto y sólido que nos atrapa en lo material.
·
El
simulacro:
Es lo que opera en la superficie; el simulacro no busca un origen profundo,
sino que se despliega como el arte de la superficie, los acontecimientos y el
puro devenir. [1]
En conjunto,
Deleuze explica en este capítulo cómo los sonidos dejan de ser meros ruidos
corporales para convertirse en elementos puros y estructurados del lenguaje,
transformando nuestro caos interno en proposiciones con sentido
En la Vigésimo
octava serie de Lógica del sentido, Gilles Deleuze examina cómo la
sexualidad no es un mero instinto biológico, sino un complejo proceso donde el
deseo organiza el cuerpo, conecta zonas erógenas y sirve como puente hacia la
producción del lenguaje y la emergencia del sentido. [1,
2]
Deleuze
articula la sexualidad a través de los siguientes conceptos clave:
·
Zonas
erógenas vs. Estadios: Deleuze rechaza ver la sexualidad
linealmente como una evolución de etapas. Los estadios designan objetos
introyectados, mientras que las zonas erógenas (como la boca o el ano) son
zonas electivas del cuerpo que sirven como "fuente" para las
pulsiones. Ambos planos coexisten y no se confunden. []
·
El
cuerpo como superficie: Las zonas erógenas son datos de
superficie. Su organización no implica profundidad, sino una tercera dimensión
puramente superficial que organiza las partes parciales del cuerpo. [1]
·
El
rol del Falo:
En el complejo de Edipo, el falo asume un papel ordenador. Funciona como una
"reja de arado" sobre la superficie fértil del cuerpo y es el
elemento pacificador que traza una línea, organizando el caos de las pulsiones
previas. [1,
2]
·
La
transición al lenguaje: La sexualidad es un terreno intermedio
entre la vida animal (comer/destruir) y el nacimiento de las palabras. Las
pulsiones sexuales, al liberarse de la destructividad alimenticia, inspiran la
creación de los primeros fonemas y elementos del lenguaje. El falo funciona
aquí como un significante o sinsentido que distribuye el sentido a las series
sexuales básicas. [1]
Este análisis
prepara el terreno para la siguiente serie, donde Deleuze clasifica las formas
en que el deseo y las zonas erógenas se conectan en secuencias (series
conectivas y disyuntivas) que estructuran el fantasma
· El
fantasma es un puro acontecimiento: No
representa una acción ni una pasión en sí mismas, sino el "efecto" o
resultado de estas LÓGICA DEL SENTIDO Guilles Deleuze. Deleuze utiliza ejemplos
psicoanalíticos como el "efecto" asesinato del padre o el "efecto"
castración LÓGICA DEL SENTIDO Guilles Deleuze. El acontecimiento no se sitúa en
el cuerpo físico ni en la mente imaginaria, sino en la superficie ideal del
lenguaje LÓGICA DEL SENTIDO Guilles Deleuze. [1, 2,
3]
· Superación
del dualismo: No importa si el evento es
real o imaginario LÓGICA DEL SENTIDO Guilles Deleuze. La verdadera diferencia
está entre el acontecimiento
como tal (el puro sentido) y el estado de cosas corporal que lo provoca LÓGICA DEL SENTIDO Guilles Deleuze. Por ello, el
fantasma tiene una impasibilidad y una autonomía que rebasa la realidad
material La lógica del sentido - Discurso<>Freudiano. [1]
· Conexión
entre el deseo y el lenguaje: El fantasma
funciona como un puente que toma las afecciones orgánicas y las expresa en la
superficie del lenguaje a través del verbo y la proposición Deleuze, Gilles -
Lógica del sentido_series_1-2-3.pdf. Desplaza al sujeto tradicional
("yo") hacia un punto descentrado, operando como una maquinaria que
organiza el sentido Deleuze, Gilles - Lógica del sentido_series_1-2-3.pdf.
En la Trigésima primera serie de Lógica del sentido
(puedes consultar el libro en Universidad Veracruzana), Gilles Deleuze explica cómo el fantasma se transforma
en la semilla y la condición de posibilidad del pensamiento puro. Pasa de ser una fantasía
personal inconsciente a convertirse en la energía que permite filosofar y crear
conceptos. [1,
2,
3]
Esta
transformación central se articula en los siguientes puntos clave:
1. La movilidad y el "paso" del
fantasma
El fantasma
destaca por su extrema agilidad. Es capaz de cruzar libremente fronteras
psíquicas (entre lo consciente y lo inconsciente, el sueño y la vigilia, el
interior y el exterior) operando como una superficie límite. No está a
1. La Serie Conectiva (Zonas Erógenas)
Representa la
sexualidad pregenital. Cada zona erógena forma una serie simple y homogénea que
opera por conexión o síntesis de sucesión. [1, 2]
·
Cómo
funciona:
La energía se desplaza y conecta objetos (por ejemplo, imágenes u objetos de
satisfacción) a una zona específica alrededor de un orificio, como la boca. [1,
2]
·
Relación
con el lenguaje: A nivel de las palabras, esta serie conecta de manera
directa el sonido físico de la voz con el objeto al que nombra.
2. La Serie Conjuntiva (Imágenes Parentales)
Se desarrolla
sobre la propia superficie intermedia mediante la puesta en juego de imágenes
pre-edípicas. [1,
2]
·
Cómo
funciona:
En lugar de meramente conectar la zona Erógena con un objeto, esta serie une
objetos entre sí a través de cadenas de imágenes o fantasmas. [1,
2]
·
Relación
con el lenguaje: Esta serie conjuntiva se manifiesta cuando las palabras
comienzan a asociarse para evocar imágenes o fantasías, formando una suerte de
"segunda piel" o superficie metafísica del sujeto.
3. La Serie Disyuntiva (Divergencia y Símbolos)
Es la tercera y
más compleja forma de serie sexual, caracterizada por la disyunción y la divergencia.
[1]
·
Cómo
funciona:
Las series dejan de ser continuas u homogéneas y se bifurcan; operan mediante
afirmaciones inclusivas de múltiples caminos alternativos. En ella, el fantasma
actúa como elemento resonante entre series heterogéneas. [1]
·
Relación
con el lenguaje: Esta disyunción da lugar al lenguaje esotérico o poético
(como el de Lewis Carroll). Las palabras se desvinculan de su simple objeto
denotativo y adquieren un sentido puro; se convierten en acontecimientos
incorporales.
Deleuze vincula las tres clases de palabras
inventadas por Carroll con el funcionamiento mismo del lenguaje:
·
Síntesis conectiva: Operada por los monosílabos impronunciables, crea series de sonidos y
fonemas desde la voz pura.
·
Síntesis conjuntiva: Asegura la convergencia de dos series. Un ejemplo son palabras como phlizz
o snark, que fusionan significados.
·
Síntesis disyuntiva: Es el punto de resonancia más alto. Deleuze analiza aquí la palabra-valija
(el Jabberwock de Alicia a través del espejo). Esta palabra
equivale a un valor \(=x\), haciendo que diferentes series lingüísticas
diverjan y resuenen simultáneamente en múltiples sentidos
El Orden Primario: Las series divergentes de
base
El orden primario constituye el material de partida del
fantasma. [1]
·
El
Origen:
Se establece a partir de series corporales y sexuales divergentes (asociadas a
lo que entra/sale del cuerpo, como comer o el ámbito sexual). [1,
2]
·
Lo
Extrínseco:
Estas series representan solo el "comienzo extrínseco". Son impulsos
orgánicos y dualidades de la profundidad (dolor, placer, instintos). [1,
2,
3]
2. La Organización Secundaria: Resonancia y
Movimiento Forzado
El fantasma se
consolida cuando estas series básicas se conectan mediante un elemento
paradójico, creando una estructura pendular. [1]
·
Resonancia
Intrínseca:
No es la suma de los elementos físicos, sino la resonancia entre ellos, el
"comienzo intrínseco".
·
Movimiento
Forzado:
Esta resonancia produce una energía psíquica que Deleuze conecta directamente
con el "instinto de muerte" freudiano. Este impulso desborda el nivel
corporal y asciende a la superficie, creando el lenguaje. [1,
3, 4]
3. De la Palabra al Verbo (La Trascendencia del
Sentido)
El fantasma
culmina en su propia disolución creadora cuando el lenguaje toma el control. []
·
El
Sentido como Acontecimiento: Al liberarse de los cuerpos (el orden
primario), el lenguaje alcanza un nivel superior donde emerge el Sentido. [1,
2]
·
El
Verbo:
En esta cima, el lenguaje opera a través del "Verbo", un
acontecimiento glorioso e incorpóreo que logra una independencia radical frente
a la profundidad puramente biológica o neurótica. [1, 2,
3]
Creo que este es uno de los pasajes más importantes de Lógica del
sentido, porque aquí Deleuze deja de ser únicamente un metafísico del
acontecimiento y construye una verdadera cartografía genética del
sentido. Es decir: intenta explicar cómo nace el lenguaje
desde el cuerpo.
Y justamente aquí es donde después ustedes podrán hacer el redetraspaso hacia la respiración ontológica. Pero primero vale la pena dejar hablar a Deleuze en toda su potencia.
I. La pregunta de Deleuze
La pregunta no es:
¿Qué significa una palabra?
Sino algo mucho más radical.
¿Cómo llega un cuerpo a producir palabras?
No cómo aprende un idioma.
Sino cómo una boca que primero viene termina hablando.
Ésta es la génesis dinámica.
Primera respiración: la profundidad
Todo comienza abajo.
No existe todavía lenguaje.
Existe solamente cuerpo.
Podríamos representarlo linealmente así:
Cuerpo → hambre → incorporación → destrucción → satisfacción
El recién nacido no conoce objetos.
No conoce personas.
No conoce nombres.
Sólo conoce intensidades.
Hambre.
Caloría.
Frío.
Dolor.
Leche.
Vacío.
Todo ocurre en la profundidad corporal.
Ejemplo
Un bebé tiene hambre.
No piensa:
"Tengo hambre."
Simplemente grita.
Ese grito todavía no significa.
Es una descarga fisiológica.
La boca sirve para una sola cosa.
Contendiente.
II. Melanie Klein
Aquí aparece Melanie Klein.
Ella observa que el niño organiza el mundo según relaciones muy primitivas.
No distingue todavía entre interior y exterior.
El pecho bueno.
El pecho malo.
Contendiente.
Morder.
Expulsar.
Fundador.
Todo sucede como una fisiología afectiva.
No existe aún el lenguaje.
Existe una cartografía de incorporaciones.
Ejemplo
El bebé muere el pecho.
No quiere destruir a la madre.
Tampoco quiere comunicar algo.
Simplemente su cuerpo todavía no hay diferencia
contendiente
de relacionarse.
III. La separación decisiva
Entonces ocurre el acontecimiento decisivo.
La boca descubre otra función.
Hablar.
Hasta ese momento
la boca era órgano digestivo.
Ahora aparece algo completamente nuevo.
La boca ya no incorpora.
Expresa.
Podría escribirse así:
Boca → comer
↓
Boca → hablar
Es la misma boca.
Pero ya no cumple la misma función.
Aquí nace la superficie.
Ejemplo
Antes
el niño muerto.
Después
dados:
"Mamá."
La boca deja de introducir el mundo.
Ahora deja salir sonidos.
IV. El nacimiento de la superficie
Éste es uno de los descubrimientos más bellos de Deleuze.
Cuando la boca deja de comer para hablar
aparece una superficie.
Ya no vivimos únicamente dentro del cuerpo.
Ahora vivimos también sobre el lenguaje.
La palabra ya no es un alimento.
Es un acontecimiento.
Ejemplo
Un niño dice
"Agua."
La palabra no hidrata.
Pero produce un acontecimiento.
Convoca.
Hace aparecer una relación.
La palabra ya no pertenece al cuerpo.
Pertenece a la superficie.
V. Profundidad y superficie
Aquí Deleuze organiza dos mundos.
Profundidad
↓
órganos
hambre
dolor
digestión
incorporación
destrucción
Superficie
↓
lenguaje
sentido
acontecimiento
palabra
verbo
No elimina el cuerpo.
Pero el sentido ya no pertenece al cuerpo.
Pertenece a la superficie.
VI. La sexualidad
Luego aparece otra organización.
La sexualidad.
Y aquí Deleuze se separa parcialmente de Freud.
No piensa la sexualidad únicamente como reproducción.
La piensa como una reorganización del cuerpo.
El cuerpo descubre zonas.
No solamente órganos.
Zonas de intensidad.
La boca.
La piel.
La mirada.
La voz.
El oído.
Todo el cuerpo comienza a volverse superficie.
Ejemplo
Un abrazo.
Biológicamente
es contacto.
Pero el deseo hace que ese contacto ya no sea solamente físico.
Se vuelve un acontecimiento.
VII. Las series
Ahora aparecen las series famosas.
Primera serie
Conectiva
Zona → objeto
Boca → pecho
Mano → juguete
Ojo → luz
Todo ocurre por contacto.
Segunda serie
Conjuntiva
Ya no une solamente objetos.
Una imágenes.
Una palabra recuerda otra.
Una imagen llama otra.
Una escena produce otra.
Aquí comienza el fantasma.
Ejemplo
Una canción.
Escucharla hace aparecer
la infancia
la casa
una abuela
un olor
una tristeza.
Ya no existe un solo objeto.
Existe una red.
Tercera serie
Disyuntiva
Aquí aparece Carroll.
Las palabras dejan de representar.
Comienzan a producir.
Una palabra puede pertenecer simultáneamente a muchas series.
Aquí nace la palabra-valija.
Ejemplo
Si Carroll escribe
"resbaladizo"
No significa exactamente nada.
Pero producen resonancias.
baboso
ágil
corredizo
Todo vibra al mismo tiempo.
VIII. El fantasma
Aquí Deleuze realiza un giro enorme.
El fantasma no es una ilusión.
Es una máquina de acontecimientos.
No pertenece completamente al cuerpo.
Tampoco pertenece completamente al lenguaje.
Es el puente.
Podría escribirse:
Cuerpo → fantasma → lenguaje
El fantasma transforma intensidades corporales en sentido.
Ejemplo
Una persona fue humillada.
Años después.
Cada autoridad despierta el mismo fantasma.
No porque todas sean iguales.
Sino porque el acontecimiento sigue organizando el sentido.
IX. Del nombre al verbo
Al principio
nombramos cosas.
Cacerola.
Agua.
Casa.
Pero poco a poco
el lenguaje descubre el verbo.
No solamente
"árbol"
Sino
"crecer."
No solamente
"muerte."
Sino
"morir."
Ya no se nombran objetos.
Se nombran acontecimientos.
Y aquí aparece el verdadero lenguaje deleuziano.
X. El Verbo
El verbo no pertenece a nadie.
No hay dados
"yo."
Dados
"devenir."
"crecer."
"caer."
"amar."
"morir."
Por eso Deleuze dice que el acontecimiento siempre habla en infinitivo.
No pertenece todavía a un sujeto.
XI. El movimiento completo
La cartografía podría resumirse así:
Profundidad corporal → incorporación → separación entre comer y hablar → superficie → zonas erógenas → series conectivas → series conjuntivas → series disyuntivas → fantasma → verbo → acontecimiento puro.
XII. El punto donde Teatro Loco comenzará el redetraspaso
Y creo que aquí aparece exactamente el lugar donde su propuesta comienza a separarse de Deleuze.
Para Deleuze, el recorrido es esencialmente ascendente :
Cuerpo → boca → lenguaje → acontecimiento → sentido.
La génesis consiste en liberar el sentido de la profundidad orgánica para que exista como acontecimiento incorporado en la superficie.
En cambio, la respiración ontológica no negaría ese recorrido, sino que lo convertiría en un circuito completo:
Cuerpo → alma → lenguaje → acontecimiento → espíritu → comunión → cuerpo.
El lenguaje ya no sería el punto de llegada definitivo, sino una mediación
dentro de un movimiento respiratorio más amplio. El acontecimiento no terminaría
en el sentido; volvería a encarnarse en el cuerpo mediante la comunión del
biotejido. Allí, la palabra no sólo nombra ni sólo produce sentido: también
transforma la forma en que los cuerpos, las almas y los espíritus vuelven a
relacionarse.
Ese, me parece, es el lugar donde la "génesis dinámica" de Deleuze
puede ser redetraspasada hacia una ontogramática de la respiración:
el paso de una cartografía del nacimiento del sentido a una cartografía de la
circulación del sentido entre cuerpo, alma, espíritu y comunidad, donde el
acontecimiento ya no sólo asciende desde la fisiología hacia el lenguaje, sino
que respira continuamente entre todos esos planos.
Solo que al cuerpo al que volvemos ya no es
el mismo cuerpo sino un cuerpo espiritual biotejido resucitado al final de los
tiempos y renovado en cada ciclo.
Ese es
el cuerpo de la Matria que es el cuerpo del ahayu que se da como Eucaristía en
el divorcio de aguas
Terminemos esta conversación empezandoe l
redetrapaso convocando a Derrida y su gramtologia donde el también da una
cartografia del inicio del lengua teniendo como principio la ausencia.
Partiendo de Heidegger el comiezo es
angustioso
El ejemplo del espanto, ¿obedece al azar? El origen metafórico del lenguaje,
¿no nos remite necesariamente a una situación de amenaza, de indigencia y de
derelicción, a una soledad arcaica, a la angustia de la dispersión? Entonces el
miedo absoluto sería el primer encuentro del otro como otfo: como otro con
respecto a mí y como otro con respecto a sí mismo. No puedo responder a la
amenaza del otro como otro (con respecto a mí) sino transformándolo en otro
(con respecto a sí mismo), alterándolo dentro de mi imaginación, mi miedo o mi
deseo. "Un hombre salvaje, al encontrarse con otros, en un primer momento
se asustará. El espanto sería pues la primera pasión, la faz de error de la
piedad de que hablábamos más arriba. La piedad es la fuerza de aproximación y
de presencia. El espanto estaría vuelto todavía hacia la sitüación
inmediatamente anterior de la pura naturaleza como dispersión; uno se encuentra
con el otro a distancia en un primer momento, hace falta vencer la separación y
el miedo para abordarlo como a un prójimo. De lejos, es inmensamente grande,
como un amo y una fuerza amenazante. Es la experiencia del hombre pequeño e
infans. No comienza a hablar más que a partir de esas per cepciones deformantes
y naturalmente engrandecedoras.7 Y como la fuerza de dispersión nuncá se
reduce, la fuente de espanto siempre transige con su contrario. La influencia
reconocida de Condillac también hace pensar que el ejeinplo del espanto no es
fortuito. Angustia, y repetición, tal es la doble raíz del lenguaje según el
Essai sur l9origine des connaissances humaines. JPero del lenguaje de acción.
Que el lenguaje haya sido dado a los hombres por Dios, no impide interrogar
sobre su origen natural por medio de una ficción filosófica que informe sobre
la esencia de lo que así fue recibido. No basta a "un filósofo decir que
una cosa ha sido hecha por vías extraordinarias". Está "en su deber
explica* cómo habría podido hacerse por medios naturales". Viene entonces
la hipótesis de los dos niños extraviados en el desierto después del diluvio,
"sin que conociesen el uso de ningún signo". 8 Ahora bien, esos dos niños no han comenzado a hablar sino en
el momento del espanto: para pedir auxilio. Pero el lenguaje no comienza en la
angustia pura, o más bien la angustia no se significa sino dentro de la
repetición. * Que aquí se llama imitación y se mantiene entre la percepción y
la reflexión. Destaquémoslo: "Así, debido al solo instinto, esos hombres
se pedían y se "prestaban auxilio. Digo debido al solo instinto, pues la
reflexión aún no podía tener parte en ello. Uno no decía: debo agitarme de tal
manera para hacerle conocer lo que me es necesario, y para instarlo a
auxiliarme; ni el otro: veo por sus movimientos que quiere tal cosa, voy a
hacerlo gozar de ella; sino que ambos actuaban a consecuencia de la necesidad
que más los apremiaba... Por ejemplo éste, que veía un lugar donde había sido
asustado, imitaba los gritos y movimientos que eran los signos del susto, para
advertir al otro que no se expusiera al peligro que él había
corrido."
El trabajo que produce el nombre común supone, como todo trabajo, el
enfriamiento y el desplazamiento de la pasión. No se puede sustituir con el
nombre común adecuado (hombre) el nombre gigante sino después del apaciguamiento
del susto y el reconocimiento del error. Con ese trabajo se acrecientan el
número y la extensión de los nombres comunes. En esto el Ensayo se conecta
estrechamente con el segundo Discurso: los primeros sustantivos no han sido
nombres comunes sino nombres propios. Lo propio absoluto está, ciertamente, en
el origen: un signo por cosa, un representante por pasión. Es el momento en que
el léxico se extiende tanto más cuanto que los conocimientos son limitados.10
Pero esto sólo es verdad en relación con los
categoremas, lo cual debería hacer surgir más de una dificultad lógica y
lingüística. Puesto que el sustantivo como nombre propio no es el primerísimo
estado de la lengua. No está solo dentro de la lengua. Ya representa una
articulación y una "división del discurso". No es que, a la manera de
Vico, Rousseau haga nacer al nombre casi a lo último, después de las
onomatopeyas, las interjecciones, los nombres de pila, los pronombres, los
artículos, pero antes de los verbos. El nombre no puede aparecer sin el verbo.
Después de una primera etapa, en el curso de la cual el discurso es indiviso,
teniendo cada palabra "el sentido de una proposición entera", el
nombre surge al mismo tiempo que el verbo. Es la primera escisión interna de la
proposición que abre el discurso. Entonces no hay otro nombre que el propio,
otro modo verbal que el infinitivo, otro tiempo que el presente: "Cuando
comenzaron a distinguir el sujeto del atributo, y el verbo del nombre, cosa que
no fue un mediocre esfuerzo de genio, los sustantivos no fueron primeramente
sino otros tantos nombres propios, el infinitivo 11 fue el único tiempo de los
verbos y con respecto a los adjetivos su noción se debió desarrollar muy
difícilmente, porque todo adjetivo es una palabra abstracta, y las abstracciones
son operaciones penosas y poco naturales" (p. 149). Esta correlación del
nombre propio con el infinitivo presente nos importa. Se deja el presente y lo
propio dentro del mismo movimiento: aquel que, discerniendo al sujeto de su
verbo —y más tarde de su atributo—, suple el nombre propio con el nombre común
y con el pronombre —personal o relativo—, instruye la clasificación dentro de
un sistema de diferencias y sustituye los tiempos al presente impersonal del
infinitivo. Antes de esta diferenciación, el momento de las lenguas "que
ignoran la división del discurso" corresponde a esa época suspendida entre
el estado de naturaleza y el estado de sociedad: época de las lenguas
naturales, del pneuma, del tiempo de la Isla de Saint-Pierre, de la fiesta en torno
al punto de agua. Entre el p re-lenguaje y la catástrofe lingüística que
instaura la división del discurso, Rousseau intenta volver a captar una suerte
de pausa feliz, la instantánea de un lenguaje pleno, la imagen que fija aquello
que sólo fue un puro punto de puro pasaje: un lenguaje sin discurso, un habla
sin frase, sin sintaxis, sin partes, sin
gramática, una lengua de pura efusión, más allá del grito, pero más acá de la
juntura que articula y simultáneamente desarticula la unidad inmediata del
sentido, dentro de la cual el ser del sujeto no se distingue ni de su acto ni
de sus atributos. Es el momento en que hay palabras ("las primeras
palabras") que aún no funcionan como lo hacen "dentro de las lenguas
ya formadas", y cuando los hombres "dieron primeramente a cada
palabra el sentido de una proposición entera". Pero el lenguaje no nace
verdaderamente sino por la disrupcióñ y la fractura de esa feliz plenitud, en
el instante en que se arranca esa instantánea de su inmediatez ficticia y se la
repone en el movimiento. Entonces sirve de hito absoluto para quien quiere
medir y describir la diferencia dentro del discurso. No se puede hacer esto
sino refiriéndose al límite ya desde siempre franqueado de un lenguaje
indiviso, donde lo propio-infinito-presente está soldado a sí misino hasta tal
punto que ni siquiera puede manifestarse en de la oposición del nombre propio y
del verbo en el presente del infinitivo. Todo el lenguaje se hunde después en
esa brecha entre el nombre propio y el nombre común (que da lugar al pronombre
y al adjetivo), entre el presente del infinitivo y la multiplicidad de los
modos y de los tiempos. Todo el lenguaje sustituirá esta viviente presencia en
sí de lo propio, que en cuanto lenguaje ya suplía las cosas mismas. El lenguaje
se añade a la presencia y la suple, la difiere en el deseo indestructible de
unírsele. La articulación es el suplemento peligroso de la instantánea ficticia
y del habla buena: del goce pléno, pues la. presencia siempre está determinada
como goce por Rousseau. El presente siempre es el presente de un goce; y el
goce siempre es la acogida de la presencia. Lo que disloca a la presencia
introduce la diferencia y la dilación, el espaciamiento entre el deseo y el
placer. El lenguaje articulado, el conocimiento y el trabajo, lá indagación
inquieta del saber no son más que el espaciamiento entre dos goces. "No
buscamos conocer, sino porque deseamos gozar." (Segundo Discurso? p. 143.)
Y en el Art de jouir, este aforismo que dice la restitución simbólica de la
presencia suplida en el pasado del verbo: "Diciéndome, he gozado, gozo
todavía12." El gran quehacer de las Confesiones, ¿no era también
"gozar nuevamente cuando quiero?
Éste
me parece uno de los lugares donde puede comenzar realmente el diálogo entre Heidegger,
Derrida, Deleuze y la respiración ontológica. No ya comparando
conceptos, sino siguiendo una misma pregunta:
¿Cómo nace la palabra?
Cada uno responde desde un lugar distinto.
I. Heidegger: la palabra nace de la angustia del ser
Para el joven Heidegger el lenguaje no nace primero como comunicación.
Nace porque el Dasein es arrancado de la familiaridad del mundo.
La angustia rompe.
Mundo cotidiano
↓
Angustia
↓
Nada
↓
Apertura del ser
↓
Palabra
La palabra aparece cuando el mundo deja de sostenernos.
No hablamos porque conocemos.
Hablamos porque el ser nos llama.
La palabra es respuesta.
Ejemplo
Un hombre pierde a su hijo.
Durante horas no puede decir nada.
Luego solo dice:
Inhalar ¿Por qué?"
Ese "¿por qué?" no comunica información.
Es el estar buscando nuevamente mundo.
II. Derrida: la palabra nace de la ausencia
Derrida toma esta apertura, pero modifica completamente su dirección.
Para él nunca hubo una presencia originaria plenamente poseída.
Siempre hubo diferencia.
Siempre hubo huella.
Siempre hubo ausencia.
Su cartografía podría escribirse así:
Ausencia
↓
Español
↓
Huella
↓
Repetición
↓
Nombre
↓
Lenguaje
No hablamos porque el ser se presenta.
Hablamos porque algo falta.
III. Rousseau leído por Derrida
Aquí aparece el ejemplo de los dos niños perdidos.
No poseen lenguaje.
No poseen conceptos.
No poseen gramática.
Sólo tienen miedo.
Pero ese miedo todavía no produce lenguaje.
Produce grito.
Después ocurre algo decisivo.
Uno recuerda el peligro.
Lo repite.
Imita.
Ese gesto ya no pertenece únicamente al cuerpo.
Se convierte en signo.
La repetición inaugura el lenguaje.
Ejemplo
Niño
↓
ve un lobo
↓
grita
Después
ve nuevamente el lugar
↓
imita el grito
↓
advertencia al otro
Aquí nace el signo.
No del objeto.
Sino de la repetición del acontecimiento.
IV. El nombre
Luego aparece otro paso.
Al principio
cada cosa recibe un nombre propio.
No existe todavía
"árbol".
Existe
"este árbol."
No existe
"hombre."
Existe
"ese gigante."
El mundo todavía no está clasificado.
Cada encuentro es único.
Ejemplo
Un niño pequeño llama
"Guau"
únicamente a su perro.
Meses después
todos los perros son
"guau."
Ha nacido el nombre común.
V. La gran fractura
Aquí Derrida señala algo maravilloso.
El lenguaje verdadero nace cuando se rompe la unidad inmediata.
Antes
una palabra era una proposición completa.
Después
aparecen
nombre
verbo
atributo
pronombre
tiempos.
Es decir
la gramática.
Y con ella
la diferencia.
VI. La escritura
Derrida llama escritura (écriture) a este proceso.
No basta con escribir letras.
Sino
la huella.
Todo signo deja una ausencia.
Todo significado remite a otro significado.
Nunca llegamos al origen.
Sólo encontramos huellas.
VII. Aquí aparece el redetraspaso
Y creo que aquí Teatro Loco puede comenzar una inversión muy fecunda.
Para Derrida
el origen es la ausencia.
La palabra intenta suplir una presencia perdida.
Podría resumirse así:
Ausencia → huella → diferencia → lenguaje.
Pero la respiración ontológica preguntaría:
¿Qué hace posible que una ausencia pueda ser respirada como ausencia?
Es decir, antes de la huella, ¿qué relación hace posible que esa falta sea experimentada?
Aquí el principio ya no sería simplemente la ausencia.
Sería la relación .
No la relación como concepto, sino como respiración originaria.
Podría escribirse así:
Relación → separación → espanto → valoración → palabra.
El espanto no sería el origen absoluto.
Sería el primer desgarramiento de una relación más profunda.
VIII. El ahayu
Aquí aparece una diferencia todavía mayor.
Para Derrida
la ausencia nunca termina de suplirse.
Siempre queda diferida.
Siempre hay différance.
Pero en el biotejido
la ausencia tampoco desaparece.
Respira.
La ausencia inspira.
La presencia exhala.
La diferencia ya no es únicamente espaciamiento.
Es respiración.
IX. La Matria
Y entonces adquiere sentido lo que vienes desarrollando desde hace mucho tiempo.
En Derrida
la presencia siempre está diferida.
En la respiración ontológica
la presencia también está diferida.
Pero porque todavía está siendo respirada por el Ahayu.
La Eucaristía del Divorcio de Aguas no intenta abolir la diferencia.
Tampoco restaurar una presencia metafísica perdida.
Lo que hace es mucho más corporal.
Hace comestible la comunión.
Aquí la palabra ya no sólo significa.
Se vuelve alimento.
Y al volverse alimento ocurre una inversión extraordinaria respecto de Deleuze y Derrida.
En Deleuze, el movimiento decisivo era:
comer → hablar.
En Derrida:
la presencia → la ausencia → la escritura.
En el Divorcio de Aguas aparece un tercer movimiento:
hablar → comer.
La palabra vuelve al cuerpo.
Pero ya no al cuerpo biológico inicial.
Sino al cuerpo biotejido .
Al cuerpo del Ahayu.
Al cuerpo comunitario.
Al cuerpo eucarístico.
X. El último redetraspaso
Aquí es donde, a mi juicio, aparece el verdadero desplazamiento filosófico que ustedes están intentando construir.
La gramatología describe el nacimiento del lenguaje a partir de la ausencia; la lógica del sentido describe el nacimiento del acontecimiento como superficie; la respiración ontológica propone que ninguno de esos nacimientos es el último momento del proceso. El lenguaje vuelve a encarnarse, pero no simplemente en el organismo individual. Vuelve a un cuerpo transformado por la relación.
Podría expresarse en una secuencia lineal:
Relación originaria → separación → espanto → repetición → huella → palabra → acontecimiento → comunión → cuerpo biotejido → nueva palabra.
En ese circuito, la ausencia no queda anulada, porque sigue siendo la condición de la búsqueda; Tampoco la presencia se absolutiza, porque cada comunión vuelve a abrir una nueva respiración. Por eso el final nunca es un cierre, sino un recomienzo.
Quizás esa sea la imagen más propia de esta ontogramática: no un origen único del lenguaje, sino un lenguaje que nace, se hace cuerpo, alimenta una comunión y desde esa comunión vuelve a nacer. La escritura deja entonces de ser solamente la huella de una ausencia; se convierte también en la huella de una resurrección relacional , donde el cuerpo que retorna ya no es el cuerpo biológico inicial, sino el cuerpo espiritual del biotejido, renovado en cada respiración y orientado, en el horizonte de tu propuesta, hacia la plenitud escatológica del "cuerpo de la Matria".
https://www.youtube.com/watch?v=JfoqSim-LVM&t=339s
