lunes, 19 de febrero de 2024

Amor Erótico

 

Retransferencia del ensayo biodramaturgico de la chakana al ensayo biodramaturgico religioso

 

Ensayo biodramaturgico religioso ←Ensayo biodramaturgico de la chakana

 

Y en esta retransferencia llevada por el amor erótico se nos donan  los 5 postulados de la ciencia del logos:

 Los 5 Postulados de la ciencia del Logos

 

1-      1-Todo es uno

 

        2-Pero lo uno se muestra como múltiple

 

         3-Lo múltiple es discernido formando sistemas  

        

          4- Toda acción del logos es una transferencia

 

           5-Pero el logos no se mueve.

               Entonces descubriendo su síntesis transferencial

                 Volvemos    a la unidad.    


El profeta bajo el Árbol de la vida. 







 

miércoles, 14 de febrero de 2024

Transferencia del Ser

 

La transferencia del ser

 

Lichtung es el camino que se hace camino entre lo oculto y lo des-oculto, significa la más meridiana presuposición de toda luz (Cfr. Heidegger, 1988),16 esto es, el lugar de testimonio del ser, lo que ya siempre dejará constancia de la presencia o de la ausencia, de lo abierto, lo obturado, del eco y el silencio.

 

El título nombra el intento de una meditación que se queda en pregunta. Las preguntas son caminos para una respuesta. Esta consistiría -en el caso de que alguna vez se accediera a ella- en una transformación del pensar, no en un enunciado sobre un contenido. El siguiente texto pertenece a un contexto más amplio: es el intento -repetidamente emprendido desde 1930- de configurar de una forma más originaria el planteamiento de «Ser y tiempo». Esto significa someter el comienzo de la pregunta en «Ser y tiempo» a una crítica inmanente. Con lo cual ha de aparecer claro en qué sentido pertenece necesaria y permanentemente al pensar, la pregunta crítica sobre qué sea la «cosa» del pensar. En consecuencia, el título de la tarea «Ser y tiempo» cambiará. Preguntamos: I. ¿En qué sentido ha llegado la Filosofía a su final en la época presente? II. ¿Qué tarea le queda reservada al pensar al final de la Filosofía? I. ¿EN QUÉ SENTIDO HA LLEGADO LA FILOSOFÍA A SU FINAL EN LA ÉPOCA PRESENTE? La Filosofía es Metafísica. Ésta piensa el ente en su totalidad - mundo, hombre, Dios- con respecto al Ser, a la comunidad del ente en el Ser. La Filosofía piensa el ente como ente, en la forma del representar que fundamenta, porque desde y con el comienzo de la Filosofía, el Ser del ente se ha mostrado como fundamento, (Grund, αρχή αίτιον, principio). El fundamento es aquello por lo cual el ente, como tal, en su devenir, transcurrir y permanecer, es lo que es y cómo lo es, en cuanto cognoscible, tratable y laborable. Como fundamento, el Ser trae al ente a su estar presente: el fundamento se muestra como presencia. Su presencia consiste en llevar a presencia lo que, a su modo, está ya presente. El fundamento -según la impronta de la presencia- tiene su carácter fundante como causa óntica de lo real, posibilidad trascendental de la objetividad de los objetos, mediación dialéctica del movimiento del espíritu absoluto, del proceso histórico de producción, como voluntad de poder creadora de valores. Lo distintivo del pensar metafísico -que busca el fundamento del ente- es que, partiendo de lo presente, lo representa en su presencialidad y lo muestra, desde su fundamento, como fundado. ¿Qué significa la expresión «final de la Filosofía» ? Con demasiada facilidad, entendemos el final de algo en sentido negativo: como el mero cesar, la detención de un proceso, e incluso, como decadencia e incapacidad. La expresión «final de la Filosofa» significa, por el contrario, el acabamiento [Vollendung] de la metafísica. Ahora bien, acabamiento no quiere decir perfección, en cuyo caso la Filosofía, a su término, tendría que haber alcanzado la máxima perfección. Nos falta, no sólo la medida que permita evaluar la perfección de una época de la metafísica con respecto a otra: es que no hay derecho a hacer este tipo de apreciaciones. El pensamiento de Platón no es más perfecto que el de Parménides. La filosofía de Hegel no es más perfecta que la kantiana. Cada época de la Filosofía tiene su propia necesidad. Hemos de reconocer, simplemente, que una filosofía es como es. No nos corresponde a nosotros el preferir una a la otra, lo que sí se puede hacer cuando se trata de diferentes «Weltanschauungen». 3 El antiguo significado de nuestra palabra «Ende» [final] es el mismo que el de «Ort» [lugar]: «von einem Ende zum anderen» significa « de un lugar a otro». El «final» de la Filosofía es el lugar en el que se reúne la totalidad de su historia en su posibilidad límite. «Final», como «acabamiento», se refiere a esa reunión. Bajo formas distintas, el pensamiento de Platón permanece como norma, a lo largo y ancho de toda la Historia de la Filosofía. La metafísica es platonismo. Nietzsche caracteriza su filosofía como platonismo al revés. Con la inversión de la metafísica, realizada ya por Karl Marx, se alcanza la posibilidad límite de la Filosofa. Esta ha entrado en su estadio final. En la medida en que se intente todavía un pensamiento filosófico, sólo se llegará a una variedad de renacimientos epigonales. Entonces, y a pesar de todo, ¿no será el «final» de la Filosofía un «cesar» de su manera de pensar? Sería precipitado sacar esta conclusión. El final, como acabamiento, es la reunión en las posibilidades límite. Tendremos una idea muy limitada de ellas, si es que tan sólo esperamos un desarrollo de nuevas filosofías al antiguo estilo. Olvidamos que, ya en la época de la filosofía griega, apareció un rasgo determinante de la Filosofía: la formación de ciencias dentro del horizonte que la Filosofía abría. La formación de las ciencias significa, al mismo tiempo, su emancipación de la Filosofía y el establecimiento de su autosuficiencia. Este suceso pertenece al acabamiento de la Filosofía. Su desarrollo está hoy en pleno auge en todos los ámbitos del ente. Parece la pura y simple desintegración de la Filosofía, cuando es, en realidad, justamente su acabamiento. Baste con señalar la independencia de la Psicología, de la Sociología, de la Antropología como antropología cultural, el papel de la Lógica como Logística y Semántica. La Filosofía se transforma en ciencia empírica del hombre, de todo lo que puede convertirse para él en objeto experimentable de su técnica, gracias a la cual se instala en el mundo, elaborándole según diversas formas de actuar y crear. En todas partes, esto se realiza sobre la base, según el patrón de la explotación científica de cada una de las regiones del ente. No hace falta ser profeta para saber que las ciencias que se van estableciendo, estarán dentro de poco determinadas y dirigidas por la nueva ciencia fundamental, que se llama Cibernética. Ésta corresponde al destino del hombre como ser activo y social, pues es la teoría para dirigir la posible planificación y organización del trabajo humano. La Cibernética transforma el lenguaje en un intercambio de noticias. Las Artes se convierten en instrumentos de información manipulados y manipuladores. El despliegue de la Filosofía en ciencias independientes - aunque cada vez más decididamente relacionadas entre sí- es su legítimo acabamiento. La Filosofa finaliza en la época actual, y ha encontrado su lugar en la cientificidad de la humanidad que opera en sociedad. Sin embargo, el rasgo fundamental de esa cientificidad es su carácter cibernético, es decir, técnico. Presumiblemente, se pierde la necesidad de preguntarse por la técnica moderna, en la misma medida en que ésta marca y encauza los fenómenos del mundo entero y la posición del hombre en él. Las ciencias interpretarán según las reglas de las ciencias -es decir, técnicamente- todo lo que todavía recuerde, en su construcción, su origen a partir de la Filosofía. Entiende las categorías -de las que depende cada ciencia, para la división y delimitación de su campo de 4 objetos-, instrumentalmente, como hipótesis de trabajo. Su verdad no se medirá sólo por el efecto que produzca al ser aplicada dentro del progreso de la investigación: la verdad científica se equiparará a la eficacia de estos efectos. Ahora, las ciencias asumen como tarea propia lo que -a trechos y de una forma insuficiente- intentó la Filosofía en el transcurso de su historia: exponer las Ontologías de las correspondientes regiones del ente (naturaleza, historia, derecho, arte). Su interés se dirige hacia la teoría de los conceptos estructurales, siempre necesarios para el campo de objetos subordinado a ellos. «Teoría» significa ahora: suposición de las categorías, a las que sólo se atribuye una función cibernética, negándoles, sin embargo, todo sentido ontológico; llegar a dominar el carácter operacional y modélico del pensar representantecalculador. Mientras tanto, las ciencias hablan cada vez más del Ser del ente, al suponer necesariamente su campo categorial. Sólo que no lo dicen. Pueden negar su origen filosófico, pero no eliminarlo: en la cientificidad de las ciencias consta siempre su partida de nacimiento en la Filosofía. El final de la Filosofía se muestra como el triunfo de la instalación manipulable de un mundo científico-técnico, y del orden social en consonancia con él. «Final» de la Filosofía quiere decir: comienzo de la civilización mundial fundada en el pensamiento europeo-occidental. Ahora bien, el final de la Filosofía, en el sentido de su despliegue en las ciencias, ¿no significa también la plena realización de todas las posibilidades en las que fue colocado el pensar como filosofía?, ¿o es que, aparte de la última posibilidad mencionada (la desintegración de la Filosofía en las ciencias tecnificadas), hay para el pensamiento una primera posibilidad, de la que tuvo que salir, ciertamente, el pensar como filosofía, pero que, sin embargo, no pudo conocer ni asumir bajo la forma de filosofía? En este caso, todavía le quedaría reservada -secretamente- al pensar una tarea desde el principio hasta el final en la Historia de la Filosofía; tarea no accesible a la Filosofía en cuanto Metafísica, ni menos todavía a las ciencias que provienen de ella. Por eso, preguntamos: II: ¿QUÉ TAREA LE QUEDA TODAVÍA RESERVADA AL PENSAR AL FINAL DE LA FILOSOFÍA? De entrada, la idea de una semejante tarea del pensar resulta ya extraña: ¿qué clase de pensar es ese que no puede ser ni metafísica ni ciencia? ¿Y cuál es esa tarea que se ha cerrado a la Filosofía, desde su comienzo y precisamente por él, y que se le ha escapado constante y progresivamente en lo sucesivo? ¿Qué clase de tarea del pensar es esa que -según parece implica la afirmación de que la Filosofía no ha estado a la altura de la «cosa» del pensamiento, habiéndose convertido, por consiguiente, en una historia de la mera caída? ¿No habla aquí la presunción de querer situarse sobre la grandeza de los pensadores de la Filosofía? 5 Esa sospecha aparece con insistencia, pero es fácil eliminarla, ya que cualquier intento de hacerse una idea sobre la supuesta tarea del pensar, se ve remitido a una mirada atrás, hacia la totalidad de la Historia de la Filosofía. Y no sólo esto: se ve, además, precisada a pensar la historicidad de aquello que da a la Filosofía la posibilidad de una Historia. El supuesto pensar es inferior, sobre todo, porque su tarea tiene tan sólo un carácter preparatorio, no fundante. Se contenta con despertar una disposición humana a una posibilidad, cuyo contorno sigue siendo oscuro y su llegada incierta. El pensar tiene que aprender primero a conocer lo que le queda reservado y guardado, y a entregarse a ello: en ese aprendizaje se prepara su propio cambio. Se piensa con ello en la posibilidad de que la civilización universal, que ahora mismo comienza, supere algún día el cuño científico-técnico e industrial, única medida para la estancia del hombre en el mundo; que lo supere, por supuesto no a partir de o por sí mismo, sino de la disponibilidad del hombre para una determinación que, se la escuche o no, habla constantemente en el destino aún incierto del hombre. Sigue siendo igualmente incierto el que la civilización universal sea rápidamente destruida dentro de poco, o bien se consolide durante un largo tiempo en el que no se apoye en algo permanente; sino que, más bien, se acomode al cambio progresivo de lo que cada vez es más nuevo. El supuesto pensar preparatorio no quiere ni puede predecir ningún futuro. Tan sólo intenta indicarle al presente algo que, desde hace tiempo y justamente en su comienzo, fue dicho ya para la Filosofía, aunque ésta no lo pensara propiamente. De momento, bastará con que nos refiramos a ello dentro de la debida brevedad. Con este fin, tomamos como ayuda una indicación que la misma filosofía nos ofrece. En el horizonte de la Filosofía, preguntar por la tarea del pensar significa: determinar aquello que concierne al pensar, lo que todavía es cuestionable para él, el motivo de controversia. Esto es lo que significa, en alemán, la palabra «Sache». Se refiere a aquello con lo que tiene que habérselas el pensar en el caso presente; en lenguaje platónico: τό πράγµα αυτό (cfr. la carta séptima, 341 c. 7). En la época más reciente, y por sí misma, la Filosofía ha llamado expresamente al pensar «Zur Sache selbst» [A la cosa misma]. Mencionaremos dos casos a los que hoy día se concede una especial atención. Escuchamos esa llamada « a la cosa misma» en el prefacio que Hegel colocó al comienzo de su obra, aparecida en 1807, y que lleva por título Sistema de la ciencia. Parte primera: La Fenomenología del Espíritu. Este prefacio no es el prólogo a la Fenomenología, sino al Sistema de la Ciencia, a la totalidad de la Filosofía. La llamada «a la cosa misma» vale finalmente, y esto quiere decir en lo que se refiere a la cosa [der Sache nach], en primer lugar, para la Ciencia de la Lógica. En la llamada «a la cosa misma», el acento recae sobre el «misma» [selbst]. Tal como suena, la llamada tiene el sentido de un ponerse en guardia: se rechazan las relaciones inadecuadas con la «cosa» de la Filosofía. Entre ellas está el mero hablar sobre el fin de la Filosofía, y también el mero informar sobre los resultados del pensar filosófico. Ninguno de los dos es la totalidad real de la Filosofía. La totalidad se muestra, en primer lugar y tan sólo, en su devenir; lo que 6 sucede en la exposición desarrollada de la «cosa». en la exposición se identifican tema y método. Identidad que en Hegel se llama «Idea» [Gedanke]. La «cosa» de la Filosofía aparece con ella «en sí misma». Sin embargo, esta cosa es determinada históricamente [geschichtlich] como la «subjetividad». Con el ego cogito cartesiano -dice Hegel-, la Filosofía pisa por primera vez tierra firme, en la que puede estar en casa. Si con el ego cogito -como subjectum por excelencia- se alcanza el fundamentum absolutum, esto quiere decir entonces que el sujeto es el υποκείµενον trasladado a la conciencia, lo verdaderamente presente, que en el lenguaje tradicional, y de una forma bastante imprecisa, se llama substancia. Cuando Hegel explica en el prefacio (ed. Hoffmeister, p. 19) que «lo verdadero [de la Filosofía] no se puede captar ni expresar como substancia, sino como sujeto», esto quiere decir que el Ser del ente, la presencia de lo presente, sólo se patentiza -y, en consecuencia, alcanza la plenitud de la presencia-, si se hace presente para sí y como tal, en la Idea absoluta. Ahora bien, a partir de Descartes, «idea» quiere decir perceptio. El devenir del Ser hacia sí mismo tiene lugar en la dialéctica especulativa, y el movimiento del pensamiento, el método, es justamente la «cosa misma». La llamada «a la cosa misma» exige el método de la Filosofía adecuado a la cosa. Está decidido de antemano, sin embargo, qué sea la cosa de la Filosofía: la cosa de la Filosofía, como Metafísica, es el Ser del ente, su presencia bajo la forma de substancialidad y subjetividad. Cien años más tarde, se escucha de nuevo la llamada «a la cosa misma» en el ensayo de Husserl La Filosofía como ciencia estricta. Aparece en el primer tomo de la revista Logos en el año 1910- 1911 (pp. 289 ss.). La llamada tiene, nuevamente, sobre todo el sentido de un poner en guardia. Pero, en este caso, apunta en una dirección distinta a la de Hegel: se refiere a la psicología naturalista, que pretende ser el verdadero método científico para investigar la conciencia. La razón está en que ese método cierra, de entrada, el acceso a los fenómenos de la conciencia intencional. La llamada «a la cosa misma» se dirige también contra el historicismo, que se pierde en discusiones sobre los diferentes puntos de vista de la Filosofía, y en clasificar los tipos de «Weltanschauungen» filosóficas. A este propósito dice Husserl, subrayándolo (op. cit., p. 34): El impulso de la investigación tiene que partir, no de las Filosofías, sino de las cosas y de los problemas. ¿Y cuál es la «cosa» de la investigación filosófica? Siguiendo la misma tradición, ésta es tanto para Husserl como para Hegel, la subjetividad de la conciencia. Las Meditaciones cartesianas fueron para Husserl, no sólo el tema de las conferencias pronunciadas en París, en febrero de 1929, sino que, desde la etapa posterior a las Investigaciones lógicas, su espíritu acompañó hasta el final la marcha apasionada de sus investigaciones filosóficas. La llamada «a la cosa misma», tanto en su sentido positivo como en el negativo, sirve para garantizar y elaborar el método; sirve de procedimiento filosófico, el único con el que la cosa misma llega a darse legítimamente. Para Husserl, el «principio de todos los principios» no es, en primer lugar, un principio de contenido, sino metodológico. En su obra Ideas para una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica, publicada en 1913, Husserl dedicó todo un parágrafo (§ 24) a la determinación del «principio de todos los principios». Husserl dice (op. cit., p. 44) que con este principio «ninguna teoría imaginable puede inducirnos a error». El «principio de todos los principios» dice: 7 Toda intuición que da originariamente [es] una fuente legítima de conocimiento: todo lo que se nos ofrece originariamente [en su realidad viva, por así decirlo] en la intuición [ha de] tomarse sencillamente como lo que se da, pero también sólo dentro de los limites en los que ahí se da. El «principio de todos los principios» implica la tesis de la primacía del método. Este principio decide sobre cuál es la única «cosa» que puede convenirle al método. Exige que la subjetividad absoluta sea la «cosa» de la Filosofía. Su reducción trascendental a ella, da y asegura la posibilidad de fundamentar en la subjetividad, y por medio de ésta, la objetividad de todos los objetos (el Ser del ente) en su legitima estructura y estabilidad, es decir, en su constitución. La subjetividad trascendental -como método de la «ciencia universal» de la constitución del Ser del ente- pertenece también al mismo género de Ser de ese ente absoluto, es decir, al de la «cosa» más propia de la Filosofía. El método no tiene sólo por norma la «cosa» de la Filosofía, ni «está en la cosa», porque él es « la cosa misma». Si se preguntara ¿de dónde saca el «principio de todos los principios» su inamovible legitimidad?, habría entonces que responder: de la subjetividad, que se ha dado ya por supuesto es la «cosa» de la Filosofía. Elegimos como guía la explicación de la llamada «a la cosa misma». Debía encaminarnos a determinar la tarea del pensamiento al final de la Filosofía. ¿Dónde hemos llegado? A comprender que, para la llamada «a la cosa misma», ya está establecido de antemano lo que concierne a la Filosofía como su «cosa». Desde el punto de vista de Hegel y de Husserl -y no sólo para ellos-, la «cosa» de la Filosofía es la subjetividad. Para la llamada, lo polémico no es la «cosa» en cuanto tal, sino su exposición, a través de la cual la «cosa» misma se hace presente. La dialéctica especulativa de Hegel es el movimiento en el que la «cosa», como tal, llega a sí misma, a su correspondiente presencia. El método de Husserl debe llegar a la «cosa», a su dación originaria, de una forma definitivamente válida, es decir, a presentarse ella misma. Los dos métodos son de lo más diferente que pueda pensarse. Pero la «cosa» en cuanto tal, que deberían exponer, es la misma, aunque se la aborde de distinta forma. Pero ¿de qué nos sirve comprobar todo esto, para el intento de poner ante los ojos la tarea del pensar? No nos ayudará nada, mientras nos demos por satisfechos con una simple explicación de la llamada. Se trata de preguntar qué es lo que queda por pensar en la llamada «a la cosa misma». Al hacerlo así, podemos darnos cuenta de que, precisamente allí, donde la Filosofía llevó a su «cosa» a saber absoluto y evidencia definitivamente válida, algo se esconde, que ya no puede ser «cosa» de la Filosofía el pensarlo. Sin embargo, ¿qué es lo que queda por pensar en la «cosa» de la Filosofía, como también en su método? La dialéctica especulativa es una de las formas en que la «cosa» de la Filosofía -desde sí y para sí misma- aparece, haciéndose así presente. Este aparecer tiene lugar, necesariamente, en una claridad [Helle]. Lo que aparece sólo puede mostrarse, aparecer, a través de ella. Por su parte, la claridad se basa en lo abierto y libre, que puede alumbrar aquí y allá, en uno u otro momento. La claridad juega en lo abierto y lucha allí con lo oscuro. Dondequiera que algo presente sale al encuentro de otro o permanece tan sólo frente a frente -e incluso donde, como Hegel, uno se refleja especulativamente en el otro-, allí reina ya la apertura, un espacio libre 8 está en juego. Y sólo esta apertura le permite también a la marcha del pensamiento especulativo pasar a través de lo que piensa. Llamamos a esa puerta, que hace posible el que algo aparezca y se muestre, die Lichtung [El claro]. La palabra alemana Lichtung es, desde el punto de vista de la historia del lenguaje, una traducción de la francesa clarière. Está formada como las palabras más antiguas Waldung y Feldung. Sabemos lo que es el claro del bosque [Waldlictung] por contraposición a la espesura del bosque, que en alemán más antiguo se llama Dickung [espesura]. El sustantivo Lichtung remite al verbo lichten. El adjetivo licht es la misma palabra que leicht.[ligero] Etwas lichten significa: aligerar, liberar, abrir algo, como, por ejemplo, despejar el bosque de árboles en un lugar. El espacio libre que resulta es la Lichtung. Ahora bien, das Lichte, en el sentido de libre y abierto, no tiene nada que ver, ni lingüística ni temáticamente, con el adjetivo licht, que significa hell [Claro]. Esto hay que tenerlo en cuenta para entender la diferencia entre Lichtung y Licht. Sin embargo, sigue existiendo la posibilidad de una conexión temática entre los dos: la luz puede caer sobre la Lichtung, en su parte abierta, dejando que jueguen en ella lo claro con lo oscuro. Pero la luz nunca crea la Lichtung, sino que la presupone. Sin embargo, lo abierto no sólo está libre para lo claro y lo oscuro, sino también para el sonido y el eco que se va extinguiendo. La Lichtung es lo abierto para todo lo presente y ausente. Es necesario que el pensar tenga en cuenta lo que aquí acaba de llamarse Lichtung. No se trata, como fácilmente podría parecer en un primer momento, de sacar de simples palabras (de Lichtung, por ejemplo) meras representaciones. Se trata, más bien, de prestar atención a la cosa singular que se designa con el correspondiente nombre de Lichtung. Lo que nombra la palabra, en la conexión pensada ahora -lo abierto libre-, es, para emplear una palabra de Goethe, un Urphänomen. Tendríamos que decir: una Ur-sache. Anota Goethe (Máximas y reflexiones, n.° 993): «que nadie vaya a buscar nada detrás de los fenómenos: ellos mismos son la doctrina». Esto quiere decir: el fenómeno mismo nos coloca ante la tarea de aprender de él preguntándole, es decir, de dejarnos decir algo. Según esto, quizás un día el pensamiento no se asuste ante la pregunta de si la Lichtung -lo abierto libre- no sea precisamente aquello, en lo que el espacio puro, y el tiempo estático, y todo lo presente y ausente en ellos, encuentren el lugar que reúne y acoge todo. De la misma manera que el pensamiento dialécticoespeculativo, la intuición originaria y su evidencia necesitan de la apertura ya dominante, la Lichtung. Lo evidente es lo inmediatamente visible. Evidentia es la palabra con que Cicerón traduce, es decir, traslada al mundo romano, el griego aiegr‹n¤. aiegr‹nE , en la que habla el mismo origen que en argentum, significa aquello que luce y brilla. Y, únicamente puede brillar, si hay ya una apertura: el rayo de luz no crea la apertura, la Lichtung, sino tan sólo la atraviesa. La apertura es la única que ofrece a un dar y recibir, a una evidencia, la libertad en la que pueden permanecer y tienen que moverse. Todo pensar bajo la forma de filosofía que, expresamente o no, sigue la llamada «a la cosa misma» se confía ya, en su marcha, con su método, a la libertad de la Lichtung. Sin embargo, la Filosofía no sabe nada de la Lichtung. Es verdad que habla de la luz de la razón, pero no se preocupa por la Lichtung del Ser. El lumen naturale, la luz de la 9 razón, alumbra tan sólo lo abierto. Sin duda que tiene relación con la Lichtung, pero contribuye tan poco a formarla que, más bien, necesita de ella para poder iluminar lo presente en la Lichtung. Esto es válido, no sólo para el método de la Filosofía, sino también, y sobre todo, para su «cosa», a saber: la presencia de lo presente. No podemos mostrar aquí con detalle en qué medida, incluso en la subjetividad, se piensa siempre el subjectum, el υποκείµενον, lo que está ya delante, es decir, lo presente en su presencia. Ver a este respecto: Heidegger; Nietzsche, t. II, 1961, pp. 429 ss. Ahora prestamos atención a otra cosa. Independientemente de que pueda o no ser aprehendido, comprendido o expuesto lo presente, la presencia -como estancia en lo abierto- necesita siempre de la Lichtung ya imperante. Lo ausente tampoco podría existir como tal, si no es como presente en la libertad de la Lichtung. Toda metafísica -incluido su adversario el positivismo- habla la lengua de Platón. La palabra fundamental de su pensamiento -es decir, de la exposición del Ser del ente- es είδος, ιδέα: el aspecto con que se muestra el ente como tal. El aspecto es, sin embargo, una forma de presencia: no hay aspecto sin luz, y esto lo sabía ya Platón. Pero tampoco hay luz y claro sin la Lichtung, incluso lo oscuro lo necesita, porque ¿cómo podríamos entrar en la oscuridad y errar a través de ella? No obstante, la Lichtung imperante en el Ser y la presencia sigue sin pensarse en la Filosofía, aun cuando se hablase de ella en sus comienzos. ¿Dónde y con qué nombre sucede esto? Respuesta: En el poema pensante de Parménides, quien, por lo que sabemos, fue el primero en reflexionar con propiedad sobre el Ser del ente, que todavía hoy -aunque nadie le escuche- habla en las ciencias en las que se ha disgregado la Filosofía. Parménides escucha la indicación: Χρεώ δέ σε πάντα πυθέσθαι ηµέν Αληθείης ευκυκλεος ατρεµές ήτορ ηδέ βροτών δόξας ταις ουκ ενι πίστις αληθής Fragmento I, 28 ss. [... pero tú tienes que conocer todo: tanto del no-ocultamiento, del bien redondeado corazón que no tiembla como de la opinión de los mortales, a la que falta el poder confiar en lo no oculto.] Aquí se nombra a la Αληθεία, el no-ocultamiento. Se llama la «bien redondeada», porque está trazada según la pura esfericidad del círculo, en la que principio y fin son lo mismo en todas partes. En esa vuelta no hay posibilidad alguna de tergiversar, disimular y ocultar. El hombre que reflexiona debe conocer lo que es el corazón, que no tiembla, del no-ocultamiento. ¿Y qué significa la expresión «el corazón que no tiembla del no-ocultamiento»? Éste es la Lichtung de lo abierto. Preguntamos: ¿apertura para qué? Ya hemos visto que el camino del pensar -tanto especulativo como intuitivo- necesita de una Lichtung capaz de ser atravesada. Y en ella reside también la posibilidad del «aparecer», es decir, la posibilidad del estar presente de la presencia. Antes que nada, lo primero que ofrece el no-ocultamiento es el camino por el que el pensar persigue lo único y lo recibe: wvpö nits¦... 10 ianäe: que lo presente esté presente. La Lichtung ofrece, ante todo, la posibilidad del camino hacia la presencia y, también, la posibilidad de su estar presente. Hemos de pensar la Αληθεία. el no-ocultamiento, como la Lichtung que permite al Ser y al pensar el estar presente el uno en y para el otro. El tranquilo corazón de la Lichtung es el lugar del silencio, en el que se da la posibilidad del acuerdo entre Ser y pensar, es decir, la presencia y su recepción. En ese estar unidos se funda la posible exigencia de una obligación del pensar. Sin embargo, hablar de obligación o no del pensar carece de fundamento sin una experiencia previa de la Αληθεία como Lichtung. Porque ¿de dónde le viene la obligatoriedad a la determinación platónica de la presencia como ιδέα?, ¿con respecto a qué está obligada la interpretación aristotélica de lo presente como ενέργεια? No podemos hacer estas preguntas -extrañamente relegadas siempre por la Filosofía- hasta que no conozcamos lo que Parménides tuvo que conocer: la Αληθεία, el no-ocultamiento. El camino hacia ella es distinto de la carretera por la que ha de vagar la opinión de los mortales. Si traduzco obstinadamente la palabra Αληθεία por noocultamiento, no es en razón de su etimología, sino por la «cosa» que ha de tenerse en cuenta, al pensar conforme a ella lo que se llama «Ser y pensar». En cierto modo, el no-ocultamiento es el único elemento en que se dan tanto el Ser como el pensar y su mutua pertenencia. Es cierto que se nombra a la Αληθεία al comienzo de la Filosofía, pero no se la ha pensado después propiamente como tal, pues la «cosa» de la Filosofía como Metafísica consiste, ya desde Aristóteles, en pensar ontoteológicamente el ente como tal. Estando así las cosas, no podemos tampoco juzgar que la Filosofía haya descuidado, que haya echado a perder algo, adoleciendo, por tanto, de una carencia esencial: referirse a lo impensado en la Filosofía no es criticarla. De ser ahora necesaria una crítica, debería entonces recaer sobre el intento cada vez más apremiante desde Ser y tiempo- de preguntar, al final de la Filosofía, por una posible tarea del pensar. Ya es hora de preguntar: ¿por qué no se traduce aquí Αληθεία con su nombre corriente, con la palabra «verdad». La respuesta será: En la medida en que se entienda «verdad» en el sentido «natural» tradicional, como la concordancia probada ónticamente entre el conocimiento y el ente, y, en la medida en que se la interprete también, como la certeza del saber sobre el Ser, la Αληθεία, el noocultamiento como Lichtung, no podrá ser equiparada a verdad. La Αληθεία -el no-ocultamiento pensado como Lichtung- es, más bien, lo único que permite la posibilidad de la verdad. Puesta ésta -igual que Ser y pensar- sólo puede ser lo que es en el elemento de la Lichtung. La evidencia y la certeza en todos sus niveles, cualquier clase de verificación de la veritas, se mueven ya con ella en el ámbito de la Lichtung imperante. La Αληθεία, el no-ocultamiento pensado como Lichtung de la presencia, todavía no es la verdad. ¿Es que la Αληθεία es menos que la verdad? ¿O es más, por permitir ser a la verdad como adaequatio y certitudo, y al no poder darse la presencia y el hacerse presente fuera del ámbito de la Lichtung? Esta pregunta queda confiada al pensar como tarea suya. Éste ha de preguntarse si realmente puede plantearla, en tanto que piensa 11 filosóficamente, es decir, en sentido estrictamente metafísico que interroga a lo presente sólo sobre su presencia. En cualquier caso, está claro que la pregunta por la Αληθεία, por el no-ocultamiento en cuanto tal, no es la pregunta por la verdad. Por eso, no era adecuado para la «cosa» e inducía a error, el llamar a la Αληθεία, en el sentido de Lichtung, verdad. El hablar de la «verdad del Ser» tiene en la Ciencia de la Lógica su legítimo sentido, ya que verdad significa aquí la certeza del saber absoluto. Pero Hegel, como tampoco Husserl y toda metafísica, no pregunta por el Ser en tanto que Ser, es decir, no se plantea la pregunta: ¿en qué medida puede darse la presencia como tal? Sólo se da si impera la Lichtung. Es cierto que se la nombra con la Αληθεία, el no-ocultamiento, pero no se la piensa como tal. El concepto «natural» de verdad, ni siquiera en la filosofía de los griegos, se refiere al no-ocultamiento. Se apunta con frecuencia y con toda razón que, ya en Homero, la palabra αλεθές se usa siempre para los verba dicendi, los enunciados, y, por consiguiente, en el sentido de exactitud y fiabilidad, y no en el de no-ocultamiento. Pero esta indicación significa, tan sólo, que ni el poeta ni el uso cotidiano del lenguaje, ni aun la Filosofía, se ven ante la tarea de preguntar cómo la verdad, es decir, la exactitud del enunciado, se ofrece sólo en el elemento de la Lichtung de la presencia. En el horizonte de esta pregunta debe reconocerse que la Αληθεία, el no-ocultamiento en el sentido de la Lichtung de la presencia, fue conocida desde el comienzo, y sólo como ορθότες, como la exactitud del representar y el enunciado. Pero, entonces, tampoco es sostenible la afirmación de un cambio esencial de la verdad, es decir, del no-ocultamiento en exactitud. En lugar de eso hay que decir: la Αληθεία -como Lichtung de la presencia y actualización en el pensar y el decir- se manifiesta desde un principio bajo la forma de οµοίωσις y adaequatio, es decir, como asimilación en el sentido de concordancia de la representación y lo presente. Pero este proceso desencadena justamente la pregunta: ¿cuál es el motivo de que para el natural conocimiento y lenguaje humanos, la Αληθεία, el no-ocultamiento, sólo aparezca como exactitud y fiabilidad? ¿Estriba en que la estancia ex-tática del hombre en la apertura de lo presente, sólo está vuelto a lo presente y a la presentación que se hace de lo presente? ¿Y qué otra cosa significa sino que continúan sin tenerse en cuenta la presencia como tal, y con ella, todavía más, la Lichtung que la hace posible? Sólo se conoce y piensa lo que posibilita la Αληθεία como Lichtung, no lo que es ella en cuanto tal. Esto sigue oculto. ¿Es por casualidad? ¿O es sólo consecuencia de una negligencia del pensar humano? ¿O sucede porque el ocultarse, el ocultamiento, la Λήθη, pertenecen a la Α Λήθεία, no como un mero añadido, como las sombras a la luz, sino como corazón de la Αληθεία? ¿No reina ya en ese ocultarse de la Lichtung de la presencia, un abrigar y preservar, a partir de los cuales sólo será posible el no-ocultamiento, pudiendo así aparecer lo presente en su presencia? De ser así, la Lichtung no sería mera Lichtung de la presencia, sino Lichtung de la presencia que se oculta, del refugio que se oculta. De ser así, habríamos llegado, tan sólo con estas preguntas, a un camino hacia la tarea del pensar al final de la Filosofía. 12 Pero ¿no es todo esto mística sin fundamento, inclusive mala mitología, o en todo caso, un irracionalismo funesto, la negación de la Ratio? Yo pregunto de nuevo: ¿qué significan ratio, νούς, νοείν, percibir?, ¿qué significan fundamento y principio, e incluso «principio de todos los principios»?, ¿podríamos alguna vez determinarlo suficientemente sin conocer la Αληθεία al modo griego, como noocultamiento, y después, yendo más allá de los griegos, sin pensarlo como Lichtung del ocultarse? Mientras que la Ratio y lo rationale sigan siendo cuestionables en lo más íntimo, carece también de fundamento el hablar de irracionalismo. La racionalización científicotécnica, que domina la época actual, se justifica sorprendentemente cada día por sus efectos, todavía imprevisibles. Pero esa efectividad no dice nada de lo único que permite la posibilidad de lo racional e irracional. La efectividad prueba la exactitud de la racionalización científico-técnica. Pero ¿se agota en lo demostrable la apertura de lo que es? La insistencia en lo demostrable ¿no cierra el camino hacia lo que es? Tal vez hay un pensar más sencillo que el imparable desencadenamiento de la racionalización, y el arrastrar tras de sí de la Cibernética. Es posible que sea sumamente irracional precisamente ese arrastrar. Tal vez hay un pensar fuera de la distinción entre racional e irracional, más sencillo todavía que la técnica científica, más sencillo y, por eso, aparte; sin efectividad y, sin embargo, con una necesidad propia. Al preguntar por la tarea de ese pensar, no sólo queda involucrado en la pregunta ese mismo pensar, sino también la pregunta que cuestiona por él. Frente a toda la tradición de la Filosofía, esto significa: Todos nosotros tenemos aún necesidad de una educación en el pensar, y, antes de esto, de saber qué significa tener o no educación en materia de pensamiento. A este respecto, Aristóteles nos insinúa en el libro IV de su Metafísica (1006a ss.) εστι γαρ απαιδευσία τό µή γιγνώσκειν τίνων δεί ζετείν απόδειξιν και τίνων συ δεί «Es, en efecto, falta de educación no saber, con respecto a qué es necesario buscar una prueba y, con respecto a qué no lo es.» Esta palabra exige una cuidadosa meditación, porque todavía no se ha resuelto de qué manera debe conocerse, para que pueda ser accesible al pensar, lo que no necesita de ninguna demostración. ¿Se trata de la meditación dialéctica, de la intuición que da originariamente, o de ninguno de los dos? Únicamente puede decidir sobre ello la singularidad de lo que, ante todo, exige de nosotros que le admitamos. Pero ¿cómo posibilitarnos la decisión si antes no le hemos admitido? ¿En qué círculo -lamentable, además- nos movemos aquí? ¿Se piensa la ευκύκλεος Αληθεία, el no-ocultamiento bien redondeado, como la Lichtung? ¿Es, entonces, el título de la tarea del pensar, en lugar de Ser y tiempo, «Lichtung y presencia»? Pero, ¿de dónde y cómo hay Lichtung?, ¿qué habla en el «hay»? La tarea del pensar consistiría, entonces, en el abandono del pensar anterior, para determinar lo que es la «cosa» del pensar.

Pues bien eso es lo que hemos hecho camino y presencia desde una continua reflexión y la tarea está  acabada:

 

Ondas ontológicas

Ondas Alfa

Son las ondas que se producen con el 1→0→1→0→1→0

 

Son ondas sinusoidales

Desde estas podemos comprender al Espíritu en su revelación del ser.

Ser→ Logos→ Espíritu

Así como al no ser en su revelación de la voluntad

←No ser ←Deseo ←Voluntad    

 

Y darnos idea de su desencuentro y encuentro en el amor

→←  ←→ 

He aquí el juego entre los arquetipos del Loco y el Mago  

Comprendamos así ontológicamente una onda y partícula

La partícula es la presencia que en el proceso reflexivo no es otra cosa que una síntesis representativa a esa síntesis la llamamos arquetipo que no es otra cosa que la idea platónica, la cuestión era encontrar su onda y la encontramos en el misterio pascual y en el misterio dharmico como ondas alfa siéndola base para toda construcción ontológica es decir para todo lo que hay.

 

Ondas Beta

Si integramos al loco y al mago se revelan 4 logos con sus respectivas ontologías el logos dialéctico  de la emanación, el no logos o azar y el logos de la identidad basado en el principio de no contradicción, dándonos como 4 logos, el logos dialectico de la acción:

Así tenemos:

       Ser →Idea←No ser

                   12      

  No ser ←Materia→Ser

 

Algo muy parecido a la filosofía Kantiana donde en la idea se revela la aporía y en la materia el noúmeno como una síntesis incognoscible.

 

Si la invertimos tenemos

 

       No Ser← Idea→ Ser

                     02      

        Ser →Materia← No Ser  

Esto es la filosofía idealista de Hegel donde el ser y el no ser son lo mismo y la filosofía de Marx donde prima el conflicto en la materialidad.

 

Estas ondas no tienen forma definida y están llenas de contra transferencias y de puntos muertos.

Así tenemos:

Logos→Naturaleza→Espíritu idealismo

Naturaleza→←Cultura →←Comunismo  Materialismo

Lo que nos faltaría sería la secuencia del centro que pueda integrar las dos dialécticas  y aquí nuestra propuesta.

 

Ondas Gamma

 

1013→0103→1010103    

 

Y entonces: 

 

Logos→Naturaleza→Espíritu idealismo

Estructuralismo→pos estructuralismo→meta estructuralismo

Naturaleza→←Cultura →←Comunismo  Materialismo

 

Donde en el estructuralismo tenemos el código binario

En el pos estructuralismo el transcódigo donde se deconstruye el código pero no se lo supera

Y por fin el meta estructuralismo donde se logra la integración de los campos ontológicos superando todo código en una cibernética del tercer orden donde por fin se revele al ser en su camino y presencia, en su onda y partícula.

 

Estas son ondas de pico que superan todo sistema develando los arquetipos de la Matría y el Rey en comunión.

 

Así

 

Ser→             Logos→              Espíritu

                                                 ↓↑

AmoreróticoAmorPlatónicoAmorfilialÁgape←SantoAmor→Ágap

                                                  ↑↓

Energía               Deseo       ← Voluntad    

miércoles, 10 de enero de 2024

Transferencia energía

 

Transferencia energía

 

Logos en Dios

 

 

0←1←0

1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0←→ 1→0→1→0→1→0→1→0→10

1→0→1→0→1→0→1→0→10

1→0→1→0→1→0

1→0→1

 

Ser 

 

Principio cero[editar]

Esta sección es un extracto de Principio cero de la termodinámica.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/fb/Lei_Zero_da_Termodin%C3%A2mica.gif/350px-Lei_Zero_da_Termodin%C3%A2mica.gif

El principio cero de la termodinámica17​ es una ley fenomenológica para sistemas que se encuentran en equilibrio térmico. En palabras simples, el principio dice que si se pone un objeto con cierta temperatura en contacto con otro a una temperatura distinta, ambos intercambian calor hasta que sus temperaturas se igualan. El principio establece que para todo sistema existe una propiedad denominada temperatura empírica θ, que es común para todos los estados de equilibrio termodinámico que se encuentren en equilibrio mutuo con uno dado.

La ley es compatible con el uso de un cuerpo físico particular, por ejemplo la masa de un gas, para que coincida con la temperatura de otros cuerpos, pero no justifica a la temperatura como una cantidad que se puede medir en números reales. Tiene una gran importancia experimental «pues permite construir instrumentos que midan la temperatura de un sistema» pero no resulta tan importante en el marco teórico de la termodinámica. El principio cero permite parametrizar temperaturas, pero no medir temperaturas. Así, por ejemplo, cuando Joule necesitó comparar los resultados de sus experiencias con los de otro investigador en Inglaterra, tuvo que atravesar el océano Atlántico para comprobar, in situ, sus termómetros a fin de realizar una correspondencia.

El equilibrio termodinámico de un sistema se define como la condición del mismo en el cual las variables empíricas usadas para definir o dar a conocer un estado del sistema (presión, volumen, campo eléctrico, polarización, magnetización, tensión lineal, tensión superficial, coordenadas en el plano x, y) no son dependientes del tiempo. El tiempo es un parámetro cinético, asociado a nivel microscópico; el cual a su vez está dentro de la físico química y no es parámetro debido a que a la termodinámica solo le interesa trabajar con un tiempo inicial y otro final. A dichas variables empíricas (experimentales) de un sistema se las conoce como coordenadas térmicas y dinámicas del sistema.

Como convención, también se puede decir que dos sistemas están en una relación de equilibrio térmico si, no estando vinculados para poder transferir calor entre ellos, permanecerían en el mismo estado si fuesen conectados por una pared permeable solamente al calor. El significado físico es expresado por Maxwell en las palabras: «Todo el calor es del mismo tipo». Otra declaración de la ley es «Todas las paredes diatérmicas son equivalentes». Este principio es importante para la formulación matemática de la termodinámica, que necesita la afirmación de que la relación del equilibrio térmico es una relación de equivalencia. Esta información es necesaria para una definición matemática de temperatura que concuerde con la existencia física de termómetros válidos

Este principio fundamental, aun siendo ampliamente aceptado, no fue formulado formalmente hasta después de haberse enunciado las otras tres leyes. De ahí que recibiese el nombre de principio cero. Fue formulado por primera vez para un sistema, pero no lo es tanto para la propia estructura de la teoría termodinámica.

Otra formulación es: si dos sistemas están por separado en equilibrio con un tercero, entonces también deben estar en equilibrio entre ellos. Si tres o más sistemas están en contacto térmico y todos juntos en equilibrio, entonces cualquier par está en equilibrio por separado.

 

 

 

Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos. Congréguense a una todas las naciones, y júntense todos los pueblos. ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y digan: Verdad es. 10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. 11 Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. 12 Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. 13 Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?

14 Así dice Jehová, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por vosotros envié a Babilonia, e hice descender como fugitivos a todos ellos, aun a los caldeos en las naves de que se gloriaban. 15 Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey. 16 Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas; 17 el que saca carro y caballo, ejército y fuerza; caen juntamente para no levantarse; fenecen, como pábilo quedan apagados. 18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. 20 Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido. 21 Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.

22 Y no me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel. 23 No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso. 24 No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades.

25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. 26 Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte. 27 Tu primer padre pecó, y tus enseñadores prevaricaron contra mí. 28 Por tanto, yo profané los príncipes del santuario, y puse por anatema a Jacob y por oprobio a Israel.

Logos en el cosmos

0←1→0

1→0→1

1→0→1→0→1→0

1→0→1→0→1→0→1→0→10

 1→0→1→0→1→0→1→0→10→← 10←1←0←1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0

1←0←1←0←1←0

0←1←0

1←0→1

 

No ser

 

Primer principio[editar]

Esta sección es un extracto de Primer principio de la termodinámica.[editar]

El primer principio de la termodinámicanota 1​ es un principio que refleja la conservación de la energía en el contexto de la termodinámica y establece que si se realiza trabajo sobre un sistema o bien este intercambia calor con otro, la energía interna del sistema cambiará. Visto de otra forma, este principio permite definir el calor como la energía necesaria que debe intercambiar el sistema para compensar las diferencias entre trabajo y energía interna. En palabras simples: la energía total del universo se mantiene constante. No se crea ni se destruye, solo se transforma.

La ecuación general de la conservación de la energía es la siguiente:

E entra- E sale =∆E sistema

entra−sale=Δsistema,

Que aplicada a la termodinámica, queda de la forma

∆U=Q-W

Δ=,

donde U es la energía interna del sistema (aislado), Q es la cantidad de calor aportado al sistema y W es el trabajo realizado por el sistema. Esta última expresión es igual de frecuente encontrarla en la forma Δ=+ ∆U=Q+w. Ambas expresiones, aparentemente contradictorias, son correctas y su diferencia está en que se aplique el convenio de signos IUPAC o el Tradicional (véase criterio de signos termodinámico).

Más específicamente el principio se puede formular como:

En un sistema aislado adiabático (que no hay intercambio de calor con otros sistemas o su entorno, como si estuviera aislado) que evoluciona de un estado inicial  a otro estado final , el trabajo realizado no depende ni del tipo de trabajo ni del proceso seguido.

Más formalmente, este principio se descompone en dos partes;

·         El «principio de la accesibilidad adiabática»:

El conjunto de los estados de equilibrio a los que puede acceder un sistema termodinámico cerrado es, adiabáticamente, un conjunto simplemente conexo.

·         El «principio de conservación de la energía»:

El trabajo de la conexión adiabática entre dos estados de equilibrio de un sistema cerrado depende exclusivamente de ambos estados conectados.

Este enunciado supone formalmente definido el concepto de trabajo termodinámico y conocido que los sistemas termodinámicos solo pueden interactuar de tres formas diferentes (interacción másica, interacción mecánica e interacción térmica). En general, el trabajo es una magnitud física que no es una variable de estado del sistema, dado que depende del proceso seguido por dicho sistema. Este hecho experimental, por el contrario, muestra que para los sistemas cerrados adiabáticos, el trabajo no va a depender del proceso, sino tan solo de los estados inicial y final. En consecuencia, podrá ser identificado con la variación de una nueva variable de estado de dichos sistemas, definida como energía interna. Se define entonces la energía interna, , como una variable de estado cuya variación en un proceso adiabático es el trabajo intercambiado por el sistema con su entorno:

Δ=∆U= W

(W del proceso adiabático)

Cuando el sistema cerrado evoluciona del estado inicial A al estado final B pero por un proceso no adiabático, la variación de la energía debe ser la misma, sin embargo, ahora, el trabajo intercambiado será diferente del trabajo adiabático anterior. La diferencia entre ambos trabajos debe haberse realizado por medio de interacción térmica. Se define entonces la cantidad de energía térmica intercambiada Q (calor) como:

Q=∆U-W

o

+Q=∆U+W

Siendo U la energía interna, Q el calor y W el trabajo. Por convenio, Q es positivo si va del ambiente al sistema, o negativo en caso contrario y W, es positivo si es realizado sobre el sistema y negativo si es realizado por el sistema. Esta definición suele identificarse con la ley de la conservación de la energía y, a su vez, identifica el calor como una transferencia de energía. Es por ello que la ley de la conservación de la energía se utilice, fundamentalmente por simplicidad, como uno de los enunciados del primer principio de termodinámica:

La variación de energía de un sistema termodinámico cerrado es igual a la diferencia entre la cantidad de calor y la cantidad de trabajo intercambiados por el sistema con sus alrededores.

En su forma matemática más sencilla se puede escribir para cualquier sistema cerrado:

∆U=Q+WΔ=+

donde:

∆U  Δ es la variación de energía del sistema,

Q es el calor intercambiado por el sistema a través de unas paredes bien definidas, y

W es el trabajo intercambiado por el sistema a sus alrededores.

 

 

 

 

 

 

En primer lugar existió el Caos. Luego Gea, (la Tierra), de ancho pecho, morada segura de todos los inmortales que habitan las sedes del nevado Olimpo; el sombrío Tártaro y Eros, (El Amor), el más bello entre los dioses inmortales, el que afloja los miembros, el que en el pecho de todos los dioses y de todos los hombres su mente y prudente decisión somete. Del Caos nacieron Erebo y la negra Noche (...) // PRIMERA GENERACIÓN DE DIOSES La Tierra primeramente dio a luz a Urano estrellado, (el Cielo) semejante a ella misma, para que la protegiera por todas partes, (...). También alumbró a las grandes Montañas (...) y al estéril Mar, de impetuosas olas, el Ponto, sin el deseable amor. Después, acostándose con Urano, engrendró a Océano, de profundas corrientes, a (...)Rea, a Memoria y a la amable Tetis. Después de estos, nació el más joven, el astuto Crono, (el Tiempo), el más temible de sus hijos, y se llenó de odio hacia su vigoroso padre. Por otra parte dio a luz a los Cíclopes de orgulloso pecho (...),de violento ánimo, que le regalaron a Zeus el trueno y le fabricaron el rayo. Estos eran semejantes a los dioses en lo demás – pero tenían un solo ojo en medio de la frente -. (...)Además nacieron de Gea y Urano, (del Cielo y la Tierra) otros tres hijos enormes y violentos, los innombrables Ciembrazos, hijos monstruosos; En su enorme cuerpo inmensa era la poderosa fuerza. Pues bien, cuantos nacieron de Gea y Urano, los más terribles de los hijos, estaban irritados con su padre desde el comienzo, pues cada vez que iba a nacer uno de éstos, Urano los escondía en el seno de Gea, sin dejarlos salir y se complacía en su mala acción. La monstruosa Gea en su interior se lamentaba oprimida y tramó una malvada artimaña. Tras haber creado, al punto, una especie de blanco acero, fabricó una hoz y explicó el plan a sus hijos. Y, como es natural, de todos se apoderó el temor, de modo que ninguno se atrevió a contestar; pero el poderoso Crono, astuto, cobrando ánimo, al punto respondió a su respetable madre: “Madre, te prometo que puedo realizar ese trabajo, puesto que no siento preocupación alguna por nuestro odioso padre, ya que fue el primero en maquinar obras indignas”. De este modo se expresó y la monstruosa Gea mucho se alegró en su mente. Tras ocultarlo, lo colocó para la emboscada; puso en su mano una hoz de agudos dientes y le enseñó todo el engaño. Vino el poderoso Urano trayendo la noche y deseoso de amor se echó sobre Gea y se extendió por todas las partes. Su hijo desde la emboscada lo alcanzó con la mano izquierda, a la vez que con la derecha tomó la monstruosa hoz, larga, de agudos dientes, y a toda prisa segó los genitales de su padre y los arrojó hacia atrás. Éstos verdaderamente no en vano escaparon de su mano, pues cuantas gotas de sangre desprendieron, todas las recogió Gea y, trascurrido el tiempo, dio a luz a las poderosas Erinias, (diosas vengadoras), a los grandes Gigantes, resplandecientes con el brillo de sus armas (:..), y a las Ninfas Melias. Los genitales, por su parte, cuando, tras haberlos cortado con el acero, los arrojó lejos de la tierra firme en el ponto fuertemente batido por las olas, entonces fueron llevados por el mar durante mucho tiempo; a ambos lados blanca espuma surgía del inmortal miembro y en medio de aquella, una muchacha se formó: (...) Afrodita, diosa nacida de la espuma (...). A ella le acompañó Eros, (el Amor) y la siguió Himero, (el Deseo)(...). Desde el comienzo este área de influencia tiene y este destino ha alcanzado entre los hombres y los dioses inmortales: las intimidades con doncellas, las sonrisas, los engaños, el dulce placer, el afecto y la mansedumbre. A éstos su padre, el poderoso Urano, solía llamarlos Titanes, injuriando a los hijos que él mismo engendró, pues acostumbraba a decir que éstos, al intentar vengarse con insensatez, habían realizado una terrible acción por la que después obtendrían venganza.// SEGUNDA GENERACIÓN DE DIOSES La Noche engendró a (...) Tánato, (la Muerte); también parió a Hipno, (el Sueño) Después la tenebrosa muerte, sin acostarse con nadie, pario al Miedo, al doloroso Lamento, (...) a las Moiras,(...) vengadoras despiadadas que a los mortales les otorga el nacer, el bien y el mal. (...) También parió la funesta Noche a Castigo, azote para los hombres, y a Engaño, a Afecto, a la funesta Vejez y engendró a la violenta Discordia. Por su parte, la odiosa Discordia dio a luz a la penosa Fatiga, al Olvido, al Hambre, a los Dolores que hacen llorar, a las Batallas, Luchas, Asesinatos, Masacres de hombres, Riñas, Falsedades, Discursos, Ambigüedades, la Mala Ley, Ofuscación, amigos íntimos, y al Perjurio. (...) // TERCERA GENERACIÓN DE DIOSES (...) Rea, sometida por Crono, engendró gloriosos hijos: Hestia, Deméter, Hera, de sandalias de oro; el robusto Hades, que habita bajo la tierra con corazón implacable,; (...) y el prudente Zeus, padre de dioses y de hombres, bajo cuyo trueno se agita la amplia tierra. A ellos los devoraba el gran Crono cuando cada uno desde el sagrado vientre de su madre llegaba a sus rodillas, tramado esto para que ninguno de los nobles descendientes de Urano obtuviera la dignidad real entre los inmortales. Pues por Gea y el estrellado Urano se había enterado de que tenía como destino morir a manos de su hijo (...). Por esto devoraba a sus hijos, y Rea sufría terriblemente. Pero cuando iba a dar a luz a Zeus, padre de los dioses y de los hombres, suplicaba a sus padres que le ayudaran en su plan (...). Ellos mucho escucharon y se dejaron convencer por su hija (...) y la enviaron a (...) Creta cuando iba a dar a luz al último de sus hijos, al gran Zeus. A éste lo recogió la monstruosa Gea para alimentarlo y educarlo. (...) Y envolviendo en pañales una gran piedra se la puso en sus manos a Crono, rey de los primeros dioses. Aquel entonces, cogiéndola con sus manos, la puso en su vientre, ¡desdichado!, y no se dio cuenta en su mente de que detrás, en lugar de una piedra, quedaba su invencible e imperturbable hijo, que pronto, sometiéndolo con la violencia de sus manos, lo iba a despojar de sus atributos e iba a gobernar entre los inmortales. /

 

 

             El logos en el dasein 

1→0→1→ 0 0 0 ←0←1←0

1→0→1→0→1→0 →0 0 0 1→←1→←1→← 1←0←1←0←1←0 

1→0→1→0→1→0→1→0→10

 1→0→1→0→1→0→1→0→10→← 10←1←0←1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0

1←0←1←0←1←0

0←1←0

Dasein  sociedades solidas  

 

1→0→1→ 0 0 0 ←0←1←0

1→0→1→0→1→0 →0 0 0 1→←1→←1→← 1←0←1←0←1←0 

1→0→1→0→1→0→1→0→10→ 0 0 0 1→←1→←1→01 0 0 0←1←0←1←0←1←0  

1→0→1→0→1→0→1→0→10→← 10←1←0←1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0

1←0←1←0←1←0

0←1←0

Dasein sociedad liquidas 

 

1→0→1→ 0 0 0 ←0←1←0

1→0→1→0→1→0 →0 0 0 1→←1→←1→← 1←0←1←0←1←0 

1→0→1→0→1→0→1→0→10→ 0 0 0 1→←1→←1→01 0 0 0←1←0←1←0←1←0  

0→1→0→1→0→1→1→←1→←1→ 0 0 0 1→←1→←1→10←0←1←0←1←0←1←0←1  

0→1→0→1→0→1 →0 0 0 1→←1→←1→← 0←1←0←1←0←1 

0→1→0→ 0 0 0 ←1←0←1 

Dasein sociedad gaseosas

 

 

Segundo principio[editar]

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/5/53/HeatEngine.svg/langes-220px-HeatEngine.svg.pngIlustración de la segunda ley mediante una máquina térmica.

Artículo principal: Segundo principio de la termodinámica

Este principio marca la dirección en la que deben llevarse a cabo los procesos termodinámicos y, por lo tanto, la imposibilidad de que ocurran en el sentido contrario (por ejemplo, una mancha de tinta dispersada en el agua no puede volver a concentrarse en un pequeño volumen). El sentido de evolución de los procesos reales es único ya que son irreversibles. Este hecho viene caracterizado por el aumento de una magnitud física, S, la entropía del sistema termodinámico, con el llamado principio de aumento de entropía, que es una forma de enunciar el segundo principio de la termodinámica. También establece, en algunos casos, la imposibilidad de convertir completamente toda la energía de un tipo a otro sin pérdidas. De esta forma, el segundo principio impone restricciones para las transferencias de energía que hipotéticamente pudieran llevarse a cabo teniendo en cuenta solo el primer principio. Esta ley apoya todo su contenido aceptando la existencia de una magnitud física llamada entropía, de tal manera que, para un sistema aislado (que no intercambia materia ni energía con su entorno), la variación de la entropía siempre debe ser mayor que cero.

Debido a esta ley también se tiene que el flujo espontáneo de calor siempre es unidireccional, desde los cuerpos de mayor temperatura hacia los de menor temperatura, hasta lograr un equilibrio térmico.

La aplicación más conocida es la de las máquinas térmicas, que obtienen trabajo mecánico mediante aporte de calor de una fuente o foco caliente, para ceder parte de este calor a la fuente o foco o sumidero frío. La diferencia entre los dos calores tiene su equivalente en el trabajo mecánico obtenido.

Existen numerosos enunciados equivalentes para definir este principio, destacándose el de Clausius y el de Kelvin.

Enunciado de Clausius[editar]

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/d1/PV_Ciclo_de_Carnot.svg/281px-PV_Ciclo_de_Carnot.svg.pngDiagrama del ciclo de Carnot en función de la presión y el volumen.

En palabras de Sears es: «No es posible ningún proceso cuyo único resultado sea la extracción de calor de un recipiente a una cierta temperatura y la absorción de una cantidad igual de calor por un recipiente a temperatura más elevada».

Enunciado de Kelvin-Planck[editar]

Es imposible construir una máquina térmica que, operando en un ciclo, no produzca otro efecto que la absorción de energía desde un depósito, con la realización de una cantidad igual de trabajo. Sería correcto decir que «es imposible construir una máquina que, operando cíclicamente, produzca como único efecto la extracción de calor de un foco y la realización equivalente de trabajo». Varía con el primero, dado que en él, se puede deducir que la máquina transforma todo el trabajo en calor, y, que el resto, para otras funciones… Este enunciado afirma la imposibilidad de construir una máquina que convierta todo el calor en trabajo. Siempre es necesario intercambiar calor con un segundo foco (el foco frío), de forma que parte del calor absorbido se expulsa como calor de desecho al ambiente. Ese calor desechado no puede reutilizarse para aumentar el calor (inicial) producido por el sistema (en este caso la máquina), es a lo que llamamos entropía.

Otra interpretación[editar]

Es imposible construir una máquina térmica cíclica que transforme calor en trabajo sin aumentar la energía termodinámica del ambiente. Debido a esto podemos concluir, que el rendimiento energético de una máquina térmica cíclica que convierte calor en trabajo, siempre será menor a la unidad, y esta estará más próxima a la unidad, cuanto mayor sea el rendimiento energético de la misma. Es decir, cuanto mayor sea el rendimiento energético de una máquina térmica, menor será el impacto en el ambiente, y viceversa.

 

 

 

"El más antiguo de los textos que vislumbra la Biblioteca total está en el primer libro de la Metafísica de Aristóteles. Hablo de aquel pasaje que expone la cosmogonía de Leucipo: la formación del mundo por la fortuita conjunción de los átomos. El escritor observa que los átomos que esa conjetura requiere son homogéneos y que sus diferencias proceden de la posición, del orden o de la forma. Para ilustrar esas distinciones añade: A difiere de N por la forma, AN de NA por el orden, Z de N por la posición. En el tratado De la generación y la corrupción, quiere acordar la variedad de las cosas visibles con la simplicidad de los átomos y razona que una tragedia consta de iguales elementos que una comedia -es decir, de las veinticuatro letras del alfabeto. [...]

"Uno de los hábitos de la mente es la invención de imaginaciones horribles. Ha inventado el Infierno, ha inventado la predestinación al Infierno, ha imaginado las ideas platónicas, la quimera, la esfinge, los anormales números transfinitos [...].

Yo he procurado rescatar del olvido un horror subalterno: la vasta Biblioteca contradictoria, cuyos desiertos verticales de libros corren el incesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira."

(Borges: "La Biblioteca total", Revista Sur n•59 -1939-)

¤

"Es precisamente ahí que puede situarse el fantasma que es propiamente el fantasma poético por excelencia, el que obsesionaba a Mallarmé: del Libro absoluto. Es a ese nivel donde las cosas se anudan al nivel del uso, *no del puro significante, sino del significante purificado*27, en tanto que yo digo — *y que escribo que yo digo*28 — que el significante está aquí articulado como distinto de todo significado, y veo entonces dibujarse la posibilidad de ese Libro absoluto, del que lo propio sería que englobaría toda la cadena significante, propiamente en esto: que ésta puede no significar ya nada."

(Lacan: Seminario 14)

 

 

0←1←0

1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0←→ 1→0→1→0→1→0→1→0→10   

1→0→1→0→1→0→1→0→10

1→0→1→0→1→0

1→0→1

 

1→0→1→ 0 0 0 ←0←1←0

1→0→1→0→1→0 →0 0 0 1→←1→←1→← 1←0←1←0←1←0 

1→0→1→0→1→0→1→0→10

 1→0→1→0→1→0→1→0→10→← 10←1←0←1←0←1←0←1←0 

10←1←0←1←0←1←0←1←0

1←0←1←0←1←0

0←1←0

 

0←1←0

1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0←→ 1→0→1→0→1→0→1→0→10    

1→0→1→0→1→0→1→0→10

1→0→1→0→1→0

1→0→1

 

 

Logos misterio pascual  

 

0←1→0

1→0→1

1→0→1→0→1→0

1→0→1→0→1→0→1→0→10

 1→0→1→0→1→0→1→0→10→← 10←1←0←1←0←1←0←1←0   

10←1←0←1←0←1←0←1←0

1←0←1←0←1←0

0←1←0

1←0→1

 

1→0→1→ 0 0 0 ←0←1←0

1→0→1→0→1→0 →0 0 0 1→←1→←1→← 1←0←1←0←1←0 

1→0→1→0→1→0→1→0→10→ 0 0 0 1→←1→←1→01 0 0 0←1←0←1←0←1←0  

1→0→1→0→1→0→1→0→10→← 10←1←0←1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0

1←0←1←0←1←0

0←1←0

0←1→0

1→0→1

1→0→1→0→1→0

1→0→1→0→1→0→1→0→10

 1→0→1→0→1→0→1→0→10→← 10←1←0←1←0←1←0←1←0   

10←1←0←1←0←1←0←1←0

1←0←1←0←1←0

0←1←0

1←0→1

Misterio Dhármico 

 

 

 

 

Logos en Dios ←Dasein sociedades gaesoasas →Logos en Cosmos 

 

Tinkuy

 

 

Tercer principio[editar]

Esta sección es un extracto de Tercer principio de la termodinámica.[editar]

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/d2/Walther_Nernst_2.jpg/220px-Walther_Nernst_2.jpgWalther Nernst.

El tercer principio de termodinámica,nota 2​ más adecuadamente postulado de Nernst, afirma que no se puede alcanzar el cero absoluto en un número finito de etapas. Sucintamente, puede definirse como:

·         Al llegar al cero absoluto, 0 K, cualquier proceso de un sistema físico se detiene.

·         Al llegar al cero absoluto la entropía alcanza un valor mínimo y acelerado.

Algunas fuentes se refieren incorrectamente al postulado de Nernst como «la tercera de las leyes de la termodinámica». Es importante reconocer que no es una noción exigida por la termodinámica clásica por lo que resulta inapropiado tratarlo de «ley», siendo incluso inconsistente con la física estadística clásica y necesitando el establecimiento previo de la estadística cuántica para ser valorado adecuadamente. La mayor parte de la termodinámica no requiere la utilización de este postulado.18​ El postulado de Nernst, llamado así por ser propuesto por Walther Nernst, afirma que es imposible alcanzar una temperatura igual al cero absoluto mediante un número finito de procesos físicos. Puede formularse también como que a medida que un sistema dado se aproxima al cero absoluto, su entropía tiende a un valor constante específico. La entropía de los sólidos cristalinos puros puede considerarse cero bajo temperaturas iguales al cero absoluto.

El 14 de marzo de 2017, se publicó en la revista Nature la demostración matemática a cargo de los físicos Lluís Masanes y Jonathan Oppenheim, del Departamento de Física y Astronomía del University College de Londres

 

 

TEETETES-Perdona Sócrates pero no comprendemos un carajo de todo esto

Extranjero-Estas seguro de que Jantipa no se va a enojar

Sócrates-Claro que se va a enojar no se preocupen y por comprender esto tampoco se preocupen yo tampoco del todo lo entiendo, simplemente voy formulando desde la matemática transferencial  

 

 

 

 

 

 

Simplificación

1←→0 sintransferencia      equilibrio   sintrasferencial simetria 1←0←1←→0→1→0

Rupturas de simetría  trasferencias y retransferencias:

1→0→1

1→0→1→0→1→0

1→0→1→0→1→0→1→0→10

 1→0→1→0→1→0→1→0→10→← 10←1←0←1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0

1←0←1←0←1←0

0←1←0

 

0 contra transferencia    equilibrio contra transferencial  simetría

Ruptura entropía Desintegración entropía 0→1→0→ ←1←0←1

0→1→0→ 0 0 0 ←1←0←1

1→0→1→0→1→0 →0 0 0 1→←1→←1→← 1←0←1←0←1←0 

1→0→1→0→1→0→1→0→10→ 0 0 0 1→←1→←1→01 0 0 0←1←0←1←0←1←0   

 

Equilibrio dinámico progresista

 1←0←1←1→0→1→0→1→0

Equlibrio dinámico conservador

  1←0←1←0←1←0→0→1→0

 

0←1→0=  0←1←0←1←0→1→0→1→0

1←0→1=1←0←1←0←1→0→1→0→1  

0→1←0= →0→1→0→1→0←1←0←1←0

1→0←1=1→0→1→0→1←0←1←0←1 

 

 

0←1→0

1→0→1

1→0→1→0→1→0

1→0→1→0→1→0→1→0→10

 1→0→1→0→1→0→1→0→10→← 10←1←0←1←0←1←0←1←0

10←1←0←1←0←1←0←1←0

1←0←1←0←1←0

0←1←0

1←0→1

 

Si desintegramos al ser 1 tenemos 0 0 0

Si desintegramos al no ser 0 tenemos 1→1←1

0←1→0

0→1←0

1←0→1

 

 

0←1→0                1→0←1

0→1←0            1←0→1  

1←0→1                  0→1←0                

Versión                  Inversión

Ser                                no ser                          ser dialéctica positiva

 

No ser                          ser                              no ser  Dialéctica negativa

 

Síntesis 1=0  

 

(1←0←1←→0→1→0)(→0→1→0→ ←1←0←1)(←0←1←0←→1→0→1)

Integración

Extranjero-Pero Sócrates entonces eres un sofista no un filosofo

Sócrates- El problema mis amigos, es que no puedo superar aun a mi sofista pero la diferencia está  en que mi entropía está  a la vista, dirán entonces que me convertir en un cínico yo prefiero llamarme quínico.

TEETETES-Pero Diógenes jamás acepto ayuda, ni siquiera la pidió

Sócrates-Pues la pide ahora mis amigos, aquí hay una transferencia del logos

El primer logos es en Dios y el equilibrio es perfecto como en el cero de la termodinámica   

El segundo logos es en el cosmos y es un sistema cerrado que mantiene la misma cantidad de energía

Extranjero-¿Quiere decir que Dios no intervienen el cosmos?

Sócrates así parece, pero en el segundo logos debe de estar dentro del primero

Teetetes-¿Y el tercer logos el del dasein?

Sócrates-Está  en plena caída

(Entra Jantipa)

Jantipa-No otra vez no Sócrates, otra vez no vas a traer a tus amigotes a la casa , estoy harta, harta!!!!

     

Teetetes-Nos vamos Sócrates

 

Sócrates-No no no se van… es decrino se van sin mi

Jantipa-Tu te quedas!!!

Sócrates-Como tú  digas mi amor, pero vamos se pueden quedar mis amigos, estamos reflexionado sobre la entropía.

Jantipa-Entropía es lo que yo te voy a dar si no se van

Sócrates-haz lo que tengas que hacer conmigo pero por favor deja que se queden mis amigos

Jantipa-Ahhhhh te odio que quaker me caes, ni creas que les voy a cocinar!!!!

Sócrates-Solo unos bocaditos

Jantipa-Ahhhhh sabes me voy yo, me voy porque no te aguanto

Sócrates-Mujer no te pongas así yo cocino

Jantipa-No eso jamas!!!!!Que se les apetece

Teetetes Extranjero-Nada , nada ,nada

Jantipa-No tengan miedo pidan , nos sobra la plata con todo lo que gana mi marido hay para darles un banquete

Extranjero-No se moleste, el maestro nunca nos pide nada por sus enseñanzas pero si usted no se molesta le podría dar esto… para la comida

Sócrates- Mis amigos esta casa es pobre pero nuestra olla siempre ha sido mágica

Jantipa-Magica, mágica tu abuela!!!! Gracias les hare de verdad un banquete mientras mi marido les cocina el alma , conmigo nunca ha podido nunca , nos e como ustedes se dejan hornear por el , permiso

Extranjero Teetetes-Señora…

Jantipa-Ah y lo del logos se comprende como logos divinimo, logos comomico, y logos en nuestra existencia consciente, donde el dasein va cayendoenla gravedad del devenir generando cada vez más entropía, si entendemos que no podemos llegar al cero absoluto de hecho el cosmos no puede, se necesita de la encarnación del mismo Dios, es decir del verbo divino para poder realizar el misterio pascual ya si acceder a la comunión divina, pero el problema es como  el cosmos es decir como la mujer pasa de ser un sistema cerrado a un sistema abierto , como verán ese problema mi marido aún no lo ha resuelto   

Teetetes-¿O si?

Jantipa-Disculpe, es que con todo ustedes parecen tener una buena relación 

(Jantipa lo mira a los ojos)

Jantipa-Si así es, pero la clave está  en María es decir en buda el cual logra abrir el  no ser pero esto mi marido no lo sabe explicar, primero se abre la levedad del ser luego la gravedad del devenir en Cristo y entonces el cosmos recibe la transferencia de la energía divina y el verbo puede encarnarse.

Sócrates-Para hablar de esto hay que formular cada meta grama

Jantipa-Hay que aburrido  de verdad van a necesitar comer rico y bastante ahora si con su permiso siéntanse como en su casa       

(Sale Jantipa)

Extranjero-Lo verdaderamente cómico es  trágico, si no no es cómico   

Teetetes-Pues son de naturaleza perversa al no intervenir lo afectivo

Sócrates-La tragedia es afectiva a un punto terrible como Medea despedazando a sus hijo, Antígona luchando por enterrar a su hermanos o Prometeo compadeciéndose de los hombres solo de ese afecto es que se puede alimentar la comedia, ahora si el héroe trágico acepta su destino y no lucha contra el tipo Cristo hay una redención y luego una divina comedia llena de gracia, pero la tragedia es inevitable más no insuperable en tanto se la supere desde ella misma sino es la clásica evasión y burla que realmente no se atreve a reír ni a sufrir.

  

Extranjero-Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-

el pueblo al aplaudirlo le decía:

“Eres el más gracioso de la tierra,

y más feliz…” y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores

en sus noches más negras y pesadas,

iban a ver al rey de los actores,

y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,

llegóse un hombre de mirar sombrío:

sufro -le dijo-, un mal tan espantoso

como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;

no me importan mi nombre ni mi suerte;

en un eterno spleen muriendo vivo,

y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -¡Tanto he viajado!

-Las lecturas buscad. -¡Tanto he leído!

-Que os ame una mujer. -¡Si soy amado!

-Un título adquirid. -¡Noble he nacido!

-¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas.

-¿De lisonjas gustáis? -¡Tantas escucho!

-¿Qué tenéis de familia? -Mis tristezas.

-¿Vais a los cementerios? -Mucho… mucho.

-De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?

-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:

yo les llamo a los muertos mis amigos;

y les llamo a los vivos, mis verdugos.

Me deja -agrega el médico- perplejo

vuestro mal, y no debe acobardaros;

tomad hoy por receta este consejo

“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.

-¿A Garrik? -Sí, a Garrick… La más remisa

y austera sociedad le busca ansiosa;

todo aquel que lo ve muere de risa;

¡Tiene una gracia artística asombrosa!

-¿Y a mí me hará reír? -¡Ah! sí, os lo juro;

Él sí; nada más él; más… ¿qué os inquieta?

-Así -dijo el enfermo-, no me curo:

¡Yo soy Garrick!… Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,

enfermos de pesar, muertos de tedio,

hacen reír como el actor suicida,

sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!

¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,

porque en los seres que el dolor devora

el alma llora cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,

si sólo abrojos nuestra planta pisa,

lanza a la faz la tempestad del alma

un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,

que las vidas son breves mascaradas;

aquí aprendemos a reír con llanto,

y también a llorar con carcajadas.

        

Sócrates-Bravo, bravo !!!

Teetetes-Pero aquí la que sufre es Jantipa

Sócrates-Y aquí crees que me refería te develare el misterio de Jantipa y para eso tenemos que ir al quinto principio de la termodinámica

Teetetes-¿Quinto?

Sócrates-Bueno cuarto si contamos el principio cero como cero, me refiero al principio del transfesor universal

Teetetes-Como!!!

Sócrates-Todavía no ya pronto Jantipa cocinara pero el manjar que ahora te daré no lo puedes olvidar  es la clave de la dialéctica positiva la negación de la negación.

Imagina que hay dos personas

 

A y  B 

Ambas transfieren energía y chocan 

A→←B

¿Qué  necesitan para que su relación funcione?

Extranjero-Un mediador

Sócrates-Exacto alguien que haga la negación de la negación

Teetetes-Me temo que no entiendo

Sócrates-Ese es el problema te quedas en un nivel de entendimiento

Y entonces hay un A y B y uno tiene que ser verdadero y el otro falso, es decir a uno hay que eliminar siempre   es un juego de suma cero, lo que yo les pido es que hagamos filosofía, agradezcamosle a Kant por la propedéutica ya aprovechemos para entrar de lleno a la dialéctica:

 

1(negación)→ 0 (negación dela negación)→1

Los materialistas no entienden la dialéctica del Espíritu

Ellos piensan en tesis antítesis síntesis pero así no funciona la dialéctica positiva en ella el ser se niega y se invierte en no ser y el no ser hace la negación de la negación ,miren el proceso:

1← (negación)0(de la negación)→1

 

La dialéctica es un ir al origen para luego lograr un futuro

Es como cuando mueves el cuerpo como un resorte vas hacia atrás para coger impulso y luego vas con todo

Es como cuando respirar, primero inspiras← y luego expiras →

 

Teetetes-Creo que voy comprendiendo 

Sócrates-Marx lo entendía muy bien cuando paso de lo equivalente, a lo relativo, a lo universal donde las mercancías lograron llegar a la mercancía universal, es decir al oro.

Así tuvimos:

0 mercancía →1dinero →0 mercancía

  Para luego tener

1 dinero →Mercado 0→1 Dinero

 

El aplicaba las dos dialéctica la afirmativa y la negativa pero no estoy seguro de que conociera la tercer la neutra

1←0←1←→0→1→0

 

En la Dialéctica positiva funciona la negación de la negación como Cristo el gran mediador entre Dios y los hombres 

 

1 Dios →Cristo 0 →Hombres1 

  Es hace la negación de la negación encarnándose

Luego  hace el misterio pascual llevando a los hombres a Dios

 1Dios←Cristo 0←Hombres 1

 

Para luego ser el mediador para que Dios le dé a los hombres el Espíritu santo

 

Dios ←Cristo→ Hombres

 

Así se logra la sintransferencia en la dialéctica positiva

 

En la dialéctica negativa

Hay una tesis

0→

Hay una antítesis 

←1  

    Y una síntesis

0→←1

0→←1→←0  

Esto es como un proceso de transformación, como cuando alguien trabaja y transforma la materia entonces tengo que usar fuerza , ganar en la contratransferencia y poder así transformar la materia, logrando un producto

0→1→0

Pero y si no quisiera transformar la materia sino más bien volver al origen, persistir en el ser 

 0←1←0

Pues tenemos a un buda a un iluminado

Y si logro tanto lo sagrado como lo profano tenemos al tercer Zaratustra alguien que sabe la voluntad de poder y se abre camino en un eterno retornó, como alguien que sabe la voluntad de ser  y vive el samsara

   0←1→0

Esta es la sintransferencia de la dialéctica negativa  hay un si en la tesis, hay un no en la antítesis y hay un final si en la síntesis, ese final si del niño a la vida.

Ahora si unimos las dos

 (1→0→1 → 0→1→0 )→← (1←0←1← 0←1←0)← 1←0←1←→ 0→1→0

Transferencia→←Retransferencia ←sintraferencia→

Tenemos la sintransferencia la dialéctica neutra 

 

Así tenemos

Dialéctica positiva Ser negación→ no ser negación de la negación  →para ser 

 Dialéctica negativa  Tesis→ Antítesis→ Síntesis

Dialéctica neutra :

(1→0→1 → 0→1→0) )→← (1←0←1← 0←1←0) (← 1←0←1←→ 0→1→0)

 Transferencia→         ←retraferencia            ←Sintraferencia→

Tesis                            Antítesis             Síntesis

Espíritu Absoluto   Espíritu revelado   Espíritu subjetivo

Edad antigua            Edad media            Edad moderna

Filosofía antigua      Teología apofática Filosofía Hegel 

 (1→0→1 →←0←1←0) (1→0→1 →…←0←1←0)( 1→←1→←1 →…←0 0 0)

Contratransferenica         decontratransferencia   contratransferencia desintegrada

Tesis complementaria Antítesis complementaria Síntesis complementaria

Espíritu objetivo            Anti espíritu                    Espíritu desintegrado

Transmodernidad           posmodernidad              pos humanidad  

 (10←0←1←→ 0→1→01) (→00 0 0←→ 1→←1→←01←)((← 1←0←1←→ 0→1→0→

  Sintransferencia integral  Sintransferencia infernal  Sintransferencia Santa

Tesis integral              Antítesis infernal                      síntesis santa 

  Espíritu integral       Espíritu infernal                         Espíritu Santo

Reino de Dios            juicio final                     Nuevo cielo nueva tierra                              

Jantipa es la Matria ella es la transfesora universal la que pude lograr la sintransferencia y al nivel de energía la sintergia

Teetetes-Perdóname Sócrates pero comprendo cada vez menos

Sócrates-Lo sé no viviste con nosotros el evangelio de la matria donde ella fue probada como transfesora universal

 

E1 Chaman-Apóstol                            E2 Guerrero-Evangelizador    

                                               

                                   Matria

                                                

E3Profeta                                                 E4 Sacerdote-Pastor  

 

Ella es  el axis mundi, el chaupi, el centro el tranfesor universal   

https://www.youtube.com/watch?v=K25LR3rbb0E&t=23s

Para eso ella debía de manejar la dialéctica positiva y negarse como mediadora la dialéctica negativa e imponerse con la fuerza, uy la dialéctica neutra para lograr la sintransferencia la comunión.

 

Extranjero-¿Y lo logro?

 

Sócrates-Lo logra cada día en nuestra familia, pero hablare de eso cuando hablemos de sistemas por ahora quiero dejar en claro los arjes y el primero es la energía que transfiere trabajo y calor.

 

Teetetes-Siempre te he escuchado criticar la dialéctica materialista, pero yo veo que la incluyes ¿En que consiste tu crítica?

Sócrates-En que no te puedes quedar en la dialéctica materialista si yo pongo como mediador a la dictadura del proletariado si el partido  es mi transfesor universal, este no se va a negar no va a hacer la negación de la negación, sino que se va  afirmar y entonces se convertirá en enemigo de la revolución que pretende lograr, comprendamos si yo me niego a negarme es decir si yo me opongo al espíritu, será como oponerme al mar, Dios, la naturaleza me va a destruir, quedare como Nabucodonosor.              

 

LA DIALÉCTICA MATERIALISTA Y LA TEORÍA DEL REFLEJO Lenin (1961, t. 3, p. 715) llamó a "organizar el estudio sistemático de la dialéctica de Hegel desde el punto de vista materialista". Esta orientación que nos dejó supone que la dialéctica debe ser concebida y desarrollada en dependencia de su aplicación al problema fundamental de la filosofía y de la solución materialista del mismo. Desarrollando el punto de vista del materialismo, Lenin (1990, p. 83) expresó : "Es lógico suponer que toda la materia posee una propiedad esencialmente parecida a la sensación, la propiedad de reflejar". Posteriormente otros filósofos marxistas han desarrollado ampliamente estas ideas de V.l. Lenin. La teoría del reflejo como propiedad universal de la materia es un postulado imprescindible de la concepción materialista dialéctica del mundo. En su aplicación al conocimiento humano la teoría del reflejo indica que la conciencia es un reflejo, una imagen, del mundo material. Podríamos definir el reflejo, como propiedad universal de la materia, como aquella naturaleza de los fenómenos, objetos o sistemas materiales, de reproducir, en las transformaciones de sus propiedades y estados, las particularidades de otros fenómenos, objetos o sistemas con los cuales interactua. Otra característica común a todo lo existente, se expresa en el hecho de que en todos los objetos se dejan sentir las acciones externas a que se hallan sometidos. Las acciones externas determinan también la propia naturaleza interna de los objetos y fenómenos y parece como si se fueran sedimentando y conservando en ellos. El concepto de reflejo destaca aquellos cambios que en el proceso de interacción reproducen en forma específica la estructura de los objetos reflejados. Toda acción de un cuerpo sobre otro se convierte en interacción entre ambos. El reflejo es producto de la interacción entre los cuerpos, pero a su vez participa en el condicionamiento interno de posteriores interacciones. Si la teoría materialista del reflejo enfatiza la importancia de la contradicción externa en virtud de la cual se produce el reflejo de lo externo en lo interno, la dialéctica destaca la importancia de la contradicción interna que actúa en el interior de una cosa o fenómeno y es la fuente inmediata de su auto movimiento. En nuestra opinión, la teoría dialéctica de las contradicciones internas como fuente del auto movimiento, en su comprensión materialista, debe concebirse íntimamente vinculada a la teoría del reflejo y en consecuencia, para la dialéctica materialista la contradicción interna, aunque irreductible a la externa, debe ser concebida en unidad (interacción, penetración y transformación recíprocas) con la contradicción externa. O sea, para la dialéctica materialista la fuente del movimiento y 1 El presente articulo constituye un resumen de una parte de nuestro libro inédito titulado LA CONCEPCIÓN CIENTÍFICA Y MORAL DEL MUNDO. (González, D.J., 1999) 219 desarrollo se encuentra en la unidad de las contradicciones internas y externas y no puede ser concebida sólo como la contradicción interna. En esta unidad dialéctica indisoluble la contradicción interna es la fuente del auto movimiento, influye sobre la contradicción externa y la transforma, pero, en última instancia, la contradicción externa, actuando a través de la acumulación cuantitativa de su reflejo en to interno, llega a transformar cualitativamente y a determinar la naturaleza interna del objeto o fenómeno. Esta concepción implica considerar la unidad dialéctica del auto movimiento, engendrado por la contradicción interna, con la determinación externa, producida por la contradicción externa. El determinismo materialista dialéctico, la consideración de la fuente del movimiento y del desarrollo, consiste en la unidad dialéctica de las contradicciones internas y externas, del auto movimiento y la determinación extema. En este contexto teórico el reflejo debe ser concebido como una penetración de la determinación externa en el auto movimiento. El reflejo es producido en virtud de que la determinación externa actúa a través del auto movimiento interno, es producto de ambos. El reflejo no es un simple producto de lo externo. Siempre lo externo actúa a través de lo interno para producir el reflejo y por ello éste último es determinado tanto por lo externo como por el auto movimiento interno. La interacción externa del objeto con su medio actúa a través de las posibilidades internas del objeto y las convierte en la realidad del reflejo. En gnoseología, esta manera de concebir la dialéctica y el reflejo nos separa, por un lado, de la concepción materialista metafísica del reflejo (que niega la contradicción interna y el auto movimiento que operan en la conciencia y la unidad dialéctica de lo interno y lo externo) y por el otro, de la dialéctica unilateral del auto desarrollo (que desconoce la importancia fundamental en última instancia de la contradicción externa, de la determinación externa y del reflejo, en el movimiento y desarrollo de la conciencia y del conocimiento. La dialéctica unilateral del auto desarrollo o auto movimiento que enfatiza sólo la importancia de la contradicción interna es afín a la dialéctica idealista de Hegel y tiene su génesis en ella. Para Hegel la contradicción externa no juega un rol importante en el desarrollo o es desconocida. Por ejemplo, en su concepción sobre la génesis y el desarrollo del hombre, este filósofo ha destacado la auto génesis del hombre en el trabajo. Hegel considera el trabajo la esencia del hombre. Pero, dice Marx (1965, p. 160 -161) "...el único trabajo que Hegel conoce y reconoce es el trabajo mental". Su dialéctica idealista sólo reconoce las contradicciones internas que operan en la conciencia del hombre (el trabajo mental abstracto) como la única fuente de la génesis y el auto desarrollo del hombre. Sin embargo, para el marxismo, la génesis del hombre tiene su fuente y origen, en última instancia, en la interacción externa entre el individuo, su grupo social y su medio natural. Y cuando Engels (1961, p. 142 -154) dice que el trabajo engendró al hombre se refiere no al trabajo mental abstracto, sino a la interacción con la naturaleza en el decurso de la cual se crearon los instrumentos y los bienes materiales. La teoría del materialismo histórico elaborada por Marx y Engels es totalmente diferente de la concepción de Hegel sobre el desarrollo social. Para Hegel la historia de la humanidad es el desarrollo internamente contradictorio de la idea absoluta, que para esto utiliza a la sociedad humana. El no tiene en cuenta cómo la contradicción externa entre la sociedad y la naturaleza (el modo de producción de los bienes materiales) es en última instancia el determinante fundamental del desarrollo de las ideas, de la conciencia. Lo mismo ocurre en la concepción de Hegel sobre el conocimiento humano. Para Hegel este no es otra cosa que la auto conciencia de la idea absoluta que opera en el hombre. Para Hegel el conocimiento no consiste en un reflejo de algo externo al conocimiento mismo, o sea, en un reflejo del mundo material, sino que el conocimiento constituye el auto movimiento de la idea absoluta, la cual toma conciencia de sí misma en el hombre. Si para Hegel el conocimiento humano se explica tan solo por las contradicciones internas que operan en la idea absoluta, para la gnoseología materialista el conocimiento humano se explica por la unidad dialéctica de las contradicciones internas (que operan en el conocimiento mismo) y las contradicciones externas entre el sujeto y el objeto y por el reflejo resultante del objeto externo en la conciencia del sujeto. Si la dialéctica unilateral del auto desarrollo (que sólo reconoce la contradicción interna y el auto movimiento) se aplica únicamente a la materia, conduce a un materialismo vulgar o que niega el rol activo y creador de la conciencia. Si se ve sólo en la conciencia nos lleva al idealismo. Y si se aplica a ambos conduce al dualismo. Si se traslada la contradicción interna de Hegel sólo al estudio de la materia y de manera ecléctica se le añade la teoría materialista del reflejo a la consideración de la conciencia, no se investiga en esta última su auto desarrollo creativo en virtud de contradicciones internas y no se aplica la dialéctica a la relación entre materia y conciencia. De aquí resulta un materialismo no plenamente dialéctico, muy cercano al materialismo económico. Como sólo se concibe la contradicción interna en la materia, cuando se va a considerar la conciencia se ve su determinación sólo desde fuera, a partir del mundo material. Así ocurre cuando se concibe la práctica sólo como actividad externa material y se excluye de ella la comunicación y la actividad psíquica interna; cuando la conciencia se ve únicamente como una función del cerebro que refleja 220 el mundo material y es un resultado de la interacción del sujeto con dicho mundo : cuando se afirma que la fuente del desarrollo social se encuentra en el modo de producción de los bienes materiales, mientras que la conciencia social es sólo un reflejo del modo de producción que repercute sobre él. Todos estos criterios, aunque parcialmente ciertos, desconocen el auto movimiento creativo de la conciencia y su rol específico y fundamental en la vida humana. Sólo una dialéctica que tenga en cuenta la importancia de la contradicción externa, del reposo y del equilibrio, permite concebir la contradicción interna tanto en la materia como en la conciencia y dar una interpretación materialista de la conciencia que a la vez destaque el auto movimiento y el rol creativo de esta última. Si aplicamos la dialéctica unilateral del auto desarrollo a la conciencia resultaría una teoría similar a la de Hegel que no concibe la conciencia como un reflejo del mundo material que surge en sus interacciones con el mismo, sino como algo movido por sus propias contradicciones internas espirituales, o sea, una teoría idealista. Y si se aplica tanto a la materia como a la conciencia, entonces se trataría de dos auto movimientos diferentes y separados, lo cual conduciría al dualismo. En resumen, para que la dialéctica sea consecuentemente materialista tiene que transformarse cualitativamente de una dialéctica unilateral del auto movimiento y de la contradicción interna en una dialéctica que aborde la indisoluble unidad de la teoría del auto movimiento con la teoría del reflejo y de la determinación externa, y esto supone reconsiderar las leyes de la dialéctica. Todas ellas son leyes del movimiento y desarrollo. III. LA LEY DE UNIDAD Y LUCHA DE CONTRARIOS La ley de unidad y lucha de contrarios nos dice cuál es la fuente y el origen del movimiento, del desarrollo y del retroceso, cuál es la fuerza motriz que hace que las cosas cambien, se transformen en una dirección progresiva o regresiva. Como expresó V.I. Lenin (1964, p. 132, 214 y 246) la ley de unidad y lucha de contrarios es la esencia de la dialéctica. Ella se manifiesta en sus diferentes leyes y categorías. Asi, la ley del tránsito de la cantidad en calidad consiste en la contradicción entre la cantidad y la calidad. La ley de la negación de la negación radica en la contradicción entre lo nuevo y la vuelta al pasado en el decurso del cambio o movimiento. Los diferentes pares de categorías (necesidad y casualidad; esencia y fenómeno: causa y efecto: posibilidad y realidad ; etc. etc.) constituyen unidades de contrarios. Como ya expresamos, para una dialéctica materialista, la ley de unidad y lucha de contrarios debe ser planteada como la unidad dialéctica de las contradicciones internas y externas. En consecuencia, podemos denominarla como la ley de unidad y lucha de contrarios internos y externos. A La unidad dialéctica de las contradicciones internas y externas. El análisis de esta unidad dialéctica debe tener en cuenta: 1) la contraposición o diferencia; 2) la determinación y reflejo recíprocos; y 3) la transformación recíproca. 1) La contraposición o diferencia. En el estudio de un determinado objeto o fenómeno las contradicciones internas son aquellas que actúan dentro de ese objeto o fenómeno, entre diferentes aspectos o componentes del mismo. Los contrarios internos son inseparables entre sí. V.l. Lenin (1964, p. 351) escribió: "...el descubrimiento de las tendencias contradictorias, mutuamente excluyentes, opuestas, en todos los fenómenos y procesos de la naturaleza (incluso el espíritu y la sociedad)". Puede decirse igualmente (G.J. García, 1985, p. 66) que "contradicciones internas son las que se producen, surgen o aparecen debido a la esencia misma del objeto donde ocurren". Por el contrario, la contradicción externa es la que ocurre en la interacción entre dicho objeto o fenómeno y los demás que coexisten con él. Los contrarios externos pueden separarse el uno del otro. Los contrarios internos, no. La contradicción interna ocurre entre lo nuevo y lo viejo que existen en toda cosa o fenómeno, la contradicción externa consiste en la oposición de lo interno y lo externo. Todo objeto o fenómeno no sólo está separado de los demás que le rodean externamente, sino que además se encuentra en un determinado nivel de desarrollo. Por ejemplo, la conciencia humana se encuentra a un nivel social, superior al nivel biológico y al inorgánico. La vida y su auto movimiento se encuentran al nivel biológico que es superior respecto al inorgánico. La contradicción externa no sólo opera entre lo interno y lo externo sino también entre el nivel en que se encuentra un determinado objeto y los niveles superiores e inferiores a él. La conciencia humana, la personalidad y el psiquismo del hombre entran en contradicción externa no sólo con el medio, sino, además, con su propio organismo biológico, por ejemplo, cuando un corredor se traza la meta de vencer en una competencia. Así, un ser vivo entra en contradicción externa no sólo con los demás seres vivos que le rodean sino también con los objetos y las leyes del mundo inorgánico. Debemos tener en cuenta que la consideración de que una contradicción sea extema o interna depende del objeto que abordemos. Por ejemplo, si se trata de la humanidad en su conjunto la contradicción entre los países desarrollados y los subdesarrollados que la componen, es interna. Ahora bien, si se trata de los países subdesarrollados, su contradicción con los desarrollados es externa. 221 Veamos algunos ejemplos de contradicciones externas e internas. En un cuerpo físico en movimiento la contradicción entre las fuerzas que en él actúan (su impulso e inercia) constituye una contradicción interna. Ahora bien, la fricción que experimenta en su contacto con la superficie a través de la cual se desliza, o el choque o la influencia que recibe de otros objetos son contradicciones externas. Dentro del psiquismo humano existen contradicciones internas entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo pensado y lo percibido, entre diferentes propósitos y necesidades. Ahora bien, la contradicción entre el individuo y su medio externo y la contradicción entre el psiquismo y el organismo biológico del individuo son contradicciones externas, puesto que son contradicciones entre el psiquismo del individuo y lo externo a él, o sea, el medio social y el propio organismo biológico. 2) La determinación, penetración y reflejo recíprocos. Entre ambos tipos de contradicciones existe una unidad dialéctica. Ambas son diferentes y relativamente irreductibles entre sí, pero a la vez se interaccionan, penetran y transforman recíprocamente, formando una unidad inseparable. En todo momento la contradicción externa influye sobre la interna, pero la contradicción interna es la más importante, pues resulta la fuente inmediata del auto movimiento, de los cambios cuantitativos y cualitativos del objeto y de su interacción con los objetos externos y por esta vía participa en la contradicción externa e influye y se refleja en ella. Pero en última instancia, actuando a través y en dependencia de las contradicciones internas, con la acumulación cuantitativa y progresiva del reflejo de lo externo en lo interno, la contradicción externa es la más importante, pues llega a transformar en definitiva la naturaleza de la contradicción interna y engendra el salto cualitativo de manera indirecta (actuando a través de las contradicciones internas). Las expresiones "en última instancia" o "en definitiva" o "al fin y al cabo" o "por último" indican precisamente que la contradicción externa actúa a través de la interna en forma progresiva, mediante una serie de cambios cuantitativos que en su acumulación llegan a producir el salto cualitativo interno. En "última instancia" quiere decir que la contradicción extema determina a la interna no de manera directa e inmediata, sino de manera indirecta (actuando a través de su reflejo en cambios cuantitativos internos) y no en el momento, sino en virtud de una acumulación cuantitativa en el tiempo. Por ello, en última instancia la contradicción externa es la fuente mediata del auto movimiento y resulta fundamental. La expresión "en todo momento" indica que de manera directa e inmediata y siempre, en todo momento, la contradicción interna es la fuente del auto movimiento y de la respuesta o acción del objeto sobre el mundo externo. Por ello en todo momento la contradicción interna es la fuente inmediata del auto movimiento y de la interacción externa y resulta fundamental. En consecuencia, nos oponemos al criterio de la dialéctica unilateral del auto desarrollo de que el rol fundamental, como fuente del movimiento, se encuentra exclusivamente en la contradicción interna y a su desprecio del papel de la contradicción externa en el mismo. En realidad la fuente del movimiento (de la interconexión externa y del auto movimiento) se encuentra en la unidad dialéctica de las contradicciones internas y externas. Aplicando la teoría materialista del reflejo a la dialéctica podemos decir que la contradicción externa y la interna se reflejan mutuamente y por ello se contienen recíprocamente. La contradicción interna refleja a la externa y en esa forma la contiene, (aunque no pueda ser reducida a un simple reflejo de la externa) y la contradicción externa refleja la interna, aunque tampoco pueda ser reducida a este reflejo. Por lo tanto, en esta relación o aspecto la contradicción externa no es puramente externa y casual, sino también interna y necesaria. Desde este punto de vista el auto movimiento refleja y contiene a la determinación externa y la contradicción externa refleja el auto movimiento y constituye en cierto aspecto una forma de auto movimiento. De este modo las leyes del movimiento y desarrollo en su expresión más completa deben reflejar la correlación entre lo interno y lo externo. Pongamos un ejemplo. Según González Martín (1975, p. 36): "El crecimiento de una planta está determinado por sus contradicciones internas esenciales, por su metabolismo, sin las cuales no podría simplemente concebirse ese fenómeno ; pero no es menos cierto que causas externas e independientes de ese determinismo interno, como la lluvia, por ejemplo, lo influencian decisivamente y en resumidas cuentas hay que tenerlas en cuenta. Podríamos decir que la lluvia se refleja en la planta y la pianta en la lluvia (en su efecto en la composición de la atmósfera)". El medio natural externo que rodea a la planta o al animal, para que lo sea, tiene que reunir una serie de condiciones que permitan la vida de estos seres. Además, el medio externo se transforma en función de la actividad del ser vivo, resulta también un reflejo de su auto desarrollo y en esta relación lo contiene. A su vez, el desarrollo orgánico interno, el auto movimiento del ser vivo, constituye un constante reflejo del medio externo y se produce en virtud del decurso acumulativo de este reflejo de lo externo que actúa siempre a través de lo interno, o sea, en dependencia de las leyes de su herencia. Por ello el auto movimiento es también una expresión de la determinación externa. En la teoría psicológica de la personalidad han surgido posiciones opuestas. El conductismo puso el énfasis en el aprendizaje y en la determinación 222 externa de la personalidad, lo cual la reduce a un sistema de conexiones estimulo - respuesta. El psicoanálisis freudiano estudia la personalidad como un sistema de reducción de tensión sometido a "instintos" biológicos y a complejos infantiles de carácter inconsciente. En consecuencia, tanto el conductismo como el psicoanálisis van a enfatizar las contradicciones y determinantes externos de la personalidad ya sean ambientales o biológicos e inconscientes. Por el contrario, los teóricos humanistas destacan el auto desarrollo de la personalidad en función de determinantes internos y superiores: la tendencia a la auto realización de si mismo, de los proyectos y potencialidades humanas del sujeto. Nosotros pensamos que la fuente del desarrollo de la personalidad se encuentra en la unidad dialéctica de sus determinantes externo e internos. Dentro de la psicología marxista soviética ha sido importante la polémica entre dos de sus teóricos más prominentes: S.L. Rubinstein y A.N. Leontiev. Para Rubinstein (1965, A p. 345 - 346 y 416) el objeto central de la investigación psicológica es el estudio del proceso psíquico y de las condiciones psicológicas internas a través de las cuales se refractan las influencias externas. Por el contrario, A.N. Leontiev (1981, p. 74 y 147) pone este énfasis en el estudio de la actividad externa porque, según dice, el sujeto al transformar el objeto se transforma a sí mismo y es en la actividad externa donde se expresa y se forma la psiquis. En nuestra opinión el desarrollo de la teoría psicológica requiere una síntesis superior que integre dialécticamente todos los aportes y esfuerzos y un criterio fundamental para lograrlo es la unidad dialéctica de las contradicciones internas y externas. (D.J. González, 1984, p. 129 -135) Hasta aquí hemos destacado el reflejo y la penetración recíproca de ambas contradicciones, pero ya dijimos que son irreductibles la una a la otra. No es posible reducir la contradicción interna al reflejo de la externa, ni viceversa. Los determinantes externos no pueden ser reducidos a una interpretación del sujeto que les confiere un sentido personal, negándosele toda influencia desde fuera, como sostiene la teoría configuracional de F.L. González (2,000, p. 67) Por otro lado, la contradicción interna resulta, además, el producto de todo el desarrollo precedente y por lo tanto, lo contiene dentro de sí y no puede ser reducida al reflejo de la externa, tal y como plantea el conductismo. La contradicción interna no es sólo la unidad de lo interno con lo externo, sino además es la unidad del presente con el pasado, con lo que ya no existe pero existió y queda conservado como potencialidad en la contradicción interna. Y precisamente el pasado que se conserva en lo nuevo es la génesis del futuro, que no se restablece de manera directa y fatal o forzosa sino a través y en dependencia de la interacción externa actual. Pongamos un ejemplo : la fuente del desarrollo de la psiquis de un individuo se encuentra en su unidad con el medio externo social y el organismo que lo sustenta, o sea, en el reflejo recíproco de lo interno (la psiquis) y lo externo (lo social y lo biológico). Pero la psiquis tiene una potencialidad genética, hereditaria, de desarrollo que no puede ser reducida al reflejo de lo externo sino que procede de los padres y de la herencia biológica de la especie humana. Además, las experiencias de la vida anterior han quedado grabadas en la psiquis de ese individuo estableciendo determinadas posibilidades e imposibilidades que condicionan el desarrollo y no son explicables por el actual reflejo de lo externo. Estas potencialidades hereditarias y adquiridas van a determinar su futuro pero no fatalmente, sino en dependencia de la interacción externa actual. Por lo tanto, es necesario concebir el reflejo de lo externo como dado a través de estas potencialidades o condiciones internas heredadas del pasado, o sea, a través de todo el desarrollo previo que ha quedado consolidado y representado en la contradicción interna y que se orienta hacia el futuro. Por esto la acumulación cuantitativa que conduce al salto cualitativo no es solo un producto del reflejo de lo externo, sino que también tiene determinantes internos, contradicciones internas que en su reiteración contribuyen a la acumulación cuantitativa. El salto cualitativo es producido por la acumulación del reflejo de lo externo en íntima imbricación con la acumulación de las contradicciones internas replanteadas y no resueltas. El salto cualitativo ocurre en virtud de un feliz encuentro del reflejo de lo extemo con las posibilidades y necesidades internas al objeto. Por ello el cambio cualitativo no es sólo el resultado de la acumulación cuantitativa del reflejo de lo externo, sino el resultado de la imbricación de lo externo y lo interno, en la cual ambos dependen el uno del otro en la determinación de la nueva calidad. Si la ley del tránsito de la cantidad en calidad y viceversa va a destacar este reflejo recíproco de las contradicciones internas y extemas, la ley de la negación de la negación va a señalar precisamente la importancia del factor interno y cómo la contradicción interna contiene al pasado, o sea, constituye la unidad de lo nuevo y de lo viejo que actúa como lo nuevo (la negación) o como la vuelta al pasado (la negación de la negación). También es necesario destacar que si bien en todo momento la contradicción interna es la determinante directa del auto movimiento y de la interacción externa, ella siempre es influida en mayor o menor medida por la contradicción externa y la refleja. Así, la contradicción interna no es la única determinante del auto movimiento y de la interacción externa. 3) La transformación recíproca de las contradicciones externa e interna. Hasta aquí hemos visto la determinación y el reflejo recíprocos de las contradicciones interna y externa que explican el cambio o movimiento de un 223 elemento o individuo, ya sea una planta, un animal, un ser humano o una colectividad de hombres, en la interacción con su medio externo. Sin embargo, también podemos hablar de la transformación reciproca de la contradicción externa en la interna y viceversa, ia cual explica filosóficamente el cambio y el movimiento a partir de la integración de elementos en una nueva unidad o de la separación de los elementos que la componen y que hacen desaparecer dicha unidad. Cuando la contradicción externa se convierte en interna ha surgido una nueva agrupación de elementos. Por ejemplo, tres individuos antes sólo conocidos o amigos pasan a constituir la célula de una organización política. Antes existían entre ellos sólo contradicciones externas. Ahora, en cuanto son miembros de una organización, las contradicciones entre ellos pasan a ser internas desde el punto de vista de que todos son miembros de dicha organización. Lo mismo ocurre cuando los átomos de diferentes elementos, antes externos entre si, se combinan para formar o integrar una molécula de un nuevo compuesto químico y constituir componentes internos de dicha molécula. Cuando la contradicción interna se convierte en extema ha desaparecido una agrupación de elementos. Por ejemplo, se disuelve la célula política anteriormente creada y cada uno de los miembros se convierte en un simple individuo; se descompone la molécula de un compuesto químico y se separan sus elementos. En ambos casos han ocurrido cambios, pero debido a la separación o desintegración de elementos. La conversión de la contradicción externa en la interna marcha en una dirección progresiva: de lo simple a lo complejo, de los elementos aislados a su integración en una unidad. Por el contrario, la conversión de la contradicción interna en externa marcha en una dirección regresiva : de lo complejo a lo simple, de las unidades integrantes a sus elementos simples. Es decir, que la fuente del movimiento opera en dos formas: 1) el reflejo recíproco de la contradicción externa y la interna, que explica el cambio de un elemento o cosa por su interacción con lo externo ; y 2) la transformación recíproca de la contradicción externa y la interna que explica el cambio por agrupaciones o desintegraciones de elementos o cosas. Ambas fuentes y movimientos son simultáneos y en indisoluble unidad. IV. LA LEY DEL TRÁNSITO DE LA CANTIDAD EN CALIDAD Y VICEVERSA Si la ley de unidad y lucha de contrarios nos dice cuál es la fuente del movimiento, o sea, nos habla de la unidad dialéctica de las contradicciones internas y externas, la ley del tránsito de la cantidad en calidad y viceversa indica cómo opera esta interrelación entre lo externo y lo interno a través de los cambios cuantitativos y cualitativos y cómo varía el rol activo y transformador de los determinantes externos e internos Esta ley tiene dos aspectos o momentos. Uno es el tránsito de la cantidad en calidad. El otro es el tránsito de la calidad en cantidad. El uno antecede al otro y viceversa. Ambos se suceden recíprocamente. Toda calidad tiene una determinada medida. Cuando los cambios cuantitativos la trascienden, sobreviene un cambio cualitativo. Y se emplean las expresiones : ha ocurrido un tránsito de la cantidad en calidad, la cantidad se trueca en calidad. La nueva calidad surgida tiene una medida diferente y favorece e impulsa el desarrollo de los cambios cuantitativos. Entonces habría que hablar del tránsito de la calidad en cantidad, del trueque de la calidad en cantidad. En el primer caso la cantidad constituye el factor más dinámico, activo y transformador que modifica la calidad, o sea, la esencia del objeto o fenómeno. En el segundo caso la calidad constituye el factor más dinámico, activo y transformador que impulsa el desarrollo de la cantidad. Y este desarrollo de la cantidad vuelve a llevarnos nuevamente al primer caso. En consecuencia, la naturaleza de esta ley de la dialéctica nos precisa dos momentos o fases del desarrollo en que las contradicciones externas e internas tienen diferente rol dinámico, activo y transformador. _En el caso del tránsito de la cantidad en calidad se destaca el rol dinámico, activo, y transformador de las contradicciones externas que reflejadas en el objeto y actuando a través del rol activo de sus contradicciones y posibilidades internas producen un incremento de los cambios cuantitativos cuya acumulación engendra el salto cualitativo. En este momento la contradicción externa constituye la fuente principal del movimiento y la contradicción interna se destaca por su relativa dependencia de la externa. El esquema determinista que opera aquí puede precisarse diciendo que las causas y contradicciones externas actúan a través de las condiciones y contradicciones internas y del auto movimiento que engendran estas últimas y por esta vía indirecta se determinan a sí mismas. Si hemos dicho que en el tránsito de la cantidad en calidad se destaca el rol activo de la contradicción externa y la relativa dependencia de la interna, no podemos olvidar que la contradicción interna posee siempre auto movimiento y determinada naturaleza y posibilidades. En realidad la acumulación cuantitativa y el salto cualitativo al cual conduce el reflejo de lo externo, es resultado de un feliz encuentro y coincidencia entre la influencia externa de un lado, y el auto movimiento de lo interno y sus posibilidades, del otro, de lo cual resulta un producto híbrido determinado tanto por lo externo como por lo interno. Ahora bien, si no se produce el reflejo de lo externo o éste no es adecuado, dicho producto híbrido no surge. En resumen, lo externo es un catalizador o estimulante del desarrollo interno, pero no sólo eso, pues también contribuye de manera importante a su conformación, o determinación, a través de su reflejo cuantitativo, en última instancia. 224 El tránsito de la cantidad en calidad se aprecia en el caso de la acción de una fuerza externa sobre un cuerpo en reposo que, actuando a través de sus condiciones internas, engendra su impulso y movimiento en el espacio; este tránsito de la cantidad en calidad se aprecia en la acción de la lluvia y la tierra sobre la semilla que produce la aparición de una nueva planta ; es también el caso del surgimiento de una situación social revolucionaria debida a la contradicción externa entre fuerzas productivas y relaciones' de producción que actúa a través y en dependencia de las potencialidades internas del desarrollo histórico y del grado de desarrollo de la conciencia social. Es también el caso de una relación patológica entre la madre y el hijo que engendra en este último un trastorno psíquico. En el caso del trânsito de la calidad en cantidad se destaca el rol dinámico, activo y transformador de las contradicciones internas que surgen en virtud del salto cualitativo y que engendran el auto movimiento, el auto desarrollo de lo interno y posteriormente influyen sobre la interacción externa elevándola a un nivel superior y de esta manera, al transformar el medio externo, repercuten de manera indirecta sobre sí mismas, engendrando cambios cuantitativos internos. En este momento, aunque la contradicción interna se encuentra en constante interacción con la externa, constituye la fuente principal del movimiento, se destaca por su relativa independencia de la externa y por el contrario, esta última resalta en su relativa dependencia de la interna. El esquema determinista que opera aquí puede precisarse diciendo que las causas y contradicciones internas engendran el auto movimiento, actúan sobre la contradicción externa y reciben la influencia de ella, la modifican y por esta vía indirecta se determinan a sí mismas. Este es el caso del movimiento en el espacio de un cuerpo que responde a un impulso interno que lo independiza de la influencia externa que lo generó y que en el curso de la fricción con la superficie por donde se desliza llega a modificar su propio impulso; también podemos apreciar esta fase cuando la planta da flores, frutos, semillas y repercute sobre su medio externo y por esa vía sobre sí misma; es el caso de la revolución triunfante cuya ideología transforma las relaciones de producción, favorece el desarrollo de las fuerzas productivas y por esa vía repercute sobre sí misma y se consolida ; es el caso de los proyectos asumidos por la personalidad adulta que se expresan en la actividad, transforman e¡ medio externo y se consolidan o debilitan por esta vía indirecta. En ambos momentos o fases la contradicción interna refleja y contiene a la externa y viceversa y la ley interna del movimiento es la unidad de lo interno y lo externo. La contradicción interna consiste siempre en la lucha entre la cantidad y la calidad. Pero en el caso del tránsito de la cantidad en calidad, el incremento de la cantidad requiere un salto cualitativo, o sea, una nueva calidad. Y en el caso del tránsito de la calidad en cantidad, la nueva calidad choca con la cantidad existente e impulsa su aumento, o sea, la nueva calidad requiere un incremento de la cantidad. LA LEY DE LA NEGACIÓN DE LA NEGACIÓN. Esta ley expresa la unidad dialéctica que existe entre lo nuevo (lo que niega o sustituye a la viejo : /a negación) y la vuelta al pasado, la repetición de lo viejo (la negación de lo nuevo por lo viejo: la negación de la negación). O sea, esta ley establece la interconexión que existe en el movimiento entre el pasado, el presente y el futuro. Por ejemplo, la semilla se transforma en una planta (lo viejo, la semilla, da lugar a lo nuevo, la planta) y a esto le llamamos negación. Pero a su vez la planta, en virtud de su desarrollo, da nuevas semillas ( o sea, lo viejo, la semilla vuelve nuevamente) y a esto le llamamos negación de la negación. El análisis dialéctico de los hechos nos lleva a la conclusión de que esta ley no actúa sólo en el desarrollo, sino también en el retroceso, en la involución. Esta ley sugiere que el movimiento puede representarse geométricamente como una espiral en donde la repetición de fenómenos o rasgos del pasado se da cada vez a un nivel superior. Sin embargo, el movimiento en espiral puede darse hacia arriba o hacia abajo. Puede hablarse de una espiral ascendente, pero también de una espiral descendente, en la cual la vuelta al pasado se da cada vez a un nivel inferior. A La unidad dialéctica de lo nuevo con la vuelta al pasado. Lo nuevo (la negación) es aquello que surge por primera vez, que no tiene antecedente en el pasado. La repetición de lo viejo (la negación de la negación) es aquello que existió en el pasado y vuelve a repetirse, a reiterarse. Esta diferencia no puede ser soslayada, ambas formas de movimiento existen pero están penetradas y se transforman recíprocamente. La negación es el cambio cualitativo, es lo nuevo que sustituye a lo viejo. Por ejemplo, la semilla engendra a la planta ; el feudalismo se transforma en capitalismo; el joven se convierte en un adulto ; un ser vivo, muere. Pero lo nuevo, la negación, contiene a lo viejo, contiene la repetición de lo viejo, pues hereda de éste todo lo que le permite la continuación del movimiento en una dirección del desarrollo (la negación dialéctica) o en una dirección de retroceso (la simple negación). Veamos ahora la repetición del pasado o la vuelta al pasado, o sea, la negación de la negación. Observamos que la semilla engendra a la planta (negación) y que la planta vuelve a engendrar la semilla (negación de la negación); vemos que el niño pre escolar se convierte en un niño escolar (negación) y que este último se transforma en 225 adolescente, el cual reproduce ciertos rasgos de egocentrismo que caracterizaban la crisis de los 3 a los 5 años, (negación de la negación). Pero la negación de la negación no es simplemente la vuelta al pasado, es siempre la vuelta al pasado en un momento presente y que por lo tanto aporta elementos novedosos. O sea, la negación de la negación, la vuelta al pasado, contiene dentro de sí lo nuevo, que es producto de todo el decurso precedente y de la interacción actual. La nueva semilla no es exactamente igual a aquella que engendró a la planta; el adolescente es diferente dei niño pre escolar. B La negación de la negación y las contradicciones externas e internas. Lo viejo es lo interno, fruto del decurso anterior del objeto y que se conserva en sus condiciones internas como potencialidad o posibilidad determinante de su decurso posterior. Lo viejo también, en última instancia, es un reflejo pero resultante de interacciones externas anteriores, que ya no existen. Lo nuevo es el reflejo de lo externo actual dado a través de las condiciones y contradicciones internas. En la negación, en lo nuevo, se destaca esencialmente la influencia de las contradicciones externas que engendran en última instancia el cambio cualitativo. En la negación de la negación, en la vuelta al pasado, pasan a un primer lugar las condiciones y contradicciones internas como determinantes de la misma. Ahora bien, como ambas están penetradas recíprocamente, tanto en la una como en la otra, participan las contradicciones externa e interna. La negación es la aparición de lo nuevo que constituye un reflejo surgido en la interacción externa. Sin embargo, las contradicciones externas actúan a través de las condiciones y contradicciones externas y por ello la negación conserva todo lo viejo e interno que favorece el movimiento posterior de lo nuevo. La negación de ia negación surge de las condiciones y contradicciones internas que existieron en el pasado y que se conservan en el interior del objeto, pero siempre actúa en dependencia del desarrollo posterior (la negación) y de la interacción externa actual y por lo tanto contiene lo nuevo que ellas engendran. Como ilustración de lo dicho podemos referirnos a la relación entre el desarrollo filogenético y ontogenético de la psiquis. El nacimiento de cualquier ser humano implica una ruptura o negación respecto al óvulo del cual procede y que en la interacción con los espermatozoides y las condiciones del seno materno llega a transformarse en un recién nacido. Sin embargo, este nuevo ser, esta negación, contiene todo lo positivo del desarrollo precedente, todo lo que es condición para su evolución posterior, es decir, contiene la herencia de los padres, sus posibilidades innatas de crecimiento psíquico. El desarrollo psíquico de este ser humano será la negación de la negación, es decir, la repetición de lo viejo, de toda la evolución anterior de las especies (que el individuo conserva en sus potencialidades hereditarias), pero a un nivel superior y nuevo, condicionada por su vida en el medio social, por las nuevas condiciones sociales y culturales en que se encuentra. En consecuencia, esta negación de la negación será la repetición de la evolución de la psique en el desarrollo de las especies que condujo al hombre, pero a un nivel superior, nuevo y diferente, que constituye un reflejo de su vida social actual, o sea, determinado por la contradicción externa entre el individuo y su medio social. La ley de la negación de la negación opera igualmente en la correlación entre las diferentes etapas del desarrollo psíquico ontogenético. Podríamos plantear la hipótesis de que la persona adulta es la expresión superior e irreductible de todo su desarrollo ontogenético previo. En su vida adulta, el hombre va a "repetir" su vida infantil, pero a un nivel superior y diferente en cuanto constituye un reflejo de su interacción posterior, en la adolescencia, juventud y edad adulta actual, con las exigencias y circunstancias sociales que le rodean. C Tesis, antítesis y síntesis. La famosa tríada hegeliana la hemos encontrado en nuestras investigaciones teóricas sobre el desarrollo ontogenético de la motivación humana y la formación de la personalidad. Hemos llegado a la conclusión de que el nivel superior y especifico del ser humano integra armónicamente todas las adquisiciones de etapas anteriores bajo el predominio de las formas últimas que han sido alcanzadas. El adolescente constituye la negación de la negación respecto al niño pre escolar y el escolar, pero no es aún la etapa superior. Su afán de auto afirmación e independencia a toda costa lo separa del niño escolar y lo diferencia del adulto. Pero el adulto es un retomo al niño escolar, a su orientación adaptativa, (la negación de la negación) pero a un nivel superior, dado por la autonomía que surgió en el período adolescente y juvenil. Por lo tanto el adulto es la síntesis de autonomía y adaptación, es la búsqueda de la armonización de ambos contrarios, es un individuo independiente, con criterio propio, pero que a la vez se encuentra indisolublemente unido a la disciplina social, a las exigencias y posibilidades externas y busca realizarse a través de ellas. Tiene un gran sentido de su autonomía y a la vez un gran sentido de su realidad social y biológica. La afirmación es la tesis, la negación es la antítesis y la negación de la negación es la síntesis, la integración de las dos tesis opuestas anteriores a un nuevo nivel, en una nueva forma. Sin embargo, las reflexiones que acabamos de exponer sobre el desarrollo de la personalidad, nos llevan a plantear la hipótesis filosófica de que el momento más alto en el desarrollo de un objeto o de una calidad es aquella negación de la negación (aquella síntesis) que 226 conduce al máximo de armonía y organización entre todos los aspectos o elementos o tendencias, anteriormente opuestos entre sí, que han actuado en el desarrollo de ese objeto, bajo el predominio de su nivel superior y más recientemente logrado. A partir de esta hipótesis, la tríada (tesis, antítesis y síntesis) adquiere una especial significación para comprender el desarrollo de lo simple a lo complejo, del antagonismo a la armonía y concebir el momento más alto de desarrollo de un objeto como el predominio de la armonía entre todos los elementos antes opuestos y antagónicos entre sí. Lo nuevo entra en antagonismo con lo viejo, pero el nivel superior (la negación de la negación, la síntesis) supone la integración y armonización de lo nuevo y lo viejo a un nuevo nivel superior. Esto sugiere una hipótesis para la comprensión del desarrollo histórico social del ser humano. Tesis : en la comunidad primitiva el ser humano era víctima de la naturaleza y estaba sometido a su grupo. Antítesis: la sociedad de clases fue ganando poder sobre la naturaleza y desarrolló la autonomía del individuo al cual convirtió en propietario explotador que se opone antagónicamente al grupo. Síntesis : el futuro de la humanidad ha de ser la integración armónica y superior de estas características opuestas. No es sólo el retorno a la subordinación al grupo, a la propiedad estatal, a un nivel tecnológico muy superior. Es la subordinación al grupo no por un imperativo externo que hace al ser humano simplemente adaptativo, sino que es la subordinación al grupo basada en la autonomía de la personalidad que desarrolló la sociedad de clases. Es la fusión íntima e indisoluble de autonomía y altruismo, de libertad y colectivismo. A esto es lo que llamamos una personalidad espiritualmente superior y que consideramos debe ser la meta y el empeño de la psicología en la lucha por un mundo mejor. De todo lo anteriormente planteado sobre las leyes de la dialéctica, podríamos resumir los principios generales sobre la fuente del movimiento (del desarrollo y del retroceso). • En todo momento la fuente inmediata del auto movimiento y de la actividad se encuentra en las contradicciones internas, aunque siempre en interacción con las externas, pero • en última instancia la fuente mediata del auto movimiento se encuentra en las contradicciones externas que llegan a producir un cambio cualitativo interno actuando a través de las condiciones y contradicciones internas, del rol activo de éstas y de su reflejo en la acumulación cuantitativa ; • sin embargo, estas condiciones y contradicciones internas son irreductibles a las externas pues constituyen la unidad de lo nuevo, lo viejo y su proyección hacia el futuro, que expresan y resumen todo el desarrollo previo, de acuerdo con la ley de la negación de la negación. Este principio universal puede actuar en dos fases o momentos: 1. El tránsito de la cantidad en calidad. En esta fase o momento la fuente principal del movimiento se encuentra en la contradicción externa, mientras que la interna resulta relativamente dependiente de la externa. Pero aquí se cumple el principio universal y la contradicción externa actúa a través de las condiciones y contradicciones internas y de su rol activo, las cuales son irreductibles a las externas y la fuente inmediata del auto movimiento y de su repercusión sobre las influencias externas. 2. El tránsito de la calidad en cantidad. En esta fase o momento la fuente principal del movimiento se encuentra en las contradicciones internas de la nueva calidad dominante, las cuales son relativamente independientes de las externas y producen su modificación, pero aquí se cumple el principio universal ya que las contradicciones internas son influidas en todo momento por las externas y si el movimiento que engendran las internas no resuelve ni supera la contradicción que las engendró, entonces, en definitiva desaparecen la nueva calidad y sus contradicciones internas.

 

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