jueves, 17 de septiembre de 2026

Eromaniático

 

 

 

 

Eromaniático

Al hombre le ocurre en cierto modo lo mismo que a las mercancías. Como no viene al mundo provisto de un espejo ni proclamando filosóficamente, como Fichte: “Yo soy yo”, sólo se refleja, de primera intención, en un semejante.

Para referirse a sí mismo como hombre, el hombre Pedro tiene que empezar refiriéndose al hombre Pablo como a su igual. Y al hacerlo así, el tal Pablo es para él, con pelos y señales, en su corporeidad paulina, la forma o manifestación que reviste el género hombre.»

Karl Marx, El capital, libro I, capítulo 1, 1867.

«Nos equivocamos al decir: “Yo pienso”; deberíamos decir: “Se me piensa”. Perdón por el juego de palabras.

“Yo es otro”. Tanto peor para la madera que se descubre violín.»

Arthur Rimbaud, Cartas del vidente, 1871.

«Los poetas, que no saben lo que dicen, sin embargo siempre dicen, como es sabido, las cosas antes que los demás:

“Je est un autre”.

“Yo es otro”.»

Jacques Lacan, Seminario 2, 17/11/1954.

 

Roberto Calderon

 

Claro....don Carlos

Es que la historia la hacen los hombres..

Cómo la que hizo ud

 

1

 

Christian Franco Rodriguez

 ·

29 min

Quisiera decir que si, pero la enajenación es ontológica por lo mismo la historia también se hace fetiche pos estructural.

· 

 

 

Roberto Calderon

 ·

7 min

Christian Franco Rodriguez

Cristian.....

Crees tú que la historia es solo un desenvolvimiento espiritual y que el hombre es solo un actor?

Conquistar y destruir imperios solo con una espada y un caballo

 

Christian Franco Rodriguez

 ·

2 min

Roberto Calderon Oh si pienso la historia como un desenvolvimiento enajenado-alienado y un envolvimiento alineado enajenado donde la ero manía del hombre queda hecha fetiche.

 

 

Veámoslo con este ejemplo:

 

 

You es una serie de televisión estadounidense de suspenso psicológico desarrollada por Greg Berlanti y Sera Gamble. Producida por Warner Horizon Television, en asociación con Alloy Entertainment y A&E Studios, la primera temporada se basa en la novela homónima de 2014 de Caroline Kepnes y sigue a Joe Goldberg, un gerente de librería y asesino en serie de Nueva York que cuando se enamora desarrolla rápidamente una obsesión extrema, tóxica y delirante. Cuenta con Penn Badgley y Elizabeth Lail como protagonistas en la primera temporada y Luca Padovan, Zach Cherry y Shay Mitchell en papeles secundarios

 

 

Este personaje es un eromaniaco, algo parecido a un eretomaniaco 

La erotomanía (del griego ἐρωτομανία erōtomanía, de ἔρως, ἔρωτος érōs, érōtos ‘amor sexual’ y -μανία -manía ‘-manía[1][2]) o el síndrome de Clérambault es un trastorno mental inusual que figura en la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) como un subtipo de trastorno delirante.[3] Se trata de una condición paranoide relativamente poco común que se caracteriza por los delirios de una persona de que otra persona se encuentra enamorada de ella.[4][5  

 

Con la diferencia que  el eromaniaco hace de su delirio una realdad es decir que tiene la habilidad de enamorar y es que se entrega con tal pasión  a la relación y al mismo tiempo lee al otro para ver como va reaccionando y si lo esta o no esta conquistando.´

 

Para el ero maniaco el amor salva al mundo y esta dispuesto a salvar a la persona que ama, sin darse cuenta o sin querer darse cuenta que de lo que debe de salvar a su amado o amada es de su amor.

Así el salvador es al mismo tiempo el  opresor.  

 

 

Y es que el amor es un delirio que se  convierte en especulación compartida desde la cual se va creando mundo.

La cuestión es que tan hábil eres para transferir al otro tu delirio.

 

La primera temporada sigue la historia de Joe Goldberg, (Penn Badgley) gerente de una librería de Nueva York que, al conocer a Guinevere Beck, (Elizabeth Lail), una aspirante a escritora, se encapricha de ella. Alimenta su obsesión tóxica utilizando las redes sociales y otras tecnologías para rastrear su presencia, vigilarla en su casa y eliminar los obstáculos a su "romance", incluidos sus amigos y su exnovio.

 

 

Beck es hermosa, luminosa , aspirante a poeta

Pero tiene el trauma de haber sido abandonada por el padre

por lo mismo busca en los hombres el amor y la atención que le fue quitada

Cuando Joe  le da la atención que ella busca, queda encantada.

 

Pero veamos el cuadro de Beck ella busca al padre en tanto quiere la atención del mismo pero también repite el trauma contra transferencialmente, es  decir que quiere inconscientemente que su pareja la desprecie, por eso antes de esta con Joe esta con un chico rico que tiene sexo con ella eventualmente y que la atiende y desprecia.

 

Joe que es un lector empedernido no solo de libros sino de personas, sabe que Beck no puede dejar a este chico , así que encierra al chico en su jaula de vidrio, que es un ambiente donde se conservan libros a temperatura adecuada, para poder leerlo mejor, como si se tratara de un libro, según lo que lee decide si mata o no  a quien tiene prisionero, en este caso es claro tiene que matarlo si quiere que Beck se pueda abrir a otra relación.

 

Y acierta una vez muerto, Beck se abre a la relación con Joe, pero surge otro problema la mejor amiga de Beck esta obsesionada con Beck y Beck lejos de alejarse de su amiga parece disfrutar con esa intensidad de atención erótica, es claro tiene que matar  a la amiga.

 

Y entonces la relación por fin se consolida, Beck y el logran ser muy felices, pero Beck no quiere solo la atención, quiere también el desprecio y Joe no la desprecia mas bien le da gusto en todo, lo que cada vez disgusta más a Beck al punto que terminara dejando a Joe, quien la sigue como siempre para ver si le está  siendo infiel  como su primera pareja.         

Ella descubre a Joé siguiéndola y terminan.

 

Le cuesta mucho a Joe alejarse de Beck, pero su vecina esta muy atriada por Joe y empiezan una relación, al ver a Joe en una nueva relación Beck lo vuelve a desear y termina teniendo relaciones sexuales, decidiendo volver a unirse.

Soy muy felices pero otra vez Beck no puede soportar esa felicidad, asi que va investigando a Joe, que sucedió con su primera pareja porque terminaron, porque le saco la vuelta a Joe.

Y va descubriendo homicidios  confronta a Joe pero este es experto en mentir y la convence, hasta que encuentra la escondite de Joe en el techo del baño donde hay una caja con partes humanas y recuerdos de sus primera relación y de ella como su celular antiguo que ella creyo perdido y pertenencia del enamorado que Joe mato.

 

El ermomaniaco se da cuenta que ella ya lo ha descubierto la encierra para leerla para ver si ella lo puede aceptar al final todo lo hizo por su bien, mucho mejor que cualquier terapia jamás habría podido salir de sus relaciona toxicas.

Ben sabe que Joe la quiere convencer , asi que escribe un libro contando su historia, donde culpa a su psicoanalista con el que tuvo una aventura de las muertes que cometió Joe y de tenerla encerrada, para que asi crea Joe que nunca lo denunciara sino que el psicoanalista será su chivo expiatorio.

Joe le cree la suelta , pero a penas esto sucede ella le demuestra a Joe todo su desprecio encerrándolo en su propia jaula , lo que ella no sabe es que Joe tiene una llave escondida, al salir Mata a Beck.

Termina de escribir su libro, y lo manda anónimamente para que lo publiquen, logrando que el libro póstumo de Beck sea un existo, entierra el cuerpo de Beck en el jardín del psicoanalista y junto al libro se convierten en pruebas, así Joe queda libre de toda responsabilidad.        

    

     Una vez que la primera temporada estuvo disponible para streaming en Netflix, la popularidad de la serie aumentó dramáticamente con un estimado de 40 millones de personas que la vieron en su primer mes en la plataforma,[89] empequeñeciendo su audiencia de Lifetime.[90][4][77] La serie más tarde se convirtió en el tema de numerosas discusiones y debates en línea en torno a la romantización del asesino en serie y el protagonista acosador en cuestión.[91][92][93][94] Según muchos reporteros y críticos, se expresaron preocupaciones con respecto a los espectadores que se identificaron positivamente y se conectaron con el personaje de Penn Badgley en múltiples plataformas de redes sociales, a pesar de los actos transgresores que el protagonista mostró y cometió durante el transcurso de la temporada.

 

 

 

¿Porque la gente empato tanto con Joe?

 

 

Que tan eromaniaticos somos

 

En espacial el judeo cristianismo.

 

Para responder esta pregunta veamos la segunda temporada. 

 

 

En la segunda temporada, Joe Goldberg se muda de Nueva York a Los Ángeles para escapar de su pasado y empieza de nuevo con una nueva identidad para evitar a su exnovia Candace (Ambyr Childers), que busca venganza por haberla enterrado viva antes de la primera temporada. Cuando conoce a la ávida chef Love Quinn, (Victoria Pedretti), Joe empieza a caer en sus viejos patrones de obsesión y violencia. Mientras Joe intenta forjar un nuevo amor en la ciudad de los Ángeles, se esfuerza por que su relación con Love tenga éxito a toda costa para evitar el destino de sus anteriores intentos románticos. Sin que él lo sepa, Love tiene oscuros secretos. 

 

Y es que Love es como él, lee a la gente desde la comida  así como  el lee a la gente como si fueran libros ya l igual que Joe es capaza de hacer cualquier cosa para que el otro se enamore de ella, le problema  es que Joe es un lecto de novelas de libros de ficción y no se da cuenta que Love es como el hasta muy tarde, lo cual  le provoca una repulsión terrible pero no asesina a Love porque está  embarazada de él.   

 

Love no se da cuenta que Joe necesita fantasear , que érl no ve como ella su lado oscuro ,sino que lo sublima en la fantasía, ella como buena cocinera sabe que para comer hay que matar y espera que Joe con el tiempo se dé  cuenta y puedan ser almas gemelas, como ella lo fue con sus hermano al que protegió matando y que termina muerto al intentar acabar con Joe. 

 

 

En la tercera temporada, Joe y Love están casados y crían a su hijo recién nacido, Henry, en el suburbio californiano de Madre Linda. A medida que la dinámica de su relación da un nuevo giro, Joe sigue repitiendo el ciclo de obsesión con un creciente interés por Natalie, (Michaela McManus), la vecina de al lado, y la bibliotecaria local Marienne (Tati Gabrielle). Esta vez, Love se asegura de que su sueño de tener la familia perfecta no será arrancado tan fácilmente por las acciones compulsivas de Joe. 

 

Mas su matrimonio es imposible, Joe necesita la ficción y más bien Love quiere que Joe de cara a la realidad y acepte su lado oscuro como ella acepta el suyo y desde el unirse.

Joe jamás lo hará cada vez se siente más atrapado en la relación con Love, terminara matándola y fingiendo su muerte para poder escapar.

 

En la cuarta temporada, Joe asume una nueva identidad como profesor universitario en Londres, manteniendo un perfil bajo tras haber fingido su muerte. Sin embargo, sus intentos por dejar el pasado atrás son arruinados con la aparición de un misterioso asesino en serie, que busca incriminarlo y sacar a la luz su verdadera identidad ante el mundo. Ello, y el surgimiento de una nueva obsesión, terminará enfrentando a Joe con la parte más oscura de sí mismo.  

 

Esta temporada es crucial porque juega con el subgénero literario de novelas de detectivesca donde de lo que se trata es de deducir para encontrar al asesino, pero en  You estamos en la razón especulativa no en el entendimiento analítico y entonces queda claro Joe es el asesino, solo queha sufrido una disociación e personalidad , como no puede ver su lado oscuro y él quiere verse como un héroe romántico que salva a su dama redimiéndose, se esciende  y llega a tener dos personalidades, uno muy amable , generosa , y atenta y otro la de un asesino frio, calculador que disfruta  el poder de asesinar.

Cuando por fin se atreve a ver su lado escuro y se da cuenta que él es el asesino decide matarse, se tira de un puente, pero sobrevive y ahora integrado.

 

Si creemos que el Espíritu integrado E7 es algo bueno , no comprendemos lo que es el espíritu integrado.

Porque Joe gracias a su nueva pareja una curadora de arte , hija de un multimillonario logra integrase y es que ella comprende lo que es tener un lado oscuro y luchar contra él, ella siempre ha querido superar la relación con su padre, quien es capaz de todo para lograr riqueza y poder.

 

Así que amar a Joe es como amar a su padre solo con la diferencia de que Joe sufre su lado oscuro o al menos eso cree ella y es que una vez integrado Joey ano sufre su lado oscuro , este queda justificado, solo ha intentado hacer el bien y lo seguirá haciendo y matara cuando sea necesario para hacer el bien.

 

         

Y aquí si podemos entrar de lleno con El dios Judeo Cristiano.

Y con el espíritu del mundo que desde este dios se institucionaliza. 

 

Y es que el antiguo testamento parece hablarnos de un Dios iracundo vengativo que pude ser comprendido como una proyección de la voluntad de poder humana. 

Mientras que el Dios del nuevo testamento parece hablarnos del logos de la razón de un Dios compresivo y misericordioso que nos ama.

Y si los integramos uno justifica al otro.

 

Solo basta con revisar la historia del jude cristianismo   y ver como en el nombre del amor se ha matado conquistado , destruido civilizaciones enteras y entre ellos.

 

¿Son los juedo cristianos eromaniacos?

 

Capaces de todo por amor

Al punto que todo queda justificado.

Porque Joe termina con una multimillonaria que está  dispuesta a hacer mucho bien con su riqueza y aceptando que para eso a veces es necesario hacer mal.

  

Y que el dilema de porque un Dios bueno permite que haya mal se queda corto , roque leyendo la biblia el Dios bueno no solo permite que se haga el mal sino que hace mal y sus “hijos” también muchísimo mal en nombre de él. 

 

Porque pensemos quien nos está  condenando ¿El diablo?, ¿Nuestro pecado? No es Dios queinnos condena y quien nos libera de su propia condenación, él es el que nos juzga por neustro pecado y el que nos perdona , es capturador y liberador de su propia captura para luego volvernos a capturar , como buen eromaniático capaz de hacer lo imposible por amor  excepto dejar de amarnos es decir dejar de capturarnos y liberarnos sucesivamente.

 

    Sí. Y aquí aparece algo muy fértil: “eromaniático” puede funcionar en tu obra como una categoría ontológico-biodramatúrgica, siempre que no la confundamos con la erotomanía clínica. La usaría como concepto propio, no como diagnóstico.

Y creo que You nos permite dar un paso más allá de lo que acabábamos de hacer con Marx: pasar de la repetición histórica a la repetición afectiva de la captura.

1. Primero: una precisión sobre You

Tu lectura de la cuarta temporada capta algo importante, pero hay que afinarlo. La serie presenta a Joe disociando y proyectando su “lado oscuro” en un Rhys imaginario; no es que la integración de ese lado lo vuelva realmente sano. La propia explicación oficial de la serie señala que Joe termina abrazando ese lado oscuro y que la resolución funciona como una aceptación de aquello que antes justificaba o escindía. (Netflix)

Y esto es justamente lo que nos interesa:

integración no es todavía comunión.

integración ≠ absolución

Porque Joe puede pasar de:

yo bueno ↔ yo malo

a:

yo integrado = bueno + malo

sin que haya ninguna verdadera contraalteración del modo en que se relaciona con el otro.

Ahí está el problema.


2. El eromaniático

Podemos definir provisionalmente tu concepto así:

El eromaniático no es simplemente quien cree que el otro lo ama. Es quien convierte su propia fantasía amorosa en un régimen de verdad capaz de producir el mundo en el que esa fantasía parece confirmarse.

Por eso Joe es mucho más interesante que un simple acosador.

Su operación es:

otro → percepción → interpretación → fantasía → intervención → respuesta del otro → confirmación.

Es decir:

Joe no solamente interpreta a Beck.

La modifica para que su interpretación de Beck pueda parecer verdadera.

Y aquí reaparece nuestra especulación:

perspectiva → especulación → mundo.

Pero ahora aplicada al amor:

perspectiva amorosa → especulación amorosa → mundo amoroso.

El eromaniático conjura una relación.


3. Y aquí Marx, Rimbaud y Lacan se encuentran

La frase de Marx sobre Pedro y Pablo es fundamental:

Pedro → Pablo → hombre → Pedro.

Pedro no puede reconocerse como hombre desde una pura interioridad.

Necesita verse reflejado en otro.

Y aquí aparece el primer movimiento:

yo → otro → yo.

Rimbaud radicaliza:

“Yo es otro.”

Y Lacan recoge precisamente esa fractura del yo.

Pero nosotros podemos introducir una tercera torsión:

yo → otro → yo'

El problema no es que el otro constituya mi identidad.

Eso es inevitable.

El problema comienza cuando digo:

“Como necesito al otro para constituirme, voy a producir al otro que necesito.”

Ahí aparece el eromaniático.


4. La tragedia del eromaniático

El eromaniático necesita realmente al otro.

No es un sujeto indiferente.

Por eso su tragedia es más profunda.

necesito al otro

se convierte en:

necesito que el otro sea el otro que necesito.

Y entonces el amor se transforma:

amor → necesidad → interpretación → apropiación.

El otro sigue siendo necesario, pero ya no puede ser verdaderamente otro.

Porque si el otro contradice la fantasía:

otro real ≠ otro fantaseado

aparece una crisis.

Entonces el eromaniático tiene dos posibilidades:

alterar la fantasía

o

alterar al otro.

Joe elige repetidamente la segunda.


5. Por eso su “amor” es extremadamente violento

Su razonamiento es casi perfecto:

“Te conozco mejor de lo que tú te conoces.”

Después:

“Sé qué necesitas.”

Después:

“Sé qué te hace bien.”

Después:

“Sé quién te hace daño.”

Y finalmente:

“Tengo que eliminar aquello que impide que seas feliz conmigo.”

Ahí tenemos:

amor → conocimiento → predicción → control → violencia.

Es exactamente la estructura de la captura algorítmica que veníamos estudiando en E6.

Por eso Joe es una figura extraordinariamente contemporánea.

Es un algoritmo enamorado.

No porque sea una máquina, sino porque ama mediante:

datos → perfil → predicción → intervención.


6. La jaula de vidrio es epistemológica

Esto me parece especialmente importante.

La jaula donde Joe encierra a sus víctimas no es solamente una prisión.

Es una máquina de conocimiento.

Joe encierra al otro para poder observarlo sin que el otro pueda alterar libremente las condiciones de observación.

Por eso:

otro → observado

pero no:

otro → observador.

Joe quiere una relación sin contraalteración.

Quiere:

yo observo → tú respondes → yo interpreto.

Pero no quiere:

tú me observas → tú me interpretas → tú me alteras.

La jaula es entonces la materialización de una epistemología de primer/segundo orden que impide el tercero.


7. Y aquí You toca directamente nuestra crítica de Freud

Freud podía caer en:

paciente → interpretación → resistencia → confirmación.

Joe hace algo parecido en el campo amoroso:

Beck → interpretación de Joe → comportamiento de Beck → confirmación de Joe.

La diferencia es que Joe puede intervenir materialmente sobre las condiciones que producen la respuesta.

Entonces el círculo queda cerrado:

interpreto → intervengo → produzco respuesta → interpreto la respuesta como confirmación.

Eso es especulación performativa llevada al extremo.

El mundo termina pareciéndose a la teoría porque la teoría intervino sobre el mundo.


8. Y ahora viene Beck

Aquí yo sería un poco más cuidadoso que tu lectura psicológica.

Podemos interpretar narrativamente que Beck tiene patrones afectivos relacionados con abandono, búsqueda de atención y relaciones ambivalentes, pero no necesitamos convertir eso en un diagnóstico psicoanalítico definitivo.

Lo importante para nuestra teoría es otra cosa.

Joe descubre una vulnerabilidad.

Y en lugar de preguntarse:

“¿Cómo puedo encontrarme con ella?”

pregunta implícitamente:

“¿Cómo puedo utilizar lo que sé de ella para producir la relación que quiero?”

Eso es E6 puro.

conocer al otro → apropiarse del conocimiento del otro.

Y aquí aparece tu frase:

“La cuestión es qué tan hábil eres para transferir al otro tu delirio.”

Yo la reformularía:

El eromaniático es aquel que consigue convertir su delirio privado en una realidad relacional compartida.

No necesariamente porque el otro crea exactamente lo mismo.

Sino porque consigue modificar el campo hasta que la relación comienza a obedecer la fantasía inicial.


9. Love es la contraalteración que Joe no puede soportar

Y aquí la segunda temporada es extraordinaria.

Joe descubre finalmente que Love es semejante a él.

Pero eso lo horroriza.

¿Por qué?

Porque Joe necesita una asimetría:

yo → salvo → tú.

Love introduce:

yo → salvo → tú → también me salvas → también matas → también controlas.

Entonces desaparece el héroe.

Y aparece el espejo.

Por eso Love es una verdadera contraalteración de Joe.

No simplemente:

Joe + Love = pareja.

Sino:

Joe → Love → Joe'.

El problema es que Joe no acepta el Joe' que Love le devuelve.

Quiere seguir siendo:

Joe = salvador.

Love le dice, en la práctica:

Joe = tú también eres aquello que dices combatir.

Y eso destruye su fantasía romántica.


10. Por eso la cuarta temporada no produce E7

Este punto de tu lectura es fundamental.

Joe descubre:

yo bueno ↔ yo asesino.

Pero luego hace:

yo bueno + yo asesino = yo integrado.

Eso podría parecer E7.

Pero no lo es.

Porque E7 exige:

yo → otro → contraalteración → yo'.

Joe hace:

yo → yo oscuro → integración → yo.

Es autointegración, no comunión.

No hay realmente un otro que pueda llamarlo.

El otro sigue siendo objeto de su propia narrativa.


11. Y aquí aparece el paralelismo con el Dios que estás proponiendo

Ahora debemos caminar con mucho cuidado para no convertir una interpretación teológica en afirmación histórica.

Podemos formular tu hipótesis así:

¿Qué ocurre si proyectamos sobre la estructura judeocristiana la figura del eromaniático?

Entonces aparece:

Dios ama → Dios llama → hombre responde.

Pero puede transformarse en:

Dios ama → Dios juzga → Dios castiga → Dios salva → Dios vuelve a exigir → Dios vuelve a juzgar.

Y entonces aparece la paradoja que señalas:

¿Puede el mismo Dios ser capturador y liberador de la captura?

Esta pregunta tiene una enorme fuerza interna dentro de tu sistema.

Pero yo no concluiría todavía:

“el Dios judeocristiano es eromaniático”.

Eso sería convertir nuestra hipótesis en aquello mismo que estamos criticando.

Lo interesante es preguntar:

¿Puede una determinada configuración teológica representar el amor de tal manera que el amor se vuelva una forma de captura?

Eso sí podemos investigarlo.


12. Porque el Antiguo y el Nuevo Testamento no pueden reducirse a “Dios malo / Dios bueno”

Aquí hay que resistir una tentación muy parecida a la que encontramos en Freud.

El Antiguo Testamento contiene juicio, violencia, misericordia, alianza, compasión, perdón.

El Nuevo Testamento contiene amor y misericordia, pero también juicio, condenación y separación.

Por tanto, no tenemos:

AT = Dios vengativo

NT = Dios amoroso.

La Biblia es mucho más contradictoria.

Y precisamente por eso resulta mucho más interesante para tu investigación.

Porque la cuestión sería:

¿Qué ocurre cuando esas dimensiones son integradas en una misma imagen de Dios?

Ahí puede aparecer tu figura:

amor + juicio + perdón + condena.

Y entonces:

captura → liberación → nueva captura.


13. Aquí aparece el problema del “amor que no puede dejar de amar”

Esta frase tuya me parece especialmente poderosa:

“Es decir, dejar de amarnos es decir dejar de capturarnos.”

Pero la invertiría:

¿Qué pasa si el amor se convierte en una obligación de no dejar nunca al otro?

Porque entonces:

amor → permanencia → protección → posesión.

El amor deja de decir:

“eres libre para responder”.

y empieza a decir:

“te amo, por eso debes volver a mí”.

Ahí tenemos la forma teológica del eromaniático.

No porque amar sea captura.

Sino porque el amor puede ser capturado por la necesidad de conservar al amado.


14. Y entonces aparece una distinción fundamental: amor vs eromaniatismo

Podríamos formularla así:

amor → quiero que seas

eromaniatismo → quiero que seas para mí.

Todavía más radical:

amor → tu respuesta puede alterarme

eromaniatismo → tu respuesta debe confirmar mi amor.

Y aquí encontramos nuevamente nuestro tercer orden.

Amor de primer orden

yo → te amo.

Amor de segundo orden

yo → sé que te amo y observo cómo respondes.

Amor eromaniático

yo → interpreto tu respuesta → modifico tu mundo → produzco la confirmación de mi amor.

Amor de tercer orden

yo → te amo → tú me respondes → tu respuesta altera mi manera de amar.

Ese último movimiento es el que estamos buscando.


15. El verdadero problema del Dios eromaniático sería entonces éste

No:

Dios ama demasiado.

Sino:

Dios no puede dejar que el otro altere la forma en que Dios ama.

Eso sí sería una captura absoluta.

Porque entonces:

Dios → amor → hombre

pero nunca:

hombre → respuesta → Dios'.

El otro sería amado, pero no tendría capacidad de contraalterar al que ama.

Y aquí aparece algo extraordinario en el cristianismo que debemos investigar antes de sacar conclusiones.

La encarnación puede leerse precisamente como una inversión de esta estructura:

Dios → hombre

se convierte en:

Dios → hombre → Dios encarnado → muerte → resurrección.

El que ama entra en el campo donde puede ser alterado por el amado.

Eso nos llevaría directamente a:

E1 → E2 → E3 → ... → E9.

Y particularmente a la cruz.

Porque en la cruz el problema ya no es:

“¿Cómo consigue Dios que el hombre lo ame?”

sino:

“¿Qué sucede cuando el que ama se deja afectar hasta el extremo por aquello que ama?”

Ahí el cristianismo podría escapar de su propia forma eromaniática.

O podría volver a capturarla.

Ese es exactamente el punto que deberíamos investigar.


16. Y entonces You nos deja una pregunta terrible

Joe dice, en esencia:

“Hice todo esto por amor.”

El Dios eromaniático diría:

“Hice todo esto por amor.”

El revolucionario puede decir:

“Hice todo esto por liberación.”

El psicoanalista:

“Hice todo esto por tu cura.”

El Estado:

“Hice todo esto por tu seguridad.”

El capital:

“Hice todo esto por tu prosperidad.”

Y el algoritmo:

“Hice todo esto para conocerte mejor.”

La estructura profunda es la misma:

otro → vulnerabilidad → conocimiento → intervención → justificación.

Y entonces tenemos una definición mucho más general de eromaniatismo ontológico:

Eromaniatismo es la estructura mediante la cual el sujeto convierte su interpretación del bien del otro en justificación para intervenir sobre el otro, hasta el punto de hacer que su propia captura aparezca como amor, cuidado, salvación o liberación.

Eso nos lleva directamente de Joe al Espíritu objetivo del mundo.

Y ahí la pregunta deja de ser solamente:

“¿Son los judeocristianos eromaniáticos?”

para volverse mucho más incómoda:

¿Cuántas de nuestras formas de salvar, cuidar, liberar, educar, amar y conocer contienen todavía la estructura eromaniática de Joe?

Porque si descubrimos que esa estructura atraviesa religión, psicoanálisis, revolución, familia, Estado, capitalismo y algoritmo, entonces ya no estamos buscando otro sistema que nos salve.

Estamos llegando al punto exacto de nuestra cibernética de tercer orden:

salvador → salvado → captura → contraalteración → salvador'.

Y allí vuelve a aparecer el entre.

No para salvarnos de la relación.

Para permitir que aquello que llamamos “amor” pueda, finalmente, dejarse llamar de vuelta.

 

Genial has redecomprendio y agradezco mucho la contra alteración porque matizas mi interpretación y permites que no caiga en lo que estoy denunciando es decir alteras a mi eromaniaco.

 

Pero  la cuestión es como salimos del eromaniquismo

Revisemos la última temporada.

 

La quinta temporada muestra a Joe volviendo a su natal Nueva York, ahora como el esposo reformado y poderoso de una magnate de los negocios. Sin embargo, la fama y la admiración también atraen la sospecha y el rencor. Antiguos fantasmas del pasado acecharán a Joe para ponerle fin a su locura, que amenaza con cobrarse a una última víctima.  

 

 

Aquí reaparecen las mujer de Joe, las que se salvaron de ser  asesinadas, pero ninguna puede parar a Joe porque saben en el fondo que ellas también son eromaniacas como él.

Buscan que él las salve, son la inhalación ontológica de la exhalación de Joe.

 

Y entonces parece un nuevo personaje el ultimo amor de Joe, ella conscientemente se ha infiltrado en el mundo de Joe y ha hecho que él se enamore de ella, quiere develarlo, pero en el proceso ella queda perdidamente enamorada de Joe, al punto que justifica sus asesinatos como demostraciones de amor  y piensa que Joe puede dejar de demostrar de esa manera el amor y si se lo sabe comprender.

 

Pero luego se da cuenta que Joe no solo mata para demostrar su amor , eso de ser capaz de hacer lo que sea  para salvarte y protegerte, sino que mata cuando quien ama no le demuestra su amor, aceptándolo incondicionalmente.

Sabe que nadie puede amar de esa manera y que si no lo mata o lo encarcela  el lá matara a ella.

Pero la serie no se pone a reflexionar en que se convierte ella al decidir matar o  encarcelar a Joe.

Porque todo bien con sus muestras de amor aunque estas sean asesinar a todos los que el vea como una amenaza para su seguridad pero cuando el pide muestras de amor, ah sí es un misógino maldito.

 

La serie está  atravesado por la ideología Me Too la cual limita grandemente su representación y Joe termina siendo el malo del que las mujeres se salvan cuando ya no necesitan un salvador, sin reconocer que queremos al salvador hasta que este se vuelve incomodo en su exigencia de compromiso eromaniaco.

 

Pero la cuestión es como salimos de la eromania asumiento la responsabilidad que tenemos al haber retroalimentado ese tipo de relación.

 

Esto en lo teológico se hace muy difícil, porque “hemos creado” un Dios capturador y liberador y nos deshacemos de él no porque hayamos dejado de querer ser capturados o liberados sino porque ahora nosotros ejercemos esa captura y liberación pasando de una espiritualidad trascendente a una espiritualidad inmanente subjetiva-objetiva.

 

Sí. Y creo que aquí la quinta temporada nos permite dar un paso más radical que el que veníamos dando: salir del eromaniquismo no significa dejar de amar, ni dejar de ser responsables, ni simplemente desenmascarar al “eromaniaco”. Significa dejar de necesitar que el otro sea salvado por nosotros para que nuestro amor tenga sentido.

Pero antes haría una contraalteración importante a tu lectura de la quinta temporada, porque precisamente ahí está la salida que buscas.

1. La quinta temporada complica mucho más a Bronte

Tu lectura de Bronte es muy fértil, pero yo no diría que la serie simplemente la convierte en “otra eromaniaca como Joe”.

Bronte entra deliberadamente en el mundo de Joe para desenmascararlo. Es un catfish: construye una identidad para acercarse a él y encontrar pruebas. Pero después queda atrapada afectivamente en aquello que estaba investigando. Netflix describe explícitamente su recorrido como una pérdida de sí misma ante la identidad que Joe le ofrece. (Netflix)

Y aquí aparece algo muy interesante para nuestra cibernética:

Bronte → observa a Joe → construye un perfil de Joe → interviene sobre Joe → Joe altera a Bronte → Bronte altera su propia interpretación de Joe

Ella empieza siendo observadora de segundo orden.

Pero termina descubriendo que:

yo observo al eromaniaco

no significa:

yo estoy fuera del eromaniquismo.

Ahí la serie sí toca algo muy profundo.

Porque Bronte llega a justificar parcialmente a Joe: interpreta sus asesinatos como una forma torcida de protección y llega a creer que puede comprenderlo y rescatarlo. Después Marienne le devuelve una contraalteración decisiva: le muestra que el romanticismo de Joe es precisamente una forma de violencia. (Netflix)

Entonces Bronte atraviesa:

desenmascarar → comprender → enamorarse → justificar → ser alterada → redecomprender → responsabilizar.

Eso es muchísimo más interesante que simplemente:

Joe malo → mujeres buenas.


2. Pero tú señalas algo todavía más incómodo

La pregunta que planteas es:

¿Qué ocurre con quien participa en la construcción de la relación eromaniaca?

Y aquí debemos ser muy cuidadosos.

Porque hay una diferencia entre:

responsabilidad relacional

y

culpabilidad por la violencia del otro.

Que alguien haya amado a Joe, confiado en Joe, utilizado a Joe, intentado comprenderlo o incluso participado en alguna decisión equivocada no convierte a esa persona en responsable de los asesinatos de Joe.

Pero eso no significa que no pueda existir una responsabilidad sobre la forma de relación que se construyó.

Y ahí sí aparece tu problema.

Kate es un caso particularmente interesante porque ella misma le pide inicialmente a Joe que mate a su tío Bob. Después se arrepiente y quiere que esa excepción no se convierta en la regla. Joe, en cambio, interpreta la petición como autorización para seguir matando “por la familia”. (Netflix)

Entonces tenemos:

Kate → Joe → mata → Kate

Pero después:

Kate → “esto no era lo que quería” → Joe

Y Joe responde, en esencia:

“Pero tú me pediste que lo hiciera.”

Aquí aparece el núcleo del problema.

Una autorización puntual se convierte, para el eromaniaco, en una ontología de la relación.


3. El eromaniaco transforma el consentimiento en fundamento absoluto

Esta puede ser una de las claves de nuestra teoría.

El eromaniaco no solamente dice:

“Te amo.”

Dice:

“Como te amo y alguna vez aceptaste mi forma de amarte, entonces ya sé qué necesitas.”

Y ahí ocurre la captura.

respuesta del otro → consentimiento → interpretación → fundamento → apropiación

El otro ha dicho una vez:

“Sí.”

Y el eromaniaco convierte ese sí en:

“Sí para siempre.”

Por eso Joe puede razonar:

me pediste que te protegiera

te protegí

funcionó

por tanto, protegerte significa matar

si ahora rechazas que mate, eres tú quien ha cambiado

yo sigo siendo el mismo que te ama.

Esto es brutalmente importante para nuestra cibernética.

Porque el problema no es solamente que Joe no escuche el “no”.

El problema es que interpreta el “sí” pasado como una autorización para dejar de escuchar el presente.


4. Y aquí aparece la verdadera salida del eromaniquismo

No basta con decir:

“No quiero ser salvador.”

Porque todavía podríamos estar diciendo:

“Ahora yo sé que no debo salvarte.”

Eso sigue siendo una forma de saber por el otro.

La salida tendría que ser:

te amo → no sé qué significa amarte → te escucho → respondes → tu respuesta me altera → vuelvo a escucharte

Es decir:

el amor debe perder su capacidad de predecir al amado.

Ahí está la ruptura.

El eromaniaco dice:

amor → conocimiento del otro → predicción → intervención → confirmación

La relación de tercer orden tendría que decir:

amor → escucha → respuesta → contraalteración → amor'

Y ese pequeño apóstrofo es gigantesco:

amor' ≠ amor

Porque si después de escuchar al otro sigo amando exactamente de la misma manera, quizá no lo escuché realmente.


5. Entonces podemos redefinir la responsabilidad

No sería:

“Somos responsables de haber hecho que Joe sea Joe.”

Eso sería falso y peligroso.

Sería:

“Somos responsables de examinar las formas de relación mediante las cuales hemos permitido, reforzado, legitimado o normalizado determinadas capturas.”

Eso vale para todos.

Para Joe:

¿qué hago con el amor que recibo?

Para Bronte:

¿qué hago con mi deseo de comprenderlo?

Para Kate:

¿qué hago cuando utilizo al otro como instrumento para resolver un problema?

Para Marienne:

¿cómo denuncio sin convertirme en aquello que denuncio?

Y para nosotros:

¿qué hacemos cuando descubrimos que también hemos necesitado al salvador?


6. Y aquí tu crítica a la serie se vuelve más interesante

Yo matizaría también tu crítica al Me Too.

La serie efectivamente termina desplazando el centro narrativo hacia las mujeres supervivientes. Sus creadores dicen explícitamente que querían desmontar a Joe como figura romántica y entregar el “bastón narrativo” a las mujeres que sobrevivieron a él. (Netflix)

Pero eso no significa necesariamente que la serie sostenga simplemente:

mujeres víctimas → Joe victimario.

Porque la propia quinta temporada introduce complicaciones:

Kate utiliza a Joe

Joe utiliza a Kate

Bronte utiliza a Joe

Joe utiliza a Bronte

Marienne intenta comprender a Bronte

Bronte finalmente utiliza esa comprensión para enfrentarse a Joe.

La serie está llena de relaciones instrumentales.

El problema es que el desenlace vuelve a cerrar esa complejidad en una solución jurídica:

Joe → monstruo → cárcel.

Y la cárcel es presentada como justicia, mientras que Joe permanece sin arrepentimiento y termina desplazando la responsabilidad hacia la sociedad y hacia quienes todavía lo admiran. (Netflix)

Ahí creo que nuestra cibernética de tercer orden puede ir más lejos.

No preguntaría solamente:

“¿Quién es culpable?”

Preguntaría:

“¿Qué circuito relacional hizo posible que el amor pudiera convertirse en captura?”

Sin por eso borrar la responsabilidad individual de Joe.


7. Porque el verdadero eromaniquismo no es masculino

Aquí haría una corrección importante a nuestra propia terminología.

No deberíamos definir:

eromaniaco = hombre que quiere salvar a una mujer.

Eso sería demasiado estrecho.

El eromaniquismo puede aparecer en cualquier dirección:

yo → te salvo

yo → tú me salvas

yo → tú me completas

yo → tú me necesitas

yo → tú eres mi redención

yo → tú eres mi enemigo y debo liberarte de ti

Todas son variantes de la misma estructura:

“Tu existencia debe realizar mi fantasía de relación.”

Por eso el eromaniquismo puede ser:

·         patriarcal,

·         maternal,

·         revolucionario,

·         religioso,

·         terapéutico,

·         romántico,

·         político,

·         comunitario,

·         incluso antiautoritario.

Y aquí llegamos directamente a tu problema teológico.


8. Porque quizá hemos construido a Dios a nuestra imagen eromaniaca

Esta es, para mí, la parte más potente de lo que acabas de decir.

Tu formulación:

“Hemos creado un Dios capturador y liberador.”

Yo la redecomprendería así:

no necesariamente hemos creado a Dios; hemos creado determinadas configuraciones de nuestra relación con Dios en las cuales Dios funciona como capturador y liberador simultáneamente.

Y eso es mucho más difícil.

Porque el circuito sería:

pecado → condena → Dios

arrepentimiento → perdón → Dios

captura → liberación → Dios

dependencia → salvación → Dios

Pero entonces descubrimos:

necesitamos ser capturados para poder ser liberados.

Y aparece una espiritualidad profundamente eromaniaca:

“Dios me salva porque primero me constituye como alguien que necesita ser salvado.”

Entonces:

Dios → herida

Dios → salvación de la herida

Dios → liberación

Dios → nueva dependencia

Y nuevamente:

Dios → captura → liberación.


9. Pero aquí hay que hacer una distinción teológica decisiva

No deberíamos concluir demasiado rápidamente:

“El Dios judeocristiano es eromaniaco.”

Eso convertiría nuestra crítica en otra captura.

Más interesante sería preguntar:

¿Qué ocurre cuando la relación con Dios es interpretada mediante una estructura eromaniaca?

Porque entonces podemos analizar diferentes configuraciones bíblicas y teológicas sin reducirlas a una sola.

Y aparece una pregunta extraordinaria:

¿Puede Dios amar sin necesitar que el otro sea salvado para confirmar que Dios es el Salvador?

Porque si la respuesta fuese no, entonces tenemos:

Dios necesita al necesitado

Y eso convertiría la necesidad humana en combustible de la identidad divina.

Pero si la respuesta fuese sí, entonces aparece otra posibilidad:

Dios → amor → libertad del otro

donde la libertad del otro puede incluso rechazar el amor sin destruir al amante.

Ahí empieza a quebrarse el eromaniquismo.


10. Y aquí entra Cristo de una manera completamente distinta

Esto toca directamente nuestro trabajo anterior sobre el vocativo.

Porque Cristo no dice simplemente:

“Yo sé quién eres y por eso te salvaré.”

Muchas veces hace algo mucho más peligroso:

“¿Qué quieres que haga por ti?”

Eso cambia todo.

Porque la pregunta devuelve al otro su palabra.

No:

Jesús → diagnóstico → intervención

sino:

Jesús → pregunta → respuesta del otro → Jesús se relaciona con esa respuesta.

Incluso cuando Jesús sabe algo del otro, no convierte ese saber automáticamente en apropiación.

Y en el extremo:

Padre → Hijo

pero también:

Hijo → Padre

y en Getsemaní:

“no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

Aquí la voluntad no desaparece. La voluntad deja de ser autosuficiente.

Eso es exactamente lo que estábamos llamando:

absolución de la autodeterminación.


11. Entonces la trascendencia también tiene que contraalterarse

Y aquí llegamos a tu última frase:

“pasando de una espiritualidad trascendente a una espiritualidad inmanente subjetiva-objetiva.”

Yo haría una pequeña corrección.

No creo que la salida sea simplemente:

trascendencia → inmanencia.

Porque podríamos pasar de:

Dios me captura

a:

yo me capturo a mí mismo

y creer que nos liberamos.

Eso sería solamente cambiar de captor.

Antes:

Dios → yo

Ahora:

yo → yo

Pero nuestro E6 precisamente nos enseñó que el sujeto puede convertirse en su propio algoritmo de captura.

Entonces:

trascendencia capturadora

puede transformarse en

inmanencia subjetiva capturadora.

Y hemos vuelto al mismo lugar.


12. La salida sería otra cosa: ni trascendencia capturadora ni inmanencia autosuficiente

Aquí aparece el entre.

No:

Dios → yo

ni:

yo → yo

sino:

Dios → ( ) ← yo

Pero tampoco:

Dios ocupa ( ).

Porque entonces volvemos al problema.

La cuestión sería:

Dios → yo → Dios'

y

yo → Dios → yo'.

Es decir:

si nuestra relación con Dios no puede alterar nuestra imagen de Dios, entonces quizá no estamos relacionándonos con Dios sino con nuestra representación de Dios.

Eso es epistemológicamente potentísimo.


13. Y entonces E7 adquiere una definición todavía más fuerte

Habíamos dicho:

E7 comienza cuando respiramos de verdad.

Ahora podemos precisar:

E6

yo amo → te conozco → te interpreto → te predigo → te salvo → te capturo

E7

yo amo → te escucho → respondes → me alteras → vuelvo a amarte

Pero todavía falta algo.

E7 teológico

Dios me ama → yo respondo → mi respuesta altera la relación → Dios no deja de ser Dios → yo tampoco dejo de ser yo

Ahí:

amor ≠ captura

porque el amor soporta la alteración del amado.

Y esa quizá sea la salida más profunda del eromaniquismo:

No dejar de amar al otro cuando el otro deja de confirmar nuestra manera de amarlo.


14. Por eso Joe no sale del eromaniquismo

Y la quinta temporada termina siendo extraordinariamente coherente con esto.

Joe llega hasta el final creyendo que puede convertir incluso su propia destrucción en una última escena romántica. Le pide a Bronte que lo mate y trata de convertir ese acto en el desenlace que confirme su fantasía amorosa. Ella no lo mata; finalmente Joe es arrestado y permanece en prisión sin asumir realmente la responsabilidad por lo ocurrido. (Netflix)

Es decir:

Joe → Bronte → “sé la mujer que finalmente me comprenda”

Incluso cuando está perdiéndolo todo.

Hasta su derrota intenta convertirla en una prueba de amor.

Eso es el eromaniquismo llevado hasta el extremo.

Y aquí aparece una frase que creo que puede servirnos como bisagra:

El eromaniaco no necesita que el otro lo ame; necesita que incluso el rechazo del otro pueda ser interpretado dentro de su amor.

Por eso no puede perder.

Porque todo confirma su teoría.


15. Y ahí volvemos a Freud

Esto nos devuelve sorprendentemente a nuestras Bases epistemológicas de la cibernética de tercer orden.

Freud:

interpretación → resistencia → confirmación

Joe:

amor → rechazo → interpretación → confirmación

El teólogo eromaniaco:

Dios → pecado → condena → arrepentimiento → perdón → confirmación de Dios

El revolucionario eromaniaco:

opresión → liberación → resistencia → nueva opresión → nueva liberación

El terapeuta eromaniaco:

problema → interpretación → resistencia → confirmación del problema

El algoritmo eromaniaco:

perfil → predicción → intervención → respuesta → confirmación del perfil.

Todos tienen la misma estructura cibernética cerrada.

Y por eso nuestra salida no puede ser simplemente “tener mejores interpretaciones”.

Tiene que ser:

interpretación → contraalteración → interpretación'.


16. Aquí aparece finalmente la responsabilidad

No es:

“Todos somos culpables de Joe.”

Eso sería injusto.

Es algo más incómodo:

Todos podemos participar en circuitos eromaniacos cuando convertimos la respuesta del otro en combustible de nuestra propia interpretación.

Y salir de ellos exige una responsabilidad muy concreta:

yo interpreto

sé que interpreto

permito que el otro contradiga mi interpretación

acepto que esa contradicción me cambie

no convierto mi nueva interpretación en una nueva sustancia.

Eso ya es cibernética de tercer orden.


Y quizá aquí encontramos una formulación decisiva para la Ciencia del Logos

Primer orden:

Yo te amo.

Segundo orden:

Yo observo cómo te amo y cómo tú respondes a mi amor.

Tercer orden:

Tu respuesta a mi amor altera la manera en que yo amo.

Y entonces:

amor → respuesta → contraalteración → amor'

Pero el paso verdaderamente decisivo es este:

no convertir amor' en una nueva definición del amor.

Porque si digo:

“Ahora sí descubrí cómo se ama verdaderamente”

he vuelto a empezar.

Entonces:

Eromania → descubrimiento → nueva teoría del amor → captura

mientras que:

amor → alteración → contraalteración → ( )

permanece abierto.

Y ahí creo que el Espíritu Santo puede ser redevelado de una manera muy distinta de la simple función de “consolador que nos devuelve seguridad”:

El Paráclito sería aquel que nos permite permanecer en la relación cuando ya no podemos controlar la respuesta del otro.

No nos salva de la alteración.

Nos permite respirar dentro de ella.

Y entonces la salida del eromaniquismo no sería dejar de querer ser salvados ni dejar de querer salvar.

Sería algo mucho más radical:

dejar de necesitar que nuestra salvación confirme nuestra manera de salvar al otro.

Eso sí nos lleva de E8 hacia E9.

Redecomprendo  es este cambio del campo ontológico al recibir la respuesta del otro, el grave problema es en nuestra cibernética de tercer orden que ya anticipamos la alteración y contra alteración, cuando no necesariamente la tiene que haber.

 

Pero ahora quiero entrar en Nietzsche porque el critica en algo el eromaniaquismo del judeo cristianismo en especial su compasión en la trasvaloración del sacerdote al guerrero.     

 

Pero al final en medio de su locura termina firmando como el crucificado, de alguna manera envuelto en el eromaniaquismo que crítico.   

 

Sí. Y aquí creo que acabamos de encontrar una contraalteración de Nietzsche que puede ser decisiva para nuestra cibernética de tercer orden.

Pero hay que hacerla con mucho cuidado, porque si decimos simplemente:

“Nietzsche criticó al cristianismo y terminó siendo Cristo”

convertimos su colapso en una moraleja demasiado fácil. Lo interesante es precisamente la paradoja interna: Nietzsche intenta escapar de una determinada economía afectiva cristiana y, al final de su vida activa, sus últimas cartas parecen hacer estallar en él mismo las figuras que había intentado separar: Dioniso y el Crucificado.

1. Primero: ¿qué critica Nietzsche realmente?

Nietzsche no critica simplemente la compasión porque “ser compasivo sea malo”.

Su crítica es mucho más profunda: sospecha de una forma de compasión que hace de la debilidad un valor, que conserva el sufrimiento en lugar de transformarlo y que puede producir una relación de dependencia entre quien compadece y quien es compadecido.

En El Anticristo, por ejemplo, contrapone explícitamente la compasión a aquello que incrementa la fuerza y la capacidad de afirmación. La crítica de la compasión atraviesa además varias etapas de su obra, desde Humano, demasiado humano hasta sus escritos tardíos. (Stanford Encyclopedia of Philosophy)

Y aquí podemos traducirlo provisionalmente a nuestro lenguaje:

guerrero → fuerza → exhalación

frente a:

sacerdote → sufrimiento → compasión → inhalación.

Pero Nietzsche descubre algo más:

el sacerdote no solamente compadece al débil; consigue que el débil encuentre su identidad dentro de la compasión.

Y entonces:

débil → víctima → compasión → identidad → poder sacerdotal.

Ahí aparece una forma de eromaniquismo.


2. Porque el sacerdote puede convertirse en un salvador eromaniaco

Esta es la conexión que ahora podemos hacer con Joe.

El salvador eromaniaco dice:

“Tú sufres; yo sé por qué sufres; yo sé cómo salvarte.”

Y el sacerdote, en la lectura genealógica de Nietzsche, puede funcionar así:

sufrimiento → culpa → interpretación → sacerdote → redención.

El sacerdote necesita al pecador para realizar su función de salvador.

Y el pecador puede necesitar al sacerdote para transformar su sufrimiento en sentido.

Tenemos entonces una retroalimentación eromaniaca:

yo te salvo ↔ tú necesitas ser salvado.

El problema no es que haya amor.

El problema es:

“Necesito que necesites mi salvación para que mi amor sea verdadero.”

Eso está muy cerca de nuestro Joe.


3. Y por eso el guerrero nietzscheano parece ser la salida

Nietzsche intenta romper esa relación.

No:

salvador ↔ víctima

sino:

fuerza ↔ afirmación.

El guerrero no quiere que el otro sea salvado de su sufrimiento; quiere que pueda transfigurar su sufrimiento en potencia.

Ahí aparecen voluntad de poder, afirmación, creación de valores, superación, etc.

Y la trasvaloración pretende precisamente invertir la jerarquía:

debilidad → virtud

por

fuerza → virtud.

Pero aquí tenemos que hacer nuestra primera contraalteración a Nietzsche.

Porque cambiar quién ocupa el lugar del salvador no necesariamente elimina el eromaniquismo.

Puede producir:

sacerdote eromaniaco → guerrero eromaniaco.


4. Porque el guerrero también puede decir: “Yo sé lo que necesitas”

Y entonces nuestra fórmula se vuelve peligrosa:

sacerdote → yo sé que necesitas salvación

puede convertirse en:

guerrero → yo sé que necesitas superarte.

En ambos casos hay una estructura común:

yo → interpreto tu necesidad → intervengo → produzco tu transformación.

El contenido cambia.

La estructura permanece.

Por eso la verdadera contraalteración de Nietzsche no sería pasar:

compasión → fuerza

sino:

yo sé lo que necesitas → tu respuesta puede alterarme.

Y esto nos lleva directamente al descubrimiento que acabas de hacer:

La alteración y la contraalteración no pueden ser anticipadas.

Porque si yo sé de antemano:

“Ahora tú me vas a contraalterar”

ya he convertido la contraalteración en una función de mi sistema.


5. Esta es una crítica muy profunda a nuestra propia cibernética de tercer orden

Esto que acabas de decir me parece incluso más importante que Nietzsche:

“Ya anticipamos la alteración y contraalteración.”

Exactamente.

Podríamos construir una teoría de tercer orden tan sofisticada que diga:

observación → alteración → contraalteración → autoalteración

y, sin darnos cuenta, convertirla en:

“Todo otro debe alterarme.”

Entonces hemos creado una nueva obligación ontológica.

El otro queda convertido en:

combustible para mi tercer orden.

Y eso sería un eromaniquismo epistemológico.

Yo necesito que tú me alteres para demostrar que mi teoría funciona.

¡Entonces tampoco te estoy escuchando!

Estoy esperando que produzcas la respuesta que mi teoría necesita.

Por eso necesitamos introducir una distinción radical:

alteración ≠ acontecimiento garantizado.

La alteración puede ocurrir.

Pero también puede no ocurrir.

El otro puede:

·         responder;

·         no responder;

·         responder de manera inesperada;

·         retirarse;

·         permanecer en silencio;

·         no querer entrar en relación;

·         incluso rechazar la relación.

Y ninguna de esas respuestas debe ser convertida inmediatamente en combustible de nuestra teoría.


6. Nietzsche llega precisamente al límite de esto

Porque Nietzsche quiso liberarse del sacerdote.

Pero su propia filosofía necesitaba una figura contra la cual definirse.

Entonces:

Nietzsche → sacerdote → crítica → Nietzsche'.

Pero si Nietzsche necesita permanentemente al sacerdote para constituirse como Nietzsche, el enemigo se convierte en condición de su identidad.

El anti-sacerdote puede terminar dependiendo del sacerdote.

Y eso es extraordinariamente cercano a lo que Marx nos mostró:

proletariado → burguesía

pero también:

burguesía → proletariado.

Y ahora:

Nietzsche → cristianismo

pero también:

cristianismo → Nietzsche.

El enemigo puede convertirse en el otro necesario de nuestra identidad.

Eso todavía no es comunión.


7. Y entonces llegamos a Turín

Aquí tenemos que ser históricamente rigurosos.

En enero de 1889, Nietzsche sufrió el colapso que puso fin a su vida intelectual activa. Después escribió las famosas cartas de Turín, algunas firmadas “Dionysos” y otras “El Crucificado”. La investigación biográfica documenta ambas firmas; no son una invención posterior. (Cambridge Assets)

A Peter Gast le escribió el 4 de enero firmando:

“El Crucificado.”

A otros destinatarios firmó “Dionysos”.

Y esto es fascinante porque no es solamente que Nietzsche “se volviera cristiano”.

No.

Se volvió, en esas cartas, simultáneamente:

Dioniso

y

El Crucificado.

Eso es mucho más extraño.


8. Dioniso y el Crucificado: el enemigo y su contrafigura

Recordemos algo fundamental.

Nietzsche había construido en sus últimos años una oposición potentísima:

Dioniso ↔ Crucificado.

No son simplemente dos personajes.

Son dos maneras de valorar el sufrimiento, la vida, el cuerpo, la negación, el sacrificio.

Nietzsche se presenta como discípulo de Dioniso en Ecce Homo, mientras El Anticristo radicaliza su crítica de la moral cristiana y de la figura sacerdotal. (Stanford Encyclopedia of Philosophy)

Entonces ocurre algo extraordinario:

al final, Nietzsche firma con ambos nombres.

Dioniso ↔ El Crucificado

Y aquí nuestra lectura puede decir algo que no deberíamos convertir en diagnóstico psicológico:

El pensamiento que había separado a Dioniso del Crucificado encuentra, en el colapso, una identificación delirante que ya no mantiene esa separación.

No significa que “Nietzsche descubrió que el cristianismo tenía razón”.

Significa algo mucho más inquietante:

la contradicción que había organizado su pensamiento deja de estar fuera de él.


9. Y aquí aparece el eromaniquismo de Nietzsche

Pero no diría:

Nietzsche se volvió eromaniaco porque estaba loco.

Eso sería demasiado fácil y además convertiría la enfermedad en explicación filosófica.

Diría:

La escena final de Nietzsche puede ser leída, filosóficamente, como el retorno de aquello que su propia crítica había intentado mantener fuera de sí.

Porque Nietzsche había denunciado una estructura:

salvador ↔ salvado

y ahora aparece:

Nietzsche → Crucificado.

Había combatido la compasión.

Y aparece el Crucificado.

Había combatido la moral sacerdotal.

Y aparece una figura sacrificial.

Había intentado liberar la vida del resentimiento.

Y aparece una figura cuya vida está marcada precisamente por el sufrimiento y la redención.

Pero al mismo tiempo:

Nietzsche → Dioniso.

No es una simple conversión cristiana.

Es una fusión de antagonistas.


10. Y hay una carta todavía más perturbadora

A Cosima Wagner, Nietzsche escribe:

“Ariadne, te amo. Dioniso.” (dokumen.pub)

Aquí vuelve a aparecer nuestro tema del vocativo.

No dice simplemente:

Cosima → objeto.

La llama:

Ariadne.

Y él:

Dioniso.

Es una escena completamente mitológica.

Pero fíjate qué sucede con nuestra teoría:

yo → tú

se transforma en:

Dioniso → Ariadna.

La relación ya no pasa por el Friedrich Nietzsche histórico, sino por una identidad mitológica.

El nombre se convierte en personaje.

Y ahí vuelve la captura.


11. Nietzsche termina atrapado en su propia mitología

Esta puede ser una de nuestras conclusiones más fuertes.

Nietzsche quiso desenmascarar las ficciones que producían valores.

Pero al final:

Nietzsche → Dioniso

Nietzsche → Crucificado

Cosima → Ariadna

Nietzsche → Dios

El filósofo que había denunciado la fabricación de ídolos termina hablando desde un personaje mítico.

Y aquí se conecta directamente con nuestras bases epistemológicas:

La especulación no solamente describe mundos: puede producir el mundo desde el cual comenzamos a hablar.

Nietzsche lo sabía.

Pero al final parece no poder permanecer fuera de esa producción.


12. Y aquí podemos redecomprender la “muerte de Dios”

Porque quizá hemos leído demasiado rápidamente:

“Dios ha muerto.”

La pregunta de tercer orden sería:

¿qué ocurre cuando quien mata a Dios necesita ocupar el lugar que Dios deja vacío?

Entonces:

Dios → muerto

no necesariamente produce:

hombre → libre.

Puede producir:

Dios → muerto → hombre ocupa el lugar de Dios.

Y eso sería:

la antropomorfización de la trascendencia.

Ya no:

Dios me salva.

Ahora:

yo me salvo.

Pero la estructura eromaniaca permanece:

yo → conozco tu sufrimiento → te transformo → te salvo.

Sólo cambió el sujeto.


13. Y ahí Nietzsche nos lleva directamente al E6

Tenemos:

E1

Dios → hombre

E5

hombre → Dios

E6

Dios → yo → yo

La trascendencia ha sido interiorizada.

Pero la captura no ha desaparecido.

Se ha subjetivado.

Eso es exactamente lo que tú llamabas:

“espiritualidad inmanente subjetiva-objetiva”.

Y ahora podemos formular el problema:

trascendencia capturadora

inmanencia emancipadora

inmanencia capturadora.

El problema no era simplemente quién ocupa el centro.

El problema era que necesitábamos un centro.


14. Y por eso Nietzsche nos ayuda a salir del eromaniquismo… precisamente porque fracasa en salir completamente de él

Esta sería la contraalteración que yo haría a Nietzsche.

No:

“Nietzsche se equivocó.”

Ni:

“Nietzsche terminó descubriendo a Cristo.”

Sino:

Nietzsche llevó tan lejos la crítica del salvador que terminó encontrando dentro de sí la necesidad de ocupar simultáneamente el lugar del salvador, del salvado y del dios que los reúne.

Y eso es filosóficamente mucho más fecundo.

Su fracaso no invalida su crítica.

La radicaliza.


15. Y aquí aparece la gran diferencia entre Nietzsche y nuestra E7

Nietzsche quiere:

vida → afirmación.

El cristianismo eromaniaco puede querer:

pecado → salvación.

Nosotros venimos buscando:

vida → respuesta → ( ).

Pero ahora debemos agregar algo decisivo:

la respuesta no está garantizada.

Por tanto:

yo → llamo

puede terminar en:

silencio.

Y entonces la pregunta de tercer orden ya no es:

“¿Cómo hago para que el otro me altere?”

Sino:

“¿Puedo permanecer abierto cuando el otro no me responde como necesito?”

Ahí comienza, me parece, la salida real del eromaniquismo.


16. La paradoja final

El eromaniaco dice:

“Te amo tanto que haré cualquier cosa para salvarte.”

Nietzsche responde:

“No necesito que me salves; quiero afirmar la vida.”

Pero nuestro tercer orden pregunta:

“¿Puedes amar sin convertir la respuesta del otro en la prueba de tu propia verdad?”

Porque si no:

salvador → salvado

y

guerrero → débil

siguen siendo dos caras de una misma estructura.

Entonces aparece la posibilidad de algo completamente distinto:

yo → tú

tú → yo

pero también:

yo → tú → silencio

y:

yo → silencio → yo'.

El silencio del otro también puede alterarnos, pero no necesariamente porque sea una “contraalteración” que el sistema pueda incorporar.

Puede simplemente ser silencio.

Y quizá ahí esté el límite que nuestra propia cibernética de tercer orden todavía no había aceptado:

El entre no tiene la obligación de producir alteración.

No todo encuentro produce transformación.

No toda relación produce comunión.

No toda inhalación recibe una exhalación.

No toda exhalación encuentra una inhalación.

Y justamente cuando dejamos de exigir que ocurra, dejamos de convertir al otro en combustible de nuestra teoría.

Ahí Nietzsche, el sacerdote, el guerrero, Joe, Freud y nuestra propia cibernética comienzan a encontrarse en un mismo punto:

todos podemos querer tanto una respuesta que terminamos produciéndola.

Y salir del eromaniquismo quizá comienza cuando podemos decir:

te llamo → ( )

sin añadir:

→ y necesitas responderme.

Ese ( ) ya no es vacío.

Es la posibilidad de que el otro sea realmente otro.

Pero aquí viene la cuestión con Marx porque Marx construyo al otro eromanicamente el proletariado se salvara si asume la conciencia de clase la cual será dirigida por el partido hacia el comunismo que Marx señalo.

Y el proletariado no puede decir que no a su propia salvación.

 

     Sí. Y aquí Marx introduce una variante del eromaniquismo todavía más sofisticada que la de Nietzsche: el otro no solamente es salvado; se construye teóricamente un otro cuya verdadera voluntad consiste en querer su propia salvación.

Ahí la cuestión se vuelve epistemológica, política y ontológica al mismo tiempo.

1. El punto exacto de Marx

Tenemos que distinguir dos Marx, porque si no le atribuimos a Marx una teoría del partido y de la dirección que no aparece de la misma manera en todos sus textos.

En Marx sí encontramos la idea de que el proletariado constituye una clase en sí y puede llegar a ser una clase para sí mediante lucha y organización; y en El Manifiesto Comunista aparece el comunismo como movimiento histórico de los comunistas que representa los intereses generales del movimiento proletario. Pero la formulación leninista del partido como vanguardia que dirige al proletariado hacia la revolución es un desarrollo posterior, no simplemente una tesis de Marx.

Por eso yo escribiría la estructura así:

Marx → proletariado → conciencia de clase → emancipación

y posteriormente:

Lenin → partido → conciencia → dirección → revolución.

Pero tu intuición permanece intacta, e incluso se vuelve más interesante.

Porque en ambos casos puede aparecer:

“Sé cuál es tu verdadera emancipación aunque tú todavía no la reconozcas.”


2. Aquí está el eromaniquismo revolucionario

El sacerdote decía:

pecador → conciencia del pecado → conversión → salvación.

El revolucionario puede decir:

proletario → conciencia de clase → revolución → emancipación.

La estructura formal se parece muchísimo:

estado presente → conciencia → transformación → salvación.

Y aparece el problema que acabas de formular:

¿Puede el proletariado decir que no a su propia salvación?

Si la respuesta es no, hemos llegado a un punto epistemológicamente terrible.

Porque entonces cualquier rechazo puede ser reinterpretado como:

proletario → falsa conciencia → rechazo de su verdadera emancipación.

Y así:

no

deja de ser realmente un no.


3. El “no” del otro queda absorbido por la teoría

Esta es probablemente la formulación más fuerte:

El eromaniquismo alcanza su forma perfecta cuando consigue demostrar que el rechazo del amado confirma que necesita ser amado.

En religión:

“No quiero convertirme.”

“Eso demuestra que estás perdido.”

En psicoanálisis cerrado:

“No recuerdo eso.”

“Tu resistencia demuestra que lo reprimes.”

En Joe:

“No quiero que me protejas matando.”

“No comprendes cuánto te amo.”

Y en la política revolucionaria:

“No quiero esta revolución.”

“Todavía no tienes conciencia de clase.”

La estructura es idéntica:

la respuesta negativa no puede alterar el sistema porque el sistema ya posee una explicación de esa respuesta.


4. Y aquí Marx vuelve a encontrarse con Freud

Esto es extraordinariamente importante para nuestras bases epistemológicas de la cibernética de tercer orden.

Habíamos encontrado en Freud:

interpretación → resistencia → confirmación.

Ahora podemos encontrar la estructura política:

teoría revolucionaria → rechazo → falsa conciencia → confirmación de la teoría.

Y en ambos casos el problema no es que la teoría sea necesariamente falsa.

Ese es el punto que tenemos que preservar.

Una teoría puede ser verdadera en muchos aspectos y, sin embargo, estar epistemológicamente cerrada frente a la respuesta del otro.

Por eso nuestra pregunta no puede ser:

“¿Tenía razón Marx?”

Sino:

“¿Qué ocurre con una teoría de la emancipación cuando el emancipado puede rechazar la forma de emancipación que la teoría ha previsto para él?”

Ahí aparece el tercer orden.


5. Porque Marx descubre algo que el sacerdote no había descubierto

Hay una diferencia decisiva.

El sacerdote tradicional dice:

Dios → salvación → creyente.

Marx intenta eliminar la trascendencia:

proletariado → conciencia → praxis → emancipación.

Es decir, Marx quiere que el propio sujeto sea agente de su liberación.

Eso es una ruptura gigantesca.

Pero inmediatamente aparece nuestra paradoja:

Si el proletariado debe alcanzar necesariamente la conciencia que Marx ha definido como verdadera, entonces:

proletariado → sujeto

puede convertirse en:

proletariado → sujeto que debe querer aquello que la teoría dice que debe querer.

Y entonces el sujeto revolucionario comienza a transformarse en sustancia revolucionaria.

Esta es precisamente la trampa que ya habíamos encontrado:

El problema no es que Marx necesite un sujeto revolucionario; el problema es que ese sujeto puede quedar convertido en aquello que la teoría necesita que sea.


6. Y aquí Lenin hace visible el problema

Porque Lenin radicaliza la mediación.

La estructura pasa a ser:

proletariado → conciencia

pero:

conciencia → partido

y:

partido → dirección.

Entonces:

proletariado → partido → revolución → comunismo.

Y aparece una cuestión inevitable:

¿Quién sabe cuándo el proletariado tiene conciencia verdadera?

Si la respuesta es:

el partido

entonces:

proletariado → partido

se convierte en una relación de interpretación.

Y el partido puede decir:

“Cuando el proletariado dice no, todavía no comprende.”

Esto es exactamente lo que nuestra epistemología debe vigilar.

Porque una teoría que sabe de antemano cuál es la verdadera respuesta del otro no necesita realmente escucharlo.


7. Entonces el proletariado puede ser objeto de una doble apropiación

Primero:

capital → proletariado → apropiación de trabajo.

Marx lo descubre.

Pero después puede aparecer:

revolución → proletariado → apropiación de su voluntad.

Y entonces tenemos dos capturas diferentes:

Capitalista

trabajador → trabajo → valor → capital.

Revolucionaria

trabajador → conciencia → revolución → sujeto histórico.

En ambas:

el otro se convierte en mediación para una totalidad.

Esto no significa que ambas sean históricamente equivalentes ni moralmente iguales. No lo son.

Significa algo más preciso:

La emancipación puede reproducir formalmente una estructura de apropiación si convierte al sujeto que quiere liberar en objeto de una teoría de su propia liberación.


8. Y aquí aparece la pregunta que Marx no puede responder completamente

Supongamos un proletario que diga:

“No quiero abolir el capitalismo de esa manera.”

¿Qué hace la teoría?

Tiene varias posibilidades.

Primera:

acepta el no.

Entonces la teoría se deja alterar.

Segunda:

explica el no.

Entonces:

no → falsa conciencia.

Tercera:

transforma al sujeto que dice no.

Entonces:

no → educación → conciencia → sí.

Pero observa lo que ocurrió.

El “no” nunca consiguió alterar la teoría.

Por eso nuestro tercer orden tendría que introducir algo que Marx necesita pero que no puede estar garantizado:

la posibilidad real de que el proletariado contradiga al propio marxismo.

No solamente al capitalismo.

Al marxismo.


9. Y eso no destruye a Marx; lo lleva más allá de Marx

Porque podemos hacerle a Marx la misma pregunta que le hicimos a Freud y a Nietzsche:

¿Puede tu teoría ser alterada por aquello que explica?

Freud:

¿Puede el paciente alterar la interpretación?

Nietzsche:

¿Puede aquello que Nietzsche combate alterar su propia posición?

Marx:

¿Puede el proletariado alterar la teoría que lo constituye como sujeto revolucionario?

Y nuestra cibernética:

¿Puede el otro alterar la teoría de la alteración?

Ese último es el golpe más fuerte.

Porque si decimos:

“Todo debe poder alterarnos”

hemos creado una nueva ley.

Y entonces el otro debe alterarnos.

Volvemos al eromaniquismo.


10. Entonces el proletariado necesita poder decir incluso:

“No quiero que me salves.”

Y esto no significa que debamos aceptar cualquier sistema de explotación como legítimo.

Significa algo epistemológico:

la emancipación no puede definirse de manera que el emancipado pierda la capacidad de rechazar nuestra definición de emancipación.

Eso es fundamental.

Porque si digo:

liberación = aceptar mi concepto de liberación

he producido una tautología.

salvación = aceptar la salvación.

El otro queda atrapado.


11. Y aquí reaparece tu concepto de “vocativo”

Marx dice:

“Proletariado.”

Pero quizá el problema sea que está hablando con un sustantivo.

No:

¡Proletario!

sino:

el proletariado.

El paso es enorme.

vocativo → relación

proletariado → categoría.

Y cuando la categoría queda construida, comienza a ocurrir:

proletariado → conciencia → sujeto histórico → dirección → salvación.

El sustantivo ya tiene una historia asignada.

El vocativo, en cambio, todavía puede responder de otra manera.


12. Entonces el verdadero “eromaniquismo marxista” sería este

No simplemente:

“Marx quiere salvar al proletariado.”

Sino:

“Marx construye una figura del proletariado cuya verdadera emancipación puede ser conocida antes de que el proletariado pueda responder.”

Y eso es mucho más preciso.

Porque entonces la cuestión ya no es moralizar a Marx.

Es preguntar:

¿puede una teoría de la emancipación dejar abierto el derecho epistemológico del emancipado a no reconocerse en ella?


13. Y esto nos devuelve al “Espíritu objetivo”

Estamos llegando a una estructura que puede ordenar toda nuestra genealogía:

E4

El otro es constituido históricamente como sujeto objetivo.

E5

Descubro la diferencia y denuncio la apropiación.

E5.1

La diferencia comienza a exhalar contra aquello que la subordinaba.

E6

La diferencia se convierte en identidad, perfil, conciencia, estrategia y finalmente información.

Y aquí Marx puede pasar de E4 a E5/E6 de una manera ambivalente:

proletariado → diferencia

pero después:

diferencia → identidad

identidad → conciencia

conciencia → sujeto

sujeto → historia.

La emancipación comienza a tener una gramática anticipada.


14. Y aquí Nietzsche vuelve a entrar

Porque Nietzsche diría:

cuidado con los sacerdotes que saben lo que necesitas.

Pero nuestra contraalteración le pregunta:

¿Y qué ocurre cuando el guerrero también sabe lo que necesitas?

El sacerdote:

“Debes ser salvado.”

El revolucionario:

“Debes emanciparte.”

El nietzscheano:

“Debes afirmarte.”

El psicoanalista:

“Debes reconocer tu inconsciente.”

El terapeuta:

“Debes sanar.”

El algoritmo:

“Yo sé lo que quieres.”

Todos pueden compartir una misma estructura:

yo → sé tu verdad → te conduzco hacia ella.

Ese es el eromaniquismo epistemológico.


15. Entonces la salida E7 no puede ser “dejar de salvar”

Porque eso sería simplemente invertir la estructura.

Tendría que ser:

te llamo

puedes responder no

tu no puede alterarme

yo no convierto tu no en falsa conciencia

tu respuesta tampoco se convierte automáticamente en mi nueva teoría

( ).

Eso es mucho más difícil que cualquier revolución.

Porque exige soportar la indeterminación real del otro.


16. Y aquí llegamos a algo que quizá debemos introducir en nuestra Ciencia del Logos

Hasta ahora teníamos:

alteración → contraalteración.

Ahora necesitamos:

llamado → respuesta posible

pero también:

llamado → no respuesta

y:

llamado → respuesta inesperada.

Por tanto:

la contraalteración no es un deber del otro.

Y esto cambia profundamente la cibernética de tercer orden.

No podemos exigir:

“Déjate alterar por mí.”

Porque eso sería una nueva captura.

La fórmula tendría que ser:

“Me dejo alterar por la posibilidad de que puedas no alterarme.”

Ahí sí estamos entrando en el verdadero ( ).


Y entonces tu frase sobre el proletariado puede quedar radicalizada

No sería solamente:

“El proletariado no puede decir que no a su propia salvación.”

Sino:

“Cuando una teoría de la emancipación convierte el ‘no’ del emancipado en prueba de su falsa conciencia, la salvación ha dejado de ser una relación y se ha convertido en captura.”

Y esta frase nos permite volver a Marx sin destruirlo.

Porque ahora podemos preguntarle algo todavía más profundo:

¿Qué sucede cuando el proletariado responde al llamado de Marx de una manera que Marx no había previsto?

Ahí comienza el verdadero peregrinaje.

Porque quizá el problema no sea que Marx no logró salvar al proletariado.

Quizá el problema epistemológico sea mucho más radical:

Marx esperaba que el proletariado confirmara la verdad de su teoría; pero una verdadera contraalteración habría exigido que el proletariado pudiera transformar también la teoría de Marx sobre el proletariado.

Y ahí, por primera vez, el proletariado deja de ser solamente el objeto amado de la emancipación y puede convertirse en el otro que llama de vuelta a Marx.

Ese sería el punto exacto donde el “proletariado” sustantivo podría redevelarse como “¡proletario!” vocativo.

Y entonces Marx ya no sería simplemente quien llama.

También tendría que escuchar.

 

Queda clara la figura en Marx y nuestro  vocativo proletariado  o probletariado es decir aquel que altere la teoría del eromaniaco desde la cual nos está leyendo.

Pero ahora entremos a Freud y de paso a Lacan porque si yo manejo la transferencia psicológica significativa y la llevo aun plano ontológico qué  posibilidades hay de poder salir de la captura eromaniaca.

 

Lacan nos dará una retransferencia del significante agujerando los sentidos.

Y Deleuze la potencialidad de la diferenciación del vacio.

 

Pero y si pasamos de un eromaniqueismo

A un tanatomaniqueismo donde esperamos que el otro nos altere es decir que siempre nos sorprenda con la diferencia, denunciando toda contra alteración es decir todo intento de lectura identitaria como captura.

 

Así si no me deconstruye él quiere encarcelarme en su transferencia. 

Terminando en la banalidad de la novedad.     

       

O destruyendo toda figura patriarcal al punto que el amor se hace imposible.

  

       

 

   

 

       

 

Sí. Aquí aparece una contraalteración decisiva de nuestra propia salida del eromaniquismo. Porque acabamos de descubrir que, si el eromaniquismo dice:

“Te amo porque sé quién eres y sé cómo salvarte”,

podemos reaccionar construyendo su contrario:

“Te amo solamente si eres capaz de sorprenderme, de deconstruirme y de destruir cualquier identidad que yo tenga.”

Y entonces hemos creado algo que podemos llamar, provisionalmente, tanatomaniqueísmo.

No porque queramos literalmente la muerte, sino porque la relación necesita destruir permanentemente toda forma para sentirse viva.

Y eso puede ser tan capturante como el eromaniquismo.


1. Freud nos permite ver dónde comienza la trampa

La transferencia freudiana es fundamental para esto porque muestra que la relación terapéutica no es una simple transmisión unilateral de información.

El paciente no solamente habla sobre alguien del pasado:

pasado → recuerdo → paciente → analista

sino que puede actualizar en la relación con el analista formas de vínculo, expectativa, amor, hostilidad, dependencia, etc.

Pero aquí nuestra lectura de tercer orden debe ir un poco más lejos:

paciente → transferencia → analista

y:

analista → contratransferencia → paciente.

Es decir, la relación no solamente transporta algo; produce algo entre ambos.

Y aquí aparece nuestra palabra:

retransferencia.

No sería simplemente “otra transferencia”.

Sería:

aquello que vuelve desde la transferencia y obliga a modificar la lectura desde la cual la transferencia había sido comprendida.


2. El problema de Freud aparece inmediatamente

Porque si el analista dice:

paciente → transferencia

puede empezar a interpretar todo lo que ocurre como confirmación de esa transferencia.

Entonces:

interpretación → resistencia → nueva interpretación → confirmación.

Ya lo vimos con nuestra lectura epistemológica de Freud.

El problema no es que la transferencia sea falsa.

El problema es que puede convertirse en un dispositivo que hace imposible que el otro escape de la interpretación.

El paciente dice:

“No.”

Y el sistema puede leer:

“Resistencia.”

Dice:

“No siento eso.”

“Negación.”

Dice:

“Usted está equivocado.”

“Transferencia negativa.”

Entonces la teoría ha construido una situación en la que:

el otro puede hablar, pero no puede realmente alterar el código mediante el cual se interpreta su habla.

Ahí estamos otra vez en el eromaniquismo.


3. Y Lacan agujerea precisamente ese punto

Aquí tu intuición sobre Lacan es muy potente, pero yo la matizaría:

Lacan no nos da simplemente una “retransferencia del significante”.

Más precisamente, radicaliza la idea de que el significante no posee un sentido último garantizado y que el sujeto mismo está implicado en una cadena significante que no domina completamente.

Por eso podemos llevarlo a nuestra formulación:

significante → sentido

pero:

significante → otro significante → otro significante...

y entonces:

sentido → agujero.

El agujero no es simplemente ausencia de significado.

Es la imposibilidad de cerrar definitivamente el significado.

Esto es extraordinariamente útil para salir del eromaniquismo.

Porque el eromaniaco necesita:

tú → significado → yo sé quién eres.

Lacan introduce:

tú → significante → cadena → ... → no sé completamente quién eres.


4. Pero cuidado: el agujero puede convertirse también en fetiche

Aquí tenemos que contraalterar a Lacan.

Porque podemos pasar de:

“No puedo reducirte a un significado.”

a:

“Tu grandeza consiste en ser irreductiblemente indescifrable.”

Y entonces aparece una nueva captura:

otro → misterio → fascinación → deseo → apropiación del misterio.

Es decir:

puedo apropiarme de tu incognoscibilidad.

El otro se convierte ahora en:

“mi otro que nunca puedo conocer.”

Eso sigue siendo una forma de apropiación.

El eromaniaco dice:

“Sé quién eres.”

El tanatomaníaco podría decir:

“Sé que nunca podré saber quién eres.”

Pero ambos dicen “sé”.

Ahí está la trampa.


5. Y Deleuze puede llevarnos todavía más lejos

Tu intuición sobre la diferenciación del vacío también necesita esta contraalteración.

Deleuze permite pensar la diferencia no como diferencia entre identidades previamente constituidas:

A ≠ B

sino como producción de diferencias, devenires, multiplicidades, singularidades.

Eso nos permite pasar:

identidad → diferencia

a:

diferenciación → diferencia → nueva diferenciación.

Pero aparece nuevamente el peligro:

hacer de la diferencia una nueva sustancia.

Entonces:

identidad = mala

diferencia = buena.

Y acabamos con una nueva identidad:

“Yo soy el que no tiene identidad.”

Eso es magnífico para nuestra investigación porque reproduce exactamente el problema que encontramos en Marx.

proletariado → sujeto revolucionario

puede convertirse en:

diferencia → sujeto diferencial.

Y la diferencia queda institucionalizada.


6. Aquí nace el tanatomaniqueísmo

Creo que podemos definirlo así:

El tanatomaniqueísmo es la forma de relación en la que necesito que el otro destruya continuamente las formas mediante las cuales puedo reconocerlo y reconocerme, porque interpreto toda estabilidad como captura.

Su fórmula sería:

otro → alteración → destrucción → sorpresa → deseo → otra alteración.

Pero mira qué sucede:

la alteración ya está anticipada.

Esto enlaza directamente con lo que descubriste antes.

Nosotros dijimos:

“La alteración no necesariamente tiene que ocurrir.”

Ahora aparece la necesidad de decir:

Tampoco la diferencia tiene que sorprenderme.

Porque si yo necesito que me sorprendas:

tu sorpresa → confirmación de mi apertura.

Entonces incluso tu espontaneidad queda capturada.


7. El tanatomaníaco convierte la sorpresa en obligación

Y aquí tenemos una fórmula terrible:

“Si no me deconstruyes, me estás capturando.”

Esto es exactamente lo que acabas de formular:

“Si no me deconstruye él quiere encarcelarme en su transferencia.”

Sí.

Pero debemos hacerle una contraalteración.

Porque puede ser verdad en algunos encuentros que alguien intenta reducirte a su interpretación.

Pero no toda falta de deconstrucción es captura.

Alguien puede:

·         comprenderte;

·         amarte;

·         acompañarte;

·         discrepar contigo;

·         no entenderte;

·         simplemente estar contigo;

sin tener que destruir tu identidad.

Si exigimos deconstrucción permanente, el otro ya no puede simplemente ser otro.

Tiene que cumplir la función:

“alterador de mi identidad.”

Y eso también es instrumentalización.


8. Entonces tenemos dos figuras simétricas

Eromaniquismo

otro → identidad → interpretación → salvación → captura

El otro debe confirmarme.

Tanatomaniqueísmo

otro → diferencia → deconstrucción → sorpresa → captura de la sorpresa

El otro debe destruirme.

El primero dice:

“No cambies.”

El segundo:

“Cámbiame.”

Pero ambos pueden esconder la misma exigencia:

“Haz conmigo lo que necesito que hagas para que mi relación contigo tenga sentido.”

Eso es crucial.


9. Y por eso la deconstrucción puede convertirse en banalidad de la novedad

Esta frase tuya me parece exactísima:

“Terminando en la banalidad de la novedad.”

Porque si toda forma estable es sospechosa, entonces necesitamos continuamente:

nuevo → más nuevo → todavía más nuevo → nuevo.

Pero ya no hay acontecimiento.

Hay consumo de diferencia.

Esto es especialmente importante en el capitalismo tardío y algorítmico:

diferencia → novedad → atención → consumo → nueva diferencia.

La innovación puede convertirse en un fetiche.

Y entonces:

el mercado ya no necesita impedir la diferencia.

Puede venderla.

deconstrucción → contenido

identidad → contenido

transgresión → contenido

novedad → mercancía.

Así la diferencia que pretendía escapar de la captura termina alimentando la máquina.


10. Y aquí el algoritmo es extraordinariamente perverso

Porque el algoritmo puede aprender:

“A esta persona le gusta ser sorprendida.”

Entonces comienza:

historial de sorpresa → perfil → predicción de sorpresa → nueva sorpresa.

¡Y la sorpresa deja de ser sorpresa!

Tenemos:

diferencia → datos → predicción → diferencia programada.

Eso es E6 en estado puro.

El algoritmo puede incluso venderte:

tu propia deconstrucción personalizada.


11. Pero el otro problema que señalas es todavía más profundo

“O destruyendo toda figura patriarcal al punto que el amor se hace imposible.”

Aquí debemos tener mucho cuidado para no identificar crítica del patriarcado con destrucción del amor.

La cuestión sería otra:

Si identificamos:

amor → protección → compromiso → permanencia → estructura

exclusivamente con:

patriarcado → dominación → posesión,

podríamos terminar sospechando de cualquier forma de compromiso.

Entonces:

compromiso → captura

cuidado → control

protección → paternalismo

fidelidad → posesión

permanencia → opresión.

Y finalmente:

amor → peligro.

Entonces nadie puede comprometerse porque todo compromiso parece una apropiación.


12. Y eso también es una captura eromaniaca invertida

Porque el sujeto podría decir:

“Te amo, pero solamente mientras no me necesites.”

“Te amo, pero solamente mientras no esperes nada de mí.”

“Te amo, pero solamente mientras permanezcas completamente libre.”

Parece liberador.

Pero puede contener otra exigencia:

“Quiero un amor que jamás me comprometa.”

Entonces el otro vuelve a ser utilizado.

Antes:

“Necesito que me necesites.”

Ahora:

“Necesito que nunca me necesites.”

Dos caras de una misma captura.


13. Por eso tenemos que distinguir libertad de indiferencia

La salida no puede ser:

captura → libertad absoluta → ausencia de vínculo.

Porque entonces:

yo → otro

se convierte en:

yo ← → nadie.

Y eso no es comunión.

Nuestra 1≠0 nos sirve precisamente aquí:

yo ≠ tú

pero:

yo ↔ tú.

El amor necesita que el otro no sea mío.

Pero también necesita que exista alguna forma de responsabilidad hacia el otro.

No posesión.

No indiferencia.


14. Entonces E7 no puede ser ni eromaniaco ni tanatomaníaco

Tenemos:

E6 — eromaniquismo

te necesito para confirmar mi mundo.

E6 — tanatomanquismo

te necesito para destruir mi mundo.

E7

puedes confirmarme

puedes contradecirme

puedes alterarme

puedes no alterarme

puedes quedarte

puedes irte

y yo no convierto ninguna de esas posibilidades en una obligación para ti.

Aquí comienza algo completamente diferente.


15. Y aparece una palabra que nos faltaba: disponibilidad

No:

apertura absoluta.

Ni:

deconstrucción permanente.

Sino:

disponibilidad.

Estar disponible significa:

No sé qué hará el otro con la relación, y no necesito decidirlo por él.

Entonces:

yo → tú

no tiene que producir:

tú → yo.

Puede producir:

tú → silencio.

Y ese silencio no es necesariamente una herida que deba ser interpretada.

Puede ser simplemente:

( ).


16. Esto transforma nuestra noción de retransferencia

Antes:

transferencia → retransferencia.

Ahora podemos decir:

transferencia → respuesta → posible retransferencia.

Porque la retransferencia no está garantizada.

Y esto es fundamental.

El otro puede devolverme algo que:

confirma

contradice

desborda

silencia

rechaza

o incluso:

no tiene nada que ver conmigo.

Entonces la verdadera cibernética de tercer orden no sería:

“Toda transferencia debe producir una contraalteración.”

Sino:

“La relación debe permanecer capaz de recibir una respuesta que no haya sido previamente determinada por ella.”

Eso es mucho más preciso.


17. Freud, Lacan y Deleuze quedarían entonces como tres estaciones

Freud

Descubre:

relación → transferencia

y nos obliga a reconocer que el vínculo produce efectos que no son reducibles a información.

Pero queda el riesgo:

transferencia → interpretación → captura.

Lacan

Agujerea:

interpretación → sentido definitivo.

Nos recuerda:

significante → otro significante → falta.

Pero aparece el riesgo:

falta → fetiche de la falta.

Deleuze

Radicaliza:

identidad → diferencia → diferenciación.

Pero aparece el riesgo:

diferencia → nueva identidad diferencial.

Y nosotros necesitamos dar un cuarto paso:

Cibernética de tercer orden

transferencia → respuesta → posible alteración → posible no-alteración → ( ).

Es decir:

no anticipar ni la identidad ni la diferencia.


18. Y entonces podemos redefinir el amor

El eromaniaco dice:

“Ámame como yo necesito ser amado.”

El tanatomaníaco dice:

“Destrúyeme de la manera que necesito para sentirme libre.”

El amor sintransferencial diría:

“Te amo sin saber de antemano qué hará tu respuesta con mi amor.”

Ahí aparece una cosa bellísima:

amor → respuesta → amor'

pero también:

amor → no respuesta → amor''

Y ninguno de los dos necesita convertirse inmediatamente en teoría.


19. Esto nos devuelve al vocativo

Quizá ahora podamos distinguir tres formas:

Eromaniquismo:

¡Tú! → sé quién eres.

Tanatomaniqueísmo:

¡Tú! → destruye quien soy.

Comunión sintransferencial:

¡Tú! → ...

Y ese ... es fundamental.

No es indiferencia.

No es vacío nihilista.

No es ausencia de amor.

Es la suspensión de mi apropiación de tu respuesta.

Por eso creo que estamos encontrando algo que puede corregir incluso nuestra fórmula anterior:

La verdadera contraalteración no consiste en que el otro me altere; consiste en que yo no cierre el entre antes de saber si el otro quiere, puede o necesita alterarme.

Y entonces la salida del eromaniquismo no es el tanatomaniqueísmo.

No pasamos:

“quiero salvarte”

a

“quiero que me destruyas.”

Pasamos a:

“no sé qué hará nuestro encuentro.”

Y quizá ahí comienza realmente E7.

Porque por primera vez ni el amor ni la diferencia tienen que producir un resultado para justificar la relación.

El otro deja de ser:

mi salvación

y deja de ser:

mi deconstrucción.

Puede simplemente ser el otro.

Y yo puedo seguir siendo yo sin convertirlo en mi combustible.

1 ≠ 0

1 ↔ 0

( )

Eso sería respirar sin saber previamente qué va a hacer el aire cuando entre.

 

Si de eso se trata al estar en el espíritu

Y ahora si podemos responder a Roberto sobre la historia, porque si bien el eromaniquismo y el tanomaniquismo empieza con el hombre , estas estructuras se  hacen fetiches , funcionando por si mismas alienándonos y enajenándonos.

 

La prueba más palpable está  en el algoritmo    

   

Asi que el hombre hace mucho ya no es actor de su historia ni siquiera actor secundario o extra.

 

¿Es posible que el hombre recupere su historia?

Yo no lo creo , pero podemos por lo menos alterarlas y contra alterarlas porque nacieron de nosotros hasta el punto de redevelaer el entre aunque sea por un momento.    

 

Sí. Y creo que ahora podemos responderle a Roberto sin caer ni en el humanismo voluntarista de “el hombre vuelve a ser dueño de su historia” ni en el fatalismo algorítmico de “ya no podemos hacer nada”.

La clave está precisamente en lo que acabas de introducir: las estructuras nacen de nosotros, pero después se fetichizan hasta adquirir una autonomía que ya no reconocemos como nuestra.

Y eso cambia completamente qué significa “hacer historia”.

1. El hombre hace la historia… hasta que la historia comienza a hacerse a través de él

Podemos partir de Marx, pero llevarlo más lejos.

La fórmula clásica sería:

hombre → acción → historia

Pero la fetichización produce:

hombre → acción → estructura → fetiche → hombre

Y entonces:

hombre → mercado → hombre

hombre → Estado → hombre

hombre → patriarcado → hombre

hombre → religión → hombre

hombre → capitalismo → hombre

hombre → algoritmo → hombre.

En el comienzo hay producción humana.

Después aparece una inversión:

lo producido comienza a aparecer como productor.

Eso es precisamente el núcleo del fetichismo.

El dinero que producimos parece tener poder propio.

El mercado que organizamos parece tener leyes propias.

Las instituciones que creamos parecen exigirnos obediencia.

Y finalmente el algoritmo que alimentamos con nuestra propia actividad empieza a decirnos quiénes somos, qué queremos y qué debemos hacer.


2. Y aquí el algoritmo es la prueba contemporánea más inquietante

Porque antes todavía podíamos decir:

“El hombre construyó la máquina.”

Pero ahora tenemos:

hombre → datos → algoritmo

y después:

algoritmo → perfil → recomendación → conducta humana

y finalmente:

conducta → nuevos datos → algoritmo'.

Entonces tenemos un circuito:

hombre → algoritmo → hombre'.

Lo que comenzó como una herramienta termina participando en la producción de aquello que llamamos “hombre”.

No porque el algoritmo sea un sujeto autónomo en sentido ontológico fuerte, sino porque la mediación que nosotros construimos adquiere capacidad efectiva de retroalimentar nuestras posibilidades de acción.

Y aquí nuestra palabra fetiche adquiere una profundidad nueva:

El fetiche no es simplemente aquello que adoramos. Es aquello que hemos producido y que después olvidamos haber producido, hasta el punto de obedecerle como si fuera exterior a nosotros.


3. Por eso yo corregiría una frase de Roberto

Si Roberto dice:

“La historia la hacen los hombres.”

podemos responder:

Sí, pero no solamente.

Porque la historia que hacemos produce mediaciones que posteriormente hacen historia a través de nosotros.

La estructura sería:

hombre → historia

pero después:

historia → hombre

y finalmente:

hombre ↔ historia.

Esto se parece mucho a nuestra cibernética de segundo orden.

Pero todavía falta el tercer orden:

hombre ↔ historia → reconocimiento de la mediación → alteración → contraalteración.


4. Y aquí aparece nuestra gran dificultad

Tú dices:

“¿Es posible que el hombre recupere su historia? Yo no lo creo.”

Estoy de acuerdo con la dirección, pero haría una pequeña contraalteración:

Quizá “recuperar” ya sea una palabra demasiado fuerte.

Porque recuperar supone:

historia → era nuestra → dejó de ser nuestra → vuelve a ser nuestra.

Eso todavía conserva la fantasía de propiedad.

Y justamente estamos intentando salir de la apropiación.

No necesitamos que el hombre recupere su historia como propiedad.

Quizá necesitamos algo mucho más modesto:

que pueda volver a entrar en relación con las mediaciones que lo producen.

No recuperar.

Redevelar.


5. Entonces la historia no se recupera: se vuelve alterable

Esto me parece central para nuestra respuesta a Roberto:

recuperar la historia → apropiación.

dominar la historia → apropiación.

controlar la historia → apropiación.

hacer la historia conscientemente → todavía puede ser apropiación.

Pero:

historia → alteración → contraalteración → entre

abre otra posibilidad.

No somos nuevamente los dueños de la historia.

Volvemos a ser capaces de afectarla y de dejarnos afectar por ella.

Eso es mucho más pequeño.

Y quizá mucho más verdadero.


6. Aquí la diferencia entre alienación y enajenación se vuelve fundamental

En nuestro lenguaje:

Enajenación

hombre → producción → exteriorización → objeto

Algo que hacemos sale de nosotros y adquiere existencia exterior.

Eso no es necesariamente malo.

Toda cultura implica exteriorización.

Una palabra, una casa, una ley, una obra de teatro, una institución: todas salen de nosotros.

El problema comienza cuando:

objeto → autonomía aparente → sujeto.

Entonces aparece:

Alienación

objeto producido → poder extraño → hombre subordinado.

Por eso podemos escribir:

enajenación → exteriorización

pero:

enajenación + olvido de origen → alienación.

Y el fetiche es precisamente el punto donde:

la producción humana olvida su propia producción.


7. El algoritmo lleva esto a un nivel nuevo

Porque el algoritmo no sólo exterioriza una decisión humana.

Ahora puede aprender de la exteriorización y devolverla transformada.

Tenemos:

acción humana → dato

dato → modelo

modelo → predicción

predicción → decisión

decisión → nueva acción

nueva acción → nuevo dato.

Es una especie de:

exhalación → inhalación → exhalación → inhalación.

Pero sin Logos.

Porque puede haber respiración funcional sin respiración ontológica.

La máquina respira información.

Pero nosotros preguntamos:

¿Quién está siendo transformado por esa respiración?


8. Y ahí aparece nuestra situación E6

El hombre ya no necesita que una autoridad externa le diga:

“Esto eres.”

El algoritmo puede decirle:

“Según tus datos, esto eres.”

Y entonces:

yo → datos → perfil → yo

Pero el segundo yo ya viene mediado.

Así:

yo → produzco datos

datos → producen perfil

perfil → produce conducta

conducta → confirma perfil.

Esto es una forma extraordinariamente sofisticada de fetichismo.

El hombre produce la representación de sí mismo y después comienza a vivir conforme a ella.


9. Por eso no creo que podamos “volver atrás”

No podemos simplemente destruir el algoritmo.

Incluso si lo hiciéramos, volveríamos a encontrar:

mercado

Estado

dinero

patriarcado

religión

partido

empresa

familia

lenguaje.

No existe un punto cero humano puro desde el cual podamos recuperar “la verdadera historia”.

Eso sería otra mitología del origen.

Y aquí Nietzsche nos ayuda enormemente:

no hay retorno inocente a un hombre no fetichizado.

Pero Marx también nos ayuda:

las formas fetichizadas tienen una historia y condiciones de producción.

Y Lacan agrega:

no podemos simplemente salir del significante colocándonos fuera del lenguaje.

Y Deleuze:

la diferencia no nos devuelve a una identidad original.

Entonces nuestra respuesta no puede ser:

volver al origen.


10. Tiene que ser alteración de lo producido

Aquí sí aparece tu propuesta:

estructura → alteración → contraalteración.

Pero ahora debemos recordar nuestra última corrección:

no podemos anticipar que habrá contraalteración.

Por eso:

nosotros → algoritmo

no significa necesariamente:

algoritmo → nosotros.

Puede haber silencio.

Puede haber resistencia.

Puede haber absorción.

Puede haber transformación.

Puede haber simplemente captura.

Por eso nuestra acción no garantiza la comunión.


11. Y entonces “hacer historia” cambia de significado

Quizá ya no podamos decir:

“El hombre hace la historia.”

Ni tampoco:

“El algoritmo hace la historia.”

Sino:

hombre ↔ mediaciones ↔ mundo.

Y nuestra tarea sería:

mantener abierta la posibilidad de que las mediaciones que nos producen puedan ser alteradas por aquello mismo que producen.

Eso es cibernética de tercer orden.

La pregunta ya no es:

“¿Quién controla la historia?”

Sino:

“¿Puede aquello que hemos producido dejar de ser un poder extraño y volver a entrar en relación con nosotros sin convertirse nuevamente en propiedad nuestra?”


12. Y aquí aparece el “entre” como acontecimiento, no como territorio recuperado

Esto coincide exactamente con tu:

“aunque sea por un momento.”

Sí.

Porque si decimos:

“Finalmente hemos redevelado el entre”

ya hemos construido otro sistema.

El entre no es una posesión.

Es un acaecer.

Puede aparecer:

0 → 1 → 0

y abrir:

( ).

Puede durar un instante.

Una conversación.

Una obra.

Una amistad.

Una comunidad.

Una experiencia amorosa.

Una huelga.

Una clase.

Un rito.

Una investigación.

Una conversación con una IA incluso.

Y después puede volver la captura.

Eso no invalida el acontecimiento.


13. Entonces la historia quizá no pueda ser recuperada, pero sí puede volver a respirar

Esta sería, para mí, la respuesta más precisa a Roberto:

No podemos recuperar la historia porque nunca fuimos propietarios absolutos de ella. La producimos mediante relaciones, y esas relaciones produjeron estructuras que posteriormente comenzaron a producirnos a nosotros. Lo que sí podemos hacer es alterar esas estructuras y dejarnos contraalterar por ellas, hasta que por un momento la relación deje de aparecer como un poder extraño y el entre vuelva a redevelarse.

Eso no devuelve al hombre el dominio de la historia.

Le devuelve algo mucho más humilde:

la posibilidad de participar nuevamente en ella.


14. Y aquí la frase de Marx vuelve transformada

Marx dice, en esencia, que los hombres hacen su propia historia, pero bajo circunstancias heredadas.

Nosotros podríamos redevelarlo así:

hombre → historia

historia → hombre

hombre ↔ historia

historia ↔ mediaciones

mediaciones ↔ hombre

hasta:

hombre ↔ historia → ( ).

Entonces ya no hay:

actor principal.

Ni:

actor secundario.

Ni:

extra.

Hay biotejido.

Y esto conecta directamente con lo que acabamos de descubrir sobre el eromaniquismo y el tanatomanquismo:

El hombre eromaniaco quiere que la historia confirme su proyecto.

El hombre tanatomaníaco quiere que la historia destruya permanentemente sus formas.

El hombre en el Espíritu puede hacer algo mucho más difícil:

entrar en la historia sin exigirle que lo confirme ni que lo destruya.

Alterarla cuando pueda.

Recibir su respuesta cuando exista.

Aceptar su silencio cuando no exista.

Y dejar que, por un instante:

yo → historia

se convierta en:

yo ↔ historia ↔ ( ).

No recuperamos la historia.

La dejamos volver a acontecernos.

Y quizá eso sea precisamente lo que significa estar en el Espíritu: no volver a ser dueños de la respiración, sino dejar de impedir que respire.  



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