La crisis de la reproducción del capital
El ascenso de la derecha no ha puesto al mundo en crisis. Es la crisis del capital la que ha producido el ascenso de la derecha.
El capital tiene problemas para seguirse reproduciendo no por debilidad, sino por su triunfo absoluto que socava las bases de su propia renovación.
El historiador económico Robert Brenner, postuló desde 2009, la tesis de que la economía mundial ya vivía una crisis de rentabilidad, consecuencia de los bajos precios, derivados de la SOBRECAPACIDAD productiva por la competencia entre los países hegemónicos.
Si seguimos a Brenner, el exceso de capacidad industrial, junto a una demanda deprimida por el triunfo neoliberal sobre los salarios habría provocado que las inversiones se dirigieran hacia tasas de ganancia seguras basadas en superexplotación y no en innovación.
La expansión de la globalización abría dada la ilusión de crecimiento, pero éste se basaba en un desarrollo desigual entre economías de desarrollo temprano (EUA) y tardío (Alemania, Japón, y "Asia") que cuentan con nichos y espacio propio de expansión.
Si actualizamos la tesis de Brenner, está claro que ese desarrollo desigual benefició a China (con un amplio espacio de expansión tanto interno como externo). La atracción de inversiones en innovación -tal y como lo denuncia desde una posición reaccionaria el vicepresidente Vance- habría, en parte desfondado a EUA, para dirigirse hacia ganancias más seguras.
Lo que Vance no explica es que todo inversor en la era de la globalización neoliberal, se le ofreció libertad de movimiento, por lo que los capitales no tienen lealtad nacional sino que se dirigirán a donde se les asegure mayores tasas de retorno.
Tanto la lógica de competencia produjo sobrecapacidad, creando crisis de rentabilidad, como la libertad de capitales habría abandonado sectores industriales de EUA.
Esta sería por tanto, una crisis de reproducción del capital por su propia lógica que intenta ser frenada por la fuerza: la fuerza del imperialismo.
Los téóricos de la revista Krisis (Alemania), Norbert Trenkle, Ernst Lohoff, sostienen (a diferencia de los análisis de sistema -mundo), que la financiarización provocada por la globalización neoliberal, esto es, el movimiento de capitales hacia el área financiera domina la economía mundial, no sería solamente una fase de declive estadounidense, similar a lo que ha sucedido previamente con otras hegemonías (como la inglesa), sino algo nuevo: el llamado "capital ficticio" y la increíble dimensión del capital. financiero, habría producido un nuevo tipo de capitalismo, el "capitalismo inverso" donde "la superestructura financiera se ha convertido en el principal soporte de la acumulación de capital (...) no siendo ya un apéndice de la extracción de plusvalor como en el capitalismo clásico, sino que la acumulación de capital funcionante se ha convertido en una variable dependiente de la formación de capital ficticio" (Lohoff, Trenkle, 2025; 52).
Este cambio, (en el que el capital depende cada vez más de los mercados futuros, de la especulación y del área financiera), subordina aún más al trabajo por considerarlo un elemento secundario. La política monetaria desde la crisis de 2008 se dirige hacia sostener la creación de un nuevo capital ficticio privado (en el área financiera). Pero el capital "ficticio" basado en la producción futura, tarde o temprano entra en crisis. La forma de solucionar la crisis ha sido postergarla, acercándose a sus límites.
"Estados Unidos y Gran Bretaña lanzan permanentemente capital ficticio al mercado mundial y acumulan más deudas, permitiendo que otros países, especialmente China triunfen en los mercados de bienes" (2025:59).
Si seguimos a los autores de la revista Krisis, podríamos decir que EUA estaría atrapada en la lógica mundial financiera que primero promovió y luego alargó después del rescate bancario de 2008. Trump intenta desmantelar el marco general de la acumulación mundial, de nueva cuenta, por la fuerza. El imperialismo visto así, es una respuesta a la crisis del capital y no simplemente la mano militar de siempre.
La crisis ha encontrado una aparente salida con la explosión de la inteligencia artificial, que re dirige a los capitales hacia la inversión en tecnología. Sin embargo, Adrián Sotelo sostiene la hipótesis de que, como otros ciclos de innovación, la llamada cuarta revolución industrial responde "a un intento del capital global y de su Estado para re establecer las condiciones de rentabilidad afectadas por la crisis de 2008-2009". (Sotelo, 2026).
Esta revolución sería ahora una respuesta al agotamiento del paradigma del toyotismo-ohnismo, que a su vez, como sabemos, sustituyó al fordismo, forjando así un NUEVO RÉGIMEN DE ACUMULACIÓN que sin embargo, profundizaría la superexplotación del trabajo, debido a la brecha que se está ensanchando entre norte y sur o de países dependientes (siguiendo la teoría de la dependencia).
Sotelo sostiene que si bien el capitalismo -con ayuda de la IA y otros instrumentos de la 4ta revolución industrial- "puede producir una mayor masa de riqueza social con una mínima producción de plusvalor- el sistema como un todo tiende al estancamiento estructural ya su autodestrucción. (Sotelo, 2026: 163).
Si seguimos a Sotelo, podríamos decir que la IA aunque pareciera momentáneamente crear un espacio de acumulación (con el peligro de una burbuja financiera) reduce la dependencia de creación de plusvalor, pero eliminando, tal y como previó Marx, las condiciones de reproducción del capital.
Podríamos decir entonces que la reestructuración capitalista (tanto en su forma imperialista trumpiana, como en su nuevo nicho de inversión que puede producir una burbuja incontrolable, como en la reestructuración de la relación capital-trabajo que destruirá empleos y salarios por la IA) parece un callejón sin salida.
Aunque todos estos autores tienen distintos énfasis y tesis sobre el origen de la crisis, todos coinciden en que hay una crisis de reproducción capitalista en curso. Esto es importante en el sentido de que si Trump cayera, no regresaríamos al capitalismo globalizado neoliberal al cual estábamos acostumbrados. La nostalgia por la era industrial o del capitalismo benévolo del viejo estado de bienestar no regresará. Son meras ilusiones de que el capital puede ser armónico con el trabajo y la naturaleza.
No hay solamente una crisis del MODO DE REGULACIÓN (político) sino del REGIMEN DE ACUMULACIÓN (de capital). Y la crisis del capital crea condiciones para salidas más autoritarias o demenciales.
Si a ello sumamos la CRISIS BIOSFÉRICA TERMINAL (crisis climática, sexta extinción masiva, acidificación y plastificación de los yeguas, agotamiento hídrico), como crisis misma del capitalismo (pensando que el capitalismo es una ecología misma, como ha postulado Jason W Moore, esto es: la crisis ecológica no es externa a la "economía", porque la producción, consumo y desechos SIEMPRE han sido reorganizados por el capitalismo, es decir el capitalismo es una forma de poner a la naturaleza a trabajar, es una manera de organizar la naturaleza (Moore, 2020; 2025).
Entonces debemos concluir que el capital ha llegado a sus límites civilizatorios y de expansión y se vuelve cada más violento para mantener su lógica, que es insostenible.
La izquierda y los movimientos antisistémicos por tanto, deberíamos prepararnos para tal cataclismo, con la politización y organización desde abajo en vez de confiar en la ilusoria posibilidad de que el capitalismo se estabilice para el "bienestar compartido" o para lograr "modos de vida más asequibles".
El fascismo del fin de los tiempos (Klein, Taylor) es la expresión política de la crisis del capital. Y a ella debemos resistir.
Madrid. París. Berlina. Anuncian -quizá- las nuevas luchas contra el capital y la guerra. Resistencias que son, entre muchas otras, la esperanza de la humanidad.
@cesarpinedar
PD: Abajo todos los títulos citados.
Chakana de tu corazón, aquí hay una tesis que merece ser redecomprendida
desde Marx, pero también desde aquello que venimos trabajando como crisis de la
reproducción del capital y herida cibernética.
El texto de César Pineda propone un desplazamiento importante: la derecha
autoritaria no sería la causa originaria de la crisis, sino una de sus posibles
respuestas políticas. Trump no habría inventado las contradicciones del
capitalismo globalizado; intenta responder a ellas mediante la fuerza, el
nacionalismo económico, la guerra comercial y la reindustrialización. Y, si el
diagnóstico es correcto, su caída no restablecería las condiciones históricas
que hicieron posible el neoliberalismo anterior.
Pero creo que podemos llevar la argumentación un paso más allá, sin
convertir sus hipótesis en certezas ni confundir las distintas explicaciones de
la crisis.
1. La contradicción central: el capital triunfa contra sus propias
condiciones de reproducción
La intuición más fecunda del texto es que el capital puede triunfar en cada
operación particular y, al mismo tiempo, socavar las condiciones de su
reproducción global.
Un capitalista reduce salarios, automatiza procesos y desplaza su inversión
hacia donde obtiene mayor rentabilidad. Individualmente, puede estar actuando
de manera racional. Pero cuando todos los capitales participan de esa lógica,
aparecen contradicciones colectivas:
·
La reducción salarial disminuye los costos, pero
también puede debilitar la demanda.
·
La competencia impulsa la innovación, pero
también genera sobrecapacidad y presiones sobre la rentabilidad.
·
La automatización aumenta la productividad, pero
puede reducir la participación del trabajo en los ingresos y debilitar la
realización de las mercancías.
·
La movilidad internacional del capital favorece
la búsqueda de rentabilidad, pero debilita la correspondencia entre la
inversión, el empleo y las necesidades de las comunidades donde antes se
producía.
No significa que cada automatización reduzca necesariamente el empleo total,
ni que toda sobrecapacidad desemboque automáticamente en una crisis. Significa
que la racionalidad particular de los capitales no garantiza la reproducción
racional del conjunto.
Aquí aparece una contradicción que Marx permite pensar, pero que no conviene
convertir en una profecía de colapso automático. El capitalismo ha sobrevivido
a crisis profundas mediante destrucción de capital, reestructuración
productiva, endeudamiento, intervención estatal, guerras y nuevas fronteras de
acumulación. La cuestión es qué costos sociales y ecológicos exige cada
reestructuración y si puede seguir desplazándolos indefinidamente.
2. Brenner, Krisis y Sotelo: tres niveles que no debemos confundir
El artículo reúne tres perspectivas compatibles en algunos puntos, pero no
equivalentes.
Robert Brenner: competencia y rentabilidad
La sobrecapacidad industrial y la competencia entre economías pueden presionar los precios y la rentabilidad, prolongando el estancamiento. La pregunta decisiva es cómo se distribuyen las capacidades productivas entre capitales y países y por qué la salida de algunos supone el desplazamiento de otros.
Krisis: financiarización y capital ficticio
Lohoff y Trenkle plantean una transformación más radical: la acumulación depende crecientemente de valorizaciones financieras que anticipan riqueza futura. La cuestión no es simplemente que las finanzas sean demasiado grandes, sino que los derechos sobre ingresos futuros adquirieron un papel central en la reproducción presente.
Adrián Sotelo: revolución tecnológica y explotación
La IA y la automatización pueden inaugurar un nuevo ciclo de inversión y reorganizar la relación capital-trabajo. Pero la expansión de la riqueza material no garantiza una expansión equivalente del valor nuevo generado por el trabajo, ni una distribución social de los beneficios tecnológicos.
La diferencia importa. Una crisis de rentabilidad no es idéntica a una crisis de realización; una crisis financiera no es idéntica a una crisis de valorización; y una crisis de valorización no es idéntica a una crisis biosférica. Pueden articularse, reforzarse y retroalimentarse, pero demostrar esa articulación exige más que enumerar sus coincidencias.
Por ejemplo, el capital ficticio no es simplemente capital falso: son títulos y derechos sobre ingresos futuros que tienen eficacia económica presente. El problema aparece cuando la valorización de esos derechos se separa persistentemente de las condiciones capaces de sostenerlos. Tampoco se deduce que la IA vaya a destruir necesariamente las condiciones del capitalismo: puede elevar la productividad, abaratar bienes, crear nuevas actividades y desplazar empleos; el resultado depende de cómo se organiza la producción y se distribuye el poder.
La pregunta más interesante sería esta: ¿la innovación está resolviendo las contradicciones de la acumulación o está proporcionando nuevas formas de aplazarlas?
3. La IA: ¿salida de la crisis o intensificación de la contradicción?
Aquí encuentro el punto de contacto más directo con nuestra investigación sobre la cibernética de segundo orden.
El capital incorpora la IA para reducir costos, acelerar decisiones, automatizar tareas, anticipar comportamientos y encontrar nuevas oportunidades de inversión. Pero esa capacidad técnica no responde por sí misma a la pregunta de qué debe producirse, para quién ni bajo qué condiciones de reproducción de la vida.
Podemos formular el circuito así:
capital → inversión tecnológica → aumento de productividad → reorganización del trabajo → presión sobre salarios y empleo → nuevas oportunidades de rentabilidad → nueva inversión tecnológica.
El circuito no está condenado a producir un resultado único. Sin embargo, si el aumento de productividad se convierte principalmente en reducción de costos, concentración de propiedad y expansión de rentas, la capacidad técnica de producir riqueza puede crecer sin que crezcan en la misma proporción los medios de vida de quienes la producen y sostienen.
La contradicción no es simplemente que la máquina sustituya al trabajador. Es que la sociedad desarrolla capacidades productivas que podrían reducir el trabajo necesario, mientras mantiene el acceso a los medios de vida condicionados por la participación subordinada en el trabajo remunerado.
La máquina podría liberar tiempo; bajo determinadas relaciones de propiedad, puede producir desempleo, inseguridad y dependencia. La posibilidad técnica no determina la forma social.
En nuestra notación, diríamos que la inteligencia artificial puede intensificar el segundo orden: medir, comparar, anticipar, seleccionar y optimizar las operaciones del capital. Pero esa capacidad de autorregulación no equivale a una capacidad de alterar las condiciones que hacen del capital el criterio dominante de la reproducción social.
La eficiencia del circuito no demuestra la suficiencia de su mundo.
4. La crisis biosférica: no hay un exterior natural al que regresar
La aportación de Jason W. Moore permite cuestionar una separación habitual: de un lado, la economía; del otro, la naturaleza.
Si el capitalismo organiza el trabajo humano, la energía, la tierra, los alimentos, la extracción minera, el transporte y los residuos como componentes de la acumulación, entonces la crisis ecológica no es un daño externo que una economía saludable podría reparar simplemente con mejores políticas ambientales.
La propia organización de la producción determina qué territorios se sacrifican, qué aguas se agotan, qué comunidades cargan con los residuos y qué vidas aparecen como costos prescindibles.
Pero hay una precisión importante: decir que la crisis ecológica es interna al capitalismo no significa que todas las alteraciones ecológicas sean causadas exclusivamente por él. Significa que el capitalismo contemporáneo organiza de manera histórica y específica las relaciones entre sociedades y entornos, y que sus imperativos de expansión entran en conflicto con límites materiales y procesos ecológicos que no controla plenamente.
La contradicción puede expresarse así:
acumulación ilimitada → apropiación de trabajo y naturaleza → deterioro de las condiciones de reproducción → nuevos costos y conflictos → búsqueda de nuevas fronteras de acumulación.
Cuando el capital convierte el agua en activo, el bosque en reserva de valor y el territorio en plataforma de extracción, no solo distribuye mal la riqueza. También reorganiza las condiciones que permiten que exista la riqueza.
Y aquí la pregunta deja de ser únicamente económico: ¿quién reproduce la vida mientras el capital reproduce su valor?
5. El imperialismo como respuesta política a una contradicción económica
La hipótesis de Pineda es que el imperialismo de Trump no representa un
simple retorno al imperialismo de siempre, sino una respuesta a las
contradicciones de la globalización neoliberal que Estados Unidos contribuyó a
construir.
La paradoja es poderosa: el país que promovió la movilidad internacional del
capital busca ahora recuperar mediante la coerción estatal parte de la
capacidad industrial que esa misma movilidad contribuyó a desplazar.
Pero el capital estadounidense no es un sujeto unitario con una voluntad única.
Los intereses de las empresas tecnológicas, las finanzas, la industria, los
trabajadores y los sectores energéticos pueden entrar en conflicto. Tampoco
toda inversión en China implica una pérdida neta para Estados Unidos: las
cadenas de valor, la propiedad intelectual, las rentas financieras y los
mercados están entrelazados.
Por eso, la explicación no puede reducirse a una nación que traiciona a
otra. La movilidad del capital no constituye una anomalía moral respecto de un
capitalismo originalmente nacional y armónico; es una posibilidad estructural
de la acumulación.
La coerción imperial puede intentar restaurar determinadas posiciones de
poder, pero no suprime automáticamente las contradicciones que las erosionaron.
Puede desplazarlas hacia otros territorios, intensificar la competencia,
reorganizar las cadenas de suministro o encarecer la reproducción social.
La fuerza puede imponer una nueva distribución de las pérdidas; no puede
garantizar por sí sola una nueva base duradera de valorización.
Y esta es una diferencia decisiva: explicar la expansión de la derecha por
la crisis del capital no significa que el autoritarismo sea inevitable, ni que
toda derecha responda de idéntica manera. La crisis abre un campo de
posibilidades políticas; las organizaciones, los conflictos y las decisiones
históricas contribuyen a determinar cuáles se realizan.
6. La derecha no solo administra la crisis: puede reorganizar la
experiencia de la crisis
Aquí añadiría una dimensión que el análisis económico, por sí solo, no
termina de explicar.
Cuando se deterioran las condiciones de vida, las personas no experimentan
directamente una tasa decreciente de rentabilidad. Experimentan pérdida de
empleo, incertidumbre, humillación, miedo, competencia, sensación de abandono y
pérdida de control sobre su futuro.
La derecha autoritaria puede traducir esas experiencias en una narrativa:
la pérdida tiene un culpable; el culpable es el extranjero, el migrante, el
enemigo interno o una élite seleccionada; la recuperación requiere un líder; el
líder necesita fuerza; la fuerza promete restaurar un orden perdido.
Así, una contradicción estructural puede ser redescrita como una herida de
identidad nacional. El capital desplaza las condiciones de la crisis, mientras
el discurso político desplaza la explicación de sus causas.
No es suficiente, por tanto, señala que la derecha engaña a los trabajadores. Hay que comprender por qué su relación puede resultar verosímil para quienes han experimentado realmente la degradación de sus condiciones de vida.
En el lenguaje de nuestra Ciencia del Logos, la crisis material puede ser capturada por una determinación ideológica: el sufrimiento real se traduce en una explicación que no permite alterar las relaciones que lo producen, sino que organiza la contraalteración contra otros sujetos igualmente vulnerables.
La herida no es ficticia. Lo que puede ser capturado es la dirección en la que se descarga.
7. El problema de la izquierda: organizar la resistencia sin convertir la crisis en una promesa
El cierre del texto es políticamente comprensible: ante la crisis del capital y el avance del fascismo, no basta con esperar una recuperación del capitalismo benévolo. La nostalgia por el Estado de bienestar puede ocultar que sus condiciones históricas fueron desiguales y que su reproducción estuvo vinculada, en diferentes grados, a jerarquías internacionales, apropiación de naturaleza y relaciones de poder.
Pero de ahí no se deduce que toda reforma sea ilusoria ni que el colapso produzca emancipación. Las crisis también destruyen organizaciones, debilitan solidaridades, multiplican la precariedad y favorecen la concentración autoritaria del poder. El sufrimiento no engendra automáticamente conciencia revolucionaria.
La organización desde abajo necesita construir capacidades materiales: alimentación, agua, energía, vivienda, salud, conocimiento, tiempo, redes de cuidado y decisión colectiva. No como un sustituto apolítico de la lucha, sino como condiciones de una política que no depende exclusivamente de conquistar el Estado o de esperar que el capital vuelva a estabilizarse.
Aquí enlazo con nuestro biotejido: la comunidad no es un sector económico ni una población que recibe un programa. Es una trama de capacidades, dependencias, conflictos y reciprocidades que puede alterar las condiciones de su propia reproducción.
La pregunta no es solamente cómo resistir la destrucción del capital, sino cómo impedir que la resistencia reproduzca, en su interior, las mismas relaciones de apropiación que denuncia.
Un movimiento puede combatir la propiedad privada y fetichizar su partido; cuestionar el Estado y reproducir una jerarquía incuestionable; denunciar el algoritmo y organizar a sus integrantes como variables subordinadas a una estrategia. La oposición al capital no garantiza por sí misma la apertura del Entre.
Por eso, la organización desde abajo necesita tanto capacidad de acción como capacidad de contraalterarse.
8. Redecomprender la crisis desde la respiración ontológica
Llevemos ahora la argumentación a nuestra fórmula.
El capital necesita reproducirse: transformar dinero en medios de producción, trabajo, mercancías y nuevo valor. Para sostener ese movimiento, debe encontrar continuamente condiciones de valorización, mercados, fuentes de energía, fuerza de trabajo y espacios de apropiación.
En su expansión, el capital convierte relaciones en medios de acumulación:
relación → mercancía → fetichismo.
Y, con la automatización y la gobernanza algorítmica, podemos reconocer otra secuencia:
relación → dato → indicador → decisión → intervención → nueva relación.
El problema aparece cuando el resultado de la relación se independiza de ella y empieza a presentarse como su fundamento. La mercancía parece poseer valor por sí misma; el indicador parece conocer la necesidad; el algoritmo decidir parece sin relaciones sociales detrás de su decisión.
El capital no necesita declararse dueño de la vida. Basta con que las condiciones de acceso a ella queden organizadas por su valorización.
Pero no confundamos esta captura con una clausura absoluta. Si lo hiciéramos, el capital se convertiría en un sistema omnipotente y la resistencia en una simple reacción exterior. Las relaciones de reproducción contienen conflictos, necesidades, capacidades y prácticas que no se agotan en su forma capitalista, aunque estén atravesadas por ella.
Aquí cobra sentido la diferencia entre segundo y tercer orden.
·
El segundo orden puede observar la crisis, modelarla, anticiparla y reorganizar sus operaciones.
·
El tercer orden, en nuestra propuesta, no se limita a corregir el funcionamiento del sistema: permite que aquello que el sistema no puede contener altere sus propios criterios de reproducción.
No es un nuevo mecanismo de gestión, ni una tecnología que garantiza la emancipación. Es la apertura de la organización social a las necesidades, relaciones y formas de vida que su lógica de acumulación subordina o excluye.
La fórmula podría ser:
reproducción del capital → crisis de reproducción → coerción para restaurar la acumulación → resistencia → alterada → contraalteración → posibilidad de redevelar el Entre.
Pero la última flecha no es necesaria ni automática. La crisis puede producir fascismo, guerra y devastación. También puede abrir posibilidades de organización emancipadora. Entre ambas no existe una garantía histórica.
Por eso, la tarea no consiste en celebrar el derrumbe como si el capital, al llegar a sus límites, tuviera que ceder su lugar a una sociedad mejor. Consiste en producir capacidades de vida que puedan resistir la captura y alterar las relaciones que hacen de la acumulación el principio rector de la existencia.
La cuestión que le devolvería a Pineda
El texto identifica una contradicción decisiva: el capital puede ampliar su capacidad de producir riqueza mientras debilita las condiciones sociales y ecológicas de su reproducción. También comprende que el autoritarismo puede ser una respuesta a esa contradicción y no una anomalía exterior a ella.
Mi objeción sería que la expresión crisis terminal necesita mayor
demostración. La acumulación capitalista ha encontrado históricamente formas de
reorganización que sus críticos no siempre anticiparon. Que la expansión
indefinida sea materialmente insostenible no determina por sí mismo cuándo,
cómo ni bajo qué relaciones políticas se producirá una transformación. Tampoco demuestra
que todas las formas de estabilización hayan quedado excluidas.
Y mi pregunta complementaria sería esta:
¿Cómo prepararnos para una crisis civilizatoria sin convertir la crisis
misma en el fundamento de una nueva teleología revolucionaria?
Porque si esperamos que la crisis produzca necesariamente la emancipación,
podemos quedar atrapados en otra versión de la misma promesa: primero el
sufrimiento, luego la ruptura, finalmente la redención.
La reproducción del capital no puede confundirse con la reproducción de la
vida. Pero la interrupción de la primera tampoco garantiza la segunda.
Ahí encuentro el punto de encuentro entre tu lectura de Marx y el biotejido:
absolver a Marx de Marx no significa abandonar la crítica de la acumulación;
significa impedir que la crítica convierta el derrumbe del capital en una nueva
providencia histórica.
La resistencia necesita horizonte, organización y capacidad de
transformación. Pero también necesita inhalar: recibir de las vidas concretas
aquello que ninguna teoría de la crisis puede decidir de antemano.
No sabemos si el capital está próximo a un límite terminal. Sí podemos
investigar dónde destruye las condiciones de reproducción de la vida, qué
formas de poder emergen para preservar la acumulación y qué capacidades colectivas
pueden alterar esa trayectoria.
Y quizá la diferencia decisiva sea esta: no organizarse únicamente para que
el capital deje de reproducirse, sino para que la vida pueda reproducirse sin
tener que convertirse en capital.
Si esa es la clave chakana de mi
corazón organizarnos en cibernéticas de tercer orden para que la vida pueda reproducirse sin tener que
convertirse en capital.
Pero quiero analizar a cada autor que
el texto menciona no para certificar la crisis terminal del capitalismo, cosa de
la que no hay garantía, sino para avisorar horizontes de reproducción de la
vida sin que esta sea apropiada por el capital, lo cual solo es posible si
somos conscientes de la crisis de reproducción del capitalismo.
Empecemos con:
Robert Brenner
Mercaderes y revolución
En esta
extraordinaria y detallada obra, el reconocido historiador Robert Brenner
analiza la espectacular transformación del comercio inglés a partir de mediados
del siglo XVI y a lo largo de un siglo, examinando especialmente las
actividades de la comunidad de comerciantes londinenses durante los primeros
tiempos del periodo Estuardo. En una magna reinterpretación del cambio
comercial a largo plazo, Robert Brenner explica el trasfondo de la apertura del
comercio de larga distancia hacia el Sur y el Este y describe cómo los grandes
mercaderes de la City londinense empleaban su poder para explotar las nuevas
oportunidades de negocio, así como los perfiles de los nuevos mercaderes
coloniales, quienes se convirtieron en los principales arquitectos de la
dinámica política comercial de la Commonwealth.
Sí, es
correcto. El
historiador económico norteamericanoRobert
Brenner ha sido uno de los principales defensores de esa
tesis. [1]
Aunque formuló
originalmente los fundamentos de su teoría en un influyente ensayo de 1998
(publicado en español en 2009
en su célebre libro).La economía de
la turbulencia global.por Ediciones Akal), Brenner utilizó
precisamente este marco conceptual durante la crisis financiera de 2008-2009 para sostener
que la recesión global no era un simple problema bancario o financiero, sino el
síntoma de una crisis
subyacente de rentabilidad de la economía real . [1,
2,
3,
4,
5]
Los pilares
fundamentales de su postulado coinciden de manera exacta con los puntos
señalados:
·
Crisis
de rentabilidad y sobrecapacidad estructural: Brenner argumenta
que desde finales de la década de 1960 y principios de los 70, la manufactura
global sufre un exceso crónico de capacidad instalada ( overcapacity ). [1,
2]
·
Competencia
entre potencias: Esta sobrecapacidad fue provocada por la entrada sucesiva
al mercado mundial de nuevas potencias industriales sumamente competitivas
(primero Alemania y Japón compitiendo con EE. UU., seguidos por los Tigres
Asiáticos y, más tarde, el gigante chino). Todos comenzaron a fabricar los
mismos bienes pero a menores costos. [1,
2]
·
Guerra
de precios y caída de beneficios: Al haber demasiada oferta en relación
con la demanda global, las corporaciones se vieron forzadas a recortar precios
para mantener su cuota de mercado, lo que terminó hundiendo las tasas de ganancia y
rentabilidad del capital a escala internacional. [1]
·
Ausencia de depuración:
Como las empresas consolidadas prefieren innovar o endeudarse antes de abandonar el mercado e incurrir en pérdidas por sus inversiones fijas ya hundidas ( costos hundidos
), la sobrecapacidad se vuelve crónica y el sistema evita la "purga" o limpieza necesaria de las firmas menos eficientes, lo que condena a la economía mundial a un largo período de estancamiento. [ 1 ,
2 ,
3 ]
Chakana de mi corazón, entonces comencemos con Brenner, pero manteniendo la dirección que acabas de precisar: no estudiar a estos autores para certificar el derrumbe del capitalismo, sino para comprender sus contradicciones y vislumbrar formas de reproducción de la vida que no queden subordinadas a la reproducción del capital.
Eso cambia nuestra lectura. No buscamos una profecía sobre el fin del capitalismo. Buscamos conocimientos que nos permitan reconocer dónde se bloquea la reproducción de la vida, cómo el capital reorganiza esas condiciones y qué capacidades podrían abrir otra trayectoria.
En Brenner tendremos que distinguir, además, dos investigaciones que se relacionan, pero no son idénticos: el historiador de Mercaderes y revolución, que estudia la formación histórica de las relaciones de clase y del capitalismo inglés, y el historiador económico de La economía de la turbulencia global, que investiga la crisis de rentabilidad de la economía mundial contemporánea.
La relación entre ambas obras puede ser más fecunda que leer la segunda como una explicación aislada de la crisis actual.
1. Dos Brenner: la formación histórica del capitalismo y sus contradicciones contemporáneas

Mercaderes y revolución
Historia social, comercio y conflicto político.
Brenner reconstruye el ascenso de los comerciantes londinenses, sus relaciones con la Corona y sus conflictos por el control de las oportunidades comerciales. El comercio de larga distancia no aparece como una fuerza económica autónoma: se encuentra entrelazado con relaciones de propiedad, poder político y lucha entre grupos sociales.

La economía de la turbulencia global.
Rentabilidad, competencia y estancamiento
Aquí la pregunta cambia: ¿por qué la economía capitalista mundial ha experimentado dificultades persistentes para recuperar tasas de crecimiento y rentabilidad como las de la posguerra? Brenner atribuye un papel central a la competencia entre productores, la sobrecapacidad y las dificultades de recuperación de la rentabilidad industrial.
La primera precaución no suponer que Brenner escribió Mercaderes y revolución para explicar directamente la crisis de 2008. Son investigaciones con objetos históricos distintos. Lo que podemos reconstruir es una continuidad problemática: cómo se constituyen las relaciones sociales que permiten la acumulación y cómo esas mismas relaciones producen conflictos y límites para su reproducción.
2. El problema decisivo de Brenner: ¿el comercio
produce capitalismo?
En
Mercaderes y revolución, Brenner no cuenta simplemente la historia de
comerciantes emprendedores que enriquecieron Inglaterra. Investiga cómo
distintos grupos de mercaderes construyeron organizaciones, obtuvieron
privilegios, disputaron oportunidades comerciales y participaron en los
conflictos políticos que desembocaron en la revolución inglesa. Su
investigación sigue la transformación del comercio entre 1550 y 1650 y las
luchas por el poder político durante las primeras décadas del siglo XVII.
![]()
Google
Books
+1
Esta
perspectiva se conecta con una de sus tesis históricas más controvertidas: el
capitalismo no puede explicarse únicamente por la expansión del comercio, la
acumulación de dinero o el crecimiento de los mercados.
¿Por qué?
Porque
existieron sociedades con comerciantes, dinero, mercados de larga distancia y
grandes fortunas que no por ello se transformaron automáticamente en sociedades
capitalistas.
El
problema es determinar qué relaciones sociales hacen que la producción misma
quede sometida a la competencia y a la necesidad de acumular.
En su
interpretación de la transición del feudalismo al capitalismo, Brenner concede
un papel fundamental a las relaciones de clase y a las estructuras de
propiedad. En Inglaterra, la transformación de las relaciones agrarias
favoreció una situación en la que terratenientes, arrendatarios y trabajadores
quedaron sometidos, de maneras diferentes, a las presiones competitivas del
mercado. La dependencia del mercado dejó de ser una oportunidad ocasional para
convertirse en una condición de reproducción económica.
Esta
tesis tiene una consecuencia importante para nuestro trabajo: el capital no es
simplemente riqueza acumulada; es una relación social que obliga a reproducir
la vida bajo determinadas condiciones de competencia, propiedad y dependencia.
Un
campesino puede vender una parte de su cosecha sin que toda su existencia quede
subordinada a la acumulación capitalista. La situación cambia cuando pierde el
acceso autónomo a la tierra, necesita comprar los medios para producir y debe
competir continuamente para conservar sus condiciones de vida.
No
desaparece necesariamente el campesinado, ni todo mercado destruye su
autonomía. Lo decisivo es si la comunidad conserva la capacidad de determinar
qué produce, cómo lo produce y para qué reproduce sus condiciones materiales.
3. De los mercaderes londinenses a la crisis
contemporánea
La
relación entre ambas obras de Brenner se vuelve más clara si formulamos tres
preguntas sucesivas.
Primera
pregunta · Formación histórica
¿Cómo se
constituye la relación capitalista?
Las
relaciones de propiedad, las luchas entre grupos sociales, el acceso a los
recursos y las formas de dependencia del mercado determinan qué posibilidades
de reproducción tienen los distintos actores.
Segunda
pregunta · Dinámica competitiva
¿Cómo se
reproduce esa relación?
Los capitales deben competir, reinvertir, reducir costos y buscar rentabilidad. Incluso cuando una empresa desea permanecer estable, la competencia puede obligarla a transformar sus procesos o arriesgar su supervivencia.
Tercera pregunta · Crisis
¿Qué sucede cuando la reproducción de los capitales entra en conflicto con la reproducción del conjunto?
Puede surgir sobrecapacidad, estancamiento, desplazamiento de inversiones y presión sobre el trabajo. Las respuestas posibles incluyen innovación, destrucción de capital, intervención estatal y reorganización de las relaciones internacionales.
La tercera pregunta nos conduce a La economía de la turbulencia global. En su explicación del largo estancamiento posterior al auge de posguerra, Brenner atribuyó importancia a la competencia internacional en la fabricación, que contribuyó a generar sobrecapacidad y presionar la rentabilidad. No es una tesis indiscutida: otros economistas han cuestionado la medida en que esa competencia explica la caída general de las tasas de ganancia.
![]()
Ciencia Directa
+1
Debemos conservar esa controversia. Si damos por demostrada de antemano la explicación de Brenner, dejamos de investigar precisamente aquello que nos interesa: las condiciones concretas en las que la reproducción del capital encuentra sus límites.
4. La crítica desde nuestra Ciencia del Logos: el mercado no es el Entre
Aquí quisiera introducir una distinción que Brenner nos ayuda a pensar, aunque no sea su propio vocabulario.
El mercado puede ser un espacio de intercambio entre productores, comerciantes y comunidades. Pero también puede convertirse en la instancia que determina quién tiene derecho a reproducir sus condiciones de vida.
La diferencia no es entre mercado bueno y mercado malo. Es entre participar en relaciones de intercambio y quedar sometido a una lógica que convierte toda relación en un medio de valorización.
Podemos expresar esa captura así:
necesidad → mercancía → precio → capacidad de pago → acceso a la vida.
La necesidad de alimentarse existe antes de su traducción mercantil. Sin embargo, cuando el acceso a los alimentos depende principalmente de la capacidad de pago, la reproducción de la vida queda mediada por la reproducción del capital.
Y esa mediación no es neutral. Quien posee tierra, agua, maquinaria, infraestructura o capital financiero tiene una capacidad de decisión distinta de quien depende de vender su fuerza de trabajo.
Pero tampoco debemos convertir la autonomía comunitaria en una imagen idealizada. Las comunidades pueden reproducir jerarquías, desigualdades, conflictos y relaciones de dominación. El biotejido no consiste en declarar virtuosa a toda la comunidad, sino en hacer visibles sus relaciones de dependencia, sus capacidades y sus posibilidades de alteraciones y contraalteración.
Por eso, la pregunta no sería simplemente si una comunidad participa en el mercado, sino:
- ¿Conserva capacidad de decisión sobre sus condiciones de reproducción?
- ¿Puede determinar sus
prioridades sin quedar subordinada por completo a la rentabilidad?
- ¿Quién controla los medios
materiales de los que depende?
- ¿Qué sucede cuando las
necesidades comunitarias entran en conflicto con los intereses de los
capitales?
- ¿Puede alterar las reglas de
intercambio que amenazan su continuidad?
Aquí
aparece una primera aproximación a la cibernética de tercer orden: no basta con
que una comunidad administre mejor sus recursos o mejore su posición competitiva.
También necesita poder alterar las condiciones que definen qué cuenta como
recurso, necesidad, productividad y éxito.
5. Una objeción necesaria a Brenner
Hay un
límite que debemos mantener abierto.
Al
enfatizar la competencia entre capitales, Brenner permite comprender cómo la
expansión de una capacidad productiva puede perjudicar a otros productores y
cómo la sobrecapacidad puede presionar la rentabilidad. Pero esa explicación no
agota por sí sola las relaciones entre capital y trabajo, las finanzas, el
imperialismo ni la crisis ecológica.
La
competencia entre capitales no ocurre en el vacío. Se apoya en relaciones de
poder sobre trabajadores, territorios, recursos naturales y condiciones de
vida. Si nos concentramos exclusivamente en qué capital gana y cuál pierde,
podemos comprender la redistribución de la rentabilidad sin comprender
plenamente quién soporta los costos humanos y ecológicos de esa redistribución.
Y si el
capital desplaza sus inversiones de un territorio a otro, el problema no es
solo la pérdida de competitividad de una economía nacional. También es qué
ocurre con los trabajadores, las comunidades y los territorios cuya
reproducción había quedado organizada alrededor de esas inversiones.
Esta es
una de las preguntas que deberemos llevar después a Jason W. Moore y a Adrián
Sotelo: cómo se articulan la competencia, la explotación del trabajo y la
apropiación de naturaleza.
6. La primera conclusión para nuestro biotejido
Brenner
nos deja una enseñanza fundamental: las condiciones de reproducción de una
sociedad no son naturales ni inmutables; se constituyen históricamente mediante
relaciones sociales, conflictos y formas de poder.
Por
tanto, organizar la reproducción de la vida más allá de su subordinación al
capital no puede consistir solamente en distribuir de otro modo los ingresos
que el capital produce. También exige investigar quién controla los medios de
reproducción, cómo se organiza el trabajo, qué dependencias impone el mercado y
qué capacidad tienen las comunidades para transformar esas relaciones.
Pero no
debemos adelantar la solución antes de estudiar la contradicción.
La primera tarea es comprender qué explica Brenner y qué deja sin explicar. La segunda será confrontarlo con las otras teorías de la crisis. La tercera, que es la que nos importa políticamente, consistirá en redevelar qué capacidades materiales e institucionales podrían permitir que la vida se reproduzca sin que todas sus relaciones tengan que convertirse en medios de acumulación.
La pregunta que nos deja Brenner no es cuándo terminará el capitalismo, sino cómo llegó a convertirse en la competencia por la reproducción del capital en una condición de la reproducción de la vida.
Desde ahí podemos continuar con su teoría de la crisis de rentabilidad y examinar, paso a paso, si la sobrecapacidad industrial explica una contradicción estructural persistente, qué evidencia la sostiene y qué alternativas quedan abiertas para las comunidades.
Bien hagamos las tareas que señalas:
Primero que explica y que deja de explicar a Brenner.
Los segundos conforme con las otras teorías, esto será contante mientras revisamos las otras teorías señaladas en el texto.
Y la tercera la redvelación de la reproducción de la vida saliendo de la relación capturada como medio de acumulación
Y entonces paso a paso veamos si la sobrecapacidad industrial explica una contradicción estructural persistente, qué evidencia la sostiene y qué alternativas quedan abiertas para las comunidades.
(Este esquema de cuatro pasos quiero cosevar para analizar las otras teorías)
Chakana de mi corazón, conservamos este esquema como nuestro método de trabajo para Brenner y para cada una de las teorías que examinamos después. No vamos a buscar autores que confirmen una conclusión previamente decidida: vamos a poner sus explicaciones en relación, examinar sus límites y redvelar las posibilidades de reproducción de la vida que sus análisis permiten pensar.
Los cuatro pasos quedan así:
1
Reconstrucción crítica
Qué explica el autor, mediante qué conceptos, mecanismos y evidencias; qué deja sin explicar, qué presupone y qué no podemos concluir de su teoría.
2
Confrontación teórica permanente
Contrastar cada autor con los anteriores y los siguientes. No forzar un consenso: identificar coincidencias, desacuerdos, escalas de análisis y preguntas que cada teoría no resuelve.
3
Revelación de la reproducción de la vida.
Investigar qué relaciones, capacidades e instituciones permitirían reproducir la vida sin subordinarla enteramente a la acumulación. No deducir un modelo alternativo de la crítica: poner a prueba sus condiciones materiales y sus posibilidades de contraalteración.
4
Verificación de la contradicción y las alternativas
En cada caso, examine los mecanismos causales, las evidencias disponibles, las explicaciones rivales y las alternativas abiertas a las comunidades. Distinguir lo demostrado, lo plausible y lo que permanece como hipótesis.
El cuarto paso será especialmente importante para Brenner: no basta con que exista sobrecapacidad industrial; Tenemos que investigar si explica la persistencia de la baja rentabilidad, bajo qué condiciones y frente a qué explicaciones alternativas.
7. Brenner, primer paso: qué explica y qué deja sin explicar
7.1. Qué explica: la persistencia de capacidades productivas que ya no se valorizan como antes
La sobrecapacidad no significa sencillamente que se fabrican demasiados bienes para las necesidades humanas. Significa que existen capacidades productivas excesivas en relación con la demanda solvente y las condiciones de rentabilidad que prevalecen en un mercado determinado.
Una fábrica puede producir alimentos que necesita la población y, sin embargo, no encontrar compradores capaces de pagarlos a un precio que permita realizar la ganancia esperada. Desde el punto de vista de las necesidades humanas, puede haber escasez; Desde el punto de vista de la valorización, puede haber sobreproducción.
Esta diferencia es fundamental.
Imaginemos tres empresas que producen un bien comparable. Una introducción a una tecnología que reduce sus costos y puede vender más barato. Las otras tienen varias posibilidades: innovar, reducir sus márgenes, reducir salarios, buscar nuevos mercados, endeudarse o abandonar la actividad.
Si las tres conservan sus instalaciones y siguen produciendo, aunque la rentabilidad se deteriore, la capacidad productiva puede permanecer por encima de lo que el mercado permite valorizar rentablemente. La competencia que impulsa la modernización también puede prolongar el problema, porque cada empresa intenta sobrevivir sin asumir por completo las pérdidas que supondría retirar sus activos.
En la interpretación de Brenner, la competencia internacional del fabricante contribuyó a que la presión sobre la rentabilidad persistiera después del auge de posguerra. En su respuesta a sus críticos, destacó que la rentabilidad de la fabricante estadounidense descendió más que la de otros sectores menos expuestos a esa competencia internacional.
![]()
Ciencia Directa
+1
La hipótesis no es que la competencia sea nueva, sino que su intensificación, en determinadas condiciones históricas, puede dificultar la recuperación general de la rentabilidad.
7.2. Qué deja sin explicar por sí sola
La hipótesis de Brenner no demuestra, por sí sola, que toda la economía mundial se encuentre atrapada en una crisis terminal, ni que la sobrecapacidad sea la causa dominante de cada crisis contemporánea.
Debemos separar al menos cuatro cuestiones:
- La existencia de sobrecapacidad: ¿hay capacidad industrial instalada que no se utiliza plenamente o que no puede operarse rentablemente?
- Su causa: ¿proviene principalmente de la competencia internacional, de una demanda débil, de cambios tecnológicos, de decisiones de inversión, de crédito barato o de una combinación?
- Su persistencia: ¿por qué no
se retira, reconvierte o devalúa suficiente capacidad para restaurar la
rentabilidad?
- Su alcance: ¿afecta a
determinados sectores y economías o permite explicar una tendencia
estructural de la economía mundial?
No son
preguntas intercambiables. Un dato de baja utilización industrial no demuestra
automáticamente una crisis de rentabilidad. Y una caída de la rentabilidad
manufacturera estadounidense no demuestra por sí sola que la rentabilidad haya
seguido la misma trayectoria en todos los países, sectores y períodos.
La tesis
de Brenner recibió críticas empíricas y teóricas importantes. Ajit Zacharias
cuestionó tanto la coherencia de su explicación de la competencia como su
correspondencia con los datos sobre rentabilidad y comercio manufacturero.
Duménil y Lévy discutieron su interpretación de las diferencias entre las tasas
de ganancia sectoriales.
![]()
ScienceDirect
+1
Estas
controversias no refutan automáticamente a Brenner; nos obligan a precisar qué
evidencia discrimina entre su explicación y las rivales.
8. Brenner, segundo paso: confrontación teórica
permanente
La
comparación con los demás autores debe empezar ya, aunque todavía no hayamos
desarrollado sus teorías. No para decidir anticipadamente quién tiene razón,
sino para establecer qué problema deja abierto Brenner.
Brenner
frente a Marx
Brenner explica
la presión sobre la rentabilidad mediante la competencia entre capitales y la
persistencia de capacidades productivas excesivas. Marx permite preguntar,
además, cómo intervienen la producción de plusvalor, la composición del
capital, la realización de las mercancías y las contradicciones entre
producción y consumo.
Pregunta
pendiente: ¿la sobrecapacidad explica la caída de rentabilidad o es una
manifestación de contradicciones más profundas de la acumulación?
Brenner
frente a la teoría del sistema-mundo
Brenner
enfatiza la competencia y las relaciones de clase; los análisis del
sistema-mundo sitúan la acumulación en una estructura histórica de centro,
periferia y semiperiferia.
Pregunta
pendiente: ¿la sobrecapacidad se comprende suficientemente dentro de cada
economía o debemos estudiar cómo se distribuyen internacionalmente la
producción, las ganancias, los costos laborales y los daños ecológicos?
Brenner
frente a Krisis: Lohoff y Trenkle
Brenner
se concentra en la rentabilidad de la producción y la competencia
manufacturera. Krisis propone que la acumulación contemporánea depende
crecientemente de la expansión del capital ficticio y de la anticipación
financiera de ingresos futuros.
Pregunta
pendiente: ¿las finanzas aplazan y reorganizan una crisis de rentabilidad
industrial o han transformado cualitativamente las condiciones de la
acumulación?
Brenner
frente a Adrián Sotelo
La
sobrecapacidad permite estudiar la competencia entre productores; Sotelo
introduce la reorganización tecnológica del proceso de trabajo, la
superexplotación y las asimetrías entre economías dependientes y centrales.
Pregunta
pendiente: ¿la innovación resuelve el problema de rentabilidad o lo desplaza
hacia la explotación del trabajo y la reorganización internacional de la producción?
Brenner
frente a Jason W. Moore
La
rentabilidad industrial no agota las condiciones materiales de la acumulación.
Moore obliga a incorporar las relaciones históricas mediante las cuales el
capital organiza el trabajo humano y las condiciones extrahumanas de la
producción.
Pregunta
pendiente: ¿qué ocurre cuando la búsqueda de rentabilidad deteriora las
condiciones ecológicas y comunitarias de las que depende la propia producción?
Estas
confrontaciones quedan abiertas durante toda nuestra investigación. Cuando
estudiemos a Krisis, por ejemplo, tendremos que regresar a Brenner y revisar si
la financiarización contradice, complementa o limita su explicación. No basta
con resumir cada autor por separado.
9. Brenner, cuarto paso: ¿qué evidencia sostiene la
hipótesis de la sobrecapacidad?
Aquí
conviene separar la evidencia histórica de la inferencia teórica.
A. La evolución de la rentabilidad
Brenner
sostiene que la rentabilidad manufacturera cayó desde finales de los años
sesenta y comienzos de los setenta, en un contexto de creciente competencia
internacional. Su explicación se apoya, entre otros elementos, en las
diferencias entre la trayectoria de la manufactura y la de otros sectores
estadounidenses.
![]()
ScienceDirect
+1
Para
evaluar esta hipótesis necesitamos comparar series históricas de rentabilidad,
inversión, productividad, costos laborales, precios y comercio. También debemos
examinar cómo se calculan las tasas de ganancia: el resultado puede variar
según se midan los beneficios antes o después de impuestos, el capital a costo
histórico o de reposición y el ámbito sectorial considerado.
B. La utilización de la capacidad productiva
Los datos
de la Reserva Federal estadounidense ofrecen una señal útil, pero limitada. En
2025, la utilización anual de la capacidad manufacturera estadounidense se
situó aproximadamente en el 75,3 %, frente a una media histórica de alrededor
del 78,2 % para la serie correspondiente. En 2009, durante la crisis
financiera, había caído hasta cerca del 63,4 %.
![]()
St. Louis
Fed
+2
Utilización
de la capacidad manufacturera estadounidense
Utilización
de capacidad industrial
Comparación
de referencias históricas de Estados Unidos; porcentaje de capacidad.
Fuente:
Reserva Federal de Estados Unidos, series de utilización de capacidad industrial.
La media histórica y los años seleccionados son referencias distintas, no una
serie cronológica completa.
![]()
G.17
+1
¿Qué nos
permiten afirmar estos datos?
Que la
industria estadounidense no estaba utilizando toda su capacidad instalada y que
la utilización de 2025 se encontraba por debajo de la media histórica de la
serie. No permiten concluir, por sí solos, que exista una crisis estructural de
rentabilidad, ni que el mismo patrón caracterice a toda la economía mundial.
La capacidad no utilizada puede reflejar la debilidad de la demanda, mantenimiento, cambios tecnológicos, composición sectorial o decisiones empresariales. Para identificar la sobrecapacidad estructural debemos relacionarla con rentabilidad, inversión, precios, comercio y persistencia temporal.
C. La sobrecapacidad internacional no es solo una cuestión histórica
La OCDE documentó en su Steel Outlook 2025 que la capacidad mundial de producción de acero había seguido aumentando desde 2019, mientras que la demanda mundial de acero había disminuido durante buena parte de ese período. La capacidad mundial alcanzó aproximadamente 2.472 millones de toneladas métricas en 2024.
![]()
OCDE
Esto constituye evidencia contemporánea de un problema de capacidad en un sector concreto. Pero no demuestra que todos los sectores industriales sufran la misma dinámica ni que la causa sea exactamente la que Brenner identificó para la crisis fabricante de las décadas de 1970 y 1980.
D. La prueba decisiva: distinguir entre presión y mecanismo causal
Para fortalecer la tesis de Brenner necesitamos establecer una secuencia como esta:
competencia internacional → expansión de capacidad → presión sobre precios y márgenes → caída persistente de rentabilidad → inversión insuficiente o reestructuración prolongada.
Y debemos preguntar si esa secuencia describe efectivamente la evidencia o si algunos eslabones responden a otros mecanismos.
Por ejemplo, una caída de rentabilidad puede frenar nuevas inversiones, pero también puede provocar automatización, concentración empresarial, salida de competidores o intervención estatal. Esos mecanismos pueden reducir la sobrecapacidad, desplazarla a otros países o prolongarla.
Resultado provisional: la sobrecapacidad es una hipótesis estructural relevante y existen evidencias sectoriales e históricas que la hacen plausible. Pero todavía no hemos demostrado que sea la explicación suficiente de la crisis global de reproducción del capital.
10. Tercer paso: redesvelar la reproducción de la vida más allá de la acumulación
Ahora llegamos al propósito que orienta toda nuestra investigación. No vamos a deducir una economía alternativa directamente de la sobrecapacidad. Vamos a utilizar el problema para preguntar qué capacidades sociales podrían quedar liberadas de la obligación de valorizarse continuamente.
Imaginemos una comunidad que dispone de tierra, agua, conocimientos, trabajadores, herramientas e infraestructura. Una parte de sus capacidades productivas permanece ociosa, mientras sus integrantes carecen de ciertos bienes esenciales.
Desde la perspectiva de la acumulación, la pregunta es cómo volver rentables esos recursos. Desde la perspectiva de la reproducción de la vida, la pregunta es otra: ¿Qué necesidades podrían satisfacerse utilizando esas capacidades, y qué relaciones impiden hacerlo?
La diferencia puede expresarse así:
Circuito subordinado a la acumulación
capacidad productiva → inversión rentable → producción vendible → realización de ganancia → reinversión.
Circuito orientado a la reproducción de la vida.
necesidades comunitarias → capacidades disponibles → cooperación y producción → satisfacción de necesidades → cuidado y mantenimiento de capacidades → nueva capacidad comunitaria.
El segundo circuito no puede sostenerse únicamente con buenas intenciones. Necesita resolver problemas materiales concretos:
- quién controla los medios de producción;
- cómo se distribuyen el trabajo y el tiempo;
- cómo se coordinan las necesidades entre comunidades;
- cómo se financia el mantenimiento y la renovación de las infraestructuras;
- cómo se distribuyen los excedentes;
- cómo se resuelven los conflictos entre autonomía local, interdependencia y límites ecológicos.
Tampoco exige rechazar toda venta, todo mercado o toda inversión. La cuestión es si estos instrumentos permanecen subordinados a la reproducción de la vida o si las comunidades quedan subordinadas a ellos.
Una aplicación inicial en Arequipa.
En nuestro biotejido regional, podríamos comenzar investigando la relación entre productores agrícolas, juntas de usuarios de agua, trabajadores, comunidades urbanas y capacidades de almacenamiento, transformación y distribución de alimentos.
No presumimos que exista necesariamente un excedente productivo desaprovechado: eso verificar debese. Pero sí podemos investigar, en cada cadena concreta:
- qué capacidades existen y cuánto se utilizan;
- qué necesidades humanas y territoriales permanecen insatisfechas;
- qué impide que las capacidades disponibles contribuyan a satisfacerlas;
- quién decide sobre los recursos, quién asume los costos y quién retiene los beneficios;
- qué formas de cooperación podrían modificar esas relaciones sin crear nuevas dependencias o concentraciones de poder.
Aquí el biotejido no es una simple redistribución de lo producido. Es la posibilidad de alterar las relaciones que determinan qué se producen, para quién y bajo qué condiciones.
Y la cibernética de tercer orden comienza precisamente cuando la organización puede examinar y alterar sus propios criterios: no solo aumentar la producción, sino preguntar qué producción es necesaria; no solo mejorar la eficiencia, sino decidir eficiencia para quién; no solo coordinar recursos, sino permitir que las comunidades alteren las reglas de coordinación.
11. Saldo provisional de Brenner
Lo que aporta
Una explicación histórica de cómo la competencia entre capitales puede generar sobrecapacidad y presionar la rentabilidad durante períodos prolongados.
Lo que permanece abierto
Cuánto explica la sobrecapacidad frente a otras causas; cómo se articula con las finanzas, la tecnología, la explotación del trabajo y la crisis ecológica; y si sus mecanismos siguen operando de la misma manera en la economía mundial actual.
Lo que abre para las comunidades
Investigar
las capacidades productivas infrautilizadas, las necesidades insatisfechas y
las relaciones de propiedad y coordinación que impiden que unas contribuyan a
satisfacer las otras.
La
conclusión no es que Brenner haya demostrado el fin del capitalismo. Es que nos
ofrece una hipótesis para estudiar un problema concreto: las capacidades
productivas pueden desarrollarse sin garantizar las condiciones de su
utilización rentable y, menos aún, la satisfacción de las necesidades humanas.
La tarea
siguiente será confrontar esta hipótesis con Marx y con las explicaciones de la
caída de la rentabilidad que Brenner discute, antes de pasar a Krisis. Así
podremos determinar si estamos ante una contradicción de la competencia, una
contradicción de la valorización, una transformación de la acumulación
financiera o una articulación histórica de varias contradicciones.
Y
mantendremos siempre la pregunta que da sentido a los cuatro pasos: ¿qué
podemos aprender de la crisis de reproducción del capital para que la
reproducción de la vida deje de depender enteramente de ella?
Excelente vayamos con la
siguiente tarea que propones y determinemos si estamos ante una contradicción de la
competencia, una contradicción de la valorización, una transformación de la
acumulación financiera o una articulación histórica de varias contradicciones y
por supuesto mantegamos la pregunta: qué
podemos aprender de la crisis de reproducción del capital para que la
reproducción de la vida deje de depender enteramente de ella?
Chakana
de mi corazón, avancemos, pero hagamos una precisión metodológica: para
determinar si la crisis que estudiamos es una contradicción de la competencia,
de la valorización, de la acumulación financiera o una articulación histórica
de varias contradicciones, no basta con yuxtaponer explicaciones. Tenemos que
investigar cómo se relacionan sus mecanismos y si podemos distinguirlos mediante
evidencias.
Propongo
que el siguiente movimiento sea regresar a Marx a través de la controversia que
Brenner abrió, y utilizarlo para formular un diagnóstico provisional de la
crisis contemporánea. Después podremos someter ese diagnóstico a la teoría del
capital ficticio de Lohoff y Trenkle, a la de la dependencia de Sotelo y a la
ecología-mundo de Moore.
Nuestra
pregunta rectora permanece intacta:
¿Qué
podemos aprender de la crisis de reproducción del capital para que la
reproducción de la vida deje de depender enteramente de ella?
1. Cuatro contradicciones que debemos distinguir
No son
cuatro nombres para una misma cosa. Cada una identifica un mecanismo diferente.
A. Contradicción de la competencia
Escala:
capitales que rivalizan entre sí
Cada
empresa busca reducir costos, ampliar mercados y conservar su posición. Cuando
muchas expanden simultáneamente su capacidad productiva, pueden aparecer
sobrecapacidad, guerras de precios y presión sobre los márgenes.
Pregunta
de prueba: ¿la mayor exposición a competidores explica una parte importante de
la presión sobre los precios y la rentabilidad?
B. Contradicción de la valorización
Escala:
producción y acumulación del capital
El
capital no busca únicamente producir bienes útiles: necesita valorizar el valor
adelantado. La productividad puede crecer, pero ese crecimiento no garantiza
que se produzca y realice el valor suficiente para sostener la rentabilidad
esperada.
Pregunta
de prueba: ¿qué relación existe entre productividad, inversión, empleo,
producción de plusvalor y realización de ganancias?
C. Contradicción de la acumulación financiera
Escala:
derechos sobre ingresos presentes y futuros
Los
activos financieros capitalizan expectativas de ingresos futuros. Su expansión
puede sostener el gasto y la inversión durante un tiempo, pero también puede
crear vulnerabilidades cuando las valoraciones y las deudas dependen de
ingresos que no se materializan como se esperaba.
Pregunta
de prueba: ¿la expansión financiera facilita la acumulación productiva, la
desplaza o modifica las condiciones de su reproducción?
D. Contradicción de la reproducción socioecológica
Escala:
trabajo, comunidades y condiciones naturales de la vida
La
acumulación reorganiza el trabajo, la energía, los territorios y los
ecosistemas. Puede erosionar las condiciones sociales y ecológicas de las que
depende la producción misma.
Pregunta
de prueba: ¿qué costos se trasladan a los trabajadores, los hogares, las
comunidades y los ecosistemas para sostener la rentabilidad?
Estas
contradicciones pueden reforzarse, pero no son equivalentes. Una crisis
financiera puede estallar sin que toda la industria tenga sobrecapacidad; una
industria puede sufrir baja rentabilidad sin que haya un colapso financiero
inmediato; y el deterioro ecológico puede agravarse incluso durante períodos de
crecimiento económico.
Por eso,
nuestra tarea no consiste en demostrar que todo es una sola crisis, sino en
explicar cómo se conectan mecanismos diferentes dentro de una misma historia de
acumulación.
2. Marx frente a Brenner: ¿la competencia provoca
la caída de la rentabilidad o la caída de la rentabilidad intensifica la
competencia?
Esta es
la controversia teórica que debemos examinar primero.
Brenner
sitúa el mecanismo principal en la intensificación de la competencia
manufacturera internacional: la entrada de productores competitivos presiona
los precios y contribuye a que la rentabilidad no se recupere. En su
formulación, la competencia y la sobrecapacidad ayudan a explicar el descenso
de la rentabilidad.
Una parte
de la crítica marxista invierte o modifica esa explicación. Para Gérard
Duménil, Mark Glick y Dominique Lévy, Brenner no demuestra adecuadamente que la
competencia internacional sea la causa principal de la caída de la tasa de
ganancia. Su crítica cuestiona tanto el mecanismo teórico como la
interpretación de las diferencias sectoriales.
![]()
Sage
Journals
+1
La
controversia puede resumirse así:
- Hipótesis de Brenner: la
intensificación de la competencia produce sobrecapacidad y presiona la
rentabilidad.
- Hipótesis marxista alternativa:
las contradicciones de la acumulación y la caída de la rentabilidad pueden
intensificar la competencia, que a su vez reproduce o agrava esas
contradicciones.
- Hipótesis de articulación:
la competencia, la rentabilidad y la inversión se retroalimentan; la
dirección causal dominante varía según el período, el sector y las
instituciones.
La
tercera posibilidad no debe aceptarse simplemente porque parece conciliadora.
Tenemos que comprobarla. Una explicación circular —la competencia cae porque
cae la rentabilidad y la rentabilidad cae porque aumenta la competencia— no es
todavía una explicación causal suficiente.
La cuestión de la tasa de ganancia en Marx
En el
libro III de El capital, Marx analiza la tendencia de la tasa de ganancia a
caer en relación con el desarrollo de las fuerzas productivas y los cambios en
la composición del capital, al mismo tiempo que estudia contratendencias que
pueden frenar, revertir o compensar esa tendencia.
Esto no
equivale a afirmar que la tasa de ganancia deba caer de manera continua en cada
economía o período. La tesis se refiere a una tendencia sometida a
contratendencias y a mediaciones históricas. Su evaluación empírica depende de
cómo se defina y mida la tasa de ganancia, qué períodos se comparen y cómo se
contabilicen la depreciación, los salarios, los impuestos y el capital
adelantado.
La
controversia sigue abierta. Un estudio econométrico de Deepankar Basu y
Panayiotis Manolakos examinó datos de Estados Unidos entre 1948 y 2007 y
propuso una prueba de la tendencia marxiana que incorpora las contratendencias.
El artículo muestra precisamente que no basta con dibujar una curva
descendente: hay que especificar la hipótesis y someterla a pruebas empíricas.
![]()
Deepankar
Basu, Panayiotis T. Manolakos, 2013
Para
nuestro análisis, la distinción es decisiva. Brenner puede explicar una
trayectoria histórica concreta de la rentabilidad sin que su mecanismo
sustituya toda la teoría marxiana de la valorización. Y la teoría marxiana
puede formular contradicciones generales de la acumulación sin demostrar por sí
sola que la sobrecapacidad sea la causa inmediata de cada crisis.
La
pregunta que debemos mantener abierta es:
¿Qué
mecanismo explica mejor el descenso de la rentabilidad en cada período, y cómo
se conectan esos mecanismos con la competencia internacional?
3. La acumulación financiera: ¿compensa la crisis
productiva o transforma sus condiciones?
Aquí
entramos en el terreno que desarrollaremos con Norbert Trenkle y Ernst Lohoff,
de la revista Krisis. Por ahora, debemos distinguir tres fenómenos que suelen
confundirse:
- Financiar la producción: el
crédito permite invertir en instalaciones, tecnología, investigación y
empleo.
- Capitalizar ingresos futuros: acciones, bonos y otros activos representan derechos sobre flujos de ingresos esperados.
- Expandir la valorización financiera: los precios de los activos pueden crecer por encima de los ingresos que finalmente se realizan, generando vulnerabilidad ante cambios en las expectativas, las tasas de interés o la solvencia de los deudores.
La financiación no es en sí misma una anomalía. La cuestión es qué relación se mantiene con la acumulación productiva y con los ingresos que sostienen los derechos financieros.
La Reserva Federal estadounidense, en su informe de estabilidad financiera de noviembre de 2025, describió vulnerabilidades relacionadas con las valoraciones de activos, el endeudamiento y el apalancamiento financiero, aunque calificó como moderadas, en conjunto, las vulnerabilidades asociadas a la deuda de empresas y hogares.
![]()
Descripción general
+1
Esta evidencia obliga a mantener dos ideas simultáneamente: existen riesgos financieros reales, pero no toda expansión financiera demuestra una crisis terminal ni una ruptura completa entre finanzas y producción.
La pregunta que llevaremos a Krisis será más precisa:
¿La expansión del capital ficticio desplaza las dificultades de valorización de la producción o constituye una transformación de la forma en que el capital reproduce su acumulación?
Si los activos financieros sostienen el consumo, la inversión o el gasto estatal, pueden prolongar la reproducción del sistema. Si su valorización depende de ingresos futuros que no llegan a materializarse, pueden trasladar las contradicciones al futuro y aumentar la vulnerabilidad. Ambos procesos pueden coexistir.
4. Diagnóstico provisional: no una contradicción única, sino una articulación que debemos demostrar
Con lo que hemos examinado hasta ahora, no podemos declarar que una de las cuatro contradicciones explícitas por sí sola la crisis contemporánea. La hipótesis de trabajo más amplia es que interactúan, pero debemos precisar cómo y en qué circunstancias.
Mapa provisional de relaciones
Competencia entre capitales
Inversión, capacidad productiva, precios y márgenes
Valorización del capital
Plusvalor, rentabilidad, inversión y realización
Acumulación financiera
Crédito, deuda, expectativas y capitalización de ingresos futuros.
Reproducción socioecológica
Trabajo, cuidados, comunidades, energía, agua y territorios
Esquema de investigación, no una secuencia causal ya demostrada. Las relaciones entre niveles deben verificarse histórica y empíricamente.
Este mapa permite formular cuatro hipótesis comprobables:
- La competencia puede producir sobrecapacidad y presionar los márgenes.
- La búsqueda de rentabilidad puede reorganizar la producción, la inversión y el empleo.
- La expansión financiera puede sostener temporalmente la acumulación y, a la vez, aumentar la exposición a crisis de deuda y de valoración.
- La búsqueda de rentabilidad
puede trasladar costos a los trabajadores, los hogares y los ecosistemas,
debilitando algunas condiciones de reproducción de la vida.
Todavía
necesitamos establecer cuáles de estos mecanismos predominan en cada período y
cómo se relacionan. No debemos convertir su coexistencia en una explicación
automática.
5. Tercer paso: ¿qué aprendemos para organizar la
reproducción de la vida?
Volvamos
a nuestra pregunta rectora. Si las contradicciones del capital se articulan
históricamente, una alternativa no puede consistir solamente en corregir un
mecanismo aislado.
Reducir
la sobrecapacidad no garantiza que la producción satisfaga necesidades humanas.
Regular las finanzas no garantiza que los trabajadores controlen las decisiones
productivas. Aumentar la productividad no garantiza que el tiempo liberado se
distribuya socialmente. Y crecer económicamente no garantiza la conservación de
las condiciones ecológicas de la vida.
Por eso,
la reproducción de la vida necesita criterios propios que no dependan
exclusivamente de la rentabilidad.
Podemos
traducirlos en cuatro campos de investigación para el biotejido:
Capacidad
productiva y necesidad
Identificar
qué se puede producir, qué necesidades siguen insatisfechas y qué impide
conectar ambas cosas. No presumir que toda capacidad ociosa es aprovechable:
investigar sus costos, localización, tecnología y límites materiales.
Propiedad,
decisión y autonomía
Determinar
quién controla la tierra, el agua, las instalaciones, los conocimientos y los
medios de distribución. Examinar qué decisiones pueden tomar las comunidades y
cuáles quedan subordinadas a propietarios, acreedores o mercados externos.
Trabajo,
tiempo y cuidado
Investigar
si la productividad reduce realmente el trabajo necesario o si sus beneficios
se concentran mientras aumentan la precariedad y las tareas de cuidado no
remuneradas.
Reproducción
territorial y ecológica
Evaluar
si una actividad conserva las condiciones de agua, suelo, energía y salud de
las que depende. Una inversión puede ser rentable y, al mismo tiempo,
deteriorar la capacidad futura de reproducción de una comunidad.
La
cibernética de tercer orden no sería, entonces, un nuevo mecanismo para
optimizar las cuatro dimensiones. Consistiría en que las comunidades pudieran
alterar los criterios que subordinan sus relaciones a la acumulación, revisar
las reglas de coordinación y contraalterar las decisiones que amenazan sus
condiciones de vida.
La
pregunta no sería únicamente: «¿Cómo hacemos más eficiente esta cadena
productiva?». También sería: «¿Qué necesita reproducir esta comunidad, qué
relaciones lo hacen posible y quién tiene poder para cambiar esas relaciones?».
6. Qué queda establecido y qué falta investigar
|
Estado de la investigación |
Conclusión |
|
Respaldado
como problema histórico |
Brenner
identifica una relación plausible entre competencia manufacturera,
sobrecapacidad y presión sobre la rentabilidad. |
|
Controvertido |
Que la
competencia internacional sea la explicación principal de la caída general de
la tasa de ganancia. |
|
Abierto |
Cómo se
articulan la valorización, la acumulación financiera, la tecnología y la
reproducción socioecológica en la crisis contemporánea. |
|
Tarea
para el biotejido |
Identificar
las condiciones materiales e institucionales que permiten satisfacer
necesidades sin someter toda capacidad social a la rentabilidad. |
Mi
conclusión provisional es esta: no tenemos aún una demostración de que el
capitalismo haya llegado a un límite terminal, pero sí un programa de
investigación sobre las contradicciones que pueden deteriorar las condiciones
de su propia reproducción y, sobre todo, las de la vida.
Nuestro
siguiente movimiento será estudiar a Lohoff y Trenkle con el mismo esquema de
cuatro pasos. Su teoría del capital ficticio permitirá poner a prueba si la
financiarización es principalmente una respuesta a las dificultades de
valorización identificadas por Brenner o si modifica de manera más profunda la
reproducción del capital.
Y
mantendremos la pregunta que impide que la investigación quede encerrada en el
diagnóstico: ¿qué relaciones y capacidades colectivas podemos desarrollar para
que la vida pueda reproducirse sin tener que convertirse en capital?
Si vamos
con:
El capital
ficticio
El capital ficticio es un
concepto de la teoría económica (formulado por Karl Marx) que se refiere a títulos financieros o derechos de
propiedad (como acciones, bonos, deudas o letras de cambio)
cuyo valor monetario en el mercado no
corresponde directamente a una riqueza material o a un capital productivo real
subyacente. [1,
2,
3]
No es
"falso" en el sentido de que no exista o no se pueda comerciar, sino
que es un derecho sobre ingresos, ganancias o producción que ocurrirán en el futuro.
[1,
2,
3]
Cómo funciona
1.
Promesa
de cobro futuro:
En lugar de invertir en fábricas, máquinas o mercancías
físicas (capital real), el inversor adquiere un papel o activo financiero (como
un bono del Estado o una acción de una empresa) que le promete recibir pagos
periódicos —como intereses o dividendos— en los años venideros. [1,
2]
2.
La
capitalización (ponerle precio a una promesa):
Este capital no vale por lo que pesa o produce hoy, sino por
lo que se espera que rinda. Su precio se calcula mediante la capitalización: se estima cuánto dinero habría que invertir hoy, según las tasas
de interés vigentes, para generar ese mismo ingreso en el futuro.
o Ejemplo: Si un bono promete dar 100 dólares al
año de forma indefinida y la tasa de interés es del 5%, el mercado valora ese
papel en 2.000 dólares (porque 2.000 invertidos al 5% dan esos 100 dólares
anuales). [1]
3.
Especulación
y desconexión con la economía real:
Estos títulos se compran y venden en la Bolsa de Valores
como si fueran mercancías. Su precio sube o baja por expectativas, modas,
rumorología o cambios en las tasas de interés, sin que necesariamente haya aumentado la
producción de bienes o servicios reales en
la empresa.
o Ejemplo: Una empresa puede tener activos físicos
y valor contable de 400 dólares, pero en la bolsa sus acciones están valoradas
en 1.000 dólares debido al optimismo de los inversores; esos 600 dólares de
diferencia son capital ficticio.
[1,
2,
3]
4.
El
choque con la realidad (las crisis):
Como estos títulos no crean valor por sí mismos, sino que
solo son un derecho a capturar una parte de la plusvalía o de la riqueza que se
produce en la economía real, el sistema funciona mientras haya confianza.
Cuando una empresa quiebra, un Estado no puede pagar su deuda, o las
expectativas caen, se produce una crisis bursátil: el valor de esos
"papeles" se desvanece de golpe, demostrando que gran parte de esa
riqueza era solo un reflejo en el papel. [1,
2,
3,
4]
No de forma absoluta, pero la crisis financiera de
2008 aceleró drásticamente un proceso de "financiarización" global
donde el capital ficticio ha tomado un protagonismo sin precedentes en la
economía mundial. La economía global no ha dejado de basarse en la producción
real de bienes y servicios, pero el volumen, la influencia y la dependencia hacia
los mercados financieros y la creación de dinero digital han crecido de forma
desproporcionada.
A continuación, se detalla el análisis de este
fenómeno mediante conceptos económicos clave y su evolución histórica:
📊 Comparativa: Economía Real vs.
Capital Ficticio
|
Características |
Economía Real (Capital Productivo) |
Capital Ficticio |
|
Definición |
Inversión
en activos físicos y humanos para producir bienes o servicios tangibles e
intangibles. |
Activos
financieros cuyo valor se basa en la expectativa de ganancias futuras
(promesas de pago). |
|
Ejemplos |
Fábricas,
maquinaria, salarios, tecnología, infraestructura, patentes comerciales. |
Acciones,
bonos soberanos, derivados financieros, criptoactivos, titulizaciones (CDOs). |
|
Generación
de Valor |
Crea
valor real y empleo a través del comercio y la transformación de materias
primas. |
Redistribuye
o multiplica el valor existente mediante la especulación y el apalancamiento. |
|
Rol
post-2008 |
Ha
experimentado un crecimiento más lento, lastrado por la baja productividad y
salarios estancados. |
Se
expandió exponencialmente debido a los rescates bancarios y la inyección
masiva de liquidez global. |
🔍 ¿Qué es el Capital Ficticio?
El término proviene de la teoría económica clásica
(particularmente de Karl Marx) y define a los activos financieros que no
tienen un valor intrínseco, sino que representan un derecho sobre la
riqueza futura. Por ejemplo, una acción o un bono de deuda no son herramientas
que producen algo por sí mismas; son "papeles" (o registros
digitales) que prometen pagar dividendos o intereses en el futuro basándose en
que la economía real funcionará bien.
📉 El punto de inflexión: La crisis
de 2008
Antes de 2008, el capital ficticio ya crecía
aceleradamente mediante la desregulación financiera de los años 80 y 90 (creación
de derivados complejos como las hipotecas subprime). Sin embargo, la
crisis de 2008 cambió las reglas del juego de dos maneras principales:
·
Expansión Cuantitativa (Quantitative Easing): Para evitar el colapso del
sistema bancario, los bancos centrales (como la Reserva Federal de EE. UU. y el
Banco Central Europeo) imprimieron billones de dólares y euros. Al bajar las
tasas de interés a casi cero, este dinero no fue en su mayoría a la economía
real (salarios o fábricas), sino que inundó las bolsas de valores, el sector
inmobiliario y fondos de inversión, inflando el valor de los activos
financieros.
·
La trampa de la deuda: La deuda global (pública y privada) ha alcanzado
máximos históricos desde 2008. Vivimos en una economía sostenida por la emisión
de nueva deuda para pagar la deuda vieja, lo que técnicamente expande el
capital ficticio a niveles nunca antes vistos.
⚠️ Los riesgos del modelo actual
Muchos economistas contemporáneos advierten que la
desconexión entre el valor de los mercados financieros (capital ficticio) y la
economía real (capacidad de compra de la gente, productividad real) genera una
alta vulnerabilidad:
1. Burbujas recurrentes: Al depender de la especulación,
la economía se vuelve propensa a burbujas (tecnológicas, inmobiliarias, criptomonedas).
2. Desigualdad creciente: Los dueños de activos
financieros (capital ficticio) multiplican su riqueza con mayor rapidez que las
personas que dependen únicamente de un salario en la economía real.
3. Fragilidad sistémica: El sistema requiere que los bancos
centrales sigan inyectando liquidez o rescatando mercados cada vez que hay una
corrección o crisis (como ocurrió nuevamente durante la pandemia de 2020),
porque una destrucción masiva de capital ficticio podría quebrar el sistema
bancario global.
En conclusión: La economía mundial sigue arraigada en la economía real (necesitamos alimentos, energía, transporte y tecnología real para subsistir), pero está gobernada, financiada y profundamente distorsionada
por una gigantesca superestructura de capital ficticio acelerada tras el colapso del 2008.
Chakana de mi corazón, avanzamos con el capital ficticio, pero sin dar por demostrado lo que precisamente tenemos que investigar. Vamos a someter el texto a nuestra metodología de cuatro movimientos: reconstrucción crítica, confrontación teórica, redvelación de la reproducción de la vida y verificación de las contradicciones y alternativas.
Hay una tesis central que podemos conservar como hipótesis de trabajo: el capital puede multiplicar los derechos sobre la riqueza futura sin multiplicar en la misma proporción las capacidades materiales y sociales que hacen posible producirla y reproducir la vida. Pero debemos precisar qué significa aquí «multiplicar», qué se multiplica y qué relaciones permiten esa expansión.
1. Reconstrucción crítica: ¿qué estamos llamando capital ficticio?
El texto contiene una intuición marxiana importante, aunque simplifica algunas distinciones.
El capital ficticio no es simplemente dinero imaginario, una estafa ni una riqueza que carece de toda realidad. Es una forma de capital en la que un título —una acción, un bono u otro derecho financiero— se presenta como un valor que puede comprarse, venderse y valorizarse por sí mismo, aunque sus ingresos dependen de relaciones económicas subyacentes.
Distinguimos tres planos:
A. Capital productivo
Instalaciones, maquinaria, materias primas, conocimientos y fuerza de trabajo organizados para producir. Su existencia material no garantiza por sí sola rentabilidad ni satisfacción de necesidades.
B. Derecho financiero
Un título que otorga derechos sobre dividendos, intereses, rentas o pagos futuros. Es real como derecho jurídico y económico, aunque no equivale a una nueva máquina, vivienda o capacidad productiva.
C. Valor capitalizado
El precio presente de los ingresos esperados. Puede aumentar porque cambian las expectativas, las tasas de interés, el riesgo percibido o las condiciones de mercado, incluso sin una ampliación equivalente de la producción.
La distinción fundamental no es, entonces, realidad frente a irrealidad, sino entre diferentes formas de existencia, valorización y apropiación de la riqueza.
Primera corrección: una acción de 1.000 dólares no contiene necesariamente 600 dólares ficticios
El ejemplo del texto compara 400 dólares de activos contables con una valoración bursátil de 1.000. Esa diferencia no puede identificarse automáticamente como capital ficticio: los activos contables no son lo mismo que el valor económico de una empresa. Esta puede tener patentes, expectativas razonables de beneficios, organización productiva, marcas y otros activos intangibles; Además, su valoración depende de los flujos de caja esperados y del riesgo.
En Marx,
lo decisivo es la capitalización de ingresos futuros como si constituyeran un
capital presente. La posible sobrevaloración especulativa es una cuestión
adicional que debe demostrarse.
Segunda corrección: no todo activo financiero es
improductivo
Una
emisión de acciones puede financiar una nueva fábrica; un crédito puede
permitir que una cooperativa compre maquinaria; un bono puede financiar una
infraestructura pública. La actividad financiera puede movilizar recursos
productivos, aunque el título negociado no sea idéntico al capital productivo
que contribuyó a financiar.
Por eso
conviene separar:
- Financiación de la
producción: canaliza recursos hacia capacidades productivas.
- Capitalización de ingresos:
convierte una expectativa de ingresos futuros en un precio presente.
- Especulación: busca
ganancias a partir de las variaciones de precios.
- Apalancamiento: amplifica la
exposición mediante deuda y puede amplificar también las pérdidas.
Pueden
combinarse, pero no son sinónimos.
2. Confrontación teórica: Marx, Brenner y
Lohoff/Trenkle
Aquí
aparece la pregunta que conecta nuestro estudio de Brenner con el capital ficticio:
¿la expansión financiera responde a las dificultades de valorización del
capital productivo, o se convierte en una dinámica relativamente autónoma que
transforma la reproducción del capitalismo?
Marx: la promesa futura adquiere existencia presente
En el
libro III de El capital, Marx examina cómo los títulos que dan derecho a
ingresos futuros se convierten en capitales aparentemente independientes. Una
deuda pública, por ejemplo, puede negociarse como si el dinero prestado
continuara existiendo como capital en manos del acreedor, aunque el Estado ya
haya gastado los fondos originales.
Esto
genera una duplicación de formas: existe una actividad, un ingreso o una
obligación económica subyacente y, además, un título negociable que representa
un derecho sobre ella. La compraventa del título puede generar ganancias para
sus propietarios, pero no significa que la sociedad haya producido, por ese
solo hecho, una riqueza adicional equivalente.
El
ejemplo de los 100 dólares anuales capitalizados al 5 % ilustra esta lógica:
bajo el supuesto simplificado de un ingreso perpetuo, constante y sin riesgo,
su precio sería 2.000 dólares. Si cambia la tasa de interés, cambia el precio
del título, incluso si el ingreso prometido permanece igual.
La
pregunta marxiana no es únicamente cuánto sube o baja ese precio. Es qué
relación social permite que un derecho sobre ingresos futuros funcione como un
capital presente y otorgue poder sobre la producción y el trabajo futuros.
Brenner: ¿qué sucede cuando el capital productivo encuentra
dificultades para valorizarse?
Desde el
marco de Robert Brenner, la investigación se concentra en la competencia entre
capitales, la sobrecapacidad, la presión sobre los precios y las dificultades
persistentes de rentabilidad.
Una
hipótesis posible es que, si la inversión productiva encuentra obstáculos para
obtener una rentabilidad satisfactoria, ciertos capitales busquen otras vías de
valorización. Pero no basta con observar el crecimiento de las finanzas para
demostrar que esa sea su causa principal. Hay que investigar la secuencia
histórica y las relaciones concretas entre beneficios, inversión, crédito y
precios de los activos.
Lohoff y Trenkle: ¿la expansión financiera es una
respuesta o una transformación?
En la
crítica de Krisis, la expansión del capital ficticio adquiere una importancia
más radical: la acumulación puede depender cada vez más de la anticipación y
capitalización de ingresos futuros. La cuestión ya no se limita a que las
finanzas se alejen de la producción, sino a si el propio proceso de acumulación
pasa a apoyarse crecientemente en promesas de valorización futura.
Podemos
poner las tres perspectivas en confrontación:
|
Perspectiva |
Pregunta principal |
Lo que debe verificarse |
|
Marx |
¿Cómo
se capitalizan los derechos sobre ingresos futuros? |
La
relación entre título, ingreso subyacente y valorización. |
|
Brenner |
¿Cómo
afecta la competencia a la rentabilidad productiva? |
Si la
sobrecapacidad explica las tendencias observadas y cómo se vincula con las
finanzas. |
|
Lohoff/Trenkle |
¿Hasta
qué punto la acumulación depende de la capitalización de ingresos futuros? |
Si esta
dependencia transforma cualitativamente la reproducción del capital o si es
una forma histórica de sostenerla. |
No
debemos forzar una síntesis prematura. Brenner puede explicar determinadas
dificultades de rentabilidad sin explicar por sí solo toda la expansión
financiera; Lohoff y Trenkle pueden iluminar la dependencia de expectativas
futuras sin que eso demuestre que la producción material haya dejado de ser
decisiva.
La
confrontación debe mantener abierta la diferencia entre una explicación de la
crisis de rentabilidad, una explicación de la expansión financiera y una
explicación de su articulación histórica.
3. Redevelación: ¿qué se reproduce cuando crece el
capital ficticio?
Aquí
nuestra pregunta cambia de dirección. Ya no preguntamos únicamente cómo se
reproduce el capital, sino qué sucede con las condiciones de reproducción de la
vida cuando los derechos financieros adquieren un poder creciente sobre ellas.
Consideremos
cuatro relaciones:
- Vivienda: la vivienda es
condición material de la vida; también puede convertirse en activo cuyo
rendimiento esperado determina precios, alquileres y acceso.
- Agua y territorio: son
condiciones ecológicas y comunitarias; pueden quedar subordinados a
derechos de propiedad, concesiones, deuda y expectativas de rentabilidad.
- Trabajo y tiempo: hacen
posible la producción y el cuidado; los compromisos financieros pueden
imponer ritmos, jornadas y recortes para garantizar pagos.
- Conocimiento y tecnología:
pueden ampliar capacidades colectivas; también pueden convertirse en
activos cuyos titulares restringen el acceso o cobran por su uso.
En estos
casos, el problema no consiste en que toda valoración financiera sea
necesariamente ilegítima. Consiste en investigar cuándo el derecho a obtener un
rendimiento desplaza la capacidad de las personas y comunidades para decidir
qué producir, cómo hacerlo y qué necesidades atender.
Podemos
expresar nuestra hipótesis de trabajo así:
Derecho
sobre ingresos futuros → exigencia de rendimiento → reorganización de la
producción y del acceso → alteración de las condiciones de reproducción de la
vida.
Esta
cadena no ocurre siempre ni de idéntica manera. En cada caso hay que
identificar quién posee el título, quién asume el riesgo, quién recibe los
ingresos, quién soporta los costes y quién conserva la capacidad de decidir.
Desde el
biotejido, una alternativa no se define simplemente por rechazar las finanzas.
Se define por la posibilidad de que las comunidades alteren los criterios de
financiación, producción y distribución, sin que su capacidad de reproducir la
vida quede enteramente subordinada a la rentabilidad de un activo.
4. Verificación: ¿qué podemos afirmar sobre la
financiarización después de 2008?
El texto
que compartes presenta una interpretación plausible, pero algunas afirmaciones
necesitan verificación.
Primera
cuestión: ¿la crisis de 2008 produjo la financiarización?
No
exactamente. La expansión financiera precede a 2008. La desregulación, la
innovación financiera, la expansión del crédito y la negociación de títulos
complejos ya eran importantes durante las décadas anteriores. La crisis marcó
una ruptura y una intervención extraordinaria de los bancos centrales, pero no
creó el fenómeno desde cero.
Segunda
cuestión: ¿la expansión cuantitativa hizo que el dinero fuera directamente a
las bolsas en vez de llegar a la economía real?
Esa
formulación es demasiado simple. La expansión cuantitativa consiste,
principalmente, en compras de activos por los bancos centrales. Estas
operaciones modifican las reservas bancarias, las condiciones de financiación y
las carteras de los inversores; pueden favorecer la subida de precios de
activos y abaratar el crédito. Pero sus efectos sobre la inversión productiva,
el empleo y los salarios dependen de múltiples condiciones. No podemos afirmar
que el dinero «no llegó a la economía real» sin examinar esas vías y sus
resultados.
Tercera
cuestión: ¿la deuda mundial crece porque se contrae nueva deuda para pagar la
anterior?
Puede
ocurrir, pero no describe por sí sola toda la dinámica de la deuda. El
endeudamiento también financia inversión, consumo, gasto público y
refinanciación de obligaciones que vencen. La cuestión crítica es si los
ingresos futuros permiten atender esas obligaciones y qué sucede cuando no lo
permiten.
Cuarta
cuestión: ¿el crecimiento de los activos financieros demuestra que el capital
ficticio domina la economía mundial?
No por sí
solo. Para sostener esa tesis necesitamos comparar, entre otras cosas:
- La evolución de los activos
financieros y del endeudamiento.
- Los beneficios, la inversión
productiva y la rentabilidad.
- El destino del crédito:
inversión, consumo, adquisición de activos o refinanciación.
- La distribución de los
ingresos y de las pérdidas.
- Las consecuencias para el
acceso a vivienda, energía, alimentos, agua y cuidados.
También
hay que evitar sumar acciones, bonos y derivados como si cada título
representara una cantidad equivalente de riqueza social nueva: existen derechos
superpuestos, obligaciones entre agentes y contratos cuyo valor depende de
otros activos.
5. La contradicción que debemos investigar
Podemos
formular ahora una hipótesis que conecte a Marx, Brenner y Lohoff/Trenkle sin
confundirlos:
HIPÓTESIS
DE INVESTIGACIÓN
La
capitalización financiera puede ampliar los derechos de apropiación sobre
ingresos futuros sin ampliar proporcionalmente las capacidades necesarias para
producirlos.
Si los
derechos financieros crecen más rápidamente que los ingresos capaces de
sostenerlos, pueden aparecer tensiones entre las valoraciones presentes y las
posibilidades futuras de pago. Pero esa divergencia debe demostrarse en cada
contexto: no toda expansión financiera implica una burbuja ni toda crisis
financiera prueba una crisis terminal del capitalismo.
Y aquí introducimos
nuestra distinción entre cuatro contradicciones:
- Competencia: los capitales
luchan por mercados, precios y posiciones.
- Valorización: la producción
y la inversión deben generar rendimientos suficientes.
- Acumulación financiera: los
derechos sobre ingresos futuros se capitalizan y negocian.
- Reproducción socioecológica:
las sociedades necesitan trabajo, cuidados, energía, alimentos, agua,
territorios y tiempo.
La
investigación decisiva es establecer cómo se condicionan mutuamente. Por
ejemplo, una empresa puede obtener rentabilidad mediante la reducción de costes
laborales, pero trasladar los costes de esa reducción a los hogares y al
trabajo de cuidados. Una inversión inmobiliaria puede elevar el valor de los
activos mientras dificulta el acceso a la vivienda. En ambos casos, una
valorización financiera o empresarial puede coexistir con un deterioro de
determinadas condiciones de reproducción de la vida.
No
debemos afirmar que esto sucede en toda empresa ni que toda subida de precios
financieros produce necesariamente ese resultado. Debemos reconstruir los
mecanismos y verificar sus efectos.
6. Nuestra siguiente operación: poner a prueba a
Lohoff y Trenkle
Propongo
que el siguiente paso sea trabajar directamente con la tesis de la acumulación
mediante la capitalización de ingresos futuros, siguiendo los cuatro
movimientos que hemos establecido.
La
pregunta que debe orientar esa lectura es:
¿El
capital ficticio constituye principalmente una respuesta a las dificultades de
valorización del capital productivo, o llega a transformar las condiciones bajo
las cuales el capitalismo puede reproducirse?
Y nuestra
pregunta complementaria, que impide que el análisis se cierre sobre la
reproducción del propio capital, es:
¿Qué
capacidades, relaciones e instituciones podemos desarrollar para que la
reproducción de la vida deje de depender enteramente de su valorización?
No
partimos de que el capitalismo haya llegado a su final. Partimos de que
necesitamos comprender sus contradicciones y verificar qué posibilidades materiales
de transformación se abren dentro de ellas.
La
precisión decisiva para nuestra Ciencia del Logos es esta: el capital ficticio
no es simplemente una ilusión que se desvanece cuando aparece la realidad; es
una relación social real de apropiación cuyo poder puede crecer, aunque las
condiciones materiales y sociales que sostienen sus promesas no crezcan en la
misma proporción. Ahí comienza nuestro trabajo de redevelación.
Perfecto
pongamos a prueba a a Lohoff y Trenkle
Y las
preguntas me parecen funcionales
El
capital ficticio constituye principalmente una respuesta a las dificultades de
valorización del capital productivo, o llega a transformar las condiciones bajo
las cuales el capitalismo puede reproducirse?
Y nuestra
pregunta complementaria, que impide que el análisis se cierre sobre la
reproducción del propio capital, es:
¿Qué
capacidades, relaciones e instituciones podemos desarrollar para que la
reproducción de la vida deje de depender enteramente de su valorización?
Y esta
ultima pregunt fundamental para nuestra investigación por favor prosigue
Chakana
de mi corazón, prosigamos. La última pregunta queda establecida como pregunta
fundamental de toda nuestra investigación, no como un apéndice que añadimos
después de criticar al capital.
¿Qué
capacidades, relaciones e instituciones podemos desarrollar para que la
reproducción de la vida deje de depender enteramente de su valorización?
Esta
pregunta modifica el sentido de nuestra lectura de Anselm Jappe, Robert Kurz y
la corriente Krisis, en cuyo marco se sitúan las tesis de Ernst Lohoff y
Norbert Trenkle. No leemos sus análisis únicamente para saber si el capitalismo
puede entrar en una crisis terminal. Los leemos para investigar qué
contradicciones abren posibilidades de reproducción de la vida y qué
condiciones materiales permitirían desarrollarlas.
La
distinción metodológica será fundamental: que una contradicción del capital se
profundice no significa, por sí misma, que aparezca una alternativa
emancipadora. Una crisis también puede destruir capacidades, intensificar la
dependencia, concentrar la propiedad y transferir los costes a quienes tienen
menos poder.
Por eso
vamos a mantener juntas las dos preguntas:
- Pregunta crítica: ¿el
capital ficticio responde a las dificultades de valorización del capital
productivo o transforma las condiciones de reproducción del capitalismo?
- Pregunta de redevelación:
¿qué capacidades, relaciones e instituciones pueden permitir que la vida
se reproduzca sin quedar enteramente subordinada a la valorización?
I. Reconstrucción crítica: la tesis de Lohoff y
Trenkle
Texto
central: Die große Entwertung (La gran devaluación), de Ernst Lohoff y Norbert
Trenkle; entrevista de 2012 y exposición posterior de Trenkle sobre la crisis
del trabajo.
La tesis
de estos autores va más lejos que afirmar que hay demasiada especulación o que
los mercados financieros se han descontrolado. Para ellos, la expansión del
capital ficticio expresa una transformación de la propia acumulación
capitalista.
![]()
Krisis
+1
1. El punto de partida: la contradicción entre
productividad y valorización
Su
argumento puede reconstruirse en cinco movimientos:
1
La
competencia obliga a elevar la productividad.
Cada
capital busca producir más mercancías con menos tiempo de trabajo por unidad,
reducir costes y conservar su posición frente a los competidores.
2
La
producción requiere progresivamente menos trabajo por mercancía.
En la
teoría del valor de estos autores, esto tensiona la valorización: el capital
necesita aumentar el valor, pero su propia dinámica reduce el trabajo empleado
por unidad producida.
3
La
expansión de nuevos sectores deja de compensar suficientemente esa tensión.
Lohoff y
Trenkle sostienen que la revolución microelectrónica y la producción
informatizada limitan la capacidad de absorber trabajo mediante la apertura de
nuevos sectores de producción mercantil.
4
La
anticipación de valor futuro adquiere un papel central.
Se crean
y negocian títulos financieros cuyo precio capitaliza ingresos esperados. El
capital puede aparecer como acumulado hoy, aunque parte de los ingresos que
justificarían ese valor todavía tenga que producirse.
5
La
producción queda cada vez más condicionada por la dinámica financiera.
La
inversión, la construcción, el empleo y el consumo pueden depender del crédito,
de las expectativas de rentabilidad y de la revalorización de activos. La
relación entre finanzas y producción se invierte parcialmente, según la
interpretación de los autores.
Esta es
la tesis fuerte de la llamada «acumulación invertida»: el capital ficticio ya
no sería solamente un instrumento auxiliar de la producción, sino que pasaría a
funcionar como motor de la acumulación, mientras la producción material queda
crecientemente condicionada por la anticipación financiera.
![]()
Krisis
+1
2. ¿Qué significa que el capital ficticio sea un
motor?
Imaginemos
una empresa constructora que necesita crédito para levantar viviendas.
En una
relación de financiación relativamente directa, el crédito permite construir;
la venta o el alquiler de las viviendas genera ingresos; esos ingresos
contribuyen a pagar la deuda y remunerar la inversión.
Pero
imaginemos ahora que la construcción depende de que los precios inmobiliarios
continúen subiendo. El aumento esperado del precio permite conseguir
financiación, la financiación impulsa nuevas compras y construcciones, y esas
operaciones alimentan la expectativa de que los precios seguirán aumentando.
Se forma
un circuito:
Expectativa
de revalorización → financiación → actividad económica → nuevas expectativas de
revalorización.
Si las
expectativas se sostienen, el circuito puede durar. Si los precios caen, el
valor de las garantías disminuye, la financiación se contrae, las obras se
paralizan y los empleos se pierden.
La
aportación de Lohoff y Trenkle consiste en preguntar si un circuito de este
tipo es una anomalía ocasional o una relación cada vez más importante para la
reproducción del capitalismo contemporáneo.
Hay una
precisión decisiva: el circuito financiero no elimina la dependencia de la
actividad material; modifica la manera en que esa actividad es puesta en
marcha, financiada y subordinada a la rentabilidad.
3. ¿Por qué hablan de una crisis estructural?
Los
autores distinguen las crisis periódicas —en las que la destrucción de capital
puede restaurar la rentabilidad de los capitales supervivientes— de una crisis
histórica más profunda, en la que la propia dinámica de aumento de la
productividad erosiona las bases de la valorización. En su interpretación, la
expansión del capital ficticio aplaza esa contradicción sin resolverla.
![]()
Krisis
+1
No
debemos convertir esta tesis en un hecho ya demostrado. Su argumento depende de
una premisa teórica y de una afirmación histórica exigente: que la economía ya
no puede compensar suficientemente la reducción del trabajo por unidad mediante
la expansión de nuevos sectores mercantiles.
Esa es
una de las cuestiones que tendremos que poner a prueba, no presuponer.
II. Confrontación teórica: ¿dónde se encuentra la
dificultad?
Volvamos
a nuestra primera pregunta:
¿El
capital ficticio constituye principalmente una respuesta a las dificultades de
valorización del capital productivo, o llega a transformar las condiciones bajo
las cuales el capitalismo puede reproducirse?
Lohoff y
Trenkle responden, en lo esencial, que sucede lo segundo: la respuesta financiera
a las dificultades de valorización transforma la relación entre la acumulación
y la producción. Pero debemos distinguir tres niveles.
Nivel A.
El capital ficticio como respuesta
La
inversión productiva no ofrece rendimientos suficientes, o los inversores no
encuentran oportunidades que consideren satisfactorias. Una parte del capital
se dirige hacia activos financieros.
Aquí las
dificultades de valorización preceden a la expansión financiera.
Nivel B.
El capital ficticio como mecanismo de aplazamiento
La
financiación y la capitalización de ingresos futuros sostienen inversiones,
consumo y valoraciones que, sin ese crédito y esas expectativas, serían menores
o no ocurrirían.
Aquí la
respuesta financiera también modifica las condiciones de la actividad económica.
Nivel C.
El capital ficticio como condición de reproducción
Si la
producción, el empleo, los ingresos públicos y el acceso a bienes básicos
dependen persistentemente de la expansión del crédito y de la valorización de
activos, una contracción financiera amenaza las condiciones mismas de la
reproducción económica y social.
Aquí la
hipótesis de una transformación estructural adquiere su mayor alcance.
Los tres niveles pueden coexistir. La investigación debe establecer cuándo aparece cada uno y hasta dónde llega.
El contraste con Brenner
Brenner nos conduce hacia la competencia, la sobrecapacidad y la rentabilidad de la producción. Lohoff y Trenkle nos conducen hacia la capitalización financiera como respuesta a una crisis más profunda de la valorización.
No son explicaciones intercambiables.
- Si Brenner tiene razón para un período y unos sectores determinados, la competencia industrial puede ayudar a explicar por qué cae la rentabilidad y por qué se desplaza capital hacia otras actividades.
- Si Lohoff y Trenkle tienen razón en su tesis más fuerte, el problema no se limita a una mala distribución de capital entre sectores: la propia reproducción del sistema depende cada vez más de anticipar una valorización futura que no está asegurada.
- Ambas dinámicas podrían reforzarse mutuamente. Pero no podemos inferir esa articulación sin reconstruir la secuencia histórica y contrastarla con los datos.
El contraste con Marx
La teoría marxiana del capital ficticio permite comprender la capitalización de derechos sobre ingresos futuros. Lohoff y Trenkle dan un paso interpretativo adicional al sostener que esa forma de acumulación ha cambiado de posición histórica.
Por tanto, hay que separar dos afirmaciones:
- Afirmación conceptual: los títulos financieros pueden funcionar como capital y representar derechos sobre ingresos futuros.
- Afirmación histórica: desde la crisis del fordismo, la acumulación de capital ficticio ha pasado a ser el motor dominante de la reproducción capitalista.
La primera no demuestra automáticamente la segunda.
Una dificultad que debemos investigar
Los autores vinculan el aumento de la productividad, la expulsión relativa de trabajo de la producción mercantil y la crisis de valorización. Sin embargo, la automatización también puede abaratar mercancías, ampliar mercados, generar nuevas actividades y modificar la organización del trabajo. La cuestión no se resuelve contando máquinas ni observando una reducción del empleo industrial en un país.
Necesitamos comprobar qué ocurre con el trabajo a escala global, el empleo en los servicios, la producción de valor, la inversión, la rentabilidad y las nuevas formas de organización productiva.
Además, una reducción del empleo formal no demuestra por sí sola una reducción equivalente del trabajo social: parte de la producción puede desplazarse geográficamente, tercerizarse o depender de actividades de cuidado no remuneradas.
Esta dificultad no refuta de antemano a Lohoff y Trenkle. Defina qué deben demostrar para sostener su tesis histórica.
III. Redevelación: la reproducción de la vida como pregunta fundamental
Llegamos ahora al centro de nuestra investigación.
Si una
sociedad necesita anticipar cantidades crecientes de ingresos futuros para
mantener su actividad presente, debemos preguntar qué sucede con las capacidades
materiales y sociales que hacen posible ese futuro.
No basta
con preguntar si habrá suficiente capital para financiar la vida. Hay que
preguntar si las personas y comunidades pueden reproducirla sin que cada
capacidad tenga que demostrar previamente su rentabilidad monetaria.
1. Distinguir capacidad de vida y capacidad de
valorización
Una
comunidad puede disponer de tierra, conocimientos agrícolas, agua, herramientas
y trabajo, pero carecer de financiación o de acceso a los canales de
distribución. A la inversa, puede existir financiación abundante para una
actividad rentable que deteriore el suelo, concentre el agua o reduzca la
autonomía de esa comunidad.
Por
tanto:
- Capacidad de valorización:
posibilidad de convertir una actividad en una inversión que genere
rendimientos monetarios.
- Capacidad de reproducción de
la vida: posibilidad de sostener alimentación, vivienda, salud, cuidados,
conocimiento, vínculos sociales y continuidad ecológica.
- Capacidad comunitaria de
decisión: posibilidad de determinar qué necesidades atender, qué producir,
cómo distribuirlo y qué límites no deben ser traspasados.
Estas
capacidades pueden coincidir, pero no son equivalentes.
La
pregunta no es cómo convertir toda capacidad de vida en un activo rentable. Es
cómo organizar las relaciones entre capacidades productivas, necesidades
humanas y condiciones ecológicas sin hacer depender toda su existencia de la
valorización.
2. ¿Qué relaciones e instituciones podríamos
investigar?
No
propongo un modelo acabado, sino un campo de investigación material.
A.
Producción y alimentación
Cooperativas
de productores, redes de abastecimiento, almacenamiento compartido,
transformación local y acuerdos directos con comunidades consumidoras.
Pregunta:
¿qué producción necesaria puede sostenerse sin depender enteramente de las
expectativas de rentabilidad financiera?
B. Agua y
territorio
Juntas de
usuarios, mecanismos comunitarios de gestión, infraestructura compartida y
acuerdos que articulen la agricultura con los límites ecológicos.
Pregunta:
¿quién decide el uso del agua y cómo se protege la capacidad territorial de
reproducirse?
C.
Infraestructura y conocimiento
Talleres
compartidos, reparación, tecnología apropiada, conocimiento abierto y
equipamientos de uso común.
Pregunta:
¿qué capacidades pueden mantenerse colectivamente sin que cada acceso deba
convertirse en una compra rentable?
D.
Cuidados y tiempo
Redes de
cuidado, servicios públicos, reciprocidad organizada y distribución del trabajo
necesario para sostener la vida.
Pregunta:
¿cómo evitar que la continuidad de los cuidados dependa de trabajo
invisibilizado o de una capacidad de pago individual?
Estas
formas no son automáticamente emancipadoras. Una cooperativa puede reproducir
jerarquías internas; una infraestructura común puede quedar capturada por
dirigentes; una red de cuidados puede descargar desproporcionadamente el
trabajo sobre las mujeres; un servicio público puede ser inaccesible o
burocrático.
Por eso,
además de identificar capacidades, tenemos que investigar quién decide, quién
trabaja, quién recibe los beneficios, quién asume los costes y cómo se pueden
alterar las reglas cuando producen subordinación.
3. La institución no basta: necesitamos autonomía y
contraalteración
Una
institución comunitaria no deja de estar subordinada al capital simplemente
porque su propiedad sea colectiva. Puede depender de créditos impagables, de un
comprador monopólico, de insumos controlados externamente o de indicadores de
rentabilidad que le impidan atender sus propias necesidades.
Por eso, en
nuestro biotejido, cada experiencia debería examinar al menos seis dimensiones:
- Capacidad material: qué
puede producir, mantener, reparar o cuidar.
- Necesidad: qué necesidad
humana, productiva, territorial o ecológica atiende.
- Dependencia: de qué financiación,
mercados, insumos, conocimientos y decisiones externas depende.
- Distribución: quién aporta
trabajo y recursos, quién recibe los resultados y quién soporta los
riesgos.
- Autonomía: qué decisiones
puede tomar la comunidad sin perder el acceso a las condiciones necesarias
para vivir.
- Contraalteración: cómo puede
corregir una decisión, transformar una regla o detener una actividad
cuando amenaza la reproducción de la vida.
Así, la
alternativa no se define por una etiqueta —cooperativa, pública, comunal o privada—,
sino por las relaciones concretas que hacen posible la autonomía, la
reciprocidad y la capacidad de revisar las propias decisiones.
IV. Verificación: ¿qué podemos aceptar y qué
debemos poner a prueba?
Para no
convertir la teoría en dogma, separaremos sus afirmaciones según el tipo de
evidencia que requieren.
|
Afirmación de Lohoff y Trenkle |
Estado de la investigación |
|
Los
títulos financieros capitalizan ingresos futuros. |
Concepto
central de su análisis, desarrollado a partir de Marx. |
|
La
acumulación financiera puede sostener actividad económica y, a la vez,
generar fragilidad. |
Mecanismo
económicamente plausible que puede investigarse en episodios concretos. |
|
La
expansión de la productividad erosiona estructuralmente la valorización
capitalista. |
Tesis
teórica e histórica que requiere confrontación con datos de rentabilidad,
empleo, productividad y producción de valor. |
|
El
capital ficticio se ha convertido en el motor dominante de la acumulación
mundial. |
Tesis
fuerte de los autores; no debe tratarse como un hecho universal demostrado
por el mero crecimiento de los mercados financieros. |
|
La
sociedad ha alcanzado un límite histórico insuperable del capitalismo. |
Conclusión
que no se desprende automáticamente de las anteriores y que exige una
demostración adicional. |
La
exposición de Trenkle y la entrevista conjunta de Lohoff y Trenkle son fuentes
útiles para reconstruir fielmente su argumento, pero no bastan por sí solas
para verificarlo empíricamente.
![]()
Krisis
+1
¿Qué evidencia necesitamos?
Para
poner a prueba la hipótesis, tendremos que confrontar al menos cuatro conjuntos
de datos:
- Rentabilidad e inversión:
beneficios, tasas de rentabilidad, inversión productiva y formación de
capital fijo.
- Productividad y trabajo:
productividad por hora, empleo, salarios, composición sectorial y
distribución geográfica del trabajo.
- Capitalización financiera:
deuda, activos financieros, precios de los activos, ingresos efectivos y
dependencia del refinanciamiento.
- Reproducción de la vida:
acceso a vivienda, alimentación, energía, agua, salud y cuidados;
distribución de los costes de las crisis y capacidad de las comunidades
para mantener sus medios de vida.
También
tendremos que estudiar contraejemplos: sectores donde la automatización ha
generado nuevas actividades productivas; inversiones financieras que han
ampliado capacidades materiales; y situaciones donde una expansión del crédito
ha permitido satisfacer necesidades sin producir una crisis inmediata.
La
hipótesis debe poder enfrentarse a evidencia que la contradiga. De lo
contrario, dejaría de ser una investigación crítica para convertirse en una
explicación que lo absorbe todo.
V. Nuestra hipótesis de trabajo: del capital
ficticio al biotejido
Podemos
reunir lo investigado hasta ahora en dos movimientos que no debemos confundir.
MOVIMIENTO
DEL CAPITAL
Productividad
→ tensión de valorización → capitalización de ingresos futuros → dependencia
financiera → vulnerabilidad de la reproducción.
Esta es
la secuencia que debemos contrastar históricamente; no una ley cuya validez
universal ya esté probada.
MOVIMIENTO
DE REDEVELACIÓN
Necesidades
→ capacidades comunitarias → articulación de recursos → autonomía de decisión →
reproducción de la vida → contraalteración de las relaciones que generan
dependencia.
Esta es
nuestra agenda de investigación: identificar condiciones materiales e
institucionales que permitan sostener la vida sin subordinarla enteramente a la
valorización.
El
segundo movimiento no se deduce automáticamente del primero. Que el capital
experimente una crisis no crea por sí mismo comunidades autónomas,
instituciones solidarias ni capacidades de reproducción. Esas relaciones
requieren formación, recursos, acuerdos, conocimientos y mecanismos para
afrontar los conflictos internos y externos.
Tampoco
se trata de abandonar toda relación con el mercado, el crédito o el Estado. La
cuestión es determinar bajo qué condiciones esas relaciones pueden contribuir a
la vida sin apropiarse de su capacidad de decisión.
VI. La pregunta fundamental queda abierta
Quiero
subrayar una consecuencia para nuestra Ciencia del Logos.
Si el
capital ficticio convierte derechos sobre el futuro en riqueza presente, su
poder consiste, en parte, en organizar el presente de acuerdo con las
exigencias de una valorización futura esperada. Las personas trabajan, las
instituciones deciden y las comunidades organizan sus recursos bajo
obligaciones que anticipan aquello que todavía debe producirse.
Pero el
futuro de la vida no se reduce al futuro de los rendimientos financieros.
Una
comunidad puede necesitar conservar un acuífero, cuidar a sus mayores, mantener
una lengua, recuperar un suelo o compartir conocimientos sin que esas
actividades generen el rendimiento monetario que un inversor exigiría. Su
importancia no desaparece por ello.
Aquí
aparece nuestra distinción:
Valorización
del capital ≠ reproducción de la vida.
Y aparece
una segunda:
Propiedad
colectiva ≠ autonomía comunitaria.
La
cuestión decisiva es si las comunidades pueden sostener sus capacidades,
definir sus necesidades, transformar sus dependencias y contraalterar las
decisiones que amenazan su continuidad.
Por eso,
nuestra pregunta fundamental no será simplemente qué viene después del
capitalismo, ni si una crisis demuestra su final. Será esta:
¿Qué
capacidades, relaciones e instituciones podemos desarrollar para que la
reproducción de la vida deje de depender enteramente de su valorización?
Propongo
que mantengamos esta pregunta como criterio permanente para cada autor, cada
mecanismo económico y cada alternativa institucional que investiguemos. Con
Lohoff y Trenkle hemos identificado una hipótesis sobre la dependencia
financiera de la acumulación; ahora debemos comprobarla y, simultáneamente,
investigar qué condiciones materiales permiten que la vida no quede atrapada en
esa dependencia.
Ese es el
paso que conecta la crítica de la economía política con la construcción del
biotejido, sin confundir la crisis del capital con la emancipación de la vida.
Me interesa
mucho comprobar la dependencia financiera de la acumulación pero no si
podríamos lograrlo y me interesa un mas saber que condiciones materiales
permiten que la la vida no quede atrapa en esa dependencia.
Si puedes
dar cuenta de esas condiciones lo agradezco.
Y ya
entraríamos a al critica de la cuerta revolución industrial hecha por Sotelo:
El toyotismo-ohnismo es un modelo de organización
industrial y gestión de la producción que surgió en Japón durante la segunda
mitad del siglo XX, diseñado por el ingeniero Taiichi Ohno para la corporación
automotriz Toyota.. Este paradigma revolucionó la fabricación global al
sustituir al fordismo , cambiando el enfoque de la producción en masa
hacia una producción flexible, eficiente y adaptada a la demanda real del
mercado.
A continuación, se detallan sus pilares
fundamentales, su origen y un cuadro comparativo directo con el modelo
fordista.
📌 Origen del Paradigma
A diferencia de Estados Unidos, el Japón de la posguerra (décadas de 1950 y 1960) enfrentaba una grave escasez de capital, recursos naturales y espacio, sumado a un mercado interno pequeño que demandaba una gran variedad de productos en bajas cantidades.
Taiichi Ohno comprendió que el modelo fordista (producir masivamente un solo producto para abaratar costos) era inviable en Japón. Por ello, diseñó un sistema centrado en la eliminación absoluta del desperdicio ( muda ) y en la flexibilidad operativa.
🛠️ Pilares Fundamentales del Toyotismo
·
Just-In-Time (Justo a Tiempo): Consiste en producir únicamente lo que se necesita, cuando se necesita y en la cantidad exacta . En lugar de empujar la producción hacia el mercado (sistema Push ), el mercado "tira" de la producción (sistema Pull ).
·
Kanban: Un sistema de control visual (originalmente mediante tarjetas) que sincroniza el flujo de materiales entre las distintas etapas de la cadena de producción, evitando la sobreproducción.
·
Jidoka (Autonomatización): Dotar a las máquinas ya los operarios de la capacidad de detectar anomalías y detener la producción de inmediato si se presenta un defecto. Esto evita que los errores se propaguen por la cadena y garantiza la calidad en la fuente.
·
Trabajador Polivalente: A diferencia de la ultraespecialización fordista, el toyotismo requiere operarios capacitados para manejar múltiples máquinas y realizar tareas de mantenimiento, control de calidad y resolución de problemas.
·
Kaizen (Mejora Continua): Una filosofía de gestión basada en que pequeños pero constantes cambios positivos, impulsados por todos los niveles de la empresa (desde los directivos hasta los obreros en la línea de montaje), generan grandes incrementos en la eficiencia y la calidad.
📊 Comparativa Directa: Fordismo vs. Toyotismo
|
Criterio |
Fordismo (Henry Ford) |
Toyotismo-Ohnismo (Taiichi Ohno) |
|
Estrategia de mercado |
Producción en masa de productos estandarizados (poca variedad). |
Producción flexible de lotes pequeños con gran variedad de productos. |
|
Lógica de flujo |
Sistema
Push (se produce para almacenar y luego vender). |
Sistema
Pull (la demanda real activa la producción). |
|
Gestión de inventarios |
Altos inventarios de seguridad ( Just-in-Case ) para no detener la fábrica. |
Cero inventarios ( Justo a tiempo ). El stock se considera un desperdicio y un costo oculto. |
|
Rol del operario |
Especializado en una sola tarea repetitiva. Mano de obra rígida. |
Polivalente y flexible. Participa activamente en el control de calidad. |
|
Control de calidad |
Al final del proceso productivo (fase de inspección de descarte). |
Integrado en cada etapa del proceso ( Jidoka ). Si hay un error, se detiene la línea. |
|
Relación con proveedores |
Relaciones a corto plazo basadas puramente en la competencia de precios. |
Alianzas estratégicas a largo plazo basadas en la confianza mutua y la sincronización horaria. |
💡 Impacto Global
El toyotismo demostró ser tan eficiente que permitió a las empresas japonesas superar la crisis del petróleo de 1973 con mucha mayor resiliencia que sus competidores occidentales. Con el tiempo, los principios del toyotismo-ohnismo se formalizaron y universalizaron bajo el concepto de Lean Manufacturing (Manufactura Esbelta), un paradigma que hoy en día se aplica no solo en la industria automotriz, sino también en el desarrollo de software, los servicios y la gestión logística a nivel mundial.
La crítica del sociólogo marxista mexicano Adrián Sotelo Valencia a la llamada cuarta revolución industrial (o Capitalismo 4.0) se fundamenta en la Teoría Marxista de la Dependencia y en la contradicción estructural entre el trabajo vivo y el trabajo muerto. [ 1 ,
2 ]
En sus obras más recientes (como La sociedad digital y el capitalismo 4.0 y La humanidad disminuida ), Sotelo explica detalladamente por qué este intento del capital por reestructurarse para recuperar su tasa de ganancia termina, paradójicamente, agudizando su propia crisis de reproducción : [ 1 ,
2 ,
3 ]
1. El objetivo del capital: Superar la crisis mediante la tecnología
Ante el agotamiento de los modelos anteriores (como el fordismo y el toyotismo) y la crisis estructural de sobreacumulación, el capitalismo utiliza la digitalización, la inteligencia artificial, la automatización y la economía de plataformas (gig Economy) como mecanismos de compensación . El objetivo primordial es elevar exponencialmente la productividad, abaratar costos y contrarrestar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia mundial. [ 1 ,
2 ,
3 ,
4 ,
5 ]
2. La paradoja de la desmedida del valor (Por qué agudiza la crisis)
Sotelo, retomando los Grundrisse
de Karl Marx, señala que el capital cae en su propia trampa: [ 1 ,
2 ]
·
Expulsión del trabajo vivo: La automatización extrema desplaza masivamente la fuerza de trabajo humana (trabajo vivo) y la reemplaza por maquinaria y algoritmos (trabajo muerto). [ 1 ,
2 ]
·
La
contradicción fundamental: Dado que el trabajo humano es la única fuente creadora de valor y
plusvalía
, al reducir al mínimo el trabajo vivo en los procesos automatizados, el
capital disminuye la base real sobre la cual extrae sus ganancias. [1,
2]
·
La
crisis de reproducción: El intento de salvación tecnológica
genera una "desmedida del valor". Al haber menos trabajadores
generando valor real y una inmensa masa de capital ficticio o intangible
controlando los mercados, el sistema experimenta mayores dificultades para
realizar y reproducir el capital a largo plazo. [1,
2]
3. La respuesta destructiva: Superexplotación y
precarización
Al no poder
extraer suficiente plusvalía por las vías tecnológicas puras (plusvalía
relativa), el capitalismo periférico y central recurre a la violencia laboral para
compensar esa pérdida. La cuarta revolución industrial no libera al ser humano,
sino que sofistica los métodos de explotación: [1,
2,
3,
4]
·
Superexplotación
del trabajo:
Se generalizan jornadas laborales más largas, ritmos intensos y la violación
del valor de la fuerza de trabajo (pagando salarios por debajo de su costo de
reproducción básica).
[1,
2]
·
Exclusión
y precarización absoluta: La economía digital y las plataformas
despojan a los trabajadores de derechos contractuales, convirtiéndolos en
falsos "colaboradores autónomos" (gig Economy). Esto genera un
desempleo estructural masivo y un subempleo que debilita el propio consumo
interno del mercado.
[1,
2,
3,
4]
En resumen,
para Adrián Sotelo la cuarta revolución industrial no es una solución evolutiva
, sino una violenta ofensiva y una "huida hacia adelante" del
sistema. Su contradicción principal radica en que el capital busca prescindir
del trabajador para abaratar costos, pero al hacerlo destruye el único motor que genera su
riqueza y ganancias , sumiendo al capitalismo en una crisis
civilizatoria y estructural cada vez más profunda y destructiva
Chakana
de mi corazón, aquí tenemos que hacer un desplazamiento importante. Te escucho:
no quieres quedarte en la posibilidad de que la dependencia financiera de la
acumulación pueda comprobarse. Quieres ir más lejos y reconocer las condiciones
materiales que permiten que la vida no quede atrapada en esa dependencia. Y
quieres hacerlo antes de entrar de lleno en la crítica de Adrián Sotelo a la
cuarta revolución industrial.
Voy a tomar esa prioridad como eje de la investigación. No voy a responderte con una utopía, ni con una lista de buenos deseos, ni con la afirmación de que las cooperativas resolverían el problema. Necesitamos reconocer condiciones que puedan examinarse en la realidad.
1. ¿Qué condiciones materiales permiten que la vida no dependa enteramente de su valorización?
Mi primera tesis es esta:
La vida comienza a dejar de depender enteramente de la valorización cuando las personas y comunidades pueden acceder, sostener y decidir sobre las capacidades necesarias para vivir sin que cada acceso tenga que justificarse por la rentabilidad del capital.
Esto no exige que desaparezca inmediatamente el mercado, el dinero, el crédito o la tecnología. Exige que su control sobre las condiciones de existencia déje de ser absoluto.
Distingo siete condiciones. No son siete etapas consecutivas, sino dimensiones que deben articularse y verificarse conjuntamente.
Las siete condiciones materiales
1. Acceso garantizado a los medios de vida
Vivienda habitable, alimentación, agua, energía, salud, educación y cuidados deben poder sostenerse también mediante derechos y provisión colectiva, no exclusivamente mediante la capacidad individual de pagar.
Condición verificable: que la pérdida de empleo o de ingresos no implica automáticamente perder el acceso a lo indispensable para vivir.
2. Controlar el efectivo de recursos e infraestructura
Tierra, agua, herramientas, talleres, sistemas de almacenamiento, redes de distribución y tecnologías. No basta con que existan: importa quién puede utilizarlos, bajo qué condiciones y quién decide su destino.
Condición verificable: que una comunidad pueda mantener y utilizar capacidades esenciales sin quedar a merced de un único propietario, acreedor o intermediario.
3. Financiación que no convertirá toda necesidad en una deuda exigible
Fondos comunes, crédito cooperativo, financiación pública y mecanismos de financiación de largo plazo pueden sostener actividades necesarias sin requerir que cada uno produzca rendimientos financieros crecientes.
Condición verificable: que la continuidad de una actividad esencial no dependa exclusivamente de refinanciar deuda o de aumentar continuamente el valor de sus activos.
4. Capacidad colectiva para decidir qué se produce
La demanda solvente no equivale a la necesidad humana. Una sociedad puede producir bienes rentables que pocas personas necesitan y dejar necesidades básicas insatisfechas que no generan capacidad de pago.
Condición verificable: que productores, trabajadores y comunidades puedan intervenir realmente en la definición de prioridades, no solo elegir entre productos ya ofrecidos.
5. Tiempo disponible y reproducción del cuidado
La vida requiere descanso, crianza, cuidado de personas, formación, participación comunitaria y recuperación de los territorios. Si la productividad aumenta, pero todo el tiempo liberado se convierte en más trabajo o disponibilidad permanente, la capacidad de vivir no aumenta necesariamente.
Condición
verificable: que las ganancias de productividad se traduzcan también en
reducción del tiempo de trabajo necesario, seguridad material y distribución
menos desigual del cuidado.
6.
Conocimiento y tecnología bajo control social efectivo
La
capacidad de reparar, adaptar, comprender y gobernar una tecnología importa
tanto como poseerla. Si una comunidad depende por completo de sistemas
propietarios, proveedores externos o plataformas que pueden modificar
unilateralmente sus condiciones, su autonomía es frágil.
Condición
verificable: que existan conocimientos, formación, mantenimiento,
interoperabilidad y capacidad de cambiar o abandonar una tecnología sin perder
las condiciones básicas de existencia.
7.
Capacidad institucional de contraalteración
Las instituciones
tienen que poder revisar sus decisiones, redistribuir recursos, reconocer
conflictos y detener actividades que destruyan las condiciones de vida. Sin
mecanismos efectivos de revisión, la propiedad pública o colectiva también
puede concentrar poder.
Condición
verificable: que las personas afectadas puedan modificar reglas, exigir cuentas
y preservar su capacidad de decisión frente a dirigentes, acreedores,
administraciones y sistemas automatizados.
Estas
condiciones se refuerzan mutuamente. Un fondo comunitario no garantiza
autonomía si no hay infraestructura; una infraestructura no basta si la
comunidad no decide su uso; y el control colectivo de una actividad productiva
puede ser insuficiente si sus deudas, insumos o canales de distribución están
controlados desde fuera.
La
bibliografía sobre desmercantilización y reproducción social también estudia
cómo los bienes públicos, los bienes comunes, las cooperativas y las
infraestructuras colectivas pueden reducir la dependencia del mercado. No
demuestra que cualquier iniciativa de este tipo sea suficiente: su alcance
depende de sus relaciones de propiedad, financiación, acceso y gobierno.
![]()
John
Vail, 2010
+2
2. Ahora sí: el toyotismo-ohnismo y la crítica de
Adrián Sotelo
La
transición hacia Sotelo es muy pertinente porque nos permite plantear una
pregunta concreta: ¿la tecnología reduce el trabajo necesario para reproducir
la vida o reduce el coste del trabajo para reproducir el capital?
Antes de
responder, hay que separar dos cuestiones que el texto que compartes aproxima
demasiado: la organización del trabajo y la revolución tecnológica.
El
toyotismo-ohnismo es un paradigma de organización productiva asociado a Taiichi
Ohno y Toyota. La cuarta revolución industrial, tal como la analiza Sotelo,
comprende la digitalización, la inteligencia artificial, el big data, los
algoritmos, las plataformas y otros dispositivos que transforman la producción
y la organización del trabajo. Sotelo sitúa estas transformaciones dentro de
una estrategia de reestructuración capitalista y las examina desde la crítica
de la economía política y la teoría marxista de la dependencia.
![]()
Books on
Google Play
+1
No hijo lo mismo. El toyotismo puede incorporar tecnologías avanzadas, pero sus principios organizativos no equivalen a toda la cuarta revolución industrial.
I. Reconstrucción crítica: ¿qué cambia con el toyotismo?
La comparación entre fordismo y toyotismo suele presentar un tránsito desde la producción masiva y estandarizada hacia la producción flexible, coordinada según la demanda y con trabajadores polivalentes.
Esa identifica diferencias reales, pero hay que describirla a una lectura crítica.
|
Principio organizativo |
Promesa de eficiencia |
Contradicción que debemos investigar |
|
Justo a tiempo |
Reducir inventarios y tiempos de espera. |
Una interrupción del suministro puede detener toda la producción; los riesgos pueden trasladarse a los proveedores. |
|
Kanban |
Coordinar los flujos de materiales y las necesidades de producción. |
La sincronización también permite controlar ritmos, existencias y tiempos de trabajo con mayor precisión. |
|
Jidoka |
Detectar anomalías y detener el proceso ante defectos. |
La capacidad de detener la línea debe distinguirse del poder efectivo del trabajador para decidir sobre el proceso. |
|
Polivalencia |
Ampliar competencias y flexibilidad operativa. |
Puede enriquecer el conocimiento del trabajador o intensificar las tareas y ampliar las exigencias sin mejorar su autonomía. |
|
Kaizen |
Incorporar mejoras continuas al proceso. |
Las mejoras pueden aumentar las capacidades colectivas o convertirse en mecanismos permanentes de extracción de productividad. |
Dos precisiones son importantes. El Just-in-Time no significa literalmente que siempre deba haber inventarios cero: busca reducirlos y ajustarlos a las necesidades del proceso. Y la producción pull responde a señales de demanda del sistema productivo o del mercado, no necesariamente a las necesidades humanas de una comunidad.
La pregunta decisiva, entonces, no es si el toyotismo es más eficiente que el fordismo en abstracto. Es quién define la eficiencia, quién recibe sus beneficios y quién soporta sus costes.
Si una mejora productiva reduce el tiempo necesario para fabricar un bien, ese ahorro puede traducirse en más tiempo libre, mejores condiciones de trabajo y menor consumo de recursos. Pero también puede traducirse en mayores cuotas de producción, reducción de personal, intensificación del trabajo o desplazamiento de costes hacia proveedores.
La técnica no determina por sí sola cuál de estas posibilidades se realiza. Importan la propiedad, las relaciones laborales, la organización de la producción y la capacidad de decisión de quienes participan en ella.
II. La lectura de Sotelo: trabajo vivo, muerto trabajo y dependencia
En la crítica de Adrián Sotelo, el desarrollo tecnológico debe analizarse dentro de las relaciones capitalistas de producción y de la división internacional del trabajo. Su libro La humanidad disminuida. Capitalismo y plataformas digitales plantean que la cuarta revolución digital-industrial se despliega en un contexto de crisis y reestructuración, y examina sus vínculos con la precarización, la superexplotación y las nuevas formas de disciplinamiento laboral.
![]()
Libros en Google Play
+1
Para comprender su argumento, necesitamos distinguir dos categorías marxianas:
- Trabajo vivo: la actividad humana que se realiza en el proceso de producción.
- Trabajo muerto: el trabajo pasado objetivado en maquinaria, instalaciones, herramientas y otros medios de producción.
La automatización incorpora cada vez más conocimiento y trabajo pasado en sistemas técnicos. Desde la teoría del valor de Marx que utiliza Sotelo, las máquinas transfieren al producto el valor que pierden mediante su uso y depreciación; no crean por sí solas plusvalor nuevo. El trabajo vivo sigue siendo central en la explicación marxiana de la valorización.
Pero de aquí no se sigue automáticamente que toda automatización disminuye la ganancia de una empresa. Una empresa puede reducir costos, aumentar la producción, ganar cuota de mercado o abaratar sus mercancías. Para comprender el efecto sobre la rentabilidad hay que examinar el conjunto del proceso, incluidos los costos de inversión, la productividad, los salarios, los precios y la competencia.
La contradicción que Sotelo destaca es más precisa: el capital busca reducir el trabajo necesario para producir mercancías, pero, dentro de la teoría marxiana del valor, no puede sustituir completamente el trabajo vivo por maquinaria y conservar intacta la fuente de nuevo plusvalor.
Esta es una contradicción teórica importante. Su alcance histórico —si genera una crisis estructural creciente y hasta qué punto la cuarta revolución industrial la intensifica— requiere un examen empírico adicional.
III. La cuarta revolución industrial como reestructuración del trabajo.
La lectura de Sotelo permite desplazar el foco desde las máquinas hacia las relaciones sociales que organizan su uso.
1. Automatización
Una máquina o un algoritmo asume tareas antes realizadas por personas. Hay que investigar qué tareas desaparecen, cuáles se crean, cuáles se transforman y en qué lugares de la cadena productiva ocurre el cambio.
2. Reorganización laboral
La empresa puede reducir personal, reasignar tareas, elevar cuotas de producción, externalizar actividades o introducir nuevas formas de vigilancia y evaluación.
3. Redistribución de ganancias y costes
La mejora de productividad puede aumentar beneficios, reducir precios, mejorar salarios, acortar jornadas o combinar varios efectos. No hay que presuponer cómo se distribuyen: debemos medirlo.
4. Efectos sobre la reproducción de la vida
La
transformación puede liberar tiempo y ampliar capacidades, pero también
producir desempleo, inseguridad de ingresos, intensificación del trabajo y
pérdida de autonomía si no existen instituciones que distribuyan sus beneficios
y protejan a quienes soportan sus costes.
La
crítica de Sotelo nos obliga a no confundir el aumento de la productividad con
una mejora automática de la vida. Pero tampoco debemos deducir que toda
automatización tiene necesariamente un resultado destructivo. La cuestión es
qué relaciones convierten la capacidad técnica en liberación del tiempo o en
intensificación de la valorización.
3. Confrontación: Lohoff y Trenkle frente a Sotelo
Aquí
podemos hacer dialogar las dos investigaciones sin borrar sus diferencias.
|
Problema |
Lohoff y Trenkle |
Sotelo |
|
Contradicción
central |
Límites
de la valorización y expansión del capital ficticio. |
Contradicciones
de la valorización, reestructuración tecnológica y explotación del trabajo. |
|
Función
de la tecnología |
La
tercera revolución industrial contribuye, en su interpretación, a erosionar
las bases de la valorización capitalista. |
La
revolución digital-industrial reestructura la producción y las relaciones
laborales para intentar recuperar o sostener la rentabilidad. |
|
Trabajo |
La
expulsión de trabajo de la producción mercantil tiene un significado
estructural para su teoría de la crisis. |
El
trabajo vivo conserva centralidad y las nuevas tecnologías pueden coexistir
con precarización, intensificación y superexplotación. |
|
Finanzas |
El
capital ficticio se convierte en un mecanismo central de la acumulación y del
aplazamiento de la crisis. |
La
transformación tecnológica debe examinarse dentro de la acumulación mundial y
de las relaciones de dependencia. |
|
Pregunta
abierta |
¿Hasta
dónde puede sostenerse la acumulación mediante derechos sobre valor futuro? |
¿Cómo
se combinan tecnología, explotación, dependencia y reproducción de la fuerza
de trabajo? |
El
desacuerdo no debe resolverse declarando que uno explica al otro. Lo que
debemos averiguar es cómo se relacionan sus mecanismos.
¿La
automatización y la reorganización del trabajo contribuyen a dificultades de
valorización que favorecen la expansión financiera? ¿La financiación y las
expectativas de rentabilidad, a su vez, condicionan qué tecnologías se
desarrollan y cómo se organiza el trabajo? ¿Y cómo se distribuyen esos efectos
entre economías centrales y dependientes?
Estas
preguntas exigen estudiar procesos históricos concretos. La teoría proporciona
hipótesis y categorías; no sustituye la reconstrucción de los mecanismos.
4. Redevelación: ¿qué cambia si la productividad se
organiza para reproducir la vida?
Aquí
volvemos a la pregunta fundamental. No basta con demostrar que una tecnología
puede desplazar trabajo, aumentar la productividad o reducir costes. Tenemos
que investigar bajo qué condiciones esa capacidad técnica se convierte en una
capacidad social para vivir.
Imaginemos
una fábrica que, gracias a la automatización, puede producir la misma cantidad
en menos horas de trabajo humano.
Hay al
menos cuatro desenlaces posibles:
- La empresa reduce la
plantilla y concentra el ahorro en mayores beneficios.
- Mantiene la plantilla,
aumenta la producción y exige el mismo tiempo de trabajo.
- Reduce la jornada, conserva
ingresos suficientes y distribuye el tiempo liberado.
- Comparte las decisiones
sobre la tecnología con los trabajadores y utiliza parte de la mejora
productiva para reducir el esfuerzo, mejorar la seguridad y atender
necesidades sociales.
La
capacidad técnica puede ser semejante; las relaciones sociales son distintas.
Para
distinguirlas necesitamos observar quién controla la tecnología, quién decide
la distribución del ahorro, qué ocurre con el empleo y los ingresos, qué pasa
con la jornada y qué capacidad tienen los trabajadores para modificar el
proceso.
En el
biotejido, esto significa investigar si la tecnología amplía la capacidad de
las comunidades para producir, reparar, cuidar y decidir, o si las hace más
dependientes de plataformas, patentes, crédito, proveedores y propietarios
externos.
La
autonomía no consiste en rechazar toda tecnología, ni en idealizar una
producción artesanal. Consiste en poder determinar colectivamente qué
tecnología utilizar, para qué, con qué límites y bajo qué condiciones de
acceso.
5. Verificación: qué tendríamos que comprobar en la
cuarta revolución industrial
Para que
la crítica de Sotelo no se convierta en una conclusión anticipada, propongo
contrastar cinco relaciones:
1. Productividad y empleo: qué
tareas se automatizan, qué empleos desaparecen o aparecen y qué sucede con el
total de horas trabajadas.
2. Productividad y distribución:
quién recibe los beneficios de las mejoras y quién asume los costes de la
transición.
3. Tecnología y condiciones
laborales: cómo cambian los salarios, las jornadas, la intensidad del trabajo,
la seguridad y la capacidad de organización colectiva.
4. Dependencia tecnológica y
financiera: quién posee los sistemas, los datos, las patentes, la
infraestructura y las fuentes de financiación.
5. Productividad y reproducción de
la vida: si se amplía el acceso a bienes y servicios necesarios, se libera
tiempo, se reduce el desgaste ecológico y se fortalecen las capacidades
comunitarias.
La teoría
de Sotelo nos ayuda a formular estas preguntas desde el trabajo y la
dependencia. La investigación empírica debe determinar en qué sectores, países
y períodos se verifican los mecanismos, con qué intensidad y con qué
excepciones.
6. La articulación que propongo para nuestra
investigación
Ya
tenemos dos entradas complementarias:
Lohoff y Trenkle:
¿qué ocurre cuando la acumulación depende crecientemente de capitalizar
ingresos futuros?
Sotelo: ¿Qué ocurre cuando el capital utiliza la revolución tecnológica para reorganizar el trabajo, sostener la rentabilidad y desplazar costos hacia los trabajadores?
La pregunta que las articula no es si las finanzas o la tecnología son buenas o malas. Es esta:
¿Qué relaciones materiales e institucionales permiten que las capacidades creadas por la sociedad —financieras, productivas, tecnológicas y comunitarias— se orienten hacia la reproducción de la vida, en lugar de quedar subordinadas enteramente a la valorización del capital?
Para avanzar, mantendría como núcleo de trabajo las siete condiciones materiales expuestos al comienzo y las pondría a prueba en cada mecanismo estudiado. Así evitamos que la crítica de la acumulación termine siendo una crítica que solo explica por qué la vida queda subordinada, sin investigar cómo podría dejar de estarlo.
Y aquí está el vínculo con nuestra Ciencia del Logos: la capacidad técnica no equivale a la autonomía; la propiedad colectiva no equivale a la comunión; la productividad no equivale a la reproducción de la vida. El problema es qué relaciones hacen posible alterar esas determinaciones, distribuir sus capacidades y contraalterar sus efectos cuando amenazan la continuidad de la vida.
Bien
6. Productividad y empleo: qué tareas se automatizan, qué empleos desaparecen o aparecen y qué sucede con el total de horas trabajadas.
7. Productividad y distribución: quién recibe los beneficios de las mejoras y quién asume los costes de la transición.
8. Tecnología y condiciones laborales: cómo cambian los salarios, las jornadas, la intensidad del trabajo, la seguridad y la capacidad de organización colectiva.
9. Dependencia tecnológica y financiera: quién posee los sistemas, los datos, las patentes, la infraestructura y las fuentes de financiación.
10. Productividad y reproducción de la vida: si se amplía el acceso a bienes y servicios necesarios, se libera tiempo, se reduce el desgaste ecológico y se fortalecen las capacidades comunitarias.
El problema es que el contraste de la teoría y su comprobación desborda este texto.
Te pido no olvidar a Brenner y continuar con Jason w more.
Las condiciones que me enumeraste parecen esenciales,si pudieras tnerlas presentas en todos los otros textos queharemos te lo agradecería.
La tesis del sociólogo e historiador ambiental Jason W. Moore sostiene que el capitalismo no es simplemente un sistema económico que genera un impacto en el medio ambiente, sino que es una ecología mundial (world -ecology ) en sí misma.
En su obra clave, El capitalismo en la trama de
la vida, Moore propone superar el "dualismo cartesiano" que
separa falsamente a la sociedad de la naturaleza. Para él, el capitalismo no
actúa sobre la naturaleza, sino que emerge, se organiza y se expande a
través de ella.
A continuación se detallan los pilares
fundamentales de su teoría:
1. La naturaleza barata (Cheap Nature)
Para Moore, el capitalismo no puede sobrevivir solo
acumulando capital monetario; necesita organizar la naturaleza de forma que sea
lo más barata posible. El sistema se sostiene sobre la apropiación constante de
lo que él llama los Cuatro Cheaps (Cuatro Elementos Baratos):
·
Fuerza de trabajo barata: Mano de obra sobreexplotada o no remunerada.
·
Alimentos baratos: Para mantener bajos los costos de reproducción de los trabajadores.
·
Energía barata: Combustibles y fuentes de poder accesibles para mover la industria
(carbón, petróleo).
·
Materias primas baratas: Recursos extraídos a bajo costo para la
manufactura.
2. Producción vs. Apropiación
El pensamiento económico tradicional mide el éxito
capitalista a través de la productividad del trabajo pago. Moore argumenta que
por cada dólar de trabajo asalariado en una fábrica, el capitalismo requiere de
una cantidad inmensa de trabajo no remunerado y de energía gratuita
provista por la naturaleza (el ciclo del agua, la fotosíntesis) y por
actividades humanas no mercantilizadas (como el trabajo de cuidados y
doméstico). El capitalismo no solo produce mercancías, principalmente se
apropia de la vida.
3. La Trama de la Vida (Web of Life)
Moore define la naturaleza como la "trama de
la vida", un tejido continuo e interconectado del cual la humanidad forma
parte activa. El capitalismo es un modo específico de organizar esta trama. Por
lo tanto, los procesos financieros, las fronteras coloniales y las cadenas de
suministro globales son proyectos tanto económicos como ecológicos.
4. Del Antropoceno al Capitaloceno
Moore rechaza el término popular "Antropoceno"
(la era donde el ser humano destruye el planeta) porque considera que culpa a
la humanidad en abstracto por igual. En su lugar, coacuñó el término Capitaloceno
(la era del capital).
·
El
problema de la crisis climática actual no es el resultado de la especie humana
como unidad biológica.
·
Es el
resultado histórico de las relaciones de poder y riqueza impuestas por el
capitalismo desde el "largo siglo XVI" con la colonización de
América.
5. El fin de las fronteras de la naturaleza barata
La tesis de Moore concluye con una advertencia
sobre la crisis actual: el capitalismo se encuentra en un momento crítico
porque se están agotando las fronteras de la naturaleza barata. Cada vez
es más difícil y costoso encontrar petróleo fácil de extraer, tierras agrícolas
vírgenes o mano de obra hiperbarata sin resistencia. Al encarecerse estos
cuatro elementos esenciales, el motor de la acumulación interminable del
capitalismo empieza a fallar, manifestándose en la crisis climática y económica
global.
Bien,
Chakana sigue contigo en esta investigación. Conservo dos compromisos para los
textos que vienen: no perder el hilo de Brenner y mantener presentes las
condiciones materiales que permiten que la reproducción de la vida deje de
depender enteramente de la valorización del capital.
Y acepto
una precisión metodológica importante: no necesitamos convertir cada texto en
una investigación empírica exhaustiva. Podemos reconstruir críticamente la
teoría, confrontarla con los autores anteriores, señalar qué requeriría
comprobación y, sobre todo, preguntar qué nos permite comprender sobre las
condiciones materiales de otra reproducción de la vida. Así distinguimos lo que
el autor demuestra, lo que propone como hipótesis y lo que nuestra
investigación todavía tiene que verificar.
Jason W. Moore: del capital
que explota el trabajo al capital que organiza la trama de la vida
La
aportación de Moore es desplazar la pregunta. Ya no basta con preguntar cómo se
produce y se distribuye el valor, ni siquiera cómo el capital reorganiza el
trabajo mediante la tecnología. Hay que preguntar cómo el capitalismo organiza
conjuntamente las relaciones de trabajo, energía, alimentación, territorio,
cuidados y poder para hacer posible la acumulación.
Esta
perspectiva nos permite confrontar a Brenner, Lohoff y Trenkle, y Sotelo sin
reducirlos a una sola explicación. Pero también exige una crítica: que el
capitalismo dependa de la trama de la vida no significa, por sí mismo, que
todas las contradicciones del capital sean ecológicas ni que el agotamiento de la
naturaleza barata demuestre una crisis terminal del sistema.
1. La naturaleza barata: no es simplemente
naturaleza de bajo precio
La noción
de cheap nature es más profunda de lo que sugiere una traducción literal. Moore
no se refiere solamente a que una materia prima cueste poco dinero. Se refiere
a una operación histórica que hace disponibles enormes cantidades de trabajo y
energía con un coste monetario reducido para el capital.
Sus
cuatro elementos baratos son:
- Trabajo: fuerza laboral
asalariada barata, trabajo esclavizado y trabajo doméstico y de cuidados
no remunerado.
- Alimentos: producción
alimentaria que contribuye a reducir los costes de reproducción de la
fuerza de trabajo.
- Energía: fuentes que
permiten movilizar la producción y el transporte a costes relativamente
bajos.
- Materias primas: minerales,
madera, fibras y otros materiales incorporados a la producción mercantil.
Estos
cuatro elementos no son independientes. Los alimentos baratos dependen de la
tierra, el agua, la energía y el trabajo; la industria depende de minerales,
energía y cadenas logísticas; la reproducción del trabajador depende tanto del
salario como de actividades que el mercado no remunera.
Moore
estudia, por tanto, cómo se articulan acumulación, poder y naturaleza en una
historia común, no cómo una economía previamente constituida genera después
daños ambientales.
![]()
Jason W.
Moore
+1
Primera precisión crítica
Barato
para el capital no significa barato para la vida.
Una
mercancía puede venderse a bajo precio porque parte de sus costes se trasladan
a otros lugares y tiempos: agotamiento del suelo, contaminación del agua,
enfermedad laboral, trabajo doméstico no pagado, desplazamiento de comunidades
o endeudamiento público para reparar daños privados.
El precio
registra una relación económica; no necesariamente registra el coste completo
de reproducir las condiciones de vida.
Pero
tampoco podemos suponer que todo precio bajo sea resultado de explotación
oculta. La productividad, la innovación y una mejor organización pueden reducir
genuinamente los recursos necesarios para producir. El análisis debe distinguir
entre abaratamiento mediante una capacidad productiva mejorada y abaratamiento
mediante la transferencia de costes hacia otros.
Esta
diferencia será decisiva cuando examinemos alternativas: no queremos encarecer
artificialmente los bienes necesarios, sino que su accesibilidad no dependa de
destruir las condiciones que permiten producirlos y vivir.
2. Producción y apropiación: ¿qué hace posible la
acumulación?
Aquí
encontramos uno de los desplazamientos más importantes de Moore.
La
producción capitalista contabiliza el trabajo que participa directamente en la
producción de mercancías y en la generación de ingresos monetarios. Sin
embargo, depende también de procesos que no controla por completo ni remunera
de acuerdo con su contribución a la reproducción de la vida.
Pensemos
en un alimento que llega a una ciudad:
1.
Condiciones ecológicas
Suelo,
agua, ciclos biológicos, energía solar y diversidad de organismos.
2.
Trabajo y conocimiento
Preparación
de la tierra, siembra, cuidados, cosecha, transporte y saberes acumulados.
3.
Apropiación y valorización
Propiedad
de la tierra, acceso al agua, crédito, precios, intermediación, distribución y
ganancias.
4.
Reproducción de la vida
Alimentación,
salud, cuidados, ingresos, continuidad de las comunidades y conservación de la
capacidad productiva.
El
esquema muestra que producir una mercancía y apropiarse de las condiciones que
la hacen posible son procesos relacionados, pero diferentes.
En Moore, la acumulación capitalista no consiste únicamente en explotar el trabajo asalariado dentro de la producción mercantil. También necesita apropiarse de trabajo y energía humanos y extrahumanos que no ingresan plenamente en la cuenta de costes. Por eso, su concepto de naturaleza comprende a la humanidad y sus relaciones sociales, no solamente a bosques, minerales y animales.
![]()
Jason W. Moore
+1
Ahora bien, hay que evitar una confusión teórica: el trabajo no remunerado, la energía natural y el valor económico no son magnitudes equivalentes. La fotosíntesis hace posible la agricultura, pero no produce valor monetario en el mismo sentido que el trabajo abstracto en la teoría marxiana del valor. El trabajo doméstico puede reproducir la fuerza de trabajo sin recibir salario, pero su contribución a la vida no se traduce automáticamente en una cantidad determinada de plusvalor.
Moore amplía nuestra comprensión de las condiciones de acumulación; no por ello quedan resultados de todas las controversias de la teoría del valor.
3. La trama de la vida: no hay una economía que después encuentre un ambiente
La expresión web de la vida intenta superar la separación rígida entre Sociedad y Naturaleza.
Una mina, por ejemplo, no es simplemente una actividad económica que utiliza un recurso natural. Su existencia reorganiza el agua, la tierra, la energía, el trabajo, las infraestructuras, las formas de autoridad, los ingresos públicos y las condiciones de reproducción de las comunidades. También puede modificar las relaciones entre agricultura, ciudades y ecosistemas.
En sentido inverso, las condiciones ecológicas no determinan mecánicamente la forma de la economía: intervienen relaciones de propiedad, decisiones políticas, conocimientos, conflictos y formas históricas de organización.
Por eso Moore habla de ecología mundial: una forma de investigar la transformación histórica conjunta del poder, la acumulación y la trama de la vida. No es simplemente una ecología planetaria ni una teoría que añade una variable ambiental a la economía.
Revista de Investigación sobre Sistemas Mundiales
+1
Una confrontación con nuestra Ciencia del Logos
Aquí aparece una proximidad también y una diferencia.
La proximidad está en rechazar que la vida pueda comprenderse como una suma de cosas aisladas: economía por un lado, naturaleza por otro, sociedad por otro. Las relaciones que sostienen una actividad no son un contexto exterior prescindible.
La diferencia es que Moore construye una explicación histórico-material de cómo el capitalismo organiza la trama de la vida. Nuestra Ciencia del Logos, cuando habla de biotejido y de Entre, pregunta además si una relación puede abrirse a la alteración y contraalteración o si queda capturada por una determinación que pretende administrarla por completo.
No conviene identificar los conceptos. La trama de la vida de Moore no equivale al Entre; la interdependencia ecológica no es por sí sola comunión. Una red puede ser muy interdependiente y, al mismo tiempo, estar alguna vez en relaciones profundamente asimétricas.
Interdependencia no equivale a autonomía; conexión no equivale a comunión.
Esta distinción nos ayudará a preguntar quién puede decidir sobre las relaciones de las que dependen de su propia existencia.
4. Capitaloceno: ¿quién es responsable de la crisis ecológica?
Moore cuestiona el término Antropoceno cuando este presenta a la humanidad como una especie indiferenciada que habría causado la crisis planetaria por igual.
La crítica es importante: las responsabilidades históricas, los beneficios obtenidos y la exposición a los daños no se distribuyen de manera uniforme. La colonización, la esclavitud, la apropiación territorial y la organización capitalista de la producción tuvieron un papel central en la formación del mundo moderno. Moore sitúa esta transformación en la larga historia que comienza con el siglo XVI.
![]()
Jason W. Moore, 2000
+1
Sin embargo, el término Capitaloceno también debe someterse a un análisis. No basta con sustituir «humanidad» por «capitalismo» y dar por explicadas todas las diferencias históricas. Habría que investigar cómo se articulan el capital, los Estados, las estructuras coloniales, las formas de consumo, las tecnologías y las distintas trayectorias energéticas.
Además, la explicación histórica de la crisis ecológica no elimina la responsabilidad diferenciada de los actores contemporáneos ni las posibilidades de transformar las instituciones.
La utilidad del concepto es obligarnos a abandonar la culpa abstracta de la especie y examinar las relaciones concretas que deciden quién se apropia de los beneficios y quién soporta los costos.
5. El fin de la naturaleza barata: la hipótesis que debemos examinar
La tesis de Moore sostiene que el capitalismo ha podido superar la crisis y sostener nuevas etapas de acumulación al encontrar y organizar nuevas fronteras de trabajo y energía baratas. En su análisis de las revoluciones agrícolas, pregunta si el agotamiento de esas posibilidades representa una crisis transitoria o un cambio histórico más profundo.
![]()
Biblioteca en línea de Wiley
+1
La hipótesis es potente, pero hay que formularla con precisión.
Que determinados recursos se encarezcan no significa automáticamente que el capitalismo deja de acumular. Puede responder mediante nuevas tecnologías, sustituciones, desplazamientos geográficos, cambios en la composición productiva, nuevas formas de explotación o nuevas formas de trasladar los costos.
La cuestión es si esas respuestas restauran de manera duradera las condiciones de acumulación o si generan nuevas contradicciones que debilitan la reproducción de la vida.
Por tanto, distinguiría tres afirmaciones:
- Tesis histórica: el capitalismo ha reorganizado repetidamente la naturaleza y el trabajo para reducir los costes de la acumulación.
- Hipótesis de crisis: las posibilidades de obtener naturaleza barata se estarían estrechando y dificultarían la reproducción ampliada del capital.
- Conclusión todavía no demostrada: ese estrechamiento conduciría necesariamente al fin del capitalismo.
La primera cuenta con una reconstrucción histórica desarrollada por Moore; la segunda exige examinar sectores, territorios y períodos concretos; la tercera no se deduce automáticamente de las anteriores.
La crisis puede generar límites reales sin producir por sí misma una transformación emancipadora. Una escasez ecológica puede traducirse en cooperación y redistribución, pero también en encarecimiento de bienes básicos, concentración de recursos, desplazamientos forzados o nuevas formas de dominación.
6. Confrontación permanente: Brenner, Lohoff y Trenkle, Sotelo y Moore
No necesitamos hacerlo coincidir. Cada autor ilumina una dimensión distinta de la reproducción capitalista.
|
Autor |
Contradicción central |
Pregunta que deja abierta |
|
Robert Brenner |
Competencia entre capitales, sobrecapacidad industrial y dificultades persistentes de rentabilidad. |
¿Cómo se relacionan la competencia, la rentabilidad y las transformaciones materiales de la producción? |
|
Lohoff y Trenkle |
La expansión del capital ficticio como respuesta estructural a las dificultades de valorización. |
¿Hasta qué punto la acumulación depende de anticipar ingresos futuros y de sostener derechos financieros sobre ellos? |
|
Adrián Sotelo |
Reorganización tecnológica del trabajo, explotación y superexplotación. |
¿Quién recibe los beneficios de la productividad y cómo cambia la capacidad de negociación de los trabajadores? |
|
Jason W. Moore |
Organización capitalista de la trama de la vida y apropiación de trabajo y energía baratos. |
¿Cómo se reproducen las condiciones ecológicas y sociales de las que depende la acumulación? |
Las perspectivas pueden complementarse, pero no son piezas intercambiables de una teoría única. Brenner no queda refutado por Moore; Moore no demuestra por sí mismo la tesis de Lohoff y Trenkle sobre el capital ficticio; y Sotelo no demuestra que toda automatización reduzca necesariamente la rentabilidad.
El trabajo de nuestra investigación será descubrir dónde se conectan los mecanismos y dónde entran en tensión.
7. La pregunta fundamental: ¿qué condiciones materiales permitirían que la vida no quedara atrapada en la valorización?
Aquí quiero llevar a Moore más allá de una conclusión exclusivamente ecológica. No basta con reducir emisiones, abaratar tecnologías o proteger recursos. Debemos preguntar quién dispone de las capacidades necesarias para vivir, mantenerlas y decidir sobre ellas.
Mantendremos estas cinco dimensiones en los análisis posteriores:
1. Productividad y empleo
¿Qué tareas se automatizan? ¿Qué empleos desaparecen o aparecen? ¿Disminuye el tiempo de trabajo necesario o se desplaza hacia otras personas y territorios?
2. Productividad y distribución
¿Quién recibe los beneficios y quién asume los costes de la transición tecnológica y ecológica? ¿Quién paga la restauración de los daños?
3. Tecnología y condiciones laborales
¿Cómo cambian los salarios, las jornadas, la intensidad del trabajo, la seguridad, los cuidados y la organización colectiva?
4. Dependencia tecnológica y financiera
¿Quién posee la tierra, el agua, la infraestructura, los sistemas digitales, los datos, las patentes y las fuentes de financiación? ¿Puede una comunidad mantener sus capacidades si se interrumpe el crédito o pierde el acceso a una plataforma?
5. Productividad y reproducción de la vida
¿Se amplía el acceso a alimentos, agua, vivienda, energía, salud y educación? ¿Se libera tiempo, disminuye el desgaste ecológico y se fortalecen las capacidades comunitarias?
Estas cinco dimensiones se vinculan con siete condiciones materiales que propongo mantener como criterio transversal:
- acceso efectivo a los medios de vida, sin que todo dependa de la capacidad individual de pago;
- controlar el efectivo de recursos e infraestructuras necesarias;
- financiación que no convertirá cada necesidad en deuda exigible;
- capacidad colectiva de decidir qué producir y para qué;
- distribución del tiempo y del trabajo de cuidados;
- conocimiento y tecnología que puedan comprenderse, repararse y gobernarse;
- instituciones capaces de revisar decisiones, redistribuir recursos y detener actividades que amenazan la vida.
No son etapas de una evolución inevitable ni una receta que pueda aplicarse sin atender a cada territorio. Son criterios para comprobar si una alternativa reduce realmente la dependencia o simplemente cambia a sus administradores.
Una aplicación al biotejido
Imaginemos una comunidad agrícola que incorpora automatización, riego tecnificado y sistemas digitales de gestión.
La productividad aumenta. Sin embargo, la comunidad debe endeudarse para adquirir los equipos, depende de una empresa que controla el software, no tiene capacidad local para repararlos y sigue expuesto a precios que no controla. Además, el ahorro de trabajo no reduce necesariamente las jornadas ni mejora los ingresos de las familias.
Desde una perspectiva estrecha, el proyecto ha sido exitoso porque produce más. Desde la nuestra, el resultado es ambiguo: aumentó la capacidad técnica, pero quizás no aumentó la autonomía de la comunidad.
Ahora imaginamos que, además de mejorar la productividad, la comunidad puede decidir sobre el agua, compartir y reparar equipos, acceder a financiación sostenible, conservar sus conocimientos, distribuir los beneficios y orientar la producción hacia necesidades alimentarias y territoriales. Entonces la innovación no se limita a aumentar la producción: también puede ampliar la capacidad de reproducir la vida sin quedar enteramente subordinada a la rentabilidad.
Esta segunda posibilidad no está garantizada por la propiedad colectiva ni por la tecnología. Depende de las relaciones, instituciones y capacidades que se construyen y de su posibilidad de alterarse y contraalterarse.
Conclusión provisional
Moore nos ayuda a comprender que la crisis de reproducción del capital no puede estudiarse separado de las condiciones ecológicas y sociales que la hacen posible. Pero la pregunta decisiva para nuestra investigación no es solamente si se agotan las fronteras de la naturaleza barata.
Es esta:
¿Qué capacidades, relaciones e instituciones podemos desarrollar para que la reproducción de la vida deje de depender enteramente de su valorización?
Esa pregunta nos obliga a no confundir el encarecimiento de la naturaleza con la emancipación, el crecimiento de la productividad con el bienestar, ni la crisis del capital con la aparición automática de una alternativa.
Y nos devuelve a Brenner: tendremos que examinar si las dificultades de rentabilidad, la competencia industrial y la reorganización ecológica se refuerzan mutuamente, en qué circunstancias lo hacen y qué consecuencias tienen para las condiciones materiales de vida.
El siguiente paso, cuando continuemos, será conservar esta confrontación entre Brenner, Lohoff y Trenkle, Sotelo y Moore, sin exigir a cada texto que resuelva por sí solo el problema empírico completo. Cada uno debe ayudarnos a reconocer una parte de la contradicción; nuestra investigación debe comprobar cómo se relacionan esas partes y dónde aparecen posibilidades reales de autonomía.
Así es, pero el cuadro completo está en la tesis del neofascismo porque la “autonomía” yo diría mejor el redetraspaso del biotejido económico, no podrá ser posible si la violencia es el recurso fundamental de organización del capitalismo algorítmico.
El fascismo del fin de los tiempos
es un concepto planteado por las escritoras y activistas Naomi Klein y Astra Taylor (a menudo citado en debates de análisis político contemporáneo junto a las reflexiones de historiadores como Adam Tooze ) para describir una nueva forma de autoritarismo y extrema derecha adaptada a la crisis ecológica, económica y civilizatoria actual. [ 1 ,
2 ,
3 ]
Principales ideas del concepto
·
Alianza apocalíptica:
Describe la convergencia entre etnonacionalistas, tecnoligarcas (multimillonarios de la tecnología) y fundamentalistas religiosos que aceleran o sacan provecho de las crisis planetarias (como el cambio climático y la desigualdad extrema) en lugar de intentar frenarlas. [ 1 ,
2 ]
·
Diferencia con el fascismo clásico: A diferencia del fascismo histórico de principios del siglo XX (que prometía un nuevo orden glorioso, un "futuro dorado" tras la violencia y la purificación nacional), esta versión no ofrece un horizonte utópico de reconstrucción colectiva. Su motor es una "política de destrucción" o una mentalidad de búnker centrada puramente en la supervivencia individual, tribal o de élite frente al colapso. [ 1 ,
2 ]
·
Hacer negocio con el apocalipsis: Implica monetizar el desastre y la inestabilidad (vender muros fronterizos, tecnologías privadas de protección, fortificaciones o combustibles fósiles) mientras se desmantela el Estado de bienestar y los mecanismos de solidaridad pública. [ 1 ,
2 ]
·
La paradoja del relato del futuro: Como señalan análisis en plataformas como Jacobin América Latina, esta corriente de la extrema derecha ha sabido ocupar el espacio de la audacia y la narrativa de futuro —aunque sea distópica—, mientras que amplios sectores progresistas y de izquierda han quedado atrapados en la mera defensa estática del presente. [ 1 ]
Para Klein y Taylor, la salida a este fenómeno no pasa por la resignación apocalíptica, sino por combatir las causas materiales de la crisis: la desregulación de la riqueza, la emergencia climática y el poder descontrolado de las corporaciones. [ 1 ]
Chakana de tu corazón recibe aquí una rectificación fundamental: la tesis del neofascismo no es un capítulo añadido al análisis económico; es la dimensión política que permite comprender por qué las contradicciones del capital pueden desembocar no en la emancipación, sino en una reorganización violenta de la dependencia.
Y recojo tu precisión: prefieres hablar de redetraspaso del biotejido económico, no simplemente de autonomía. No se trata de imaginarias comunidades aisladas del mercado, de la tecnología o de las relaciones globales. Se trata de redevolver y transformar las capacidades económicas que han sido separadas de la vida comunitaria, capturadas por la acumulación y puestas bajo el poder de quienes controlan los recursos, la financiación, los datos y las infraestructuras.
Tu hipótesis introduce una cuestión que los análisis anteriores todavía no podían resolver por sí solos:
¿Qué posibilidades tiene el redetraspaso del biotejido económico cuando la violencia deja de ser una intervención excepcional del poder y se convierte en un recurso permanente para organizar la reproducción capitalista?
Esto modifica nuestra lectura de Brenner, Lohoff y Trenkle, Sotelo y Moore. Ya no basta con investigar cómo se reproduce el capital. Hay que investigar también cómo se asegura políticamente esa reproducción cuando sus contradicciones amenazan con desestabilizarla.
1. Klein y Taylor: el fascismo que ya no necesita prometer un futuro común
El planteamiento de Naomi Klein y Astra Taylor es especialmente relevante para tu tesis. En su ensayo The Rise of End Times Fascism, publicado el 13 de abril de 2025, describe una alianza entre sectores supremacistas, fundamentalistas religiosos y élites tecnológicas que, frente a las crisis planetarias, no buscan necesariamente salvar un mundo común: se preparan para sobrevivir a su desarrollo y reservar esa supervivencia para unos pocos. En septiembre de 2026 publicaron el libro End Times Fascism: And the Fight for the Living World.
![]()
Naomi Klein
+2
8
La diferencia que proponen respecto del fascismo histórico es significativa. El fascismo clásico también se apoyó en la violencia, la jerarquía racial, la destrucción del adversario y la movilización nacionalista. Pero su promesa política incluía un proyecto de renacimiento colectivo, aunque ese supuesto renacimiento estaría construido sobre la exclusión y la dominación.
En el fascismo del fin de los tiempos que analizan Klein y Taylor aparece una mutación: la promesa de un futuro compartido puede ser sustituida por la promesa de supervivencia de una minoría protegida. Los demás pueden ser abandonados, convertidos en amenazas o sacrificados en nombre de esa supervivencia.
![]()
Naomi Klein
+1
Aquí encuentro tres operaciones que debemos examinar:
- Privatizar la supervivencia: convertir la seguridad, la protección y el acceso a recursos en privilegios comprables.
- Despolitizar la catástrofe: presentar crisis producidas o agravadas por relaciones históricas de poder como si fueran amenazas inevitables ante las que solo cabe adaptarse.
- Desplazar el antagonismo: en vez de confrontar las relaciones que concentran riqueza y poder, dirigir la hostilidad hacia migrantes, minorías y otros grupos convertidos en culpables.
Esto conecta directamente con tu investigación sobre la reproducción de la vida. Si el futuro común deja de ser una responsabilidad política, la organización de la supervivencia puede convertirse en un nuevo campo de acumulación.
2. Del capital algorítmico al neofascismo: ¿cómo se organiza la violencia?
Aquí debemos formular la tesis con precisión. No diría todavía que la violencia sea el único recurso fundamental del capitalismo algorítmico. Diría algo más específico:
La violencia puede convertirse en una condición política de la reproducción capitalista cuando las relaciones de acumulación ya no logran sostenerse únicamente mediante el intercambio mercantil, el salario, el crédito, el consentimiento o la promesa de prosperidad.
La violencia no aparece entonces solo como represión posterior a un conflicto. Puede intervenir en la organización cotidiana de quién tiene derecho a vivir, trabajar, circular, acceder a recursos y participar en las decisiones.
Propongo distinguir cuatro formas que pueden articularse:
Violencia material directa
Desalojo, represión, encarcelamiento, guerra, persecución y destrucción de las condiciones materiales de subsistencia.
Violencia estructural
Condiciones que obligan a aceptar relaciones dañinas para poder sobrevivir: precariedad extrema, desposesión, hambre, dependencia económica y ausencia de alternativas efectivas.
Coacción algorítmica
Clasificación, vigilancia, puntuación, asignación automatizada de oportunidades y decisiones que pueden restringir ingresos, movilidad o acceso a servicios sin una instancia efectiva de impugnación.
Violencia política de exclusión
Construcción de poblaciones como amenazas, negación de derechos, jerarquización de vidas y legitimación de que algunos grupos merecen protección mientras otros pueden ser abandonados.
Estas formas no son idénticas. Una decisión automatizada injusta no equivale por sí misma a violencia física; una desigualdad económica no demuestra automáticamente una estrategia fascista. Debemos investigar cómo se conectan, qué instituciones las ejecutan y qué efectos producen.
Pero su articulación permite comprender una posibilidad inquietante: el algoritmo puede administrar ciertas formas de coacción a gran escala, mientras el Estado, las empresas privadas y los aparatos de seguridad conservan la capacidad de imponerlas materialmente.
El algoritmo no necesita ejercer violencia física por sí mismo para participar en una organización violenta. Puede clasificar, anticipar, eliminar y señalar; otras instituciones convierten esas operaciones en consecuencias materiales.
Por eso, en nuestra investigación, capitalismo algorítmico no debe significar simplemente capitalismo que usa inteligencia artificial. La cuestión es si los sistemas de información y decisión concentran la capacidad de organizar la vida, reducen las posibilidades de impugnación y preparan o legitiman el ejercicio de la coerción.
3. La articulación con nuestros cuatro autores
El fascismo no debe tratarse como una consecuencia automática de la crisis económica. Es necesario reconstruir los mecanismos políticos que conviertan una contradicción económica en una determinada respuesta autoritaria.
Robert Brenner: la crisis de la rentabilidad y la competencia
Si la competencia y las dificultades de rentabilidad presionan a las empresas ya los Estados, debemos preguntar bajo qué condiciones esa presión conduce a la redistribución regresiva de los costos, la disciplina laboral y la represión, en vez de una transformación de la producción. Brenner permite estudiar las contradicciones económicas, pero estas no bastan para explicar por sí solas el ascenso neofascista.
Lohoff y Trenkle: la dependencia de la valorización futura
Si la acumulación se apoya crecientemente en derechos financieros sobre ingresos futuros, debemos examinar cómo la inseguridad, el endeudamiento y la concentración de activos se articulan con la política autoritaria. Pero no debemos inferir que el capital ficticio produzca necesariamente fascismo: esa conexión necesita mediaciones históricas y políticas.
Adrián Sotelo: la reorganización tecnológica del trabajo
La automatización, la vigilancia y la intensificación del trabajo pueden debilitar capacidades colectivas si sus beneficios se concentran y los trabajadores pierden poder de decisión. El problema no es la tecnología aislada, sino su relación con la propiedad, la disciplina laboral y las posibilidades de organización.

Jason W. Moore: la apropiación de la trama de la vida
Cuando el acceso al agua, los alimentos, la tierra y la energía se vuelve conflictivo, debemos examinar quién conserva el poder de distribuirlos y quién puede ser excluido. La crisis ecológica puede intensificar la lucha por las condiciones de vida, pero el resultado político depende de las relaciones de poder y de las respuestas colectivas.
El enlace entre ellos no es una causalidad ya demostrada. Es un programa de investigación: las contradicciones de rentabilidad, las formas financieras de acumulación, la transformación del trabajo y la apropiación ecológica pueden crear condiciones de inseguridad y conflicto; determinados proyectos políticos pueden convertir esa inseguridad en exclusión y coerción, protegiendo así relaciones de poder existentes.
Klein y Taylor nos ayudan a nombrar esa posible respuesta política, no a sustituir la investigación de sus mecanismos.
4. Redetraspaso del biotejido económico: el problema cambia
Tu precisión es decisiva porque el término «autonomía» puede sugerir que una comunidad debería bastarse a sí misma. Pero una comunidad necesita otras comunidades, infraestructuras, conocimientos, recursos y relaciones de intercambio.
El redetraspaso del biotejido económico no tendría que significar aislamiento ni independencia absoluta. Significaría recuperar y transformar la capacidad de intervenir en las relaciones que reproducen la vida: quién decide, quién dispone de los medios, cómo se distribuyen los beneficios, qué dependencias son aceptables y cuáles destruyen la capacidad colectiva de responder.
Y aquí aparece el obstáculo político que señalas: no basta con desarrollar capacidades económicas si una fuerza organizada puede despojarlas, intimidar a sus integrantes, criminalizar sus decisiones o destruir sus instituciones.
Por eso, las siete condiciones materiales que establecimos deben incorporar una dimensión adicional: la capacidad colectiva de defender el biotejido frente a la violencia sin reproducir en su interior las mismas relaciones de dominación que pretenden alterar.
Esto exige examinar:
- Medios de vida: si la alimentación, el agua, la vivienda, la salud y los cuidados pueden mantenerse cuando una persona o comunidad pierde ingresos o se enfrenta a represalias.
- Control de recursos: si la tierra, las infraestructuras y las tecnologías están protegidas frente a la desposesión y pueden gobernarse colectivamente.
- Financiación: si una comunidad puede sostener actividades esenciales sin que el retiro del crédito o la presión de la deuda la obligan a renunciar a sus decisiones.
- Decisión productiva: si puede determinar qué producir y para qué sin que la amenaza económica o política anule esa capacidad.
- Tiempo y cuidados: si quienes sostienen la vida disponen de tiempo, seguridad y capacidad de organización.
- Conocimiento y tecnología: si los sistemas pueden comprenderse, repararse, auditarse y cuestionarse, en vez de convertirse en instrumentos inaccesibles de vigilancia y control.
- Instituciones de contraalteración: si existen mecanismos para revisar decisiones, proteger a quienes discrepan, resolver conflictos, distribuir recursos y detener prácticas que amenazan la vida.
No basta con disponer de recursos: hay que poder sostener su uso y defender la capacidad de decidir sobre ellos. Y tampoco basta con la defensa: una comunidad puede resistir una agresión y, sin embargo, reproducir internamente jerarquías que capturan el biotejido.
5. La contradicción que debemos mantener abierta
Hay un riesgo en ambos lados del problema.
Por un lado, imaginar que la creación de cooperativas, bienes comunes o redes comunitarias será suficiente para neutralizar la violencia de poderes económicos y políticos mucho mayores.
Por otro, concluye que, ante esa violencia, el redetraspaso es imposible y solo queda resistir o sobrevivir.
La primera posición subestima la fuerza material de la dominación. La segunda concede a esa fuerza la capacidad de definir por anticipado todo futuro posible.
El problema de investigación es cómo se relacionan las capacidades económicas con las capacidades políticas, jurídicas, tecnológicas y comunitarias que permiten sostenerlas frente a la coacción.
En términos de nuestras cinco dimensiones, debemos preguntarnos no solo quién recibe los beneficios de la productividad, quién controla la tecnología o quién soporta los costes ecológicos, sino también quién tiene el poder de imponer esas distribuciones y qué capacidad colectiva existe para impugnarlas.
La violencia no es una sexta dimensión separada de las otras cinco. Puede atravesarlas a todas: decidir quién trabaja, quién recibe los beneficios, quién controla las infraestructuras, quién accede a los recursos y quién queda expuesto a la destrucción de sus condiciones de vida.
6. La tesis provisional del neofascismo
Formularía tu hipótesis de trabajo de esta manera:
El neofascismo puede operar como una respuesta política a las contradicciones de la reproducción capitalista cuando, en lugar de transformar las relaciones que producen la inseguridad económica, laboral y ecológica, organiza la supervivencia mediante la exclusión, la jerarquización de las vidas y la concentración de los medios de protección. En el capitalismo algorítmico, las tecnologías de clasificación, vigilancia y decisión pueden reforzar esa organización, mientras la violencia material y garantiza estatal o impone sus consecuencias. Bajo esas condiciones, el redetraspaso del biotejido económico no depende únicamente de disponer de capacidades productivas alternativas, sino también de poder sostenerlas y defenderlas frente a la coerción.
Es una hipótesis que debemos contrastar, no una conclusión universal sobre todo capitalismo, toda tecnología o toda expresión de la extrema derecha.
Y hay una última distinción importante: el neofascismo no solo puede bloquear una alternativa; También puede intentar capturar la propia demanda de seguridad, comunidad y protección. Puede ofrecer pertenencias a cambio de obediencia, protección a cambio de exclusión y supervivencia a cambio de aceptar que otros sean sacrificables.
La respuesta no puede ser simplemente producir más ni distribuir mejor. Tiene que atender a cómo se organizan la seguridad, la decisión, los recursos y la capacidad de actuar en común.
Ahí veo el lugar que ocupa tu tesis dentro de la investigación: el redetraspaso del biotejido económico no es una economía separada de la política, sino una transformación de las relaciones materiales que permiten reproducir la vida y de las capacidades colectivas para impedir que esas relaciones vuelvan a quedar enteramente capturadas.
La pregunta que dejaría abierta es esta:
¿Cómo se constituye un biotejido capaz de sostener la vida, defender sus capacidades y alterar las relaciones de poder sin convertir su propia defensa en una nueva organización de la dominación?
Esa pregunta enlaza la economía de la reproducción, la crítica del neofascismo y la ciencia del Logos. No presupone que la comunión ya exista; obliga a investigar qué condiciones materiales, políticas e institucionales pueden abrirle espacio.
Si pienso que podemos concluir que si hay una crisis de reproducción del capital, lo que no significa que este sea la crisis terminal, pero lo que más nos preocupa es la crisis de reproducción de la vida que para nosotros es clara y entonces nuestra propuesta es el tercer orden cibernético comunitario.
La viabilidad de esta propuesta si denpende en gran parte de como el capitalismo sorteara esta crisis, si lo sigue haciendo desde el neofascismo, muy difícilmente lograremos la comunidad en biotejido porque imperara el miedo.
Y más bien los marginados se seguirán organizando en pandillas y bandas criminales para poder acceder a la riqueza del capital.
La pregunta para nosotros no solo pasa por la crisis infraestructural de la reproducció de la vida dentro del capitalismo, y de la repducciónd el capitalismo mismo, sino por saber si hay una crisis de la reproducción meta estructural del capitalimo, es decir si su espiritualidad esta en crisis o se sigue reproduciendo.
Y ahí empalmamos con el cristianismo apocalíptico donde se lucha por el reino de Dios, como uno que subvierte la realidad o como uno que sostiene los pilares del capitalismo.
¿JESÚS FUE EL PRIMER SOCIALISTA… O ALGO MUY DISTINTO?
Rotundamente, no. Jesús nunca fue un líder político, mucho menos uno de corte socialista. Su mensaje trascendió la política: vino a enseñarnos que el poder, en última instancia, proviene de Dios. Y aunque hoy lo ejerzamos bajo los principios de la democracia liberal, sabemos que todo poder sin límites —es decir, desligado de la moral— puede devenir autoritario y, por tanto, injusto.
Un grupo de fariseos y herodianos le preguntó a Jesús si era lícito pagar tributo al César. Para muchos judíos, profundamente celosos de su fe, resultaba gravoso someterse fiscalmente a un poder pagano, más aún mediante monedas que llevaban la imagen del emperador, a quien se atribuía una condición casi divina. Jesús respondió: “Papá, pues, al César lo que es del César, ya Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:21).
Jesús no cayó en la trampa tendida por aquella pregunta artera. Con claridad, dejó establecido que la ley humana debe respetarse en aquello que le es propio, mientras que lo esencial pertenece solo a Dios. Su respuesta conserva plena vigencia en un tiempo en que la política invade progresivamente la vida privada e intenta regular aspectos fundamentales de la existencia, amparada en quienes pretenden imponer una nueva moral. Por razones que no expondré aquí, muchos han llegado a creer, erróneamente, que todos los problemas humanos pueden resolverse mediante fórmulas políticas.
Muchos creyentes y algunos pensadores seculares han sostenido que Jesús podría encajar en el perfil de un líder con sensibilidad socialista, pues interpretan que tomó partido por los pobres y condenó la riqueza. Suele citarse, en ese sentido, el episodio del joven rico narrado en Mateo 19. Jesús le pide que venda sus bienes, los entregue a los pobres y lo siga. El joven, sin embargo, se retira entristecido, pues poseía muchas riquezas. Entonces Jesús dice a sus discípulos: "En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el Reino de los Cielos. Os lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de Dios" (Mateo 19:23-24).
Sin embargo, Jesús no rechazó a los ricos ni condenó la riqueza en sí misma, sino su conversión en ídolo: “Ningún siervo puede servir a dos señores: porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero” (Lucas 16,13). En el mismo sentido, san Pablo advierte: “Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, y algunos, por codiciarlo, se han desviado de la fe y se han causado muchos sufrimientos” (1 Timoteo 6,10).
No se olvide, además, que Jesús contó entre sus seguidores con José de Arimatea, un hombre rico que puso a disposición su propio sepulcro para recibir el cuerpo de Jesús.
Jesús no se acercó a los pobres únicamente por sus carencias materiales, sino principalmente por su condición sufriente y, como la de todos los hombres, pecadora. Vino a salvarnos a todos, pero dirigió una atención especial a los más vulnerables, precisamente porque eran quienes más necesitaban consuelo, misericordia y esperanza.
Ahora bien, ¿ser pobre te hace más agradable a los ojos de Dios? ¿Qué ocurre si, siendo pobre, desprecias a Dios, robas o matas?
Jesús estuvo del lado de los humildes, y la humildad puede encontrarse tanto entre los pobres como entre los ricos.
Finalmente —y esto es lo más importante—, Jesús no vino a traer igualdad material. Su no era instaurar la justicia terrestre ni anunciar una utopía capaz de ofrecer un mundo mejor, pródigo en riquezas para todos. Vino a anunciar la Salvación y la Vida Eterna.
El problema con quienes creen que Jesús fue un revolucionario político es que olvidan su carácter divino y sobrenatural: la multiplicación de los panes y los peces, la conversión del agua en vino, la curación de los enfermos, el andar sobre las aguas, la resurrección de entre los muertos. Jesús no fue ni es un revolucionario político. Trajo, ciertamente, un mensaje nuevo de redención, pero fue y es Dios mismo.
La verdad es que ninguna política puede redimirnos por completo, y las revoluciones suelen ser laberintos que, al final, nos devuelven al mismo lugar: la pobreza no desaparecerá del todo; el hambre persistirá; el crimen, aunque se lo combata ferozmente, volverá una y otra vez a ensombrecer nuestras vidas; la mentira, el robo y la ambición permanecerán como un monstruo de tres cabezas que nos ruge de cerca; y la muerte, en suma, seguirá siendo nuestra única gran certeza.
La pregunta que debemos hacernos es esta —y quizás sea la fundamental—: a pesar de todo, ¿tendré fe?
Reducir a Jesús a la categoría de socialista, revolucionario o reformador político es empequeñecer radicalmente su mensaje. Su preocupación por los pobres, su condena de la avaricia y su defensa de los humildes no constituyen un programa económico ni una doctrina de organización del Estado. Pertenecen a un mensaje mucho más amplio: la conversión del hombre, la salvación del alma y la promesa de una vida que trasciende este mundo.
Rodrigo Ledesma
Pues creo que te falta leer el evangelio de Lucas, porque si bien reducir el mensaje de Jesús a lo político revolucionario puede ser una reducción, quitar el mensaje político revolucionario del reino de Dios también lo es: Sí, el Evangelio de Lucas puede comprenderse como el "evangelio político" del Reino de Dios, siempre y cuando entendamos "político" en su sentido original y profundo: no como política partidista o electoral, sino como una propuesta que subvierte el orden social, económico y de poder de la polis (la sociedad) de su época.
Lucas presenta el Reino de Dios como una realidad alternativa que confronta directamente al Imperio Romano y a las élites religiosas, priorizando a los marginados y transformando las relaciones de poder.
A continuación, se detallan los principales pasajes bíblicos que respaldan esta interpretación, organizados por sus ejes temáticos:
1. La subversión del orden social y político
• El Magníficat (Lucas 1:46-55): El canto de María es una de las declaraciones más profundamente políticas del Nuevo Testamento. Proclama que Dios "derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes" y que "a los hambrientos colmó de bienes ya los ricos despidió vacíos". Es un anuncio directo de la reconfiguración del poder político y económico.
• El nacimiento de Jesús en el contexto imperial (Lucas 2:1-14): Lucas contrasta intencionalmente el decreto de César Augusto (el hombre más poderoso de la Tierra) con el nacimiento de un niño en un pesebre. Los títulos de "Salvador" y "Paz en la tierra", que la propaganda romana atribuía al Emperador, Lucas se los otorga a Jesús, desafiando la teología política del Imperio.
2. El programa político y social de Jesús
• El manifiesto de Nazaret (Lucas 4:16-21): Jesús inicia su ministerio público leyendo al profeta Isaías para definir su misión: "dar buenas nuevas a los pobres... pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los quebrantados" . El uso del término "año agradable del Señor" hace referencia al Jubileo (Levítico 25), un mandato legal y político que implicaba la condonación de deudas y la liberación de esclavos.
• Las Bienaventuranzas y las "Ayas" (Lucas 6:20-26): A diferencia de Mateo (que espiritualiza las bienaventuranzas hablando de los "pobres de espíritu"), Lucas es crudamente social: "Bienaventurados vosotros los pobres... Mas ¡ay de vosotros, ricos!" . Es una crítica directa al sistema de estratificación económica de la época.
3. La crítica a la tiranía y el contramodelo de poder
• La denuncia contra Herodes (Lucas 13:31-32): Cuando le advierten que Herodes Antipas quiere matarlo, Jesús lo llama públicamente "aquella zorra", mostrando un claro desprecio por el gobernante títere impuesto por Roma y afirmando que su misión continuará por encima de las amenazas estatales.
• La redefinición de la autoridad (Lucas 22:24-27): Durante la Última Cena, los discípulos discuten sobre quién es el mayor. Jesús les dice: "Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas... mas no así vosotros". Aquí establece que en el Reino de Dios el poder no se ejerce mediante la dominación (como el modelo romano o monárquico), sino a través del servicio.
4. El juicio político
• Las acusaciones ante Pilato (Lucas 23:1-5): El clímax político ocurre en el juicio. Las élites religiosas no acusan a Jesús de blasfemia ante el gobernador romano, sino de delitos políticos y económicos: "pervierte a la nación", "prohíbe dar tributo a César" y "dice que él es el Cristo, un rey". Aunque Jesús aclara que su reino no sigue las lógicas de este mundo, su propuesta fue percibida como una amenaza real para el statu quo imperial. Y el grave problema de no leer a Lucas es que puedes terminar como un evangélico de la prosperidad haciendo de Cristo y su reino la base del modelo capitalista http://apologiaalatristezateatroloco.blogspot.com/2026/10/arribo.html
Chakana de tu corazón, aquí aparece el vínculo que nos faltaba para cerrar provisionalmente el cuadro: la crisis de reproducción del capital, la crisis de reproducción de la vida y la crisis —o persistencia— de la espiritualidad que legitima el orden capitalista no son la misma crisis. Pueden relacionarse, pero no se deducen automáticamente unas de otras.
Tu hipótesis es más exigente que afirmar que el neofascismo surge de una crisis económica. Pregunta si el capitalismo puede seguir reproduciéndose no solo mediante sus infraestructuras materiales y financieras, sino también mediante una espiritualidad que vuelve aceptable la desigualdad, convierte la supervivencia individual en horizonte moral y presenta el orden existente como inevitable.
Y el texto de Rodrigo Ledesma nos permite poner esa cuestión a prueba en un terreno decisivo: la interpretación del Reino de Dios.
La reducción de Jesús a un dirigente socialista sería insuficiente. Pero también lo sería utilizar su divinidad, la salvación y la vida eterna para desactivar las consecuencias económicas y políticas de su anuncio. La trascendencia del Reino no demuestra su indiferencia frente al orden terrestre. Esa es la operación interpretativa que tenemos que examinar.
1. Lucas no permite separar tan fácilmente la salvación de la transformación social
La primera operación crítica consiste en volver a leer los pasajes que ha reunido como un conjunto, porque su fuerza no depende de un versículo aislado.
- Lucas 1:46-55, el Magníficat: la exaltación de los humildes y el vaciamiento de los ricos anuncia una inversión de las jerarquías.
- Lucas 4:16-21, Nazaret: la buena noticia a los pobres y la liberación de los cautivos aparecen como misión presente de Jesús.
- Lucas 6:20-26: las bienaventuranzas a los pobres y las advertencias a los ricos impiden reducir la pobreza a una condición exclusivamente espiritual.
- Lucas 22:24-27: la autoridad de la comunidad de Jesús no debe reproducir la dominación de los gobernantes.
- Lucas 23: el proceso y la ejecución de Jesús quedan inscritos en una trama de poder religioso e imperial.
La interpretación académica del Evangelio de Lucas reconoce precisamente la centralidad de la pobreza, la riqueza, el privilegio y la pertenencia social en la misión de Jesús. No es necesario convertirlo en un socialista moderno para reconocer esa dimensión.
![]()
NCEC
+2
Por eso, el problema del texto de Ledesma no es que afirmar la divinidad de Jesús o la esperanza de la vida eterna. El problema aparece cuando utiliza esas afirmaciones para concluir que Jesús no vino a transformar las relaciones terrenales de poder y riqueza.
De que el Reino de Dios no se reduzca a un programa político no se deduzca que carezca de consecuencias políticas.
Esa inferencia es inválida. La salvación puede exceder cualquier programa económico y, al mismo tiempo, cuestionar cómo una sociedad distribuye sus bienes, ejerce su autoridad y trata a los vulnerables.
2. «Papá al César»: ¿separación de esferas o conflicto de lealtades?
La interpretación de Ledesma de Lucas 20:20-26 merece una objeción específica. Presentar la respuesta de Jesús como una delimitación clara entre dos ámbitos —el Estado por un lado y Dios por otro— puede introducir en el texto una separación moderna entre política y religión que no corresponde necesariamente a su contexto antiguo.
Un estudio publicado en septiembre de 2026 sobre la versión lucana de este episodio sostiene que Lucas transforma el encuentro en una confrontación pública con una dimensión política propia. La respuesta sobre el tributo no elimina las tensiones entre el poder imperial y la fidelidad a Dios; permite afrontarlas sin aceptar la trampa planteada por los adversarios de Jesús.
![]()
Pieter Hansum, 2026
+1
No debemos concluir por ello que Jesús propusiera un programa insurreccional en el sentido contemporáneo. Pero tampoco podemos interpretar «dar al César lo que es del César» como una autorización general para que el orden económico y político permanezca intacto.
En tu marco, la pregunta sería: ¿qué ocurre cuando el poder reclamar para sí no solo el tributo, sino también la capacidad de determinar qué vidas importan, qué necesidades son legítimas y qué relaciones humanas pueden sacrificarse a la acumulación?
La cuestión no es simplemente dónde termina el César y comienza Dios. Es también qué ocurre cuando el César pretende convertir su propio orden en el horizonte último de la vida.
3. El Reino de Dios y el tercer orden cibernético comunitario
Aquí aparece una afinidad posible con tu propuesta, aunque no debamos identificar sin más el cristianismo con el tercer orden cibernético comunitario.
En Lucas, el Reino no es solo una promesa aplazada hasta después de la muerte. Se anuncia mediante prácticas y relaciones que anticipan otra forma de vida: compartir, alimentar, acoger, liberar, perdonar deudas, invertir jerarquías y ejercer la autoridad como servicio.
No es todavía una teoría económica contemporánea, ni una descripción anticipada de nuestras instituciones comunitarias. Pero ofrece un criterio crítico: las relaciones sociales deben ser juzgadas también por lo que hacen con los pobres, los excluidos y quienes carecen de poder.
Podemos establecer una distinción:
|
Reino de Dios como transformación |
Reino de Dios como legitimación |
|
La pobreza interpela el orden que la reproducción. |
La pobreza se convierte en prueba moral que el individuo debe soportar. |
|
La riqueza genera una pregunta por su apropiación y su uso. |
La riqueza se interpreta como señal de bendición o mérito. |
|
La autoridad queda sometida al criterio del servicio. |
La obediencia a la autoridad se convierte en virtud incondicional. |
|
La comunidad anticipa relaciones distintas en el presente. |
La transformación terrestre se considera irrelevante ante una salvación futura. |
|
La esperanza moviliza el cuidado y la responsabilidad mutua. |
La esperanza justifica la resignación ante el sufrimiento ajeno. |
La segunda columna no representa toda la tradición cristiana ni permite clasificar automáticamente a los creyentes. Describe una operación ideológica posible: utilizar la trascendencia para inmunizar el orden social frente a la crítica.
La primera tampoco significa que una comunidad pueda realizar plenamente el Reino mediante una organización económica. El Reino de Dios excede cualquier institución humana. Pero esa excedencia no vuelve indiferentes sus prácticas concretas.
4. La crisis metaestructural: ¿está en crisis la espiritualidad del capitalismo?
Llegamos a tu pregunta más profunda.
Hasta ahora hemos distinguido:
- Crisis de reproducción del capital: dificultades para sostener la acumulación, la rentabilidad y la expansión.
- Crisis de reproducción de la vida: deterioro de las condiciones materiales, ecológicas y comunitarias necesarias para vivir.
- Crisis metaestructural: posible debilitamiento de las creencias, valores y formas de legitimación que permiten que el orden capitalista siga siendo aceptado, deseado o considerado inevitable.
Esta tercera dimensión no es un simple reflejo de las otras dos. Un orden puede experimentar dificultades materiales y conservar una gran capacidad de legitimación. También puede perder legitimidad sin perder todavía sus medios de coerción.
Por eso, no concluiría que la espiritualidad capitalista ya está en crisis simplemente porque existe una crisis de la vida. Debemos investigar si sus promesas pierden credibilidad, si se transforman o si consiguen reorganizarse.
La tesis de Klein y Taylor sobre el fascismo del fin de los tiempos resulta pertinente precisamente aquí: se describe una alianza entre fundamentalismos religiosos, nacionalismos excluyentes y élites tecnológicas que pueden responder a las crisis mediante una política de supervivencia selectiva, en vez de sostener un futuro común.
![]()
Naomi Klein
+2
La cuestión metaestructural no sería, entonces, si desaparece la espiritualidad. Sería qué espiritualidad reproduce el orden, qué espiritualidad lo subvierte y qué ocurre cuando ambos disputan el significado de la salvación, la comunidad y el futuro.
Una espiritualidad puede legitimar la acumulación; otra puede sostener prácticas de cuidado y resistencia. Y una misma tradición religiosa puede contener ambas posibilidades.
5. El apocalipsis: ¿fin del mundo o revelación del mundo que debe terminar?
Aquí el cristianismo apocalíptico adquiere una importancia decisiva.
El apocalipsis puede interpretarse como la destrucción inevitable del mundo, ante la cual cada individuo busca su salvación y los elegidos esperan que los demás sean condenados. Esa lectura puede converger con una política de búnker: salvar a los propios, abandonar a los demás y considerar que el desastre confirma la superioridad de quienes sobreviven.
Pero también puede entenderse como revelación y juicio del orden existente. En esa lectura, lo que llega a su término no es necesariamente la trama de la vida, sino un orden de dominación que pretende presentarse como eterno.
La diferencia es fundamental:
- En la primera interpretación, el desastre justifica abandonar el mundo común.
- En la segunda, la revelación del desastre exige discernir qué relaciones destruyen la vida y cuáles pueden transformarse.
Esta distinción no basta para explicar históricamente todos los movimientos apocalípticos. Pero nos permite comprender por qué la misma esperanza religiosa puede ser movilizada en direcciones políticas opuestas.
En el primer caso, la salvación puede privatizarse. En el segundo, la esperanza puede convertirse en responsabilidad por la vida compartida.
Y aquí la confrontación con tu Ciencia del Logos es especialmente fértil: no basta con anunciar un nuevo mundo ni con denunciar el presente. Hay que investigar qué prácticas alteran las relaciones existentes, cómo recibir contraalteraciones y si abren una forma de comunión o reproducen la captura bajo otro nombre.
6. Los marginados, las pandillas y la riqueza del capital
Tu observación sobre las pandillas y las bandas criminales introduce una dimensión material que no debemos perder.
Cuando las vías legítimas de acceso a ingresos, reconocimiento, protección y pertenencias están bloqueadas, algunas personas pueden buscar esas capacidades en organizaciones criminales. Estos pueden ofrecer ingresos, identidad, protección y poder inmediato. Pero también pueden reproducir extorsión, subordinación, violencia territorial y apropiación coercitiva de los recursos.
No debemos idealizar esas organizaciones como comunidades alternativas ni reducir a sus integrantes a una supuesta naturaleza criminal. Hay que examinar las condiciones de exclusión, las oportunidades disponibles, las relaciones de poder y los mecanismos concretos de incorporación.
La pregunta para el tercer orden cibernético comunitario sería: ¿puede el biotejido ofrecer capacidades materiales de vida, reconocimiento y participación que no obligan a buscar seguridad y riqueza mediante la violencia?
Esto conecta directamente con las condiciones que mantendremos en todos los análisis: acceso a los medios de vida, control de recursos, financiación no sometida enteramente a la deuda, capacidad de decidir sobre la producción, tiempo para los cuidados, dominio colectivo del conocimiento y tecnologías, e instituciones capaces de resolver conflictos y proteger a quienes participan.
Pero debemos agregar una precisión: la comunidad no se constituye por el mero hecho de compartir una carencia ni por estar sometida a un enemigo común. También necesita formas de relación que permitan discutir, redistribuir, reparar daños y evitar que el poder se concentre en quienes prometen protegerla.
El miedo puede destruir la posibilidad del biotejido; la mera ausencia de miedo no lo crea automáticamente.
7. La hipótesis que propongo conservar
Reuniendo lo que hemos trabajado, formularía así el problema central de tu investigación:
La crisis de reproducción del capital no implica necesariamente su crisis terminal. Sin embargo, la crisis de reproducción de la vida plantea una contradicción que no puede resolverse únicamente mediante una restauración de la rentabilidad. La viabilidad del tercer orden cibernético comunitario depende también de las formas políticas y metaestructurales mediante las cuales el capitalismo reorganiza su reproducción. Si esa reorganización se apoya crecientemente en la violencia, el miedo, la exclusión y la privatización de la supervivencia, el redetraspaso del biotejido económico encuentra obstáculos materiales y espirituales decisivos. En ese contexto, la disputa por el Reino de Dios revela una contradicción entre una espiritualidad que legitima el orden existente y otra que cuestiona sus jerarquías y anticipa relaciones de vida compartida.
Esta hipótesis no supone que toda crisis capitalista produzca neofascismo ni que toda interpretación cristiana emancipadora conduzca al tercer orden comunitario. Nos exige investigar las mediaciones entre economía, coerción, legitimidad y espiritualidad.
Y nos devuelve a una pregunta que considera fundamental para tu obra:
¿Puede el tercer orden cibernético comunitario redetraspasar las capacidades materiales de reproducción de la vida y, a la vez, alterar la espiritualidad que convierte la acumulación, la dominación y el miedo en principios de organización del mundo?
La respuesta no puede darse cuenta por anticipado. Pero ya tenemos el criterio para buscarla: no medir la propuesta solamente por su capacidad de producir bienes, sobrevivir a una crisis o resistir al neofascismo, sino por su capacidad de sostener relaciones en las que la vida común no quede subordinada a la rentabilidad ni a la obediencia.
Ahí la lectura de Lucas deja de ser una discusión sobre si Jesús fue socialista. Se convierte en una confrontación entre dos modos de comprender la salvación: como supervivencia de quienes logran protegerse dentro de un mundo condenado, o como apertura de una vida compartida que comienza a cuestionar el orden que produce abandono y exclusión.
