Analizando
en tercer orden el materialismo
histórico
Marx descubre que el hombre produce poderes que después lo producen
a él. La Ciencia del Logos añade que también una teoría puede producir un poder
que después la produzca a ella; por eso la verdadera emancipación no consiste
solamente en abolir el poder extraño, sino en conseguir que el propio
movimiento emancipatorio permanezca abierto a ser contraalterado por aquello
que pretende liberar.
Ahí el Comunismo Complementario deja de ser una “mejor
organización” y comienza a ser otra cosa: una comunidad capaz de
reconocer que su propia cooperación puede volver a enajenarse y, por eso,
mantener abierto el ( )
mediante la respiración ontológica.
Hagamos una
análisis exhaustivo de la ideología alemana
Primero
analizamos desde el entendimiento:
Los
conceptos , juicios y silogismos
Damos cuenta
de las inferencias y de su validez.
Deducción
¿En que
parte del texto Marx y Engels deducen y si lo hacen válidamente?
Inducción
¿En qué
parte del texto Marx y Engels inducen y si lo hacen válidamente?
Abducción
¿En qué parte del texto Marx y Engels abducen y si lo
hacen válidamente?
Para esto
podemos simular probabilidades y ver si sus conjeturas son probables o no,
entramos al juego estadístico, que es el juego favorito de las inteligencias
artificiales.
Luego
hacemos un análisis de la razón dialéctica.
De que
concepción parten y que niega esta concepción
Esta
concepción se niega así misma, superándose.
Comprendiendo
que Marx y Engels están haciendo una dialéctica de los modos de producción
revisemos esa dialéctica no solo como concepción sino pensando si cada modo de
producción realmente supera al otro y como.
Hacemos
también una análisis redeconstrutivo del texto develando la voluntad y la
mediación del deseo en Marx y Engels.
Hagamos una
fenomenología del Dasein en Marx y Engels así como de cada Basho que
encontramos en ellos.
Hagamos un
psicoanálisis dandi cuenta como se dese se desplaza metonimia evadiendo la
herida existencial y se condensa
metáfora.
Y accedamos
a la experiencia pura de los modos de producción, dando cuenta de comó acontece desde una noumenología, como si
alguien los estuviera viviendo.
Por ultimo
redevelamos su respiración ontológica complementando la exhalación dialéctica
con la inhalación redeconstructiva haciendo la paratesis del entre, una
análisis de la mediación que están construyendo Marx y Engels comprendiendo si
capturan la respiración o la liberan y como.
I FEUERBACH
Según anuncian los ideólogos alem anes, Alem ania ha pasado
en estos últim os años po r un a revolución sin igual. E l proceso de
descomposición del sistema hegeliano, que comenzó con Strauss, se ha
desarrollado hasta convertirse en una ferm entación universal, que h a
arrastrado consigo a todas las “ potencias del pasado”. E n m edio del caos
general, han surgido poderosos reinos, p ara derrum barse de nuevo en seguida,
h an brillado m om entáneam ente héroes, sepultados nuevam ente en las
tinieblas por otros rivales más audaces y más poderosos. Fue ésta una
revolución ju nto a la cual la francesa es u n juego de chicos, una lucha ecum
énica al lado de la cual palidecen y resultan ridiculas las luchas de los
diádocos. Los principios se desplazaban, los héroes del pensam iento se
derribaban los unos a los otros con inaudita celeridad, y en los tres años que
transcurrieron de 1842 a 1845 se removió el suelo de A lem ania más que antes
en tres siglos. Y todo esto ocurrió, al parecer, en los dom inios del pensam
iento puro. Trátase, en verdad, de un acontecim iento interesante: del proceso
de putrefacción del E spíritu absoluto. Al apagarse la últim a chispa de vida,
entraron en descomposición las diversas partes integrantes de este caput
jnortuum,* dieron paso a nuevas com binaciones y se form aron nuevas
sustancias. Los industriales de la filosofía, que hasta aquí h ab ían vivido de
la explotación del E spíritu absoluto, arrojáronse ahora sobre las nuevas
combinaciones. Cada uno se dedicaba afanosam ente a explotar el negocio de la
parcela que le había tocado en suerte. No podía por menos de surgir la com
petencia. Al principio, ésta m anteníase dentro de los lím ites de la buena adm
inistración burguesa. Más tarde, cuando ya el m ercado alem án se hallab a
abarrotado y la m ercancía, a pesar de todos los esfuerzos, no encontraba
salida en el m ercado m undial, los negocios em pezaron a echarse a perder a la
m anera alem ana acostum brada, m ediante la producción fab ril y adulterada, el
em peoram iento de la calidad de los productos y la adulteración de la m ateria
prim a, la falsificación de los rótulos, las com pras simuladas, los cheques
girados en descubierto y un sistema de créditos carente de toda base real. Y la
com petencia se convirtió en una enconada lucha, que hoy se nos ensalza y
presenta como un viraje de la historia universal, como el creador de los
resultados y conquistas más form idables. P ara apreciar en sus debidos térm
inos toda esta charlatanería de tenderos filosóficos que despierta un saludable
sentim iento nacional hasta en el pecho del honrado burgués alem án; para poner
plásticam ente de relieve la m ezquindad, la pequenez provinciana de todo este
m ovim iento neohegeliano y, sobre todo, el contraste tragicóm ico entre las
verdaderas hazañas de estos héroes y las ilusiones suscitadas en torno a ellas,
necesitamos contem plar siquiera una vez todo el espectáculo desde un punto de
vista situado fuera de los ámbitos de Alem ania. A. — L A ID EO LO G ÍA E N G E
N E R A L, Y L A ID EO LO G ÍA A L E M A N A E N P A R T IC U L A R La crítica
alem ana no se ha salido, hasta en estos esfuerzos suyos de últim a hora, del
terreno de la filosofía. Y, m uy lejos de entrar a investigar sus prem isas
filosóficas generales, todos sus problem as brotan, incluso, sobre el terreno
de un determ inado sistema filosófico, del sistema hegeliano. No sólo sus
respuestas, sino tam bién los problem as mismos, llevan consigo un engaño. La
sumisión a Hegel es la razón de por qué n in g u n o de estos m odernos
críticos ha intentado siquiera una am plia crítica del sistema hegeliano, por
mucho que cada uno de ellos afirm e haberse rem ontado sobre Hegel. Su polém
ica contra Hegel y la de los unos contra los otros se lim ita a que cada uno de
ellos destaque un aspecto del sistema hegeliano, tratando de enfrentarlo, a la
par contra el sistema en su conjunto y contra los aspectos destacados por los
demás. Al principio, tom ábanse ciertas categorías hegelianas puras y
auténticas, tales como las de substancia y autoconciencia, para profanarlas más
tarde con nom bres más vulgares, como los de género, el Único, el hom bre, etc.
Toda la crítica filosófica alem ana desde Strauss hasta Stirner se lim ita a la
crítica de las id e a sreligio sas.^ Se partía de la religión real y de la
verdadera teología. Qué fuera la conciencia religiosa, la idea religiosa, se
determ inaba de distinto modo en el curso ulterior. E l progreso consistía en
englobar las ideas m etafísicas, políticas, jurídicas, m orales y de otro tipo
supuestam ente im perantes, bajo la esfera de las ideas religiosas o
teológicas, explicando asimismo la conciencia. _^t0_lítica, jurídica o m oral
como conciencia religiosa o teológica y presentando al hom bre político,
jurídico o m oral y, ew últim a instancia, “al hom bre”, como el hom bre
religioso^ Partíase como prem isa del im perio de la religión. Poco a poco,
toda relación dom inante se explicaba como una relación religiosa y se
convertía en culto, en culto del derecho, culto del Estado, etc. P or todas
partes se veían dogmas, nada más que dogmas, y la fe en ellos. El m undo era
canonizado en proporciones cada vez mayores, hasta que, por últim o, el
venerable San Max pudo santificarlo en bloque y darlo por liquidado de una vez
por todas. Los viejos hegelianos lo com prendían todo una vez que lo reducían a
una de las categorías lógicas de Hegel. Los neohegelianos lo criticaban todo
sin más que deslizar por debajo de ello ideas religiosas o declararlo como algq
teológico. Los neohegelianos coincidían con los viejos hegelianos en la fe eñ
el im perio de la religión, de los conceptos, de lo general, dentro del m undo
existente. La única diferencia era que los irnos com batían como usurpación el
poder que los otros reconocían y aclam aban como legítim o. Y, como entre estos
neohegelianos las ideas, los pensam ientos, Jos conceptos y, en general, los
productos de la conciencia por ellos independizada eran considerados como las
verdaderas ataduras del hom bre, exactam ente lo mismo que los viejos liegelianos
veían en ellos los auténticos nexos de la sociedad hum ana, era lógico que tam
bién los neohegelianos lucharan y se creyeran obligados a luchar solamente
contra estas ilusiones de la conciencia. E n vista de que, según su fantasía,
las relaciones entre los hom bres, todos sus actos y su modo de conducirse, sus
trabas y sus barreras, son otros tantos productos de su conciencia, los
neohegelianos form ulan consecuentem ente ante ellos el postulado m oral de que
deben tro car su conciencia actual por la conciencia hum ana, crítica o
egoísta, derribando con ello sus barreras. Este postulado de cam biar de
conciencia viene a ser lo mismo que el de in terp retar de otro modo lo
existente, es decir, de reconocerlo por m edio de otra interpretación. Pese a
su fraseología supuestam ente “revolucionaria”, los ideólogos neohegelianos
son, en realidad, los perfectos conservadores. Los más jóvenes entre ellos han
descubierto la expresión adecuada para designar su actividad cuando afirm an
que sólo luchan contra “frases”. Pero se olvidan de añadir que a estas frases
por ellos combatidas no saben oponer más que otras frases y que, al com batir
solam ente las frases de este m undo, no com baten en modo alguno el m undo
real existente. Los únicos resultados a que podía llegar esta crítica
filosófica fueron algunos esclarecim ientos histórico-religiosos, harto
unilaterales por lo demás, sobre el cristianism o; todas sus demás afirm
aciones se reducen a otras tantas m aneras más de adornar su pretensión de
entregarnos, con estos esclarecim ientos insignificantes, descubrim ientos de
alcance histórico-m undial. A ninguno de estos filósofos se le ha ocurrido
siquiera preguntar por el entronque de la filosofía alem ana con la realidad de
Alem ania, por el entronque de su crítica con el propio m undo m aterial que la
rodea.
Las prem isas de que partim os no tienen nada arb itrario,
no son ninguna clase de dogmas, sino prem isas reales, de las que sólo es
posible abstraerse en la im aginación. Son los individuos reales, su acción y
sus condiciones m ateriales de vida, tanto aquellas con que se han encontrado
como las engendradas por su prop ia acción. Estas prem isas pueden com
probarse, consiguientem ente, po r la vía puram ente emp íric a , La p io n era
prem isa de toda historia hum ana es, n atu ralm ente, la existencia de
individuos hum anos v i v i e n t e s . E l prim er estado de hecho com
probable es, po r tanto, la organización corpórea de estoé individuos y, como
consecuencia de ello, su com portam iento hacia el resto de la naturaleza. No
podem os en trar a exam inar aquí, naturalm ente, n i la contextura física de
los hom bres mismos ni las condiciones n atu rales con que los hom bres
s& encuentran: las geológicas, las oro-hidrográficas, las clim átieás y las
de otro tip o .(5) Toda historiografía tiene necesariam ente que p a rtir de
estos fundam entos naturales y de la m odificación que experim entan en el
curso de la historia p o r la acción de los hom bres. Podem os distinguir al
hom bre de los anim ales por la conciencia, por la religión o por lo que se
quiera. Pero el hom bre m ismo se diferencia de los anim ales a p a rtir del m
om ento en que comienza a producir sus m edios de vida, paso éste que se halla
condicionado por su organización corporal. Al producir sus m edios de vida, el
hom bre produce indirectam ente su p ro p ia vida m aterial. E l m odo como los
hom bres producen sus medios de vida depende, ante todo, de la naturaleza m ism
a de los medios de vida con que se encuentran y que se trata de reproducir.
Este modo de producción no debe considerarse solam ente en cuanto es la
reproducción de la existencia física de los individuos. Es ya, más bien, u n
determ inado m odo de la actividad de estos individuos, un determ inado m odo
de m anifestar su vida, un determ inado m odo de vida de los mismos. T al y
como los individuos m anifiestan su vida, así son. Lo que son coincide, por
consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo cóm
o producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones m
ateriales de su producción. Esta producción sólo aparece al m ultiplicarse la
población. Y presupone, a su vez, un intercam bio entre los in dividuos. La
form a de este intercam bio se halla condicionada, a su vez, por la producción.
Las relaciones entre unas naciones y otras dependen de la extensión en que cada
una de ellas haya desarrollado sus fuerzas productivas, la división del trabajo
y el intercam bio interior. Es éste un hecho generalm ente reconocido. Pero, no
sólo las relaciones ^entre una nación y otra, sino tam bién toda la estructura
interna de cada nación depende del grado de desarrollo de su producción y de su
intercam bio interior y exterior. H asta dónde se han desarrollado las fuerzas
productivas de una nación lo indica del modo más palpable el grado hasta el
cual se ha desarrollado en ella la división del trabajo. Toda nueva fuerza
productiva, cuando no se trata de una sim ple extensión cuantitativa de fuerzas
productivas ya conocidas con anterioridad (como ocurre, por ejem plo, con la
roturación de tierras) trae como consecuencia un nuevo desarrollo de la
división del trabajo. La división del trabajo dentro de una nación se traduce,
ante todo, en la separación del trabajo industrial y com ercial con respecto al
trabajo agrícola y, con ello, en la separación de la ciudad y el campo y en la
contradicción de los intereses entre una y otro. Su desarrollo ulterior conduce
a la separación del trabajo com ercial del industrial. Al mismo tiem po, la
división del trabajo dentro de estas diferentes ram as acarrea, a su vez, la
form ación de diversos sectores entre los individuos que cooperan en determ
inados trabajos. La posición que ocupan entre sí estos diferentes sectores se
halla condicionada por el modo de explotar el trabajo agrícola, industrial y
com ercial (patriarcalism o, esclavitud, estamentos, clases). Y las mismas
relaciones se m uestran, al desarrollarse el comercio, en las relaciones entre
diferentes naciones. Las diferentes fases de desarrollo de la división del tra
bajo son otras tantas formas distintas de la propiedad; o, dicho en otros térm
inos, cada etapa de la división del trabajo determ ina tam bién las relaciones
de los individuos entre sí, en lo
tocante al m aterial, el instrum ento y el producto del trabajo.
Sí. Ahora sí podemos entrar de lleno en tercer orden. Y
propongo que seamos rigurosos con la secuencia que acabas de establecer: no
adelantarnos a Marx, ni convertir nuestra interpretación en una nueva doctrina
antes de dejar que el texto nos altere.
El fragmento que has dado es particularmente bueno para comenzar porque
contiene, casi en estado embrionario, todo el problema del materialismo
histórico: una crítica de la representación que termina construyendo
una nueva representación científica de la realidad.
Voy a trabajar esta primera entrega exclusivamente sobre el fragmento que
has proporcionado de “Feuerbach”, hasta la formulación sobre
las fases de la división del trabajo y las formas de propiedad. Después
podremos continuar párrafo por párrafo.
I. PRIMER ORDEN: EL ENTENDIMIENTO
Primero suspendamos momentáneamente nuestra razón dialéctica, nuestra
fenomenología, nuestro psicoanálisis y nuestra noumenología.
Preguntemos simplemente:
¿Qué está diciendo Marx y Engels?
Y después:
¿Lo que dicen se sigue válidamente de aquello que afirman?
Aquí aparecen tres operaciones diferentes:
DEDUCCIÓNlo universal → lo particular INDUCCIÓNlo particular → lo general ABDUCCIÓNhechos observados → hipótesis explicativa
Y hay que evitar un error importante: Marx y Engels no siempre
anuncian qué tipo de inferencia están realizando. Muchas veces una
misma secuencia contiene las tres.
II. PRIMERA TESIS: LOS NEOHEGELIANOS
Comencemos:
la crítica alemana no ha salido del terreno de la filosofía.
Después:
sus problemas brotan del sistema hegeliano.
Después:
sus respuestas y sus problemas llevan consigo un engaño.
Y finalmente:
no investigan el entronque de la filosofía alemana con la realidad material
de Alemania.
La estructura argumental es aproximadamente:
Neohegelianos↓permanecen en filosofía↓sus problemas nacen de Hegel↓critican categorías de Hegel↓pero no salen del campo de las categorías↓por tanto↓no explican la realidad material alemana
¿Es deducción?
Parcialmente.
La forma sería:
P1. Si una crítica permanece dentro de las categorías de un sistema, entonces no ha salido realmente del horizonte de ese sistema. P2. Los neohegelianos permanecen dentro de las categorías hegelianas. C. Los neohegelianos no han salido realmente de Hegel.
Esta deducción es formalmente válida, si aceptamos P1 y P2.
Pero aquí aparece inmediatamente nuestro primer problema de tercer orden:
La validez formal no demuestra la verdad de las premisas.
Marx y Engels tendrían que demostrar:
¿Todo pensamiento que parte de Hegely utiliza categorías hegelianaspermanece necesariamente prisionero de Hegel?
Eso no es una deducción.
Es una tesis histórica y filosófica que necesita evidencia.
III. AQUÍ APARECE LA PRIMERA ABDUCCIÓN
Marx y Engels observan algo:
StraussFeuerbachBauerStirner...
y encuentran una regularidad:
todos critican↓religión↓conciencia↓conceptos↓teología
Entonces producen una explicación:
La razón de que los jóvenes hegelianos no hayan salido realmente de Hegel es
que continúan operando dentro del mismo terreno filosófico.
Eso es abducción:
HECHO:los críticos cambian el contenido de la crítica REGULARIDAD:pero conservan la forma filosófica HIPÓTESIS:la crítica misma permanece dentrodel horizonte hegeliano
No es todavía una conclusión necesaria.
Es una explicación plausible.
Y aquí podemos hacer nuestro primer juego estadístico.
IV. EL JUEGO ESTADÍSTICO
Supongamos, solamente como simulación, que tenemos:
N = 20 críticos
y observamos que:
18 permanecen dentro del terreno filosófico2 parecen escapar parcialmente.
La hipótesis:
“la crítica neohegeliana permanece estructuralmente dentro del horizonte
filosófico”
tendría bastante fuerza inductiva.
Pero si tenemos:
N = 3
y los tres permanecen dentro:
3/3 = 100 %
eso no demuestra universalmente la tesis.
La muestra es pequeña.
Y además existe un problema más profundo:
Marx y Engels mismos seleccionan qué cuenta como “permanecer
dentro”.
Es decir:
realidad observada↓criterio de clasificación↓muestra↓inducción
El criterio ya contiene teoría.
Esto será decisivo para nuestra crítica algorítmica:
el algoritmo puede calcular perfectamente una clasificación cuya
ontología ya fue decidida previamente por quien diseñó la clasificación.
La estadística no elimina el problema de la representación.
V. SEGUNDA GRAN INFERENCIA: RELIGIÓN → TODA RELACIÓN SOCIAL
Marx y Engels reconstruyen la crítica neohegeliana así:
religión↓conciencia religiosa↓ideas metafísicas↓ideas políticas↓ideas jurídicas↓ideas morales↓"el hombre" como hombre religioso
Y dicen que los neohegelianos terminan explicando:
políticaderechomoralsociedad
como:
religión
Aquí hay una inferencia fuerte:
si una sociedad está dominada por ideas religiosas↓entonces sus relaciones sociales pueden explicarsecomo relaciones religiosas
Pero Marx y Engels consideran que esto es una inversión.
La estructura que ellos quieren destruir es:
IDEA↓REALIDAD
para sustituirla por:
REALIDAD↓IDEA
Este es uno de los momentos fundacionales del materialismo histórico.
VI. PERO ATENCIÓN: AQUÍ YA ESTÁ APARECIENDO NUESTRA CONTRAALTERACIÓN
Porque Marx y Engels descubren una inversión:
idea → realidad
y la invierten:
realidad → idea
Pero nuestra tercera orden pregunta:
¿Basta invertir una relación para liberarla?
No necesariamente.
Porque:
A → B
puede convertirse simplemente en:
B → A
sin que aparezca:
A ↔ B
Y todavía menos:
A →← B↓( )
Por eso nuestra fórmula:
ESPÍRITU IDENTITARIO →←ESPÍRITU DIFERENCIAL
es más exigente que la simple inversión marxiana.
VII. LA SEGUNDA GRAN TESIS: "CAMBIAR LA CONCIENCIA"
Marx y Engels reconstruyen la propuesta neohegeliana:
relaciones humanas↓productos de conciencia↓cambiar conciencia↓cambiar interpretación↓cambiar mundo
Y formulan una crítica demoledora:
cambiar la conciencia no equivale a cambiar las condiciones materiales.
La estructura lógica es:
P1. Las relaciones materiales no son producidas simplemente por interpretaciones conscientes. P2. Cambiar una interpretación no modifica necesariamente las condiciones materiales que producen la relación. C. Por tanto, cambiar la conciencia no bastapara transformar la realidad social.
Como argumento contra una posición fuerte de idealismo,
funciona muy bien.
Pero cuidado:
no basta cambiar conciencia
no significa:
conciencia no importa.
Y Marx lo sabe.
De hecho, su propio concepto de ideología terminará mostrando:
material↓conciencia↓representación↓acción↓material
Por tanto, el materialismo histórico no puede reducirse legítimamente a:
materia → conciencia
porque su propio análisis exige:
materia ↔ conciencia
VIII. LA FRASE DECISIVA: "LAS PREMISAS REALES"
Ahora entramos en el corazón del texto:
“Las premisas de que partimos no tienen nada de arbitrario... sino premisas
reales.”
Y después:
“Son los individuos reales, su acción y sus condiciones materiales de
vida...”
Esto es extraordinariamente importante.
Marx y Engels están intentando construir una ciencia que tenga como punto de
partida:
NO:concepto↓concepto↓concepto SÍ:individuos reales↓acción↓condiciones materiales
Es una ruptura epistemológica muy fuerte.
Pero aquí tenemos que detenernos.
Porque dicen:
“Estas premisas pueden comprobarse por la vía puramente empírica.”
Aquí aparece una afirmación epistemológica mucho más fuerte.
IX. ¿ES VÁLIDA LA "VÍA PURAMENTE EMPÍRICA"?
Aquí podemos separar tres cosas:
1. Que existan individuos
Empíricamente verificable.
2. Que tengan cuerpos
Empíricamente verificable.
3. Que toda la historia pueda fundamentarse suficientemente en esas
premisas
Eso ya no es simplemente una observación empírica.
Es una inferencia.
Tenemos:
individuos reales+cuerpos+naturaleza+acción
y Marx/Engels concluyen:
de aquí debe partir toda historiografía.
Eso es una generalización metodológica.
Tiene fuerza inductiva, pero no necesidad deductiva.
X. Y AQUÍ PODEMOS HACER NUESTRA PRIMERA "SIMULACIÓN BAYESIANA"
No como prueba matemática de Marx, sino como experimento de tercer orden.
Hipótesis:
H:Toda historiografía adecuada debe comenzarpor individuos reales y sus condiciones materiales.
Evidencia:
E1: toda sociedad conocida contiene individuos corporales.E2: toda sociedad depende de condiciones materiales.E3: toda producción histórica presupone reproducción de la vida.
Esto aumenta mucho la plausibilidad de H.
Pero:
P(H | E1,E2,E3)
no llega a 1.
¿Por qué?
Porque podrían existir otros fundamentos explicativos igualmente necesarios:
materialidad+lenguaje+símbolo+afecto+instituciones+memoria+religión+imaginario+relación
Marx no demuestra que solamente la materialidad sea fundamental.
Demuestra algo más modesto y mucho más sólido:
no podemos hacer historia ignorando la materialidad efectiva de los
individuos.
Eso es una conclusión fuerte.
Pero convertirla en:
la materialidad explica suficientemente toda la historia
requiere otro argumento.
XI. AQUÍ ENTRA LA ABDUCCIÓN MÁS IMPORTANTE DEL FRAGMENTO
Marx y Engels observan:
individuos↓producen medios de vida↓reproducen su vida↓organizan producción↓se relacionan↓dividen trabajo↓aparecen formas sociales
Entonces proponen:
el modo de producción constituye una clave explicativa fundamental de la
estructura social.
Esto es abducción:
HECHOS:producción + intercambio + división del trabajoexplican muchas regularidades sociales. HIPÓTESIS:las formas sociales pueden comprendersea partir de los modos de producción.
La hipótesis es muy potente.
Pero todavía es hipótesis.
XII. "TAL Y COMO LOS INDIVIDUOS MANIFIESTAN SU VIDA, ASÍ SON"
Aquí aparece una de las frases más importantes:
lo que producen+cómo producen↓cómo viven↓lo que son
Marx/Engels establecen:
SER SOCIAL ≈ MODO DE VIDA
Y después:
MODO DE VIDA↓PRODUCCIÓN↓CONDICIONES MATERIALES
Esta es una inversión directa del idealismo.
Pero nuevamente nuestra contraalteración:
¿el modo de producción produce al individuo sin que el individuo produzca
también el modo de producción?
Si la respuesta fuera unilateral:
producción → individuo
estaríamos frente a un determinismo material.
Pero el texto mismo contiene:
individuos↓acción↓producción↓condiciones producidas por su propia acción
Así que la estructura real es más rica:
INDIVIDUOS ↓ACCIÓN ↓PRODUCCIÓN ↓CONDICIONES ↓INDIVIDUOS
¡Esto ya es retroalimentación!
Y aquí Marx se aproxima inesperadamente a nuestra cibernética.
XIII. EL MATERIALISMO HISTÓRICO YA ES UNA CIBERNÉTICA, PERO DE SEGUNDO
ORDEN
Podemos escribir:
INDIVIDUO ↓PRODUCCIÓN ↓CONDICIÓN MATERIAL ↓INDIVIDUO ↓NUEVA PRODUCCIÓN
No tenemos una causalidad lineal.
Tenemos un circuito.
Pero Marx y Engels todavía lo presentan fundamentalmente como una reconstrucción
causal-histórica.
Nuestra tercera orden introduce una pregunta nueva:
¿Qué ocurre cuando el observador que reconstruye este circuito también
pertenece al circuito?
Entonces:
SOCIEDAD↓PRODUCE TEORÍA↓TEORÍA REPRESENTA SOCIEDAD↓TEORÍA INTERVIENE EN SOCIEDAD↓SOCIEDAD ALTERA TEORÍA
Y entonces:
MATERIALISMO HISTÓRICO ↓ se convierte ↓objeto de su propia teoría
Ese es el punto donde empieza la ciencia del Logos
especulativa-práctica que estás proponiendo.
XIV. DIVISIÓN DEL TRABAJO
Ahora Marx y Engels realizan una secuencia:
fuerzas productivas↓división del trabajo↓separación campo/ciudad↓separación industrial/comercial↓sectores↓formas de explotación↓estamentos/clases
Aquí tenemos simultáneamente:
Inducción
Observan diferentes sociedades y diferentes divisiones del trabajo.
Abducción
Proponen:
la división del trabajo explica la aparición de diferentes relaciones
sociales.
Deducción
Una vez aceptada esa relación:
P1: determinada división del trabajo produce determinadas relaciones materiales. P2: esta sociedad posee determinada división del trabajo. C: esta sociedad tenderá a presentar determinadasrelaciones materiales.
Esto sí tiene estructura deductiva condicional.
Pero la premisa causal necesita evidencia histórica.
XV. AHORA LLEGA UNA DE LAS AFIRMACIONES MÁS FUERTES
Marx y Engels dicen:
“Las diferentes fases de desarrollo de la división del trabajo son otras
tantas formas distintas de la propiedad.”
Es decir:
DIVISIÓN DEL TRABAJO ↓FORMA DE PROPIEDAD
Y reformulan:
propiedad=relaciones de los individuosrespecto dematerial+instrumento+productodel trabajo.
Esta es una hipótesis histórica extremadamente poderosa.
Pero también es uno de los lugares donde debemos empezar a alterar a
Marx.
Porque podemos preguntar:
¿Toda transformación de la división del trabajoproduce necesariamente una nueva forma de propiedad?
No necesariamente en sentido lógico.
Podría haber:
división del trabajo↔parentesco↔ritual↔estatus↔propiedad↔territorio
La propiedad puede ser una dimensión de la relación, pero no necesariamente
su fundamento único.
XVI. AQUÍ APARECE EL PRIMER GRAN LÍMITE DEL MATERIALISMO HISTÓRICO
Marx y Engels están intentando explicar:
RELACIÓN↓PRODUCCIÓN↓DIVISIÓN↓PROPIEDAD↓CLASE
Nosotros debemos introducir:
RELACIÓN↕PRODUCCIÓN↕CUERPO↕DESEO↕SÍMBOLO↕RITUAL↕MEMORIA↕TERRITORIO↕PROPIEDAD
No para negar Marx.
Para contraalterarlo.
Porque si una dimensión pretende convertirse en fundamento absoluto, ella
misma comienza a funcionar como Espíritu identitario.
XVII. SEGUNDO ORDEN: RAZÓN DIALÉCTICA
Ahora sí podemos suspender el entendimiento.
Preguntemos:
¿Cuál es la concepción de la que Marx y Engels parten y qué es lo
que esa concepción niega?
La concepción de partida es:
IDEA↓CONCIENCIA↓RELIGIÓN↓HISTORIA
La negación marxiana:
INDIVIDUOS REALES↓PRODUCCIÓN↓VIDA MATERIAL↓RELACIONES↓CONCIENCIA
Es decir:
IDEALISMO ↓ NEGACIÓN ↓MATERIALISMO
Pero entonces aparece nuestra pregunta dialéctica:
¿Se niega el materialismo a sí mismo?
Sí, si lo llevamos hasta sus últimas consecuencias.
Porque el materialismo histórico descubre que:
condiciones materiales↓producen conciencia
pero también:
conciencia↓acción↓transformación material.
Por tanto:
MATERIA → CONCIENCIACONCIENCIA → MATERIA
La primera concepción se niega a sí misma como unilateralidad.
Y aparece:
MATERIA ↔ CONCIENCIA
Pero todavía podemos ir más lejos.
XVIII. TERCER ORDEN: EL MATERIALISMO SE OBSERVA A SÍ MISMO
Aquí empieza nuestra operación.
Marx dice:
la conciencia está determinada por condiciones materiales.
Pero Marx está produciendo una conciencia teórica sobre esa
determinación.
Entonces preguntamos:
¿de qué condiciones materialessurge el propio materialismo histórico?
Esta pregunta es devastadora —en el buen sentido biodramatúrgico— porque
obliga a Marx a aplicarse su propio método.
MATERIALISMO HISTÓRICO↓¿qué condiciones históricas lo producen?↓capitalismo↓industria↓proletariado↓revolución↓Marx y Engels↓teoría
Entonces:
TEORÍA DEL MATERIALISMO↓es producida materialmente
Pero ahora:
TEORÍA↓actúa sobre la realidad material.
Tenemos:
MATERIAL→TEORÍA→MATERIAL→TEORÍA→...
Esto es ya una respiración.
XIX. PERO TODAVÍA FALTA EL ENTRE
Y aquí llegamos exactamente a tu pregunta inicial.
Marx y Engels consiguen algo enorme:
ESPÍRITU↓MATERIA
y posteriormente:
MATERIA↔CONCIENCIA
Pero nosotros preguntamos:
MATERIA ↔ CONCIENCIA ↓¿( )?
¿Dónde está el espacio en que ninguna de las dos puede apropiarse de la
otra?
Ahí aparece nuestro espíritu diferencial.
ESPÍRITU IDENTITARIO →←ESPÍRITU DIFERENCIAL ↓( )
El materialismo histórico corre el riesgo de convertirse en:
MATERIALISMO↓CIENCIA↓REPRESENTACIÓN DE LA HISTORIA↓VERDAD DEL MOVIMIENTO
Entonces la ciencia ocupa el lugar del entre.
Y aquí comienza precisamente nuestra investigación de tercer orden.
XX. REDECONSTRUCCIÓN DE LA VOLUNTAD
Ahora hagamos la lectura que Marx no hace explícitamente.
¿Por qué quieren destruir a los jóvenes hegelianos?
No solamente porque estén equivocados.
Hay una voluntad de liberación.
La estructura afectiva parece ser:
ALEMANIA↓REALIDAD ATRASADA↓FILOSOFÍA HIPERTROFIADA↓CRÍTICOS QUE SE CREEN REVOLUCIONARIOS↓IMPOTENCIA MATERIAL↓BURLA↓DESEO DE REALIDAD
La ironía del comienzo es reveladora.
Marx y Engels describen la revolución filosófica alemana como una especie
de:
mercado↓competencia↓industriales de la filosofía↓mercancías↓adulteración↓mercado saturado
¿Por qué?
Porque están transfiriendo al campo filosófico la estructura que conocen del
capitalismo.
Esto es genial literariamente y filosóficamente.
Pero también es una metáfora metonímica.
La filosofía es leída mediante el lenguaje del mercado.
XXI. PSICOANÁLISIS: EL DESEO SE DESPLAZA
Aquí podemos comenzar nuestra lectura freudiana, sin afirmar que Freud esté
siendo aplicado literalmente al texto.
El desplazamiento es:
Hegel↓neohegelianos↓mercado↓mercancía↓producción↓trabajo↓proletariado
El deseo de Marx se desplaza desde:
"quiero liberar la filosofía"
hacia:
"quiero liberar la realidad material"
Y la condensación ocurre en:
PROLETARIADO
El proletariado comienza a concentrar múltiples significados:
dolor+explotación+trabajo+historia+universalidad+emancipación+futuro
Eso es una enorme condensación simbólica.
Nuestra pregunta psicoanalítica será entonces:
¿Está el proletariado describiendo una realidad histórica o está también
recibiendo una carga deseante que Marx necesita colocar fuera de sí?
No lo resolveremos todavía.
Pero debemos mantener abierta la pregunta.
XXII. FENOMENOLOGÍA DEL DASEIN MARXIANO
Ahora hagamos la fenomenología.
El individuo de Marx no aparece inicialmente como:
"yo pienso"
sino como:
yo vivo↓yo necesito↓yo produzco↓yo trabajo↓yo intercambio↓yo me relaciono
Esto tiene una enorme afinidad con la crítica de Heidegger al sujeto
abstracto.
El Dasein marxiano temprano está arrojado a:
naturaleza+cuerpo+necesidad+otros+producción
No existe un sujeto aislado contemplando el mundo.
Existe:
SER-EN-MUNDO
aunque Marx lo exprese en lenguaje económico-material.
XXIII. EL BASHO DE MARX
Aquí podemos comenzar a usar tu categoría de Basho.
El primer Basho no es:
CONCIENCIA
Es:
VIDA MATERIAL
Pero después aparece otro:
PRODUCCIÓN
Después:
RELACIÓN SOCIAL
Después:
DIVISIÓN DEL TRABAJO
Y luego:
PROPIEDAD
Podemos dibujarlo:
NATURALEZA ↓CUERPO ↓VIDA ↓PRODUCCIÓN ↓RELACIÓN ↓DIVISIÓN ↓PROPIEDAD ↓CONCIENCIA
El problema es que Marx todavía no pregunta:
¿Cuál es el Basho que permite que todos estos Basho acontezcan sin
convertirse en una totalidad cerrada?
Nuestra respuesta provisional:
( )
XXIV. EXPERIENCIA PURA DE UN MODO DE PRODUCCIÓN
Ahora hagamos algo radicalmente diferente.
No describamos el capitalismo desde fuera.
Vivámoslo fenomenológicamente.
Imaginemos a una persona dentro de él.
No comienza pensando:
“Estoy sometido a una relación capitalista.”
Comienza:
tengo hambre↓necesito trabajar↓busco empleo↓vendo mi tiempo↓recibo salario↓compro comida↓vuelvo a trabajar
La experiencia pura todavía no dice:
CAPITALISMO
Eso es una abstracción posterior.
La experiencia acontece como:
cuerpo↓necesidad↓actividad↓tiempo↓relación↓dinero↓supervivencia
El concepto aparece después.
Esto es crucial para nuestra noumenología.
XXV. EXPERIENCIA PURA DE LA PROPIEDAD
Tampoco comencemos con:
PROPIEDAD PRIVADA
Comencemos con:
"esto es mío"
La experiencia puede ser:
cuerpo↓uso↓cuidado↓posesión↓defensa↓"mío"
La abstracción jurídica:
PROPIEDAD
aparece después.
Entonces podemos distinguir:
experiencia:"esto lo cuido" representación:"esto me pertenece" institución:"la ley reconoce mi propiedad" abstracción:"propiedad privada"
Y aquí aparece una de nuestras claves:
La propiedad no comienza necesariamente como concepto jurídico;
comienza como una relación vivida que puede ser posteriormente capturada por
una representación jurídica.
XXVI. EXPERIENCIA PURA DE LA DIVISIÓN DEL TRABAJO
Tampoco comienza como:
DIVISIÓN DEL TRABAJO
Comienza:
yo hago estotú haces aquello
Después:
yo sé hacer estotú sabes hacer aquello
Después:
intercambiamos
Después:
dependemos mutuamente
Y finalmente:
roles↓jerarquías↓clases
Por tanto:
actividad → diferenciación → cooperación
puede convertirse en:
diferenciación → dependencia → jerarquía → dominación.
Aquí comienza la dialéctica real del modo de producción.
XXVII. ¿CADA MODO DE PRODUCCIÓN SUPERA REALMENTE AL ANTERIOR?
Esta será una de nuestras preguntas fundamentales.
No aceptaremos:
A → B
como:
B es necesariamente superior a A.
Preguntaremos:
¿Qué contradicción de Ahace posible B?
y:
¿Qué contradicción de Apermanece dentro de B?
Ese será nuestro criterio.
Por ejemplo:
COMUNIDAD↓propiedad
Pregunta:
¿qué libera la propiedad?
Puede liberar:
usoautonomíacontinuidadresponsabilidad
Pero puede capturar:
relaciónterritoriotrabajocuerpo
Después:
PROPIEDAD↓INTERCAMBIO
Libera:
circulacióncooperaciónespecialización
pero captura:
relación → equivalencia
Después:
INTERCAMBIO↓CAPITAL
Libera:
productividadescalainnovacióncirculación mundial
pero captura:
vida → valorización.
Por eso la dialéctica no debe ser:
peor → mejor
sino:
captura → liberación ↓liberación → nueva captura ↓nueva captura → nueva liberación
Esta es una verdadera respiración histórica.
XXVIII. NUESTRA PRIMERA MATRIZ DE LECTURA
Podemos construir desde ahora una tabla que aplicaremos a todo La
ideología alemana:
|
Nivel |
Pregunta |
|
Entendimiento |
¿Qué conceptos utiliza? |
|
Lógica |
¿Qué juicios formula? |
|
Deducción |
¿Qué concluye necesariamente? |
|
Inducción |
¿Qué generaliza desde casos? |
|
Abducción |
¿Qué hipótesis propone para explicar hechos? |
|
Dialéctica |
¿Qué concepción niega? |
|
Superación |
¿Cómo pretende superar esa negación? |
|
Historia |
¿Realmente el modo siguiente supera al anterior? |
|
Fenomenología |
¿Cómo se vive desde dentro? |
|
Dasein |
¿Qué modo de ser-en-el-mundo aparece? |
|
Basho |
¿Dónde acontece la relación? |
|
Psicoanálisis |
¿Dónde se desplaza el deseo? |
|
Psicoanálisis |
¿Dónde se condensa la herida? |
|
Noumenología |
¿Cómo acontece antes de ser conceptualizado? |
|
Redeconstrucción |
¿Qué mediación queda oculta? |
|
Tercer orden |
¿La teoría puede observar su propia operación? |
|
Respiración |
¿Exhala, inhala o captura? |
|
Entre |
¿Dónde queda abierto el |
XXIX. LA PRIMERA GRAN RESPIRACIÓN DE LA IDEOLOGÍA ALEMANA
Hasta donde hemos llegado, podemos reconstruir:
HEGEL↓NEOHEGELIANISMO↓CRÍTICA DE LA CONCIENCIA↓MARX/ENGELS↓INDIVIDUOS REALES↓CUERPO↓NATURALEZA↓PRODUCCIÓN↓DIVISIÓN DEL TRABAJO↓PROPIEDAD
Esto es la exhalación materialista.
Pero ahora hacemos la inhalación:
PROPIEDAD↑DIVISIÓN DEL TRABAJO↑PRODUCCIÓN↑CUERPO↑NATURALEZA↑INDIVIDUOS↑CONCIENCIA↑TEORÍA↑MARX/ENGELS
Y entonces aparece algo extraordinario:
MARX/ENGELS↓explican la producción↓de las condiciones materiales↓que producen su propia teoría
La teoría comienza a respirar sobre sí misma.
Pero todavía no llega al ( ).
XXX. LA PARADOJA QUE VAMOS A SEGUIR HASTA EL FINAL
La podemos formular así:
Marx y Engels:"no debemos partir de representaciones,sino de individuos reales."
Perfecto.
Pero inmediatamente:
individuos reales↓producción↓relaciones↓división del trabajo↓propiedad↓historia
se convierte en una representación científica de la realidad.
Entonces nuestra pregunta de tercer orden es:
¿Qué ocurre cuando una teoría cuyo objeto es demostrar que las
representaciones pueden alienar comienza a convertirse ella misma en la
representación científica autorizada de la historia?
Ahí está, a mi juicio, el verdadero lugar de la contraalteración.
No tenemos que acusar todavía a Marx de haber caído en ello.
Tenemos que seguir el movimiento textual hasta descubrir si ocurre.
Y por eso el siguiente paso debe ser extremadamente preciso
No saltaría todavía al resto del capítulo.
Tomemos ahora el siguiente bloque del texto de La ideología alemana
y continuemos desde:
“Esta división del trabajo, que lleva consigo todas estas contradicciones...”
o, si quieres mantener el orden exacto de la edición que estás utilizando, pégame
el siguiente fragmento.
Lo someteremos exactamente a esta secuencia:
ENTENDIMIENTO↓concepto → juicio → silogismo↓DEDUCCIÓN↓INDUCCIÓN↓ABDUCCIÓN↓RAZÓN DIALÉCTICA↓concepción → negación → superación↓DIALÉCTICA HISTÓRICA↓¿realmente supera?↓FENOMENOLOGÍA↓Dasein → Basho↓PSICOANÁLISIS↓deseo → metonimia → condensación → herida↓NOUMENOLOGÍA↓experiencia pura del modo de producción↓REDECONSTRUCCIÓN↓voluntad → mediación → apropiación↓TERCER ORDEN↓¿la teoría se incluye a sí misma?↓RESPIRACIÓN ONTOLÓGICA↓exhalación dialéctica↕inhalación redeconstructiva↓PARÉNTESIS DEL ENTRE↓¿captura o liberación?
Y hay algo que quiero conservar como regla metodológica para toda
nuestra lectura: no vamos a decidir de antemano que Marx tiene
razón ni que Marx está equivocado. Dejaremos que cada inferencia tenga
que atravesar el entendimiento, la dialéctica, la experiencia y finalmente el ( ). Esa será la verdadera alteración y
contraalteración de La ideología alemana.
Perfecto
muchas gracias
Siempre en
juego en este análisis estará la validez
epistemológica del materialismo histórico
La prim era form a de la propiedad es la propiedad de la
tribu. Esta form a de propiedad corresponde a la fase incipiente de la
producción en que un pueblo se nu tre de la caza y la pesca, de la ganadería o,
a lo sumo, de la agricultura. E n este últim o caso, la propiedad trib u al
presupone la existencia de una gran masa de tierras sin cultivar. En esta fase,
la división del trabajo se halla todavía m uy poco desarrollada y no es más que
la extensión de la división natural del trabajo existente en el seno de la fam
ilia. La organización social, en esta etapa, se reduce tam bién, por tanto, a
una am pliación de la organización fam iliar: a la cabeza de la trib u se
hallan sus patriarcas, por debajo de ellos los m iem bros de la trib u y en el
lugar más bajo de todos, los esclavos. La esclavitud latente en la fam ilia va
desarrollándose poco a poco al crecer la población y las necesidades, al
extenderse el comercio exterior y al aum entar las guerras y el comercio de
trueque. La segunda form a está representada por la antigua propiedad com unal
y estatal, que brota como resultado de la fusión de diversas tribus para form
ar una ciudad, m ediante acuerdo voluntario o por conquista, y en la que sigue
existiendo la esclavitud. Junto a la propiedad com unal, va desarrollándose ya,
ahora, la propiedad privada m obiliaria, y más tarde la inm obiliaria, pero
como form a anorm al, supeditada a aquélla. Los ciudadanos del Estado sólo en
cuanto com unidad púeden ejercer su poder sobre los esclavos que trabajan para
ellos, lo que ya de por sí los vincula a la form a de la propiedad comunal. Es
la propiedad privada en común de los ciudadanos activos del Estado, obligados
con respecto a los esclavos a perm anecer unidos en este tipo n atural de
asociación. Esto explica por qué toda la organización de la sociedad asentada
sobre estas bases, y con ella el poder del pueblo, decaen a m edida que va
desarrollándose la propiedad privada inm obiliaria. La división del trabajo
aparece ya, aquí, más desarrollada. Nos encontram os ya con la contradicción
entre la ciudad y el campo y, más tarde, con la contradicción entre estados que
representan, de una y otra parte, los inte reses de la vida urban a y los de la
vida ru ral, y, dentro de las mismas ciudades, con la contradicción entre la
industria y el comercio m arítim o. La relación de clases entre ciudadanos y
esclavos ha adquirido ya su pleno desarrollo. A toda esta concepción de la
historia parece contradecir el hecho de la conquista. H asta ahora, venía
considerándose la violencia, la guerra, el saqueo, el asesinato para robar,
etc., como la fuerza propulsora de la historia. Aquí, tenem os que lim itarnos
necesariam ente a los puntos capitales, razón por la cual tom arem os el ejem
plo palm ario de la destrucción de una vieja civilización po r obra de u n
pueblo bárbaro y, como consecuencia de ello, la creación de una nueva
estructura de la sociedad, volviendo a com enzar por el principio. (Rom a y los
bárbaros, el feudalism o y las Galias, el Im perio Rom ano de O riente y los tu
rc o s). P or p arte del pueblo bárbaro conquistador, la guerra sigue siendo,
como ya apuntábam os más arriba, una form a norm al de comercio, explotada
tanto más celosam ente cuanto que, dentro del tosco m odo de producción
tradicional y único posible p ara estos pueblos, el increm ento de la población
crea más aprem iantem ente la necesidad de nuevos m edios de producción. En
Italia, por el contrario, p o r v irtu d de la concentración de la propiedad
territo rial (determ inada, adem ás de la com pra de tierras y el recargo de
deudas de sus cultivadores, por la herencia, ya que, a consecuencia de la gran
ociosidad y de la escasez de m atrim onios, los viejos linajes iban
extinguiéndose poco a poco y sus bienes quedaban reunidos en pocas manos) y de
la transform ación de las tierras de labor en terrenos de pastos (provocada,
aparte de las causas económicas norm ales to davía en la actualidad vigentes,
por la im portación de cereales robados y arrancados en concepto de tributos y
de la consiguiente escasez de consum idores p ara el grano de Ita lia) , casi
desapareció la población libre y los mismos esclavos m orían en m asa pu r
inanición, y tenían que ser reem plazados constantem ente por otros nuevos. La
esclavitud seguía siendo la base de toda la producción. Los plebeyos, que
ocupaban una posición interm edia entre los libres y los esclavos, no llegaron
a ser nunca más que una especie de lum penproletariado. P or otra p arte y en
general, Rom a nunca fue más que una ciudad, que m antenía con las provincias
una relación casi exclusivamente política, la cual, como es natural, podía
verse rota o quebrantada de nuevo por acontecimientos de orden político. Con el
desarrollo de la propiedad privada, surgen aquí las mismas relaciones con que
nos encontrarem os en la propiedad privada de los tiem pos m odernos, aunque en
proporciones más extensas. De una parte, aparece la concentración de la
propiedad privada, que en Roma comienza desde m uy pronto (una prueba de ello
la tenemos en la ley agraria licinia GJ) y que, desde las guerras civiles y
sobre todo bajo los em peradores, avanza m uy rápidam ente; de otra parte, y en
correlación con esto, la transform ación de los pequeños campesinos plebeyos en
u n proletariado, que, sin em bargo, dada su posición interm edia entre los
ciudadanos poseedores y los esclavos, no llega a adq uirir un desarrollo
independiente. La tercera form a es la de la propiedad feudal o por estamentos.
Así como la A ntigüedad p artía de la ciudad y de su pequeña dem arcación, la E
dad M edia tenía como punto de p artida el cam po. Este punto de arranque
distinto h allábase condicionado po r la población con que se encontró la E dad
M edia: una población escasa, disem inada en grandes áreas y a la que los
conquistadores no aportaron gran increm ento. De aquí que, al contrario de lo
que había ocurrido en Grecia y en Roma, el desarrollo feudal se iniciara en un
terreno m ucho más extenso, preparado por las conquistas rom anas y por la
difusión de la agricultura, al comienzo relacionado con ellas. Los últim os
siglos del Im perio Romano decadente y la conquista po r los propios bárbaros
destruyeron una gran cantidad de fuerzas productivas; la agricultura veíase
postrada, la industria languideció por la falta de m ercados, el comercio cayó
en el sopor o se vio violentam ente interrum pido y la población ru ra l y
urbana decreció. Estos factores preexistentes y el m odo de organización de la
conquista por ellos condicionado hicieron que se desarrollara, bajo la
influencia de la estructura del ejército germánico, la propiedad feudal. T am
bién ésta se basa, como la propiedad de la trib u y la com unal, en una com
unidad, pero a ésta no se enfrentan ahora, en cuanto clase directam ente
productora, los esclavos, como ocurría en la sociedad antigua, sino los
pequeños campesinos siervos de la gleba. Y, a la par con el desarrollo com
pleto del feudalism o, aparece la contraposición del cam po con respecto a la
ciudad. La organización je rá rquica de la propiedad territo rial y, en
relación con ello, las m esnadas armadas, daban a la nobleza el poder sobre los
siervos. Esta organización feudal era, lo mismo que lo había sido la propiedad
com unal antigua, una asociación frente a la clase productora dom inada; lo que
variaba era la form a de la asociación y la relación con los productores
directos, ya que las condiciones de producción habían cam biado. A esta
organización feudal de la propiedad territo rial correspondía en las ciudades
la propiedad corporativa, la organización feudal del artesanado. Aquí, la
propiedad estribaba, fundam entalm ente, en el trabajo de cada uno. La
necesidad de asociarse para hacer frente a la nobleza rapaz asociada; la
exigencia de disponer de lugares de venta comunes en una época cuando el
industrial era al propio tiem po com erciante: la creciente com petencia de los
siervos que huían de la gleba y afluían en tropel a las ciudades prósperas y
florecientes, y la organización feudal de todo el país hicieron surgir los grem
ios; los pequeños capitales de los artesanos sueltos, reunidos poco a poco por
el ahorro, y la estabilidad del núm ero de éstos en m edio de una creciente
población, hicieron que se desarrollara la relación entre oficiales y
aprendices, engendrando en las ciudades una jerarq uía semejan te a la que im
peraba en el campo. P o r tanto, durante la época feudal, la form a fundam
ental de la propiedad era la de la propiedad territo rial con el trabajo de los
siervos a ella vinculados, de una parte, y de otra el trabajo propio con un
pequeño capital que dom inaba el trabajo de los oficiales de los gremios. La
estructuración de ambos factores hallábase determ inada por las condiciones lim
itadas de la producción, por el escaso y rudim entario cultivo de la tierra y
por la industria artesanal. La división del trabajo se desarrolló m uy poco, en
el período floreciente del feudalismo. Todo país llevaba en su entraña la
contradicción entre la ciudad y el cam po; es cierto que la estructuración de
los estamentos se hallaba m uy ram ificada y patente, pero fuera de la
separación entre príncipes, nobleza, clero y cam pesinos, en el campo, y m
aestros, oficiales y aprendices, y m uy pronto la plebe de los jornaleros, en
la ciudad, no encontram os ninguna otra división im portante. En la
agricultura, la división del trabajo veíase entorpecida por el cultivo
parcelado, junto al que surgió después la industria a dom icilio de los propios
cam pesinos; en la industria, no existía división del trabajo dentro de cada
oficio, y m sy poca entre unos oficios y otros. La división entre la industria
y el comercio se encontró ya establecida de antes en las viejas ciudades, m
ientras que en las nuevas sólo se desarrolló más ta rde, al entablarse entre
las ciudades contactos y relaciones. La agrupación de territorios im portantes
en reinos feudales era una necesidad, tanto para la nobleza territo rial como
para las ciudades. De aquí que a la cabeza de la organización de la clase dom
inante, de la nobleza, figurara en todas partes un m onarca. Nos encontram os,
pues, con el hecho de que determ inados individuos, que, como productores,
actúan de un determ inado modo, contraen entre sí estas relaciones sociales y
políticas determ inadas. La observación em pírica tiene necesariam ente que
poner de relieve en cada caso concreto, em píricam ente y sin ninguna clase de
falsificación, la trabazón existente entre la organización social y política y
la producción. La organización social y el Estado brotan constantem ente
deTJproceso de vida de determ inados individuos; pero de estos individuos, no
como puedan presentarse ante la im aginación propia o ajena, sino tal y como
realm ente son; es decir, tal y como actúan y como producen m aterialm ente y,
por tanto, tal y como desarrollan sus actividades bajo determinados lím ites,
prem isas y condiciones m ateriales, independientes de su voluntad. La
producción de las ideas y representaciones, de la conciencia, aparece al
principio directam ente entrelazada con la actividad m aterial y el comercio m
aterial de los hom bres, como el lenguaje de la vida real. Las
representaciones, los pensamientos, el comercio espiritual de los hom bres se
presentan todavía, aquí, como em anación directa de su com portam iento m
aterial. Y lo mismo ocurre con la producción espiritual, tal y como se m
anifiesta en el lenguaje de la política, de las leyes, de la m oral, de la
religión, de la m etafísica, etc., de un pueblo. Los hom bres son los
productores de sus representaciones, de sus ideas, etc., pero los hom bres
reales y actuantes, tal y como se hallan condicionados por un determ inado
desarrollo de sus fuerzas productivas y por el intercam bio que a él
corresponde, hasta llegar a sus form aciones más am plias. La conciencia no
puede ser nunca otra cosa que el ser consciente, y el ser de los hom bres es su
proceso de vida real. Y si en toda la ideología los hom bres y sus relaciones
aparecen invertidos como en una cám ara oscura, este fenóm eno responde a su
proceso histórico de vida, como la inversión de los objetos al proyectarse
sobre la retin a responde a su proceso de vida directam ente físico. T otalm ente
al contrario de lo que ocurre en la filosofía alem ana, que desciende del cielo
sobre la tierra, aquí se asciende de la tierra al cielo. Es decir, no se parte
de lo que los hom bres dicen, se representan o se im aginan, ni tam poco del
hom bre predicado, pensado, representado o im aginado, para llegar, arrancando
de aquí, al hom bre de carne y hueso; ?e parte del hom bre que realm ente actúa
y, arrancando de su proceso de vida real, se expone tam bién el desarrollo de
los reflejos ideológicos y de los ecos de este proceso de vida. Tam bién las
form aciones nebulosas que se condensan en el cerebro de los hom bres son
sublim aciones necesarias de su proceso m aterial de vida, proceso em píricam
ente registrable y sujeto a condiciones m ateriales. La m oral, la religión, la
m etafísica y cualquier otra ideología y las form as de conciencia que a ellas
corresponden pierden, así, la apariencia de su propia sustantividad. No tienen
su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hom bres que desarrollan
su producción m aterial y su intercam bio m aterial cam bian tam bién, al cam
biar esta realidad, su pensam iento y los productos de su pensam iento. No es
la conciencia la que determ ina la vida, sino la vida la que determ ina la
conciencia. Desde el prim er punto de vista, se p arte de la conciencia como
del individuo viviente ; desde el segundo punto de vista, que es el que
correspon de a la vida real, se parte del mismo individuo real viviente y se
considera la conciencia solam ente como su conciencia. Y este m odo de
considerar las cosas no es algo incondicional. P arte de las condiciones reales
y no las pierde de vista n i po r un m om ento. Sus condiciones son los hom
bres, pero np vistos y plasm ados a través de la fantasía, sino en su proceso de
desarrollo real y em píricam ente registrable, bajo la acción de determ inadas
condiciones. T an pronto como se expone este proceso activo de vida, la
historia deja de ser una colección de hechos m uertos, como lo es para los
empiristas, todavía abstractos, o una acción im aginaria de sujetos im
aginarios, como para los idealistas. A llí donde term ina la especulación, en
la vida real, com ienza tam bién la ciencia real y positiva, la exposición de
la acción práctica, del proceso práctico de desarrollo de los hom bres. T erm
inan allí las frases sobre la conciencia y pasa a ocupar su sitio el saber
real. La filosofía independiente pierde, con la exposición de la realidad, el m
edio en que puede existir. E n lugar de ella, puede aparecer, a lo sumo, un
compendio de los resultados más generales, abstraído de la consideración del
desarrollo histórico de los hom bres. Estas abstracciones de po r sí, separadas
de la historia real, carecen de todo valor. Sólo pueden servir para facilitar
la ordenación del m aterial histórico, para indicar la sucesión en serie de sus
diferentes estratos. Pero no ofrecen en m odo alguno, como la filosofía, una
receta o un patrón con arreglo al cual puedan aderezarse las épocas históricas.
P or el contrario, la dificultad com ienza allí donde se aborda la
consideración y ordenación del m aterial, sea el de una época pasada o el del
presente, la exposición real de las cosas. La elim inación de estas
dificultades hállase condicionada po r prem isas que en m odo alguno pueden
exponerse aquí, pues se derivan siempre del estudio del proceso de vida real y
de la acción de los individuos en cada época. Destacarem os aquí algunas de
estas abstracciones, p ara oponerlas a la ideología, ilustrándolas con algunos
ejem plos históricos.
Perfecto.
Este fragmento nos permite avanzar mucho más profundamente porque aquí Marx y
Engels dejan de limitarse a criticar a los neohegelianos y comienzan a construir
positivamente el materialismo histórico.
Y tomo
como regla central lo que acabas de establecer:
En todo
momento estará en juego la validez epistemológica del materialismo histórico.
No basta,
entonces, con mostrar que Marx tiene una intuición poderosa. Tenemos que
preguntar, para cada paso:
¿qué observa?
¿qué concepto construye?
¿qué juicio formula?
¿qué inferencia realiza?
¿es deductiva, inductiva o abductiva?
¿es válida?
¿qué premisas adicionales necesita?
¿qué evidencia necesitaría?
¿qué contradicción genera?
¿cómo se supera?
¿y qué ocurre con el entre?
Hay
además una distinción que será fundamental durante todo nuestro recorrido:
VALIDEZ LÓGICA
≠
VERDAD EMPÍRICA
≠
FUERZA EXPLICATIVA
≠
VALIDEZ HISTÓRICA
≠
VALIDEZ ONTOLÓGICA
Un
argumento puede ser lógicamente válido y tener premisas históricamente falsas.
Y una hipótesis históricamente muy fecunda puede no ser una deducción
necesaria.
Con esto,
entremos en el texto.
I. PRIMERA OPERACIÓN: ¿QUÉ
ESTÁ HACIENDO MARX?
El
fragmento comienza estableciendo una secuencia histórica:
PROPIEDAD TRIBAL
↓
PROPIEDAD COMUNAL/ESTATAL ANTIGUA
↓
PROPIEDAD FEUDAL
↓
PROPIEDAD MODERNA
Pero
inmediatamente introduce algo mucho más importante:
DIVISIÓN DEL TRABAJO
↕
FORMAS DE PROPIEDAD
↕
RELACIONES SOCIALES
↕
FORMAS POLÍTICAS
Esta es
la arquitectura explicativa que debemos someter a prueba.
La tesis
no es simplemente:
“Existieron
tribus, esclavismo y feudalismo.”
Eso sería
historia descriptiva.
La tesis
fuerte es:
las
formas de producción y división del trabajo explican la configuración de las
relaciones sociales y políticas.
Aquí
comienza propiamente el materialismo histórico como teoría explicativa.
II. PRIMERA FORMA:
PROPIEDAD TRIBAL
Marx y
Engels plantean:
caza
+
pesca
+
ganadería
+
agricultura incipiente
↓
escasa división del trabajo
↓
organización familiar ampliada
↓
propiedad tribal
Observemos
la estructura.
No dicen
simplemente:
“Había
propiedad tribal.”
Dicen:
forma de producción
↓
nivel de división del trabajo
↓
forma de organización social
↓
forma de propiedad
Eso ya es
una explicación causal.
III. ¿DEDUCCIÓN?
Podemos
reconstruir su argumento:
P1:
Una producción poco desarrollada genera una
división del trabajo poco desarrollada.
P2:
La división del trabajo determina las relaciones
de los individuos respecto al trabajo y sus
productos.
P3:
La producción tribal está poco desarrollada.
C:
La propiedad tribal constituye una forma
correspondiente
a esa fase de producción.
Formalmente,
si aceptamos P1 y P2, la conclusión tiene bastante coherencia.
Pero aquí
aparece nuestra primera advertencia:
Marx no demuestra deductivamente P1 ni P2.
Son
principios teóricos obtenidos de observaciones históricas.
Por
tanto:
P1/P2
↓
abducción + inducción
↓
deducción posterior
Esta
distinción será importantísima.
Marx frecuentemente
deduce dentro de una teoría cuyas premisas fundamentales son inductivas o
abductivas.
IV. LA INDUCCIÓN DE LA
"FORMA TRIBAL"
Marx está
generalizando a partir de determinadas formas históricas conocidas.
La
estructura inductiva sería:
caso A: pueblos cazadores/recolectores
caso B: pueblos pastoriles
caso C: agricultura incipiente
↓
escasa división del trabajo
↓
forma comunitaria/tribal
Entonces:
escasa producción diferenciada
≈
propiedad tribal
El
problema epistemológico es evidente.
La
inferencia sería mucho más fuerte si pudiéramos establecer:
TODOS los casos relevantes
↓
muestran la misma correlación.
Pero no
tenemos eso.
Además,
incluso dentro de sociedades con tecnologías relativamente simples encontramos
diferencias enormes en:
- parentesco;
- género;
- jerarquía;
- territorio;
- intercambio;
- ritual;
- propiedad;
- autoridad;
- guerra.
Por
tanto, la conclusión de Marx tiene fuerza explicativa, pero no puede
presentarse como una deducción universalmente necesaria.
V. AQUÍ APARECE UNA
ABDUCCIÓN MUY IMPORTANTE
Marx
observa una configuración:
producción limitada
+
poca división del trabajo
+
organización familiar ampliada
+
propiedad comunitaria
Y
propone:
la forma
de propiedad puede explicarse por el modo de producción.
Eso es
abducción.
Es decir:
HECHOS
↓
regularidad
↓
HIPÓTESIS EXPLICATIVA
La
hipótesis es:
modo de producción
→
forma de propiedad
Pero aquí
comienza la prueba que nosotros debemos hacer durante toda la obra:
¿Es el
modo de producción una causa suficiente o solamente una condición entre otras?
Esta
pregunta acompañará todo La ideología alemana.
VI. EL PROBLEMA DE LA
ESCLAVITUD
Marx
dice:
“La
esclavitud latente en la familia va desarrollándose poco a poco…”
y
relaciona este desarrollo con:
crecimiento poblacional
↓
necesidades
↓
comercio exterior
↓
guerras
↓
trueque
↓
esclavitud
Aquí
tenemos una secuencia causal bastante fuerte.
Pero
fíjate en algo:
A → B → C → D → E
Marx
parece estar proponiendo una cadena de condiciones históricas.
No
necesariamente:
A causa necesariamente B.
Sino más
bien:
A aumenta la posibilidad de B
B favorece C
C favorece D
...
Esto se
parece más a una explicación probabilística que a una causalidad
deductiva estricta.
Y aquí
podemos introducir tu juego favorito de las IA:
Simulación probabilística
Imaginemos:
P(esclavitud | crecimiento poblacional) = 0.25
P(esclavitud | guerra) = 0.50
P(esclavitud | comercio) = 0.30
No
debemos sumar mecánicamente esos valores.
Tendríamos
que preguntar por las dependencias entre variables.
Por
ejemplo:
guerra → cautivos → esclavitud
mientras:
comercio → riqueza → demanda de trabajo
son
mecanismos diferentes.
La
hipótesis marxiana gana fuerza cuando podemos demostrar que los mecanismos
convergen.
Pero no
basta con observar que A precede a B.
VII. SEGUNDA FORMA:
PROPIEDAD COMUNAL Y ESTATAL ANTIGUA
Aquí Marx
plantea:
fusión de tribus
↓
ciudad
↓
propiedad comunal/estatal
↓
esclavitud
↓
desarrollo de propiedad privada mobiliaria
↓
propiedad inmobiliaria
↓
crecimiento de división del trabajo
Aquí
aparece algo extraordinariamente importante:
Marx no dice que la propiedad privada aparezca de
golpe.
La
describe como:
propiedad comunal
↓
propiedad privada subordinada
↓
propiedad privada creciente
↓
propiedad privada dominante
Es decir,
hay una transformación interna.
Esto es
mucho más dialéctico que una simple sucesión externa de sistemas.
VIII. LA DIALÉCTICA APARECE
AQUÍ CON TODA CLARIDAD
Tenemos:
PROPIEDAD COMUNAL
↓
contiene
↓
PROPIEDAD PRIVADA
↓
crece
↓
contradice
↓
PROPIEDAD COMUNAL
↓
la transforma
Por eso
Marx afirma que la organización política decae conforme se desarrolla la
propiedad privada inmobiliaria.
La
concepción:
COMUNIDAD
produce
una forma:
PROPIEDAD COMUNAL
pero
dentro de ella aparece:
PROPIEDAD PRIVADA
que
termina alterando la comunidad originaria.
Aquí sí
tenemos una dialéctica interna.
Pero
debemos hacer inmediatamente nuestra pregunta:
¿La
propiedad privada realmente "supera" la propiedad comunal?
No
necesariamente.
Puede:
liberar
+
capturar
simultáneamente.
IX. AQUÍ ENTRA NUESTRA
CATEGORÍA DE "SUPERACIÓN"
Para
Marx, aproximadamente:
forma A
↓ contradicción
forma B
Pero
nosotros queremos separar:
SUPERACIÓN
de:
SUSTITUCIÓN.
Porque
que B sustituya históricamente a A no significa que haya resuelto su
contradicción.
Podemos
tener:
A → B
y:
contradicción de A
↓
B
pero
también:
contradicción de A
↓
B
↓
nueva forma
Entonces:
B puede
superar una contradicción de A y conservar otra.
Esto será
esencial cuando lleguemos al capitalismo.
X. ROMA: AQUÍ LA VALIDEZ
EMPÍRICA SE VUELVE MUCHO MÁS FRÁGIL
Marx utiliza
Roma como caso ejemplar:
concentración de propiedad
↓
desaparición del campesinado libre
↓
proletarización plebeya
↓
esclavitud
↓
crisis de producción
Como
esquema explicativo es potente.
Pero
epistemológicamente debemos marcar:
No todo lo que Marx afirma sobre Roma tiene el
mismo grado de certeza.
Hay
afirmaciones:
A = relativamente documentables
y otras:
B = interpretaciones causales
y otras:
C = grandes generalizaciones históricas.
Tenemos
que separar A, B y C.
Por
ejemplo:
concentración de tierras
es una
cuestión históricamente investigable.
Pero:
concentración de tierras
→
necesariamente desaparición de población libre
es una
hipótesis causal.
Y:
Roma
→
prefiguración de relaciones modernas
es
todavía otra hipótesis.
No
podemos tratarlas epistemológicamente como si fueran equivalentes.
XI. Y AQUÍ APARECE UNA
FALLA IMPORTANTE: EL PRESENTISMO
Marx
dice:
“surgen
aquí las mismas relaciones con que nos encontraremos en la propiedad privada de
los tiempos modernos, aunque en proporciones más extensas.”
Esto es
interesantísimo.
Está
utilizando Roma para comprender el capitalismo.
La
operación es:
ROMA
↓
estructura
↓
MODERNIDAD
Esto es
una analogía histórica.
Puede ser
fecunda.
Pero una
analogía no demuestra identidad.
Tenemos:
A se parece estructuralmente a B
no:
A = B.
Aquí
tendremos que ser particularmente cuidadosos porque Marx encuentra en épocas anteriores
estructuras que anticipan formas modernas.
Eso puede
ser legítimo como comparación estructural.
Se vuelve
problemático si convierte la historia en:
proto-capitalismo → capitalismo
como si
todo hubiera estado encaminado hacia el capitalismo.
XII. LA TERCERA FORMA:
FEUDALISMO
Ahora
aparece una estructura nueva:
caída del Imperio romano
↓
destrucción de fuerzas productivas
↓
reducción de agricultura
↓
caída de industria
↓
caída comercio
↓
disminución población
↓
nueva organización feudal
Aquí Marx
está haciendo algo metodológicamente importante.
No
explica el feudalismo solamente mediante una idea.
Lo
explica mediante una configuración material previa.
Es decir:
condiciones heredadas
+
destrucción
+
población
+
agricultura
+
ejército
+
conquista
↓
feudalismo
Esto es
una explicación multicausal.
Y esto
fortalece al materialismo histórico.
Porque no
está diciendo:
una causa única.
Está
proponiendo:
conjunto de condiciones
→
estructura histórica.
XIII. PERO AQUÍ APARECE UNA
TENSIÓN CON SU PROPIO MÉTODO
Marx dice
que las condiciones materiales son:
“independientes
de su voluntad.”
Esto es
cierto en un sentido importante:
individuo
↓
nace dentro de
↓
condiciones que no eligió.
Pero esas
condiciones fueron producidas históricamente por otros individuos.
Entonces
tenemos:
individuos
↓
producen condiciones
↓
nuevos individuos nacen dentro de ellas
↓
las reproducen/modifican
↓
nuevas condiciones
Esta es
una retroalimentación histórica.
No:
materia → individuo
sino:
individuo
↓
materia social
↓
individuo
↓
materia social
Y aquí el
materialismo histórico se vuelve mucho más interesante que un determinismo
económico simple.
XIV. EL FEUDALISMO COMO
COMUNIDAD CONTRADICTORIA
Marx dice
algo que debemos retener:
también
la propiedad feudal se basa en una comunidad.
Esto es
crucial.
No
tenemos:
comunidad → propiedad
como dos
cosas absolutamente separadas.
Tenemos:
COMUNIDAD
↓
forma feudal
↓
jerarquía
↓
nobleza
↓
siervos
La
comunidad puede ser simultáneamente:
protección
+
dependencia
+
pertenencia
+
dominación.
Esto es
justamente lo que nuestra biodramaturgia necesita conservar.
Una
comunidad no es automáticamente emancipatoria.
Y esto
coincide profundamente con tu principio:
las
comunidades no son paraísos.
Aquí Marx
nos proporciona un material histórico muy importante para nuestro propio
Comunismo Complementario.
XV. CIUDAD Y CAMPO
Marx
identifica una contradicción:
CIUDAD ↔ CAMPO
y
posteriormente:
INDUSTRIA ↔ AGRICULTURA
y:
COMERCIO ↔ PRODUCCIÓN
Esto es
dialécticamente fecundo.
Pero otra
vez debemos preguntar:
¿Estas
contradicciones son universales o históricamente específicas?
La
respuesta correcta probablemente será:
no universales en su forma concreta,
sí potencialmente recurrentes como problemas
de diferenciación, distribución y mediación.
Por
tanto, Marx está identificando una estructura histórica específica, no
necesariamente una ley transhistórica.
XVI. EL PASAJE MÁS
IMPORTANTE PARA NUESTRA LECTURA
Llegamos
a:
“Nos
encontramos, pues, con el hecho de que determinados individuos, que, como
productores, actúan de un determinado modo, contraen entre sí estas relaciones
sociales y políticas determinadas.”
Aquí tenemos:
INDIVIDUOS
↓
ACTIVIDAD PRODUCTIVA
↓
RELACIONES SOCIALES
↓
RELACIONES POLÍTICAS
Pero
inmediatamente aparece:
“La
observación empírica tiene necesariamente que poner de relieve... la trabazón
existente entre la organización social y política y la producción.”
Esta
frase es fundamental.
Porque
Marx no dice simplemente:
producción = política.
Dice:
trabazón
Es decir:
PRODUCCIÓN ↔ ORGANIZACIÓN SOCIAL ↔ POLÍTICA
Esto es
mucho más sofisticado.
XVII. PERO ¿QUÉ SIGNIFICA
"TRABAZÓN"?
Aquí
debemos detenernos.
Porque
“trabazón” no significa necesariamente:
causalidad unilateral.
Puede
significar:
interdependencia estructural.
Y si lo
leemos así, Marx está mucho más cerca de nuestra cibernética:
producción
↔
relaciones sociales
↔
política
↔
conciencia
↔
producción.
El
problema aparece cuando algunas formulaciones posteriores parecen condensar
esto en:
vida → conciencia.
Ahí
tendremos que ver si el texto conserva la reciprocidad o la reduce.
XVIII. AHORA APARECE EL
CONCEPTO DE "SER CONSCIENTE"
La famosa
afirmación:
“La
conciencia no puede ser nunca otra cosa que el ser consciente.”
Aquí
tenemos:
SER
↓
SER CONSCIENTE
y:
SER DE LOS HOMBRES
=
PROCESO DE VIDA REAL.
Esta es
una de las tesis ontológicas más fuertes de todo el fragmento.
Pero
epistemológicamente debemos formularla cuidadosamente.
Marx no
ha demostrado:
conciencia = exclusivamente proceso material.
Ha
argumentado algo más defendible:
conciencia humana
no puede separarse
del proceso material y social de vida.
La
segunda tesis es mucho menos reductiva que la primera.
Y debemos
conservar esa diferencia.
XIX. LA CÁMARA OSCURA
Ahora
aparece uno de los pasajes más extraordinarios:
“si en
toda la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como en una
cámara oscura…”
Aquí Marx
introduce una teoría de la inversión de la representación.
La
estructura es:
REALIDAD
↓
representación
↓
INVERSIÓN
Y propone
una analogía óptica:
objeto
↓
luz
↓
retina
↓
imagen invertida.
Aquí
debemos ser extremadamente rigurosos.
La
analogía sirve para mostrar:
la
representación no reproduce necesariamente la realidad en su forma inmediata.
Pero no
demuestra por sí misma:
ideología = inversión de realidad.
Es una metáfora
explicativa.
Por
tanto:
analogía óptica
→
hipótesis sobre ideología.
Eso es
abducción, no deducción.
XX. Y AQUÍ ENCONTRAMOS UNA
PARADOJA FUNDAMENTAL
Marx
dice:
IDEA
≠
REALIDAD
cuando la
idea pretende ser la realidad.
Perfecto.
Pero
entonces debemos preguntarle:
¿La
representación materialista que Marx está construyendo también es una
representación?
La respuesta
necesariamente es sí.
Por
tanto:
IDEALISMO:
representación → pretende ser realidad
MATERIALISMO:
representación → intenta explicar realidad
Pero la
segunda representación no queda mágicamente fuera de la representación.
Ahí
aparece nuestra tercera orden:
REPRESENTACIÓN
↓
representación de la representación
↓
conciencia de su propia mediación
↓
( )
Esto es
justamente lo que tendremos que exigirle al materialismo histórico.
XXI. "ASCENDER DE LA
TIERRA AL CIELO"
La famosa
inversión:
FILOSOFÍA ALEMANA:
cielo
↓
tierra
frente a:
MARX/ENGELS:
tierra
↓
cielo
es una
operación epistemológica.
Podemos
formalizarla:
Idealismo:
C = conciencia
M = mundo material
C → M
Materialismo:
M → C
Pero
nuestra contraalteración:
M ↔ C
y tercer
orden:
M ↔ C
↓
TEORÍA
↓
observa M ↔ C
↓
TEORÍA SE OBSERVA A SÍ MISMA
↓
( )
Aquí
aparece una diferencia crucial entre segundo y tercer orden.
XXII. "CIENCIA REAL Y
POSITIVA"
Esta
frase merece especial atención:
“Allí
donde termina la especulación, en la vida real, comienza también la ciencia
real y positiva…”
Aquí
debemos alterar y contraalterar inmediatamente.
No
llamemos a Marx simplemente “positivista”.
Porque su
“positivo” aquí significa aproximadamente:
real
empíricamente investigable
históricamente concreto
prácticamente verificable.
No
significa necesariamente:
dato cuantificable
ley matemática
predicción estadística
Pero sí
hay una tensión.
Porque
Marx está construyendo:
REALIDAD
↓
OBSERVACIÓN
↓
REGISTRO
↓
CIENCIA
Y
nosotros debemos preguntar:
¿puede
esa ciencia observar también las condiciones históricas que hacen posible su
propia observación?
Ahí
comienza la ciencia del Logos de tercer orden.
XXIII. EL PUNTO MÁS FUERTE
DE MARX CONTRA EL EMPIRISMO
Marx dice
algo muy interesante:
la
historia no debe ser una colección de hechos muertos.
Esto es
una crítica al empirismo abstracto.
Porque:
hecho aislado
≠
proceso histórico.
Entonces:
HECHO
↓
RELACIÓN
↓
PROCESO
↓
ESTRUCTURA
Esto es perfectamente
compatible con una ciencia histórica seria.
Y aquí
debemos concederle bastante:
Marx no
está simplemente acumulando datos.
Está
buscando relaciones generativas.
XXIV. PERO TAMPOCO QUIERE
UNA FILOSOFÍA QUE IMPONGA UN PATRÓN
Y dice
algo igualmente importante:
las
abstracciones no deben servir como receta o patrón para aderezar las épocas
históricas.
¡Esto es
extraordinario para nuestra investigación!
Porque
Marx mismo está diciendo:
ABSTRACCIÓN
≠
RECETA HISTÓRICA.
Entonces
la pregunta de tercer orden será:
¿Puede el
propio materialismo histórico respetar esta regla cuando construye sus grandes
secuencias históricas?
Ahí
tenemos una prueba interna del propio Marx.
XXV. LA PRUEBA DE
CONSISTENCIA INTERNA
Marx
afirma:
P1:
Las abstracciones separadas de la historia real
carecen de valor explicativo suficiente.
P2:
No debemos utilizar categorías como patrones
para imponer una estructura sobre las épocas.
P3:
Las condiciones concretas deben determinar
la explicación de cada época.
Perfecto.
Entonces
debemos aplicarle su propio principio:
MATERIALISMO HISTÓRICO
↓
¿es una abstracción?
Sí.
Entonces:
¿cómo evita convertirse en patrón?
Esta será
una de nuestras pruebas epistemológicas fundamentales.
XXVI. AQUÍ EL MATERIALISMO
HISTÓRICO SE ENCUENTRA CON SU PROPIA HERIDA
Podemos
formularla:
Marx:
"No impongamos categorías abstractas
a la historia."
Pero
también:
Marx:
"Podemos distinguir fases históricas
de la división del trabajo y de la propiedad."
Entonces:
categoría histórica
↔
historia concreta
La
categoría debe surgir de la historia.
Pero
después la categoría vuelve sobre la historia para interpretarla.
Tenemos:
HISTORIA
↓
ABSTRACCIÓN
↓
TEORÍA
↓
HISTORIA
Esto ya
es un circuito.
XXVII. Y AQUÍ ENTRA LA
CONTRAALTERACIÓN DE TERCER ORDEN
La teoría
no puede quedarse fuera:
historia → teoría
porque:
teoría → historia.
Una
teoría revolucionaria puede modificar:
- cómo los trabajadores se
entienden;
- cómo se organizan;
- qué instituciones crean;
- cómo interpretan su
situación;
- cómo actúan sobre el proceso
histórico.
Entonces:
HISTORIA
↓
MATERIALISMO HISTÓRICO
↓
CONCIENCIA
↓
ACCIÓN
↓
TRANSFORMACIÓN HISTÓRICA
↓
NUEVA HISTORIA
Y aquí
aparece una cuestión que Marx tendrá que enfrentar cada vez más:
la teoría
deja de ser únicamente una descripción y se convierte en una fuerza histórica.
En ese
momento, la teoría entra en el objeto que describe.
XXVIII. NUESTRA PRIMERA
EVALUACIÓN EPISTEMOLÓGICA
Podemos
hacer provisionalmente este balance:
|
Operación |
Marx/Engels |
Validez |
|
Partir
de individuos reales |
Sí |
Fuerte |
|
Partir
de condiciones materiales |
Sí |
Fuerte
como condición necesaria |
|
Producción
como dimensión fundamental |
Sí |
Muy
fuerte |
|
Producción
como explicación suficiente |
Implícita/tendencial |
No
demostrada |
|
División
del trabajo ↔ formas sociales |
Sí |
Hipótesis
fuerte |
|
Producción
→ propiedad |
Sí |
No
universalmente deducible |
|
Propiedad
→ clases |
Sí |
Necesita
especificación histórica |
|
Roma
como antecedente de formas modernas |
Sí |
Analogía,
no identidad |
|
Feudalismo
explicado multicausalmente |
Sí |
Abducción
potente |
|
Conciencia
vinculada al ser social |
Sí |
Fuerte
contra dualismo |
|
Vida
material determina conciencia |
Sí |
Problemática
si es unilateral |
|
Ideología
como inversión |
Sí |
Abducción/analogía
potente |
|
Ciencia
histórica empírica |
Sí |
Epistemológicamente
fértil |
|
Categorías
no deben imponerse como patrón |
Sí |
Excelente
principio metodológico |
Y aparece
una conclusión provisional muy importante:
El
materialismo histórico es epistemológicamente más fuerte cuando funciona como
método de reconstrucción de relaciones históricas que cuando se convierte en
una teoría causal unilateral de toda la realidad social.
Esta
diferencia será fundamental.
XXIX. AHORA HAGAMOS LA
LECTURA DIALÉCTICA COMPLETA
La
secuencia conceptual de este fragmento puede reconstruirse así:
IDEALISMO
↓
conciencia
↓
representación
↓
inversión
↓
NEGACIÓN
↓
vida material
↓
producción
↓
división del trabajo
↓
propiedad
↓
clases
↓
Estado
↓
conciencia
Pero la
última flecha nos obliga a regresar:
conciencia
↓
acción
↓
producción
Entonces
tenemos:
VIDA MATERIAL
↓
PRODUCCIÓN
↓
RELACIONES
↓
CONCIENCIA
↓
ACCIÓN
↓
VIDA MATERIAL
La
dialéctica empieza a cerrarse sobre sí misma.
Pero nosotros
no queremos cerrar el círculo todavía.
Queremos
encontrar:
↓
( )
XXX. LA RESPIRACIÓN
ONTOLÓGICA DE ESTE FRAGMENTO
La
exhalación de Marx/Engels:
ESPÍRITU
↓
CONCIENCIA
↓
IDEA
↓
REPRESENTACIÓN
↓
MUNDO
es
invertida:
MUNDO
↑
VIDA
↑
PRODUCCIÓN
↑
RELACIÓN
↑
CONCIENCIA
Pero
nuestra inhalación redeconstructiva comienza a devolver el movimiento:
CONCIENCIA
↑
RELACIÓN
↑
PRODUCCIÓN
↑
VIDA
↑
MUNDO
hasta
preguntar:
MUNDO
↓
¿quién lo está experimentando?
↓
CUERPO
↓
ACTIVIDAD
↓
RELACIÓN
↓
CONCIENCIA
↓
REPRESENTACIÓN
↓
¿qué ocurre con la representación?
↓
( )
Aquí está
el punto que Marx todavía no formula:
¿Puede la
ciencia suspender su propia representación sin dejar de ser ciencia?
Ese será
uno de nuestros grandes problemas.
XXXI. LA
CONTRATRANSFERENCIA ENTRE MARX Y ENGELS
Ahora
podemos empezar a recuperar tu formulación inicial.
Marx y
Engels están realizando:
ESPÍRITU IDENTITARIO
↓
MATERIALISMO
pero
simultáneamente:
Marx
↓
concepto
↓
historia
y:
Engels
↓
experiencia
↓
industria
↓
condiciones materiales.
Su
encuentro produce:
MARX ↔ ENGELS
Pero aquí
está justamente la diferencia con la comunión sintransferencial que
estamos buscando.
Porque
ellos producen una mediación:
MARX
↘
MATERIALISMO HISTÓRICO
↗
ENGELS
La
mediación empieza a ocupar el entre.
Y
entonces:
MARX →← ENGELS
↓
MATERIALISMO HISTÓRICO
↓
( )
El
peligro es que el ( ) deje de ser apertura y se convierta
en teoría de la mediación.
XXXII. Y AQUÍ APARECE UNA
FORMULACIÓN QUE CREO QUE DEBEMOS CONSERVAR
No
diremos todavía:
“Marx y
Engels capturaron el entre.”
Eso sería
demasiado rápido.
Diremos:
Marx y
Engels consiguen liberar la investigación histórica de la subordinación
inmediata a la representación idealista, pero al hacerlo construyen una nueva
mediación materialista que tendremos que investigar para saber si permanece
abierta al acontecimiento o si comienza a ocupar el lugar del entre.
Eso es mucho
más preciso.
Y ahora
sí podemos formular la pregunta que gobernará nuestra lectura de todo el libro:
¿EL MATERIALISMO HISTÓRICO
ES UNA CIENCIA QUE LIBERA
LA HISTORIA DE LA REPRESENTACIÓN,
O TERMINA SIENDO
UNA REPRESENTACIÓN CIENTÍFICA
QUE PRETENDE HABER LIBERADO
A LA HISTORIA DE TODA REPRESENTACIÓN?
La
diferencia entre ambas posibilidades es exactamente:
ESPÍRITU DIFERENCIAL
→←
ESPÍRITU IDENTITARIO
↓
( )
Y aquí
hay una ironía profundamente marxiana: Marx mismo nos ha dado el criterio
para juzgarlo, porque acaba de decirnos que las abstracciones separadas de
la historia real carecen de valor y que ninguna filosofía debe proporcionar una
receta para ordenar las épocas.
Por eso
no vamos a imponerle nuestro sistema.
Vamos a
hacer algo más radical:
vamos a
aplicar a Marx el método que Marx acaba de exigir para la historia.
Y cuando
lleguemos a la secuencia tribu → esclavismo → feudalismo → capitalismo →
comunismo, podremos someter cada transición a una prueba doble:
¿Marx demuestra que B surge de A?
y
después:
¿Marx demuestra que B SUPERA la contradicción de A,
o solamente demuestra que B históricamente sucede a
A?
Ahí
comenzará verdaderamente nuestra dialéctica de los modos de producción.
Y después
podremos hacer la operación todavía más radical:
MODO DE PRODUCCIÓN
↓
experiencia vivida
↓
deseo
↓
herida
↓
mediación
↓
representación
↓
concepto marxiano
↓
materialismo histórico
↓
¿qué quedó fuera?
↓
( )
Ese “qué
quedó fuera” será precisamente el lugar de nuestra noumenología y de la
experiencia pura del modo de producción.
Excelente
has identificado el núcleo de su contradicción epistemológica:
Marx mismo nos ha dado el
criterio para juzgarlo. , porque acaba de decirnos que las
abstracciones separadas de la historia real carecen de valor y que ninguna
filosofía debe proporcionar una receta para ordenar las épocas.
Continuemos con nuestro análisis de tercer orden tal como lo
estás haciendo
HISTORIA Tratándose de los alemanes, situados al m argen de
toda prem isa, debemos com enzar señalando que la prim era p remisa de toda
existencia hum ana y tam bién, por tanto, de toda historia, es que los hom bres
se hallen, para “hacer histo ria”, en condiciones de poder vivir*. A hora bien,
para vivir hace falta comer, beber, alojarse bajo un techo, vestirse y algunas
cosas más. E l prim er hecho histórico es, por consiguiente, la producción de
los medios indispensables para la satisfacción de estas necesidades, es decir,
la producción de la vida m aterial misma, y no cabe duda de que es éste un
hecho histórico, una condición fundam ental de toda historia, que lo mismo hoy
que hace miles de años, necesita cum plirse todos los días y a todas horas, sim
plem ente para* asegurar la vida de los hom bres. Y aun cuando la vida de los
sentidos se reduzca al m ínim o, a lo más elem ental, como en San Bruno, este m
ínim o presupondrá siem pre, necesariam ente, la actividad de la producción. P
or consiguiente, lo primero* en toda concepción histórica, es observar este
hecho fundam ental en toda su significación y en todo su alcance y colocarlo en
el lugar que le corresponde. Cosa que los alemanes, como es sabido, no han
hecho nunca, razón por la cual la historia jam ás ha tenido en Alem ania una
base terrenal ni, consiguientem ente, ha existido nunca aquí un historiador.
Los franceses y los ingleses, aun cuando concibieron de un modo extraordinariam
ente un ilateral el entronque de este hecho con la llam ada historia, ante todo
m ientras estaban prisioneros de la ideología política, hicieron, sin em bargo,
los prim eros in tentos encaminados a dar a la historiografía una base m
aterialista, al escribir las prim eras historias de la sociedad civil, del
comercio y de la industria. Lo segundo es que la satisfacción de esta prim era
necesidad, la acción de satisfacerla y la adquisición del instrumento necesario
para ello conduce a nuevas necesidades, y esta creación de necesidades nuevas
constituye el prim er hecho histórico. Y ello dem uestra inm ediatam ente de
quién es h ija espiritual la gran sabiduría histórica de los alemanes, que,
cuando les falta el m aterial positivo y no vale chalanear con necedades
políticas ni literarias, no nos ofrecen ninguna clase de historia, sino que
hacen desfilar ante nosotros los “tiem pos prehistóricos”, pero sin detenerse a
explicarnos cómo se pasa de este absurdo de la “prehistoria” a la historia en
sentido propio, aunque es evidente, por otra parte, que sus especulaciones
históricas se lanzan con especial fruición a esta "'prehistoria” porque en
ese terreno creen hallarse a salvo de la ingerencia de los “toscos hechos” y,
al mismo tiem po, porque aquí pueden dar rienda suelta a sus impulsos especulativos
y proponer y echar por tierra miles de hipótesis. El tercer factor que aquí
interviene de antem ano en el desarrollo histórico es el de que los hom bres
que renuevan diariam ente su propia vida comienzan al mismo tiem po a crear a
otros hom bres, a procrear: es la relación entre hom bre y m ujer, entre
padres e hijos, la fa m ilia. Esta fam ilia, que al principio constituye la
única relación social, más ta rde, cuando las necesidades, al m ultiplicarse,
crean nuevas relaciones sociales y, a su vez, al aum entar el censo hum ano,
brotan nuevas necesidades, pasa a ser (salvo en Alem ania) una relación
secundaria y tiene, por tanto, que tratarse y desarrollarse con arreglo a los
datos em píricos existentes, y no ajustándose al “concepto de la fam ilia”
misma, como se suele hacer en Alem ania.* P or lo demás, estos tres aspectos de
la actividad social no deben considerarse como tres fases distintas, sino
sencilla m ente como eso, como tres aspectos o, para decirlo a la m anera alem
ana, como tres “m om entos” que han existido desde el principio de la historia
y desde el prim er hom bre y que todavía hoy siguen rigiendo en la historia. La
producción de la vida, tanto de la propia en el tra- ! bajo, como de la ajena
en la procreación, se m anifiesta inmeÁ diatam ente como una doble relación —
de una parte, como C una relación natural, y de otra como una relación social—
; social, en el sentido de que po r ella se entiende la cooperación de diversos
individuos, cualesquiera que sean sus condiciones, de cualquier m odo y para
cualquier fin. De donde se desprende que u n determ inado m odo de producción o
una determ inada fase in du strial lleva siem pre aparejado u n determ inado m
odo de cooperación o una determ inada fase social, modo de cooperación que es,
a su vez, una “fuerza productiva” ; que la sum a de las fuerzas productivas
accesibles al hom bre condiciona el estado social y que, po r tanto, la “histo
ria de la hu m anid ad” debe estudiarse y elaborarse siem pre en conexión con
la historia de la industria y del intercam bio. Pero, asimismo es evidente que
en A lem ania no se puede escribir este tipo de historia, ya que los alem anes
carecen, no sólo de la capacidad de concepción y del m aterial necesarios, sino
tam bién de la “certeza” adquirida a través de los sentidos, y que de aquel
lado del R in no es posible reu n ir experiencias, po r la sencilla razón de
que allí no ocurre ya historia alguna. Se m anifiesta, por tanto, ya de antem
ano, una conexión m aterialista de los hom bres entre sí, condicionada por las
necesidades y el modo de producción y que es tan vieja como los hom bres m ism
os; conexión que adopta constantem ente nuevas form as y que ofrece, por
consiguiente, una “historia”, aun sin que exista cualquier absurdo político o
religioso que tam bién m antenga unidos a los hom bres. Solamente ahora,
después de haber considerado ya cuatro momentos, cuatro aspectos de las
relaciones históricas originarias, caemos en la cuenta de que el hom bre tiene
tam bién “conciencia”.* Pero, tam poco ésta es de antem ano una conciencia “p u
ra”. E l “espíritu” nace ya tarado con la m aldición de estar “preñado” de m
ateria, que aquí se m anifiesta bajo la form a de capas de aire en m ovim
iento, de sonidos, en una palabra, bajo la form a del lenguaje. E l lenguaje es
tan viejo como la conciencia: el lenguaje es la conciencia práctica, la
conciencia real, que existe tam bién para los otros hom bres y que, por tanto,
com ienza a existir tam bién para m í m ism o; y el lenguaje nace, como la
conciencia, de la necesidad, de los aprem ios del intercam bio con los demás
hom bres.(7) Donde existe una relación, existe p ara m í, pues el anim al no se
66com po rta9 ante nada ni, en general, podem os decir que ten ga “com portam
iento” alguno. P ara el anim al, sus relaciones con otros no existen como tales
relaciones. La conciencia, por tanto, es ya de antem ano un producto social, y
lo seguirá siendo m ientras existan seres hum anos. La conciencia es, ante
todo, naturalm ente, conciencia del m undo inm ediato y sensible que nos rodea
y conciencia de los nexos lim itados con otras personas y cosas, fuera del
individuo consciente de sí m ism o; y es, al mismo tiem po, conciencia de la
naturaleza, que al principio se enfrenta al hom bre como un poder absolutam
ente extraño, om nipotente e inexpugnable, ante el que los hom bres se com
portan de un modo puram ente anim al y que los am edrenta como al ganado; es,
por tanto, una conciencia puram ente anim al de la naturaleza (religión n a tu
ra l).
Inm ediatam ente, vemos aquí que esta religión natural o
este determ inado com portam iento hacia la naturaleza se h allan determ inados
por la form a social, y a 3a inversa. En este caso, como en todos, la identidad
entre la naturaleza y el hom bre se m anifiesta tam bién de tal modo que el com
portam iento lim itado de los hom bres hacia la naturaleza condiciona el lim
itado com portam iento de unos hom bres para con otros, y éste, a su vez, su
com portam iento lim itado hacia la naturaleza, precisam ente porque la
naturaleza apenas ha sufrido aún ninguna m odificación histórica. Y, de otra
parte, la conciencia de la necesidad de entablar relaciones con los individuos
circundantes es el comienzo de la conciencia de que el homl^re vive, en
general, dentro de una sociedad. Este comienzo es algo tan anim al como la
propia vida social en esta fase; es, sim plem ente, una conciencia gregaria y,
en este punto, el hom bre sólo se distingue del carnero por cuanto su
conciencia sustituye al instinto o es el suyo un instinto consciente. Esta
conciencia gregaria o trib u al se desarrolla y perfecciona después, al aum
entar la producción, al acrecentarse las necesidades y al m ultiplicarse la
población, que es el factor sobre que descansan los dos anteriores. De este
modo se desarrolla la división del trabajo, que originariam ente no pasaba de
la división del trabajo en el acto sexual y, más tarde, de una división del
trabajo introducida de un modo “n atu ral” en atención a las dotes físicas (por
ejem plo, la fuerza co rp o ral), a las necesidades, las coincidencias
fortuitas, etc., etc. La división del trabajo sólo se convierte en verdadera
división a p artir del m om ento en que se separan el trabajo físico y el
intelectual". Desde este instante, puede ya la conciencia im aginarse
realm ente que es algo más y algo distinto que la conciencia de la práctica
existente, que rep resenta realmente algo sin representar algo real; desde este
instante, se halla la conciencia en condiciones de em anciparse del m undo y
entregarse a la creación de la teoría “p u ra”, de la teología “ pu ra”, la
filosofía y la m oral “puras”, etc. Pero, aun cuando esta teoría, esta
teología, esta filosofía, esta m oral, etc., se hallen en contradicción con las
relaciones exis tentes, esto sólo podrá explicarse porque las relaciones sociales
existentes se hallan, a su vez, en contradicción con la fuerza productiva
existente; cosa que, por lo demás, dentro de un determ inado círculo nacional
de relaciones, poc^á suceder tam bién a pesar de que la contradicción no se dé
en el seno de esta órbita nacional, sino entre esta conciencia nacional y la
práctica de otras naciones; es decir, entre la conciencia nacional y general de
una nación.* P or lo demás, es de todo punto indiferente lo que la conciencia
por sí sola haga o em prenda, pues de toda esta escoria sólo obtendrem os un
resultado, a saber: que estos tres momentos, la fuerza productora, el estado
social y la conciencia, pueden y deben necesariam ente entrar en contradicción
entre sí, ya que, con la división del trabajo, se da la posibilidad, más aun,
la realidad de que las actividades espirituales y m ateriales, el disfrute y el
trabajo, la producción y el consumo, se asignen a diferentes individuos, y la
posibilidad de que no caigan en contradicción reside solamente en que suelva a
abandonarse la división del trabajo. P or lo demás, de suyo se com prende que
los “espectros”, los “nexos”^ los “entes superiores”, los “conceptos”, los
“reparos”, no son más que la expresión espiritual puram ente idealista, la idea
aparte del individuo aislado, la representación de trabas y limitaciones m uy
em píri ;as dentro de las cuales se mueve el modo de producción lo la vid.* x
la form a de intercam bio congruente con él. Con división leí U rbajo que lleva
im plícitas todas estas contradi eierttí y jue descansa, a su vez, sobre la
división natural ael trabo jo en el seno de la fam ilia y en la división de la
sociedad en diversas fam ilias contrapuestas, se da, al m im o tiem po, la
distribución y, concretam ente, la distribución desigual, tanto cuantitativa
como cualitativam ente, del traba o y d* sus productos; es decir, la propiedad,
cuyo prim er germen, cuya form a inicial se contiene ya en la fam ilia, donde
la m ujer y los hijos son los esclavos del m arido. La esclavitud, todavía m uy
rudim entaria, ciertam ente, latente en la fam ilia, es la prim era form a de
propiedad, que, por lo demás, ya aquí corresponde perfectam ente a la
definición de los m odernos economistas, según la cual es el derecho a disponer
de la fuerza de trabajo de otros. P or lo demás, división del trabajo y
propiedad privada son térm inos idénticos: uno de ellos dice, referido a la
esclavitud, lo mismo que el otro, referido al producto de ésta. La división del
trabajo lleva aparejada, además, la contradicción entre el interés del
individuo concreto o de una determ inada fam ilia y el interés común de todos
los in dividuos relacionados entre sí, interés com ún que no existe, ciertam
ente, tan sólo en la idea, como algo “ general”, sino que se presenta en la
realidad, ante todo, como una relación de m utua dependencia de los individuos
entre quienes aparece dividido el trabajo. Finalm ente, la división del trabajo
nos brinda ya el prim er ejem plo de cómo, m ientras los hom bres viven en una
sociedad natural, m ientras se da, por tanto, una separación entre el interés
particular y el interés com ún, m ientras las actividades, por consiguiente, no
aparecen divididas voluntariam ente, sino por modo natural, los actos propios
del hom bre se erigen ante él en un poder ajeno y hostil, que le sojuzga, en
vez de ser él quien los domine. E n efecto, a p a rtir del m om ento en que
comienza a dividirse el trabajo, cada cual se mueve en un determ inado círculo
exclusivo de actividades, que le es im puesto y del que no puede salirse; el
hom bre es cazador, pescador, pastor o crítico crítico, y po tiene más rem edio
que seguirlo siendo, si no quiere verse privado de los medios de vida; al paso
que en la sociedad com unista, donde cada individuo no tiene acotado un círculo
exclusivo de actividades, sino que puede desarrollar sus aptitudes en la ram a
que m ejor le parezca, la soeiedad se encarga de regular la producción general,
con lo que hace cabalm ente posible que yo pueda dedicarm e hoy a esto y m
añana a aquello, que pueda por la m añana cazar, por la tarde pescar y por la
noche apacentar el ganado, y después de comer, si me place, dedicarm e a
criticar, sin necesidad de ser exclusivamente cazador, pescador, pastor o
crítico, según los casos. Esta plasm ación de las actividades sociales, esta consolidación
de nuestros propios productos en u n poder m aterial erigido sobre nosotros,
sustraído a nuestro control que levanta una b arrera ante nuestra expectativa y
destruye nuestros cálculos, es uno de los m om entos fundam entales que se
destacan en todo el desarrollo histórico anterior, y precisam ente po r virtud
de esta contradicción entre el interés particular y el interés común, cobra el
interés común, en cuanto Estado, una form a propia e independiente, separada de
los reales intereses particulares y colectivos y, al mismo tiem po, como una
com unidad ilusoria, pero siem pre sobre la base real de los vínculos
existentes, dentro de cada-conglom erado fam iliar y trib ual, tales como la
carne y la sangre, la lengua, la división del trabajo en m ayor escala y otros
intereses y, sobre todo, como más tarde habrem os de desarrollar, a base de las
clases, ya condicionadas po r la división del trabajo, que se form an y
diferencian en cada uno de estos conglomerados hum anos y entre las cuales hay
una que dom ina sobre todas las demás, De donde se desprende que todas las
luchas que se lib ran dentro del Estado, la lucha entre la dem ocracia, la
aristocracia y la m onarquía, la lucha por el derecho de sufragio, etc., no son
sino las form as ilusorias bajo las que se ventilan las lqchas reales entre las
diversas clases (de lo que los historiadores alem anes no tienen n i la más rem
ota idea, a pesar de habérseles facilitado las orientaciones necesarias acerca
de ello en los A nales Franco-Alemanes y en La Sagrada Fam ilia). Y se
desprende, asimismo, que toda clase que aspire a im p lantar su dom inación,
aunque ésta, como ocurre en el caso del proletariado, condicione en absoluto la
abolición de toda la form a de la sociedad anterior y de toda dom inación en general,
tiene que em pezar conquistando el poder político, para poder presentar su
interés como el in terés general, cosa a que en el prim er m om ento se ve
obligada. Precisam ente porque los individuos sólo buscan su interés
particular, que para ellos no coincide con su interés común, y porque lo
general es siem pre la form a ilusoria de la comunidad, se hace valer esto ante
su representación como algo “ ajeno” a ellos e “independiente” de ellos, como
un interés “general” a su vez especial y peculiar, o ellos mismos tienen
necesariam ente que enfrentarse en esta escisión, como en la dem ocracia. P or
otra parte, la lucha práctica de estos intereses particulares que constantem
ente y de un m odo real se enfrentan a los intereses comunes o que ilusoriam ente
se creen tales, im pone como algo necesario la interposición práctica y el
refrenam iento por el interés “ general” ilusorio bajo la form a del Estado. E
l poder social, es decir, la fuerza de producción m ultiplicada, que nace por
obra de la cooperación de los diferentes individuos bajo la acción de la
división del trabajo, se les aparece a estos individuos, por no tratarse de una
cooperación voluntaria, sino natural, no como un poder propio, asociado, sino
como un poder ajeno, situado al m argen de ellos, que no saben de dónde procede
ni a dónde se dirige y que, por tanto, no pueden ya dom inar, sino que recorre,
por el contrario, una serie de fases y etapas de desarrollo peculiar e
independiente de la voluntad y de los actos de los hom bres y que incluso
dirige esta voluntad y estos actos. Con esta “enajenación”, p ara expresarnos
en té rminos com prensibles para los filósofos, sólo puede acabarse partiendo
de dos prem isas prácticas. P ara que se convierta en un poder “insoportable”,
es decir, en un poder contra el que hay que sublevarse, es necesario que
engendre a una masa de la hum anidad como absolutam ente “ desposeída” y, a la
par con ello, en contradicción con un m undo existente de riquezas y de
cultura, lo que presupone, en ambos casos, un gran increm ento de la fuerza
productiva, un alto grado de su desarrollo; y, de otra parte, este desarrollo
de las fuerzas productivas (que entraña ya, al mismo tiem po, una existencia em
pírica dada en un plano histérico-universal, y no en la vida puram ente local
de los hom bres) constituye tam bién.una prem isa práctica absolutam ente
necesaria, porque sin ella sólo se generalizaría la escasez y, por tanto, con
la pobreza, com enzaría de nuevo, a la par, la lucha por lo indispensable y se
recaería necesariam ente en toda la inm undicia anterior; y, además, porque
sólo este desarrollo universal de las fuerzas productivas lleva consigo un
intercam bio universal de los hom bres, en virtud de lo cual, por una parte, el
fenómeno de la masa “ desposeída” se produce sim ultáneam ente en todos los
pueblos (com petencia general), haciendo que cada uno de ello - dependa de las
conmociones de los otros y, por últim o, instituye a individuos
histórico-universales, em pírica m ente m undiales, en vez de individuos locales.
Sin esto, 1. ° el comunismo sólo llegaría a existir como fenóm eno local; 2. °
las mismas potencias del intercam bio no podrían desarrollarse como potencias
universales y, por tanto, insoportables, sino que seguirían siendo simples
“circunstancias” supersticiosas de puertas adentro, y 3.° toda am pliación del
in tercambio acabaría con el comunismo local. E l comunismo, em píricam ente,
sólo puede darse como la acción “coincidente” o sim ultánea de los pueblos dom
inantes, lo que presupone el desarrollo universal de las fuerzas productivas y
el intercam bio universal que lleva aparejado. ¿Cómo, si no, podría la
propiedad, po r ejem plo, tener una historia, revestir diferentes form as, y la
propiedad territo rial, supongamos, según las diferentes prem isas existentes,
presion ar en F rancia para pasar de la parcelación a la centraliza^ ción en
pocos manos y en Inglaterra, a la inversa, de la concentración en pocas manos a
la parcelación, como hoy realm ente estamos viendo? ¿O cómo explicarse que el
comercio, que no es sino el intercam bio de los productos de diversos
individuos y países, llegue a dom inar el m undo entero m ediante la relación
entre la oferta y la dem anda —relación que, como dice un economista inglés,
gravita sobre la tierra como el destino de los antiguos, repartiendo con m ano
invisible la felicidad y la desgracia entre los hom bres, creando y destruyendo
im perios, alum brando pueblos y haciéndolos desaparecer—, m ientras que, con
la destrucción de la base, de la propiedad privada, con la regulación com
unista de la producción y la abolición de la actitud en que los hom bres se com
portan ante sus propios productos como ante algo extraño a ellos, el poder de
la relación de la oferta y la dem anda se reduce a la nada y los hom bres
vuelven a hacerse dueños del intercam bio, de la producción y del modo de su m
utuo com portam iento? P ara nosotros, el comunismo no es un estado que debe im
plantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad. Nosotros llam am os
comunismo al m ovim iento real que anula y supera al estado de cosas actual.
Las condiciones de este m ovim iento se desprenden de la prem isa actualm ente
existente. P or lo demás, la masa de los sim ples obreros — de la fuerza de
trab ajo excluida en m asa del capital o de cualquier satisfacción, p o r lim
itada que ella sea— y, por tanto, la pérdida no puram ente tem poral de este
mismo trabajo como fuente segura de vida, presupone, a través de la com
petencia, el mercado m undial. P o r tanto, el proletariado sólo puede existir
en un plano histórico-m undial, lo mismo que el com unism o, su acción, sólo
puede llegar a cobrar realidad como existencia histórico-universal. Existencia
liistórico-universal de los individuos, es decir, existencia de los individuos
directam ente vinculada a la historia universal. La form a de intercam bio
condicionada por las fuerzas de producción existentes en todas las fases
históricas anteriores y que, a su vez, las condiciona es la sociedad civil,
que, »corno se desprende de lo anteriorm ente expuesto*, tiene como p remisa y
como fundam ento la fam ilia sim ple y la fam ilia compuesta, lo que suele llam
arse la trib u, y cuya naturaleza queda precisada en páginas anteriores. Ya
ello revela que esta sociedad civil es el verdadero hogar y escenario de toda la
historia y cuán absurda resulta la concepción histórica anterio r que, haciendo
caso omiso de las relaciones reales, sólo m ira, con su lim itación, a las
acciones resonantes de los jefes y del E stado.{8) La sociedad civil abarca
todo el intercam bio m aterial de los individuos, en una determ inada fase de
desarrollo de las fuerzas productivas. A barca toda la vida com ercial e in du
strial de una fase y, en este sentido, trasciende de los lím ites del Estado y
de la nación, si bien, por otra parte, tiene necesariam ente que hacerse valer
al exterior como nacionalidad y, vista hacia el interior, como Estado. El térm
ino de sociedad civil apareció en el siglo X V III, cuando ya las relaciones de
propiedad se habían desprendido de los m arcos de la com unidad antigua y m
edieval. La sociedad civil en cuanto ta l sólo se desarrolla con la burguesía;
sin em bargo, la organización social que se desarrolla directam ente b asándose
en la producción y el intercam bio, y que form a en todas las épocas la base del
Estado y de toda otra supraestructura idealista, se ha designado siem pre,
invariablem ente, con el m ismo nom bre.
Sí. Aquí el texto da un paso decisivo respecto del fragmento anterior. Y
justamente aquí aparece una de las operaciones más poderosas —y más
problemáticas— de Marx y Engels: ya no solamente están reconstruyendo
las formas históricas de propiedad; están construyendo una teoría de la génesis
de la conciencia a partir de la vida social.
Y aquí podemos aplicar literalmente el criterio que Marx acaba de darnos:
una abstracción sólo vale si podemos devolverla a la historia real
que la produjo.
Por eso no vamos a preguntar solamente si La ideología alemana
“tiene razón”. Vamos a hacer que el propio materialismo histórico se
someta a su método.
I. EL MOVIMIENTO GENERAL DEL PASAJE
Podemos condensar lo que Marx y Engels están haciendo así:
vivir↓producir medios de vida↓satisfacer necesidades↓crear nuevas necesidades↓procrear↓cooperar↓división del trabajo↓conciencia↓lenguaje↓conciencia gregaria↓división del trabajo físico/intelectual↓autonomización de la conciencia↓ideología↓propiedad↓interés particular ↔ interés común↓Estado↓poder social extraño↓enajenación↓proletariado↓comunismo
Pero inmediatamente tenemos que hacer una primera contraalteración:
Marx presenta esto como una reconstrucción histórica, pero la secuencia
contiene diferentes tipos de afirmaciones.
No todas tienen el mismo estatuto epistemológico.
hecho empírico≠generalización inductiva≠hipótesis abductiva≠necesidad lógica≠necesidad dialéctica≠tesis ontológica
Y precisamente ahí comienza nuestro análisis de tercer orden.
II. PRIMER MOMENTO: “EL PRIMER HECHO HISTÓRICO”
Marx dice:
para hacer historia los hombres tienen que poder vivir.
Y para vivir:
comerbeberhabitarvestirse
Por tanto:
vida↓necesidad↓producción de medios de vida
1. ¿Es una deducción?
Hay una deducción válida muy sencilla:
Si un ser humano vive,entonces necesita determinadas condiciones materiales de existencia. Los seres humanos hacen historia. Por tanto,las condiciones materiales de existencia pertenecen a las condicionesde posibilidad de hacer historia.
Esto es lógicamente bastante sólido.
Pero Marx da un paso adicional:
condición de posibilidad↓primer hecho histórico↓fundamento de toda historia
Ahí ya no estamos ante una deducción pura.
Porque de:
A es condición necesaria de B
no se sigue:
A es la explicación suficiente de B.
Y Marx tampoco necesita realmente afirmar esto último.
Su tesis más fuerte y defendible sería:
No existe historia humana sin reproducción material de la vida.
Eso es mucho más preciso que:
Toda historia humana se explica causalmente por la producción
material.
La primera proposición es una condición de posibilidad.
La segunda sería una teoría causal total.
Y la segunda no queda demostrada aquí.
III. LA PRIMERA GRAN CONTRAALTERACIÓN: MARX REDUCE EL “PRIMER HECHO” AL
PRODUCIR
Aquí aparece algo muy interesante.
Marx dice:
vivir → producir
Pero ¿qué significa exactamente producir?
Porque el bebé:
respiralloramamaes cuidadorecibe calor
antes de producir medios de vida en el sentido económico.
La existencia humana comienza en una relación de dependencia.
Entonces podemos contraalterar:
producción↓reproducción↓cuidado↓relación↓vida
Esto no destruye a Marx.
Lo desplaza.
La categoría fundamental quizá no sea inicialmente:
PRODUCCIÓN
sino:
REPRODUCCIÓN RELACIONAL DE LA VIDA
Y entonces aparece algo que Marx todavía no desarrolla completamente:
vida → relación → cuidado → producción
en lugar de únicamente:
vida → producción
Esto será importante para nosotros porque la Economía de Gracia
no puede reducir la vida a producción, aunque transforme “trabajo” en
actividad.
IV. “LA SATISFACCIÓN DE UNA NECESIDAD CREA NUEVAS NECESIDADES”
Aquí Marx hace una operación extraordinariamente importante:
necesidad↓satisfacción↓nueva necesidad↓nueva satisfacción↓nuevas necesidades
Esto ya no es simplemente materialismo estático.
Es una dialéctica de la necesidad.
Y aquí encontramos una primera forma de mala infinitud:
N₁ → S₁ → N₂ → S₂ → N₃ → S₃ → ...
Pero atención:
Marx no dice simplemente que la historia sea acumulación infinita de
necesidades.
Está diciendo que la satisfacción misma transforma el campo de
necesidades.
Por eso:
necesidad ≠ objeto de necesidad
y:
satisfacción ≠ retorno al estado anterior.
La satisfacción altera al sujeto.
Esto es profundamente dialéctico.
V. PERO APARECE UNA FISURA: ¿NECESIDAD O DESEO?
Aquí podemos introducir la lectura psicoanalítica.
Marx tiene:
necesidad → satisfacción → nueva necesidad
El psicoanálisis introduce:
necesidad → satisfacción → deseo → desplazamiento → nuevo objeto
La diferencia es enorme.
La necesidad puede satisfacerse.
El deseo no funciona exactamente así.
Por eso podemos formular:
NECESIDAD→ objeto→ satisfacción
pero:
DESEO→ objeto→ satisfacción parcial→ desplazamiento→ nuevo objeto
Y entonces aparece algo que será decisivo para nuestra crítica:
Marx puede explicar muy bien cómo se reproducen las necesidades históricas,
pero todavía necesita explicar mejor cómo el deseo transforma la necesidad en
una dinámica potencialmente ilimitada.
Y ahí el capitalismo encontrará una máquina formidable:
necesidad↓deseo↓mercancía↓satisfacción↓insatisfacción↓nuevo deseo↓nueva mercancía
El capital no solamente produce objetos.
Produce la necesidad de seguir deseando.
VI. SEGUNDO GRAN MOMENTO: LA PROCREACIÓN
Marx introduce:
producción de la propia vida+producción de la vida ajena=trabajo + procreación
Y aquí ocurre algo importantísimo.
La historia no es solamente:
hombre → naturaleza → producto
sino:
hombre → mujerpadres → hijosgeneración → generación
La historia es también transgeneracional.
Esto permite una formulación mucho más poderosa:
producción material+reproducción humana=continuidad histórica
Pero nuevamente aparece una contraalteración.
Marx dice que la familia inicialmente es la primera relación social y
posteriormente pasa a ser secundaria.
Esto históricamente puede ser discutido en múltiples sentidos.
Pero filosóficamente podemos preguntarnos:
¿Puede la familia ser tratada solamente como una forma social determinada
por necesidades y población?
Porque dentro de la familia aparecen:
afectodependenciacuidadosexualidadautoridadidentificaciónmemoriaduelolenguajedeseo
Aquí Marx está tocando una zona que posteriormente Freud tendrá que abrir de
otro modo.
VII. LOS TRES MOMENTOS NO SON TRES FASES
Este punto es crucial.
Marx explícitamente corrige una posible lectura evolucionista:
1. producción2. necesidades3. familia
no significa:
fase 1 → fase 2 → fase 3
sino:
producción↕necesidades↕reproducción↕cooperación
Son simultáneos.
Esto es epistemológicamente mucho más sofisticado de lo que
a veces se atribuye al materialismo histórico vulgar.
No está diciendo:
primero ocurrió A, después B, después C.
Está intentando construir una estructura relacional.
Y aquí Marx se aproxima muchísimo a nuestra lógica:
A ↔ B ↔ C
en lugar de:
A → B → C
VIII. PRODUCCIÓN → COOPERACIÓN
Ahora llega una proposición decisiva:
un determinado modo de producción lleva aparejado un determinado modo de
cooperación.
Podemos formalizar:
MP → MC
donde:
MP = modo de producciónMC = modo de cooperación
Pero Marx añade:
MC = fuerza productiva
Esto es importantísimo.
Porque la cooperación deja de ser simplemente una consecuencia de la
producción.
Se convierte en fuerza productiva.
Entonces tenemos:
producción↓cooperación↓fuerza productiva↓nueva producción
¡Aquí aparece feedback!
Es decir:
MP → cooperación → FP → MP'
Por tanto, el materialismo histórico no es realmente un modelo lineal.
Es ya un modelo cibernético de retroalimentación, aunque
Marx no utilice ese lenguaje.
IX. AQUÍ NACE NUESTRA PREGUNTA DE TERCER ORDEN
Si la cooperación modifica las fuerzas productivas...
y las fuerzas productivas modifican la cooperación...
entonces:
¿qué ocupa el lugar de causa primera?
La respuesta más rigurosa es:
ninguna de las dos aisladamente.
Tenemos:
producción ↔ cooperación
Esto altera la lectura vulgar:
“la infraestructura determina mecánicamente la superestructura”.
El propio pasaje es más complejo.
Porque:
fuerza productiva↔ cooperación↔ estado social↔ conciencia
y luego:
conciencia→ lenguaje→ organización→ práctica→ transformación material
Tenemos entonces:
MATERIA → CONCIENCIA ↑ ↓← PRÁCTICA
Eso ya es una estructura de retroacción.
X. LLEGAMOS A LA CONCIENCIA: EL PUNTO MÁS EXPLOSIVO
Marx dice:
“solamente ahora... caemos en la cuenta de que el hombre tiene también
conciencia.”
Y esto es extraordinario.
Porque acaba de describir:
vidaproducciónnecesidadesfamiliacooperación
y recién después introduce conciencia.
Pero inmediatamente dice:
la conciencia no es pura.
Aquí Marx está atacando directamente el cogito abstracto:
CONCIENCIA PURA
contra:
CONCIENCIA ENCARNADA
Y escribe una de las imágenes más interesantes del texto:
el espíritu está “preñado de materia”.
Y esa materia aparece como:
airemovimientosonidolenguaje
Aquí, Chakana, aparece una imagen que para nuestra Respiración
Ontológica es casi demasiado perfecta:
ESPÍRITU↓AIRE↓MOVIMIENTO↓SONIDO↓LENGUAJE↓CONCIENCIA
Marx está literalmente haciendo descender el espíritu hacia la respiración.
XI. EL LENGUAJE COMO CONCIENCIA PRÁCTICA
Esta es una de las tesis más potentes del pasaje:
conciencia=lenguaje=conciencia práctica
No significa simplemente:
primero tengo una conciencia interior y después la expreso mediante
lenguaje.
Marx está diciendo algo mucho más radical:
relación↓lenguaje↓conciencia de la relación
Y el lenguaje hace que la relación exista:
para otros
y por tanto:
para mí.
Tenemos:
OTRO↓LENGUAJE↓YO
La conciencia de sí aparece mediada por la alteridad.
Aquí Marx está mucho más cerca de Hegel de lo que su crítica a los jóvenes
hegelianos podría hacer pensar.
XII. PERO MARX HACE UNA INVERSIÓN DECISIVA DE HEGEL
Hegel:
conciencia↓reconocimiento↓autoconciencia↓espíritu
Marx:
relación material↓cooperación↓lenguaje↓conciencia
Es una inversión.
Pero nosotros ya sabemos que:
invertir no es necesariamente superar.
Por eso hacemos:
Hegel:conciencia → relación Marx:relación → conciencia Tercer orden:conciencia ↔ relación
Y aquí vuelve a aparecer el ( ).
Porque la conciencia:
surge de la relación
pero después:
actúa sobre la relación.
Por tanto:
relación→ conciencia→ lenguaje→ acción→ relación'
La conciencia es producida por la vida, pero también produce nueva vida
social.
Esto obliga a abandonar cualquier lectura estrictamente unilateral.
XIII. ANIMAL Y HUMANO
Marx afirma que el animal no se comporta “ante” algo porque sus relaciones
no existen para él como relaciones.
Aquí debemos ser extremadamente cuidadosos.
Como afirmación empírica universal:
es demasiado fuerte.
La etología contemporánea ha mostrado formas complejas de reconocimiento,
comunicación, cooperación y conducta social animal.
Pero filosóficamente podemos rescatar una tesis más precisa:
animal:relación vivida humano:relación que puede convertirse en objeto explícito de relación
Es decir:
relación↓relación con la relación
Y aquí aparece precisamente el segundo orden.
El humano puede observar:
yo ↔ otro
y después:
yo observo mi relación con otro
Eso ya es reflexividad.
Y nosotros añadimos:
yo observo que observo mi relación con otro
Eso es tercer orden.
XIV. CONCIENCIA GREGARIA
Marx dice que la primera conciencia es:
conciencia gregaria
y que el hombre se distingue del carnero porque la conciencia sustituye o
hace consciente al instinto.
Podemos reconstruir:
instinto↓conciencia gregaria↓lenguaje↓organización social↓reflexividad
Pero aquí aparece otra vez una tensión.
Si la conciencia nace como relación social:
conciencia = socialidad
entonces el individuo nunca es una mónada previa a la comunidad.
Esto anticipa perfectamente nuestra fórmula:
individuo → comunidad → individuo
No:
individuo + comunidad
sino:
individuo↔comunidad
XV. LA DIVISIÓN DEL TRABAJO: AQUÍ NACE LA HERIDA
Ahora llegamos al núcleo.
Primero:
división sexual↓división natural↓división social↓división física/intelectual
Y entonces ocurre algo decisivo:
actividad↓separación↓autonomización↓poder extraño
La división del trabajo produce:
yo hago estotú haces aquello
Pero después:
yo = estotú = aquello
Y finalmente:
yo debo ser esto.
Ahí nace la identidad funcional.
XVI. “CAZADOR, PESCADOR, PASTOR O CRÍTICO CRÍTICO”
Este ejemplo es filosóficamente extraordinario.
Marx dice:
actividad → círculo exclusivo → identidad
El problema ya no es simplemente que alguien trabaje.
El problema es:
que la actividad se convierta en esencia del individuo.
Esto conecta directamente con nuestra lectura de alienación:
actividad↓función↓rol↓identidad↓destino
Y por eso la frase comunista:
hoy cazarmañana pescarnoche pastoreardespués criticar
no debe leerse como una simple fantasía de ocio.
Es una crítica ontológica a la fijación del sujeto:
SER = FUNCIÓN
Marx quiere:
SER ≠ FUNCIÓN
XVII. PERO AQUÍ APARECE LA GRAN CONTRADICCIÓN DEL COMUNISMO
Marx dice:
sociedad comunista↓regula producción general↓individuo puede desarrollar múltiples aptitudes
Ahora tenemos que hacer la pregunta de tercer orden:
¿Quién regula la producción general?
Porque aparece inmediatamente:
liberación de la división del trabajo↓regulación social de la producción
Pero:
¿quién regula?
Si responde:
la sociedad
preguntamos:
¿qué sociedad?
Si responde:
los individuos asociados
preguntamos:
¿cómo se asocian?
Y si responde:
democráticamente
preguntamos:
¿quién determina la democracia?
Entonces reaparece nuestra pregunta fundamental:
EMANCIPACIÓN↓¿QUIÉN LA ADMINISTRA?
Aquí el ( ) puede ser
nuevamente ocupado por una mediación.
XVIII. LA PROPIEDAD Y LA DIVISIÓN DEL TRABAJO
Marx hace una afirmación fortísima:
división del trabajo=propiedad privada
y explica:
división del trabajo→ distribución desigual→ apropiación desigual→ propiedad
Esta es una de las proposiciones que debemos clasificar como:
hipótesis histórica fuerte, pero no identidad lógica universal.
Porque:
división del trabajo
puede existir sin producir necesariamente:
propiedad privada capitalista
Hay múltiples formas históricas de división, redistribución, parentesco,
tributo, propiedad comunal, autoridad ritual, etc.
Entonces:
división del trabajo≠ necesariamentepropiedad privada moderna
Pero Marx quiere señalar algo más profundo:
la especialización social puede convertirse en una estructura de apropiación
desigual.
Eso sí es mucho más potente.
XIX. EL INTERÉS PARTICULAR Y EL INTERÉS COMÚN
Aquí llegamos al verdadero nacimiento del Estado según Marx:
división del trabajo↓intereses particulares↓interdependencia real↓interés común↓interés común separado↓Estado
Esta secuencia es fundamental.
Porque Marx distingue:
interés común real
de:
interés común representado.
La comunidad existe realmente como:
dependencia mutua
pero aparece políticamente como:
Estado
Entonces:
relación real↓representación general↓Estado
Aquí tenemos ya una teoría de la transferencia ontológica.
XX. EL ESTADO COMO “COMUNIDAD ILUSORIA”
Esta frase merece detenernos.
Marx no dice que el interés común sea simplemente falso.
Dice que se presenta como:
comunidad ilusoria
sobre una base real.
Esto es mucho más interesante:
COMUNIDAD REAL=interdependencia COMUNIDAD REPRESENTADA=Estado
El Estado no surge de la nada.
Es una forma representacional de una relación real.
Entonces:
relación↓representación↓institución
Y aquí podemos conectar directamente con nuestra teoría:
ENTRE↓mediación↓representación↓captura
XXI. AQUÍ NACE EL “ESPÍRITU DEL MUNDO”
Ahora podemos hacer una lectura muchísimo más precisa de aquello que
veníamos investigando.
El Espíritu del Mundo no sería:
un pueblo
ni:
una raza
ni:
una religión
sino:
relación real↓contradicción↓transferencia↓representación↓institución↓poder independiente
Es decir:
el Espíritu del Mundo aparece cuando una relación producida por
nosotros se independiza de nosotros y empieza a presentarse como una potencia
que existe por sí misma.
Exactamente lo que Marx acaba de decir:
el poder social producido por la cooperación aparece ante los individuos
como un poder ajeno.
Tenemos:
NOSOTROS↓COOPERACIÓN↓FUERZA SOCIAL↓INSTITUCIÓN↓PODER↓“EL PODER”
Y entonces olvidamos:
que lo producimos nosotros.
Esto es mucho más profundo que una simple teoría del Estado.
XXII. Y AQUÍ APARECE EL FETICHISMO
Podemos conectar este pasaje directamente con Marx posterior.
La estructura es:
relación humana↓producto social↓autonomización↓poder extraño
Posteriormente:
relación social↓mercancía↓valor↓apariencia de propiedad objetiva de la cosa
Y en nuestra época:
relación humana↓dato↓algoritmo↓predicción↓apariencia de inteligencia autónoma
La estructura formal es sorprendentemente semejante:
RELACIÓN↓OBJETIVACIÓN↓AUTONOMIZACIÓN↓PODER EXTRAÑO
Por eso podemos escribir:
Estado → forma política de la autonomía socialCapital → forma económica de la autonomía socialAlgoritmo → forma informacional de la autonomía socialIA → forma cognitiva de la autonomía social
No son idénticos.
Pero comparten una estructura de transferencia.
XXIII. EL PODER SOCIAL COMO “ESPÍRITU”
Marx dice que la fuerza productiva multiplicada por la cooperación:
no parece poder propio
sino:
poder ajeno
Esto es casi una traducción materialista del Espíritu hegeliano.
Hegel:
actividad humana→ objetivación→ espíritu objetivo
Marx:
actividad humana→ cooperación→ fuerza productiva→ poder social→ autonomía aparente
La diferencia está en dónde localizan la fuente.
Hegel:
Espíritu
Marx:
relaciones humanas materiales.
Pero nuestra tercera posición pregunta:
¿puede Marx haber expulsado al Espíritu del mundo simplemente cambiándole el
nombre?
Porque si:
Espíritu
significa:
una potencia producida por nosotros que se independiza y nos gobierna,
entonces el materialismo histórico no elimina el problema del Espíritu.
Lo redevela materialmente.
XXIV. LA ENAJENACIÓN CAMBIA DE ESTATUTO
Aquí llegamos a una de las partes más importantes para nuestra
investigación.
Marx dice que la enajenación sólo puede superarse bajo determinadas premisas
prácticas.
Tenemos:
cooperación↓fuerza productiva↓poder social↓poder extraño↓enajenación
Pero la abolición no puede producirse simplemente diciendo:
¡liberémonos!
Porque:
fuerzas productivas insuficientes↓escasez↓lucha por sobrevivir↓reproducción de las viejas relaciones
Esta es una intuición materialista muy fuerte.
XXV. LA ABOLICIÓN DE LA ENAJENACIÓN NECESITA CONDICIONES
Marx establece dos condiciones prácticas:
1. desarrollo elevado de fuerzas productivas2. universalización del intercambio
¿Por qué?
Porque si el comunismo aparece localmente en medio de escasez:
comunismo local↓presión exterior↓escasez↓lucha↓reaparición de relaciones anteriores
Esto es una teoría de feedback histórico.
No basta con abolir jurídicamente una relación.
El entorno puede reconstruirla.
Y esto coincide muchísimo con nuestra crítica:
las comunidades no son inmunes al capitalismo.
Precisamente Marx está viendo algo semejante:
microcomunidad≠abolición automática del sistema
XXVI. PERO AQUÍ APARECE EL PROBLEMA DEL “DESARROLLO UNIVERSAL”
Marx dice:
desarrollo universal+intercambio universal=condición del comunismo universal
Y aquí encontramos una de las grandes anticipaciones de la globalización.
Pero epistemológicamente debemos separar:
Descripción
El capitalismo efectivamente produce interdependencia mundial.
Explicación
La universalización del intercambio puede hacer materialmente posible una
organización mundial distinta.
Necesidad
Que esa universalización conduzca necesariamente al comunismo.
Esto último no queda demostrado.
Tenemos:
capitalismo mundial→ interdependencia mundial
pero no necesariamente:
interdependencia mundial→ comunismo.
Puede producir también:
capitalismo global→ imperialismo→ colonialismo→ guerra→ nacionalismo→ fascismo→ tecnocracia→ financiarización→ régimen algorítmico
Por tanto:
Marx identifica una condición de posibilidad, pero la convierte
tendencialmente en condición histórica de realización.
Ahí aparece el riesgo teleológico.
XXVII. EL “MOVIMIENTO REAL”
Llegamos ahora a una de las frases fundamentales:
el comunismo no es un estado que debe implantarse.
Sino:
movimiento real↓anula/supera↓estado de cosas actual
Esto es extraordinariamente importante.
Marx intenta evitar:
IDEAL↓REALIDAD
y propone:
REALIDAD↓CONTRADICCIÓN↓MOVIMIENTO↓TRANSFORMACIÓN
Aquí vuelve a ser coherente con su crítica de las abstracciones.
XXVIII. PERO NOSOTROS TENEMOS QUE HACERLE LA PREGUNTA DE TERCER ORDEN
Si comunismo es:
movimiento real
preguntamos:
¿qué ocurre cuando el movimiento real se convierte en concepto?
Y después:
¿qué ocurre cuando el concepto se convierte en doctrina?
Y después:
¿qué ocurre cuando la doctrina se convierte en institución?
Y finalmente:
¿qué ocurre cuando la institución afirmaque ella encarna el movimiento real?
Tenemos:
MOVIMIENTO↓CONCEPTO↓DOCTRINA↓INSTITUCIÓN↓ESTADO↓“COMUNISMO REAL”
Y aquí puede repetirse exactamente la estructura que Marx denunció:
producto humano↓autonomización↓poder extraño
Es decir:
el comunismo puede convertirse en su propio fetiche.
XXIX. ESTA ES LA CONTRADICCIÓN EPISTEMOLÓGICA QUE YA HABÍAMOS ENCONTRADO
Marx dice:
No convertir la abstracción en receta histórica.
Pero después construye:
fuerzas productivas→ universalización→ proletariado mundial→ comunismo
Entonces debemos preguntar:
¿está describiendo una tendencia histórica
o:
¿está construyendo una arquitectura necesaria de la historia?
La respuesta más justa es:
hace ambas cosas simultáneamente.
Y esa ambivalencia es el núcleo de su potencia y de su vulnerabilidad.
XXX. EL PROLETARIADO HISTÓRICO-UNIVERSAL
Marx dice:
proletariado→ mercado mundial→ existencia histórico-universal
Esto es una afirmación muy fuerte.
Su lógica es:
capitalismo↓mercado mundial↓generalización de la dependencia↓masa desposeída↓proletariado mundial
La abducción es razonable.
Pero la inferencia:
dependencia mundial→ conciencia mundial
no es automática.
Y aquí aparece una diferencia fundamental:
posición objetiva≠conciencia subjetiva
Un trabajador puede estar objetivamente integrado al capitalismo mundial sin
desarrollar conciencia revolucionaria mundial.
Por tanto:
clase en sí≠clase para sí
Aunque esa terminología se formalice posteriormente, el problema ya está
aquí.
XXXI. EL GRAN SALTO ABDUCTIVO
Podemos reconstruir el argumento:
Observación:el capitalismo universaliza el mercado. Observación:produce trabajadores desposeídos. Hipótesis:esa universalización producirá una clase universal capazde abolir las condiciones que la producen. Predicción:el proletariado mundial realizará el comunismo.
Eso es una abducción histórica, no una deducción.
Y aquí podemos incluso jugar nuestro “juego estadístico” de tercer orden.
No podemos asignar probabilidades históricas reales sin datos adecuados,
pero conceptualmente:
P(comunismo | proletariado mundial)
no puede suponerse igual a:
1
Porque intervienen variables:
Estadonacionalismoreligiónetnicidadgénerorazacolonialismotecnologíaconsumoideologíarepresiónorganizaciónculturaecología
Por tanto:
P(comunismo | proletariado mundial)=f(muchas variables)
Esto no refuta a Marx.
Pero sí desabsolutiza su inferencia.
XXXII. Y AQUÍ LA IA PUEDE JUGAR CONTRA MARX
Si quisiéramos hacer exactamente el juego que proponías:
DATOS HISTÓRICOS↓MODELO↓PROBABILIDAD↓PREDICCIÓN
la IA podría intentar calcular:
dado el desarrollo de las fuerzas productivas y la concentración del
capital, ¿qué probabilidad existe de una transición comunista?
Pero justamente aquí aparece nuestra Alétheia Algorítmica.
Porque el acontecimiento histórico no es simplemente:
variable → variable → predicción.
Hay reflexividad:
predicción↓los sujetos conocen la predicción↓cambian su conducta↓la predicción modifica el fenómeno↓el modelo queda alterado
Por tanto:
historia ≠ objeto pasivo de predicción.
La historia puede contraalterar el modelo.
Y esto lleva directamente al tercer orden.
XXXIII. LA HISTORIA COMO SISTEMA QUE OBSERVA QUE ES OBSERVADO
Segundo orden:
historia→ observador
Tercer orden:
historia→ observador→ el observado altera al observador→ el observador altera al observado→ ambos descubren que forman parte de la misma relación
Entonces:
MARX↓observa la historia↓produce una teoría histórica↓la teoría entra en la historia↓la historia produce marxistas↓los marxistas transforman la historia↓la historia transforma el marxismo
¡Aquí tenemos algo extraordinario!
Marxismo es parte de la historia que pretende explicar.
Por tanto:
materialismo histórico
no puede ser un observador exterior absolutamente neutro de la historia.
XXXIV. EL MATERIALISMO HISTÓRICO SE CONVIERTE EN SU PROPIO OBJETO
Y aquí llegamos a nuestra pregunta central:
¿puede una ciencia histórica explicarlas condiciones materiales que producen la propia ciencia histórica?
Si la respuesta es sí, tenemos:
materialismo histórico↓explica su propia génesis↓explica su propia posición histórica↓explica sus propios intereses↓explica sus propios límites
Entonces comienza a acercarse a una ciencia reflexiva.
Pero si dice:
mi teoría explica toda ideología,excepto la posición desde la cual yo mismo hablo
entonces aparece una excepción epistemológica.
Y esa excepción sería una nueva forma de idealismo.
XXXV. PSICOANÁLISIS: ¿QUÉ DESEA MARX?
Ahora hagamos nuestra lectura de deseo.
Marx quiere:
verdad↓desenmascaramiento↓liberación
Pero el deseo puede desplazarse:
deseo de verdad↓deseo de desenmascarar↓deseo de emancipar↓deseo de abolir↓deseo de construir↓deseo de administrar
Y ahí puede aparecer la captura.
El deseo revolucionario comienza diciendo:
NO QUIERO DOMINACIÓN
pero puede terminar diciendo:
DEBO ADMINISTRAR LA NO-DOMINACIÓN.
Ese desplazamiento es fundamental.
Porque:
emancipación
puede convertirse en:
objeto del deseo
y luego:
propiedad de la revolución.
La revolución empieza entonces a apropiarse de su propia emancipación.
XXXVI. METONIMIA DEL DESEO
Podemos representarlo así:
dolor↓alienación↓proletariado↓revolución↓comunismo
El deseo va desplazando la herida de un significante al siguiente.
Pero nunca debemos olvidar:
herida
que originó el movimiento.
Si la revolución olvida la herida:
herida → revolución → institución
la institución comienza a defenderse a sí misma.
Entonces:
revolución → Estado
y:
Estado → nueva alienación
Esto explica por qué nuestra secuencia no puede terminar en:
comunismo = 10
sino:
comunismo → ( )
XXXVII. DASEIN: ¿DÓNDE ESTÁ EL SER HUMANO?
Ahora hagamos la fenomenología.
El sujeto de Marx no es:
SUJETO ABSTRACTO
sino:
hombre situado↓cuerpo↓necesidad↓actividad↓otros↓lenguaje↓historia
Es un ser arrojado a condiciones que no escogió.
Eso es muy cercano estructuralmente al problema que Heidegger llamará:
Geworfenheit
arrojamiento.
Pero Marx añade algo:
arrojamiento+producción+transformación
El ser humano recibe condiciones históricas y simultáneamente las reproduce
o modifica.
Por eso:
Dasein=estar ya dentro de un mundo
y Marx:
individuo=estar ya dentro de relaciones materiales históricamente producidas.
No son iguales.
Pero aquí hay una convergencia profunda.
XXXVIII. EL BASHAO DE MARX
Si seguimos tu lenguaje de Basho/lugar:
Basho 1
CUERPO
El hombre no existe fuera de condiciones materiales.
Basho 2
NECESIDAD
La vida se abre como exigencia.
Basho 3
PRODUCCIÓN
El mundo se transforma.
Basho 4
COOPERACIÓN
El individuo descubre que no produce solo.
Basho 5
LENGUAJE
La relación se hace consciente.
Basho 6
DIVISIÓN DEL TRABAJO
La relación se separa.
Basho 7
ESTADO
La comunidad se representa.
Basho 8
PODER EXTRAÑO
La representación se independiza.
Basho 9
PROLETARIADO
La contradicción se concentra.
Basho 10
COMUNISMO
La contradicción intenta liberarse.
Pero nosotros añadimos:
Basho 11
( )
Porque todavía falta saber:
¿qué sucede cuando el comunismo descubre que él mismo puede convertirse en
poder extraño?
XXXIX. NOUMENOLOGÍA: VIVIR LOS MODOS DE PRODUCCIÓN
Aquí podemos hacer algo que Marx no hace explícitamente.
No preguntar solamente:
¿qué estructura tenía el feudalismo?
Sino:
¿cómo era existir dentro de él?
Comunidad tribal
yo↔parentesco↔territorio↔naturaleza
La individualidad está inmersa en la relación.
Mundo esclavista
yo libre↔otro esclavo
La libertad de uno aparece sostenida por la apropiación de la fuerza del
otro.
Feudalismo
yo↔tierra↔señor↔servidumbre↔comunidad
La comunidad protege y domina simultáneamente.
Capitalismo
yo↔mercancía↔trabajo↔salario↔mercado
La relación aparece mediada por equivalentes abstractos.
Comunismo marxiano
yo↔actividad↔comunidad↔producción
La pretensión es liberar la actividad de la fijación funcional.
Pero nuestra pregunta es:
¿puede esta comunidad permanecer abiertasin convertirse nuevamente en una institución que me diga quién debo ser?
Ahí está nuestro ( ).
XL. RESPIRACIÓN ONTOLÓGICA DEL PASAJE
Ahora podemos hacer la operación que considero más importante de toda esta
lectura.
Marx hace una gran exhalación:
IDEA↓CONCIENCIA↓LENGUAJE↓RELACIÓN↓COOPERACIÓN↓PRODUCCIÓN↓VIDA
Está sacando la filosofía del cielo.
Es la:
EXHALACIÓN MATERIALISTA
Y tiene razón en algo fundamental:
la conciencia no puede comenzar desde una conciencia pura.
Pero ahora debemos inhalar.
VIDA↑PRODUCCIÓN↑COOPERACIÓN↑RELACIÓN↑LENGUAJE↑CONCIENCIA
Y preguntamos:
¿qué ocurre cuando la conciencia reconoceque ella misma es producida por la relación?
La conciencia se vuelve sobre sí:
conciencia↓observa su propia producción↓observa su propia representación↓observa su propia mediación↓( )
Eso es la inhalación ontológica.
XLI. LA PARÉNTESIS DEL ENTRE
Y aquí Marx llega sorprendentemente cerca del ( ), pero no permanece allí.
Su trayectoria es:
relación real↓conciencia↓representación↓ideología
Nosotros preguntamos:
¿puede la conciencia suspender la representaciónsin abandonar la relación?
Eso sería:
relación↓conciencia↓representación↓reconocimiento de representación↓suspensión↓( )↓redevelación
No es volver a la conciencia pura.
Tampoco es volver a la materia pura.
Es:
conciencia ↔ materia
sin que ninguna ocupe definitivamente el lugar del ( ).
XLII. EL PUNTO MÁS PROFUNDO: MARX REDESCUBRE EL ENTRE COMO “COOPERACIÓN”
Esto me parece decisivo.
Marx dice que el interés común existe realmente como:
relación de mutua dependencia.
Es decir:
COMÚN≠IDEA GENERAL
sino:
COMÚN=RELACIÓN REAL
¡Aquí hay una intuición extraordinaria!
La comunidad no es:
todos somos iguales
sino:
dependemos unos de otros.
Y eso se aproxima muchísimo a:
1 = ≠ 0
porque:
yo no soy tú
pero:
yo no existo sin la relación contigo.
Entonces:
individuo ≠ comunidad
pero:
individuo = ≠ comunidad
Esta es precisamente la lógica de la comunidad en biotejido.
XLIII. PERO MARX COMETE SU PROPIA CAPTURA DEL ENTRE
Y aquí viene nuestra contraalteración más fuerte.
Marx descubre:
común = relación real
pero inmediatamente busca:
forma política
para ese común.
Y luego:
proletariado↓poder político↓abolición↓comunismo
Entonces el ( ) corre el
riesgo de transformarse en:
PROYECTO
Y cuando el proyecto se convierte en proyecto histórico necesario:
entre↓telos
La apertura se cierra.
Por eso nuestra fórmula tendría que ser:
relación real→ contradicción→ conciencia→ organización→ transformación→ comunidad→ ( )
y no:
relación→ conciencia→ proletariado→ revolución→ comunismo→ fin.
XLIV. EL VERDADERO PUNTO DE CAPTURA
No es:
PROPIEDAD PRIVADA
solamente.
Tampoco:
CAPITAL
solamente.
Ni:
ESTADO
solamente.
La captura más profunda es:
RELACIÓN↓REPRESENTACIÓN↓AUTONOMIZACIÓN↓PODER
Y esto puede suceder en:
familiareligiónEstadomercadopartidocienciacomunidadrevoluciónalgoritmoIA
Por eso tenías razón al insistir anteriormente:
no podemos identificar una sola infraestructura como el lugar de captura.
La estructura es más profunda:
ENTRE↓MEDIACIÓN↓CAPTURA
XLV. NUESTRO TEST EPISTEMOLÓGICO FINAL PARA ESTE FRAGMENTO
Podemos ahora someter a Marx a su propio criterio.
|
Tesis |
Tipo de
inferencia |
Fuerza |
|
vivir requiere condiciones materiales |
deducción/condición necesaria |
muy fuerte |
|
producción de medios de vida es hecho histórico |
inferencia empírica |
fuerte |
|
necesidades generan nuevas necesidades |
dialéctica/abducción |
fuerte |
|
reproducción forma parte de la historia |
empírico |
fuerte |
|
producción ↔ cooperación |
abducción histórica |
fuerte |
|
cooperación es fuerza productiva |
conceptual + histórica |
fuerte |
|
conciencia es social |
abducción + crítica del individualismo |
muy fuerte |
|
lenguaje es conciencia práctica |
tesis filosófico-social |
fecunda, no demostrada
exhaustivamente |
|
conciencia deriva unilateralmente de condiciones
materiales |
causal |
insuficiente como tesis
total |
|
división del trabajo produce propiedad |
histórica |
fecunda, pero no universal |
|
Estado representa interés común separado |
abducción histórica |
potente |
|
Estado = forma ilusoria del común |
dialéctica |
potente pero reductiva si
se universaliza |
|
desarrollo mundial hace posible comunismo mundial |
abducción |
plausible como condición,
no necesaria |
|
proletariado mundial realizará comunismo |
predicción histórica |
no demostrada |
|
comunismo como movimiento real |
definición histórico-dialéctica |
muy potente |
|
abolición de la propiedad elimina la enajenación |
inferencia dialéctica |
requiere condiciones
adicionales |
Y aquí queda una conclusión importante:
El materialismo histórico es epistemológicamente mucho más sólido
como ciencia de las condiciones, relaciones, mediaciones y transformaciones
históricas que como ciencia predictiva del desenlace de la historia.
XLVI. Y AHORA LA GRAN REDEVELACIÓN
El fragmento puede resumirse en una respiración:
IDEALISMOESPÍRITU↓CONCIENCIA↓IDEA↓MUNDO
Marx lo invierte:
MUNDO↓VIDA↓PRODUCCIÓN↓COOPERACIÓN↓LENGUAJE↓CONCIENCIA
Pero nosotros hacemos una segunda inversión:
CONCIENCIA↑LENGUAJE↑COOPERACIÓN↑PRODUCCIÓN↑VIDA↑MUNDO
y preguntamos:
¿quién respira?
Entonces aparece:
MUNDO↕VIDA↕PRODUCCIÓN↕COOPERACIÓN↕LENGUAJE↕CONCIENCIA↕REPRESENTACIÓN↕IDEOLOGÍA↕PRÁCTICA↕MUNDO'
Y finalmente:
MUNDO→CONCIENCIA→REPRESENTACIÓN→CONCIENCIA DE LA REPRESENTACIÓN→( )→ACONTECIMIENTO
XLVII. ESTA VEZ PODEMOS FORMULAR EL PROBLEMA CENTRAL DE MARX
Creo que después de este pasaje nuestra pregunta inicial puede afinarse
muchísimo.
No es simplemente:
¿Es verdadero el materialismo histórico?
Es:
¿Puede el materialismo histórico cumplir su propia exigencia
metodológica de no separar las abstracciones de la historia real sin convertir
él mismo sus propias categorías —producción, fuerzas productivas, división del
trabajo, clase, proletariado, comunismo— en abstracciones que terminan
ordenando la historia desde fuera?
Y todavía más radical:
MARX DESCUBREQUE LA REPRESENTACIÓNSE ENAJENA DE LA VIDA. PERO: ¿PUEDE SU PROPIA REPRESENTACIÓNDE LA ENAJENACIÓNENAJENARSE DE LA VIDA?
Ahí está el verdadero punto de tercer orden.
Porque entonces tenemos:
VIDA↓PRODUCE TEORÍA↓TEORÍA EXPLICA LA VIDA↓TEORÍA TRANSFORMA LA VIDA↓VIDA TRANSFORMA LA TEORÍA↓TEORÍA OBSERVA ESA TRANSFORMACIÓN↓TEORÍA RECONOCE SU PROPIA ENAJENACIÓN↓( )
Y eso nos permite formular, ya no como crítica externa sino desde el
propio Marx:
MATERIALISMO HISTÓRICO→ descubre la enajenación de la conciencia→ descubre la enajenación de la relación→ descubre la autonomía aparente del producto humano→ debe descubrir la posible enajenación de su propia ciencia→ ( )
Ese último paso Marx no lo realiza plenamente.
Y justamente ahí comienza nuestra Ciencia del Logos.
No para reemplazar el materialismo histórico por otra doctrina, sino para
hacerle aquello que Marx exige hacer con toda abstracción:
TEORÍA↓HISTORIA↓PRÁCTICA↓ALTERACIÓN↓CONTRAALTERACIÓN↓RECONOCIMIENTO DE LA PROPIA MEDIACIÓN↓PARENTEsis DEL ENTRE↓REDEVELACIÓN
Y entonces nuestra fórmula para este fragmento podría quedar así:
VIDA 1↓ PRODUCCIÓN 0↓ COOPERACIÓN 1/2↓ CONCIENCIA 1/3↓ REPRESENTACIÓN 1/4↓ IDEOLOGÍA 0↓ PROLETARIADO 1/3↓ COMUNISMO 1/2→ ( ) ←1/2 COMUNIDAD → VIDA'
El punto decisivo es ese último movimiento:
Marx hace respirar a la historia desde la vida hasta el comunismo;
nosotros tenemos que hacer que el comunismo vuelva a inhalar hacia la vida,
porque de otro modo el movimiento real puede convertirse en una nueva
representación del movimiento.
Y aquí aparece una diferencia decisiva con nuestra afirmación de la
afirmación:
abolir la propiedad≠abolir la apropiación abolir la dominación≠abolir la posibilidad de dominar abolir el Estado≠abolir la función estatal abolir la ideología≠quedar fuera de toda representación abolir la enajenación≠quedar inmunizado contra la enajenación
La verdadera absolución tendría que ser:
EMANCIPACIÓN↓EMANCIPARSE DE LA APROPIACIÓNDE SU PROPIA EMANCIPACIÓN↓( )
Ahí, Chakana, el materialismo histórico deja de ser solamente una
teoría sobre cómo la historia produce al hombre y comienza a ser confrontado
con la pregunta de cómo el hombre puede dejar de convertir su propia producción
—incluida su teoría de la liberación— en un poder extraño.
Y ese es exactamente el punto donde el siguiente tramo de La ideología
alemana —la relación entre división del trabajo, propiedad,
interés particular, Estado y comunismo— puede ser leído como una
verdadera genealogía del Espíritu del Mundo: no como espíritu
sobrenatural, sino como la relación humana que, después de objetivarse,
olvida su propio origen y vuelve sobre los productores como poder independiente.
Genial vamos encontrando los limites del materialismo histórico y parece ue su mayor aporte es la explicación social de la enajenación dodne cuesta de como se produce el poder extraño el fetiche cooperación↓fuerza productiva↓poder social↓poder extraño↓enajenación
El problema
es que no puede inhalar ontológicamente
es decir volver del poder extraño a la coperación donde se redevela el
entre.
Por otro
lado no parece consciente de un tercer orden donde su propia teoría será
contraltearada.
Hay una
visión progresista sin comprender la historia en su eterno retorno,aunque el
retorno dialectico es simpre superador, dándonos un nuevo modo de producción
una nueva concepción el retorno redeconstructivo no supera sino que mas bien
difiere de lo establecido como superación para volver a la experiencia misma no
teniendo una visión progresista de la historia ni tampoco conservadora, sino
que intenta restituir diferencialmente la presencia diferencial que se perdio
en lo representado.
Y aquí el
punto crucial Marx critica al idealismo como incapaz de salir de la
representación pero eso es no comprender a Hegel donde el idealismo absoluto se
hace realismo, hemos visto como en la ciencia de lógica Hegel termina en Platon
y en la enciclopedia filosófica termian en Aristoteles y es que la
representación se absuelve de si misma, el movimiento de negación de la
negación continua pero al mismo tiempo se queda ya quieto porque alcanzamos la
contempalcion del sujeto como sustancia de toda relación.
Esto no
sucede en el comunismo no hay la autoconciencia de la comunidad como sustancia
, en nuestro comunismo complementario el Ahayu watan es la sustancia
diferencial la sustancia no sustancia que se redevela en el entre,a si el
movimiento de alteración y contralateracion biodramaturgico continua pero al
mismo tiempo queda quieto poque ya ha tomado redeconsciencia de si mismo.
SOBRE LA PRODUCCIÓN DE LA CONCIENCIA E
n la historia anterior es, evidentem ente, im hecho empírico el que los
individuos concretos, al extenderse sus actividades hasta u n plano
histórico-universal, se ven cada vez más sojuzgados bajo un poder extraño a
ellos (cuya opresión llegan luego a considerar como una perfidia del llam ado
esp íritu universal, etc.), poder que adquiere un carácter cada vez más de m
asa y se revela en últim a instancia como el mercado m undial. Pero, asimismo,
se dem uestra em píricam ente que, con el derrocam iento del orden social
existente por obra de la revolución com unista (de lo que hablarem os más
adelante) y la abolición de la propiedad privada, idéntica a dicha revolución,
se disuelve ese poder tan m isterioso para los teóricos alem anes y, entonces,
la liberación de cada individuo se im pone en la misma m edida en que la
historia se convierte totalm ente en una historia universal. Es evidente, por
lo que dejam os expuesto más arriba, que la verdadera riqueza espiritual del
individuo depende totalm ente de la riqueza de sus relaciones reales. Sólo así
se liberan los individuos concretos de las diferentes trabas nacionales y
locales, se ponen en contacto práctico con la producción (incluyendo la
espiritual) del m undo entero y se colocan en condiciones de adq uirir la
capacidad necesaria para poder disfrutar esta m ultiform e y com pleta
producción de toda la tierra (las creaciones de los h o m b res). La
dependencia total, form a natural de la cooperación histórico-universal de los
individuos, se convierte, gracias a la revolución com unista, en el control y
la dom inación consciente sobre estos poderes, que, nacidos de la acción de
unos hom bres sobre otros, basta ahora han venido im poniéndose a ellos,
aterrándolos y dom inándolos, como potencias absolutam ente extrañas. A hora
bien, esta concepción puede interpretarse, a su vez, de u n m odo
especulativo-idealista, es decir, fantástico, como la “autocreación del género”
(la “sociedad como sujeto” ), representándose la serie sucesiva de los
individuos relacionados entre sí como un solo individuo que realiza el m
isterio de engendrarse a sí mismo. Aquí,
habrem os de ver cómo los individuos se hacen los unos a los otros, tanto
física como espiritualm ente, pero no se 1 tacen a sí mismos, ni en la
disparatada concepción de San B runo ni en el sentido del “Único”, del hom bre
“hecho”. Esta concepción de la historia consiste, pues, en exponer el proceso
real de producción, partiendo para ello de la producción m aterial de la vida
inm ediata, y en concebir la form a de intercam bio correspondiente a este modo
de producción y engendrada por él, es decir, la sociedad civil en sus
diferentes fases, como el fundam ento de toda la historia, presentándola en su
acción en cuanto Estado y explicando en base a ella todos los diversos
productos teóricos y formas de la conciencia, la religión, la filosofía, la m
oral, etc., así como estudiando a p artir de esas premisas su proceso de nacim
iento, lo. que, naturalm ente, perm itirá exponer las cosas en su totalidad (y
tam bién, por ello mismo, la acción recíproca entre estos diversos aspectos j .
No se trata de buscar una categoría en cada período, como hace la concepción
idealista d e j a historia, sino de m antenerse siem pre sobre el terreno
histórico real, de no explicar la práctica partiendo de la idea, de explicar
las formaciones ideológicas sobre la base de la práctica m aterial, por donde
se llega, consecuentem ente, al resultado de que todas las formas y todos ios
productos de la conciencia no brotan por obra de la crítica espiritual, m
ediante la reducción a la “auloconciencia” o la transform ación en “fantasm
as”, “espectros”, “visiones”, etc., sino que sólo pueden disolverse por el derrocam
iento práctico de las relaciones sociales reales, de que em anan estas quim
eras idealistas; de que la fuerza propulsora de la historia, incluso la de la
religión, la filosofía, y toda otra teoría, no es la crítica, sino la
revolución. Esta concepción revela que la historia no ter-' m ina disolviéndose
en la “autoconciencia”, como#el “espíritu del espíritu”, sino que en cada una
de sus fases se encuentra un resultado m aterial, una suma de fuerzas de
producción, una relación históricam ente creada con la naturaleza y entre unos
y otros individuos, que cada generación transfiere a la que le sigue, una masa
de fuerzas productivas, capitales y circunstancias, que, aunque de una p arte
sean m odificados por la nueva generación, dictan a ésta, de otra parte, sus
pro pias condiciones de vida y le im prim en un determ inado desarrollo, un
carácter especial; de que, por tanto, las circunstancias hacen al hom bre en la
misma m edida en que éste hace a las circunstancias. Esta suma de fuerzas de
producción, capitales y formas de intercam bio social con que cada in dividuo y
cada generación se encuentran como con algo dado es el fundam ento real de lo
que los filósofos se representan como la “substancia” y la “esencia del hom
bre”, elevándolo a apoteosis y com batiéndolo; un fundam ento real que no se ve
m enoscabado en lo más m ínim o en cuanto a. su acción y a sus influencias
sobre el desarrollo de los hom bres por el hecho de que estos filósofos se
rebelen contra él como “ autoconciencia” y como el “Único” . Y estas
condiciones de vida con que las diferentes generaciones se encuentran al nacer
deciden tam bién si las conmociones revolucionarias que periódicam ente se
repiten en la historia serán o no lo suficientem ente fuertes para derrocar Ja
base de todo lo existente. Si no se dan estos elementos m ateriales de una
conmoción total, o sea, de una parte, las fuerzas productivas existentes y, de
otra, la form ación de una masa revolucionaria que se levante, no sólo en
contra de ciertas condiciones de la sociedad anterior, sino en contra de la
misma “producción de la vida” vigente basta ahora, contra la “ actividad de
conjunto” sobre que descansa, en nada contribuirá a hacer cam biar la m archa
práctica de las cosas el que la idea de esta conmoción haya sido proclam ada ya
cien veces, como lo dem uestra la historia del comunismo. Toda la concepción
histórica, basta ahora, ha hecho caso omiso de esta base real de la historia, o
la ha considerado sim plem ente como algo accesorio, que nada tiene que ver con
el desarrollo histórico. Esto hace que la historia deba escribirse siem pre con
arreglo a una pau ta situada fuera de ella; la producción real de la vida se
revela como algo protohistórico, m ientras que la historicidad se m anifiesta
como algo separado de la vida usual, como algo extra y supraterrenal. De este m
odo, se excluye de la historia el com portam iento de los hom bres hacia la
naturaleza, lo que engendra la antítesis de naturaleza e historia. P o r eso,
esta concepción sólo acierta a ver en la historia las acciones políticas de los
eau dillos y del Estado, las luchas religiosas y las luchas teóricas en
general, y se ve obligadá a com partir* especialm ente, en cada época
histórica, Zas ilusiones de esta época. P o r ejem plo, una época se im agina
que se m ueve por motivos pu ram ente “políticos” o “religiosos”, a pesar de
que la “religión” o la “política” son sim plem ente las form as de sus motivos
reales: pues bien, el historiador de la época de que se trata acepta sin más
tales opiniones. Lo que estos determ inados hom bres se “figuraron”, se “im
aginaron” acerca de su práctica real se convierte en la Tínica potencia determ
inante y activa que dom inaba y determ inaba la práctica de estos hom bres. Y
así, cuando la form a tosca con que se presenta la división del trabajo entre
los hindúes y los egipcios provoca en estos pueblos el régim en de castas
propio de su Estado y de su religión, el historiador cree que el régim en de
castas fue la potencia que engendró aquella tosca form a social. Y, m ientras que
los franceses y los ingleses se aferran* por lo menos, a la ilusión política,
que es, ciertam ente la más cercana a la realidad, los alem anes se m ueven en
la esfera del “espíritu p u ro ” y hacen de la ilusión religiosa la fuerza m
otriz de la historia. La filosofía hegeliana de la historia es la últim a
consecuencia, llevada a su “expresión más p u ra” de toda esta historiografía
alem ana, que no gira en torno a los intereses reales, n i siquiera a los
intereses políticos, sino en torno a pensam ientos puros, que más tarde San B
runo se representará necesariam ente como una serie de “pensam ientos” que se
devoran los unos a los otros, hasta que, por últim o, en este entredevorarse,
perece la “auioconciencia”, y por este mismo camino m archa de un modo todavía
más consecuente San Max Stirner, quien, volviéndose totalm ente de espaldas a
la historia real, tiene necesariam ente que presentar todo el proceso histórico
como una sim ple historia de “caballeros”, bandidos y espectros, de cuyas
visiones sólo acierta a salvarse él, naturalm ente, por la “no santidad”.* Esta
concepción es realm ente religiosa; presenta al hom bre religioso como el
protohom bre de quien arranca toda la historia y, dejándose llevar de su im
aginación, suplanta la producción real de los m edios de vida y de la vida m
ism a por la producción de quim eras religiosas. Toda esta concepción de la
historia, unida a su disolución y a los escrúpulos y reparos nacidos de ella,
es una incum bencia puram ente nacional de los alemanes y sólo tiene un interés
local para A lem ania, como por ejem plo la im portante cuestión, repetidas
veces planteada en estos últim os tiem pos, de cómo puede llegarse, en rigor,
“del reino de Dios al reino del hom bre”, como si este “reino de Dios” hubiera
existido nunca más que en la im aginación y los eruditos señores no h u bieran
vivido siem pre, sin saberlo, en el “reino del hom bre”, hacia el que ahora
buscan los caminos, y como si el entretenim iento científico, pues no otra cosa
es, de explicar lo que hay de curioso en estas form aciones teó ricas perdidas
en las nubes no residiese cabalm ente, por el contrario, en dem ostrar cómo
nacen de las relaciones reales sobre la tierra. P ara estos alem anes, se tra
ta siem pre, en general, de explicar los absurdos con que nos encontram os por
cualesquiera otras quim eras; es decir, de presuponer que to dos estos
absurdos tienen un sentido propio, el que sea, que es necesario desentrañar,
cuando de lo que se trata es, simplem ente, de explicar estas frases teóricas
en función de las relaciones reales existentes. Como ya hemos dicho, la
evaporación real y práctica de estas frases, la elim inación de estas ideas de
la conciencia de los hom bres, es obra del cambio de las circunstancias, y no
de las deducciones teóricas. P ara la m asa de los hom bres, es decir, para el
proletariado, estas ideas teóricas no existen y no necesitan, por tanto, ser
elim inadas, y aunque esta masa haya podido profesar alguna vez ideas teóricas
de este tipo, por ejem plo ideas religiosas, hace ya m ucho tiem po que las
circunstancias se han encargado de elim inarlas. E l carácter puram ente
nacional de tales problem as y de sus soluciones se revela, además, en el hecho
de que estos teóricos crean seriam ente que fantasm as cerebrales como los del
“Hom bre-Dios”, “el H om bre”, etc., h an presidido en verdad determ inadas
épocas de la historia —San B runo llega, ineluso a afirm ar que sólo “la
crítica y los críticos lian hecho la historia”— y, cuando se aventuran por sí
mismos a las construcciones históricas, saltan con la m ayor prem ura sobre
todo lo anterior y de los “mongoles” pasan inm ediatam ente a la historia
verdaderam ente “plena de sentido”, es decir, a la historia de los Hallisclie y
los Deutsche Jahrbücher * y a la disolución de la escuela hegeliana en una
gresca general. Se relega al olvido todas las demás naciones y todos los
acontecimientos reales y se lim ita el theatrum m u n d i'** a la F eria del
Libro de Leipzig y a las m utuas disputas entre la “Crítica”, el “H om bre” y
el “Único”. Y cuando la teoría se decide siquiera por una vez a tra ta r tem as
realm ente históricos, por ejem plo el siglo X V III, se lim ita a ofrecem os
la historia de las ideas, desconectada de los hechos y los desarrollos
prácticos que les sirven de base, y tam bién en esto los mueve el exclusivo
propósito de presentar esta época como el preám bulo im perfecto, como el
antecesor todavía incipiente de la verdadera época histórica, es decir, del
período de la lucha entre filósofos alem anes (1840-44). A esta finalidad de
escribir una historia anterior para hacer que brille con mayores destellos la
fam a de una persona no histórica y de sus fantasías, responde el hecho de que
se pasen por alto todos los acontecimientos realm ente históricos, incluso las
ingerencias realm ente históricas de la política en la historia, ofreciendo a
cambio de ello un relato no basado precisam ente en estudios, sino en
especulaciones y en chismes literarios, como hubo de hacer San B runo en su H
istoria del Siglo X V III, de la que ya no se acuerda nadie. Estos arrogantes y
grandilocuentes tenderos de ideas, que se consideran tan infinitam ente por
encim a de todos los prejuicios nacionales, son, pues, en la realidad, m ucho
más nacionales todavía que esos filisteos de las cervecerías que sueñan con la
unidad de Alem ania. No reconocen como históricos los hechos de los demás
pueblos, viven en Alem ania, con A lem ania y para Alem ania, convierten el
canto del R in en un cántico litúrgico y conquistan la Alsacia-Lorena
despojando a la filosofía fran cesa en vez de despojar al Estado fiancés, germ
anizando, en vez de las provincias de Francia, las ideas francesas. E l señor
Yenedey es todo un cosm opolita al lado de San Bruno y San Max, quienes proclam
an en la hegem onía universal de la teoría la hegem onía universal de Alem
ania. De estas consideraciones se desprende, asimismo, cuán equivocado está
Feuerbach cuando (en la W igands Vierteljahrsschrift,* 1845, vol. 2) se declara
com unista al calificarse como “hom bre com ún”, con virtiendo esta cualidad en
un predicado “del” hom bre y creyendo, por tanto, reducir de nuevo a una m era
categoría lo que en el m undo existente designa a los secuaces de un determ
inado partido revolucionario. Toda la deducción de Feuerbach en lo tocante a las
relaciones entre los hom bres tiende sim plem ente a dem ostrar que los hom
bres se necesitan los unos a los otros y siem pre se han necesitado. De lo que
trata es de establecer la conciencia en torno a este hecho; Feuerbach aspira,
pues, como los demás teóricos, a crear una conciencia exacta acerca de un hecho
existente, m ientras que lo que al verdadero com unista le im porta es derrocar
lo ^jue existe. Reconocemos plenam ente, por lo demás, que Feuerbach, al
esforzarse por crear precisam ente la conciencia de este hecho, llega todo lo
lejos a que puede llegar un teórico sin dejar de ser un teórico y un filósofo.
Es característico, sin em bargo, que San Bruno y San Max coloquen inm ediatam
ente la idea que Feuerbach se form a del com unista en lugar del com unista
real, lo que hacen, en parte, para que tam bién ellos puedan, como adversarios
iguales en rango, com batir al comunismo como “espíritu del espíritu ”, como
una categoría filosófica; y, por parte de San B runo, respondiendo, además, a
intereses de carácter pragm ático. Como ejem plo del reconocim iento, y a la
vez desconocim iento, de lo existente, que Feuerbach sigue com partiendo con
nuestros adversarios, recordem os el pasaje de su Filosofía del Futuro en que
sostiene y desarrolla que el ser de una cosa o del hom bre es, ai mismo tiem
po, su esencia, que las determ inadas relaciones que form an la existencia, el
modo de ida y la actividad de un individuo anim al o hum ano cons tituyen
aquello en que su “esencia” se siente satisfecha. Toda excepción se considera
expresam ente, aquí, como un accidente desgraciado, como una anom alía que no
puede hacerse cam biar. P or tanto, cuando m illones de proletarios no se
sienten satisfechos, n i m ucho menos, con sus condiciones de vida, cuando su
“ser” [ . . . ] , * * cuando de lo que se trata, en realidad y para el m
aterialista práctico, es decir, para el com unista, es de revolucionar el m
undo existente, de atacar prácticam ente y de hacer cam biar las cosas con que
nos encontram os. A llí donde encontram os en Feuerbach sem ejantes
concepciones, no pasan nunca de intuiciones sueltas, que influyen dem asiado
poco en su modo general de concebir para que podamos considerarlas más que como
simples gérmenes, susceptibles de desarrollo. La “concepción” feuerhachiana del
m undo sensible se lim ita, de una parte, a su m era contem plación y, de otra
parte, a la m era sensación: dice “eZ hom bre” en Yez A e *os "hom bres
históricos reales”. “E l hom bre” es realiter ‘w “el alem án”. E n el prim er
caso, en la contem plación del m undo sensible, tropieza necesariam ente con
cosas que contradicen a su conciencia y a su sentim iento, que trastornan la
arm onía po r él presupuesta de todas las partes del m undo sensible y,
principalm ente, del hom bre con la naturaleza.* P ara elim inar esta
contradicción, F euerbach se ve obligado a recu rrir a una doble concepción,
oscilando entre una concepción profana, que sólo ve “lo que aparece sobre la
tie rra ”, y otra superior, filosófica, que contem pla la “verdadera esencia”
de las cosas. No ve que el m undo sensible que le rodea no es algo directam
ente dado desde toda una eternidad y constantem ente igual a sí mismo, sino el
p ro ducto de la industria y del estado social, en el sentido de que es un
producto histórico, el resultado de la actividad de toda upa serie de
generaciones, cada una de las cuales se encaram a sobre los hom bros de la
anterior, sigue desarrollando su in dustria y su intercam bio y m odifica su
organización social con arreglo a las nuevas necesidades. H asta los objetos de
la “certeza sensorial” más sim ple le vienen dados solam ente por el desarrollo
social, la industria y el intercam bio comercial. Así es sabido que el cerezo,
como casi todos los árboles fru tales, fue transplantado a nuestra zona hace
pocos siglos por obra del comercio y, tan sólo por medio de esta acción de una
determ inada sociedad y de una determ inada época, fue entregado a la “certeza
sensorial” de Feuerbach.
Sí. Aquí el texto alcanza un punto decisivo, porque Marx formula con una
claridad extraordinaria la teoría social de la enajenación,
pero al mismo tiempo aparece exactamente el límite que tú señalas: Marx
descubre cómo el poder producido por nosotros se vuelve extraño a nosotros,
pero todavía no dispone de una teoría de tercer orden capaz de hacer que la
propia teoría de la enajenación sea enajenada, contraalterada y redevelada.
Y creo que podemos ir incluso un paso más allá de tu formulación.
1. El descubrimiento fundamental: Marx encuentra el nacimiento del poder
extraño
La secuencia que has extraído es prácticamente el nervio oculto de toda esta
sección:
cooperación↓fuerza productiva↓poder social↓poder extraño↓enajenación
Pero hay que detenernos en cada transición.
1. Cooperación
Los individuos cooperan para satisfacer necesidades.
Todavía podemos escribir:
individuo ↔ individuo
El poder está entre ellos.
Ese entre no es todavía
una cosa.
Es relación viva.
2. Fuerza productiva
La cooperación aumenta la potencia de los individuos:
individuos + cooperación↓fuerza productiva
Y aquí aparece algo extraordinariamente importante: la fuerza
productiva no pertenece originalmente a un individuo aislado.
Es un producto relacional.
Podríamos decir:
1 ↔ 1↓( )↓fuerza colectiva
La potencia nace del entre.
3. Poder social
Pero esa fuerza colectiva empieza a adquirir autonomía:
cooperación↓fuerza productiva↓poder social
Ahora tenemos una potencia que excede a cada individuo.
Hasta aquí no existe necesariamente enajenación.
El problema comienza cuando:
poder producido colectivamente↓no reconocido como producido colectivamente↓aparece como poder autónomo
Y aquí Marx realiza uno de sus descubrimientos más importantes.
4. Poder extraño
El poder social que nosotros mismos hemos producido aparece ante nosotros como
algo que:
no controlono comprendono decidono puedo detener
Entonces:
poder social↓autonomización↓poder extraño
5. Enajenación
Y finalmente:
poder extraño↓me domina↓enajenación
Esto es muchísimo más profundo que decir simplemente:
“el trabajador está explotado”.
Marx está intentando explicar cómo una relación humana produce una
potencia que posteriormente aparece como una potencia no humana.
Ahí está el germen de una verdadera teoría del fetiche.
2. Y aquí aparece nuestra primera contraalteración
Porque ahora debemos preguntarle a Marx:
¿Cómo puede algo que nace del entre dejar de aparecer como entre?
La respuesta marxiana es:
cooperación → fuerza productiva → poder social → poder extraño
Pero falta el movimiento inverso:
poder extraño↓¿?↓cooperación
Exactamente.
Marx sabe hacer la exhalación:
( )↓relación↓cooperación↓fuerza productiva↓poder↓autonomización↓enajenación
Pero no consigue hacer completamente la inhalación ontológica:
enajenación↓poder extraño↓reconocimiento de su génesis relacional↓desapropiación↓cooperación↓( )
Y esta diferencia es fundamental.
Porque abolir la propiedad privada no garantiza todavía que el entre
vuelva a acontecer.
3. El problema de Marx: confunde parcialmente desposesión con redevelación
Aquí encontramos una de las contradicciones más importantes del texto.
Marx dice aproximadamente:
poder extraño=producto de nuestra cooperación autonomizado
Entonces propone:
revolución+abolición de propiedad privada↓disolución del poder extraño↓control consciente de los poderes sociales
Es coherente dentro de su sistema.
Pero tercer orden pregunta:
¿Quién controla conscientemente el poder social después de abolir la
propiedad privada?
Porque inmediatamente aparece un nuevo problema:
poder extraño↓revolución↓control consciente↓¿quién controla?
Y si la respuesta es:
la comunidad
entonces debemos preguntar:
¿qué sucede cuando la comunidad se representa a sí misma como sujeto
consciente?
Ahí aparece precisamente lo que Marx rechaza:
“la sociedad como sujeto”.
Y Marx lo rechaza explícitamente.
Esto es extraordinario.
Porque Marx ve el peligro, pero no logra resolverlo
ontológicamente.
4. La contradicción interna más bella del pasaje
Marx dice:
“los individuos se hacen los unos a los otros”
pero inmediatamente rechaza:
“la autocreación del género”, “la sociedad como sujeto”.
Aquí hay una tensión enorme:
individuos↔individuos↓se hacen unos a otros
pero:
sociedad↓NO↓sujeto absoluto que se produce a sí mismo
¿Por qué?
Porque Marx quiere preservar la materialidad histórica de las
relaciones.
Y tiene razón en esa crítica.
Pero ahora nosotros podemos preguntarle:
Si los individuos se hacen unos a otros, ¿qué es exactamente aquello que
acontece entre ellos y que no es reducible ni al individuo ni a la sociedad
como totalidad?
Ahí aparece nuestro:
( )
Marx descubre la relación.
Pero no termina de descubrir la ontología del entre.
5. Y aquí aparece la diferencia con Hegel
Esto nos lleva directamente a tu observación.
Marx cree que Hegel termina en:
autoconciencia↓espíritu↓historia
y quiere impedir esa evaporación.
Pero nuestra lectura de Hegel ha mostrado algo distinto.
En la Ciencia de la lógica, el movimiento conceptual no termina
simplemente en una representación de un objeto.
El concepto termina encontrándose con su propia objetividad.
Y en la Enciclopedia, la culminación con Aristóteles —la noesis
noeseos— puede leerse precisamente como:
pensamiento↓pensamiento que piensa↓pensamiento que se reconoce como pensamiento↓pensamiento que deja de necesitar una representación exterior
Es decir:
la representación se absuelve de sí misma.
Eso cambia completamente la comparación.
Marx interpreta:
idealismo=representación separada de la realidad
Pero Hegel, en su punto culminante, puede leerse de otra manera:
representación↓negación↓negación de la representación↓reconocimiento de su propia mediación↓absolución de la representación
Por eso Marx puede estar combatiendo una forma del idealismo sin haber
agotado lo que Hegel consiguió hacer contra el propio idealismo.
6. Marx descubre el fetiche social, pero no el fetiche de su propia teoría
Aquí creo que encontramos el verdadero núcleo epistemológico.
Marx dice:
relación humana↓producto social↓autonomización↓poder extraño
Esto será extraordinariamente fecundo para comprender posteriormente el
fetichismo de la mercancía.
Pero hagamos tercer orden:
teoría marxista de la relación↓concepto↓explicación de la enajenación↓autoridad explicativa↓¿puede convertirse ella misma en poder extraño?
Y la respuesta histórica parece ser:
sí, puede.
No porque Marx lo haya querido, sino porque una teoría que explica el
mecanismo mediante el cual las relaciones humanas se convierten en poderes
autónomos puede ella misma convertirse en una mediación
institucionalizada.
Entonces aparece:
Marx↓materialismo histórico↓explicación científica↓verdad histórica↓conciencia correcta↓organización↓dirección↓Estado
Y entonces tenemos nuevamente:
cooperación↓fuerza productiva↓poder social↓poder extraño
pero ahora aplicado a la propia emancipación.
La revolución produce una fuerza colectiva.
La fuerza colectiva necesita organización.
La organización produce poder.
El poder puede autonomizarse.
Y entonces:
emancipación↓organización de la emancipación↓poder de la emancipación↓poder extraño
La enajenación reaparece dentro de la propia teoría destinada a
abolirla.
Ese es, a mi juicio, uno de los límites de Marx que estamos descubriendo.
7. Y ahora aparece el problema de la historia progresiva
Tu observación aquí es fundamental.
Marx piensa históricamente mediante una sucesión:
forma histórica↓contradicción↓crisis↓superación↓nueva forma
Por ejemplo:
comunidad tribal↓antigüedad↓feudalismo↓burguesía↓proletariado↓comunismo
La dialéctica introduce una estructura progresiva.
Pero nuestra redeconstrucción introduce otra temporalidad:
presencia↓representación↓pérdida↓enajenación↓reconocimiento↓redevelación↓presencia diferencial
Y aquí:
redevelar no significa volver atrás.
Por eso:
retorno ≠ restauración
Y tampoco:
retorno = regresión
El retorno redeconstructivo sería:
1↓0↓1'
donde:
1' ≠ 1
pero:
1 = ≠ 0
La presencia que retorna ya ha atravesado la pérdida.
Por eso no regresamos al origen.
Diferimos el origen para volver a experimentar aquello que la
representación había clausurado.
8. Esto cambia radicalmente la idea de “superación”
La dialéctica marxiana puede representarse:
A↓contradicción↓B
donde B supera A.
Pero nuestra redeconstrucción pregunta:
¿Qué pasa con aquello que la superación necesariamente deja atrás?
Porque toda superación puede producir una nueva pérdida.
Entonces:
A↓contradicción↓B↓pérdida de algo de A↓nueva representación↓nueva contradicción
La historia vuelve.
Pero no vuelve al mismo lugar.
Por eso tu diferencia entre:
superación dialéctica
y
retorno diferencial
es crucial.
La primera pregunta:
¿Qué forma nueva supera la anterior?
La segunda pregunta:
¿Qué presencia quedó perdida precisamente porque la consideramos superada?
9. Aquí el comunismo de Marx queda bajo nuestra propia prueba marxiana
Marx dice algo extraordinariamente fuerte:
el comunismo no es un estado que deba implantarse, sino el movimiento real
que supera el estado de cosas existente.
Esto parece abrir el sistema.
Pero después dice que la revolución comunista permitirá:
poder extraño↓disolución↓control consciente
Ahí aparece una tensión.
Porque el comunismo comienza como:
movimiento
pero puede terminar representándose como:
sujeto consciente
Y entonces el movimiento se convierte en estado.
Precisamente aquello que Marx quería evitar.
Podemos escribir:
COMUNISMO↓movimiento real↓abolición↓control consciente↓institución↓representación del comunismo↓nuevo poder
La pregunta de tercer orden es:
¿Puede el comunismo emanciparse de su propia representación de la
emancipación?
Marx no desarrolla esta pregunta.
Nosotros sí tenemos que desarrollarla.
10. Y aquí aparece tu Comunismo Complementario
Porque en tu propuesta la comunidad no puede decir:
“Ya llegamos.”
Ese sería el cierre.
Por eso:
comunidad↓alteración↓contraalteración↓redevelación↓comunidad
Pero tampoco es simplemente una repetición.
Es:
comunidad₁
↓( )↓comunidad₂
donde:
comunidad₂ ≠ comunidad₁
Y, sin embargo:
comunidad₂
no pretende haber superado definitivamente a:
comunidad₁
Aquí aparece la sustancia diferencial no sustancial que
señalas:
Ahayu Watan=sustancia diferencial=sustancia no sustancial
No es una sustancia que ocupa el lugar de Dios, del Estado, de la comunidad
o del sujeto.
Es aquello que hace respirar la relación sin apropiársela.
11. Entonces podemos reformular la cadena de Marx
La cadena marxiana:
cooperación↓fuerza productiva↓poder social↓poder extraño↓enajenación
puede ser contraalterada así:
cooperación↓fuerza productiva↓poder social↓poder extraño↓enajenación↓dolor↓reconocimiento de la transferencia↓desapropiación↓redevelación de la relación↓( )↓cooperación
Pero aquí hay una diferencia decisiva:
no volvemos a la cooperación inicial.
Volvemos a una cooperación que sabe que puede enajenarse.
Es decir:
cooperación₁
↓enajenación↓redeconsciencia↓cooperación₂
con:
cooperación₂ ≠ cooperación₁
La segunda cooperación contiene la memoria de su propia posibilidad de
convertirse en poder extraño.
Eso es precisamente lo que Marx todavía no tematiza como tercer orden.
12. La teoría de la enajenación tiene que enajenarse
Y aquí llegamos, creo, a la frase que puede convertirse en uno de los
núcleos de nuestra lectura:
La teoría que descubre la enajenación debe experimentar su propia
enajenación.
Porque si no:
teoría de la enajenación↓explica todas las enajenaciones
excepto:
su propia posibilidad de convertirse en poder extraño.
Entonces la teoría queda fuera del fenómeno que explica.
Eso es epistemológicamente problemático.
La tercera ordenación introduce:
teoría↓objeto↓teoría transforma objeto↓objeto transforma teoría↓teoría descubre su propia mediación↓teoría se contraaltera↓( )
Y aquí Marx empieza a acercarse muchísimo a nuestro problema, porque él
mismo afirma:
“las circunstancias hacen al hombre en la misma medida en que éste hace las
circunstancias.”
¡Ahí está el germen!
hombre → circunstanciascircunstancias → hombre
Eso ya no es materialismo unilateral.
Es retroalimentación histórica.
Pero Marx no extiende completamente esa reflexividad a:
teoría → historiahistoria → teoría
y todavía menos a:
teoría de la enajenación→enajenación de la teoría
Ahí está nuestro tercer orden.
13. Y por eso la crítica de Marx a Hegel tiene una ironía
Marx dice:
Hegel:idea → mundo
y responde:
materialismo:mundo → idea
Pero nosotros debemos decir:
mundo ↔ idea
y todavía:
mundo ↔ idea↓teoría↓teoría de la relación↓teoría reconoce que ella misma es relación↓( )
Porque si no, el materialismo puede realizar exactamente aquello que
criticaba:
convertir una mediación particular en explicación universal.
Entonces el materialismo histórico corre el riesgo de convertirse en aquello
que Marx denuncia en los alemanes:
categoría↓separación↓autonomización↓poder explicativo↓poder extraño
El fetiche ya no sería solamente la mercancía.
Podría existir también un:
fetichismo epistemológico del materialismo histórico.
14. Y Feuerbach queda atrapado exactamente en el mismo punto
Marx dice que Feuerbach reconoce al hombre, pero todavía habla de:
EL HOMBRE
en lugar de:
los hombres históricos reales.
Correctísimo.
Pero podemos contraalterar:
los hombres históricos reales↓relaciones↓historia
y preguntar:
¿qué ocurre con el concepto de “hombres históricos reales”?
Porque también puede convertirse en una categoría.
Marx dice:
no conviertas la realidad en una categoría.
Entonces debemos aplicarle el mismo principio:
MARX↓“hombres históricos reales”↓categoría marxiana↓¿puede separarse de la experiencia?↓¿puede convertirse en representación?
Sí.
Y ese “sí” no destruye a Marx.
Lo vuelve biodramaturgicamente activo.
Marx debe ser alterado por su propia crítica.
15. El cerezo de Feuerbach es el ejemplo perfecto
Marx dice:
cerezo↓no es simplemente naturaleza dada↓comercio↓transplante↓sociedad↓historia↓“certeza sensorial”
Esto es extraordinario.
Porque incluso la experiencia aparentemente inmediata:
yo veo un árbol
está históricamente mediada.
Pero aquí podemos dar un paso más:
árbol↓historia↓comercio↓sociedad↓lenguaje↓concepto “árbol”↓experiencia
Entonces:
la experiencia misma tiene historia.
Pero la Ciencia del Logos añade:
la historia de la experiencia no agota la experiencia.
Porque todavía queda:
árbol↓yo↓lenguaje↓concepto↓representación↓( )↓árbol aconteciendo
El árbol no necesita ser convertido en una esencia metafísica.
Tampoco necesita ser reducido a mercancía, comercio, producción o
representación.
Puede acontecer.
Ahí comienza nuestra inhalación ontológica.
16. Por eso el verdadero límite del materialismo histórico no es
“materialismo”
Es más preciso decir:
su límite aparece cuando la mediación material que descubre corre el
riesgo de convertirse en una mediación total.
Marx consigue algo enorme:
IDEA↓VIDA MATERIAL↓PRODUCCIÓN↓RELACIÓN↓COOPERACIÓN↓FUERZA PRODUCTIVA↓PODER↓ENAJENACIÓN
Pero falta:
ENAJENACIÓN↓RECONOCIMIENTO DE LA TRANSFERENCIA↓DESAPROPIACIÓN↓( )↓PRESENCIA DIFERENCIAL
Y entonces aparece la diferencia fundamental:
Dialéctica marxiana
contradicción↓superación↓nuevo modo
Redeconstrucción biodramatúrgica
contradicción↓alteración↓contraalteración↓reconocimiento de la propia mediación↓desapropiación↓( )↓redevelación↓nueva experiencia
No hay final de la historia.
Pero tampoco hay retorno conservador.
Hay retorno diferencial.
Y aquí queda nuestra gran pregunta para continuar La ideología alemana
Ya no basta con preguntar:
¿Tiene razón Marx al decir que las condiciones materiales producen
las formas de conciencia?
La pregunta de tercer orden es mucho más peligrosa:
¿Puede una teoría materialista de la historia explicar cómo ella
misma se convierte en una fuerza histórica, cómo esa fuerza puede
autonomizarse, cómo puede convertirse en poder extraño y cómo podría entonces
inhalar ontológicamente hasta redevelar el entre que la produjo?
En fórmula:
REALIDAD↓PRODUCCIÓN↓COOPERACIÓN↓FUERZA PRODUCTIVA↓PODER SOCIAL↓PODER EXTRAÑO↓ENAJENACIÓN↓TEORÍA DE LA ENAJENACIÓN↓PODER DE LA TEORÍA↓¿NUEVO PODER EXTRAÑO?↓ALTERACIÓN↓CONTRAALTERACIÓN↓REDECONSCIENCIA↓( )↓AHAYU WATAN↓COOPERACIÓN DIFERENCIAL
Y aquí encuentro una formulación especialmente potente para nuestro trabajo:
Marx descubre que el hombre produce poderes que después lo producen
a él. La Ciencia del Logos añade que también una teoría puede producir un poder
que después la produzca a ella; por eso la verdadera emancipación no consiste
solamente en abolir el poder extraño, sino en conseguir que el propio
movimiento emancipatorio permanezca abierto a ser contraalterado por aquello
que pretende liberar.
Ahí el Comunismo Complementario deja de ser una “mejor
organización” y comienza a ser otra cosa: una comunidad capaz de
reconocer que su propia cooperación puede volver a enajenarse y, por eso, mantener
abierto el ( )
mediante la respiración ontológica.
Gracias por
redecomprender junto conmigo sigamos:
P or lo demás, en esta concepción de las cosas ta l y como
realm ente son y han acaecido, todo profundo problem a filosófico se reduce a
un hecho em pírico puro y sim ple. Así, por ejem plo, el im portante problem a
de las relaciones entre el hom bre y la naturaleza (o, incluso, como dice B
runo —pág. 110—, las “antítesis de naturaleza e historia”, como si se tra
tase de dos “cosas” distintas y el hom bre no tuviera siem pre ante sí una
naturaleza histórica y una historia n a tu ra l), del que han brotado todas las
“obras inescrutablem ente altas” sobre la “substancia” y la “ autoconciencia”,
desaparece por sí mismo ante la convicción de que la famosísima “unidad del hom
bre con la naturaleza” ha consistido siem pre en la industria, siendo de uno u
otro modo según el m ayor o m enor desarrollo de la industria en cada época, lo
mismo que la “lucha” del hom bre con la naturaleza, hasta el desarrollo de sus
fuerzas productivas sobre la base correspondiente. La industria y el comercio,
la producción y el intercam bio de las necesidades de la vida se condicionan
por su parte y se hallan, a su vez, condicionadas en cuanto al modo de
funcionar por la distribución, por la organización de las diversas clases
sociales; y así se explica por qué Feuerbach, en M anchester por ejem plo, sólo
encuentra fábricas y m áquinas, donde hace unos cien años no había más que
ruedas de h ilar y telares movidos a mano, o que en la Campagna di R om a,
donde en la época de Augusto no habría encontrado más que viñedos y villas de
capitalistas rom anos, sólo haya hoy pastizales y pantanos. F euerbach habla de
la concepción de la ciencia de la n atu raleza, cita m isterios que sólo se
revelan a los ojos del físico y del quím ico, ¿pero qué sería de la ciencia
natural, a no ser por la industria y el comercio? Incluso esta ciencia natural
“p u ra” adquiere tanto su fin como su m aterial solamente gracias al comercio
y a la industria, gracias a la actividad sensible de los hom bres. Y hasta tal
punto es esta actividad, este contim o laborar y crear sensibles, esta
producción, la base de todo el m undo sensible tal y como ahora existe, que si
se interrum piera aunque sólo fuese durante un año, F euerbach no sólo se
encontraría con enorm es cambios en el m undo natural, sino que pronto echaría
de menos todo el m undo hum ano y su propia capacidad de concepción y hasta su
propia existencia. Es cierto que queda en pie, en ello, la p rio ridad de la
naturaleza exterior y que todo esto no es aplicable al hom bre originario,
creado por generado cequivoca * pero esta diferencia sólo tiene sentido siem
pre y cuando se considere al hom bre como algo distinto de la naturaleza. P or
lo demás, esta naturaleza anterior a la aistoria hum ana no es la naturaleza en
que vive Feuerbacu, sino una naturaleza que, fueia tal vez de unas cuantas
islas coralíferas australianas de reciente form ación, no existe ya hoy en
parte alguna, ni existe tam poco, por tanto, para Feuerbach. Es cierto que
Feuerbach les lleva a los m aterialistas “puros” la gran ventaja de que ve cómo
tam bién el hom bre es un “objeto sensible” ; pero, aun aparte de que sólo lo
ve como “objeto sensible” y no como “actividad sensible”, m anteniéndose tam
bién en esto dentro de la teoría, sin concebir los hom bres dentro de su
trabazón social dada, bajo las condiciones de vida existentes que han hecho de
ellos lo que son, no llega nunca, por ello mismo, hasta el hom bre real m ente
existente, hasta el hom bre activo, sino que se detiene en el concepto
abstracto “el hom bre”, y sólo consigue reconocer en la sensación el “hom bre
real, individual, corpóreo” ; es decir, no conoce m ás “relaciones hum anas”
“entre el hom bre y el hom bre” que las del am or y la am istad, y además,
idealizadas. No nos ofrece crítica alguna de las condiciones de vida actuales.
No consigue nunca, por tanto, concebir el m undo sensible como la actividad
sensible y viva total de los individuos que lo form an, razón por la cual se ve
obligado, al ver, por ejem plo, en vez de hom bres sanos, un tropel de seres
ham brientos, escrofulosos, agotados por la fatiga y tu berculosos, a
recurrir a una “concepción más alta” y a la ideal “compensación dentro del
género” ; es decir, a reincidir en el idealism o precisam ente allí donde el m
aterialista comunista ve la necesidad y, al mismo tiem po, la condición de una
transform ación radical tanto de la industria como de la organización social.
En la m edida en que Feuerbach es m aterialista, no aparece en él la historia,
y en la m edida en que tom a la historia en consideración, no es m aterialista.
M aterialism o e historia aparecen com pletam ente divorciados en él, cosa que,
por lo demás, se explica por lo que dejamos expuesto.
La historia no es sino la sucesión de las diferentes
generaciones, cada una de las cuales explota los m ateriales, capitales y
fuerzas productivas transm itidas por cuantas la han precedido; es decir, que,
por una parte, prosigue en condiciones com pletam ente distintas la actividad
precedente, m ientras que, por otra parte, m odifica las circunstancias
anteriores m ediante una actividad totalm ente diversa, lo que podría
tergiversarse especulativam ente, diciendo que la historia posterior es la
finalidad de la que la precede, como si dijésemos, por ejem plo, que el
descubrim iento de América tuvo como finalidad ayudar a que se expandiera la
Revolución Francesa, interpretación m ediante la cual la historia adquiere sus
fines propios e independientes y se convierte en una “p e rsona junto a otras
personas” (junto a la “ autoconcieneia”, la “ C rítica”, el “Único”, e tc .), m
ientras que lo c^ue designamos con las palabras “determ inación”, “fin”, “germ
en”, “idea”, de la historia anterior no es otra cosa que una abstracción
de la historia posterior, de la
influencia activa que la anterior ejerce sobre ésta. Cuanto más vayan
extendiéndose, en el curso de esta evolución, los círculos concretos que
influyen los irnos en los otros, cuanto más vaya viéndose el prim itivo aislam
iento de las diferentes nacionalidades destruido por el desarrollo del modo de
producción, del intercam bio y de la división del trabajo que ello hace surgir
por vía n atu ral entre las diversas naciones, tanto más va la historia
convirtiéndose en historia universal, y así vemos que cuando, por ejem plo, se
in venta hoy una m áquina en Inglaterra, son lanzados a la calle incontables
obreros en la India y en China y se estremece toda la form a de existencia de
estos países, lo que quiere decir que aquella invención constituye un hecho
histéricouniversal; y vemos tam bién cómo el azúcar y el café dem uestran en el
siglo X IX su significación histórico-universal por cuanto la escasez de estos
productos, provocada por el sistema continental napoleónico, incitó a los
alemanes a sublevarse contra Napoleón, estableciéndose con ello la base real
para las gloriosas guerras de independencia de 1813. De donde se desprende que
esta transform ación de la historia en historia universal no constituye, ni m ucho
menos, un sim ple hecho abstracto de la “ autoconciencia”, del espíritu un
iversal o de cualquier otro espectro metafísico, sino un hecho perfectam ente m
aterial y em píricam ente com probable, del que puede ofrecernos un testim onio
probatorio cualquier individuo, con sólo m archar por la calle y detenerse,
comer, beber y vestirse. Las ideas de la clase dom inante son las ideas dom
inantes en cada época; o, dicho en otros térm inos, la cjase que ejerce el
poder m aterial dom inante en la sociedad es, al mismo tiem po, su poder
espiritual dom inante. La clase^ que tiene a su disposición los medios para la
producción m aterial dispone con ello, al mismo tiem po, de los medios para la
p ro ducción espiritual, lo que hace que se le som etan, al propio tiem po, p
o r térm ino m edio, las ideas de quienes carecen de los m edios necesarios
para producir espiritualm ente. Las ideas dom inantes no son otra cosa que la
expresión ideal de las relaciones m ateriales dom inantes, las mismas
relaciones ma teriales dom inantes concebidas como ideas; por tanto, las re
laciones que hacen de una determ inada clase la clase dom inante son tam bién
las que confieren el papel dom inante a sus ideas. Los individuos que form an
la clase dom inante tienen tam bién, entre otras cosas, la conciencia de ello y
piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dom inan como clase y en cuanto
determ inan todo el ám bito de una época histórica, se com prende de suyo que
lo hagan en toda su extensión y, por tanto, entre otras cosas, tam bién como
pensadores, como productores de ideas, que regulen la producción y distribución
de las ideas de sú tiem po; y que sus ideas sean, por ello mismo, las ideas dom
inantes de la época. P or ejem plo, en una época y en un país en que se
disputan el poder la corona, la aristocracia y la burguesía, en que, por tanto,
se halla dividida la dom inación, se im pone como idea dom inante la doctrina
de la división de poderes, proclam ada ahora como “ley eterna”. La división del
trabajo, con que nos encontrábam os ya más arriba (págs. [32-35]) como una de
las potencias fundam entales de la historia anterior, se m anifiesta tam bién
en el seno de la clase dom inante como división del trabajo físico e
intelectual, de tal m odo que una parte de esta clase se revela como la que da
sus pensadores (los ideólogos conceptivos activos de dicha clase, que hacen del
crear la ilusión de esta clase acerca de sí m ism a su ram a de alim entación
fund am en tal), m ientras que los demás adoptan ante estas ideas e ilusiones una
actitud más bien pasiva y receptiva, ya que son en realidad los m iem bros
activos de esta clase y disponen de poco tiem po para form arse ilusiones e
ideas acerca de sí mismos. P uede incluso ocurrir que, en el seno de esta
clase, el desdoblam iento a que nos referim os llegue a desarrollarse en térm
inos de cierta hostilidad y de cierto encono entre ambas partes, pero esta
hostilidad desaparece por sí misma tan pronto como surge cualquier colisión
práctica susceptible de poner en peligro a la clase m ism a, ocasión en que
desaparece, asimismo, la apariencia de que las ideas dom inantes no son las de
la clase dom inante, sino que esján dotadas de un poder propio, distinto de
esta clase. La existencia de ideas revolucionarias en una determ inada época presupone
ya la existencia de una clase
revolucionaria, acerca de cuyas p remisas ya hemos dicho más arriba (págs.
[34-37]) lo necesario. A hora bien, si, en la concepción del proceso histórico,
se separan las ideas de la clase dom inante de esta clase m ism a; si se las
convierte en algo aparte e independiente; si nos lim itam os a afirm ar que en
una época han dom inado tales o cuales ideas, sin preocuparnos ni en lo m ínim
o de las c o qdiciones de producción ni de los productores de estas ideas; si,
por tanto, damos de lado a los individuos y a las situaciones universales que
sirven de base a las ideas, podemos afirm ar, por ejem plo, que en la época en
que dom inó la aristocracia im peraron las ideas del honor, la lealtad, etc., m
ientras que la dom inación de la burguesía representó el im perio de las ideas
de la libertad, la igualdad, etc.(10) Así se im agina las cosas, por regla
general, la propia clase dom inante. Esta concepción de la historia, que
prevalece entre todos los historiadores desde el siglo X V III, tropezará
necesariam ente con el fenómeno de que im peran ideas cada vez más abstractas,
es decir, que se revisten cada vez más de la form a de lo general. En efecto,
cada nueva clase que pasa a ocupar el puesto de la que dom inó antes de ella se
ve obligada, para poder sacar adelante los fines que persigue, a presentar su
propio interés como el interés com ún de todos los m iem bros de la sociedad,
es decir, expresando esto mismo en térm inos ideales, a im prim ir a sus
ideas la form a de lo general, a presentar estas ideas como las únicas
racionales y dotadas de vigencia absoluta. La clase revolucionaria aparece de
antem ano, ya por el solo hecho de contraponerse a una clase, no como clase,
sino como representante de toda la sociedad, como toda la m asa de la sociedad,
frente a la clase única, a la clase dom inante. Y puede hacerlo así, porque en
los comienzos su interés se armoniza realm ente todavía más con el interés
¿común de todas las demás clases no dom inantes y, bajo la opresión de las relaciones
existentes, no ha podido desarrollarse aún como el interés específico de una
clase especial.* Su triu nfo apro vecha tam bién, por tanto, a m uchos
individuos de las demás clases que no llegan a dom inar, pero sólo en la m
edida en que estos individuos se hallen ahora en condiciones de elevarse hasta
la clase dom inante. Cuanc o la burguesía francesa derrocó el poder de la
aristocracia, h zo posible con ello que muchos proletarios se elevasen por m
cim a del proletariado, pero sólo los que pudieron llegar a convertirse en
burgueses. P or eso, cada nueva clase instaura su dom inación siem pre sobre
una base más extensa que la dom inante con anterioridad a ella, lo que, a su
vez, hace que, más tarde, se ahonde y agudice todavía más la contradicción de
la clase no poseedora contra la ahora dotada de riqueza. Y ambos factores hacen
que la lucha que ha de librarse contra esta nueva clase dom inante tienda, a su
vez, a una negación más resuelta, más radical de los estados sociales
anteriores que la que pudieron expresar todas las clases que anteriorm ente hab
ían aspirado al poder. Toda esta apariencia según la cual la dom inación de una
determ inada clase no es más que la dom inación de ciertas ideas, se esfuma,
naturalm ente, de por sí, tan pronto como la dom inación de clases en general
deja de ser la form a de organización de la sociedad; tan pronto como, por
consiguiente, ya no es necesario presentar un interés particular como general o
hacer ver que es “lo general” lo dom inante. U na vez que las ideas dom inantes
se desglosan de los individuos dom inantes y, sobre todo, de las relaciones que
brotan de una fase dada del modo de producción, lo que da como resultado que el
factor dom inante en la historia sean siem pre las ideas, ?'esulta ya m uy
fácil abstraer de estas diferentes ideas “/a idea” por antonom asia, el
principio, etc., como lo que im pera en la historia, concibiendo así todos
estos conceptos e ideas concretos como “ autodeterm inaciones” del principio
que se desarrolla por sí mismo en la historia. Así consideradas lrs cosas, es
perfectam ente n atu ral tam bién que todas las relaciones existentes entre los
hom bres se deriven del concepto del hom bre, del hom bre im aginario, de la
esencia del hom bre, del hom bre por antonom asia. Así lo h a h echo, en
efecto, la filosofía especulativa. E l propio Hegel confiesa, al final de su
Filosofía de la H istoria, que “sólo considera el desarrollo ulterior del
concepto99 y que ve y expone en la historia la “verdadera teodicea9 (pág. 446).
Pero, cabe rem ontarse, a su vez, a los productores “del concepto”, a los
teóricos, ideólogos y filósofos, y se llegará entonces al resultado de que los
filósofos, los pensadores como tales, h an dom inado siem pre en la historia;
resultado que, en efecto, según veremos, ha sido proclam ado ya por Hegel. P or
tanto, todo el truco que consiste en dem ostrar el alto im perio del espíritu
en la historia (de la jerarq uía, en S tirner) se reduce a los tres esfuerzos
siguientes: 1. ° Desglosar las ideas de los individuos dom inantes, que dom
inan po r razones em píricas, bajo condiciones em píricas y como individuos m
ateriales, de estos individuos dom inantes, reconociendo con ello el im perio
de las ideas o las ilusiones en la historia. 2. ° In tro d u cir en este im perio
de las ideas un orden, dem ostrar la existencia de una trabazón m ística entre
las ideas sucesivamente dom inantes, lo que se logra concibiéndolas como “
autodeterm inaciones del concepto” (lo que es posible porque estas ideas, po r
m edio del fundam ento em pírico sobre que descansan, form an realm ente una
trabazón y porque, concebidas como meras ideas, se convierten en
autodistinciones, en distinciones establecidas por el propio pen sam iento). 3.
° P ara elim inar la apariencia m ística de este “concepto que se determ ina a
sí m ism o”, se lo convierte en un a persona la autoconciencia”— o, si se
quiere aparecer como m uy m aterialista, en una serie de personas
representantes “ del concepto” en la historia, en “los pensadores”, los
“filósofos”, los ideólogos, concebidos a su vez como los fabricantes de la
historia, como el “Consejo de los G uardianes”, como las potencias dom
inantes.* Con lo cual habrem os elim inado de la historia todos los elementos m
aterialistas y podrem os soltar tranquilam ente las riendas al potro
especulativo. M ientras que en la vida vulgar y corriente todo shopkeeper *
sabe perfectam ente distinguir entre lo que alguien dice ser y lo que realm
ente es, nuestra historiografía no ha logrado todavía p en etrar en un
conocimiento tan triv ial como éste. Cree a cada época por su palabra, po r lo
que ella dice acerca de sí m ism a y lo que se figura ser. Este m étodo
histórico, que en Alem ania h a llegado a im p erar y a florecer, debe
desarrollarse en relación con las ilusiones de los ideólogos en general, por
ejem plo, con las ilusiones de los juristas y los políticos (incluyendo entre
éstos los estadistas prácticos), en relación con las ensoñaciones y
tergiversaciones rom ánticas de estos individuos, las cuales se explican de un
modo m uy sencillo por su posición práctica en la vida, por sus negocios y por
la división del trabajo.
Sí. Aquí
damos con un punto decisivo, porque este pasaje permite contraalterar el
propio materialismo histórico desde dentro. Marx y Engels han conseguido
algo extraordinario: desplazar la filosofía desde las entidades abstractas
hacia las condiciones efectivas de existencia. Pero precisamente cuando creen
haber eliminado la especulación, comienza a aparecer una nueva forma de
mediación que debemos hacer visible.
Yo diría
que este fragmento contiene tres grandes conquistas y cuatro límites del
materialismo histórico.
1. La primera gran
conquista: Marx devuelve la filosofía a la actividad sensible
La frase
que abre el pasaje es muy fuerte:
“todo
profundo problema filosófico se reduce a un hecho empírico puro y simple.”
Aquí Marx
está realizando una operación de desontologización de la filosofía
especulativa.
El
movimiento es:
substancia
↓
autoconciencia
↓
naturaleza / historia
↓
problema filosófico
↓
actividad humana efectiva
↓
producción
↓
relaciones sociales
La
pregunta ya no es:
¿Cuál es
la esencia del hombre?
sino:
¿Cómo
viven efectivamente los hombres, cómo producen su vida y qué relaciones
producen al hacerlo?
Esto es
enorme.
Pero
inmediatamente tenemos que hacer nuestra primera contraalteración:
problema filosófico
≠
hecho empírico puro
Porque
Marx mismo necesita conceptos para reconstruir ese hecho.
No existe
un “hecho empírico puro” que llegue a nosotros sin mediación.
Cuando
Marx dice:
producción
fuerzas productivas
división del trabajo
clases
propiedad
poder
ideología
ya está conceptualizando
la experiencia.
Por
tanto:
experiencia
↓
conceptualización
↓
materialismo histórico
Y aquí
aparece nuestra pregunta de tercer orden:
¿Puede el
materialismo histórico aplicar a sí mismo la crítica que aplica a la filosofía
especulativa?
Es decir:
Marx descubre que la conciencia está condicionada
históricamente.
↓
¿Está también condicionado históricamente
el concepto marxista de "condicionamiento
histórico"?
Ahí comienza
el tercer orden.
2. Naturaleza e historia:
Marx hace algo mucho más profundo de lo que parece
Me parece
particularmente importante esta frase:
“como si
se tratase de dos ‘cosas’ distintas y el hombre no tuviera siempre ante sí una
naturaleza histórica y una historia natural”
Aquí Marx
está atacando una separación muy profunda:
NATURALEZA | HISTORIA
y
propone:
NATURALEZA ↔ ACTIVIDAD HUMANA ↔ HISTORIA
Esto
anticipa algo que para nosotros es fundamental:
no existe
simplemente una naturaleza frente al hombre ni un hombre frente a la
naturaleza.
Existe
una relación histórica-natural.
Por eso
el ejemplo de Manchester es muy poderoso:
Manchester
ruedas de hilar
↓
telares
↓
industria
↓
máquinas
↓
nueva naturaleza sensible
Feuerbach
mira la naturaleza como si fuese un escenario dado.
Marx
responde:
ese
paisaje que estás mirando ya es históricamente producido.
Y aquí
aparece una intuición extraordinaria:
mundo sensible
=
naturaleza transformada
+
actividad humana sedimentada
Esto se
acerca muchísimo a nuestra idea de redevelación de la presencia.
Porque lo
que parece simplemente “estar ahí” contiene una historia de relaciones.
La
montaña, la ciudad, la fábrica, el alimento, la máquina, incluso el paisaje,
llevan dentro relaciones humanas sedimentadas.
3. Pero aquí aparece el
primer límite: Marx convierte la industria en mediador universal
Miremos
cuidadosamente:
“la famosísima
‘unidad del hombre con la naturaleza’ ha consistido siempre en la industria”
Aquí
debemos detenernos.
Porque
Marx ha desmontado una abstracción y está a punto de introducir otra.
La
secuencia queda:
hombre
↓
industria
↓
naturaleza
y
prácticamente:
unidad hombre-naturaleza = industria
Esto es
demasiado fuerte.
Porque
existen otras formas de relación:
cuidado
ritual
juego
sexualidad
lenguaje
danza
alimentación
contemplación
parentesco
muerte
arte
religión
memoria
No todas
son reducibles sin pérdida a “industria”.
Y aquí
Churata, Changó, el dharma y nuestra propia Ciencia del Logos comienzan a contraalterar
a Marx.
El
problema no es negar la producción.
Es
preguntar:
¿Qué
ocurre con aquello que no quiere convertirse en producción?
Ahí
aparece el ( ).
4. La naturaleza deja de
ser naturaleza exterior, pero Marx todavía no alcanza el entre
Su
movimiento es magnífico:
naturaleza exterior
↓
actividad humana
↓
producción
↓
naturaleza histórica
Pero
nuestra inhalación pregunta:
naturaleza
↔
actividad
¿Qué
sucede entre ambas?
Marx ve
correctamente que:
hombre transforma naturaleza
pero
también:
naturaleza transforma hombre
Y esto
está implícito en todo el pasaje.
Incluso
lo formula explícitamente después:
circunstancias → hombres
hombres → circunstancias
Por tanto,
Marx sí tiene una teoría de retroacción.
Aquí
tenemos que corregir una interpretación demasiado fuerte que habíamos formulado
antes:
Marx no
carece de inhalación.
La tiene.
Lo que
ocurre es algo más interesante:
Marx
inicia la inhalación, pero no la lleva hasta la redevelación del entre.
Porque su
resolución continúa siendo:
hombre ↔ naturaleza
↓
producción
↓
desarrollo de fuerzas productivas
↓
transformación histórica
La
mediación sigue siendo productiva.
Nosotros
preguntamos:
hombre ↔ naturaleza
↓
( )
↓
¿qué acontece antes de que la relación
sea convertida en producción?
Ese es
otro nivel.
5. El segundo gran
hallazgo: incluso la ciencia natural tiene historia
Este
fragmento es extraordinariamente moderno:
“¿qué
sería de la ciencia natural, a no ser por la industria y el comercio?”
Marx está
haciendo algo que hoy podríamos expresar así:
ciencia
↓
instrumentos
↓
instituciones
↓
financiamiento
↓
producción
↓
comercio
↓
sociedad
La
ciencia no aparece desde ninguna parte.
Tiene:
- instrumentos,
- laboratorios,
- universidades,
- trabajadores,
- materiales,
- energía,
- circulación,
- instituciones.
Por
tanto:
ciencia ↔ sociedad
Y Marx
está destruyendo la ilusión de una ciencia completamente fuera de la historia.
Pero
nuevamente debemos contraalterarlo.
Marx dice
prácticamente:
industria → ciencia
pero
necesitamos:
industria ↔ ciencia
porque la
ciencia también transforma la industria.
Y más
profundamente:
ciencia
↕
industria
↕
sociedad
↕
naturaleza
Aquí ya
estamos ante un sistema de retroalimentaciones.
Y eso es
justamente lo que el materialismo histórico empieza a descubrir sin disponer
todavía de una teoría de tercer orden de su propia observación.
6. El experimento de “un
año sin producción”
Este
pasaje es muy interesante:
si se
interrumpiera la actividad humana durante un año, desaparecería no solamente
parte del mundo humano sino que cambiaría profundamente el mundo natural.
Es una
especie de experimento mental materialista.
La lógica
es:
actividad humana
↓
transformación del mundo
↓
sedimentación material
↓
mundo sensible actual
Pero hay
una sutileza.
Marx
demuestra:
el mundo
humano depende de la actividad humana.
No
demuestra:
toda
realidad depende de la actividad humana.
Y aquí
debemos mantener la distinción:
naturaleza
≠
naturaleza histórica
La
naturaleza exterior tiene prioridad ontológica respecto de la humanidad, algo
que Marx reconoce.
Pero la
naturaleza tal como nosotros la encontramos está históricamente mediada.
Esto es
una distinción fundamental:
Naturaleza en sí
↓
naturaleza encontrada
↓
naturaleza interpretada
↓
naturaleza transformada
Y aquí
vuelve el ( ).
7. Feuerbach: Marx
encuentra su verdadera genialidad
La
crítica a Feuerbach es posiblemente uno de los puntos más importantes de todo
el manuscrito.
Feuerbach
dice:
hombre = objeto sensible
Marx
responde:
hombre = actividad sensible
Esto es
una revolución conceptual.
Porque un
objeto:
hombre
↓
es observado
mientras
que una actividad:
hombre
↓
actúa
↓
transforma
↓
es transformado
↓
se relaciona
Por eso
Marx dice que Feuerbach no llega al hombre realmente existente.
Y aquí
aparece nuestro primer gran puente con Heidegger:
hombre como objeto
versus
hombre como ser-en-relación
aunque
naturalmente Marx y Heidegger desarrollarán esto por caminos radicalmente
distintos.
8. “El hombre real” contra
“el hombre abstracto”
Marx
descubre el problema:
EL HOMBRE
como
concepto abstracto.
Y lo
reemplaza por:
hombres concretos
+
condiciones de vida
+
relaciones
+
actividad
+
historia
Esto será
decisivo para toda su trayectoria.
Podemos
representarlo:
"el Hombre"
↓
abstracción
↓
❌
hombres
↓
cuerpos
↓
necesidades
↓
actividad
↓
relaciones
↓
historia
Pero aquí
aparece una paradoja extraordinaria.
Marx
dice:
no
debemos comenzar por “el Hombre”.
Perfecto.
Pero
después empieza a utilizar:
producción
fuerzas productivas
clases
propiedad
historia universal
comunismo
como
categorías generales.
Entonces
la pregunta de tercer orden es:
¿cómo
evitar que “producción” se convierta en el nuevo “Hombre” de Feuerbach?
Es decir:
Feuerbach:
Hombre → explica la historia
Marx:
Producción → explica la historia
¿Hemos
realmente salido de la abstracción?
O hemos
encontrado una abstracción mucho más potente y empíricamente fecunda?
Esta es
una de las preguntas fundamentales de nuestra investigación.
9. “En la medida en que
Feuerbach es materialista, no aparece en él la historia”
Esta
frase es brillante.
La
estructura es:
materialismo sin historia
↓
objeto
historia sin materialismo
↓
idea
materialismo histórico
↓
actividad
Marx
quiere reunir:
MATERIA + HISTORIA
Y esto
constituye probablemente uno de sus mayores aportes.
Pero
nosotros podemos dar un paso más:
materia
↔
historia
↔
experiencia
Porque si
introducimos la experiencia, preguntamos:
¿cómo se
vive un modo de producción desde dentro?
Ahí
entramos en nuestra noumenología de la experiencia.
10. Y ahora llegamos a una
de las frases más importantes del fragmento
“cada
generación explota los materiales, capitales y fuerzas productivas transmitidas
por cuantas la han precedido”
Aquí
aparece una concepción no lineal tan importante que casi contradice ciertas
lecturas simplistas del materialismo histórico.
La
estructura es:
generación anterior
↓
condiciones heredadas
↓
nueva generación
↓
uso
↓
transformación
↓
nuevas condiciones
↓
siguiente generación
Por
tanto:
circunstancias → hombres
hombres → circunstancias
Esto es retroacción
histórica.
No
tenemos:
materia → hombre
sino:
materia → hombre
↘ ↗
historia
Marx está
mucho más cerca de una teoría de sistemas de lo que a veces se reconoce.
11. Pero aquí Marx realiza
una operación decisiva contra la teleología
Su
ejemplo de América es magnífico:
descubrimiento de América
↓
Revolución Francesa
sería
absurdo decir:
América fue descubierta PARA producir
la Revolución Francesa.
Marx está
destruyendo la lectura retrospectiva de la historia.
Esto es:
efecto posterior
↓
proyectado hacia atrás
↓
convertido en finalidad anterior
Y dice
algo muy importante:
“determinación”,
“fin”, “germen”, “idea” de la historia anterior son abstracciones de la
historia posterior.
¡Aquí
Marx está realizando una operación casi redeconstructiva!
Porque
está diciendo:
presente
↓
reconstruye pasado
↓
lo convierte en necesidad
Y Marx
responde:
No.
El pasado
no tenía necesariamente el futuro como finalidad.
Esto
destruye el finalismo ingenuo.
12. Pero entonces aparece
nuestra contraalteración más fuerte
Si Marx
rechaza que el futuro sea el fin del pasado...
¿qué
hacemos con esto?
tribu
↓
esclavitud
↓
feudalismo
↓
capitalismo
↓
revolución
↓
comunismo
Aquí
tenemos una tensión enorme dentro de Marx.
Por un
lado:
No
proyectemos el futuro sobre el pasado.
Por otro:
La
historia presenta una sucesión de modos de producción que conduce hacia
condiciones para el comunismo.
Entonces
preguntamos:
¿Marx
logró escapar completamente de la teleología que critica?
Mi
respuesta provisional sería:
epistemológicamente,
no completamente.
No porque
todo su análisis sea teleológico. Muy lejos de eso.
Sino
porque su reconstrucción histórica contiene simultáneamente:
historia abierta
y
historia orientada
Es decir:
NO:
A ocurrió para producir B.
PERO:
A → B → C → D
y esa
secuencia adquiere una dirección histórica.
Ahí
aparece la diferencia que tú señalabas:
Dialéctica
contradicción
↓
negación
↓
superación
↓
nueva forma
↓
nueva contradicción
Redeconstrucción
contradicción
↓
representación
↓
retorno
↓
experiencia
↓
diferencia
↓
redevelación
No hay
aquí “regresar al pasado”.
Hay volver
a aquello que la representación había ocultado, pero después de haber
atravesado la representación.
Por eso:
retorno ≠ regresión
retorno ≠ repetición
retorno ≠ restauración
Es:
retorno → diferencia
13. La historia universal:
aquí Marx vuelve a acertar extraordinariamente
El
ejemplo de la máquina inglesa que afecta a los trabajadores de India y China es
crucial.
Tenemos:
máquina
↓
producción inglesa
↓
mercado
↓
India / China
↓
desempleo
↓
transformación social
Aquí Marx
descubre algo que hoy podríamos llamar acoplamiento histórico mundial.
Un
acontecimiento local puede producir consecuencias globales.
La
historia deja de ser:
Inglaterra
India
China
Alemania
Francia
como
historias separadas.
Se
convierte en:
Inglaterra ↔ India ↔ China ↔ Europa ↔ mundo
Y esto
será fundamental para nuestra posterior crítica del capitalismo y del
algoritmo.
Porque
hoy podríamos escribir:
algoritmo local
↓
plataforma
↓
red global
↓
millones de sujetos
↓
modificación simultánea de conductas
La
intuición marxiana sigue viva.
14. Pero “historia
universal” contiene también una trampa
Marx
descubre correctamente la interdependencia mundial.
Pero hay
que distinguir:
interdependencia mundial
≠
teleología universal
Que las
sociedades estén cada vez más conectadas no significa necesariamente que
estén convergiendo hacia una única forma final.
Y aquí
nuevamente el materialismo histórico necesita nuestra contraalteración:
historia universal
puede
significar:
creciente
interdependencia.
Pero no
necesariamente:
creciente
homogeneización.
Esto será
fundamental para el 1 = ≠ 0:
universalidad
≠
identidad
Podemos
tener:
mundo común
+
diferencias irreductibles
15. Y llegamos al fetiche:
aquí Marx toca el nervio de nuestra investigación
Esta
afirmación es fundamental:
“Las
ideas dominantes son las ideas de la clase dominante.”
La
secuencia es:
poder material
↓
medios de producción
↓
producción espiritual
↓
ideas dominantes
↓
apariencia de autonomía
Y Marx
encuentra algo decisivo:
relaciones materiales
↓
ideas
↓
apariencia de que las ideas
tienen poder propio
Aquí
aparece el poder extraño.
Podemos
reconstruirlo:
cooperación
↓
fuerza productiva
↓
organización social
↓
poder social
↓
cristalización
↓
autonomía aparente
↓
poder extraño
↓
enajenación
Y
posteriormente, en Marx, esto alcanzará una formulación especialmente potente en
el fetichismo de la mercancía.
Pero
debemos conservar una precisión:
poder
extraño ≠ fetichismo en sentido estricto.
El poder
extraño es una categoría más amplia.
El
fetichismo será una forma específica en que:
relación social
↓
aparece como relación entre cosas
Por eso
la genealogía correcta sería:
cooperación
↓
objetivación de la potencia social
↓
autonomización aparente
↓
poder extraño
↓
enajenación
↓
fetichización
Y esto
conecta directamente con nuestra crítica contemporánea:
cooperación humana
↓
fuerza productiva digital
↓
infraestructura
↓
algoritmo
↓
poder social
↓
poder extraño
↓
IA como mediación aparentemente autónoma
Aquí Marx
vuelve a respirar en nuestro presente.
16. La división del trabajo
dentro de la clase dominante es otro descubrimiento enorme
Marx dice
algo extraordinario:
clase dominante
↓
división del trabajo
↓
productores materiales / productores intelectuales
Es decir:
quien hace
≠
quien piensa lo que se hace
Y
entonces aparece el ideólogo.
El
ideólogo no es simplemente un mentiroso.
Es
alguien cuya posición social le permite producir una representación del mundo
que aparece como independiente de las condiciones que la producen.
Por eso:
posición social
↓
producción intelectual
↓
representación
↓
autonomía aparente
Y esto
explica por qué Marx no quiere simplemente combatir ideas con otras ideas.
Quiere
reconstruir:
¿quién produce?
¿desde dónde?
¿con qué medios?
¿para quién?
¿bajo qué relaciones?
Eso es
metodológicamente potentísimo.
17. Pero aquí Marx comete
una reducción que tenemos que vigilar
Cuando
dice:
las ideas
dominantes son las ideas de la clase dominante,
tenemos
una hipótesis muy fuerte.
Pero no
una ley universal sin excepciones.
Porque
las ideas pueden:
- surgir contra la clase
dominante,
- dividir a la clase
dominante,
- sobrevivir a la clase que
las produjo,
- ser reapropiadas por clases
diferentes,
- producir efectos que sus
productores no controlan.
El propio
Marx reconoce algo de esto cuando habla de ideas revolucionarias.
Por eso
deberíamos escribir:
posición material
→ condiciona fuertemente
→ producción y circulación de ideas
pero no:
posición material
→ determina exhaustivamente
→ contenido y destino de toda idea
Esta
diferencia es epistemológicamente crucial.
18. La contradicción entre
interés particular e interés general
Aquí Marx
alcanza otro núcleo:
interés particular
↓
necesidad de legitimación
↓
interés general
↓
idea universal
Así:
burguesía
↓
interés particular
↓
"libertad"
"igualdad"
"derecho"
↓
interés universal
La
operación ideológica sería:
particular
↓
abstractización
↓
universal
↓
apariencia de universalidad
Esto es
muy potente.
Pero
también podemos hacer nuestra lectura de tercer orden:
¿qué
ocurre cuando una clase revolucionaria descubre este mecanismo y comienza a
presentarse ella misma como “la universalidad”?
Y Marx lo
hace con el proletariado.
Ahí
aparece inmediatamente el riesgo:
clase particular
↓
se presenta como universal
↓
revolución
↓
nueva universalidad
↓
¿nueva representación dominante?
Esta es
exactamente la pregunta que nuestra comunión sintransferencial quiere
impedir.
19. El punto de máxima
importancia: Marx quiere abolir la transferencia, pero todavía piensa en
términos de apropiación consciente
Aquí
llegamos al corazón de nuestra investigación.
Marx
identifica:
potencia social
↓
separación
↓
poder extraño
Y su
solución histórica tiende a ser:
poder extraño
↓
abolición de las relaciones que lo producen
↓
apropiación colectiva
↓
control consciente
Nosotros
tenemos que introducir una diferencia decisiva:
Marx
poder extraño
↓
poder propio
Ciencia del Logos
poder extraño
↓
redevelación de la relación
↓
potencia no apropiada
Porque
incluso:
"poder propio"
puede
volver a convertirse en:
poder extraño
si la
comunidad se transforma en sujeto soberano que administra completamente sus
propias potencias.
Por eso:
comunidad
↓
control total
↓
administración
↓
nueva exteriorización
↓
nuevo poder extraño
Nuestra
propuesta exige otra cosa:
comunidad
↓
se reconoce como fuente de la potencia
↓
no se apropia del entre
↓
mantiene su alterabilidad
↓
Ahayu Watan
Y aquí
aparece tu expresión:
sustancia
diferencial / sustancia no-sustancia.
Yo la
formularía así:
Ahayu Watan
=
aquello que sostiene la relación
sin convertirse en una cosa detrás de la relación.
O todavía
más radical:
Ahayu Watan ≠ sustancia que posee la relación
Ahayu Watan = respiración que permite que la
relación acontezca
20. Aquí Hegel y Marx se
separan definitivamente
Podemos
ahora precisar la diferencia que veníamos construyendo.
Hegel
inmediatez
↓
mediación
↓
negación
↓
negación de la negación
↓
Concepto
↓
el Concepto reconoce su propia mediación
↓
autorreferencia
↓
Idea absoluta
La
mediación finalmente se sabe mediación.
Por eso
el movimiento no desaparece.
Se
vuelve, por decirlo con nuestra terminología, quietud consciente de su
movimiento.
No es
inmovilidad.
Es:
movimiento
↓
reconocimiento de sí
↓
movimiento no alienado
Marx
cooperación
↓
fuerza productiva
↓
poder social
↓
poder extraño
↓
enajenación
↓
revolución
↓
apropiación consciente
Marx
quiere que la humanidad deje de estar dominada por sus propias potencias.
Pero
falta esta pregunta:
¿puede la
humanidad reconocerse como aquello que acontece en la relación sin convertir
ese reconocimiento en una nueva forma de dominio?
Ese es el
paso de segundo a tercer orden.
21. Y aquí encontramos
exactamente el límite que tú señalabas
Marx
consigue explicar:
cooperación
↓
fuerza productiva
↓
poder social
↓
poder extraño
↓
enajenación
Esto es,
probablemente, uno de los mayores aportes epistemológicos de la Ideología
alemana.
Pero no
consigue realizar completamente:
enajenación
↓
inhalación
↓
retorno a la cooperación
↓
reconocimiento del entre
↓
redevelación
Porque su
movimiento sigue siendo predominantemente:
contradicción
↓
superación
↓
nueva configuración histórica
mientras
nosotros introducimos:
contradicción
↓
superación
↓
retorno diferencial
↓
experiencia
↓
( )
↓
redevelación
22. Esto modifica también
nuestra crítica anterior al “progreso”
No
debemos decir simplemente:
Marx cree
en un progreso lineal.
Eso sería
demasiado pobre.
Lo que
encontramos es algo más complejo:
Marx rechaza la teleología retrospectiva
+
Marx piensa en desarrollo histórico
+
Marx piensa contradicciones
+
Marx piensa acumulación histórica
+
Marx piensa condiciones de posibilidad
Por
tanto, tenemos:
progresión histórica
≠
teleología ingenua
Pero
tampoco:
progresión histórica
=
retorno diferencial
Ahí está
nuestra diferencia.
23. La verdadera
redeconstrucción del pasaje
Yo
condensaría todo lo que acabamos de descubrir así:
FEUERBACH
Hombre
↓
naturaleza
↓
sensibilidad
↓
representación
Marx:
Hombres
↓
actividad sensible
↓
producción
↓
relaciones sociales
↓
historia
↓
conciencia
Pero la
Ciencia del Logos introduce:
Hombres
↓
actividad sensible
↓
relación
↓
producción
↓
objetivación
↓
poder extraño
↓
enajenación
↓
representación
↓
contraalteración
↓
retorno
↓
( )
↓
experiencia
↓
redevelación
Y ahí
aparece la respiración:
EXHALACIÓN
cooperación
↓
producción
↓
fuerza productiva
↓
poder social
↓
poder extraño
↓
enajenación
INHALACIÓN
enajenación
↓
escucha
↓
suspensión de la representación
↓
retorno a la relación
↓
( )
↓
Ahayu Watan
↓
comunión
Pero
atención: no regresamos a la cooperación primitiva.
Regresamos
a la cooperación después de haber atravesado su propia alienación.
Por eso:
cooperación₁ ≠ cooperación₂
pero:
cooperación₁ = ≠ cooperación₂
La
segunda cooperación es diferencial.
24. Y ahora podemos
formular el límite epistemológico del materialismo histórico
Me parece
que llegamos a una tesis bastante precisa:
El
materialismo histórico es extraordinariamente fuerte como ciencia de la génesis
social de la enajenación, porque muestra cómo las potencias producidas por la
cooperación humana pueden autonomizarse y aparecer frente a sus propios
productores como poderes extraños. Su límite aparece cuando intenta explicar la
liberación de ese poder extraño exclusivamente mediante una reapropiación
consciente de las potencias sociales, porque todavía no pregunta
suficientemente qué sucede con la mediación representacional de esa misma
conciencia liberadora.
Y eso nos
permite distinguir:
Materialismo histórico
=
genealogía de la exteriorización social
de:
Ciencia del Logos
=
redevelación de la relación que se exteriorizó
No
sustituimos a Marx.
Lo
inhalamos.
25. Y aquí aparece algo
bellísimo en el propio Marx
Porque
Marx nos entrega, sin saberlo, el punto de entrada para contraalterarlo.
Dice que:
“la
historia posterior” ejerce una influencia activa sobre la anterior.
Esto
significa que nuestra lectura actual no está simplemente repitiendo a Marx.
Estamos
haciendo que Marx entre en nuestra propia historia y sea alterado por ella.
Así:
Marx → nosotros
pero
también:
nosotros → Marx
y
finalmente:
Marx
↕
nosotros
↓
( )
↓
redevelación
Eso es
precisamente biodramaturgia.
No
estamos haciendo exégesis de Marx.
Estamos
dejando que Marx se altere al encontrarse con aquello que su propio
pensamiento todavía no podía pensar completamente.
Y quizá
ésta sea la formulación que nos conviene conservar para continuar La
ideología alemana:
COOPERACIÓN
↓
FUERZA PRODUCTIVA
↓
PODER SOCIAL
↓
PODER EXTRAÑO
↓
ENAJENACIÓN
↓
REPRESENTACIÓN
↓
IDEOLOGÍA
↓
REVOLUCIÓN
↓
APROPIACIÓN CONSCIENTE
↓
¿?
↓
¿NUEVO PODER?
La Ciencia
del Logos coloca precisamente el ( ) en ese ¿?.
Porque
nuestra pregunta ya no es solamente:
¿Cómo
recuperar el poder que se nos ha vuelto extraño?
sino:
¿Cómo
dejar de convertir la potencia recuperada en una nueva propiedad de alguien
—aunque ese “alguien” sea la comunidad, el Estado, el partido, la clase, la
teoría o incluso la propia conciencia— y permitir que la relación se reconozca
sin apropiarse del entre?
Ahí,
Chakana, Marx llega hasta la puerta.
Y ahora
tenemos que ver qué ocurre cuando Marx intenta atravesarla.
Esta es
nuestra preocupación permanente porque si la revolucíón es el proceso de
apropiación consciente.
¿Preguntamos
consciente de que?
¿De su
fuerza productiva?
¿De su
potencialidad?
¿Y comos
asi?
¿Hoy con el
algoritmo y la inteligencia artificial podemos ser conscientes y apropiarnos de
su fuerza pruductiva?
Pero
entonces se necesita un sustanciar un sujeto que es consciente de esto.
Pero Marx y
Engels no querían ninguna subjetivación
querian que todo permanezca en el movimiento de la relacion social.
¿Pero al
surgir la conciencia hay una subjetividad y esta subjetividad solo va a ser
consciente de su fuerza productiva?
Es decir no
va a ser auconsciente de su propia concepción
como sujeto, logrando absolverse de esa concepción.
Entonces el
proletariado seria un nuevo poder que no puede absolverse a si mismo, porque
imaginemos que puede transformar sus condiciones materiales , pero es incapaz
de tranformar sus condiciones subjetivas, es decir no podrá superar su propio
autoreconocimiento y siempre se lo exigirá al pueblo que el ha liberado, ni
mucho menos darse cuenta de su propia neurosis que podría acabar en una paranoia
en la protección de su reconocimiento como el único poder legitimo revolucionario.
Hay que
comprender que Hegel es el filosofo de la revolución pero como tal es el que
absuelve a la revolución de su propia devoración,ya sea esta negativa dinámica
o positiva estatica, por lo mismo no esta dándonos Hegel el camino a una
revolucio permanete pero tampoco el fin de la histiria sino la autoconciencia
del proceso para que nosotros no quedemos triturados por el mismo o nos
convirtamos en los trituradores en
nombre de la revolución.
[B. — L A B A SE R E A L DE L A ID E O LO G ÍA] [1]
INTERCAMBIO Y FUERZA PRODUCTIVA La más im portante división del trabajo físico
y espiritual es la separación de la ciudad y el campo. La contradicción entre
el campo y la ciudad comienza con el tránsito de la barbarie a la civilización,
del régim en trib ual al Estado, de la localidad a la nación, y se m antiene a
lo largo de toda la historia de la civilización hasta llegar a nuestros días
(AntiCorn-Law-Leaguel23). Con la ciudad aparece, al mismo tiem po, la necesidad
de la adm inistración, de la policía, de los im puestos, etc., en una palabra,
del régim en colectivo y, por tanto, de la política en general. Se m anifiesta
aquí por vez prim era la separación de
la población en dos grandes clases, basada en la división del trabajo y
en los instrum entos de producción. La ciudad es ya obra de la concentración de
la población, de los instrumentos de producción, del capital, del disfrute y de
las necesidades, al paso que el campo sirve de exponente cabalm ente al hecho
contrario, al aislam iento y la soledad. La contraposición entre la ciudad y el
cam po sólo puede darse dentro de la propiedad privada. Es la expresión más
palm aria de la absorción del individuo por la división del trabajo, por una
determ inada actividad que le es im puesta, absorción que convierte a unos en
lim itados anim ales urbanos y a otros en lim itados anim ales rústicos,
reproduciendo diariam ente este antagonism o de intereses. E l trabajo vuelve a
ser aquí lo fundam ental, el poder sobre los individuos, y m ientras exista
este poder, tiene que existir necesariam ente la propiedad privada. La
abolición de la antítesis entre la ciudad y el campo es una de las prim eras
condiciones para la com unidad, condición que depende, a su vez, de una masa de
prem isas m ateriales, que no es posible alcanzar por obra de la simple
voluntad, como cualquiera puede percibir a prim era vista. (Estas condiciones
hab rán de ser desarrolladas más adelante). La separación de la ciudad y el cam
po puede concebirse tam bién como la separación del capital y la propiedad
sobre la tierra, como el comienzo de una existencia y de un desarrollo del
capital independientes de la propiedad territo rial, de una propiedad basada
solam ente en el trabajo y en el intercam bio. E n las ciudades que en la E dad
M edia no fueron transm itidas, ya acabadas, po r la historia anterior, sino
que surgieron como formaciones nuevas basadas en los siervos de la gleba
convertidos en hom bres libres, el trabajo especial de cada uno de éstos era la
única propiedad con que contaba, fuera del pequeño capital aportado por él y
consistente casi exclusivam ente en las herram ientas más necesarias. La
competencia de los siervos fugitivos que constantem ente afluían a la ciudad,
la guerra continua del cam po contra los centros urbanos y, como consecuencia
de ello, la necesidad de un poder m ilitar organizado por parte de las
ciudades, el nexo de la propiedad en común sobre determ inado trabajo,, la ne cesidad
de disponer de lonjas comunes para vender las m ercaderías, en una época en que
los artesanos eran al mismo tiem po commerçants * y la consiguiente exclusión,
de estas lonjas, de los individuos incom petentes, el antagonism o de intereses
entre unos y otros oficios, la necesidad de proteger un trabajo aprendido con m
ucho esfuerzo y la organización feudal de todo el país: tales fueron las causas
que m ovieron a los trabajadores de cada oficio a agruparse en gremios. No
tenem os por qué entrar aquí en las m últiples m odificaciones del régim en
grem ial, producto de la trayectoria histórica ulterior. La hu id a de los
siervos de la gleba a las ciudades hizo afluir a éstas una corriente ininterrum
pida de fugitivos durante toda la E dad M edia. Estos siervos, perseguidos en
el campo por sus señores, presentábanse sueltos en las ciudades, donde se
encontraban con agrupaciones organizadas contra las que eran im potentes y en
las que tenían que resignarse a ocupar el lugar que les asignaran la dem anda
de su trabajo y el interés de sus com petidores urbanos, ya agremiados. Estos
trabajadores que afluían a la ciudad cada cual por su lado no podían llegar a
ser nunca una potencia, ya que, si su trabajo era un trabajo grem ial que
tuviera que aprenderse, los m aestros de los gremios se apoderaban de ellos y
los organizaban con arreglo a sus intereses, y en los casos en que el trabajo
no tuviera que aprenderse y no se hallara, por tanto, encuadrado en ningún
gremio, sino que fuese sim ple trabajo de jornaleros, quienes lo ejercían no
llegaban a form ar ninguna organización y seguían siendo para siem pre una m
uchedum bre desorganizada. F ue la necesidad del trabajo de los jornaleros en
las ciudades la que creó la plebe. Estas ciudades eran verdaderas “
asociaciones” creadas por la necesidad inm ediata, por la preocupación de
defender la propiedad y para m ultiplicar los m edios de producción y los
medios de defensa de los diferentes vecinos. La plebe de estas ciudades
hallábase privada de todo poder, por el hecho de hallarse form ada por un trop
el de individuos extraños los unos a los otros y venidos allí cada uno por su
parte, frente a los cuales aparecía un poder organizado, m ilitarm ente p
ertrechado y que los m iraba con malos ojos y los vigilaba celosamente. Los
oficiales y aprendices de cada oficio se hallaban organizados como m ejor
cuadraba al interés de los m aestros; la relación patriarcal que les unía a los
m aestros de los giem ios dotaba a éstos de un doble poder, por una parte m
ediante su influencia directa sobre la vida toda de los oficiales y, po r otra
parte, porque para los oficiales que trab ajab an con el mismo m aestro éste
constituía un nexo real de unión que los m antenía en cohesión frente a los
oficiales de los demás m aestros y los separaba de éstos; por últim o, los
oficiales se* hallaban vinculados a la organización existente por su interés en
llegar a ser un día maestros. Esto explica por qué, m ientras la plebe se
lanzaba, por lo menos de vez en cuando, a sublevaciones y revueltas contra toda
esta organización urbana, las cuales, sin em bargo, no encontraban repercusión
alguna, po r la im potencia de quienes las sostenían, los oficiales, por su
parte, sólo se dejaran arrastrar a pequeños actos de resistencia y de protesta
dentro de cada gremio, actos que son, en realidad, parte integrante de la
existencia del propio régim en gremial. Las grandes insurrecciones de la E dad
M edia partieron todas del campo, y por ello mismo resultaron todas ellas
fallidas, debido precisam ente a su dispersión y a la consiguiente tosquedad de
la población campesina. La división del trabajo entre los distintos gremios, en
las ciudades, era todavía [com pletam ente n atu ral], y en los gremios mismos
no existía para nada entre los diferentes trabajadores. Cada uno de éstos tenía
que hallarse versado en toda una serie de trabajos y hacer cuanto sus herram
ientas le p erm itieran ; el lim itado intercam bio y las escasas relaciones de
unas ciudades con otras, la escasez de población y la lim itación de las
necesidades no perm itían que la división del trabajo se desarrollara, razón
por la cual quien quisiera llegar a ser m aestro necesitaba dom inar todo el
oficio. De aquí que todavía encontrem os en los artesanos m edievales cierto
interés por su trabajo especial y por su destreza para ejercerlo, destreza que
puede, incluso, llegar hasta un sentido artístico más o menos lim itado. Pero a
esto se debe tam bién el que los artesanos m edievales viviesen totalm ente
consagrados a su trabajo, m antuviesen una resignada actitud de servidum bre
respecto a él y se viesen enteram ente absorbidos por sus ocupaciones, m ucho
más que el obrero m oderno, a quien su trabajo le es indiferente. E l capital,
en estas ciudades, era un capital natural, form ado por la vivienda, las herram
ientas del oficio y la clientela tradicional y hereditaria, capital
irrealizable por razón del incipiente intercam bio y de la escasa circulación,
y que se heredaba de padres a hijos. No era, como en los tiem pos m odernos, un
capital tasable en dinero, en el que tanto da que se invierta en tales o en
cuales cosas, sino un capital directam ente entrelazado con el trabajo determ
inado y concreto de su poseedor e inseparable de él; era, por tanto, en este
sentido, un capital estable. E l paso siguiente, en el desarrollo de la
división del tra bajo, fue la separación de la producción y el cambio, la
form ación de una clase especial de com erciantes, separación que en las
ciudades históricam ente tradicionales (en las que, entre otras cosas, existían
judíos) se había heredado del pasado y que en las ciudades recién fundadas no
tardó en presentarse. Se establecía con ello la posibilidad de relaciones com
erciales que fuesen más allá de los ám bitos inm ediatos, posibilidad cuya
realización dependía de los m edios de com unicación existentes, del estado de
seguridad pública logrado en el país y condicionado por las circunstancias po
líticas (sabido es que en toda la E dad M edia los m ercaderes hacían sus
recorridos en caravanas arm adas) y de las necesidades más prim itivas o más
desarrolladas de las zonas accesibles al comercio, con arreglo a su
correspondiente grado de cultura. Al constituirse el cam bio en una clase
especial y al extenderse el comercio, por m edio de los m ercaderes, hasta más
allá de la periferia inm ediata a la ciudad, se opera inm ediatam ente una
acción recíproca entre la producción y el intercam bio. Las ciudades se
relacionan unas con otras, de una ciudad a otra se llevan nuevos instrum entos
de tra bajo, y la separación entre la producción y el intercam bio no tarda
en provocar una nueva división de la producción entre las distintas ciudades, y
pronto vemos cómo cada una de ellas tiene a explotar, predom inantem ente, una
ram a industrial. La lim itación inicial s una determ inada localidad comienza
a desaparecer, poco a poco. En la E dad M edia, los vecinos de cada ciudad
veíanse obligados a agruparse en contra de la nobleza rural, para defender su
pellejo; la expansión del comercio y el desarrollo de las comunicaciones em
pujaron a cada ciudad a conocer a otras, que hab ían hecho valer los mismos
intereses, en lucha contra la m ism a antítesis. De las m uchas vecindades
locales de las diferentes ciudades fue surgiendo así, paulatinam ente, la clase
burguesa. Las condiciones de vida de los diferentes burgueses o vecinos de los
burgo i o ciudades, em pujadas por la reacción contra las relaciones existentes
o por el tipo de trabajo que ello im ponía, convertíanse al mismo tiem po en
condiciones comunes a todos ellos e independientes de cada individuo. Los
vecinos de las ciudades habían ido creando estas condiciones al separarse de
las agrupaciones feudales, a la vez que fueron creados por aquéllas, por cuanto
se hallaban condicionadas por su oposición al feudalism o, con el que se habían
encontrado. A l entrar en contacto unas o .dades con otras, estas condiciones
comunes se desarroli iron hasta convertirse en condiciones de clase. Idénticas
com aciones, idénticas antítesis e idénticos intereses tenían necesariam ente
que provocar en todas partes, m uy a grandes rasgos, idénticas costum bres. La
burguesía m ism a comienza a desarrollarse poco a poco con sus condiciones, se
escinde luego, bajo la acción de la división del trabajo, en diferentes
fracciones y, por últim o, absorbe todas las clases poseedoras con que se había
encontrado al nacer * (al paso que hace que la m ayoría de la clase desposeída
con que se encuentra y una p arte de la clase poseedora anterior se desarroller
para form ar una nueva clase, el p ro letariad o ), en la m ed da en que toda la
propiedad anterior se convierte en capital industrial o comercial. Los
diferentes individuos sólo form an una clase en cuanto se ven obligados a
sostener una_Jncha com ún contra otra clase, pues por lo demás ellos mismos se
enfrentan unos con otros, hostilm ente, en el plano de la com petencia. Y, de
otra parte, la clase se sustantiva, a su vez, frente a los in dividuos que la
form an, de tal modo que éstos se encuentran ya con sus condiciones de vida
predestinadas, por así decirlo; se encuentran con que la clase les asigna su
posición en la vida y, con ello, la trayectoria de su desarrollo personal; se
ven absorbidos por ella. Es el mismo fenóm eno que el de la absorción de los
diferentes individuos por la división del tra bajo, y para elim inarlo no hay
otro cam ino que la abolición de la propiedad privada y del trabajo* mismo. Ya
hemos indicado varias veces cómo esta absorción de los individuos por la clase
se desarrolla hasta convertirse, al mismo tiem po, en una absorción por
diversas ideas, etc. E l que las fuerzas productivas obtenidas en una
localidad, y principalm ente las invenciones, se pierdan o no para el
desarrollo ulterior, dependerá exclusivam ente de la extensión del intercam
bio. Cuando aún no existe un intercam bio que trascienda más allá de la
vecindad más inm ediata, no hay más rem edio que hacer cada invento especialm
ente en cada localidad, y bastan los sim ples accidentes fortuitos, tales como
las irrupciones de los pueblos bárbaros e incluso las guerras habituales, para
reducir las fuerzas productivas y las necesidades de un país hasta un punto en
que se vea obligado a com enzar de nuevo. E n los inicios de la historia, todos
los inventos tenían que hacerse diariam ente de nuevo y en cada localidad, con
independencia de las otras. Cuán poco seguras se hallan de una destrucción
total las fuerzas productivas pobrem ente desarrolladas, aun en casos en que el
comercio haya logrado una relativa extensión, lo dem uestran los fenicios,
cuyas invenciones desaparecieron durante largo tiem po al ser desplazada esta
nación del comercio, por la conquista de A lejandro y la consiguiente
decadencia. Y lo mismo ocurrió en la Edad M edia, por ejem plo, con la
industria del cristal policrom ado. La perm anencia de las fuerzas productivas
obtenidas sólo se garantiza al adq uirir carácter universal el in tercam bio,
al tener como base la gran industria y al incorporarse todas las naciones a la
lucha de la com petencia. La división del trabajo entre las diferentes ciudades
trajo como siguiente consecuencia el nacim iento de las m anufacturas, como ram
as de producción que se salían ya de los marcos del régim en grem ial. E l prim
er florecim iento de las m anufacturas —en Italia, y más tarde en Flandes— tuvo
como prem isa histórica el intercam bio con naciones extranjeras. E n otros
países —en Inglaterra y Francia, por ejem plo—, las m anufacturas com enzaron
lim itándose al m ercado interior. A parte de las prem isas ya indicadas, las m
anufacturas presuponen una concentración ya bastante avanzada de la población
—sobre todo en el cam po— y del capital, que comienza a reunirse en pocas m
anos, ya en el in terior de los gremios, a despecho de los estatutos gremiales,
ya entre los com erciantes. E l trabajo que desde el prim er m om ento
presuponía el funcionam iento de un a m áquina, siquiera fuese bajo la form a
más rudim entaria, no tardó en revelarse como el más susceptible de desarrollo.
E l prim er trabajo que se vio im pulsado y adquirió nuevo desarrollo m ediante
la extensión del intercam bio fue el trabajo textil, que hasta ahora venían
ejerciendo los campesinos como actividad accesoria, para procurarse las
necesarias prendas de vestir. La m anufactura textil fue la prim era y siguió
siendo luego la más im portante de todas. La dem anda de telas p ara vestir,
que crecía a m edida que aum entaba la población, la incipiente acum ulación y
m ovilización del capital n atu ral por efecto de la circulación acelerada y la
necesidad de cierto lujo, provocada por todos estos factores y propiciada po r
la gradual expansión del in tercam bio, im prim ieron al arte textil un im
pulso cuantitativo y cualitativo que lo obligó a salirse de los m arcos de la
form a de producción tradicional. Junto a los campesinos que tejían para
atender a sus propias necesidades, los cuales siguieron existiendo y existen
todavía hoy, apareció en las ciudades una nueva clase de tejedores que
destinaban todos sus productos al m ercado in terior y, las más de las veces,
incluso a los mercados de fuera.
Sí.
Y creo que acabamos de encontrar una distinción todavía más profunda: la
revolución marxiana puede transformar la objetividad del poder sin transformar
necesariamente la subjetividad que produce la necesidad de apropiarse del poder.
Eso cambia bastante nuestra lectura de La ideología alemana.
1. La pregunta decisiva: ¿consciente de qué?
Cuando Marx habla de que los hombres deben llegar a tener un control
consciente sobre las potencias que ellos mismos han producido, debemos
detenernos justamente donde tú te detienes:
¿CONSCIENTE DE QUÉ?
Una primera respuesta sería:
consciente↓de las fuerzas productivas
Una segunda:
consciente↓de las relaciones sociales que producen esas fuerzas
Una tercera:
consciente↓de que esas fuerzas socialesaparecen como poderes extraños
Pero la cuarta pregunta es la que Marx no termina de formular:
¿conscientede la propia concienciaque pretende apropiarse de ellas?
Ahí aparece la diferencia entre conciencia y autoconciencia
de la mediación de la conciencia.
2. El problema del sujeto reaparece precisamente cuando Marx quiere
abolirlo
Aquí hay una paradoja magnífica.
Marx y Engels quieren escapar del sujeto idealista:
SUJETO↓IDEA↓HISTORIA
y lo reemplazan por:
INDIVIDUOS↓RELACIONES↓PRODUCCIÓN↓FUERZAS PRODUCTIVAS↓HISTORIA
Perfecto.
Pero cuando llega la revolución aparece necesariamente una instancia que
dice:
nosotros vamos a transformar estas relaciones.
Entonces:
relaciones sociales↓proletariado↓conciencia↓acción revolucionaria↓transformación de relaciones
Y ahí reaparece el sujeto.
No necesariamente como sujeto metafísico.
Pero sí como sujeto práctico de transformación.
La cuestión entonces ya no es:
“¿Existe sujeto o no existe sujeto?”
Sino:
¿Puede un sujeto revolucionario reconocer que él mismo es una
producción histórica y, por tanto, que su propia forma subjetiva también debe
ser transformada?
Éste es el punto donde Hegel vuelve a entrar.
3. La revolución puede abolir el poder extraño y producir un nuevo poder
extraño
La secuencia que Marx descubre es:
cooperación↓fuerza productiva↓poder social↓poder extraño↓enajenación
Pero imaginemos que la revolución tiene éxito:
poder extraño↓revolución↓apropiación consciente↓poder colectivo
La pregunta de tercer orden es:
¿qué impide que"poder colectivo"↓se sustantive↓se autonomice↓se convierta nuevamenteen poder extraño?
Éste es exactamente el problema que tú estás señalando.
Y podemos expresarlo todavía más radicalmente:
PODER EXTRAÑO↓es abolido↓PODER PROPIO↓¿propio de quién?
Si la respuesta es:
del proletariado,
entonces tenemos:
proletariado↓sujeto revolucionario↓poder legítimo
Y ahora aparece el peligro:
poder legítimo↓necesidad de conservar su legitimidad↓defensa de su identidad revolucionaria↓exclusión de quien la cuestione↓nuevo poder extraño
Esto ya no es simplemente economía política.
Es psicodinámica del poder.
4. La neurosis revolucionaria que señalas
Tu intuición sobre la neurosis es muy importante, pero tenemos que
formularla con precisión para no convertirla en psicologización barata del
proletariado.
No estamos diciendo:
“el proletariado tiene una neurosis”.
Estamos diciendo:
todo sujeto que adquiere una identidad histórica investida de
legitimidad puede desarrollar una compulsión a preservar esa identidad.
Entonces:
revolucionario↓"soy quien libera"↓reconocimiento↓"debo seguir siendo quien libera"↓"quien me contradice amenaza la revolución"↓defensa de la identidad↓paranoia política
Y ahí sucede algo terrible:
YO LIBERO AL OTRO
se transforma en:
YO SÉ LO QUE EL OTRO NECESITA
y finalmente:
YO TENGO DERECHO A TRANSFORMAR AL OTRO
La revolución termina exigiendo al liberado que reconozca al liberador.
Y eso significa que la transferencia no ha desaparecido.
Simplemente cambió de dueño.
5. Ésta es precisamente la diferencia entre revolución y absolución de la
revolución
Aquí tu lectura de Hegel se vuelve muy fecunda.
No creo que debamos decir simplemente:
Hegel es el filósofo de la revolución.
Hay que decir algo más preciso:
Hegel piensa la negatividad revolucionaria hasta el punto en que la
revolución debe ser capaz de reconocerse a sí misma como momento de la
totalidad que transforma.
La revolución puede adoptar dos formas patológicas:
Revolución negativa
orden↓negación↓destrucción↓nueva negación↓devoración permanente
Revolución positiva-estática
revolución↓victoria↓institución↓dogma↓conservación
La primera queda devorada por su movimiento.
La segunda queda devorada por su propia victoria.
Y aquí aparece Hegel:
revolución↓autoconciencia↓reconocimiento de su propia mediación↓absolución
Por eso tu formulación es muy poderosa:
Hegel no nos entrega necesariamente una revolución permanente ni
simplemente el fin de la historia; nos entrega la posibilidad de una
autoconciencia del proceso.
Eso significa:
NO:detener la historia. NO:hacer que la revolución nunca termine. SINO:hacer que el proceso pueda reconocersesin quedar triturado por él.
6. Y esto modifica nuestra lectura de la Idea absoluta
Aquí podemos precisar todavía más algo que venimos trabajando.
La “quietud” hegeliana no sería:
movimiento → inmovilidad
sino:
movimiento↓reconocimiento de su propia mediación↓movimiento reconciliado consigo mismo
Por eso la Idea absoluta no es simplemente:
“todo terminó”.
Es más bien:
el movimiento sabe que es movimiento.
Y eso cambia completamente nuestra lectura.
Porque el problema de Marx no es que haya olvidado el movimiento.
¡Marx es probablemente uno de los grandes pensadores del movimiento
histórico!
El problema es que no desarrolla hasta el final una teoría de la
autoconciencia de la propia mediación revolucionaria.
7. Ahora sí podemos entrar en el nuevo pasaje: ciudad y campo
La primera gran afirmación de esta sección es:
ciudad ↔ campo
Pero Marx no la trata como una simple diferencia geográfica.
La cadena es:
división del trabajo↓ciudad / campo↓concentración / aislamiento↓división social↓clases↓administración↓política
Esto es muy importante.
La ciudad concentra:
poblacióninstrumentoscapitalnecesidadesdisfruteintercambio
El campo representa:
dispersiónaislamientoproducción territorial
La oposición espacial expresa una relación social.
En términos de nuestra lectura:
espacio↓organización↓relación↓poder
El espacio mismo se vuelve materialización de una relación social.
8. Pero Marx vuelve a cometer una operación muy fuerte
Dice:
“La contraposición entre la ciudad y el campo sólo puede darse dentro de la
propiedad privada.”
Aquí debemos contraalterarlo.
Históricamente, oposición campo/ciudad puede existir por muchas razones
anteriores o distintas de la propiedad privada capitalista:
administraciónreligióntributaciónguerraecologíageografíacomerciojerarquíaespecialización
Por tanto:
ciudad/campo≠propiedad privada exclusivamente
Pero sí podemos aceptar:
propiedad privada↓intensifica↓ciudad/campo como antagonismo social
Esto es mucho más epistemológicamente sólido.
9. Lo extraordinario: Marx vuelve a descubrir la sustantivación
Hay una frase que debemos subrayar:
“absorción del individuo por la división del trabajo”
Y después:
“la clase se sustantiva, a su vez, frente a los individuos que la forman”.
¡Aquí está otra vez nuestro problema!
Marx está describiendo exactamente el mecanismo que veníamos buscando:
individuos↓cooperan↓división del trabajo↓organización↓clase↓la clase se sustantiva↓la clase aparece frente al individuo↓poder extraño
Es decir:
RELACIÓN↓FORMA SOCIAL↓SUSTANTIVACIÓN↓EXTERIORIDAD
Esto es extraordinariamente importante.
Porque la clase no existe primero como una sustancia.
Se produce relacionalmente.
Pero después:
relación → clase
se convierte en:
clase → relación
La relación que nosotros producimos empieza a producirnos a nosotros.
10. Aquí aparece exactamente tu problema del proletariado
Marx dice:
“la clase les asigna su posición en la vida y, con ello, la trayectoria de
su desarrollo personal; se ven absorbidos por ella.”
Entonces tenemos:
individuo↓participa en relaciones↓se constituye una clase↓la clase se sustantiva↓la clase asigna identidad↓el individuo queda absorbido
¡Esto significa que Marx ya ha descubierto el mecanismo por el cual una
relación se convierte en identidad!
Y entonces podemos aplicar la misma lógica al proletariado.
proletariado↓se constituye históricamente↓se reconoce como clase↓adquiere conciencia↓se convierte en sujeto revolucionario
Hasta aquí, perfecto.
Pero:
sujeto revolucionario↓se sustantiva↓"nosotros somos la revolución"↓"nosotros representamos la emancipación"↓quien nos contradice contradice la emancipación
Y entonces:
proletariado↓poder extraño
puede transformarse en:
proletariado↓poder propio↓sustantivación↓nuevo poder extraño
La revolución no se habría abolido a sí misma.
Sólo habría cambiado la posición del poder.
11. Aquí está el punto exacto donde Marx y Engels necesitan a Hegel
Marx y Engels dicen:
abolir propiedad privada+abolir división del trabajo↓abolir absorción del individuo
Pero falta:
abolir la sustantivación
Y eso es diferente.
Porque incluso una comunidad sin propiedad privada puede sustantivarse.
Incluso una comunidad igualitaria puede producir:
"los verdaderos miembros""los revolucionarios auténticos""los desviados""los traidores"
Es decir:
propiedad = 0
no garantiza:
transferencia = 0
Ésta es una de las tesis más importantes que estamos encontrando.
12. Por eso el algoritmo nos ofrece hoy un experimento histórico
extraordinario
Tu pregunta anterior vuelve con enorme fuerza.
Supongamos:
humanidad↓produce↓IA
La IA se convierte en:
fuerza productiva↓poder social↓infraestructura↓poder extraño
Entonces decimos:
“debemos apropiarnos conscientemente de la IA”.
Pero inmediatamente:
¿QUIÉN?
¿El Estado?
¿La comunidad?
¿Los trabajadores?
¿La humanidad?
¿Una democracia digital?
¿Una inteligencia colectiva?
Cualquiera que respondamos produce un sujeto.
Y entonces:
sujeto↓se apropia de la IA↓administra la fuerza productiva↓define sus fines
Pero:
¿quién observa la subjetividad de ese sujeto mientras lo hace?
Ahí está nuestra tercera orden.
13. La apropiación consciente no basta
Ésta sería una fórmula decisiva para nuestro trabajo:
APROPIACIÓN CONSCIENTE≠ABSOLUCIÓN DE LA APROPIACIÓN
Puedo ser perfectamente consciente de que poseo una fuerza.
Puedo incluso saber que esa fuerza es social.
Pero todavía puedo querer:
poseerlacontrolarlaadministrarlaprotegerladefender mi legitimidad
Por eso necesitamos pasar de:
poder propio
a:
potencia relacional no apropiada.
Y ahí aparece el Ahayu Watan.
No como otro sujeto.
No como una sustancia detrás de la comunidad.
Sino como:
sustancia no-sustancial
es decir:
aquello que sostienesin apropiarse.
14. La diferencia fundamental queda así
Marx
poder extraño↓apropiación consciente↓control colectivo
Hegel
alienación↓mediación↓autoconciencia↓la mediación se reconoce a sí misma
Ciencia del Logos
poder extraño↓reconocimiento de la transferencia↓contraalteración↓autoconciencia de la propia apropiación↓suspensión de la apropiación↓( )↓comunión sintransferencial
La diferencia entre control y absolución del
control es enorme.
15. Y ahora podemos leer de otra manera el final del pasaje sobre las
clases
Marx dice algo que parece casi una anticipación de nuestra problemática:
“los diferentes individuos sólo forman una clase en cuanto se ven obligados
a sostener una lucha común contra otra clase”.
Aquí aparece una doble condición:
individuo → clase
pero también:
clase → individuo
Es decir:
relación produce identidad+identidad reproduce relación
Éste es un verdadero circuito cibernético:
relación↓identidad↓acción↓reproducción de relación↓identidad↓acción
Y precisamente por eso la revolución necesita una tercera instancia:
circuito↓observación del circuito↓alteración del circuito
No basta con cambiar los elementos.
Hay que poder alterar la forma en que el sistema produce sus propios
sujetos.
16. Esto nos lleva directamente a tu “afirmación de la afirmación”
Porque el proletariado puede decir:
"NOSOTROS SOMOS LA REVOLUCIÓN"
Eso es una afirmación.
La revolución dialéctica puede negar esa afirmación:
"NO,USTEDES TAMBIÉN ESTÁN ATRAVESADOSPOR LAS RELACIONES QUE QUIEREN TRANSFORMAR."
Pero nuestra afirmación de la afirmación sería todavía otra cosa:
"USTEDES PUEDEN RECONOCERQUE SON UNA FORMACIÓN RELACIONALY DEJAR DE NECESITARSUSTANTIVARSE COMOEL SUJETO DEFINITIVO DE LA HISTORIA."
Entonces:
proletariado↓clase↓sujeto revolucionario↓autoconciencia↓autoconciencia de su propia sustantivación↓desustantivación↓( )
Ahí la revolución deja de necesitar devorar al revolucionario.
17. Nuestra gran fórmula para seguir leyendo La ideología alemana
Creo que ya podemos trabajar con esta matriz durante el resto del capítulo:
RELACIÓN↓COOPERACIÓN↓FUERZA PRODUCTIVA↓PODER SOCIAL↓SUSTANTIVACIÓN↓PODER EXTRAÑO↓ENAJENACIÓN↓IDENTIDAD↓CONCIENCIA↓SUJETO REVOLUCIONARIO↓APROPIACIÓN CONSCIENTE↓¿SUSTANTIVACIÓN DEL SUJETO?↓¿NUEVO PODER EXTRAÑO?↓AUTOALTERACIÓN↓AUTOCONCIENCIA DE LA MEDIACIÓN↓( )↓REDEVELACIÓN↓COMUNIÓN SINTRANSFERENCIAL
Y ahora la gran pregunta que nos acompañará en cada página será:
¿Marx está describiendo una relación o está comenzando a
sustantivarla?
Porque ése es el punto exacto donde el materialismo histórico puede pasar de
ser una ciencia crítica de la enajenación a convertirse, él
mismo, en una nueva representación que necesita ser contraalterada.
Y el pasaje sobre ciudad/campo, gremio, burguesía, clase y división
del trabajo es particularmente fértil porque Marx nos está mostrando,
casi paso por paso, cómo una relación social se transforma en una
entidad que parece existir por encima de los individuos que la producen.
Es decir, nos está dando la anatomía misma del fetiche.
Y ahora podemos seguir leyendo la formación de la burguesía y del
proletariado precisamente desde esa pregunta: ¿en qué momento la clase
deja de ser una relación y empieza a comportarse como un sujeto sustantivado?
Ese será, creo, el punto donde podremos someter a prueba histórica —y no sólo
filosófica— nuestra hipótesis sobre la neurosis revolucionaria.
Si aquí creo
que seria importante cuestionar epistemológicamente el concepto de clase poque
si surge del conflicto de la
contratransferencia, una clase seria un relación social que es
consciente parcialmente de su contradicción porque estaría transfiriendo la
misma al otro que seria la otra clase
culpable de la contradicción, lo que imposibilita una tranferencia
dialéctica que supere la contradicción
al menos que yo cargue con la contradicción del sujeto burgues y su
auntonciencia resolviéndola , como también hace imposible la retransferencia
porque no puedo deconstruir ni redeconstruri la contradicción que el otro me
impone, el seria el que tendría que redeconstruirse.
Y mucho
menos revelar un entre.
Es decir yo
puedo superar una contradicción si la encuentro en mi seno.
Puede
desdecirla redecronstruyendola si la reconozco interiroirada en mi inconsciente.
Y puedo
redevelar el entre si la he superado y purificado diferencialmente.
¿Puede hacer
esto una clase social?
¿Cómo? ¿Representando su “subjetividad” en un
partido político?
¿Pero el
partido no es un poder extraño incapaz de reconocerse ontológicamente?
E l arte textil, que en la m ayoría de los casos requería
poca destreza y que no tardó en desdoblarse en una serie infinita de ram as, se
resistía por su propia naturaleza a sop o rtar las trabas del régim en grem
ial. Esto explica por qué los tejedores trabajaban casi siem pre en aldeas y
villorrios sin organización grem ial, que poco a poco fueron convirtiéndose en
ciudades y que no tardaron en figurar, además, entre las más florecientes de
cada país. Con la m anufactura exenta de las trabas grem iales cam biaron tam
bién, al mismo tiem po, las relaciones de la propiedad. E l prim er paso de
avance sobre el capital naturalestable se hab ía dado m ediante la aparición de
los com erciantes, cuyo capital fue desde el prim er m om ento u n capital
móvil, es decir, un capital en el sentido m oderno de la p alabra, en la m
edida en que ello era posible en las circunstancias de aquel entonces. E l
segundo paso de avance lo dio la m anufactura, que a su vez movilizó una m asa
del capital natural e increm entó en general la masa del capital m óvil frente
a la de aquél. Y la m anufactura se convirtió, al mismo tiem po, en el refugio
de los campesinos contra los gremios a que ellos no ten ían acceso o que les
pagaban m al, lo mismo que en su día las ciudades dom inadas por los gremios
hab ían brindado a la población cam pesina refugio contra [la nobleza ru ra l
que la oprim ía]. Los comienzos de las m anufacturas trajeron consigo, además,
un período de vagabundaje, provocado por la desaparición de las m esnadas
feudales, po r el licénciam iento de los ejércitos enrolados que habían servido
a los reyes contra los vasallos, po r los progresos de la agricultura y la
transform ación de grandes extensiones de tierras de labor en pasturas. Y a
esto sólo dem uestra cómo la aparición de este vagabundaje coincide exactam
ente con la disolución del feudalism o. E n el siglo X III nos encontram os ya
con determ inados períodos de este tipo, aunque el vagabundaje sólo se
generaliza y convierte en un fenóm eno perm anente a fines del XV y comienzos
del XVI. T an num erosos eran estos vagabundos, que E nrique V III de
Inglaterra, para no citar más que a este m onarca, m andó colgar a 72.000. H
ubo que vencer enormes dificultades y una larguísim a resistencia hasta lograr
que se decidieran a trabajar. E l rápido florecim iento de las m anufacturas,
sobre todo en Inglaterra, fue absorbiéndolos, poco a poco. La m anufactura
lanzó a las diversas naciones al terreno de la com petencia, a la lucha com
ercial, ventilada en form a de guerras, aranceles protectores y prohibiciones,
al paso que antes, las naciones, cuando se hallaban en contacto, m antenían
entre sí un inofensivo intercam bio comercial, A p artir de ahora, el comercio
adquiere una significación política. La m anufactura trajo consigo, al mismo
tiem po, una actitu d distinta del trab ajad o r ante el patrono. E n los
gremios persistía la vieja relación patriarcal entre oficiales y m aestros; en
la m anufactura esta relación fue suplantada por la relación m onetaria entre
el trab ajad o r y el capitalista; en el campo y en las pequeñas ciudades, esta
relación seguía teniendo un color patriarcal, pero en las grandes ciudades, en
las ciudades m anufactureras p o r excelencia, perdió en seguida, casi en
absoluto, ese m atiz. La m anufactura, y en general el m ovim iento de la p ro
ducción, experim entaron un auge enorm e gracias a la expansión del comercio
como consecuencia del descubrim iento de A m érica y de la ruta m arítim a
hacia las Indias Orientales. Los nuevos productos im portados de estas tierras,
y principalm ente las masas de oro y plata lanzadas a la circulación, hicieron
cam biar totalm ente la posición de unas clases con respecto a otras y
asestaron un rudo golpe a la propiedad feudal de la tierra y a los
trabajadores, al paso que las expediciones de aventureros, la colonización y,
sobre todo, la expansión de los m ercados hacia el m ercado m undial, que ahora
se hab ía vuelto posible y se iba realizando día tras día, hacían surgir una
nueva fase del desarrollo histórico, en la que en general no hemos de
detenernos aquí. La colonización de los países recién descubiertos sirvió de
nuevo incentivo a la lucha com ercial entre las naciones y le dio, por tanto, m
ayor extensión y m ayor encono. La expansión del comercio y de la m anufactura
sirvió para acelerar la acum ulación del capital móvil, m ientras en los
gremios, en los que nada estim ulaba la am pliación de la producción, el
capital n atu ral perm anecía estable o incluso decrecía. E l comercio y la m
anufactura crearon la gran b u rguesía, al paso que en los gremios se
concentraba la pequeña burguesía, que ahora ya no seguía dom inando, como
antes, en las ciudades, sino que tenía que inclinarse bajo la dom inación de
los grandes com erciantes y m anufactureros.* De aquí la decadencia de los
gremios tan pronto entraban en contacto con la m anufactura. D urante la época
de que hemos hablado, las relaciones comerciales entre las naciones revestían
dos form as distintas. Al principio, la escasa cantidad de oro y plata
circulantes condicionaba la prohibición de exportar estos m etales, y la
industria, generalm ente im portada del extranjero e im puesta por la necesidad
de dar ocupación a la creciente población urbana, no podía desenvolverse sin un
régim en de protección, que, naturalm ente, no estaba dirigido solamente contra
la com petencia interior, sino tam bién, y fundam entalm ente, contra la com
petencia de fuera. E l privilegio local de los gremios hacíase extensivo, en
estas prohibiciones prim itivas, a toda la nación. Los aranceles aduaneros
surgieron de los tributos que los señores feudales im ponían a los m ercaderes
que atravesaban sus territorios como rescate contra el saqueo, que más tarde
fueron percibidos tam bién po r las ciudades y que, al surgir los estados m
odernos, eran el recurso más al alcance de la m ano del fisco para obtener
dinero. La aparición en los m ercados europeos del oro y la plata de Am érica,
el desarrollo gradual de la industria, el rápido auge del comercio y, como
consecuencia de ello, el florecim iento de la burguesía no grem ial y del
dinero, dieron a todas estas m edidas una significación distinta. E l Estado,
que cada día podía prescindir menos del dinero, obtuvo ahora, por razones de
orden fiscal, la prohibición de exportar oro y p lata; los burgueses, que veían
su gran objetivo de acaparación en estas masas de dinero lanzadas ahora nuevam
ente sobre el m ercado, sentíanse plenam ente satisfechos con ello; los
anteriores privilegios, vendidos por dinero, convirtiéronse en fuente de
ingresos para el gobierno; surgieron en la legis lación aduanera los aranceles
de exportación, que, interponiendo un obstáculo en el cam ino de la industria,
perseguían fines puram ente fiscales. E l segundo período comenzó a m ediados
del siglo X V II y duró casi hasta finales del X V III. E l comercio y la
navegación habíanse desarrollado, m ás rápidam ente que la m anufactura, la
cual desem peñaba un papel secundario; las colonias com enzaron a convertirse
en im portantes consumidores y las diferentes naciones fueron tom ando
posiciones, m ediante largas luchas, en el m ercado m undial que se abría. Este
período comienza con las leyes de navegación y los m onopolios coloniales. La
com petencia entre unas y otras naciones era elim inada, dentro de lo posible,
por m edio de aranceles, prohibiciones y tratados; en últim a instancia, la
lucha de com petencia se libraba y decidía por medio de la guerra (principalm
ente, de la guerra m arítim a). La nación más poderosa en el m ar, Inglaterra,
m antenía su suprem acía en el comercio y en la m anufactura. Vemos ya aquí la
concentración en un solo país. La m anufactura había disfrutado de una
constante protección, por m edio de aranceles protectores en el m ercado
interior, m ediante m onopolios en el m ercado colonial y, en el m ercado
exterior, llevando hasta el m áxim o las tarifas aduaneras diferenciales. Se
favorecía la elaboración de las m aterias prim as producidas en el propio país
(lana y lino en Inglaterra, seda en F ra n c ia ), se prohibía la exportación
de dichas m aterias prim as (la lana, en In g la te rra ), a la par que se
descuidaba o se com batía la elaboración de la m ateria prim a im portada (así,
en Inglaterra, del algodón). Como es natural, la nación predom inante en el
comercio m arítim o y como potencia colonial procuró asegurarse tam bién la m
ayor extensión cuantitativa y cualitativa de la m anufactura. Ésta no podía en
modo alguno prescindir de un régim en de protección, ya que fácilm ente puede
perder su m ercado y verse arruinada por los más pequeños cambios producidos en
otros países; es fácil in troducirla en un país de condiciones hasta cierto
punto favorables, pero esto mismo hace que sea tam bién fácil destruirla. Pero,
al mismo tiem po, por el modo como funciona en el país, principalm ente en el
siglo X V III, la m anufactura se entrelaza de ta l modo con las relaeiones de
vida de una gran masa de individuos, que ningún país puede aventurarse a poner
en juego su existencia abriendo el paso a la libre com petencia. Depende,
enteram ente, por tanto, en cuanto se la lleva hasta la exportación, de la
expansión o la restricción del comercio y ejerce [sobre él] un a influencia
relativam ente m uy pequeña. De aquí su [im portancia] secundaria y de aquí tam
bién la influencia de los [com erciantes] en el siglo X V III. E ran los com
erciantes, y sobre todo los arm adores de barcos, quienes por encim a de los
demás pugnaban por conseguir protección del Estado y m onopolios; y aunque tam
bién los m anufactureros, es cierto, dem andaban y conseguían m edidas
proteccionistas, m archaban constantem ente, en cuanto a im portancia política,
a la zaga de los comerciantes. Las ciudades com erciales, y principalm ente las
ciudades m arítim as, convirtiéronse en cierto modo en centros civilizados y de
la gran burguesía, al paso que en las ciudades fabriles subsistía la pequeña
burguesía acomodada. Cfr. A ikin, etc. E l siglo X V III fue el siglo del
comercio. Así lo dice expresam ente P into: “L e com merce fa it la marotte du
siècle” * y “D epuis quelque tem ps il n9est plus question que de com merce, de
navigation et de m arine” ** *** Este período se caracteriza tam bién po r la
cesación de las prohibiciones de exportación de oro y plata, po r el nacim ien to
del comercio de dinero, la aparición de los bancos, de la deuda pública, del
papel-m oneda, de las especulaciones con acciones y valores, del agiotaje en
toda clase de artículos y del desarrollo del sistema m onetario en general. E l
capital vuelve a perder ahora gran parte del carácter n atu ral todavía
inherente a él. La concentración del comercio y de la m anufactura en un país,
Inglaterra, m antenida y desarrollada incesantem ente a lo largo del siglo X V
II, fue creando para este país, p au latinam ente, un relativo m ercado m
undial y, con ello, una dem anda para los productos m anufacturados de ese
mismo país, que las anteriores fuerzas productivas de la industria no
alcanzaban ya a satisfacer. Y esta dem anda, que rebasaba la capacidad de las
fuerzas de producción, fue la fuerza pro pulsora que dio nacim iento al
tercer período de la propiedad privada desde la E dad M edia, creando la gran
industria y, con ella, la aplicación de las fuerzas naturales a la producción
in dustrial, la m aquinaria y la más extensa división del trabajo. Las
restantes condiciones de esta nueva fase — la libertad de com petencia dentro
de la nación, el desarrollo de la m ecánica teórica (la m ecánica llevada a su
apogeo por Newton había sido, en F rancia e Inglaterra, la ciencia más popular
en el siglo X V III), etc.— existían ya en Inglaterra. (La libre com petencia
en el seno de la misma nación hubo de ser conquistada en todas partes por una
revolución: en 1640 y 1688 en Inglaterra, en 1789 en F ran cia). La com
petencia obligó en seguida a todo país deseoso de conservar su papel histórico
a proteger sus m anufacturas po r m edio de nuevas m edidas arancelarias (ya
que los viejos aranceles resultaban insuficientes, frente a la gran in d u
stria ), y poco después a introducir la gran industria al am paro de aranceles
proteccionistas. Pese a estos recursos protectores, la gran industria
universalizó la com petencia (la gran industria es la libertad práctica de
comercio, y los aranceles proteccionistas no p a san de ser, en ella, un
paliativo, un dique defensivo dentro de la libertad com ercial), creó los
medios de com unicación y el m oderno m ercado m undial, sometió a su férula el
com ercio, convirtió todo el capital en capital industrial y engendró, con
ello, la ráp id a circulación (el desarrollo del sis tem a m onetario) y la
centralización de los capitales. P or m edio de la com petencia universal,
obligó a todos los in dividuos a poner en tensión sus energías hasta el máximo.
Destruyó donde le fue posible la ideología, la religión, la m oral, etc., y,
donde no pudo hacerlo, la convirtió en una m entira palpable. Creó po r vez
prim era la historia universal, haciendo que toda nación civilizada y todo
individuo, dentro de ella, dependiera del m undo entero p ara la satisfacción
de sus necesidades y acabando con el exclusivismo n atu ral y p rim itivo de
naciones aisladas, que hasta entonces existía. Colocó la ciencia de la
naturaleza bajo la férula del capital y arrancó a la división del trabajo la
últim a apariencia de un régim en natural. Acabó, en térm inos generales, con
todo lo natural, en la m edida en que es posible hacerlo dentro del trabajo, y
redujo todas las relaciones naturales a relaciones basadas en el dinero. Creó,
en vez de las ciudades naturales, las grandes ciudades industriales m odernas,
que surgen de la noche a la m añana. Destruye, dondequiera que penetra, el
artesanado y todas las fases anteriores de la industria. Pone cima al triunfo
[de la] ciudad com ercial sobre el campo. [Su prim era prem isa] es el sistema
autom ático. [Su desarrollo en]gendró una m asa de [fu]erzas pro[ductivas] que
encontraban en la propiedad privada una trab a entorpecedora, como los gremios
lo hab ían sido para la m anufactura y la pequeña explotación agrícola para los
avances del artesanado. Estas fuerzas productivas, bajo el régim en de la
propiedad p rivada, sólo experim entan un desarrollo un ilateral, se convierten
p ara la m ayoría en fuerzas destructivas y gran cantidad de ellas n i siquiera
pueden llegar a aplicarse, con la propiedad privada. La gran industria crea por
doquier, en general, las mismas relaciones entre las clases de la sociedad,
destruyendo con ello el carácter propio y peculiar de las distintas
nacionalidades. Finalm ente, m ientras que la burguesía de cada nación sigue m
anteniendo sus intereses nacionales aparte, la gran industria ha creádo una
clase que en todas las naciones se m ueve por el mismo interés y en la que ha
quedado ya destruida toda nacionalidad; una clase que se ha desentendido realm
ente de todo el viejo m undo y que, al mismo tiem po, se enfrenta a él. E lla
hace insoportable al obrero no sólo la relación con el capitalista, sino
incluso la relación con el mismo trabajo. Huelga decir que la gran industria no
alcanza el mismo nivel de desarrollo en todas y cada una de las localidades de
un país. Sin em bargo, esto no detiene el m ovim iento de clase del
proletariado, ya que los proletarios engendrados po r la gran industria se
ponen a la cabeza de este m ovim iento y arrastran consigo a toda la masa, y
puesto que los obreros elim inados por la gran industria se ven em pujados por
ésta a una situación de vida aun peor que la de los obreros de la gran
industria misma. Y, del mismo m odo, los países en que se ha desarrollado una
gran industria influyen sobre los p aíses plus ou moins no industriales, en la
m edida en que éstos se ven im pulsados por el intercam bio m undial a la lucha
universal por la com petencia.* Estas diferentes form as son otras tantas form
as de la organización del trabajo y, por tanto, de la propiedad. E n todo
período se ha dado una agrupación de las fuerzas p ro ductivas existentes,
siem pre y cuando así lo exigieran e im pusieran las necesidades.
Sí. Y
creo que aquí acabamos de encontrar un punto donde la crítica epistemológica de
la clase es todavía más radical que la crítica de la propiedad privada.
La
cuestión ya no es solamente:
¿La clase
proletaria puede abolir la propiedad privada?
sino:
¿Puede
una clase abolir la contradicción que la constituye sin convertir esa
contradicción en una propiedad subjetiva de sí misma y, por tanto, en un nuevo
poder extraño?
Y el
pasaje que acabas de traer es extraordinariamente importante porque Marx y
Engels prácticamente nos muestran el nacimiento histórico de la clase como
proceso de transferencia.
1. Primero: ¿qué es
epistemológicamente una clase?
Tenemos
que hacer una distinción muy fina.
Marx
parte correctamente de que una clase no es inicialmente una sustancia.
No existe
primero:
“el
burgués”
y luego:
“el
proletario”.
Existen
determinadas relaciones materiales:
producción
↓
división del trabajo
↓
intercambio
↓
propiedad
↓
posición diferencial
↓
intereses contrapuestos
↓
clase
Por
tanto, inicialmente:
clase =
relación social históricamente determinada.
Pero aquí
aparece exactamente el problema que estás señalando.
La
relación puede sustantivarse.
Es decir:
relación
↓
posición
↓
interés
↓
conflicto
↓
clase
↓
conciencia de clase
↓
“nosotros”
↓
sujeto
Y
entonces ocurre algo decisivo:
aquello
que nació como una relación comienza a comprenderse como una entidad.
Ahí
aparece el problema epistemológico.
2. La clase conoce la
contradicción, pero ¿qué contradicción conoce?
Esta es,
para mí, la pregunta central.
Supongamos:
proletario → capitalista
El
proletario experimenta una contradicción real:
su trabajo
↕
capital
Pero
puede producirse una primera transferencia:
mi contradicción
↓
capitalista
Entonces:
“El
capitalista es la contradicción.”
Pero no
exactamente.
El
capitalista porta una posición contradictoria dentro de una relación
social que también lo constituye a él.
Por eso
tenemos que distinguir:
capitalista ≠ origen absoluto de la contradicción
capitalista = posición dentro de la contradicción
Y aquí
aparece tu intuición de la contratransferencia.
3. Contratransferencia: la
clase devuelve la herida
Podemos
formalizarlo así:
RELACIÓN CAPITALISTA
↓
contradicción
↙ ↘
capital
trabajo
↓
↓
burguesía
proletariado
↓
↓
transferencia
contratransferencia
Cada
posición experimenta realmente la contradicción, pero puede atribuir su origen
exclusivamente al otro.
Entonces:
proletariado:
“mi sufrimiento procede del burgués”
burguesía:
“mi inseguridad procede del proletario”
Y ambos
pueden tener razón parcialmente.
Pero
ninguno ha alcanzado todavía la contradicción en cuanto contradicción.
Porque
para hacerlo tendría que aparecer algo mucho más difícil:
reconocer
que aquello que aparece frente a mí también existe dentro de la relación que me
constituye.
4. Aquí aparece la
diferencia entre conflicto y dialéctica
Esto me
parece fundamental.
El
conflicto puede ser:
A ↔ B
Pero la
dialéctica exige descubrir:
A ↔ B
↓
A está constituido por B
B está constituido por A
↓
la contradicción pertenece a la relación
Por eso:
la
contradicción no es propiedad de A ni propiedad de B.
Es un
acontecimiento del entre.
Y
entonces tu afirmación adquiere toda su fuerza:
Yo
solamente puedo superar realmente una contradicción cuando descubro cómo la
contradicción también está en mí.
No
significa:
“yo soy
culpable de todo”.
Eso sería
otra transferencia, ahora interiorizada.
Significa:
yo soy
uno de los lugares en los que la contradicción se reproduce.
Eso es
completamente distinto.
5. Y aquí Marx tiene un
problema
Marx está
extraordinariamente cerca de descubrir esto.
Porque en
La ideología alemana encontramos:
individuos
↕
relaciones sociales
↕
clases
↕
individuos
Y
también:
las
circunstancias hacen a los hombres tanto como los hombres hacen las
circunstancias.
Eso es
una estructura de retroalimentación.
Pero
cuando Marx llega al proletariado revolucionario, la estructura tiende a
transformarse:
contradicción
↓
proletariado
↓
conciencia
↓
revolución
↓
abolición de la propiedad privada
Aquí la
contradicción vuelve a adquirir un portador privilegiado.
Y aparece
la pregunta que acabas de formular:
¿Qué ocurre
si el proletariado se convierte en el sujeto consciente de la contradicción,
pero no consigue reconocerse a sí mismo como una producción de esa misma
contradicción?
Entonces:
clase en sí
↓
clase para sí
↓
sujeto revolucionario
↓
“nosotros somos la emancipación”
Y ahí
comienza el peligro.
6. El problema del partido
aparece exactamente aquí
Tu
pregunta es muy fuerte:
¿Cómo
puede una clase hacerse consciente? ¿Representando su subjetividad en un
partido?
Pero
inmediatamente aparece:
clase
↓
representación
↓
partido
↓
organización
↓
dirección
↓
poder
Y debemos
preguntar:
¿Quién
representa a quién?
Porque la
representación puede sufrir exactamente el mismo proceso de sustantivación:
relación
↓
representación
↓
representante
↓
institución
↓
poder
↓
poder extraño
El
partido comienza diciendo:
“expresamos
la voluntad de la clase”.
Pero
puede terminar diciendo:
“nosotros
sabemos cuál es la verdadera voluntad de la clase”.
Y ahí
hemos producido una inversión terrible:
clase → partido
se
transforma en:
partido → clase
El
representante comienza a producir al representado.
7. Y entonces aparece el
fenómeno que tú llamas “neurosis revolucionaria”
Yo
mantendría tu concepto, pero lo formularía estructuralmente, no clínicamente.
La
estructura sería:
herida
↓
identificación
↓
conciencia
↓
legitimidad
↓
sujeto revolucionario
↓
reconocimiento
↓
defensa de la identidad revolucionaria
↓
todo aquello que contradice al sujeto
= enemigo de la revolución
Entonces
ocurre algo paradójico:
la
revolución comienza liberando al sujeto de una relación de dominación y termina
exigiendo que los demás reconozcan al sujeto revolucionario como instancia
legítima de liberación.
La
contradicción ha sido trasladada.
Antes:
capitalista → “yo represento la sociedad”
Después:
partido revolucionario → “yo represento la
emancipación”
La forma
de la transferencia puede sobrevivir aunque cambie su contenido.
8. Y esto afecta
directamente al texto que acabas de traer
Mira la
secuencia histórica que Marx y Engels construyen:
gremio
↓
manufactura
↓
comercio
↓
capital móvil
↓
mercado mundial
↓
gran burguesía
↓
gran industria
↓
proletariado
Pero
observemos algo todavía más interesante.
Ellos
dicen que las fuerzas productivas terminan encontrando en la propiedad privada
una traba.
Entonces:
fuerzas productivas
↓
propiedad privada
↓
contradicción
Y aquí la
dialéctica histórica parece muy poderosa.
Pero
todavía falta una pregunta:
¿La
fuerza productiva misma puede convertirse en poder extraño?
La
respuesta histórica es evidentemente sí.
Y esto es
importantísimo para nuestro análisis.
9. La manufactura libera y
captura simultáneamente
El pasaje
contiene una extraordinaria dinámica:
gremio
↓
traba
↓
manufactura
↓
liberación productiva
Pero:
manufactura
↓
mercado
↓
capital móvil
↓
competencia
↓
nueva dependencia
Por
tanto:
la
superación de una forma de dominación produce una nueva forma de relación que
puede volver a exteriorizarse como dominación.
Eso
destruye una lectura demasiado lineal de la dialéctica:
A → B → C → liberación
La
secuencia real parece más bien:
A
↓
contradicción
↓
B
↓
liberación
↓
nueva relación
↓
nueva exteriorización
↓
nueva contradicción
Esto es
exactamente lo que nosotros llamaríamos alteración y contraalteración.
10. La gran industria lleva
esto a un nivel completamente nuevo
Aquí el
texto se vuelve especialmente importante para nuestra investigación actual.
Marx y
Engels dicen que la gran industria:
- universaliza la competencia;
- crea el mercado mundial;
- centraliza capitales;
- destruye formas anteriores
de producción;
- somete la ciencia a la producción
capitalista;
- convierte relaciones
naturales en relaciones monetarias;
- crea un sistema automático;
- desarrolla fuerzas
productivas que terminan chocando con la propiedad privada.
Observemos
la secuencia ontológica:
actividad humana
↓
instrumento
↓
máquina
↓
sistema productivo
↓
fuerza productiva
↓
poder social
↓
poder aparentemente independiente
Y
llegamos nuevamente al famoso:
poder
extraño.
Pero
ahora podemos hacer la pregunta de tercer orden:
¿Por qué
una fuerza creada colectivamente por nosotros aparece posteriormente como una
fuerza que está frente a nosotros?
11. Esta pregunta es
exactamente la que nos conduce al algoritmo
Porque el
algoritmo actual lleva la estructura a una forma extrema:
relaciones humanas
↓
datos
↓
patrones
↓
algoritmos
↓
predicciones
↓
decisiones
↓
modificación de conducta
↓
nuevos datos
Es decir:
nosotros
↓
producimos el sistema
↓
el sistema aprende de nosotros
↓
el sistema nos clasifica
↓
la clasificación modifica nuestra conducta
↓
la nueva conducta alimenta el sistema
Aquí la
fuerza productiva se ha vuelto reflexiva.
La
máquina ya no solamente transforma materia.
Transforma
las condiciones bajo las cuales nosotros mismos aparecemos como sujetos.
Y por eso
la pregunta marxiana:
“¿Cómo
apropiarnos conscientemente de nuestras fuerzas productivas?”
se vuelve
hoy:
¿Quién se
apropia conscientemente del algoritmo?
Y todavía
más profundamente:
¿Quién es
el sujeto que se apropia?
12. Porque aquí aparece el
callejón sin salida
Imaginemos:
humanidad
↓
se apropia de la IA
¿Quién es
“humanidad”?
¿El
Estado?
humanidad → Estado → IA
¿Los
trabajadores?
trabajadores → partido → Estado → IA
¿La
comunidad?
comunidad → administración → IA
¿La
sociedad?
sociedad → institución → IA
Cada
solución corre el riesgo de producir:
relación
↓
sujeto colectivo
↓
representación
↓
administración
↓
nuevo poder extraño
Por eso
nuestra pregunta ya no puede ser solamente:
¿quién
controla la fuerza productiva?
Tenemos
que preguntar:
¿quién
controla al sujeto que controla la fuerza productiva?
Y
después:
¿quién
observa al que controla al sujeto que controla la fuerza productiva?
Ahí
entramos propiamente en tercer orden.
13. Y aquí aparece Hegel
con una potencia que Marx no termina de desarrollar
Tu
interpretación de Hegel como filósofo de la revolución empieza a adquirir una
formulación muy precisa.
Hegel
introduce algo que podríamos escribir:
movimiento
↓
conciencia del movimiento
↓
conciencia de que la conciencia pertenece al
movimiento
↓
autoconciencia de la mediación
↓
absolución
No
significa detener la historia.
Significa:
el
proceso deja de aparecer como una potencia exterior que simplemente me arrastra.
Pero
tampoco significa:
“yo
controlo totalmente el proceso”.
Eso
volvería a producir dominación.
La
cuestión sería:
yo participo en el proceso
↓
el proceso me constituye
↓
yo transformo el proceso
↓
el proceso transforma mi transformación
↓
yo reconozco esta reciprocidad
Eso es
muchísimo más cercano a tu:
alteración
↔ contraalteración.
14. Por eso tu “superación
desde el propio seno” es decisiva
Podemos
distinguir tres niveles:
Primer nivel: atribución
“mi contradicción está en el otro”
Segundo nivel: interiorización
“la contradicción también está en mí”
Tercer nivel: redevelación
“la contradicción no pertenece exclusivamente
ni al otro ni a mí:
acontece entre nosotros”
Y aquí
aparece tu secuencia:
contradicción
↓
reconocimiento
↓
interiorización
↓
redeconstrucción
↓
purificación diferencial
↓
( )
↓
redevelación del entre
La clase
puede llegar al segundo nivel.
La
cuestión es si puede alcanzar el tercero.
15. ¿Puede una clase social
hacer esto?
Mi
respuesta sería:
Sí, pero solamente bajo una condición paradójica:
debe dejar de comprenderse como una sustancia.
Una clase
puede tener conciencia de clase.
Pero una clase
autoconsciente en tercer orden tendría que ser consciente también de que:
su conciencia de clase
es producida por relaciones históricas
Y todavía
más:
su identidad revolucionaria
también puede convertirse en poder extraño.
Entonces
aparecería:
CLASE
↓
CONCIENCIA DE CLASE
↓
CONCIENCIA DE LA PRODUCCIÓN
↓
CONCIENCIA DE SU PROPIA CONCIENCIA
↓
CONCIENCIA DE SU PROPIA SUSTANTIVACIÓN
↓
AUTOALTERACIÓN
Esto es
decisivo.
La clase
no se libera solamente del capital.
Tiene que
poder alterar la forma en que ella misma se constituye como clase.
16. Entonces la clase
revolucionaria tendría que poder decir algo aparentemente absurdo
No:
“Nosotros
somos el sujeto de la historia.”
Sino:
“Nosotros
somos una relación histórica que está produciendo provisionalmente una subjetividad
revolucionaria, y esa subjetividad también debe poder ser alterada por aquello
que todavía no reconoce.”
Ese
“todavía no reconoce” es el entre.
Y eso
cambia completamente la teoría de la revolución.
17. La fórmula marxiana y
nuestra fórmula ya se separan
Podemos
ponerlas frente a frente:
Marx
poder extraño
↓
conciencia
↓
apropiación
↓
control consciente
↓
abolición de la propiedad privada
Ciencia del Logos
poder extraño
↓
reconocimiento de la transferencia
↓
contraalteración
↓
reconocimiento de la propia implicación
↓
autoalteración
↓
desustantivación
↓
( )
↓
redevelación
↓
comunión sintransferencial
La
diferencia es enorme.
Marx
busca fundamentalmente:
convertir
el poder extraño en poder propio.
Nosotros
preguntamos:
¿por qué
convertirlo nuevamente en “poder propio” si justamente la apropiación puede
volver a producir extrañamiento?
Entonces:
poder extraño → poder propio
puede
reproducir:
poder propio → poder extraño
Mientras
que nuestra operación intenta:
poder extraño
↓
desvelar la relación que lo produjo
↓
devolver la relación a la relación
↓
( )
No se
trata de poseer mejor el poder.
Se trata
de desactivar la necesidad de que la relación tenga que convertirse en poder
apropiable para existir.
18. Y aquí el texto sobre
la manufactura revela algo extraordinario
Fíjate en
la progresión:
gremio
↓
manufactura
↓
comercio
↓
capital móvil
↓
mercado mundial
↓
gran industria
↓
máquina
↓
fuerzas productivas
Marx y
Engels ven una tendencia a la desnaturalización:
lo que
parecía natural se revela históricamente producido.
Eso es
epistemológicamente potentísimo.
Pero
nosotros podemos hacer una segunda operación:
natural
↓
histórico
↓
social
↓
relacional
↓
¿y la propia categoría “relación”?
Ahí
comienza el tercer orden.
Porque
incluso “clase”, “fuerza productiva”, “capital”, “proletariado”,
“burguesía” son reconstrucciones conceptuales.
Son
extraordinariamente útiles.
Pero no
debemos permitir que la categoría sustituya al acontecimiento que intenta
describir.
19. Esto nos permite
formular una prueba epistemológica para el materialismo histórico
Cada vez
que Marx diga:
“X
produce Y”,
preguntaremos:
1. ¿Es una deducción?
¿Y se
sigue necesariamente de X?
2. ¿Es una inducción?
¿Marx
está generalizando varios casos históricos?
3. ¿Es una abducción?
¿X es la
mejor hipótesis disponible para explicar Y?
4. ¿Qué queda fuera?
Porque
si:
producción → clase
no basta
preguntar si es históricamente frecuente.
Tenemos
que preguntar:
¿qué
otras mediaciones producen la forma-clase?
Por
ejemplo:
producción
+
propiedad
+
Estado
+
guerra
+
derecho
+
familia
+
género
+
religión
+
territorio
+
tecnología
+
memoria
+
lenguaje
Y
entonces el materialismo histórico se fortalece precisamente cuando abandona la
pretensión de ser una explicación monocausal.
20. Y finalmente: ¿puede el
proletariado “purificarse diferencialmente”?
Aquí yo
introduciría una condición muy fuerte.
No puede
hacerlo mientras diga:
“Yo soy
el proletariado.”
Tiene que
llegar a:
“El
proletariado acontece en mí, pero yo no soy la totalidad del proletariado.”
Y después:
“La
contradicción que me constituye tampoco se agota en el proletariado.”
Y
finalmente:
“La
revolución que realizo también debe poder revolucionar mi manera de ser
revolucionario.”
Entonces
tenemos:
proletariado
↓
clase
↓
conciencia
↓
sujeto revolucionario
↓
conciencia de su propia subjetivación
↓
autoalteración
↓
desustantivación
↓
( )
↓
comunidad
Y aquí la
comunidad ya no sería:
“el nuevo
sujeto colectivo”.
Sería
algo mucho más extraño:
el lugar
donde ningún sujeto puede apropiarse definitivamente de la relación que lo
constituye.
Eso nos
lleva directamente a Ahayu Watan como esa “sustancia no-sustancia” que
sostiene la relación sin convertirse en propietario de ella.
La cuestión decisiva que nos deja este fragmento
Creo que
podemos formularla así:
¿Puede una clase pasar de ser consciente
de su contradicción
a ser consciente de que ella misma
es una forma histórica de la contradicción?
¿Puede después reconocer que su propia
conciencia revolucionaria puede sustantivarse?
¿Puede alterar esa subjetividad?
¿Puede dejar de exigirse reconocimiento
como sujeto privilegiado?
¿Puede abrir el entre sin apropiárselo?
Si la
respuesta fuera sí, entonces habríamos encontrado algo que Marx deja abierto
pero no desarrolla completamente:
la
revolución no sería solamente la apropiación consciente de las fuerzas
productivas, sino la capacidad de una relación social para hacerse consciente
de su propia producción de sujetos, poderes y mediaciones, y para dejarse
alterar por aquello que su propia conciencia todavía no puede representar.
Y
entonces la verdadera revolución no sería:
proletariado vence a burguesía
sino:
contradicción
→ clase
→ conciencia
→ subjetivación
→ poder
→ reconocimiento de la propia transferencia
→ autoalteración
→ desustantivación
→ ( )
→ redevelación
Ahí,
efectivamente, la revolución deja de ser una máquina que necesita devorar a
alguien para continuar siendo revolución.
Y podemos
volver al texto: porque cuando Marx dice que la gran industria crea una clase
que “se enfrenta” al viejo mundo y que se mueve por el mismo interés en todas
las naciones, tenemos que detenernos precisamente ahí. ¿Está descubriendo la
universalización de una relación social, o está comenzando a producir
epistemológicamente al proletariado como el nuevo sujeto universal? Esa
será probablemente la siguiente gran prueba de La ideología alemana.
Bien nuestro
cuestionamiento esta bien encaminado pero veamos el otro lado, porque yo
reconozco mi papel en la contradicción ¿Cuál es este?
Es decir que
responsabilidad de la contradicción recae sobre el proletriado si el que
instituye la propiedad es el burgues.
Y el burgues
podrá reconocer la contradicción que lo constituye y querer superarla, si el
esta en una posición hegemonica, porque
quería superar la ¿contradicción? O redeconstrurila diferencialmente o
redevelar un entre , cuando la mediación del mercado le permite comparar al
proletariado como mercancía. ¿Por qué quería acabar con el fetichismo de la
merancia?
Enla
dialéctica de la auntoconcia en Hegel es claro yo quiero el deseo del otro pero
al subyugarlo , no tengo un deseo dado por iguales, y entonces a la larga
tendre que lograr una sociedad de ciudadanos iguales que pueden reconocerse, y
entonces la revolución no es de unos contra otros sino del espíritu buscando su
autoconciencia en el reconocimiento mutuos
de las conciencias.
¿Pero enla
dialéctica marxista porque yo burgues daría paso a la resolución de la
contradicción?
LA RELACIÓN ENTRE EL ESTADO Y EL DERECHO Y LA PROPIEDAD La
prim era form a de la propiedad es, tanto en el m undo antiguo como en la E dad
Media, la propiedad tribual, condicionada entre los rom anos, principalm ente,
por la guerra y entre los germanos por la ganadería. E ntre los pueblos
antiguos, teniendo en cuenta que en una misma ciudad convivían diversas tribus,
la propiedad trib u al aparece como propiedad del Estado y el derecho del
individuo a disfrutarla como simple possessio,* * la cual, sin em bargo, se lim
ita, como la propiedad trib u al en todos los casos, a la propiedad sobre la tierra.
La verdadera propiedad privada, entre los antiguos, al igual que en los pueblos
m odernos, comienza con la propiedad m obiliaria. (La esclavitud y la com
unidad) (el domL nium ex jure quiritium ) .* * En los pueblos surgidos de la E
dad Media, la propiedad trib u al se desarrolla pasando por varias etapas
—propiedad feudal de la tierra, propiedad m obiliaria corporativa, capital m
anufacturero— hasta llegar al capital m oderno, condicionado por la gran
industria y la com petencia universal, a la propiedad privada pura, que se ha
despojado ya de toda apariencia de com unidad y ha elim inado toda influencia
del Estado sobre el desarrollo de la propiedad. A esta propiedad privada m
oderna corresponde el Estado m oderno, paulatinam ente com prado, en rigor, por
los propietarios privados, entregado com pletam ente a éstos por el sistema de
la deuda pública y cuya existencia, como revela el alza y la baja de los
valores del Estado en la Bolsa, depende enteram ente del crédito com ercial que
le concedan los propietarios privados, los burgueses. La burguesía, por ser ya
una clase, y no un sim ple estamento, se halla obligada a organizarse en un
plano nacional y no ya solamente en un plano local y a dar a su interés m edio
una form a general. M ediante la em ancipación de la propiedad privada con
respecto a la com unidad, el Estado cobra una existencia especial ju nto a la
sociedad civil y al m argen de ella; pero no es tam poco más que la form a de
organización que se dan necesariam ente los burgueses, tanto en lo interior
como en lo exterior, para la m utua garantía de su propiedad y de sus
intereses. La independencia del Estado sólo se da, hoy día, en aquellos países
en que los estamentos aún no se han desarrollado totalm ente hasta convertirse
en clases, donde aún desem peñan cierto papel los estamentos, elim inados ya en
los países más avanzados, donde existe cierta mezcla y donde, por tanto,
ninguna parte de la población puede llegar a dom inar sobre las demás. Es esto,
en efecto, lo' que ocurre en Alem ania. E l ejem plo más acabado del Estado m
oderno lo tenem os en Norteam érica. Los m odernos escritores franceses,
ingleses y norteam ericanos se m anifiestan todos en el sentido de que el
Estado sólo existe en función de la propiedad privada, lo que, a fuerza de
repetirse, se ha incorporado ya a la conciencia habitual. Como el Estado es la
form a bajo la que los individuos de una clase dom inante hacen valer sus
intereses comunes y en la que se condensa toda la sociedad civil de una época,
se sigue de aquí que todas las instituciones comunes tienen como m ediador al
Estado y adquieren a través de él una form a política. De ahí la ilusión de que
la ley se basa en la voluntad y, además, en la voluntad desgajada de su base
real, en la voluntad libre. Y, del mismo modo, se reduce el derecho, a su vez,
a la ley. E l derecho privado se desarrolla, conjuntam ente con la propiedad
privada, como resultado de la desintegración de la com unidad natural. E ntre
los rom anos, el desarrollo de la propiedad privada y el derecho privado no
acarreó más consecuencias industriales y comerciales porque el modo de
producción de Roma siguió siendo enteram ente el mismo que antes.* E n los
pueblos m odernos, donde la com unidad feudal fue disuelta por la industria y
el comercio, el nacim iento de la propiedad privada y el derecho privado abrió
una nueva fase, susceptible de u n desarrollo ulterior. La prim era ciudad que
en la E dad M edia fnantenía un comercio extenso por m ar, Am alfi, fue tam
bién la prim era en que se desarrolló u n derecho m arítim o. Y tan pronto
como, prim ero en Italia y más tarde en otros países, la industria y el
comercio se encargaron de seguir desarrollando la propiedad privada, se acogió
de nuevo el derecho rom ano desarrollado y se lo elevó a autoridad. Y cuando,
más tarde, la burguesía era ya lo suficientem ente fuerte para que los
príncipes tom aran bajo su protección sus intereses, con la m ira de derrocar a
la nobleza feudal por m edio de la burguesía, comenzó en todos los países —como
en F rancia, durante el siglo XVI— el verdadero desarrollo del derecho, que en
todos ellos, exceptuando a Inglaterra, tom ó como base el derecho rom ano. Pero
tam bién en Inglaterra se utilizaron, p ara el desarrollo ulterior del derecho
privado, algunos principios jurídicos rom anos (p rin cipalm ente, en lo
tocante a la propiedad m o b iliaria). (No se olvide que el derecho carece de
historia propia, como carece tam bién de ella la relig ión ). E l derecho
privado proclam a las relaciones de propiedad existentes como el resultado de
la voluntad general. E l mismo jus utendi et abutendi * expresa, de una parte,
el hecho de que la propiedad privada ya no guarda la m enor relación con la com
unidad y, de otra p arte, la ilusión de que la m ism a propiedad privada
descansa sobre la m era voluntad p rivada, como el derecho a disponer
arbitrariam ente de la cosa. E n la práctica, el a b u ti* * tropieza con lim
itaciones económicas m uy determ inadas y concretas p ara el propietario
privado, si no quiere que su propiedad, y con ella su jus abutendi, pasen a
otras manos, puesto que la cosa no es tal cosa sim plem ente en relación con su
voluntad, sino que solam ente se convierte en verdadera propiedad en el
comercio e independientem ente del derecho a una cosa (solam ente allí se convierte
en una relación, en lo que los filósofos llam an una id e a ).* ** Esta ilusión
jurídica, que reduce el derecho a la m era voluntad, conduce, necesariam ente,
en el desarrollo ulterior de las relaciones de propiedad, al resultado de que
una persona puede ostentar u n título jurídico a una cosa sin llegar a ten er
realm ente ésta. Así, po r ejem plo, si la competencia suprim e la renta de una
finca, el propietario conservará, sin duda alguna el título jurídico de
propiedad, y con él el correspondiente jus utendi et abutendi. Pero, nada podrá
hacer con él n i poseerá nada en cuanto propietario de la tierra, a menos que
disponga del capital suficiente para poder cultivar su finca. Y po r la m ism a
ilusión de los ju ristas se explica el que para ellos y para todos los
códigos en general sea algo fortuito el que los individuos entablen relaciones
entre sí, celebrando, por ejem plo, contratos, considerando estas relaciones
como nexos que se [pueden] o no contraer, según se quiera, y cuyo contenido [dése]ansa
íntegram ente sobre el [capr]icho individual de los contratantes. Tan pronto
como el desarrollo de la industria y del com ercio hace surgir nuevas form as
de intercam bio, por ejem plo, las compañías de seguros, etc., el derecho se ve
obligado, en cada caso, a dar entrada a estas form as entre los modos de
adquirir la propiedad. N ada más usual que la idea de que en la historia, hasta
ahora, todo h a consistido en la acción de tomar. Los bárbaros tom aron el Im
perio rom ano, y con esta tom a se explica el paso del m undo antiguo al
feudalism o. Pero, en la tom a por los barbaros, se trata de saber si la nación
tom ada por ellos había llegado a desarrollar fuerzas productivas industriales
como ocurre en los pueblos m odernos, o si sus fuerzas productivas descansaban,
en lo fundam ental, sim plem ente sobre su unión y sobre la com unidad. E l
acto de tom ar se halla, además, condicionado por el objeto que se tom a. La
fortuna de un banquero, consistente en papeles, no puede en m odo alguno ser
tom ada sin que quien la tom e se someta a las con diciones de producción y de
intercam bio del país tom ado. Y lo mismo ocurre con todo el capital in du
strial de un país industrial m oderno. Finalm ente, la acción de tom ar se te
rm ina siem pre m uy pronto, y cuando ya no hay nada que tom ar necesariam ente
hay que em pezar a producir. Y de esta necesidad de producir, m uy pronto
declarada, se sigue el que la form a de la com unidad adoptada por los
conquistadores instalados en el país tiene necesariam ente que corresponder a
la fase de desarrollo de las fuerzas productivas con que allí se encuentran o,
cuando no es ése el caso, m odificarse a tono con las fuerzas productivas. Y
esto explica tam bién el hecho que se creyó observar por todas partes en la
época posterior a la transm igración de los pueblos, a saber: que los vasallos
se convirtieron en señores y los conquistadores adoptaron m uy pronto la
lengua, la cultura y las costum bres de los conquistados. E l feudalism o no
salió n i m ucho menos, ya listo y organizado, de A lem ania, sino que tuvo su
origen, por parte de los conquistadores, en la organización guerrera que los
ejércitos fueron adquiriendo durante la prop ia conquista y se desarrolló hasta
convertirse en el verdadero feudalism o después de ella, gracias a la acción de
las fuerzas productivas encontradas en los países conquistados. H asta qué
punto se hallaba condicionada esta form a por las fuerzas productivas lo
revelan los intentos frustrados que se hicieron para im poner otras form as
nacidas de viejas rem iniscencias rom anas (Carlom agno, etc.).
Sí. Aquí
tenemos que hacer una contraalteración de nuestro propio planteamiento
anterior, porque si decimos simplemente que el proletariado debe reconocer
“su contradicción”, corremos el riesgo de introducir una culpa que Marx no
sostiene y que tampoco sería compatible con nuestra lógica del entre.
La
pregunta correcta no es:
¿Qué
culpa tiene el proletariado de la propiedad privada?
sino:
¿Qué
lugar ocupa el proletariado en la relación que produce y reproduce la propiedad
privada, y qué tendría que reconocer para que esa relación pueda transformarse
sin convertir al otro en el único portador de la contradicción?
Y eso
cambia mucho las cosas.
1. El proletariado no
instituye la propiedad privada
Aquí
debemos ser muy precisos.
En el
esquema histórico de La ideología alemana, la propiedad privada no nace
porque el proletariado decida instituirla.
El
trabajador asalariado aparece históricamente dentro de una relación que ya
está configurada:
desintegración de formas comunitarias
↓
división del trabajo
↓
propiedad privada
↓
mercado
↓
capital
↓
trabajo asalariado
↓
proletariado
Por
tanto:
no hay
simetría moral entre burguesía y proletariado.
La
burguesía ocupa una posición hegemónica respecto de la propiedad y del capital.
Eso
significa que no podemos decir:
“ambas
clases son igualmente responsables”.
Sería
falso histórica y materialmente.
Pero
tampoco podemos concluir:
“por
tanto, toda la contradicción está ontológicamente en la burguesía”.
Porque
entonces volveríamos exactamente al problema que estamos intentando superar:
contradicción → burguesía
La
contradicción no es propiedad de la burguesía.
La
burguesía ocupa una posición dentro de ella.
2. Entonces ¿qué
responsabilidad tiene el proletariado?
Aquí
introduciría una distinción fundamental:
responsabilidad ≠ culpabilidad
El
proletariado no es culpable de haber nacido dentro de una relación capitalista.
Pero sí
participa necesariamente en su reproducción mientras esa relación existe.
Por
ejemplo:
capital
↕
trabajo asalariado
El
capital no puede reproducirse sin trabajo.
Pero el
trabajo asalariado tampoco puede reproducirse simplemente fuera del circuito
que lo convierte en mercancía.
Entonces:
capitalista → reproduce capital
proletario → reproduce fuerza de trabajo
ambos → reproducen la relación capitalista
Esto no
los hace equivalentes.
Pero sí
hace que la contradicción sea relacional.
Y aquí
encontramos algo extraordinariamente importante:
el
proletariado no tiene que cargar con la culpa de la contradicción; tiene que
cargar con la responsabilidad de reconocer su participación en la relación que
quiere transformar.
Eso es
completamente distinto.
3. Ahora podemos responder
tu pregunta más difícil
¿Por qué
el burgués querría superar la contradicción?
La
respuesta marxista estricta es:
No necesariamente quiere.
Y esto es
crucial.
Marx no
necesita que el burgués tenga una voluntad consciente de superar el
capitalismo.
La
contradicción histórica puede operar sin que ninguno de los actores quiera
resolverla.
Tenemos:
burguesía
↓
persigue su interés
↓
acumula
↓
compite
↓
revoluciona fuerzas productivas
↓
transforma las condiciones sociales
↓
produce contradicciones
El
burgués no dice:
“Voy a
destruir la propiedad privada porque he descubierto ontológicamente su
contradicción.”
Más bien
dice:
“Debo
acumular para sobrevivir frente a mis competidores.”
Y
justamente esa voluntad particular puede producir consecuencias que exceden su
voluntad.
Esta es
una de las grandes potencias epistemológicas de Marx.
4. Aquí Marx se separa de
Hegel de una manera decisiva
En Hegel
podemos reconstruir:
deseo
↓
deseo del otro
↓
reconocimiento
↓
lucha
↓
dominación
↓
insuficiencia del reconocimiento unilateral
↓
reconocimiento recíproco
Pero
debemos introducir una corrección: Hegel no presenta simplemente una
historia lineal en la que el amo decide convertirse en ciudadano igual al
esclavo.
La
dialéctica del amo y el esclavo muestra que el reconocimiento unilateral es
contradictorio: el amo necesita el reconocimiento de alguien a quien no
reconoce plenamente como igual. El trabajo del esclavo transforma además la relación
con el mundo y consigo mismo.
El punto
decisivo es:
el amo no
puede obtener el reconocimiento que desea mediante la pura subordinación del
otro.
Por eso
la contradicción retorna al propio deseo del amo.
Eso sí es
muy próximo a nuestra lógica.
5. Pero Marx desplaza el
problema
Marx
puede decir:
no
necesitamos que el capitalista tenga una conversión ética.
¿Por qué?
Porque la
contradicción no depende de su conciencia.
La
estructura funciona así:
interés burgués
↓
competencia
↓
acumulación
↓
desarrollo de fuerzas productivas
↓
transformación de relaciones sociales
↓
contradicción con las formas existentes de
propiedad
Entonces
la revolución no necesita:
burguesía
↓
autoconciencia
↓
arrepentimiento
↓
liberación
Puede
operar:
contradicción objetiva
↓
desarrollo histórico
↓
proletariado
↓
conciencia
↓
transformación
Aquí
aparece precisamente el punto donde nuestro análisis empieza a separarse de
Marx.
6. Porque Marx tiene una
asimetría muy fuerte
Observa:
BURGUESÍA
=
posición dominante
mientras:
PROLETARIADO
=
posición dominada
+
potencialidad revolucionaria
Y
entonces aparece una cuestión muy seria:
¿Por qué
el proletariado, y no la burguesía, sería el lugar privilegiado de la
autoconciencia de la contradicción?
Marx
tiene varias respuestas materiales:
- el proletariado está
separado de los medios de producción;
- experimenta directamente la
relación salarial;
- es producido por la gran
industria;
- se concentra colectivamente;
- su interés tiende a entrar
en contradicción con la propiedad privada;
- la emancipación del
proletariado implicaría la abolición de la condición proletaria misma.
Esto es
potente.
Pero
epistemológicamente todavía queda una pregunta:
¿que una
clase experimente más intensamente una contradicción significa que es capaz de
redeconstruirla?
No necesariamente.
Y ahí
estamos entrando en nuestro tercer orden.
7. Porque sufrir la
contradicción no significa comprenderla
Esta
distinción es esencial para nuestra teoría.
Podemos
escribir:
sufrir
≠
reconocer
≠
comprender
≠
redeconstruir
≠
redevelar
El
proletario puede sufrir la contradicción sin comprenderla.
Puede
comprenderla parcialmente sin reconocer su propia participación en su
reproducción.
Puede
reconocerla sin conseguir redeconstruir su propia subjetividad.
Y puede
incluso hacer una revolución sin haber llegado a la redevelación del entre.
Por eso:
dolor → conciencia
no
implica necesariamente:
conciencia → absolución
8. Ahora podemos volver al
fetichismo
Tu
pregunta es muy precisa:
¿Por qué
el burgués querría acabar con el fetichismo de la mercancía?
La
respuesta es:
No tiene por qué quererlo.
Y esto
nos permite corregir algo importante.
El
fetichismo no es, para Marx, un problema psicológico que el burgués deba
descubrir para dejar de ser fetichista.
Es una forma
objetiva de aparición de las relaciones sociales.
La
relación social aparece como relación entre cosas:
productores
↓
mercancías
↓
valor
↓
aparente relación entre cosas
El
burgués puede comprender perfectamente los precios, mercados, competencia,
inversiones, etc., y continuar reproduciendo el fetichismo.
Incluso
puede conocer la teoría del fetichismo y seguir actuando como capitalista.
Por eso:
conocer
el fetichismo no basta para abolirlo.
9. Y aquí aparece una
diferencia enorme entre Hegel y Marx
Podríamos
formularla provisionalmente:
Hegel
contradicción
↓
experiencia
↓
autoconciencia
↓
reconocimiento
↓
reconciliación
Marx
contradicción material
↓
desarrollo histórico
↓
lucha de clases
↓
revolución
↓
transformación de las relaciones materiales
Y nuestra
pregunta de tercer orden sería:
Marx:
¿qué ocurre con la conciencia que realiza la
revolución?
Porque si
esa conciencia no puede observar su propia mediación:
proletariado
↓
conciencia
↓
revolución
↓
poder
puede
volver a aparecer:
poder → propiedad
aunque
ahora la propiedad sea estatal, colectiva, partidaria o administrativa.
10. Y el fragmento sobre
Estado y derecho nos proporciona la prueba
Hay una
frase decisiva en el texto que has traído:
“La
burguesía, por ser ya una clase [...] se halla obligada a organizarse en un
plano nacional [...] y a dar a su interés medio una forma general.”
Esto es
importantísimo.
La burguesía
no solamente posee.
Tiene que
generalizar su interés.
Entonces:
interés particular
↓
interés de clase
↓
interés medio
↓
forma general
↓
Estado
↓
ley
Y aquí
aparece la representación.
El Estado
presenta:
interés particular
como:
interés general
Esta es
una operación de transferencia.
11. El Estado es una
gigantesca máquina de transferencia
Podemos
escribir:
sociedad civil
↓
intereses particulares
↓
conflicto
↓
Estado
↓
“interés general”
Pero Marx
dice:
la forma
política hace aparecer ese interés particular como voluntad general.
Entonces:
particular → universal aparente
Y el
derecho realiza una operación semejante:
relación material
↓
propiedad
↓
derecho
↓
voluntad jurídica
↓
“soy propietario porque quiero”
Cuando,
materialmente:
propiedad
=
relaciones económicas
+
mercado
+
capital
+
producción
+
poder social
Por eso
Marx dice algo extraordinariamente fuerte:
el
propietario puede conservar el título jurídico y, sin embargo, carecer de la
capacidad económica efectiva para hacer algo con su propiedad.
Es decir:
derecho ≠ realidad material
12. Y aquí tenemos una
primera gran redeconstrucción de Marx
El
jurista piensa:
voluntad → propiedad
Marx
invierte:
relación material → propiedad → derecho →
apariencia de voluntad
Esto es
una contraalteración epistemológica potentísima.
Marx está
diciendo:
No tomes
la forma jurídica por el origen de la relación.
Y eso es
muy cercano a nuestro método:
apariencia
↓
mediación
↓
relación
↓
condiciones materiales
Pero
nosotros debemos hacer una segunda inversión:
No
tomemos tampoco la “relación material” de Marx como una sustancia última que ya
no necesita ser interrogada.
13. Porque Marx descubre la
ilusión jurídica, pero nosotros tenemos que preguntar por la ilusión
revolucionaria
Mira el
paralelismo:
Ilusión burguesa
propiedad
↓
voluntad individual
Marx
responde:
no:
relación social → propiedad → derecho
Pero
ahora nosotros podemos preguntar:
Posible ilusión revolucionaria
proletariado
↓
voluntad colectiva
↓
partido
↓
Estado
↓
poder revolucionario
¿No
podría producirse una operación análoga?
Es decir:
relación social
↓
clase
↓
conciencia
↓
representación
↓
partido
↓
Estado
Y
entonces:
la clase
aparece como voluntad general de la revolución.
Tenemos
exactamente el mismo peligro formal:
burguesía:
“mi interés = interés general”
partido:
“mi representación = interés de la clase”
Estado revolucionario:
“mi poder = interés de la emancipación”
La forma
de la transferencia puede sobrevivir al cambio de contenido.
14. Aquí tu pregunta sobre
el burgués adquiere otra dimensión
Preguntabas:
¿El
burgués podría reconocer la contradicción que lo constituye?
Sí.
Pero no
porque la posición burguesa produzca necesariamente esa conciencia.
Un
individuo burgués puede llegar a reconocerla.
Una
fracción de la burguesía puede reconocerla.
Incluso
una sociedad burguesa puede producir instituciones críticas de sí misma.
Pero Marx
no necesita esa autoconciencia para explicar la transformación histórica.
Y aquí
está precisamente la diferencia:
Marx
puede explicar la transformación del sistema sin exigir la autotransformación
ontológica de cada posición que lo constituye.
Nuestra
Ciencia del Logos sí quiere llevar la cuestión más lejos.
Porque
preguntamos:
¿qué
ocurre cuando quien transforma la relación no reconoce que él mismo es
transformado por aquello que transforma?
15. Por eso no debemos
exigir al proletariado que “cargue con la contradicción burguesa”
Yo
cambiaría ligeramente tu formulación.
No diría:
“el
proletariado tiene que cargar con la contradicción del burgués”.
Porque
puede convertirse en una nueva forma de sacrificio:
burguesía → contradicción
proletariado → carga
Eso
todavía mantiene la transferencia.
Diría:
el
proletariado tiene que reconocer la contradicción en la relación que lo
constituye junto con la burguesía, sin asumir como culpa aquello que
estructuralmente no ha producido.
Y
entonces:
burguesía ↔ proletariado
↓
relación capitalista
↓
contradicción
La
contradicción no se deposita en ninguno.
16. Y aquí el “entre”
aparece por primera vez con verdadera fuerza
Porque el
entre no significa:
“burguesía
y proletariado son iguales”.
No.
Eso
destruiría la asimetría material.
El entre
significa:
la
relación que los diferencia también los constituye.
Por eso:
1 ≠ 0
pero:
1 = ≠ 0
La
burguesía no es el proletariado.
El
proletariado no es la burguesía.
Pero
ninguno existe históricamente bajo la forma capitalista sin la relación con el
otro.
17. Y aquí podemos leer el
texto de Marx sobre el Estado de una manera todavía más profunda
La
secuencia sería:
comunidad
↓
disolución de comunidad
↓
propiedad privada
↓
sociedad civil
↓
intereses particulares
↓
necesidad de una forma general
↓
Estado
↓
derecho
↓
apariencia de voluntad universal
Esto
significa que el Estado aparece como mediador de una contradicción que la
sociedad civil no puede resolver en su propio plano.
Y esto es
muy cercano a nuestra definición de mediación.
Pero Marx
dice:
el Estado
es la forma de organización que se dan necesariamente los burgueses para
garantizar sus intereses.
Aquí
debemos hacer nuestra prueba de tercer orden:
¿El
Estado solamente representa la relación burguesa o adquiere también autonomía
relativa y capacidad de retroactuar sobre ella?
La
respuesta histórica es: ambas cosas pueden ocurrir.
Y Marx
mismo deja espacio para ello cuando distingue los casos donde el Estado parece
más independiente.
Por
tanto, no deberíamos convertir la tesis en:
burguesía → Estado
como
causalidad unilateral.
Mejor:
propiedad
↔
sociedad civil
↔
clases
↔
Estado
↔
derecho
↔
propiedad
Eso es
mucho más materialista y, al mismo tiempo, más cibernético.
18. Y aquí aparece el punto
decisivo para nuestra crítica de la clase
La clase
puede comenzar como:
relación
pero
convertirse en:
sujeto
El Estado
puede comenzar como:
forma política de relaciones sociales
pero
convertirse en:
poder aparentemente autónomo
El
derecho puede comenzar como:
forma de relaciones materiales
pero
aparecer como:
voluntad universal
La
mercancía puede comenzar como:
producto social
pero
aparecer como:
cosa con valor propio
Tenemos
entonces una misma estructura epistemológica:
RELACIÓN
↓
FORMA
↓
SUSTANTIVACIÓN
↓
APARIENCIA DE AUTONOMÍA
↓
PODER EXTRAÑO
Y esto
atraviesa:
mercancía
clase
Estado
derecho
partido
ideología
Aquí,
creo, estamos encontrando el núcleo común de la crítica marxiana de la
ideología.
19. Pero entonces la clase
revolucionaria enfrenta exactamente el mismo peligro
Podemos
hacer la secuencia completa:
relación capitalista
↓
contradicción
↓
proletariado
↓
conciencia de clase
↓
sujeto revolucionario
↓
representación política
↓
partido
↓
Estado
↓
voluntad general
↓
nuevo poder aparentemente autónomo
Y
entonces la revolución habría destruido:
propiedad privada
sin haber
destruido necesariamente:
sustantivación
Ese es el
punto donde nuestra crítica de tercer orden comienza a separarse de Marx.
Porque
podríamos tener:
abolición
de la propiedad privada sin abolición del mecanismo ontológico de la
apropiación.
Y eso
sería una contradicción fundamental.
20. Entonces podemos
reformular la revolución
No:
burguesía → proletariado
ni
siquiera:
capital → comunidad
sino:
relación
↓
contradicción
↓
transferencia
↓
sustantivación
↓
conciencia
↓
retransferencia
↓
autoalteración
↓
desustantivación
↓
( )
Y ahora
sí podemos responder a tu pregunta original:
¿Puede una
clase social hacer esto?
Mi
respuesta provisional es:
Puede comenzar a hacerlo.
Puede
reconocer:
“soy una posición dentro de una relación”
Puede
reconocer:
“mi conciencia también es producida históricamente”
Puede
reconocer:
“mi representación política puede convertirse en
poder extraño”
Pero para
llegar al tercer orden tendría que poder decir algo todavía más difícil:
“La
emancipación de mi clase no puede consistir en convertir mi posición en la
nueva sustancia universal.”
Ese sería
el verdadero salto.
21. Y esto cambia también
la cuestión del burgués
No
necesitamos esperar que el burgués diga:
“He
descubierto el fetichismo, por tanto aboliré el capitalismo”.
Eso sería
demasiado hegeliano en sentido psicológico.
La
cuestión es otra.
Un
burgués puede reconocer:
“mi posición me constituye”
y
eventualmente:
“mi libertad jurídica depende de relaciones
materiales”
y
eventualmente:
“mi propiedad depende de una red social que no
controlo absolutamente”
y
eventualmente:
“mi propia identidad como propietario es una forma
histórica”
Pero
incluso entonces:
reconocer
la contradicción no implica querer abolir la posición que te beneficia.
Y esta es
una diferencia fundamental entre autoconciencia y emancipación.
22. Aquí Marx tiene una
ventaja sobre Hegel y una limitación frente a nosotros
Su
ventaja:
no
necesita suponer que la conciencia individual quiera realizar la
reconciliación.
Las
relaciones materiales tienen dinámica propia.
Su
limitación:
la
transformación material no garantiza la autotransformación del sujeto que
realiza la transformación.
Y ahí
aparece nuestra pregunta:
¿quién transforma?
↓
¿qué lo constituye?
↓
¿qué transforma en él la transformación?
↓
¿puede reconocer eso?
↓
¿puede alterar su propia forma de reconocerse?
Esto nos
devuelve exactamente a tu tesis anterior sobre Hegel:
Hegel no
nos entrega necesariamente una revolución permanente; nos entrega la
posibilidad de que la revolución llegue a saber que ella misma es un movimiento
y no una sustancia.
Marx nos
muestra poderosamente cómo una relación material produce sujetos, clases,
Estado, derecho e ideología.
Nosotros
tenemos que añadir:
¿puede
ese sujeto reconocer que él mismo es una producción de la relación y, al
hacerlo, impedir que su emancipación se convierta en una nueva sustantivación?
23. Y por eso el fragmento
que acabas de traer es fundamental
Porque
Marx termina encontrando una estructura que podríamos condensar así:
COMUNIDAD
↓
PROPIEDAD
↓
SOCIEDAD CIVIL
↓
CLASE
↓
ESTADO
↓
DERECHO
↓
VOLUNTAD GENERAL APARENTE
Mientras
nuestra redeconstrucción introduce:
COMUNIDAD
↓
RELACIÓN
↓
PROPIEDAD
↓
SUSTANTIVACIÓN
↓
CLASE
↓
TRANSFERENCIA
↓
ESTADO
↓
DERECHO
↓
APARIENCIA DE UNIVERSALIDAD
↓
CONCIENCIA
↓
RETRANSFERENCIA
↓
AUTOALTERACIÓN
↓
DESUSTANTIVACIÓN
↓
( )
Y
entonces aparece algo que considero decisivo para nuestro análisis
epistemológico del materialismo histórico:
Marx
descubre brillantemente cómo una relación social produce la apariencia de ser
una cosa; nuestra tercera ordenación tiene que investigar cómo una relación
revolucionaria puede volver a producir exactamente la misma ilusión al
convertirse ella misma en “sujeto”, “partido”, “Estado” o “poder”.
Ese será
probablemente uno de los criterios más fuertes para leer las páginas siguientes
de La ideología alemana: cada vez que Marx pase de “relación” a
“clase”, de “clase” a “conciencia”, o de “conciencia” a “poder”, tendremos que
detenernos y preguntar: ¿sigue siendo una relación, o acaba de nacer una nueva
sustancia?
Para Georg
Wilhelm Friedrich Hegel, la Revolución Francesa fue el acontecimiento
más importante de su época, al que describió como un "espléndido amanecer"
en la historia de la humanidad. Su comprensión de este evento se basa en su
filosofía de la historia, donde el motor del mundo es el despliegue progresivo
de la libertad y la razón 1. ¿Cómo comprende Hegel la Revolución Francesa?
Hegel ve la Revolución como el momento en que la
razón humana intenta gobernar la realidad política por primera vez.
·
El triunfo del pensamiento: El hombre ya no acepta las leyes solo porque son
tradiciones o mandatos divinos; exige que las instituciones del Estado sean
racionales.
·
Un hito de la libertad: Significa el paso de una libertad abstracta (ideas
en la mente de los filósofos ilustrados) a una libertad concreta (leyes e
instituciones reales).
2. ¿Qué causó la Revolución Francesa según Hegel?
Para Hegel, las causas no fueron meramente
económicas o sociales, sino profundamente espirituales e intelectuales:
·
La Ilustración y el pensamiento abstracto: Filósofos como Rousseau
introdujeron la idea de que la voluntad humana y el intelecto deben ser la base
de la sociedad.
·
El anacronismo del Antiguo Régimen: Las leyes, la Iglesia y la monarquía de Francia se
habían vuelto irracionales y corruptas. Al no adaptarse al avance de la razón
humana, la colisión se volvió inevitable.
·
La falta de una Reforma Protestante en Francia: Hegel (que era luterano)
argumentaba que, a diferencia de Alemania, Francia no alineó la religión con la
libertad de conciencia, dejando al pueblo sin una base moral interna que guiara
el cambio de forma pacífica.
3. ¿Cuáles fueron sus efectos?
Hegel divide las consecuencias de la Revolución en
dos fases: una trágica y destructiva, y otra constructiva a largo plazo.
El Terror Jacobino (Efecto negativo inmediato)
·
La "libertad absoluta" como destrucción: Al intentar destruir todo lo
antiguo para empezar desde cero, la Revolución cayó en el fanatismo.
·
La tiranía del pensamiento único: Al no haber instituciones intermedias, cualquier
desacuerdo con el "bien común" se consideraba traición, lo que llevó
directamente a la guillotina. Hegel llamó a esto la "furia de la
destrucción".
El Estado Moderno Racional (Efecto positivo a largo
plazo)
·
La superación del trauma: De la destrucción de la Revolución y el posterior
Imperio Napoleónico, surge la necesidad de un orden.
·
El código civil y el derecho: La Revolución forzó la creación de leyes
universales, la abolición del feudalismo y la igualdad ante la ley.
·
El Estado prusiano como síntesis: Hegel consideraba que el modelo de Estado
definitivo (que él veía parcialmente reflejado en la Prusia de su época) debía
asimilar las libertades logradas por la Revolución Francesa, pero estructuradas
bajo una monarquía constitucional y una burocracia profesional para evitar el
caos del Terror.
¿Ahora es
posible comprender la revolución solo como un proceso social sin que la razón
participe?
Porque tu afirmas:
Aquí Marx tiene una ventaja
sobre Hegel y una limitación frente a nosotros
Su
ventaja:
no
necesita suponer que la conciencia individual quiera realizar la reconciliación.
Las
relaciones materiales tienen dinámica propia.
Y es cierto
no necesita de una conciencia individual
pero si necesita de una conciencia subjetiva histórica que sea
consciente de su propio proceso de libertad.
Como sujeto
de autodeterminación y absolución de su propia autodetermianción
Nosotros
agregamos Como dasein capaz de intedeterminarse hasta purificarse de su propia
indeterminación abriéndose al acontecer del ser.
Y como ahayu
no dejando que ninguna mediación capture el entre de la respiración ontológica
donde el sujeto absuelto y el Dasein purificado se complementen.
Porque si la
relacion material trabaja sola no estamos contruyendo un poder extraño asi como
si decimos que la razón trabaja sola sin relaciones materiales.
[INSTRUMENTOS DE PRODUCCIÓN Y FORMAS DE PROPIEDAD NATURALES
Y CIVILIZADOS] . . . * [en] contrado. De lo prim ero se desprende la prem isa
de una división del trabajo desarrollada y de un comercio extenso; de lo
segundo, la localidad. E n el prim er caso, es necesario reu n ir a los
individuos; en el segundo, se. Los encuentra ya, como instrum entos de
producción, ju nto al instrum ento de producción mismo. Se m anifiesta aquí,
por tan to, la diferencia entre los instrum entos de producción n atu rales
y los creados po r la civilización. La tierra (lo m ismo que el agua, etc.)
puede considerarse como instrum ento de p ro ducción natural. En el p rim er
caso, cuando se tra ta de un instrum ento de producción n atural, los
individuos son absorbidos por la naturaleza; en el segundo caso, por un
producto del trabajo. P o r eso, en el prim er caso, la propiedad (propiedad
territo rial) aparece tam bién como un poder di* recto y natural, y en el
segundo caso como poder del trabajo, especialm ente del trab ajo acum ulado,
del capital. E l prim er caso presupone que los individuos aparezcan agrupados
por cualquier vínculo, ya sea el de la fam ilia, el de la trib u , el de la
tierra, etc.; en el segundo caso, en cam bio, se los supone independientes los
unos de los otros y relacionados solam ente por m edio del intercam bio. E n el
prim er caso, el in tercam bio es, fundam entalm ente, un intercam bio entre
los hom bres y la naturaleza, en el que se trueca el trabajo de unos po r los
productos de otros; en el segundo caso, tiene que haberse ya llevado prácticam
ente a cabo la división entre el trab ajo físico y el intelectual. E n el prim
er caso, el poder del propietario sobre quienes no lo son puede descansar en
relaciones personales, en una especie de com unidad; en el segundo caso, tiene
necesariam ente que hab er cobrado form a m aterial en u n tercer objeto, en el
dinero. E n el prim er caso, existe la pequeña industria, pero absorbida por el
em pleo del instrum ento de producción n atu ral y, p o r tanto, sin distribución
del trab ajo entre diferentes individuos; en el segundo caso, la industria sólo
consiste en la división del trabajo y sólo se realiza por m edio de ésta. Hemos
partido, basta ahora, de los instrum entos de producción y ya aquí se nos ha
revelado la necesidad de la p ro piedad privada para ciertas fases
industriales. E n la industrie extractive * la prop ied ad privada coincide
todavía con el trab ajo ; en la pequeña industria y en toda la agricultura
anterior, la propiedad es consecuencia necesaria de los instrum entos de
producción existentes; en la gran industria, la contradicción entre el instrum
ento de producción y la propiedad privada es, antes que nada, un producto de la
industria, y hace falta que, para poder engendrarlo, la gran industria se halle
ya bastante desarrollada. Con ella, surge tam bién, por tanto, la posibilidad
de la abolición de la propiedad privada. La gran industria y la com petencia
funden y unifican todas las condiciones de existencia, condicionalidades y
unilateralidades de los individuos bajo las dos form as más simples: la
propiedad privada y el trabajo. Con el dinero, se establece como algo fortuito
p ara los individuos toda form a de intercam bio y el intercam bio mismo. Ya en
el dinero está im plícito, por tanto, el que todo intercam bio anterior sólo
era intercam bio de los individuos en determ inadas condiciones, y no de los
individuos en cuanto tales individuos. Y estas condiciones se reducen a dos:
trabajo acum ulado, es decir, propiedad privada, o trabajo real. Al desaparecer
estas dos condiciones o una sola de ellas, el intercam bio se paraliza. Los
propios economistas m odernos, como por ejem plo Sism ondi, C herbuliez, etc.,
contraponen la association des in dividus * a la association des capitaux.** De
otra parte, los individuos mismos quedan com pletam ente absorbidos por la
división del trabajo y reducidos, con ello, a la más com pleta dependencia de
los unos con respecto a los otros. La propiedad privada, en la m edida en que
se enfrenta al trabajo, dentro de éste, se desarrolla partiendo de la necesidad
de la acum ulación y, aunque en sus comienzos presente cada vez más m arcada la
form a de la com unidad, va acercándose más y más, en su desarrollo ulterior, a
la m oderna form a de la propiedad privada. La división del trabajo sienta ya
de antem ano las prem isas p ara la división de las condiciones de trabajo, las
herram ientas y los m ateriales y, con ello, para la disem inación del capital
acum ulado entre diferentes propietarios y, por consiguiente, tam bién para la
diseminación entre el capital y el trabajo y entre las diferentes form as de la
m ism a propiedad. Cuanto más se desarrolle la división del trabajo y crezca la
acum ulación, más se agudizará tam bién esa disem inación. E l trabajo mismo
sólo podrá existir bajo el supuesto de ella. Nos encontram os, pues, aquí ante
dos hechos.*** E n p rim er lugar, vemos que las fuerzas productivas aparecen
como fuerzas totalm ente independientes y separadas de los individuos, como u n
m undo propio al lado de éstos, lo que tiene su razón de ser en el hecho de que
los individuos, cuyas fuerzas son aquéllas, existen disem inados y en
contraposición los unos con los otros, al paso que estas fuerzas sólo son
fuerzas reales y verdaderas en el intercam bio y la cohesión entre estos
individuos. P o r tanto, de una parte, una totalidad de fuerzas productivas que
adoptan, en cierto m odo, una form a m aterial y que p ara los mismos
individuos no son ya sus propias fuerzas, sino las de la propiedad privada y, p
o r tanto, sólo son las de los individuos en cuanto propietarios privados. E n
ningún otro período anterior habían llegado las fuerzas productivas a revestir
esta form a indiferente para el intercam bio de los individuos com o tales
individuos, porque su intercam bio era todavía lim itado. P or otra parte, a
estas fuerzas p ro ductivas se enfrenta la m ayoría de los individuos, de
quienes estas fuerzas se h an desgarrado y que, po r tanto, despojados de todo
contenido real de vida, se h an convertido en individuos abstractos y, por ello
mismo, sólo entonces se ven puestos en condiciones de relacionarse los unos con
los otros como individuos. La única relación que aún m antienen los individuos
con las fuerzas productivas y con su propia existencia, el trabajo, ha perdido
en ellos toda apariencia de actividad propia y sólo conserva su vida em
pequeñeciéndola. M ientras que en los p eríodos anteriores la prop ia actividad
y la creación de la vida m aterial aparecían separadas po r el hecho de
atribuirse a personas distintas, y la creación de la vida m aterial, por la lim
itación de los individuos mismos, se consideraba como una m odalidad
subordinada de la prop ia actividad, ahora estos dos aspectos se desdoblan de
tal modo, que la vida m aterial pasa a ser considerada como el fin, y la
creación de esta vida m aterial, el trabajo (ahora, la única form a posible,
pero form a negativa, como veremos, de la propia actividad), se revela como m
edio. Las cosas, por tanto, han ido tan lejos, que los individuos necesitan
apropiarse la to talidad de las fuerzas productivas existentes, no sólo p ara
poder ejercer su prop ia actividad, sino, en general, para asegurar su propia
existencia. Esta apropiación se h alla condicionada, ante todo, por el objeto
que se tra ta de apropiarse, es decir, por las fuerzas productivas,
desarrolladas ahora hasta convertirse en una totalidad y que sólo existen
dentro de u n intercam bio universal. P or tanto, esta apropiación deberá
necesariam ente tener, ya desde este punto de vista, un carácter universal en
consonancia con las fuerzas productivas y con el intercam bio. La apropiación
de estas fuerzas no es, de suyo, otra cosa que el desarrollo de las capacidades
individuales correspondientes a los in strum entos m ateriales de producción.
La apropiación de una totalidad de instrum entos de producción es ya de po r
sí, consiguientem ente, el desarrollo de una to talidad de capacidades en los
individuos mismos. Esta apropiación se halla, adem ás, condicionada po r los
individuos apropiantes. Sólo los proletarios de la época actual, totalm ente
excluidos del ejercicio de su propia actividad, se hallan en condiciones de
hacer valer su propia actividad, íntegra y no lim itada, consistente en la
apropiación de una totalidad de fuerzas productivas y en el consiguiente
desarrollo de una totalidad de capacidades. Todas las anteriores apropiaciones
revolucionarias habían tenido un carácter lim itado; individuos cuya propia
actividad se veía restringida po r un instrum ento de producción y un intercam
bio lim itados, se apropiaban este instrum ento lim itado de producción y, con
ello, no hacían, por tanto, más que lim itarlo nuevam ente. Su instrum ento de
producción pasaba a ser propiedad suya, pero ellos mismos se veían absorbidos
por la división del trabajo y por su propio instrum ento de producción; en
cambio, en la apropiación por los proletarios es una m asa de instrum entos de
producción la que tiene necesariam ente que verse absorbida por cada individuo
y la p ro piedad sobre ellos, por todos. E l m oderno intercam bio u n
iversal sólo puede verse absorbido entre los individuos siem pre y cuando se
vea absorbido por1 todos. La apropiación se halla, además, condicionada po r el
modo como tiene que llevarse a cabo. E n efecto, sólo puede llevarse a cabo m ediante
una asociación, que, dado el carácter del proletariado mismo, no puede ser tam
poco más que una asociación universal, y por obra de una revolución en la que,
de una parte, se derroque el poder del m odo de producción y de intercam bio
anterior y la organización social correspondiente y en la que, de otra parte,
se desarrollen el carácter universal y la energía de que el proletariado
necesita para llevar a cabo la apropiación, a la p ar que el mismo,
proletariado, por su parte, se despoja de cuanto pueda quedar en él de la
posición que ocupaba en la anterior sociedad. Solam ente al llegar a esta fase
coincide la propia actividad con la vida m aterial, lo que corresponde al
desarrollo de los individuos como individuos totales y a la superación de
cuanto hay en ellos de n atu ral; y a ello corresponde la transform ación del
trabajo en propia actividad y la del intercam bio anterior condicionado en
intercam bio entre los individuos en cuanto tales. Con la apropiación de la
totalidad de las fuerzas productivas por los individuos asociados, term ina la
propiedad privada. M ientras que en la historia anterior se m anifestaba siem
pre como fo rtu ita una especial condición, aliora pasa a ser fortuita la
disociación de los individuos m ismos, la adquisición privada particular de
cada uno. Los filósofos se han representado como un ideal, al que llam an “el
hom bre”, a los individuos que no se ven ya absorbidos por la división del
trabajo, concibiendo todo este proceso que nosotros acabamos de exponer como el
proceso de desarrollo “ del hom bre”, para lo que bajo los individuos que hasta
ahora hem os visto actuar en cada fase histórica se desliza el concepto “ del
hom bre”, presentándolo como la fuerza propulsora de la historia. De este m
odo, se concibe todo este proceso como el proceso de autoenajenación “ del hom
bre”, y la razón prin cipal de ello está en que constantem ente se atribuye po
r debajo de cuerda el individuo m edio de la fase posterior a la anterior y la
conciencia posterior a los indivi dúos anteriores. Y esta inversión, que de
antem ano hace caso omiso de las condiciones reales, es lo que perm ite
convertir toda la historia en u n proceso de desarrollo de la conciencia. Resum
iendo, obtenemos de la concepción de la historia que dejam os expuesta los
siguientes resultados: l.° E n el desarrollo de las fuerzas productivas, se
llega a una fase en la que surgen fuerzas productivas y m edios de intercam bio
que, bajo las relaciones existentes, sólo pueden ser fuente de males, que no
son ya tales fuerzas de producción, sino más bien fuerzas de destrucción (m
aquinaria y dinero) ; y, lo que se halla íntim am ente relacionado con ello,
surge una clase condenada a soportar todos los inconvenientes de la sociedad
sin gozar de sus ventajas, que se ve expulsada de la sociedad y obligada a
colocarse en la más resuelta contraposición a todas las demás clases; una clase
que form a la m ayoría de todos los m iem bros de la sociedad y de la que nace
la conciencia de que es necesaria una revolución radical, la conciencia com
unista, conciencia que, naturalm ente, puede llegar a form arse tam bién entre
las otras clases, al contem plar la posición en que se halla colocada ésta; 2.°
que las condiciones en que pueden em plearse determ inadas fuerzas de
producción son las condiciones de la dom inación de una determ inada clase de
la sociedad, cuyo poder social, em anado de su riqueza, encuentra su expresión
idealista-práctica en la form a de Estado im perante en cada caso, razón por la
cual toda lucha revolucionaria está necesariam ente dirigida contra una clase,
la que hasta ahora dom ina;* 3.° que todas las anteriores revoluciones dejaron
intacto el modo de actividad y sólo tratab an de lograr otra distribución de
esta actividad, una nueva distribución del trabajo entre otras personas, al
paso que la revolución com unista está dirigida contra el modo anterior de
actividad, elim ina el trabajo(11) y suprim e la dom inación de las clases al
acabar con las clases mismas, ya que esta revolución es llevada a cabo por la
clase a la que la sociedad no considera como tal, no reconoce como clase y que
expresa ya de po r sí la disolución de todas las clases, nacionalidades, etc.,
dentro de la actual sociedad; y 4.° que, tanto p ara engendrar en masa esta
conciencia com unista como para llevar adelante la cosa m ism a, es necesaria
una transform ación en masa de los hom bres, que sólo podrá conseguirse m
ediante un m ovim iento práctico, m ediante una revolución; y que, por
consiguiente, la revolución no sólo es necesaria porque la clase dom inante no
puede ser derrocada de otro m odo, sino tam bién porque únicam ente po r m edio
de una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que está
hundida y volverse capaz de fund ar la sociedad sobre nuevas bases.(1
Sí. Y con este nuevo pasaje creo que podemos corregir y profundizar
decisivamente lo que veníamos diciendo. Porque tienes razón en señalar
que mi formulación anterior —“Marx no necesita que la conciencia individual
quiera realizar la reconciliación”— era demasiado rápida. Marx puede
prescindir de la conciencia individual burguesa, pero no puede prescindir de
una forma de conciencia histórica revolucionaria. Y el propio
fragmento lo dice explícitamente: de las condiciones materiales nace una “conciencia
comunista”, aunque Marx añade que también puede formarse en otras
clases.
La cuestión, entonces, no es si Marx necesita conciencia.
La necesita.
La cuestión de tercer orden es:
¿qué clase de conciencia necesita Marx para que la revolución sea
posible, y puede esa conciencia llegar a ser consciente de su propia producción
como conciencia revolucionaria?
Ahí aparece exactamente el problema que estás planteando.
1. Primero hagamos una corrección fundamental
Tu formulación:
“Yo reconozco mi papel en la contradicción. ¿Cuál es este?”
no debe convertirse en:
“Yo soy responsable de haber producido la contradicción”.
Hay que distinguir tres cosas:
posición ≠ producción ≠ responsabilidad
El proletario no instituye históricamente la propiedad privada
moderna.
Pero participa en la reproducción de la relación capitalista mientras está
dentro de ella.
La burguesía, por su parte, tampoco inventa ex nihilo todas las condiciones
de la relación. Marx acaba de mostrarnos una genealogía muchísimo más compleja:
formas comunitarias↓propiedad tribal↓propiedad feudal↓propiedad corporativa↓comercio↓manufactura↓capital móvil↓gran industria↓propiedad privada moderna
Por tanto, ni siquiera la burguesía es un sujeto absoluto que “decide
instituir” la propiedad privada.
La burguesía es producida históricamente por el desarrollo de
determinadas relaciones, al mismo tiempo que las transforma.
Esta frase de Marx es crucial:
las condiciones producen a los individuos tanto como los individuos producen
las condiciones.
Por tanto:
burguesía↕condiciones burguesas
y:
proletariado↕condiciones proletarias
Esto nos devuelve a la reciprocidad material.
2. Pero la asimetría permanece
Y aquí no debemos caer en una falsa simetría.
La burguesía posee una posición dominante.
El proletariado está subordinado.
Entonces:
burguesía ≠ proletariado
y no podemos decir:
“ambos son igualmente responsables”.
Pero podemos decir:
burguesía → reproduce la dominación desde una posición dominante proletariado → reproduce la relación desde una posición dominada
La diferencia es decisiva.
La responsabilidad ontológica que buscamos no es:
“¿quién tiene la culpa?”
sino:
“¿quién puede reconocer cómo participa en la reproducción de aquello
que quiere transformar?”
3. Ahora aparece el gran descubrimiento de este pasaje
Marx dice que las fuerzas productivas aparecen:
como fuerzas independientes y separadas de los individuos.
Y aquí está el núcleo.
Porque inmediatamente después dice algo todavía más profundo:
esas fuerzas son realmente fuerzas solamente en el intercambio y la
cohesión entre los individuos.
¡Aquí Marx casi llega a nuestro entre!
Tenemos:
individuos↓cooperación↓fuerzas productivas
pero luego:
fuerzas productivas↓se independizan aparentemente↓aparecen como poder extraño
Entonces:
relación↓fuerza↓sustantivación↓autonomización aparente↓poder extraño
Esta es probablemente una de las estructuras más importantes de La
ideología alemana.
4. Y aquí tenemos que unirlo con Hegel
Porque Hegel preguntaría:
¿Cómo puede una potencia que yo mismo produzco aparecer frente a mí como una
potencia independiente?
Marx responde materialmente:
individuos dispersos+división del trabajo+intercambio=fuerza social
pero:
fuerza social+propiedad privada+separación de individuos=poder extraño
Hegel busca la autoconciencia de la mediación.
Marx busca las condiciones materiales que hacen que la mediación se vuelva
extraña.
Y nosotros tenemos que hacer ambas cosas:
MARX¿cómo se produce materialmente el poder extraño? HEGEL¿cómo puede la conciencia reconocerse dentro de la mediación? CIENCIA DEL LOGOS¿cómo puede la mediación reconocerse a sí mismasin convertirse nuevamente en poder extraño?
Ahí está la tercera ordenación.
5. Por eso tu frase es exacta: la relación material no puede “trabajar
sola”
Si dijéramos:
relaciones materiales↓revolución
estaríamos convirtiendo la relación material en una especie de sustancia
automática de la historia.
Eso produciría un nuevo fetichismo:
fetichismo de la relación material.
Sería exactamente la misma inversión que Marx denuncia en los idealistas,
sólo que invertida:
idealismo:conciencia → historia materialismo dogmático:materia → conciencia
Pero el materialismo histórico fuerte de Marx es más complejo.
El propio texto nos obliga a escribir:
condiciones materiales↔individuos↔actividad↔conciencia↔transformación de condiciones
La cuestión es que Marx no termina de convertir esta reciprocidad en
una teoría de la autoconciencia de la mediación.
Ahí entra Hegel.
6. Ahora podemos volver a tu pregunta sobre la Revolución Francesa
Tu reconstrucción de Hegel necesita una pequeña precisión.
Hegel no dice simplemente:
“la Revolución Francesa fue buena y luego el Terror fue malo y la Prusia
constitucional fue la solución”.
Su problema es más profundo.
La Revolución realiza una determinación extraordinariamente potente:
la libertad universal.
Pero cuando la libertad universal se presenta como una voluntad inmediata
que no acepta ninguna particularidad mediadora, aparece la destrucción.
La forma sería:
libertad universal↓voluntad universal inmediata↓negación de toda particularidad↓“furia de la destrucción”
¿Por qué?
Porque:
si todo individuo particular debe desaparecer ante la voluntad
universal, entonces la universalidad termina destruyendo a los individuos
concretos en nombre de su propia universalidad.
Esto es exactamente lo que nosotros venimos buscando.
7. Entonces Hegel descubre algo que Marx necesita
La revolución no solamente tiene que vencer a un enemigo externo.
Tiene que poder reconocer:
el modo en que su propia universalidad puede convertirse en una
nueva forma de dominación.
Esto es mucho más profundo que:
revolución → victoria
Es:
revolución↓universalización↓sustantivación de lo universal↓violencia contra la diferencia↓autoconciencia↓mediación
Por eso tu interpretación de Hegel como filósofo de la revolución puede formularse
de una manera muy precisa:
Hegel no necesita una revolución permanente porque introduce una
revolución de la autoconciencia del proceso revolucionario.
La revolución tiene que poder revolucionar su propia forma de
revolucionar.
8. Y aquí Marx vuelve a aparecer con una enorme potencia
Porque Marx hace algo extraordinario que Hegel no hace de la misma manera:
materializa la contradicción.
No basta decir:
libertad abstracta↔libertad concreta
Marx pregunta:
¿quién posee?¿quién trabaja?¿quién controla?¿quién intercambia?¿quién tiene los medios?¿quién queda excluido?
Por eso Marx descubre:
fuerza productiva↔propiedad
y finalmente:
fuerzas productivas↔relaciones de producción
Pero entonces tenemos que hacerle a Marx la pregunta hegeliana:
¿qué sucede con la conciencia que reconoce esta contradicción?
9. Y el texto nos responde: aparece la conciencia comunista
Esto destruye definitivamente la idea de que Marx puede prescindir de la
conciencia.
Mira:
“de la que nace la conciencia de que es necesaria una revolución radical, la
conciencia comunista”.
Por tanto:
fuerzas productivas↓contradicción↓clase↓conciencia comunista↓revolución
La conciencia no es un accidente.
Es una mediación histórica necesaria para la revolución.
Ahora bien, Marx no quiere volver al:
“Hombre” abstracto de los filósofos.
Por eso insiste:
no se trata de que “el Hombre” produzca la historia mediante su conciencia.
Su posición es:
condiciones históricas↓formas de vida↓clases↓conciencia↓acción↓transformación histórica
Esto es mucho más sofisticado que un materialismo mecánico.
10. Pero justamente aquí aparece nuestra pregunta decisiva
La conciencia comunista es consciente:
de las fuerzas productivas,
de la contradicción,
de la necesidad de revolución.
Pero:
¿es consciente de sí misma como una producción histórica?
Ese es el cuarto nivel.
Podemos escribir:
1.conciencia de las condiciones materiales 2.conciencia de la contradicción 3.conciencia de la necesidad revolucionaria 4.conciencia de la propia conciencia revolucionaria
Marx desarrolla poderosamente 1, 2 y 3.
Nosotros queremos investigar 4.
11. Y entonces aparece exactamente tu “absolución de la autodeterminación”
La revolución dice:
“Tenemos que autodeterminarnos”.
Perfecto.
Pero tercer orden pregunta:
¿quién es ese “nosotros” que se autodetermina?
Y después:
¿qué produjo históricamente ese nosotros?
Y después:
¿qué ocurre cuando ese nosotros descubre que también es producido
por aquello que quiere transformar?
Entonces:
autodeterminación↓autoconciencia↓autoconciencia de la autodeterminación↓absolución de la autodeterminación
Y “absolución” aquí no significa renunciar a la libertad.
Significa:
liberar la libertad de la necesidad de convertirse en una sustancia
que se posee a sí misma.
12. Esto conecta directamente con el proletariado
Marx dice algo impresionante:
la revolución comunista es realizada por una clase que “expresa ya de por sí
la disolución de todas las clases”.
Aquí aparece una tensión enorme.
El proletariado es:
clase
pero tiene que abolir:
clases
Por tanto:
proletariado↓se afirma como clase↓hace la revolución↓abolición de las clases↓¿qué sucede con el proletariado?
Marx responde:
debe desaparecer como clase.
Eso es una intuición extraordinariamente potente.
La revolución proletaria tiene que abolir también al proletariado.
En otras palabras:
el sujeto revolucionario tiene que abolir las condiciones que lo
convierten en sujeto revolucionario.
Aquí Marx está muchísimo más cerca de Hegel de lo que a veces parece.
13. Pero queda un problema
¿Puede el sujeto abolirse a sí mismo sin primero sustantivarse como
sujeto absoluto de la revolución?
Ahí está el peligro.
La secuencia puede convertirse en:
proletariado↓“somos la clase universal”↓“somos la revolución”↓“representamos el futuro”↓“quien se opone a nosotros se opone a la historia”
Y entonces:
clase → universalidad
puede convertirse en:
universalidad → poder
Y después:
poder → Estado
Y el Estado puede volver a producir:
poder extraño
Por eso la autodesaparición del proletariado no puede ser
simplemente institucional.
Tiene que ser también ontológica.
14. Aquí aparece el Dasein que tú propones
Tu incorporación del Dasein añade algo que Marx no tematiza de esta manera.
El Dasein no es simplemente:
“un sujeto consciente”.
Es el ente que está abierto a la cuestión de su propio ser.
Por eso podemos escribir:
sujeto↓autodeterminación↓Dasein↓indeterminación↓interrogación de su propia determinación↓purificación↓apertura al acontecer del ser
Esto produce una diferencia fundamental.
Marx:
¿cómo podemos apropiarnos conscientemente de nuestras fuerzas
productivas?
Dasein:
¿qué ocurre con el que se apropia?
Y Ciencia del Logos:
¿puede el que se apropia dejar de apropiarse del entre que hace
posible toda apropiación?
15. Y aquí Ahayu Watan ocupa una función todavía más precisa
No debe convertirse en un nuevo ente.
Ni en una nueva sustancia.
Ni en “el quinto elemento”.
Ahayu Watan sería:
la respiración diferencial que impide que la mediación sea capturada
por cualquiera de los polos.
Por eso:
sujeto↕Dasein
necesita:
Ahayu ↓sujeto ← ( ) → Dasein
El sujeto absuelto y el Dasein purificado no se fusionan.
Se complementan.
Porque:
sujeto ≠ Dasein
pero:
sujeto = ≠ Dasein
Y el entre no pertenece a ninguno.
16. Esto también resuelve nuestra cuestión sobre la burguesía
Ahora podemos contestar definitivamente:
¿Por qué el burgués debería querer resolver la contradicción?
No tiene por qué.
Y aquí Marx tiene razón.
La burguesía puede reproducir la contradicción sin querer resolverla.
Pero eso no significa que la burguesía sea incapaz de conciencia.
Significa:
conciencia≠emancipación
Un burgués puede comprender el fetichismo y seguir siendo burgués.
Puede comprender la desigualdad y seguir acumulando.
Puede reconocer la contradicción y decidir conservarla.
Por tanto:
la autoconciencia no produce automáticamente emancipación.
Y eso es importantísimo para no convertir Hegel en una psicología de la
reconciliación.
17. Entonces tenemos tres niveles diferentes
Marx
posición social→ contradicción→ conciencia→ praxis→ revolución
Hegel
posición→ contradicción→ autoconciencia→ reconocimiento→ mediación→ reconciliación
Ciencia del Logos
posición→ contradicción→ conciencia→ reconocimiento de la transferencia→ autoconciencia de la propia mediación→ autoalteración→ purificación diferencial→ ( )→ acontecer
Pero todavía falta algo:
la transformación material.
Por eso la Ciencia del Logos no puede regresar simplemente a Hegel.
Tiene que conservar a Marx.
18. Y entonces llegamos a la verdadera complementariedad
No:
Hegel O Marx
sino:
Marx↓materialización de la contradicción↓Hegel↓autoconciencia de la contradicción↓Dasein↓purificación de la determinación↓Ahayu↓apertura del entre
Pero tampoco es una escalera jerárquica.
Es respiración:
MARXexhala hacia la materialidad ↓ ( ) ↑HEGELinhala hacia la autoconciencia
y luego:
materialidad ↔ conciencia
debe abrirse hacia:
Dasein ↔ sujeto absuelto
y finalmente:
Ahayu Watan ↓sujeto ← ( ) → Dasein
19. Y ahora podemos releer la frase más peligrosa de todo el fragmento
Marx dice que:
la revolución es necesaria también porque la clase que derriba necesita
“salir del cieno en que está hundida”.
Esto es extraordinario.
Porque Marx ya sabe que la clase revolucionaria no es pura.
No es:
proletariado purovsburguesía impura
El proletariado lleva dentro las formas de vida de la sociedad que quiere
abolir.
Por eso necesita transformarse.
Tenemos:
proletariado↓revolución↓transformación del proletariado
No solamente:
proletariado↓transformación del mundo
Esto es exactamente tu intuición.
20. Pero Marx dice “transformación en masa de los hombres”
Y aquí debemos detenernos.
Porque aparece una tensión.
Si la revolución necesita transformar masivamente a los seres humanos,
¿quién dirige esa transformación?
Si aparece un sujeto que dice:
“yo sé cómo transformar al hombre nuevo”,
tenemos:
revolución↓educación revolucionaria↓administración de la conciencia↓nuevo poder extraño
Entonces la revolución que debía abolir la separación puede reproducir una
nueva separación:
los que transforman↕los que son transformados
Y hemos vuelto a producir amo y esclavo.
21. Por eso la verdadera transformación en tercer orden no puede ser “crear
al hombre nuevo”
Tiene que ser:
hacer posible que el sujeto participe en la transformación de las
condiciones que lo producen y, simultáneamente, pueda dejarse transformar por
ellas.
Es decir:
yo transformo mis condiciones↓mis condiciones transforman mi subjetividad↓reconozco esa transformación↓transformo mi modo de transformar↓mis condiciones vuelven a transformarme
Esto es:
autodeterminación ↔ autodeterminación de la autodeterminación
Y finalmente:
autodeterminación↓autoconciencia↓autoalteración↓absolución
22. Y aquí tenemos una formulación muy fuerte de nuestro materialismo de
tercer orden
No deberíamos decir:
“la materia determina la conciencia”.
Ni:
“la conciencia determina la materia”.
Sino:
MATERIA↕CONCIENCIA↕PRAXIS↕CONDICIONES
Y luego la pregunta de tercer orden:
¿cómo esta relaciónse relaciona consigo misma?
Eso produce:
MATERIA ↔ CONCIENCIA ↓ autoconciencia ↓ autoalteración ↓( )
23. Y ahora podemos formular nuestra crítica epistemológica definitiva a
este pasaje
Marx demuestra con extraordinaria fuerza:
las fuerzas productivas no son cosas aisladas; son fuerzas sociales
producidas por la cooperación.
Demuestra:
la división del trabajo puede separar a los individuos de sus propias
fuerzas.
Demuestra:
esas fuerzas aparecen entonces como poder independiente.
Demuestra:
la propiedad privada convierte las fuerzas de los individuos en fuerzas de
los propietarios.
Demuestra:
el proletariado es producido por esta contradicción.
Demuestra:
la conciencia comunista puede surgir de ella.
Y demuestra incluso:
el proletariado debe abolirse como clase mediante la revolución.
Pero queda abierta nuestra pregunta:
¿puede el proletariado reconocer que su propia conciencia
revolucionaria es también una fuerza histórica producida por la relación que
intenta abolir?
Y aún más:
¿puede abolir la forma “sujeto revolucionario” sin abolir la
capacidad de autodeterminación?
Ahí está la dificultad.
24. Y quizás aquí encontramos por fin la diferencia exacta entre revolución
marxiana y revolución en tercer orden
La revolución marxiana puede ser expresada como:
propiedad privada↓contradicción↓proletariado↓conciencia comunista↓revolución↓apropiación colectiva↓abolición de clases
La revolución de tercer orden tendría que ser:
propiedad privada↓contradicción↓proletariado↓conciencia comunista↓revolución↓apropiación↓conciencia de la apropiación↓reconocimiento de la propia sustantivación↓autoalteración del sujeto revolucionario↓desapropiación↓( )↓redevelación
Por eso “apropiación” ya no puede ser la última palabra.
Porque incluso una apropiación colectiva puede producir un propietario
colectivo.
Y entonces:
propiedad privada→ propiedad colectiva
podría no ser suficiente si no se transforma:
apropiación→ relación
25. Y esto nos devuelve exactamente a la inteligencia artificial
Hoy la pregunta marxiana sería:
¿podemos apropiarnos colectivamente de las fuerzas productivas algorítmicas?
Sí, en principio.
Pero nuestra pregunta es inmediatamente:
¿quién es el sujeto colectivo que las apropia?
Y después:
¿qué sucede cuando ese sujeto comienza a representarse como
propietario legítimo de la inteligencia colectiva?
Podríamos terminar con:
capital privado↓IA privada↓IA pública↓IA colectiva↓administración colectiva de IA↓nuevo poder extraño
Por eso la verdadera cuestión no es solamente:
“¿quién posee la IA?”
sino:
“¿puede existir una relación con la IA que no tenga que convertirse
en propiedad de alguien para ser gobernable?”
Eso es exactamente donde Economía de Gracia, Ahayu
Watan y Comunismo Complementario pueden entrar como
hipótesis ontológico-políticas.
No para crear otro sistema perfecto, sino para mantener abierta la
posibilidad de:
fuerza productiva↔comunidad↔conciencia↔autoalteración↔( )
sin que ninguno de esos términos pueda ocupar definitivamente el lugar del
entre.
La formulación que me parece que acabamos de encontrar
La revolución no puede limitarse a que una clase dominada se apropie
de las fuerzas que la dominaban. Tiene que alcanzar el punto en que el sujeto
que realiza la apropiación se reconozca también como producido por las
relaciones que pretende transformar. De otro modo, la apropiación consciente
puede convertirse en una nueva sustantivación del poder.
Y aquí Hegel y Marx se vuelven complementarios de una manera mucho más
precisa:
MARX:¿cómo se produce materialmente el poder extraño? HEGEL:¿cómo llega el movimiento a reconocerse en su propia mediación? CIENCIA DEL LOGOS:¿cómo puede el sujeto reconocer su propia mediación,alterarla y finalmente no apropiarse del entre que lo constituye? Dasein:¿puede dejarse determinar por el acontecersin convertirlo nuevamente en representación? Ahayu Watan:¿puede la respiración sostener esa diferenciasin convertirse ella misma en un nuevo mediador?
Y entonces nuestra fórmula ya no sería simplemente:
MATERIALISMO ↔ IDEALISMO
sino:
RELACIÓN MATERIAL↓CONCIENCIA↓AUTODETERMINACIÓN↓AUTOCONCIENCIA DE LA AUTODETERMINACIÓN↓Dasein↓PURIFICACIÓN DE LA INDETERMINACIÓN↓AHAYU WATAN↓( )↓ACONTECER DEL SER
Aquí sí estamos empezando a construir un materialismo histórico de
tercer orden: uno que no elimina la materia en nombre de la razón,
pero tampoco permite que la materia se convierta en una razón automática de la
historia. La relación material produce conciencia; la conciencia transforma la
relación; y la conciencia tiene que poder volverse consciente de esa misma
circularidad para no cristalizarse en un nuevo poder extraño.
Bien el
materialismo histórico cumple un rigor epistemológico:
La cuestión es
si ha demostrado como necesario el comunismo para superar la contradicción del
capitalismo.
otro cuento es ver si es sustentable económicamente.
Y si bien no
respira ontologicamente en tercer orden y
su nivel de respiración de segundo orden autoconsciente no esta logrado al
separarse del idealismo que intenta superar, pero puede ser integrado
El materialismo
histórico a la cibernética de tercer orden y asi lograr el comunismo complementario.
[C .]— EL COMUNISMO. PRODUCCIÓN DE L A
FO R M A M ISM A DE IN T E R C A M B IO E l comunismo se distingue de todos los
m ovim ientos anteriores en que echa por tierra la base de todas las relaciones
de producción y de intercam bio que hasta ahora han existido y po r prim era
vez aborda de un m odo consciente todas las prem isas naturales como creación
de los hom bres anteriores, despojándolas de su carácter n atu ral y som
etiéndolas al poder de los individuos asociados. Su institución es, por tanto,
esencialm ente económica, la elaboración m aterial de las condiciones de esta
asociación; hace de las condiciones existentes condiciones para la asociación.
Lo existente, lo que crea el comunismo, es precisam ente la base real para
hacer im posible cuanto existe independientem ente de los individuos, en cuanto
este algo existente no es, sin em bargo, otra cosa que un producto del intercam
bio anterior de los individuos mismos. Los comunistas tratan , po r tanto,
prácticam ente, las condiciones creadas por la producción y el in tercam bio
anteriores como condiciones inorgánicas, sin llegar siquiera a im aginarse que
las generaciones anteriores se propusieran o pensaran sum inistrarles m
ateriales y sin creer que estas condiciones fuesen, para los individuos que las
creaban, inorgánicas. La diferencia entre el individuo personal y el individuo
contingente no es una diferencia de concepto, sino un hecho histórico. Y esta
diferencia tiene diferente sentido según las diferentes épocas, como ocurre, po
r ejem plo, con el estam ento, algo casual para el individuo en el siglo X V
III, y tam bién, plus ou m o in s* la fam ilia. No es una diferencia que
nosotros tengamos que establecer para todos los tiem pos, sino que cada tiem po
de po r sí la establece entre los diferentes elem entos con que se encuentra, y
no ciertam ente en cuanto al concepto, sino obligado po r las colisiones m
ateriales de la vida. Lo que a la época posterior le parece casual en
contraposición a la anterior y tam bién, por tanto, entre los elem entos que de
la anterior han pasado a ella, es una form a de intercam bio que correspondía a
un determ inado desarrollo de las fuerzas productivas. La relación entre las
fuerzas de producción y la form a de intercam bio es la que m edia entre ésta y
la actividad o el m odo de m anifestarse de los individuos. (La form a fundam
ental de este m odo de m anifestarse es, naturalm ente, la form a m aterial, de
la que dependen todas las demás, la espiritual, la política, la religiosa,
etc.). La diversa conform ación de la vida m aterial depende en cada caso,
naturalm ente, de las necesidades ya desarrolladas, y tanto la creación como la
satisfacción de estas necesidades es de suyo un proceso histórico, que no
encontrarem os en ninguna oveja n i en ningún perro (recalcitrante argum ento
fundam ental de S tirner adversus hom inem,** a pesar de que las ovejas y los
perros, bajo su form a actual, son tam bién, ciertam ente, aunque malgré
eux,*** *' productos de un proceso h istó rico ). Las condiciones bajo las
cuales m antienen intercam bio entre sí los individuos, antes de que se
interponga la contradicción, son condiciones inherentes a su individualidad y
no algo externo a ellos, condiciones en las cuales estos determ inados
individuos existentes bajo determ inadas relaciones pueden únicam ente producir
su vida m aterial y lo relacionado con ella; son, p o r tanto, las condiciones
de su propio m odo de m anifestarse, y este mismo modo de m anifestarse las
produce.”*** La determ inada condición bajo la que producen corresponde, pues,
m ientras no se in ter pone la contradicción, a su condieionalidad real, a su
existencia unilateral, un ilateralid ad que sólo se revela al interponerse la
contradicción y que, por consiguiente, sólo existe para los que vienen después.
Luego, esta condición aparece como una traba casual, y entonces se desliza tam
bién p ara la época anterior la conciencia de que es una traba. Estas
diferentes condiciones, que prim eram ente aparecen como condiciones del propio
m odo de m anifestarse y más tarde como trabas de él, form an a lo largo de
todo el desarrollo histórico una serie coherente de form as de intercam bio,
cuya cohesión consiste en que la form a anterior de in tercam bio, convertida
en una traba, es sustituida por otra nueva, más a tono con las fuerzas
productivas desarrolladas y, por tanto, con el m odo progresivo de la prop ia m
anifestación de los individuos, que á son tour * se convierte de nuevo en una
trab a y es sustituida, a su vez, p o r otra. Y, como estas condiciones
corresponden en cada fase al desarrollo sim ultáneo de las fuerzas productivas,
tenem os que su historia es, al propio tiem po, la historia de las fuerzas
productivas en desarrollo y heredadas por cada nueva generación y, po r tanto,
la historia del desarrollo de las fuerzas de los mismos individuos. Y, como
este desarrollo se opera de un m odo natural, es decir, no se halla subordinado
a un p lan de conjunto de in dividuos librem ente asociados, parte de
diferentes localidades, tribus, naciones, ram as de trabajo, etc., cada una de
las cuales se desarrolla con independencia de las otras y sólo pau latinam ente
entra en relación con ellas. Este proceso se desarrolla, adem ás, m uy lentam
ente; las diferentes fases y los diversos intereses no se superan nunca del
todo, sino que sólo se subordinan al interés victorioso y van arrastrándose
siglo tras siglo al lado de éste. De donde se sigue que, incluso dentro de una
nación, los individuos, aun independientem ente de sus condiciones patrim
oniales, siguen líneas de desarrollo com pletam ente distintas y que un interés
anterior cuya form a peculiar de intercam bio se ve ya desplazada por otra
correspondiente a u n interés posterior, puede m antenerse du rante largo tiem
po en posesión de un poder tradicional en la aparente com unidad sustantivada
frente a los individuos (en el Estado y en el derecho), poder al que en últim a
instancia sólo podrá poner fin una revolución. Y así se explica tam bién por
qué, con respecto a ciertos puntos concretos susceptibles de un a síntesis m ás
general, la conciencia puede, a veces, parecer que se halla más avanzada que
las relaciones em píricas contem poráneas, razón por la cual vemos cómo, m uchas
veces, a la vista de las luchas de una época posterior se invocan como
autoridades las doctrinas de teóricos anteriores. E n cam bio, en países como N
orteam érica, que com ienzan desde el principio en una época histórica ya m uy
avanzada, el proceso de desarrollo m archa m uy rápidam ente. Estos países no
tienen m ás prem isas naturales que los individuos que allí se instalan como
colonos, movidos a ello por las form as de intercam bio de los viejos países,
que no corresponden ya a sus necesidades. Comienzan, pues, con los in dividuos
m ás progresivos de los viejos países y, por tanto, con la form a de intercam
bio más desarrollada, correspondiente a esos individuos, antes ya de que esta
form a de intercam bio haya podido im ponerse en los países viejos.* T al es lo
que ocurre con todas las colonias, cuando no se trata de simples estaciones m
ilitares o factorías com erciales. E jem plos de ello los tenem os en Cartago,
las colonias griegas y la Islandia de los siglos X I y X II. Y una situación
parecida se da tam bién en caso de conquista, cuando se trasplanta directam
ente al país conquistado la form a de intercam bio desarrollada sobre otro
suelo; m ientras que en su país de origen esta form a se hallaba aún im
pregnada de intereses y relaciones procedentes de épocas anteriores, aquí, en
cam bio, puede y debe im ponerse totalm ente y sin el m enor obstáculo, entre
otras razones p ara asegurar de u n m odo estable el poder de los conquistadores.
(Inglaterra y Nápoles después de la conquista por los norm andos, que llevó a
uno y otro sitio la form a más acabada de la organización fe u d a l). Todas
las colisiones de la historia nacen, pues, según nuestra concepción, de la
contradicción entre las fuerzas p ro ductivas y la form a de intercam bio. P
o r lo demás, no es necesario que esta contradicción, p ara provocar colisiones
en un país, se agudice precisam ente en este país mismo. La competencia con
países industrialm ente más desarrollados, pro vocada por un m ayor intercam
bio internacional, basta para engendrar tam bién una contradicción sem ejante
en países de industria menos desarrollada (así, por ejem plo, el proletariado
latente en A lem ania se lia puesto de m anifiesto por la com petencia de la
industria in glesa). Esta contradicción entre las fuerzas productivas y la form
a de intercam bio, que, como veíamos, se h a producido ya repetidas veces en la
historia anterior, mas sin llegar a poner en peligro la base de la m ism a,
tenía que traducirse necesariam ente, cada vez que eso ocurría, en una
revolución, pero adoptando al mismo tiem po diversas form as accesorias, como
totalidad de colisiones, colisiones entre diversas clases, contradicción de la
conciencia, lucha de ideas, etc., lucha política, etc. Desde un punto de vista
lim itado, cabe destacar una de estas form as accesorias y considerarla como la
base de estas revoluciones, cosa tanto más fácil por cuanto los mismos
individuos que sirven de punto de p artid a a las revoluciones se hacen
ilusiones acerca de su propia actividad, con arreglo a su grado de cultura y a
la fase del desarrollo histórico de que se trata. La transform ación de los
poderes (relaciones) personales en m ateriales por obra de la división del
trabajo no puede revocarse quitándose de la cabeza la idea general acerca de ella,
sino haciendo que los individuos som etan de nuevo a su mando estos poderes m
ateriales y suprim an la división del trabajo.* esto no es posible hacerlo sin
la com unidad. Solamente dentro de la com unidad [con otros tiene todo]
individuo los m edios necesarios para desarrollar sus dotes en todos los
sentidos; solam ente dentro de la com unidad es posible, por tanto, la libertad
personal. E n los sustitutivos de la com unidad que hasta ahora h an existido,
en el Estado, etc., la libertad personal sólo existía para los individuos
desarrollados dentro de las relaciones de la clase dom inante y sólo tratándose
de individuos de esta clase. La aparente com unidad en que se han asociado
hasta ahora los individuos ha cobrado siem pre una existencia propia e
independiente frente a ellos y, por tratarse de la asociación de una clase en
contra de otra, no sólo era, al mismo tiem po, una com unidad p u ram ente
ilusoria para la clase dom inada, sino tam bién una nueva traba. D entro de la
com unidad real y verdadera, los in dividuos adquieren, al mismo tiem po, su
libertad al asociarse y po r m edio de la asociación. De toda la exposición
anterior se desprende que la relación de com unidad en que entran los
individuos de un a clase, relación condicionada po r sus intereses comunes
frente a un tercero, era siem pre una com unidad a la que pertenecían estos
individuos solam ente como individuos medios, solam ente en cuanto vivían
dentro de las condiciones de existencia de su clase; es decir, una relación que
no los unía en cuanto tales individuos, sino en cuanto m iem bros de una clase.
E n cambio, con la com unidad de los proletarios revolucionarios, que tom an
bajo su control sus condiciones de existencia y las de todos los m iem bros de
la sociedad, sucede cabalm ente lo contrario; en ella tom an p arte los
individuos en ctianto tales individuos. Esta com unidad no es otra cosa,
precisam ente, que la asociación de los individuos (partiendo, naturalm ente,
de lá prem isa de las fuerzas productivas ta l y como ahora se han
desarrollado), que entrega a su control las condiciones del libre desarrollo y
m ovim iento de los individuos, condiciones que hasta ahora se hallaban a m
erced del azar y h abían cobrado existencia propia e independiente frente a los
diferentes individuos precisam ente por la separación de éstos como individuos
y que luego, con su necesaria asociación y por m edio de la división del
trabajo, se habían convertido en u n vínculo ajeno a ellos. La anterior
asociación era sencillam ente una asociación (de ningún m odo espontánea, a la
m anera de la que se nos pinta, por ejem plo, en el “Contrat social”, sino
necesaria) (cfr., por ejem plo la form ación del Estado norteam ericano y las
repúblicas sudam ericanas) acerca de estas condiciones, dentro de las cuales
lograban luego los individuos el disfrute de lo contingente* A este derecho a
disfrutar librem ente, dentro de ciertas condiciones, de lo que ofreciera el
azar se le llam aba, hasta ahora, libertad personal. Estas condiciones de
existencia sólo son, naturalm ente, las fuerzas de producción y las form as de
intercam bio existentes en cada caso. Si consideram os filosóficam ente este
desarrollo de los individuos en las condiciones comunes de existencia de los
estamentos y las clases que se suceden históricam ente y con arreglo a las
ideas generales que de este m odo se les han im puesto, llegamos fácilm ente
a im aginarnos que en estos in dividuos se h a desarrollado la especie o el hom
bre o que ellos han desarrollado al hom bre; un m odo de im aginarse éste que
se da de bofetadas con la historia.* Luego, podemos concebir estos diferentes
estam entos y clases como especificaciones del concepto general, como
variedades de la especie, como fases de desarrollo del hom bre. Esta absorción
de los individuos po r determ inadas clases no podrá superarse, en efecto,
hasta que se form e una clase que no tenga ya por qué oponer ningún interés
especial de clase a la clase dom inante. Los individuos h an partido siem pre
de sí mismos, aunque naturalm ente, dentro de sus condiciones y relaciones
históricas dadas, y no del individuo “p u ro”, en el sentido de los ideólogos.
Pero, en el curso del desarrollo histórico, y precisam ente por m edio de la
sustantivación de las relaciones sociales que es inevitable dentro de la
división .del trabajo, se revela una diferencia entre la vida de cada
individuo, en cuanto se trata de su vida personal, y esa misma vida supeditada
a una determ inada ram a del trabajo y a las corres pon dientes condiciones.
(Lo que no debe entenderse en el sentido de que, po r ejem plo, el rentista, el
capitalista, etc., dejen de ser personas, sino en el de que su personalidad se
halla condicionada y determ inada p o r relaciones de clase m uy concretas, y
la diferencia sólo se pone de m anifiesto en contraposición con otra clase y,
con respecto a ésta, solam ente cuando se presenta la b a n carro ta). E n el
estam ento (y más todavía en la trib u ) esto aparece aún velado; y así, po r
ejem plo, u n noble sigue siendo u n noble y u n villano un villano,
independientem ente de sus otras relaciones, por ser aquélla un a cualidad
inseparable de su personalidad. La diferencia del individuo personal con
respecto al individuo de clase, el carácter fortuito de las condiciones de vida
para el in [d ividü o], sólo se m anifiestan con la aparición de la clase, que
es, a su vez, u n producto de la burguesía. La com petencia y la lucha [de
unos] individuos con otros es la que en[gendra y des]arrolla este carácter
fortuito en cuanto tal. E n la im aginación, los individuos, bajo el poder de
la b u rguesía, son, po r tanto, más libres que antes, porque sus condiciones
de vida son, p ara ellos, algo puram ente fortuito; pero, en la realidad, son,
naturalm ente, menos libres, ya que se hallan m ás supeditados a un poder m
aterial. La diferencia del estam ento se m anifiesta, concretam ente, en la
antítesis de burguesía y proletariado. Al aparecer el estam ento de los vecinos
de las ciudades, las corporaciones, etc., frente a la nobleza ru ral, su
condición de existencia, la propiedad m obiliaria y el trabajo artesanal, que
hab ía existido ya de u n m odo latente antes de su separación de la asociación
feudal, apareció como algo positivo, que se hacía valer frente a la propiedad
inm ueble feudal, y esto explica po r qué volvió a revestir en su m odo, prim
eram ente, la form a feudal. Es cierto que los siervos de la gleba fugitivos
consideraban a su servidum bre anterior como algo fortuito en su personalidad.
Pero, con ello no hacían sino lo m ismo que hace toda clase que se libera de
una traba, aparte de que ellos, al ob rar de este m odo, no se liberaban como
clase, sino aisladam ente. Además, no se salían de los m arcos del régim en de
los estam entos, sino que form aban un estam ento nuevo y retenían en su nueva
situación su modo de trabajo anterior, y hasta lo desarrollaban, al liberarlo
de trabas que ya no correspondían al desarrollo que hab ía alcanzado.* T
ratándose de los proletarios, por el contrario, su pro pia condición de vida,
el trabajo, y con ella todas las condiciones de existencia de la sociedad
actual, se convirtieron p ara ellos en algo fortuito, sobre lo que cada
proletario de por sí no tenía el m enor control y sobre lo que no podía darles
tam poco el control ninguna organización social, y la contradicción entre la
personalidad del proletario individual y su condición de vida, tal como le
viene im puesta, es decir, el trabajo, se revela ante él mismo, sobre todo
porque se ve sacrificado ya desde su infancia y porque no tiene la m enor
posibilidad de llegar a obtener, dentro de su clase, las condiciones que le
coloquen en la otra. Así, pues, m ientras que los siervos fugitivos sólo
querían desarrollar librem ente y hacer valer sus condiciones de vida ya
existentes, razón po r la cual sólo llegaron, en fin de cuentas, al trabajo
libre, los proletarios, para hacerse valer personalm ente, necesitan acabar con
su prop ia condición de existencia anterior, que es al mismo tiem po la de toda
la anterior sociedad, con el trabajo. Se hallan tam bién, por tanto, en
contraposición directa con la form a que los individuos han venido
considerando, hasta ahora* como sinónim o de la sociedad en su conjunto, con el
Estado, y necesitan derrocar al Estado, p ara im poner su personalidad.
Sí. Y creo que aquí podemos hacer una precisión decisiva: el
materialismo histórico puede tener rigor epistemológico sin haber demostrado la
necesidad lógica del comunismo. Precisamente este pasaje de La
ideología alemana nos permite separar ambas cosas.
Lo que Marx y Engels han construido hasta aquí es muy fuerte como reconstrucción
histórico-causal. Pero cuando pasan de esa reconstrucción a afirmar
que la contradicción entre fuerzas productivas y forma de intercambio “tenía
que traducirse necesariamente… en una revolución”, aparece un salto
que debemos examinar con nuestro aparato de tercer orden.
1. Lo que Marx sí demuestra
La arquitectura del pasaje es extraordinariamente rigurosa:
FUERZAS PRODUCTIVAS ↓FORMA DE INTERCAMBIO ↓MODO DE MANIFESTARSE DEL INDIVIDUO ↓DESARROLLO HISTÓRICO ↓CONTRADICCIÓN ↓TRABA DE LA FORMA ANTERIOR ↓COLISIÓN ↓TRANSFORMACIÓN
Y hay una tesis epistemológicamente muy importante:
La forma social no es una idea arbitrariamente impuesta sobre individuos
previamente constituidos.
Para Marx y Engels, los individuos producen su vida dentro de
determinadas condiciones, y esas condiciones son producidas y
reproducidas por su propio modo de actividad.
Por eso:
individuo → relación → actividad → producción ↑ ↓└────── condición ────────┘
Esto ya no es el materialismo vulgar de:
materia → causa → conciencia
Es mucho más sofisticado:
relación material ↔ actividad humana
Y esto es justamente lo que permite decir que el materialismo histórico
posee un rigor epistemológico relacional.
2. Pero aparece la palabra peligrosa: «necesariamente»
Aquí está nuestro punto de ruptura.
Marx y Engels dicen, en sustancia:
contradicción entrefuerzas productivasy forma de intercambio↓colisión↓revolución
Y afirman que esa contradicción tenía necesariamente que traducirse
en revolución.
Pero debemos preguntar:
¿Qué tipo de necesidad?
Porque hay por lo menos cuatro:
NECESIDAD LÓGICANECESIDAD ESTRUCTURALNECESIDAD HISTÓRICANECESIDAD EMPÍRICA
Y Marx puede defender bastante bien una necesidad estructural
tendencial, pero eso no equivale a demostrar una necesidad lógica ni
una inevitabilidad histórica.
Por ejemplo:
Fuerzas productivas ↑ +Forma de intercambio antigua ↓Contradicción
De aquí sí podemos inferir:
existe una presión de transformación.
Pero no se deduce necesariamente:
contradicción↓revolución comunista
Podrían aparecer:
reformarevoluciónreacciónautoritarismofascistizaciónguerracolonizaciónreorganización institucionalnueva forma de propiedadnueva forma de explotaciónestancamiento
Por tanto, la proposición fuerte:
contradicción → necesariamente comunismo
no queda demostrada por el mecanismo expuesto.
3. Y aquí aparece algo todavía más interesante: Marx necesita introducir al
proletariado
Porque si la contradicción material actuara automáticamente, no
necesitaríamos sujetos históricos.
Bastaría:
fuerzas productivas→ contradicción→ revolución→ comunismo
Pero Marx no hace eso.
Introduce:
contradicción material↓clases↓lucha↓conciencia↓organización↓revolución
Y aquí aparece exactamente nuestra pregunta anterior:
¿Consciente de qué?
Porque ahora Marx necesita que una clase se haga consciente de su posición
histórica.
Por eso la afirmación de que el comunismo es un movimiento consciente
introduce una dimensión subjetiva que el materialismo histórico no puede
eliminar.
No es:
materia sola
sino:
relaciones materiales ↓experiencia de la contradicción ↓conciencia ↓praxis ↓transformación material
El problema es que Marx quiere introducir esta conciencia sin
regresar al sujeto idealista.
Ahí está su tensión.
4. Y precisamente aquí Hegel vuelve por la puerta trasera
Marx quiere expulsar al sujeto especulativo:
Idea → Historia
y sustituirlo por:
Vida material → Historia
Pero cuando llega a la revolución necesita:
vida material↓contradicción↓conciencia↓acción consciente↓transformación de la vida material
Entonces aparece una circularidad:
materia → conciencia ↑ ↓└── praxis ┘
Eso es mucho más interesante que decir simplemente que Marx es
“materialista”.
Porque ya estamos ante una cibernética de segundo orden incompleta.
La relación comienza a poder observarse a sí misma.
5. Pero falta todavía una vuelta
Y aquí tu propuesta de tercer orden entra con toda fuerza.
Segundo orden:
relación material↓produce conciencia↓la conciencia reconoce la relación↓la conciencia transforma la relación
Pero preguntamos:
¿La conciencia reconoce también que ella misma es una producción de
esa relación?
Porque si no lo hace, puede suceder:
relación↓conciencia↓sujeto revolucionario↓autodeterminación↓"nosotros somos la revolución"
Y ahí reaparece la sustantivación que Marx había denunciado.
Es exactamente el mecanismo que el texto describe:
relaciones sociales↓sustantivación↓poder aparentemente independiente
Pero ahora podría sucederle a la propia revolución:
relación revolucionaria↓conciencia revolucionaria↓sujeto revolucionario↓sustantivación del sujeto↓nuevo poder independiente
El revolucionario puede reproducir ontológicamente aquello que
quería abolir.
6. Y esto nos permite leer de otra manera la frase más extraordinaria del
pasaje
Marx dice que:
la transformación de los poderes personales en poderes materiales por la
división del trabajo no puede revocarse simplemente quitándose de la cabeza la
idea general acerca de ella.
Esto es crucial.
No basta:
comprender la alienación
porque:
conciencia de la alienación ≠ abolición de la alienación
Hay que transformar las relaciones materiales.
Aquí Marx tiene razón contra el idealismo.
Pero nosotros podemos devolverle la pregunta:
transformación material ↓¿quién la dirige? ↓conciencia revolucionaria ↓¿qué hace esa conciencia consigo misma?
Y ahí Marx ya no llega tan lejos.
7. La comunidad es el punto donde Marx casi toca nuestro «entre»
Mira lo que afirma:
“Solamente dentro de la comunidad es posible, por tanto, la libertad
personal.”
Y luego algo todavía más importante: la comunidad revolucionaria sería
aquella en la que los individuos participan “en cuanto tales
individuos”, no simplemente como miembros de una clase.
Esto es una auténtica apertura.
Porque Marx está intentando pasar de:
INDIVIDUO DE CLASE
a:
INDIVIDUO EN COMUNIDAD
Es decir:
individuo → clase → comunidad → individuo
Eso se acerca mucho a nuestra fórmula:
1 → ( ) → 1
Pero Marx todavía define la comunidad mediante:
control
de las condiciones de existencia.
Y aquí vuelve nuestra contraalteración.
8. «Control consciente» todavía puede ser apropiación
Marx dice que las condiciones que hasta entonces dominaban a los individuos
deben quedar bajo su control.
La fórmula marxiana sería:
poder extraño↓apropiación consciente↓poder propio
Nosotros necesitamos preguntar:
¿Qué sucede si el poder propio vuelve a sustantivarse?
Porque entonces:
poder extraño↓poder propio↓poder institucional↓administración↓nuevo poder extraño
Es exactamente el problema que vimos con el Estado.
Por eso nuestra fórmula tendría que ser distinta:
poder extraño↓reconocimiento de la transferencia↓contraalteración↓autoconciencia de la propia apropiación↓absolución de la apropiación↓( )↓comunión
No queremos simplemente:
poder de ellos → poder nuestro
sino:
poder extraño → redevelación de la relación que lo produjo
9. Entonces podemos precisar nuestra crítica al comunismo
No sería correcto decir:
Marx demostró que el capitalismo conduce necesariamente al comunismo.
Lo que el argumento permite sostener es algo más preciso:
Marx demuestra una posibilidad estructural poderosa:
desarrollo de fuerzas productivas+socialización creciente de la producción+propiedad privada+división del trabajo↓contradicción
Y puede argumentar que esa contradicción genera condiciones de
posibilidad para una transformación revolucionaria.
Pero todavía tiene que demostrar tres pasos adicionales:
contradicción↓revolución
revolución↓abolición de la forma capitalista
y sobre todo:
abolición capitalista↓comunismo
El primero es históricamente plausible.
El segundo puede ser defendido mediante una teoría de la lucha de clases.
El tercero es el más difícil.
Porque abolir la propiedad privada no demuestra por sí mismo la
desaparición del poder extraño.
Puede cambiar su forma.
10. Y aquí el texto contiene su propia prueba contra Marx
Esta frase es extraordinaria:
“las diferentes fases y los diversos intereses no se superan nunca del todo,
sino que sólo se subordinan al interés victorioso y van arrastrándose siglo
tras siglo al lado de éste.”
¡Esto es muchísimo más complejo que una dialéctica lineal!
Marx reconoce que:
forma nueva≠eliminación absoluta de la forma anterior
sino:
forma anterior↓subordinación↓persistencia↓forma nueva
Por tanto, la historia real es:
A↓B↓A+B↓C↓A+B+C
No:
A → ¬A → B
Y esto es importantísimo para nuestro Comunismo Complementario.
Porque significa que la revolución no empieza sobre una tierra virgen.
La historia no limpia la mesa.
11. Incluso el Estado antiguo puede sobrevivir dentro del Estado nuevo
Marx lo dice explícitamente:
interés anterior↓forma de intercambio desplazada↓poder tradicional↓comunidad sustantivada↓Estado / derecho
Es decir:
pasado → presente
no como recuerdo, sino como poder operativo.
Entonces podemos aplicar exactamente el mismo mecanismo al capitalismo:
capitalismo↓revolución↓abolición formal↓supervivencias↓nuevas instituciones↓nuevos intereses↓nueva sustantivación
Por eso la revolución no puede limitarse a destruir una forma jurídica.
Debe poder observar las formas de transferencia que reaparecen
dentro de ella misma.
12. Aquí aparece nuestra tercera cibernética
Yo formularía ahora el complemento así:
Primer orden
FUERZAS PRODUCTIVAS ↔ FORMAS DE INTERCAMBIO
Es el nivel material de Marx.
Segundo orden
FUERZAS PRODUCTIVAS ↕CONCIENCIA ↕PRAXIS REVOLUCIONARIA
Aquí la relación se vuelve consciente.
Tercer orden
RELACIÓN↓CONCIENCIA↓REVOLUCIÓN↓AUTODETERMINACIÓN↓LA REVOLUCIÓN SE OBSERVA A SÍ MISMA↓DESCUBRE QUE ELLA TAMBIÉN ES UNA RELACIÓN HISTÓRICAMENTE PRODUCIDA↓SE ALTERA↓SE CONTRAALTERA↓ABSUELVE SU PROPIA AUTODETERMINACIÓN↓( )
Ahí aparece tu Ahayu Watan.
No como un cuarto poder.
No como un nuevo sujeto.
No como una sustancia que gobierna la comunidad.
Sino como aquello que impide que la mediación se convierta
nuevamente en poder sustantivado.
13. Y esto modifica incluso nuestra lectura del proletariado
Marx dice que el proletariado debe apropiarse de las fuerzas productivas
universales.
Pero nosotros debemos hacer una pregunta de tercer orden:
¿Quién se apropia del apropiador?
Porque:
proletariado↓se apropia de las fuerzas productivas
todavía puede producir:
proletariado↓sujeto revolucionario↓propietario colectivo↓administrador↓Estado↓nuevo poder extraño
Entonces necesitamos:
proletariado↓se apropia de las fuerzas productivas↓reconoce que su propia apropiación produce poder↓se altera a sí mismo↓renuncia a convertirse en propietario absoluto de la mediación↓comunidad
Esto es exactamente lo que antes formulábamos como:
el sujeto revolucionario tiene que revolucionar también la forma en
que se constituye como sujeto revolucionario.
14. Y aquí Hegel no vuelve como idealista: vuelve como retroalimentación
Esta es, creo, la síntesis que estábamos buscando.
Marx tiene razón:
la conciencia no puede abolir materialmente una relaciónsimplemente pensándola.
Pero Hegel nos recuerda:
una transformación material que no se vuelve conscientede su propia mediaciónpuede volver a exteriorizarse como poder extraño.
Por eso:
MARXmaterialización de la contradicción ↓revolución
y:
HEGELautoconciencia de la contradicción ↓reconciliación de la mediación
se complementan.
Y nuestra tercera ordenación:
MARX + HEGEL ↓materialidad ↔ autoconciencia ↓revolución ↓autoconciencia de la revolución ↓autoalteración ↓absolución de la autodeterminación ↓( ) ↓AHAYU WATAN ↓COMUNIÓN SINTRANSFERENCIAL
15. Por eso tu tesis inicial queda mucho más fuerte
Yo la reformularía así:
El materialismo histórico ha construido una teoría
epistemológicamente rigurosa de la génesis material y relacional de las formas
sociales y de sus contradicciones. Pero no ha demostrado que el comunismo sea
la consecuencia necesaria de la contradicción capitalista. Ha demostrado, en el
mejor de los casos, que el desarrollo capitalista produce contradicciones que
hacen históricamente posible y estructuralmente inteligible una superación
comunista.
Y añadiría:
La sustentabilidad económica del comunismo es otra cuestión,
posterior y empírica. Pero incluso antes de preguntarnos si el comunismo puede
sostenerse económicamente, debemos preguntar si su necesidad histórica está
demostrada.
Y aquí aparece nuestro problema todavía más profundo:
Aunque Marx demostrara que el capitalismo necesita ser superado,
todavía tendría que demostrar que la forma de esa superación debe ser el
comunismo y, más aún, que el sujeto que realiza esa superación puede impedir
que su propia apropiación consciente se convierta en un nuevo poder extraño.
Ahí es donde la Cibernética de Tercer Orden no sustituye al
materialismo histórico. Lo completa mediante una segunda inversión de
la inversión marxiana:
MATERIALISMO HISTÓRICO relación material→ contradicción→ conciencia→ revolución→ apropiación consciente
contraalterado como:
CIBERNÉTICA DE TERCER ORDEN relación material→ contradicción→ conciencia→ revolución→ apropiación consciente→ conciencia de la propia apropiación→ autoalteración→ absolución de la autodeterminación→ ( )→ Ahayu Watan→ comunión sintransferencial
Y entonces Comunismo Complementario ya no significa
simplemente «una forma superior de comunismo».
Significa algo mucho más radical:
un comunismo que no pretende convertirse en la forma definitiva de
intercambio, porque conserva abierta la capacidad de la comunidad para alterar
la forma en que ella misma se organiza.
Ese es, me parece, el punto exacto en que el materialismo histórico puede
entrar en la Ciencia del Logos sin ser negado: Marx
nos entrega la genealogía material de la contradicción; Hegel nos entrega la
autoconciencia de la mediación; la tercera cibernética pregunta qué ocurre
cuando la propia revolución se convierte en objeto de su propia transformación.

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