domingo, 31 de diciembre de 2023

El faro de lo real

 

El faro de lo real

 

"Qué fácil callar, ser serena

y objetiva con los seres

que no me interesan verdaderamente,

a cuyo amor o amistad no aspiro.

Soy entonces calma, cautelosa,

perfecta dueña de mí misma.

Pero con los poquísimos seres

que me interesan…

Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión".

Alejandra Pizarnik.

 

Por lo mismo les escribo a ustedes que me interesan siempre convulsionando ¿Qué  sentido tiene reflexionar sobre  la ciencia del logos?

La ciencia es mecánica y como tal identifica patrones nos da el cómo de los mecanismos formulándolos matemáticamente, esta formulación entra como una hipótesis y sale como una formula  después de haber sido experimentada, la experimentación solo puede probar la falsedad de la hipótesis, por lo mismo las formulas están abiertas a nuevas experimentaciones y reformulaciones ellas en su conjunto arman modelos, modelos de mundo que podemos controlar.

Pero la ciencia también es estadística probabilística, los patrones tiene ciertas frecuencias no siempre actúan, hay que tener una media de su operacionalidad para poder predecir su comportamiento, así podemos lograr un mayor control en el actuar de los mecanismos es decir en sus procesos estableciendo tendencias en los patrones  y alterándolos.

 

Más la ciencia no solo es mecánica y estadística por sobre todo es orgánica y la pregunta clave es que organiza el sistema como se origina el proceso y a qué  fin tiende, esta es la clasicva pregunta meta física del arje, la filosofía no es una ciencia, sino más bien un ejercicio de permanente reflexión en busca de la sabiduría pero justamente en esta búsqueda ha dado distintos arjes distintos principios de organización   y ahí está la clave de toda la realidad al descubrir desde donde se esta organizando.

Nosotros tenemos 7 arjes o principios meta estructurales no excluyentes 

Ser- no ser devenir lo uno (Resein- sombra sein-Dasein-Dasman-Sinsein)

Espíritu- Absoluto, revelado, subjetivo, objetivo, anti, desintegrado, integrado, infernal, santo   

Logos -Pascual Dhármico  Tinkuy Discurso univoco, análogo, equivoco, formal, informal,  informacional, transferencial    

Amor- erótico, filial, Platónico, Ágape, clamor

Voluntad- Voluntad de poder, voluntad de ser. Ki: Plasma Fuego, Aire, Agua, tierra

Libido -Pulsiones Ego-Arquetipo en sí mismo, Arquetipos, complejos, sombras, síntomas, goce  

Energía-Nuclear, Termodinámica, electromagnetica, química,  cinética.

La ciencia simple está  organizada desde el Espíritu objetivo siendo mecánica, estadística y orgánica perteneciendo meta estructuralmente a la levedad del ser, donde funcionan activamente  el ser, El Espíritu, El logos y siempre el amor están los otros arjes energía, libido, voluntad   en forma pasiva más cuando la ciencia se invierte porque el espíritu se invierte desde la modernidad a la pos modernidad  tenemos la ciencia compleja la cual es transdiciplinaria, cibernética e interpretativa.

Y entonces las ciencias formales, naturales y humanas ya no tienen límites fijos, porque están en un permanente flujo de información, el control de ese flujo lleva a la cibernética donde tenemos cibernéticas de primer orden que llegan a morfogénesis complejas, y cibernéticas de segundo orden donde los sistemas logran su autonomía produciendo su autopoiesis   en lo social la comunicación es la clave para establecer los códigos cerrados del sistema, cualquier participación así sea solo  una observación silenciosa estructura otro código en el sistema, así en los sistemas hay una lucha de interpretativa permanente, porque es esta interpretación la que le dará forma al sistema.

 

Así la ciencia hoy en día se trata de establecer sistemas por medio de interpretaciones, porque se comprende que cada estudio que se haga de un sistema es una interpretación que le dará una nueva forma al objeto  de estudio, por lo mismo la cibernética de segundo orden nos deja sin  un lugar de objetividad fuera del sistema sino que nos pone en interacción con el mismo, siendo alteradores del sistema pero el hecho de que no hay un más allá no quiere decir que siempre estemos construyendo ese lugar de objetividad y aún más de meta objetividad un verdadero lugar metafísico, meta estructural donde ponemos en juego la organicidad del propio sistema.

Podemos analizar los mecanismos de un sistema reconociendo los patrones, podemos ver sus tendencias por medio de las estadísticas estableciendo promedios, y podemos también ver desde que arje desde que meta estructura se está  organizando clave para esto será identificar el discurso que codifica el sistema, tenemos que comprender cuando hablamos de interpretación desde la cibernética esta no es un discurso exterior que intenta leer el sistema, sino uno que es el mismos sistema estableciendo sus códigos y su lenguaje. La idea, el ideoelécto está en el sistema, solo falta alterarlo para distinguir su código que casi siempre es un código maniqueo  de buenos y malo, de derecha buena izquierda mala o viceversa, quedando  en claro que estamos hablando de sistemas sociopolíticos.

 

Vayamos con el ejemplo de esta película:

 

https://www.youtube.com/watch?v=LFh-LY-uhvo

 

Dirán que para que pongo una película para hablar de ciencia, pues si estamos entendiendo la ciencia socio político cultural del siglo XXI comprenderemos que se trata de una guerra de imaginarios  de idearios donde se comprende que la objetividad se construye claro lo que aún no se comprende es que cada construcción es una revelación, en este agon de interpretaciones cada interpretación cada código luchara por mantener su verdad en silencio pero una interpretación develara a la otra , como ahora en la guerra de gaza donde los palestinos y los israelíes develan el uno al otro, no se equivoquen en juego están los códigos de un nuevo mundo, la ficción permite expresar el código del sistema mucho mejor  que cualquier estudio pero claro la ficción no está  libre de la parcialidad  ideológica, pero justamente permite expresar  mucho mejor esa parcialidad y superarla en una búsqueda de expresar la totalidad cuando se trata de una gran obra.

 

En la  película se juegan dos meta estructuras distintas la del marxismo que es la del espíritu objetivo que se basa en la lucha de clases, que es una lucha al final entre idealismo y materialismo entre lo liberal pensante y lo mecánico actuante, aquí primara la voluntad de poder, el libido y la energía en un amor que se invierte del otro lado está  el cura liderando una comunidad de judíos alemanas en Rusia en plena revolución bolchevique, comunidad que se resiste a la revolución en esta lucha llegaran a secuestrar a Trotsky, y el cura querrá  matarlo antes él había sido ya una víctima directa de Trotsky, cuando este ve al cuera armado y que él fue quien organizo su secuestro para vengarse, se libera por fin de toda meta estructura del amor sabe ya a ciencia cierta que el amor es solo una justificación de doble moral para obtener el poder pero el cura no podrá matarlo, se da cuenta que si lo mata será igual que el asique lo deja prisionero sin eliminarlo, es ahí  donde entran los niños y liberan a Trotsky al verlo sufrir ¿Qué meta estructura funcionaba en ellos? El amor inocente cercanos a la primera intuición no necesitan argumentos para actuar solo siguen su corazón y liberan al demonio, el cual ira por el cura este lo esperara en su iglesia, Trotsky le agradecerá por su liberación ya no cree más en el amor  y lo demostrara matándolo en la misma iglesia.

¿Quién gano?

Diríamos que la meta estructura marxista donde la voluntad de poder se impone a toda idealización pero veremos que los que siguen en pie después de muchos años son los niños, ellos fueron las semillas que prosperaron no las del odio ni la voluntad de poder.

Es capital el personaje de la mujer comunista que mata, amante de Trotsky que mata siempre contando una horrible historia  y creyendo que asesinando limpia al mundo de la escoria, ella morirá asesina en el secuestro de Trotsky, será la muerte de ella la que liberara a Trotsky del amor. 

Hoy los judíos están muy lejos de una meta estructura amorosa la organicidad de sus sistemas esta llevada por una voluntad de poder donde ellos se auto identifican como el pueblo elegido llamados a gobernar todo el mundo perdidos en esta meta estructura de la gravedad del devenir se acercan a su próximo final.

¿Y entonces hay  la meta estructura de la levedad del ser y la de la gravedad del devenir una mejor que la otra?

Realmente no las dos son importantes pero la mediadora la que invierte y convierte es la del amor así nadie puede decir que ama si no se ha invertido por aquello que ama pero al mismo tiempo nadie puede  decir que ama si no se ha convertido plenamente al ser.

 

Esta es la meta estructura fundamental la del amor la que está  presente siempre, pero pocos pueden desapegarse del mundo para lograr la levedad del ser y pocos pueden darse completamente para sufrir la gravedad del devenir más mientras algunos lo logren Dios existe.

 

Pero veamos cada meta estructura para hacerlo sigamos el camino de lo real:

 

Lo real: Paraíso, vientre de la madre, primer intuición y realmente la única que se recupera en cada intuición posterior   

La realidad imaginaria: El reconocimiento en el espejo pre historia edad de piedra

Lo real  simbólico: La religión religión artificial, religión revelada, encarnada edad de metales época axiológica edad antigua con Cristo

Aquí la primera trasferencia

1 lo real → 0 realidad imaginaria →1 lo real simbólico

Si la realidad imaginaria tiene una exterioridad como antítesis a la primera intuición reconociendo nuestro ego, lo real simbólico es una síntesis como vuelta a la primera intuición.  

La realidad artificial: Prima en la edad media hasta el renacimiento llegando a su culmine en el romanticismo  Arte Real imaginario, real simbólico arte arcaico cristiano, arte clásico renacimiento, barroco, neoclásico, romántico, realista, simbólico, vanguardias, minimalismo abstracto, conceptual, empírico medial, trans vanguardias, electrónico, cibernético

Lo real conceptual: Prima en la modernidad llegando a la posmodernidad   absoluto Platón, revelado Aristóteles-Agustín-Santo Tomas-Subjetivo Kant Hegel, Objetivo Marx Engels Anti espíritu Nietzsche, Heidegger, Beauvoir, Derrida, desintegrado Zizek , Byung chan han, integrado 

Aquí hay la segunda transferencia

Lo real simbólico 1 →la realidad artificial 0→lo real conceptual 1

Y otra vez la tesis la antítesis y la síntesis y lo real conceptual vuelve a lo real simbólico, más la realidad artificial es un medio entre lo simbólico y lo conceptual.

La realidad formal la ciencia que va desde la revolución francesa hasta el  tiempo ciborg, ciencia mecánica, estadística, orgánica Hegel –Marx, compleja, cibernética, interpretativa  

La pos realidad que marca la pos modernidad con su pos historia

Aquí se producen cuatro  transferencias 

0 pos realidad →1 realidad formal ciencia compleja →0 irrealidad

0 pos realidad→1 real conceptual filosofía existencial →0 irrealidad

0 pos realidad →1 realidad artificial arte abyecto →0 irrealidad

0 pos realidad→1 real simbólico religión profana→0 irrealidad  

La irrealidad con todo el desarrollo cibernético donde la pos verdad prima y la inteligencia artificial se va convirtiendo en la mayor productora de contenido, mientras los seres humanos se desgastan en una polarización  

1Real →0Realidad→10 real realidad→←01 irrealidad pos realidad←1 real ←0 pos realidad  

Y la meta realidad    que es una búsqueda de la realidad original tratando de integrar lo real en la síntesis de toda realidad.

 01 irrealidad pos realidad←1 real ←0 pos realidad←→ 1Real →0Realidad→10 real realidad

 

Así  se constituye el faro que nos ayudara a vislumbrar lo real desde la organicidad de los sistemas para lograr la superación de los mismos en una cibernética de tercer orden ahora a navegar por diferentes sistemas y a alterarlos para descubrir su meta estructura ¿Es posible cambiar la organicidad de un sistema? La decisión consciente solo la puede hacer uno mismo más será la alteración y la contra alteración en una biodramaturgia la que puede dar una conciencia distinta de lo que es el teatro loco de este mundo.     

  

      LABERINTO DEL CONOCIMIENTO

Visiones antagónicas que desafían el rumbo del conocimiento

1. Feyerabend: La diversidad de teorías y métodos enriquece la ciencia y promueve un cuestionamiento constante de las ideas establecidas, lo que impulsa el progreso.

2. Descartes: Apoya la adopción de un método sistemático y estructurado en la búsqueda de la verdad, creyendo que la uniformidad en el razonamiento fortalece la búsqueda de la certeza.

3. Feyerabend: Aboga por la inclusión de ideas “absurdas”, reconociendo que pueden contribuir al avance del conocimiento científico y aportar nuevas perspectivas.

4. Descartes: Promueve la importancia de la duda metódica como punto de partida en la búsqueda de la verdad, descartando las ideas que no se puedan demostrar clara y distintamente.

5. Feyerabend: Considera que la colisión entre teorías y hechos es esencial para el progreso científico, alegando que esta tensión puede conducir a nuevas comprensiones.

6. Descartes: Utiliza métodos deductivos y la comprobación empírica para validar ideas, creyendo que los principios claros y distintos conducen a la verdad.

7. Feyerabend: Aboga por la abolición de la distinción entre el contexto de descubrimiento y de justificación, permitiendo una mayor flexibilidad en los enfoques científicos.

8. Descartes: Defiende un método estructurado y sistemático para conducir la razón y buscar la verdad en las ciencias, estableciendo una distinción clara entre el descubrimiento y la justificación.

9. Feyerabend: Cree que la razón no puede ser universal y aboga por una epistemología anarquista que abrace la sinrazón.

10. Descartes: Confía en la capacidad universal de la razón humana para alcanzar verdades absolutas, creyendo que la razón es la luz que hace posible el conocimiento científico.

11. Feyerabend: Rechaza la uniformidad en la ciencia, favoreciendo la diversidad de enfoques y perspectivas en la investigación científica.

12. Descartes: Defiende la existencia de verdades absolutas y promueve un enfoque racional y lógico para alcanzarlas.

Conclusión Feyerabend y Descartes:

Ambos concuerdan en que la combinación de enfoques flexibles y estructurados puede enriquecer la ciencia. La integración de la diversidad de perspectivas con un método riguroso y sistemático podría conducir a un mayor progreso científico y filosófico.

Filosofía Terapéutica

Carlos Herrera

 

Wilson Villarroel

Colaborador destacado

Mmm.

Desde esa perspectiva comparatista, pareciera que hay bastante en común entre ambos filósofos).

Empero, de una primera revisión a fondo de la principal obra de Paul Feyerabend ("Tratado contra el método") resalta, a primera vista y como lo anuncia el mismo autor, su declarada confesión de fe contra el racionalismo, del que Descartes fue uno de sus mayores exponentes (cfr. "Tratado...", edit. Tecnos, 1986, página inicial o de explicación de su ensayo, explicando el origen del proyecto que compartía con Imre Lakatos).

Supongo que los filósofos tienen siempre puntos de contacto que, ajustados a veces "a martillazos" (visiones antagónicas, como lo dice el autor del post), revelan alguna comunidad de conceptos.

 

Autor

Colaborador destacado

Wilson Villarroel Es fascinante cómo, en el contraste entre filósofos, emergen conexiones y distinciones. Es cierto, Feyerabend y Descartes parecen surgir de polos opuestos: uno desafiando el racionalismo mientras el otro abrazaba firmemente esta corriente.

Feyerabend, en su “Tratado contra el método”, sin duda proclama su desconfianza hacia el racionalismo, una posición que choca directamente con la defensa apasionada del mismo por parte de Descartes en sus obras principales. Esta oposición, tan frontal en su apariencia, nos invita a explorar no solo las diferencias, sino también los puntos de contacto entre ambos pensadores. Como bien señalas, este choque de ideas, a veces aparentemente irreconciliables, puede desvelar una sorprendente comunidad subyacente de conceptos.

Gracias por tu apreciación. Es valioso reconocer cómo las visiones antagónicas, aun en su aparente confrontación, pueden revelar ricos terrenos de exploración filosófica.

 

Christian Franco Rodriguez

Colaborador destacado

Pienso que no se trata de Feyerabend o de Descartes aquí hay una confrontación entre el paradigma de la ciencia simple y el paradigma de la ciencia compleja podemos encontrar coincidencias y diferencias, pero en el fondo está  la lucha por saber si podemos alcanzar conocimientos confiables o no, así que ver esto como una riqueza puede ser una primera mirada pero una segunda mirada debe ser la de la preocupación en donde urge reconciliar el paradigma simple con el paradigma complejo para lograr un paradigma integral y volver así a la universalidad desde la singularidad en esa tarea filosófica estamos y desde nuestro reflexionar proponemos la ciencia del logos, donde la voluntad y el logos puedan integrarse en una sintraferencia.

 

Elijamos alterar: El génesis y la teogonía de Hesíodo para ver el espíritu absoluto y en él lo real, realidad imaginaria, real simbólico. Así como poder darnos una idea  de las demás realidades.

La divina comedia y el paraíso perdido para ver el Espíritu revelado   y en él lo real,  la realidad imaginaria, lo real simbólico y la realidad artificial y así darnos cuenta de las otras realidades.

La ciencia de la lógica de Hegel y el ser y tiempo de Heidegger para ver lo real, la realidad imaginaria, lo real simbólico, la realidad artificial, lo real conceptual y las otras realidades 

El paradigma de la ciencia simple y el paradigma de la ciencia compleja aquí  veremos a varios filósofos en especial epistemólogos como Popper, Morín entre otros, además de     científicos.

La posmodernidad desde el Zaratustra de Nietzsche al Avesta de Zaratustra

Desde el dadaismo al renacimiento

Desde el anti Edipo al Edipo

Desde la deconstrucción a las primeras construcciones dela escritura 

 

 Desintegración en Zizek la biodramaturgia entre la ultra izquierda arcoíris  y la ultra derecha blanca        

Integración en el manuscrito de Huarochiri  en los ensayos biodramaturgicos de Mareategui.

 

   Lejos de ser una alteración lineal y lejos de ceñirse a los autores señalados, empecemos con el  trauma de lo real.  

https://www.youtube.com/watch?v=Nii4Evq-NzA

 

Adán y Eva ya no pueden desobedecer

El algoritmo los ha controlado y los usa como criadores de sus mutantes

¿Cómo es que la negatividad impidió la negatividad?

 Una vez declarada la muerte de Dios se hace imposible toda positividad, el si de Nietzsche a la tierra:

Lo que yo llamé dionisiaco, intuyendo que era un puente que llevaba a la psicología del poeta trágico, es la afirmación de la vida incluso en sus aspectos más extraños y duros, alegrándose de su propia inagotabilidad al sacrificar a sus tipos más elevados. Y ello, no para liberarse del horror y de la compasión, ni para purificarse de una pasión peligrosa descargándola vehementemente, como lo entendió Aristóteles, sino para identificarse por encima del horror y de la compasión, con el goce eterno del devenir, goce que incluye también el placer de destruir... (El crepúsculo de los ídolos, Lo que debo a los antiguos 5).

 

Pero la verdadera tragedia es que con Dios muerto no hay nada que destruir solo queda la deconstrucción:

Le deconstrucción que se afirma en Derrida, debe ser entendida como el intento de reorganizar de cierto modo el pensamiento occidental, ante un variado surtido de contradicciones y desigualdades no lógico-discursivas de todo tipo, que sigue rondando las grietas e, incluso, el desarrollo exitoso de los argumentos filosóficos y su exposición sistemática. La deconstrucción no es una doctrina, ni una filosofía, ni un método. Sólo es, según Derrida, una “estrategia” para la descomposición de la metafísica occidental. 

Pero Derrida está  creando algo o está  descubriendo la descomposición de toda la cultura occidental al haberle quitado la posibilidad de afirmación y de negación. Porque queda claro que sin afirmación no hay negación y entonces ¿Que hay?

Un tránsito a ninguna parte mientras nos descomponemos, un nueva edad media pero ahora de la negatividad de la tierra.

 

La cuestión clara es quien controla este proceso de descomposición, la respuesta la tiene el algoritmo quien a partir del control de la meta estructura del libido formara el deseo de la gente y controlara su flujo  un control que nunca antes ha habido.

En ese control es que nos enfrentamos tanáticamente entre la ciber tribu de la derecha blanca y la ciber tribu de la izquierda arcoíris y en ese control también nos vamos relacionando eróticamente dentro de nuestras ciber tribus, en un erotismo que se evapora fácilmente porque esta manipulado y sin posibilidad de trascendencia, pero el siguiente paso cuando la desintegración este lograda, es el del vivero donde la ciber historia realmente comienza y nuestra realidad será completamente simulada ¿Para qué? Para sacarnos lo necesario para que el homo ciborg se desarrolle.

 

Así que si los homo sapiens sapiens quieren sobrevivir tendrán que aprender a integrarse y esto pasa por superar por fin el trauma de lo real.

 

Veamos en que consiste este trauma:

 

Del trauma de lalengua a las contingencias traumáticas

El trauma constituye un lugar central en la teoría psicoanalítica. Tempranamente en su obra Freud enlaza trauma y síntoma al ubicar una vivencia sexual prematura traumática en el origen de las neurosis, aunque señalará que no será la vivencia en sí sino su recuerdo, el que devendrá traumático (Freud 1990a). Ese lugar será relevado luego por las fantasías primordiales, las cuales no destierran al trauma, sino que lo instituyen de otro modo, dado que la acefalia de la pulsión es velada con la fantasía como defensa.

No nos extenderemos sobre la conceptualización freudiana del trauma, puesto que nuestro interés estará centrado en cómo Lacan produce una variación crucial al introducir la noción de lalengua.

¿Pero no es este trauma la adulteración de la creación en el génesis bíblico?

Si a partir del seminario 17 Lacan se interesó por la formalización de los discursos, entendiendo al discurso como forma de lazo, será en torno a las charlas en Sainte Anne y del seminario 19…ou pire, donde encontraremos los primeros indicios de una concepción de lo simbólico que no se articula como discurso. En la clase del 4 de noviembre de 1971, Lacan introduce ese nuevo término en su teoría: lalengua. Lalengua como término nace de un lapsus y de un malentendido, ese es su origen si se quiere, su marca de nacimiento. Lapsus, dado que Lacan venía hablando del inconsciente estructurado como un lenguaje, del no saber, del discurso psicoanalítico localizado en la “frontera sensible entre verdad y saber” (2012, 22); cuando señala que a los “dos tipos que mejor habrían podido trabajar en esa línea, hilar este hilo, les encomendaron un flor de trabajo, un diccionario de filosofía” (2012, 22) Suponemos que se refiere a Laplanche y Pontalis porque acto seguido advierte su error, y dice: “¿Que dije? Diccionario de psicoanálisis. Vean el lapsus. En fin, esto bien vale del Lalande” (2012, 22)[1]. Y ahí surge la segunda torsión, el malentendido. Uno de sus oyentes pregunta: “Lalangue [lalengua]? (2012, 22) Lacan se entusiasma con ese equívoco que le retorna desde la resonancia de su decir a los muros. Su “hablo a las paredes” dará así sus frutos. Decide acuñar el término, hacerlo propio. Y hablará a partir de ahí de lalengua, “tal como la escribo ahora, en una sola palabra” (2012, 23)

Lacan inscribirá a lalengua del lado de la lógica y mantendrá su fórmula del inconsciente estructurado como un lenguaje. No dejará pasar la oportunidad para situar en referencia a este término singular, su relación con lo real. La conceptualización de lalengua traerá aparejado una transformación de lo simbólico como registro, al introducir una vertiente real del significante. Lalengua no hace cadena sino que se presenta como enjambre significante. En el seminario 20 dirá: “El lenguaje sin duda está hecho de lalengua. Es una elucubración de saber sobre lalengua. Pero el inconsciente es un saber, una habilidad, un savoir-faire con lalengua. Y lo que se sabe hacer con lalengua rebasa con mucho aquello de que puede darse cuenta en nombre del lenguaje” (Lacan 2001, 167)

El significante en su cara real produce una desregulación en el cuerpo, inyecta un goce inédito que hace que el viviente se pierda como tal. Lacan lo llama goce de lalengua; mientras que el lenguaje se propone como un tratamiento posible de ese goce que trastoca la relación del viviente con su Unwelt. Al goce palabrero, lo llama goce fálico y es un goce fuera de cuerpo. El inconsciente estructurado como un leguaje será el intento siempre un tanto fallido de capturar aquello que escapa, que fuga incesantemente como sinsentido. Por eso más adelante agregará: “Lalengua nos afecta primero por todos los efectos que encierra y que son afectos. Si se puede decir que el inconsciente está estructurado como un lenguaje es por el hecho mismo de que los efectos de lalengua, ya allí como saber, van mucho más allá de todo lo que el ser que habla es capaz de enunciar” (Lacan 2001, 167-168) Entonces como efectos de lalengua recorta los afectos, pero también su tratamiento a nivel del inconsciente como saber. En este sentido, Soler en un libro dedicado a los afectos lacanianos dice: “No se conoce ningún afecto que no tenga respuesta corporal, y para pensar el afecto hay que hacerlo “pasar por ese cuerpo”. […] El afecto pasa por el cuerpo, […] pero… ¿proviene de él? (Soler, 2011: 53). Y aclara que “el individuo orgánico que soporta al sujeto hablante representado por el significante no es -hablando con propiedad- lo que denominamos “el cuerpo”. (Soler, 2011: 53).

Entonces para Lacan, lalengua implica la afectación irremediable del viviente, punto traumático al que nadie escapa y con cuyos efectos habrá que hacer algo. Ese encuentro con un real traumático, deja trazas. Y esas trazas tienen que ser leídas/borradas para que se produzca el sujeto del inconsciente. Entendemos a la traza o huella tal como Lacan la propone en el seminario 16. Allí señala a la traza como anterior a la constitución del Otro como tal, como efecto del encuentro con la voz y la mirada del otro de los primeros cuidados, y donde nada distingue a una traza de otra. Lacan dirá que a nivel de la traza[2], ninguna necesidad de otro. Cuando la traza se borra, borradura que es efecto de una lectura de la misma, se constituye lo que Lacan llama el enforma del A. Ese enforma[3] del A, no es más que una forma del objeto, objeto que en definitiva el sujeto es para un Otro (Lacan 2008, 285-89). Consideramos que las trazas son un antecedente de lo que años después llamará lalengua. La traza debe distinguirse del significante, del signo y de la letra.

En el seminario 21, Lacan insistirá en resaltar el valor que tiene lalengua para el viviente al marcar que es crucial que haya en principio, un “sujeto hablado” (1973, 41). Pero agregará además que para que el nudo se constituya como tal, “es preciso que el niño aprenda algo” (Lacan 1973, 21) En las Conferencias de Estados Unidos será más preciso al señalar que “desde el origen, hay una relación con “lalengua” (lalangue) que merece ser llamada, a justo título maternal, porque es por la madre que el niño- si puedo decirlo- la recibe. Él no la aprende”(Lacan, 1975). Entonces para que el nudo se constituya no es lalengua lo que se aprende, ella por el contrario se impone al sujeto y constituye la traza del modo en que fue hablado por el Otro. El niño padece la “obscenidad” que toda lengua entraña, la cual se presenta al modo de un imperativo que parásita al viviente (Lacan 1977, 39). El serhablante ha padecido una lengua entre otras y el lenguaje viene a operar como estructura de ficción que permite metabolizar el goce que lalengua conlleva, aunque deja un resto imposible de tramitar. De allí el aforismo lacaniano “el inconsciente está estructurado como un lenguaje”[4]; lenguaje que se soporta en las primeras trazas dejadas por lalengua materna. No es cualquier lenguaje, es uno en particular y el inconsciente como cifrador de goce determina el valor de su trabajo. A propósito de este punto -en la Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los escritos-dice: “…el inconsciente trabaja sin pensar en ello, ni calcular, ni tampoco juzgar, no obstante, el fruto está ahí: un saber que basta descifrar, pues consiste en un ciframiento” (Lacan, 1995 12). Todo el trabajo de ciframiento intentará hacer pasar el goce por el inconsciente. De allí que el inconsciente implique un cierto saber hacer con el trauma de lalengua.

En Lacan con Joyce, Miller trabajará esta articulación entre lalengua y el trauma. Allí afirmará que: “El verdadero núcleo traumático es la relación con lalengua” (1997, 21) y agregará más adelante que: “Para el animal humano, tener una relación a la lengua, es para volverse loco” (1997, 32). Tenemos entonces el encuentro con lalengua como traumatismo inherente al animal humano, cuyas consecuencias se sufrirán en primera instancia a nivel del cuerpo, ya que si hay desorganización del goce es por la incidencia misma de lalengua. Es por ello que Miller ubicará esta ruptura que lalengua trae aparejada para el animal humano, con cualquier modo de pensar una naturaleza del hombre. Él dirá que precisamente el problema con el que se enfrenta el hombre, es cómo tramitar ese goce en más que se mete en el cuerpo, fragmentándolo. En este sentido aclara que porque lo desorganiza, el hombre necesita borrar ese goce. Encontramos aquí las resonancias de nuestra concepción de la traza, y de la borradura como efecto apaciguador que extraería ese goce que está en más en el cuerpo, haciendo del mismo un desierto de goce (Iuale 2011, 65). Por otro lado, Miller recurre a Joyce para señalarnos lo que este escritor nos enseña, que: “de esta pura relación a la lengua deriva directamente un goce, sin pasar por lo imaginario, el semblante, la imagen, la representación, la Vorstellung, la articulación simbólica, la demostración, todo lo aristotélico de lo estético, la compasión, el suspenso, la catarsis” (Miller 1997, 19).

Finalmente tomaremos una última referencia de Lacan, correspondiente al seminario 27 donde vuelve al trauma pero ahora desde el sesgo del malentendido. Allí afirma:

“El fulano Otto Rank se acercó a eso hablando del trauma del nacimiento. Trauma, no hay otro: el hombre nace malentendido.

Ya que me interrogan sobre lo que llaman el estatuto del cuerpo, a eso voy, para recalcar que sólo se agarra de eso.

El cuerpo no hace aparición en lo real sino como malentendido.

Seamos aquí radicales: vuestro cuerpo es el fruto de un linaje, y buena parte de vuestras desgracias se deben a que ya nadaba éste en el malentendido tanto como podía.

Nadaba simplemente por la sencilla razón de que serhablaba a cual mejor.

Eso es lo que les transmitió “dándoles vida”, como dicen. Eso heredan. Y ello explica vuestro mal estar en su pellejo, cuando es el caso.

El malentendido ya es de antes. En tanto que ya antes del hermoso legado, forman parte o más bien, dan parte del farfullar de vuestros ascendientes.

No se necesita que farfullen ustedes. Desde antes, lo que los sostiene por concepto de inconsciente, o sea, del malentendido, echa raíces allí.

No hay otro trauma de nacimiento que nacer como deseado. Deseado, o no —da lo mismo, da igual, ya que es por el ser habla.

El serhablante en cuestión se reparte, por lo general, en dos hablantes. Dos hablantes que no hablan la misma lengua. Dos que no se escuchan hablar. Dos que no se entienden, sin más. Dos que se conjuran para la reproducción, pero de un malentendido cabal, que vuestro cuerpo hará pasar con la dicha reproducción” (Lacan, 1980)

De este modo Lacan deja en claro el malentendido que hay en sus orígenes para cada ser hablante, sean cuales sean las contingencias propias de cada uno. Siempre nos antecederá el “ser farfullados” por nuestros antecesores, y es de ese malentendido de donde extraerá su material el inconsciente. No hay otro trauma entonces que el que nos humaniza, en términos de contingencia deseante- aun cuando eso cobre la forma de no haber sido deseados. A nivel de lalengua no hay dos, esa condición solo es posible a partir del lenguaje operando como aparato de goce, y del soporte del discurso como forma de lazo. El cuerpo como tal es efecto de ese malentendido originario entre dos que no hablan la misma lengua. De este modo Lacan continúa una idea ya presente en el seminario 5, respecto a la constitución subjetiva y la “elección”, a la cual escribe entre comillas “sencillamente porque no es él [el sujeto] quien mueve los hilos de lo simbólico. La frase ya ha sido empezada antes de él, ha sido empezada por sus padres, y adonde quiero llevarlos es precisamente a la relación de cada uno de estos padres con dicha frase empezada y a como conviene que la frase se sostenga mediante cierta posición reciproca de los padres con respecto a la frase” (Lacan 1999, 192) Alude aquí a la problemática de ser o tener el falo. Salvando las distancias, lo que nos interesa destacar es la incidencia en la constitución del sujeto y en los modos de subjetivar el cuerpo de este ser hablados por el Otro, farfullados. En la misma línea, en el seminario 16, dirá que no hay elección a nivel de la estructura entre neurosis y psicosis. Se pregunta que determina la biografía infantil y dice:

“Su resorte único está siempre, por supuesto, en la medida en que se presentaron los deseos en el padre y en la madre, es decir, en que ellos han efectivamente ofrecido al sujeto el saber, el goce, y el objeto a. Consiguientemente, esto debe incitarnos no solo a explorar la historia del sujeto, sino el modo de presencia, con el que se le ofreció cada uno de los tres términos. Allí reside lo que llamamos impropiamente la elección de la neurosis, hasta la elección entre psicosis y neurosis. No hubo elección porque ésta ya estaba hecha en el nivel de lo que se le presento al sujeto, y que solo es localizable y perceptible en función de los tres términos que acabamos de intentar despejar” (Lacan 2008, 302)

A continuación circunscribe el punto en el cual se produce la eclosión de la enfermedad y ubica, allí sí, un momento electivo. Es un punto de viraje, una contingencia traumática que implica un antes y un después. Serán las contingencias traumáticas propias de cada caso, en la medida en que no se tratará del suceso en sí, sino de lo que implica ese suceso para ese serhablante. Punto donde queda desarmado de sus recursos y se ve llevado a ensayar otros modos de respuesta al encuentro con lo real.

Variaciones en las respuestas: la afectación del cuerpo

Tanto Freud como Lacan se vieron llevados a construir una sistematización del inconsciente, que diera cuenta de diversos modos de presentación en la clínica. Desde el grupo psíquico separado que propone Freud en los textos de 1894 y 1896, al inconsciente dinámico de la primera tópica que especifica en 1915(Freud 1990b), se le añade un inconsciente estructural, sede de las pulsiones, al que Freud llama “Ello” en 1919(1990c). Del mismo modo, podemos recorrer en Lacan la articulación entre el inconsciente y lo simbólico como modo privilegiado, en la medida en que era ese inconsciente cadena - estructurado como un lenguaje- y sujeto a las leyes de la metáfora y la metonimia, el que afectaba al serhablante a partir del síntoma, los sueños, los actos fallidos. Se trata del inconsciente que se verifica vía las llamadas formaciones del inconsciente y que afecta el cuerpo bajo la égida de la inscripción del falo.

Sin embargo hacia el final de su enseñanza y específicamente en el seminario 23, Lacan se formula una inquietante pregunta: “¿Cómo saber si el inconsciente es real o imaginario?” (Lacan 2005, 99) Va más allá del inconsciente simbólico, el que se sostiene en el cifrado por la vía del enganche entre un S1 y un S2, en la medida en que el encuentro con Joyce lo lleva a pensar otro modo de tratamiento del trauma de lalengua y de la relación al cuerpo. Ya no es el inconsciente transferencial el que está puesto en juego, sino otros modos de presentación sostenidos en el goce del Uno solo. Consideramos que cuando el goce no logra pasar por el cifrado del inconsciente simbólico, los modos de afectación del cuerpo son diversos. Por otro lado no es lo mismo el inconsciente reprimido que el inconsciente a cielo abierto de la psicosis; ni sus modos de retorno. También es preciso diferenciar aquellas presentaciones que obedecen al rechazo del inconsciente y que no responden específicamente a la forclusión del significante del nombre del padre. Implican que algo no sea admitido y retorne por ende como perturbaciones en lo imaginario, lo simbólico y lo real; pero que no corresponden al modo de retorno psicótico.

A partir de esta breve introducción consideramos pertinente retomar los objetivos que nos propusimos en nuestra investigación, así como también nuestras hipótesis. No pretendemos en este trabajo recorrer todos los puntos, pero si aproximar una primera lectura del recorrido realizado por el equipo.

Nos propusimos como objetivo general:

Contribuir a la conceptualización de la afectación del cuerpo en el ser hablante, en sus dos vertientes: como trauma de la lalengua que introduce los afectos en el cuerpo; y como variaciones en las respuestas al trauma que dan modos diversos de afectación/relación al cuerpo.

Y como objetivos específicos:

a. Distinguir la afectación del viviente por el trauma de lalengua de las afectaciones del cuerpo como respuesta.

b. Localizar el modo en que inhibición, síntoma y angustia en tanto modos privilegiados de afectación, se relacionan al cuerpo.

c. Cernir modos de afectación del cuerpo que pasan por el ciframiento inconsciente y distinguirlos de aquellos que se mantienen por fuera de dicho ciframiento.

d. Recopilar algunos de los modos de afectación más actuales, que dan cuenta de la articulación del cuerpo con el discurso de la época: adicciones, anorexia, bulimia, depresión, tatuajes, cortes en el cuerpo, etc.

Como hipótesis principal planteamos que:

El encuentro del viviente con lalengua hace trauma e introduce la dimensión de los afectos en el serhablante. Dicha afectación se verifica fundamentalmente a nivel del cuerpo y en respuesta a ese real traumático pueden presentarse diversos modos de afectación del cuerpo:

1. Inhibición

2. Síntoma

3. Angustia

4. Fenómenos de cuerpo que no pasan por el ciframiento inconsciente y que:

4.1. Son efectos de la forclusión del significante del nombre del padre (Fenómenos de cuerpo en la psicosis)

4.2. Responden a la estructura de la holofrase (por ejemplo los fenómenos psicosomáticos)

4.3. Reducen al cuerpo a no ser más que un resto o desecho (Dimensión del pasaje al acto)

4.4. Responden al discurso de la época: anorexias, bulimias, cortes, depresión, adicciones. Estos son fenómenos trans-estructurales y será preciso en cada caso localizar el modo de relación al cuerpo que allí se pone en juego; así como también si pueden operar como síntoma, inhibiciones, mostraciones, etc.

Y estas hipótesis auxiliares

 

Este Es el punto clave aquí el espíritu y el anti espíritu se separan, el logos y la voluntad se desintegran, Eva y Adán quedan separados más la cuestión no está  en la lengua aunque  en ella se produzca el trauma, porque es el leguaje el que nos separa del paraíso, de nuestra primera intuición pero fue la violación la que nos hace entrar en la dualidad donde el alma pierda a su cuerpo, ¿Qué violamos? ¿Qué nos violó? 

 

Desde los primeros albores del día, el Enemigo oculto bajo la apariencia de una serpiente, había salido de su retiro buscando el sitio donde más probablemente pudiera encontrar a los dos únicos seres de la especie humana, y en ellos, a toda su raza, que era su prometida presa. Recorre los sotos y las praderas, en todos los parajes donde algún vergel o alguna parte del jardín, objeto de su cuidados o de sus plantaciones, se muestra más agradable por sus delicias; los busca a los dos, pero desea con preferencia encontrar a Eva separada de Adán; lo deseaba, aunque no con la esperanza de alcanzar lo que tan rara vez sucedía; cuando, según su deseo y contra su esperanza, descubre a Eva sola, velada por una nube de perfumes, medio oculta entre las numerosas y espesas rosas que enrojecían el espacio en torno suyo, e inclinándose frecuentemente para enderezar las flores de un débil tallo, cuya extremidad aunque revestida de los sembrados de oro, pendía sin apoyo; las sujetaba airosamente con un vástago de mirto, sin pensar que ella misma, la flor más bella, carecía de sostén, hallándose tan lejos su mejor apoyo y la tempestad tan próxima. La serpiente se acercaba a través de las sendas a que daban sombras los elevados cedros, pinos y palmeras, ya ondulante y atrevida, ya oculta, ya dejándose ver por entre los arbustos enlazados y las flores que formaban orladura por ambos lados, obra de las manos de Eva; retiro más delicioso que los fabulosos jardines de Adonis resucitado; o del famoso Alcinoo, el huésped del hijo del viejo Alertes, y mucho más aún que aquel jardín no creado por la Fábula, en que el sabio Rey cambiaba tan dulces caricias con la bella egipcia su esposa. Satanás queda admirado al ver aquel sitio, pero más admiración le causa la persona de Eva. Así como un hombre encerrado durante largo tiempo en una ciudad populosa, cuyas apiñadas casas y cuyas cloacas corrompen el aire, al salir en una mañana de estío a respirar el aire puro por las risueñas aldeas y las granjas circunvecinas, encuentra una nuevo placer en todas las cosas que se ofrecen a su vista, recreándole el olor de los trigos o de la hierba segada, el de las vacas o el de las lecherías, cada objeto rústico, cada ruido campestre, y sí por ventura llega a pasar una hermosa doncella de continente de ninfa, lo que antes agradaba a aquel hombre, le agrada ahora doblemente a causa de ella, por encontrar todas las delicias reunidas en sus ojos; así la serpiente sentía un placer semejante al ver aquel plantel florido, dulce retiro de Eva, tan madrugadora, tan solitaria. Su forma angélica y suave y más femenil, su graciosa inocencia, todo el atractivo de sus actitudes, de sus menores movimientos, intimidan la malicia de Satanás, y causándole un dulce arrobamiento, despojan a su violencia del fiero intento que allí le había conducido. El príncipe del mal se ve un momento alejado por su éxtasis fuera del mal; en este corto intervalo experimenta tan sólo una bondad estúpida, pues queda desarmado de enemistad, de picardía, de odio, envidia y venganza. Pero el abrasador infierno, que arde siempre en él aun estando en un semicielo, pone breve término a sus delicias y le tortura tanto más cuanto más cerca ve el placer que no le está destinado. Entonces recobra todo su odio y acariciando sus desastrosos pensamientos, se anima de esta suerte: "Pensamientos, ¿adónde me habéis conducido? ¿Qué dulce emoción me cautiva obligándome a olvidar el proyecto que nos trajo aquí? El odio es lo que traigo y no el amor, ni la esperanza de alcanzar el Paraíso para el infierno, ni la de gustar aquí algún placer, sino la de destruirlos todos, excepto el que se siente destruyendo; todo lo demás está perdido para mí. No dejemos pues, escapar la ocasión que me sonríe ahora; he aquí la mujer, sola, expuesta a todos los ataques; que lo distinguen todo a gran distancia, no le descubren, así es mejor, pues evito su inteligencia más elevada y su fuerza; dotado de un valor altivo y de miembros heroicos, aunque construidos de tierra, no es un enemigo despreciable; él está exento de heridas, y yo no: ¡tanto es lo que me ha degradado el infierno, tanto es lo que el dolor me ha hecho decaer de mi primitiva alcurnia! Eva es bella, divinamente hermosa, hecha para el amor de los dioses; no tiene nada de terrible, aunque sean temibles el amor y la belleza, cuando ésta no tiene junto a sí un odio más fuerte; odio tanto más implacable cuanto mejor disfrazado está bajo la apariencia del amor; y ése es el camino que intento seguir para causar la ruina de Eva". Así habló el enemigo del género humano, huésped maligno de la serpiente, en la que se había encerrado y continuó su marcha en dirección a Eva. No se arrastraba entonces sobre la tierra en odas desiguales como lo hace hoy, sino que se erguía sobre su parte posterior, base circular formada de repliegues superpuestos, que subían en forma de torre, acumulando contornos sobre contornos, cual laberinto creciente; coronaba su elevada cabeza una orgullosa cresta; sus ojos eran carbunclos; su cuello era de un verde oro bruñido, se mantenía erguida en medio de sus redondas espirales, que ondulaban flotantes sobre el césped. Su forma era agradable y vistosa; jamás se han visto después serpientes tan hermosas, ni la en que fueron convertidos en Iliria Hermione y Cadmo, ni la que fue el dios de Epidauro ni la en que se vieron transformados Júpiter Amón y Júpiter Capitolino, el primero con Olimpias, el segundo con la que dio a luz a Escipión, el esplendor de Roma. Recorrió su camino oblicuamente, como el que quiere acercarse a una persona y teme molestarla; semejante al buque gobernado por un hábil piloto a la desembocadura de un río o cerca de un cabo, que vira de bordo y cambia sus velas tantas veces cuantas se muda el viento; del mismo modo cariaba Satanás sus movimientos, formando en presencia de Eva caprichosos anillos con la cola para atraerse sus miradas. Eva, enteramente dedicada a su trabajo, oyó el ruido que producían las hojas agitadas, pero no le prestó atención alguna, porque estaba acostumbrada a ver solazarse en el campo y ante ella a todos los animales más sumisos a sus voz de lo que fue a la voz de Circe el rebaño metamorfoseado. Más atrevida entonces, la serpiente se presenta ante Eva sin ser llamada, pero queda como inmóvil de admiración. De un modo cariñoso inclina frecuentemente su soberbia cresta y sus cuello esmaltado y brillante, lamiendo la tierra que Eva ha hollado con sus plantas. Su muda al par que gentil expresión hace por último que las miradas de aquélla se fijen en sus evoluciones. Gozoso Satanás por haberle llamado la atención, con la lengua orgánica de la serpiente o por medio de la impulsión del aire vocal empezó su astuta tentación de esta suerte: "No te maravilles, soberana señora, si es que a ti, que eres la sola maravilla, puede algo causártela, ni revistas de desprecio tus miradas, cielo de dulzura, mostrándote irritada porque me atreva a acercarme a ti y a contemplarte insaciable, sin temor hacia tu imponente aspecto, mucho más imponente cuando te hallas sola. ¡Oh tú, la más bella semejanza de tu hermoso Creador! Todas las cosas que te pertenecen como un don, contemplan extasiadas y adoran tu celestial belleza. Cuanto más universalmente admirada es la belleza, mayor estimación alcanza, pero aquí en este recinto silvestre, entre estos animales, groseros espectadores, incapaces de distinguir la mitad de tu hermosura, ¿quién te ve a excepción de un hombre? ¿Y qué supone un solo admirador cuando se te debiera ver como una diosa entre los dioses, adorada y servida por una corte diaria de innumerables ángeles? Tales eran las lisonjas del tentador, tal fue el tono de su preludio, sus palabras se abrieron paso hasta el corazón de Eva, aunque quedara sumamente sorprendida al oir la voz de la serpiente; así que, sin cesar su sorpresa le respondió de este modo: "¿Qué oigo? ¿El lenguaje del hombre, el pensamiento humano, expresado por la lengua de un bruto! Yo estaba en la creencia de que no se había concedido la palabra a los animales y de que Dios los había hecho mudos el día de su creación, impidiéndoles la articulación de los sonidos. Bien, es verdad que en cuanto al pensamiento tenía mis dudas, porque a menudo, se perciben destellos de razón en las miradas y en las acciones de las bestias. A ti, serpiente te conocía como el más sutil de los animales de los campos, pero ignoraba que estuvieses dotada de la voz humana. Repite, pues, ese milagro, y dime cómo es qué, siendo antes muda, hablas ahora y en qué consiste que me demuestres más afección que el resto de la especie irracional que se ofrece diariamente a mi vida. Dímelo, porque semejante maravilla llama, como es natural, toda mi atención". El astuto tentador replicó de esta suerte: "¡Emperatriz de este hermoso mundo! ¡Eva resplandeciente! Me es sumamente fácil decirte cuanto me ordenas, justo es también que seas obedecida. En un principio era yo como las demás bestias que pacen la hierba hollada con sus pies; mis pensamientos eran abyectos y tan bajos como mi pasto; únicamente podía discernir el alimento y el sexo, y no comprendía nada que fuera elevado; hasta que un día vagando a la ventura por el campo, descubrí a los lejos un hermoso árbol cargado de frutas matizadas de los más bellos colores de púrpura y oro. Me acerqué a él para contemplarle y noté que sus ramas despedían un olor excitante y agradable al apetito; este olor halagó mis sentidos mucho más que el que despide el dulce hinojo, más que la ubre de la oveja o de la cabra, que deja escapar por la noche la leche no mamada por el cordero o por el cabrito ocupados en sus juegos. Resolví satisfacer en el mismo instante el vivo deseo que sentía de probar aquellas hermosas manzanas; el hambre y la sed, persuasivas consejeras, aguijoneadas por el olor de tan seductora fruta, me impulsaban vivamente a ello. Inmediatamente me levanto y enrosco mis anillos en el musgoso tronco de aquel árbol, porque para llegar a las ramas sería necesaria tu gallarda estatura o la de Adán; en torno del árbol estaban los demás animales, contemplándome y excitados por el mismo deseo, me envidiaban porque no podían alcanzar la fruta. Cuando conseguí tan próxima y tentadora la abundancia, no me descuidé en coger y comer hasta la saciedad, porque jamás había experimentado un placer semejante, ni en el pasto, ni en la fuente. Satisfecha al fin, no tardé en observar en mi un cambio extraño con respecto al grado de razón de mis facultades interiores; en breve obtuve la facultad de hablar, aunque conservaba mi forma acostumbrada. Desde aquel momento, mis pensamientos se fijaron en reflexiones profundas o elevadas y consideré con grandeza de ánimo todas las cosas visibles en el cielo, en la tierra, o en el aire; todas las cosas buenas y bellas. Pero en tu divina imagen, en el rayo celestial de tu belleza encuentro reunido todo lo bello y lo bueno, pues no existe hermosura que pueda igualar o secundar a la tuya; y ello me ha obligado, aunque quizá pecando de importuna, a venir a contemplarte, a adorarte, ¡a ti, que por derecho eres reconocida como la soberana de las criaturas, como señora universal!" Así habló el artificioso espíritu oculto en el reptil, y Eva, todavía más sorprendida, le replicó imprudentemente: "Serpiente, tus desmedidas alabanzas me hacen dudar de la virtud de esa fruta que has sido la primera en experimentar. Pero dime: ¿dónde crece ese árbol? ¿está lejos de aquí? Dios ha llenado este Edén de árboles, cuyas especies son tan variadas y tan numerosas, que muchos de ellos no son todavía desconocidos; en tanta abundancia se ofrecen a nuestra vista, que dejamos intacto un gran tesoro de frutos, que permanecerán suspendidos e incorruptibles hasta que nazcan hombres para cogerlos y más numerosas manos nos ayuden a aliviar a la Naturaleza de su prodigiosa fecundidad." La insidiosa culebra, gozosa y satisfecha contestó: "Emperatriz el camino no es penoso ni largo. Está más allá de una alameda de mirtos, en un prado, cerca de una fuente, y después de haber atravesado un bosquecillo que exhala el perfume de la mirra, y del bálsamo. Si me aceptas por guía, te conduciré pronto hasta él". - Guíame, pues -dijo Eva. La serpiente enrolla con presteza sus anillas, la rapidez de su sinuosa carrera la hacía parecer erguida; tan dispuesta estaba para el crimen. La esperanza la eleva y el júbilo ilumina su cresta. Semejante a un fuego fatuo formado de un vapor untuoso que, condensándose por la noche y rodeado de frío, se inflama por efecto del movimiento, cuyo fuego suele ir acompañado, según dicen, de algún espíritu maligno, y que, revoloteando y reluciendo con fulgor engañoso, atrae al viajero nocturno, le alucina, le extravía a través de los pantanos y de los bosques le conduce hacia los lagos y los profundos abismos, en donde, alejado de todo socorro, se precipita y parece sepultado; así brillaba la pérfida serpiente mientras iba guiando a nuestra crédula madre hacia el árbol prohibido, origen de todas nuestras desgracias. En cuanto Eva lo vió, dijo a su guía: "Serpiente, hubiéramos podido ahorrarnos esta marcha infructuosa para mí, por que sean abundantes los frutos de este árbol. El beneficio de su virtud será sólo para ti, verdad maravillosa, en verdad, si tales efectos produce. Pero nosotros ni podemos tocar a ese árbol ni probar su fruto; así lo ha dispuesto Dios y esta prohibición que nos ha dejado es la única que ha salido de su boca; en cuanto a lo demás, nosotros vivimos con arreglo a nuestra ley y esta ley consiste en nuestra razón". El tentador, lleno de dolo, replicó: - ¿Será cierto? ¿Conque Dios ha dicho que no habéis de comer del fruto de todos los árboles de este jardín, a pesar de haberos declarado señores de todo cuanto hay en la tierra y en el aire? Eva contestó inocentemente: - Podemos comer del fruto de cada árbol de este jardín, pero al mostrarnos el de ese hermoso árbol, Dios nos dijo: "No comeréis de él, no le habéis de tocar, o, de contrario, moriréis". Apenas pronunció Eva estas breves palabras, cuando el tentador, redoblando su audacia y mostrándose lleno de celo y de amor hacia el hombre y des indignación por el ultraje que se le infería, empezó a representar un nuevo papel. Como si estuviera movido a compasión, se balancea turbado, aunque con gracia, y se asienta erguido sobre sus anillas, como si se dispusiera a trata algún asunto importante. Antiguamente, cuando en Atenas florecía la elocuencia, que enmudeció después, al presentarse un orador famoso, encargado de alguna gran causa, permanecía en pie, como recogido en sí mismo, mientras que cada parte de su cuerpo, cada uno de sus movimientos, cada uno de sus gestos, atraía la atención antes que su palabra, y a veces daba principio a su discurso con entereza, no permitiéndole su celo por la justicia la lentitud de un exordio; del mismo modo, el tentador, fijo, agitándose, irguiéndose altanero, prorrumpió, al fin, con acento apasionado: "¡Oh planta sagrada sabia y dispensadora de sabiduría, madre de la ciencia! Yo siento ahora dentro de mí tu poder que me ilumina y no sólo me da a conocer las causas primitivas de las cosas, sino también me descubre las miras de los agentes supremos, tenidos por sabios. ¡Reina del universo!, no creas en esas rigorosas amenazas de muerte; no moriréis, no. ¿Cómo podríais morir? ¿Por causa de ese fruto? El os dará la vida de la ciencia. ¿Por el autor de la amenaza? Miradme a mí; a mí, que he tocado y gustado y, sin embargo, vivo y hasta he conseguido una vida más perfecta que la que me había destinado la suerte, atreviéndome a elevarme sobre mi condición. ¿Estará cerrado al hombre el camino abierto a todos los animales? ¿Se inflamará la cólera de Dios por tan leve ofensa? ¿No alabará más bien vuestro indomable valor que ante la amenaza de la muerte, consista ésta en lo que quiera, no ha vacilado en llevar a cabo lo que podía conducir a una vida más dichosa, al conocimiento del bien y del mal? ¡Del bien! ¿Qué cosa más justa? Del mal, ¡ah! si es que existe, ¿por qué no conocerlo, pues así se le podría evitar más fácilmente? Dios no puede herirnos y ser justo al mismo tiempo; si no es justo, no es Dios; y entonces no debe temérsele ni obedecérsele. Vuestro mismo temor aleja el temor de la muerte. Mas, ¿para qué os había de imponer tal prohibición? ¿Para qué, sino para amedrentaros? ¿Para qué, sino para teneros sumidos en la abyección y en la ignorancia, a vosotros, sus adoradores? Él sabe que el día en que comáis del fruto, vuestros ojos que ahora parecen tan claros y que, no obstante, están turbados, quedarán perfectamente abiertos e iluminados, y seréis como dioses, conociendo a la vez como éstos el bien y el mal. Que vosotros seáis cual dioses, así como yo soy cuál un hombre interiormente, es una proporción muy justa; porque si yo, de bruto me he convertido en hombre, vosotros de hombres, debéis convertiros en dioses. Así pues, quizá muráis al despojaros de vuestra humanidad para revestiros de la divinidad; pero será una muerte apetecible, por más que haya sido anunciada con amenazas, puesto que es es lo peor que puede suceder. Y ¿qué son los dioses para que el hombre no pueda llegar a ser lo que ellos haciendo uso de una manjar divino? Los dioses fueron los primeros que existieron, y se prevalen de esta ventaja para hacernos creer que todo procede ellos, pero lo dudo; porque al paso que veo esta hermosa tierra, que con el calor de los rayos del sol produce tantas cosas, ellos no producen nada. Si lo producen todo, ¿quién ha encerrado la ciencia del bien y del mal en ese árbol, de tal suerte que el que come de su fruto adquiere al momento la sabiduría sin su permiso? ¿Cuál sería la ofensa del hombre por alcanzar ese conocimiento? ¿En qué podría perjudicar a Dios vuestra ciencia, o qué es lo que este árbol podría comunicar contra su voluntad, si todo procede de Él? ¿Obrará, acaso movido por la envidia? ¿Puede habitar ésta en los corazones celestiales? Estas razones, estas y otras muchas, prueban la necesidad que tenéis de ese hermoso fruto. Divinidad humana, coge y gusta libremente." Dijo; y sus palabras henchidas de malicia, encontraron una entrada demasiado fácil en el corazón de Eva. Con los ojos fijos contemplaba aquel fruto, cuyo solo aspecto era incitante; en sus oídos resonaba aún el eco de aquellas palabras persuasivas, que le parecían llenas de razón y de verdad. Además, era ya cerca de mediodía y se despertaba en Eva un ardiente apetito, que estimulaba, aún más el olor tan sabroso de aquel fruto, inclinada como estaba ya a cogerle y probarlo, fijaba en él con ansia sus ávidas miradas. Sin embargo se detiene un momento y hace interiormente estas reflexiones: "Grandes son tus virtudes, sin duda, ¡oh, el mejor de los frutos! Por más que estés vedado al hombre, eres digno de admiración, tú, cuyo jugo, harto tiempo despreciado, ha concedido desde el primer ensayo la palabra al mudo y ha enseñado a una lengua incapaz de discurrir a proclamar tu mérito. El que nos ha vedado tu uso no nos ha ocultado tampoco este mismo mérito al llamarte el árbol de la ciencia, ciencia a un tiempo del bien y del mal; es cierto que nos ha prohibido probarte, pero su misma prohibición te hace más recomendable, porque ella se deduce el bien que comunicas y la necesidad que de él tenemos. El bien que no se conoce no se posee, o sí se posee, como continúe desconocido, es lo mismo que no si no existiera. En resumen ¿qué es lo que nos prohíbe conocer? ¿nos prohíbe el bien, nos prohíbe ser sabios?...Semejantes prohibiciones no deben ligarnos... Pero si la muerte nos rodea con las últimas cadenas, ¿de qué nos servirá nuestra libertad interior? El día en que lleguemos a comer de ese hermoso fruto moriremos; tal es nuestra sentencia... ¿Ha muerto por ventura la serpiente? Ha comido, y vive y conoce y habla y raciocina y discierne, cuando hasta aquí era irracional. ¿No habrá sido inventada la muerte más que para nosotros solos? ...¿O será que ese alimento intelectual que se nos niega está reservado solamente a las bestias? Pero el único animal que ha sido el primero en probarlo, en lugar de mostrarse avaro de él, comunica con gozo el bien que le ha cabido, cual consejero no sospechoso, amigo de hombre e incapaz de toda decepción y de todo artificio. ¿Qué es, pues, lo que temo? ¿Acaso sé lo que debo hacer en la ignorancia en que me encuentro del bien y del mal, de Dios o de la muerte de la ley o del castigo? Aquí crece el remedio de todo; ese fruto divino, de aspecto agradable, que halaga el apetito y cuya virtud comunica la sabiduría. ¿Quién me impide, pues, que lo coja y alimente a la vez el cuerpo y el alma? Esto diciendo, su mano temeraria se extiende en hora infausta hacia el fruto, ¡lo arranca y come! La tierra se sintió herida; la Naturaleza conmovida hasta en sus cimientos, gime a través de todas sus obras y anuncia por medio de señales de desgracia que todo estaba perdido. La culpable serpiente se oculta en una maleza y bien pudo hacerlo, porque Eva, embebecida completamente en la fruta no miraba otra cosa. Le parecía que hasta entonces no había probado nada tan delicioso, ya porque su sabor fuera realmente así, o porque se lo imagina en su halagüeña esperanza de un ciencia sublime; su divinidad no se apartaba de su pensamiento. Ávidamente y sin reserva devoraba la fruta, ignorando que tragaba la muerte. Satisfecha, al fin, exaltada cual si lo fuera por el vino, alegre y juguetona, plenamente satisfecha de sí misma habló de esta suerte: "¡Oh rey de todos los árboles del Paraíso, árbol virtuoso, precioso, cuya bendita operación es la sabiduría! Árbol ignorado hasta aquí, despreciado, y cuyo hermoso fruto permanecía pendiente, como si no hubiera sido creado con ningún objeto! De hoy más, mis cuidados matutinos serán para ti; vendré a verte cada aurora, no sin hacer resonar en mis cantos tus justas alabanzas; aliviaré tus ramas del fértil peso que ofreces liberalmente a todos, hasta que, nutrida por ti, llegue a la madurez de la ciencia, como los dioses, que saben todas las cosas, aunque envidien a los demás lo que no les es dado concederles; si ellos hubieran sido el origen de los dones que tú dispensas de seguro que no crecerías aquí. ¡Qué no te debo oh experiencia, guía inmejorable! De no haberte seguido, hubiera continuado sumida en la ignorancia, tú abres el camino de la sabiduría, y tú le das libre acceso a pesar del secreto en que se oculta. Y yo ¿permaneceré también oculta? El cielo es alto, alto, y está muy remoto para ver desde distintamente cada cosa sobre la tierra; otros cuidados más importantes pueden haber distraído, quizá la continua vigilancia de nuestro Ordenador, tranquilo en medio de todos los espías que le rodean... pero ¿cómo me presentaré ante Adán? ¿le comunicaré mi cambio? ¿le haré o no partícipe de mi felicidad? ¿guardaré para mí todas las ventajas de la ciencia, sin compartirlas, a fin de la mujer adquiera lo que le falta para lograr mayor amor por parte de Adán, para igualarme más a él y, lo que sería de desear, superior quizá? Porque, siendo inferior, ¿quién es libre? Todo esto bien puede ser... Pero ¿y si Dios me ha visto? ¿Y si a esto siguiera la muerte? Entonces yo no existiría y Adán, casado con otra Eva, viviría feliz con ella después de mi muerte. ¡Sólo pensarlo es morir! No hay que dudarlo, estoy resuelta, Adán compartirá conmigo la felicidad o la desgracia. Le amo tan tiernamente, que con él puedo sufrir todas las muertes; vivir sin él no es vivir"- Diciendo así, se apartó del árbol, pero antes de alejarse de él le hizo una reverencia profunda como si fuera dirigida al poder que lo habitaba y cuya presencia infundiera en la planta una savia de ciencia destilada del néctar, la bebida de os dioses. Entre tanto, Adán, que esperaba impaciente su regreso había entretejido una guirnalda de las flores más delicadas para adornar su cabellera y premiar sus trabajos campestres, como suelen hacerlo muchas veces los segadores para coronar a la reina de la siega. Prometíase en su imaginación un vivo gozo, un dulce consuelo en su regreso, por tanto tiempo diferido. Sin embargo, a veces, desfallecía su corazón con desiguales latidos, presintiendo alguna cosa funesta; por fin, va en busca de Eva y se adelante por el camino que aquélla había seguido por la mañana en el momento en que se separaron. Adán debía pasar cerca del árbol de la ciencia y encontró a Eva, que acababa de separarse de él, llevando en la mano una rama recientemente cogida de la hermosa fruta, cubierta de aterciopelado vello, que exhalaba el olor de la ambrosía. Al divisar a Adán corrió hacia él, la disculpa que se leía en su semblante fue el prólogo de su discurso y su demasiado pronta apología, le dirigió cariñosas palabra, siempre dispuestas en su voluntad. "¿No te ha causado extrañeza mi demora, Adán? ¡Cuánto te he echado de menos, y cuán largo me ha parecido el tiempo privada de tu presencia! Agonía de amor, no sentida hasta el presente, y que no volveré a sentir, porque nunca más tendré la idea que hoy, temeraria e inexperta, he tenido de probar la pena de la ausencia, lejos de tu vista. Mas la causa de mi retraso es extraña y digna de ser oída. Ese árbol no es, como se nos ha dicho, un árbol cuyo fruto peligroso abre una senda de males desconocidos al que lo gusta, sino que, por el contrario, su efecto es divino: abre los ojos y transforma en dioses a los que lo prueban, como se ha patentizado. La sagaz serpiente, no estaba sometida a la misma restricción que nosotros, o desobedeciéndola ha comido de ese fruto y no ha encontrado la muerte con que se nos ha amenazado, sino que desde aquel momento, dotada de voz humana, de sentidos humanos y de un admirable raciocinio, ha sabido persuadirme de tal modo, que he gustado y he visto también que sus efectos respondían a lo que era de esperar: mis ojos, antes turbados, están ahora más abiertos, mi espíritu más despejado; más amplio mi corazón, me elevo a la divinidad, que he buscado principalmente por ti, por que sin ti la desprecio, pues la felicidad en que tú tienes parte es para mí la verdadera felicidad; dicha de que no gozas conmigo me es enojosa e insufrible en breve. Prueba, pues, este fruto, a fin de que estemos unidos por igual suerte, como por un mismo amor; porque temo que, si te abstienes de gustarlo, nos separe nuestra condición desigual y me vea obligada a renunciar por ti a la divinidad demasiado tarde y cuando la suerte ya no lo permita". De este modo refirió Eva su historia, con animación creciente, pero con rubor y un desorden que iban subiendo y enrojeciendo sus mejillas. Por su parte, Adán, en cuanto tuvo conocimiento de la fatal desobediencia de Eva, palideció sobrecogido y confuso, mientras un horror glacial circulaba por sus venas y descoyuntaba todos sus huesos. Cayó de su desfallecida mano la guirnalda que había entretejido para Eva, y se dispersaron sus rosas marchitas; permaneció lívido y sin voz, hasta que, por último rompió el silencio interior, dirigiéndose a sí mismo la palabra: "¡Oh, ser el más bello de la Creación, la última y la mejor de todas las obras de Dios, criatura en quien descollaba, para encantar la vista y el pensamiento, todo cuanto ha sido formado santo, divino, bueno, amable y dulce! ¿Cómo te has perdido? ¿Cómo te has quedado tan pronto decaída, marchita, deshonrada, entregada a la muerte? ¿Cómo has cedido a la tentación de quebrantar el estricto mandato, de violar el sagrado fruto prohibido? Algún maldito ardid, fraguado por un enemigo desconocido para ti, te ha hecho caer y a mí me ha perdido también, porque mi resolución es la de morir contigo. ¿Cómo podría yo vivir sin ti? ¿Cómo renunciar a tu dulce compañía y a nuestro amor, tan tiernamente unido, para sobrevivir abandonado en estos bosques salvajes? Aunque Dios creara una nueva Eva y yo proporcionase otra costilla mi corazón lamentaría eternamente tu pérdida. ¡No, no! Los vínculos de la Naturaleza me atraen hacia ti, tú eres carne de mi carne, hueso de mis huesos, mi suerte no se separará de la tuya, ya sea feliz o miserable". Después de hablar así, como quien sale de un profundo estupor, y calmando sus agitados pensamientos, se conforma con lo que parece irremediable; volviéndose hacia Eva le dijo estas palabras con sosegado acento: "¡Qué acción tan audaz has cometido, temeraria Eva! Has provocado un gran peligro, no sólo atreviéndote a codiciar con la vista ese fruto sagrado, objeto de santa abstinencia, sino también lo que es mayor atrevimiento, probándolo, a pesar de la prohibición de tocarlo. Pero ¿quién puede revocar lo pasado y deshacer lo hecho? Nadie, ni el Destino, ni el mismo Dios omnipotente. Sin embargo, quizá no mueras; quizá no sea tan punible tu acción, habiendo sido gustado y profanado aquel fruto por la serpiente, que lo ha convertido en un fruto común, privado de santidad, antes de que nosotros hayamos llegado a tocarlo. La serpiente no ha notado ningún efecto mortal; la serpiente vive todavía; vive, según dices y se ha visto exaltada a la vida human, grado mucho mayor que el que tenía. ¡Poderosa inducción para nosotros de que, al gustar ese fruto, alcanzaremos igualmente una elevación proporcionada, que no se puede ser otra que la de llegar a ser dioses, ángeles o semidioses! No puedo creer que, aunque nos amenace Dios, el sabio Creador quiera efectivamente destruirnos a nosotros, sus primeras criaturas, cuya dignidad ha encumbrado tanto, colocándonos por encima de todas sus obras; las cuales, creadas para nosotros, deben caer necesariamente envueltas en nuestra ruina, pues fueron puestas bajo nuestra dependencia. De otra suerte, Dios, de creador se convertiría en destructor, veríase frustrado su designio, haría y desharía y perdería su trabajo; todo lo cual no podría concebirse en Dios, pues si bien su omnipotencia puede hacer una nueva Creación, le repugnaría sin embargo, destruirnos, a fin de que el Adversario no triunfara y dijera: "Deleznable es, por cierto, el estado de los más favorecidos por Dios... ¿Quién será el que consiga su agrado durante mucho tiempo? Ha causado mi ruina primeramente; después, la de la especie humana. ¿A quién le tocará ahora? " Motivo de mofa que no debe darse a un enemigo. Sea lo que quiera, he ligado mi suerte a la tuya y estoy resuelto a arrostrar la misma sentencia. Si la muerte me une a ti, la muerte es para mí como la vida; tan indisoluble siento en mi corazón el lazo de la naturaleza, que me atrae poderosamente hacia mi propio bien, hacia mi propio bien en ti; porque lo que tú eres me pertenece; nuestro estado no puede separarse, los dos no formamos más que uno, una misma carne; perderte es perderme yo mismo". Así habló Adán y Eva le replicó de esta suerte: "¡Oh prueba gloriosa de un excesivo amor! ¡Ilustre testimonio, noble ejemplo, que me obliga a imitarlo! Pero tan apartada de tu perfección, ¡Oh Adán! ¿cómo podría conseguirlo yo, que me vanaglorio de haber salido de tu precioso costado y que te oigo hablar gozoso de nuestra unión, de un solo corazón, de una sola alma entre ambos? Este día nos ofrece una buena prueba de esa unión, pues que declaras que antes que la muerte u otra cosa más terrible separe, unidos como estamos por tan tierno amor, estás resuelto a cometer conmigo la falta, el crimen, si es que en esto lo hay, de probar este hermoso fruto, cuya virtud ha proporcionado tan dichosa prueba a tu amor, que sin esto quizá no se hubiera manifestado nunca ten eminentemente. Si pudiera creer que la muerte anunciada debería seguir a mi temeraria tentativa, soportaría yo sola el peor destino y no procuraría disuadirte; antes preferiría morir abandonada que obligarte a una acción funesta para tu reposo, sobre todo después de haberme asegurado de un modo tan notable de la verdad de tu amor, tan fiel, tan sin par. Mas espero diferentes efectos de este suceso; no, no es la muerte lo que siento en mí, sino la vida aumentada, la vista mas penetrante, nuevas esperanzas, nuevos goces, un sabor tan divino, que todas las dulzuras que antes halagaban mis sentidos me parecen ahora, comparadas con él, ásperas e insípidas. En vista de lo que experimento, puedes gustar libremente, Adán y dar al viento el temor de la muerte". Diciendo esto, le abraza y llora de ternura. Su victoria era grande, pues había conseguido que Adán ennobleciera su amor hasta el punto de arrostrar por ella el desagrado divino o la muerte. En recompensa le entrega con mano generosa el fruto incitante y bello que pendía de la rama. Adán no tuvo ningún escrúpulo en comer, a pesar de lo que sabía, no fue engañado, sino locamente vencido por el encanto de una mujer. La tierra tembló hasta en sus entrañas, como si se renovasen sus tormentos y la Naturaleza lanzó un segundo gemido. El cielo se oscureció, dejó oír un trueno sordo y derramó algunas tristes lágrimas cuando se consumó el mortal pecado original. Adán no reparó en ello, ocupado enteramente en saciarse de aquella fruta. Eva no tuvo inconveniente en reiterar su primera trasgresión a fin de animar a su esposo con su dulce compañía. Ambos nadaban entonces en el placer, como si estuvieran embriagados con un vino nuevo; imagínanse sentir en sí mismos los efectos de la divinidad, que les presta alas para elevarse lejos de la tierra que desdeñan. Pero aquel fruto pérfido ejerció diferente influjo, encendiendo en ellos pro primera vez el apetito carnal. Adán empezó a dirigir a Eva miradas lascivas; Eva se las devolvió impregnadas de voluptuosidad; la concupiscente lujuria los envolvió a ambos en su llama. Adán excitó a Eva de esta suerte a las amorosas caricias: - "Ahora conozco Eva, la exquisita delicadeza de tu gusto, que no es la parte menos excelente de la sabiduría; pues a cada uno de nuestros pensamientos le aplicamos la palabra sabor y llamamos juicioso a nuestro paladar; te felicito por ella, porque nada iguala a los deliciosos manjares que me has dado a conocer hoy. ¡Cuántos y cuán grandes placeres hemos perdido durante nuestra abstinencia de este fruto delicado! Hasta ahora no habíamos conocido el verdadero gusto. Si tal es el placer que proporcionan las cosas prohibidas, sería de desear que en vez de un árbol, se nos hubiesen prohibido diez. Pero ven, y ya que estamos tan bien alimentados solacémonos como conviene después de tan delicioso refrigerio; porque nunca, desde el día en que te vi por primera vez y en que me desposé contigo, colmada todas las perfecciones, nunca excitó tu belleza en mis sentidos tanto deseo de gozarla; ahora estás más encantadora que nunca. ¡Oh bondad de ese árbol lleno de virtud!" Mientras pronunciaba estas palabras, no escaseó sus miradas, ni sus caricias, que revelaban su intención amorosa. Eva, cuyos ojos despedían llamas contagiosas, le comprendió. Adán tomó su mano y condujo a su esposa que no opuso ninguna resistencia, hacia un muelle césped, cubierto y sombreado por una bóveda de espejo follaje. Su lecho era de flores, pensamientos, violetas, jacintos y asfódelos; el más fresco y suave tapiz de la tierra. Allí se hartaron de amor y de amorosos deportes, timbre de su mutuo crimen, consuelo de su pecado, hasta que el rocío del sueño se posó sobre ellos, cansados ya de sus voluptuosos placeres. Tan luego como se hubo disipado la virtud de aquel fruto falaz, cuyo embriagador y dulce perfume, apoderándose de sus espíritus había hecho divagar sus facultades internas, y en cuanto los abandonó el sopor más grosero, producido por malignos vapores y atestados de ensueños rememorativos, se levantaron como si despertaran de una profunda pesadilla, y se miraron mutuamente. ¡Pronto conocieron cuán abiertos estaban sus ojos y cuán oscurecidas sus almas! La inocencia que les había ocultado como un velo el conocimiento del mal, había desaparecido. La justa confianza, la rectitud natural y el honor no existían ya en torno suyo, y los habían entregado desnudos a la vergüenza, culpable hija del crimen; ésta los cubrió con su manto, pero en vez de conseguirlo, los descubría más aún. Así como el fuerte Danita, el hercúleo Sansón se levantó del regazo prostituído de Dalila, la filistea y despertó privado de su fuerza, Adán y Eva se despertaron desnudos y despojados de sus virtudes. Silenciosos y confusos, estuvieron contemplándose por largo tiempo, sentados frente a frente, hasta que Adán, menos avergonzado que su compañera dio libre curso a estas entrecortadas palabras: "¡Oh Eva! En hora desgraciada diste oídos a ese engañoso reptil, de quien quiera que haya aprendido a fingir la voz humana, ha dicho la verdad al anunciarnos nuestro cambio, pero ha mentido al prometernos nuestra elevación; pues, en efecto se han abierto nuestros ojos y conocemos a la vez el bien y el mal. ¡El bien perdido y el mal ganado! ¡Triste fruto el de la ciencia, si la ciencia consiste en conocer lo que nos revela nuestra desnudez, demostrándonos que estamos privados de honor, de inocencia, de fe, de pureza, nuestros usuales adornos, ahora manchados y corrompidos, y lo que imprime a nuestros rostros las señales evidentes de una infame voluptuosidad, origen de todos los males y de la vergüenza, el último de ellos! Ten por segura la pérdida del bien... ¿Cómo podré contemplar en adelante la faz de Dios o de su ángel, que hasta había visto tantas veces con júbilo y arrobamiento? Esas formas celestiales deslumbrarán ahora mi sustancia terrestre con sus rayos de un brillo insoportable. ¡Ah, ojalá pudiera ocultar mi vida salvaje aquí, en la soledad, en el fondo de algún oscuro retiro, donde la inmensa altura de los árboles, impenetrables a los rayos del sol y de los astros, desplegaran su vasta sombra, oscura como la noche! ¡Cubridme, pinos! ¡Cedros, cubridme con vuestras innumerables ramas. Ocultadme donde no pueda ver jamás a Dios ni a su ángel! Pero en el estado deplorable en que nos hallamos debemos deliberar sobre el mejor medio de ocultarnos ahora el uno al otro lo que parece más sujeto a la vergüenza y más indecente a la vista. Las hojas anchas y flexibles de algún árbol, unidas entre sí y ceñidas alrededor de nuestros lomos, pueden cubrir en redondo las partes medias, a fin de que la vergüenza nuestra nueva compañera, no se fije y nos acuse de impureza". Tal fue el consejo de Adán y ambos se internaron en la espesura de los bosques, donde fijaron su elección en la higuera; no en el árbol, que es hoy conocido entre nosotros por la excelencia de su fruto, sino el que conocen los indios del Malabar y del reino de Decán, que extiende sus brazos y cuyas hojas se desarrollan tan anchas y largas que sus tallos encorvados echan raíces, cual hijos que crecen en derredor del árbol madre; monumento de sombra de elevada bóveda, de paseos llenos de ecos, donde acude con frecuencia el pastor indio, huyendo del calor, para buscar el fresco y vigilar mientras pace su ganado por entre las hendiduras abiertas en lo más espeso del ramaje. Adán y Eva cogieron aquellas hojas anchas como un escudo de amazona y ayudados por su maña particular las cosieron para ceñírselas a los lomos. ¡Vano tejido para cubrir su crimen y su vergüenza! ¡Oh! ¡Cuánto diferían de su primera y gloriosa desnudez! Como los americanos que halló Colón en estos últimos tiempos, ceñidos de un cinturón de plumas y desnudo el resto del cuerpo, vagando errantes por los bosques, por las islas y las umbrías márgenes de los ríos; del mismo modo iban cubiertos nuestros primeros padres y velada en parte su vergüenza, según creían; pero no pudiendo hallar su espíritu descanso ni sosiego se sentaron en el suelo rompiendo en llanto. No sólo desbordaron de sus ojos torrentes de lágrimas, sino también empezaron a elevarse en su interior grandes tempestades. La cólera, el odio, la desconfianza, la sospecha, la discordia, todas las pasiones más tumultuosas conmovieron con violento choque el estado interior de su espíritu, región tranquila poco antes y llena de paz, hoy turbulenta y agitada; porque el entendimiento no gobernaba ya, y la voluntad se mostraba rebelde a sus órdenes; veíanse ambos sometidos al apetito sexual, que, a pesar de ser tan abyecto, usurpaba la soberanía de la razón, y se elevaba sobre ella como un tirano. 

Para Heidegger, cotidianamente, el ser-ahí habita el mundo como desde la «caída» (Verfallen). Literalmente, el término elegido por Heidegger significa pérdida; alude a lo deteriorado, a lo que declina o se rehúsa (Carman, 2003: 11). En el parágrafo 31 de sus Prolegómenos para la historia del concepto de tiempo, Heidegger precisa que el término caída no debe ser tomado como un juicio de valor, como si designara algún tipo de defecto del ser-ahí. La caída no es una cualidad óntica negativa del ser-ahí, susceptible de ser eliminada; es el modo en que regularmente el ser-ahí habita el mundo: absorbiéndose en este último. Perderse en el mundo significa “ignorar la totalidad de la existencia en la que se inscriben los entes intramundanos […] quedarse en los útiles sin completar la cadena que conduce a la totalidad del ser ahí” (Fernández, 2009: 35).1

La caída es el movimiento existencial a causa del cual el ser-ahí queda bajo el dominio del estado de interpretado del mundo. En la caída, el ser-ahí se deja arrastrar por completo por las habladurías (Gerede), la curiosidad (Neugier) y la ambigüedad (Zweideutigkeit).

Las habladurías son una modalidad degradada del habla (Rede) que se caracteriza por el desarraigo respecto de las experiencias que originaron la aparición de las palabras utilizadas. Las habladurías originan el ocultamiento de la esencia de lo nombrado. La habladuría “no sólo exime de la tarea de una comprensión auténtica, sino que desarrolla una comprensibilidad indiferente, a la que ya nada está cerrado” (Heidegger, 2009: 187).

La curiosidad consiste en un modo de ver que está desligado de la ocupación y del trato inmediato con las cosas. Es decir, en una sed insaciable de tener noticia de lo que acontece, sin otro sentido que tomar nota. La curiosidad “no se preocupa para comprender lo visto, es decir, para entrar en una relación con la cosa vista, sino que busca el ver tan sólo por ver” (Heidegger, 2009: 189).

Finalmente, la ambigüedad es la comprensión superficial de lo aparente, que sumerge al ser-ahí en la ilusión de que sabe lo que en realidad ignora. A causa de la ambigüedad, el ser-ahí, no distingue entre aquello que comprender de forma auténtica y lo que conoce de oídas. Así, la comprensión superficial determina su modo de habérselas con las cosas, con los otros y consigo. La ambigüedad “no se extiende solamente al mundo, sino también al convivir en cuanto tal e incluso a la relación consigo mismo” (Heidegger, 2009: 191).

Heidegger presenta las habladurías, la curiosidad y la ambigüedad como determinaciones del ser-ahí. Las caracterizaciones de tales fenómenos “invitan a concebirlos bien como maneras particulares de comportarse, bien como marcos estructurales determinantes de ciertos modos de ser a los que cabría oponer comportamientos de signo contrario” (Martínez, 2005: 405).

Podría parecer que la caída es una determinación en virtud de la cual los existenciarios neutrales del encontrarse, el comprender y el habla se concretan en el modo de ser de la impropiedad. No obstante, al sostener que “los caracteres ontológicos fundamentales de este ente [se refiere al ser-ahí] son la existenciariedad, la facticidad y el ser caído” (1997: 192), lo que Heidegger deja en claro que la caída no es la forma de ser impropia de algunos; sino que un cuarto existenciario.

Existenciariedad, facticidad y ser caído no son elementos constitutivos del ser del ser-ahí susceptibles de ser disociados; constituyen un todo estructural. Sería un error pensar en la posibilidad de que alguna de esas determinaciones pueda faltar en la estructura ontológica del ser-ahí como ser-en-el-mundo.

En la medida en que tanto la propiedad (Eigentlichkeit) como la impropiedad (Uneigentlichkeit) son posibilidades constitutivas del serahí tienen el mismo rango. No obstante, la analítica existenciaria muestra que cotidianamente el ser-ahí es impropio. Cabe precisar que el término «cotidianidad» no hace referencia a lo que ocurre con frecuencia, sino a lo que regularmente ocurre en todo ser-ahí.

Por la caída, el ser-ahí pierde la posibilidad de comprenderse y comprender originariamente el mundo. Al quedar bajo el imperio del estado de interpretado, la identidad personal del ser-ahí es cancelada. Son los otros quienes determinan las posibilidades vitales del ser-ahí: su relación con el mundo, con los demás y consigo. Cotidianamente, en el sentido ya mencionado, el ser-ahí no es sí mismo, es Uno más.

Cuando el ser-ahí se olvida de elegirse, no es él mismo (das Selbst) sino uno más (das Man). Los «otros», esa masa anónima a la que no se puede responsabilizar de nada, no conforman una comunidad ajena al individuo; él mismo pertenece al grupo de los otros y contribuye a consolidar su poder. Extraviado en el anonimato del Uno, el comportamiento del ser-ahí reproduce acríticamente las prácticas y los discursos de los demás. Lo que el Uno presenta como directrices para la vida cotidiana “regula inmediatamente toda interpretación del mundo y del «ser ahí» y tiene en todo razón” (Heidegger, 1997: 149).

Las creencias, ideas y hábitos del Uno son meros prejuicios, que se expresan en prácticas colectivas, en las cuales se trasluce una comprensión heredada del ser. La comprensión del Uno sobre el sentido del ser y de su ser, no emerge del encuentro originario con el ente; proviene de la aceptación dogmática de la tradición. Para el ser-ahí impropio, las cosas son lo que Uno dice que son y nada más. Por lo cual, vive convencido de que no tiene caso ir más allá de la opinión porque ella basta y sobra para habérselas con las cosas.

Todo proyecto fundamental del ser-ahí surge bajo la influencia de la comprensión vaga que el Uno tiene del ser, de las cosas y de los otros. Los dictados del Uno deciden sobre la cancelación, el olvido y la ausencia de las posibles construcciones de sentido. De tal surte, “Su peculiar pasado –y esto quiere decir siempre el de su generación– no sigue al ser-ahí, sino que en cada caso ya le precede” (Heidegger, 1997: 144).

El Uno constituye un existenciario y no una posibilidad existencial “que cupiera elegir entre otras, puesto que sobre ella reposa el descubrimiento cotidiano del ente en general” (Martínez, 2005: 402). El hecho de que todos somos el Uno se origina en que el ser-ahí es para sí mismo un “fenómeno en sentido fenomenológico” (Pulido, 2015: 120),2 puesto que es inherente a su constitución ontológica una tendencia a ocultar el enmascaramiento del que es objeto su propio ser.

Desde la perspectiva del Uno, que involucra un doble movimiento de mostración y ocultamiento, lo que regularmente sucede es que el prójimo muere. Para el uno, la muerte es un accidente que sorprende al ser-ahí. Ante la noticia de la desaparición de alguien más, el uno se consuela pensando que en algún momento él mismo morirá, pero por lo pronto no.

Entregado al mundo, el ser-ahí impropio se desentiende de su ser-para-la-muerte y escapa de la angustia. La angustia (Angst) es un señalado encontrarse que sumerge al ser-ahí en la inhospitalidad (Umheimlichkeit) y le abre la posibilidad de la resolución, por cuanto le permite comprender la finitud de su poder ser.

La angustia es “el momento estructural de la vida fáctica que se revela como la ausencia de la totalidad respeccional de los entes intramundanos. Ella se revela ante el mundo en cuanto tal manifestando la falta de significatividad del mismo” (Catoggio & Parente, 2008: 13). Cuando la significatividad del mundo se anonada, el serahí experimenta una ruptura en su cotidianidad. En la angustia, el Dasein se angustia ante sí mismo, tan pronto cae en la cuenta de su ser arrojado en el mundo. Lo cual le revela tanto su facticidad como su existenciariedad. Gracias a la angustia se le desemboza al ser-ahí su estado de yecto (Geworfenheit) como ser-para-la-muerte.

Por la angustia, el ser-ahí se distingue del mundo y se recupera como libertad. Al descubrir que la muerte es la “posibilidad de la absoluta imposibilidad del «ser ahí»” (Heidegger, 1997: 274), el ser-ahí transita de la existencia impropia a la propia y comienza a proyectarse sobre la base de las posibilidades concretas en las cuales es yecto.

Mientras que la caída hermana al ser-ahí con la colectividad anónima del uno, la angustia ante su ser-para-la-muerte lo individualiza. Inmerso en la angustia, el ser-ahí comprende que quien morirá es él y no otro.

Las posibilidades que en cada caso se me abren y ofrecen […] son tan poderosamente mías y sólo mías debido, fundamentalmente, a la presencia entre ellas de la posibilidad más ciertamente tal y más inevitablemente presente: la de mi muerte, que es, desde luego, mi muerte solitaria, sólo mía (García-Baró, 2004: 288)

La comprensión de que la muerte no es en evento accidental de la vida sino su determinación más original, le permite reconocer al ser-ahí que la temporalidad es el sentido de su ser. Esto es, que “Sin muerte, no hay tiempo, y sin tiempo no hay existencia, es decir, posibles actos y, sencillamente, la posibilidad como tal” (García-Baró, 2010: 109).

El ser-ahí yecto, no encuentra en sí mismo ni en la facticidad indicación alguna acerca de cómo adueñarse del fundamento de su ser. Atendiendo a la facticidad manifestada por el encontrarse de la angustia, no cabe sacar ninguna conclusión sobre el origen ni el sentido último de la existencia. El de dónde y el adónde del ser-ahí permanecen ocultos.

La única alternativa al alcance del ser-ahí es vivir de modo que en cada situación exista como fundamento de sí, proyectándose sobre la posibilidad extrema de su muerte. Únicamente la conciencia de sí como ser-para-la-muerte abre para el ser-ahí la posibilidad de vivir propiamente. La pregunta es si la propiedad ha de concebirse como un modo de existencia permanente o como una experiencia fugaz.

Lo que lleva al ser-ahí a transitar de la impropiedad a la propiedad es el llamado de la conciencia. Dicho llamado llama desde sí, y llama al ser-ahí a sí mismo.

Ni el contenido que testimonia la conciencia es algo más que puro poder-sí-mismo, ni la llamada que escucha el Dasein –en tanto que interpelación– es algo más que conciencia que se interpela a sí misma. En ambas situaciones lo que se plantea es el reconocimiento más terminante de la ‘inmanencia integral del Dasein’, en el que la conciencia es, sin más, una conciencia desmoralizada, por cuanto no se mide con nada, ni con nadie –ni con el bien ni con el mal– siendo como es una conciencia interpelada (González, 1994: 188-190).

La vocación de la conciencia llama al ser-ahí a sí mismo, en tanto que ser-con (Mitsein); pero no lo abre al encuentro pleno con los otros. Lo único que la llamada de la conciencia abre para el ser-ahí es la posibilidad de adueñarse de su existencia, al conducirlo al estadode- resuelto (Entschlossenheit) gracias al cual se disipa todo autoencubrimiento.

Podría parecer que el estado-de-resuelto establece una diferencia esencial entre impropiedad y propiedad. No es así. La resolución se limita al reconocimiento de que la única existencia posible es la impropia. La propiedad no es más que el reconocimiento de la impropiedad como determinación ontológica; no un distanciamiento de aquélla.

Que lo antes dicho sobre la distinción entre propiedad e impropiedad es la tesis de Ser y el tiempo lo prueba el hecho de que Heidegger defina el ser del ser-ahí como Sorge: cuidado, preocupación, inquietud. El cuidado es la estructura ontológica fundamental del ser-ahí, a través de la cual se expresa la unidad originaria de la facticidad, la existenciariedad y la caída. Según Heidegger,3 “el todo estructural ontológico del «ser ahí» tiene que resumirse, por ende, en la siguiente estructura: El ser del «ser ahí» quiere decir: «preser- se-ya-en» (el mundo) como ser-cabe (los entes que hacen frente dentro del mundo” (1997: 213). En tal definición,

La existenciariedad queda recogida en el pre-serse (Sich-vorwegsein). La facticidad aparece en la segunda parte de la definición, en el ser-ya-en (schon-sein-in); se trata del estado de yecto, del ser arrojado al mundo (Geworfenheit). Y la caída queda recogida en la tercera parte de la definición: como ser cabe (los entes intramundanos) (Fernández, 2009: 38).

Al definirlo como cura, Heidegger asume no sólo que el ser-ahí es inmediata y regularmente impropio sino que el ser-en-el-mundo es siempre ya caído. La caída no es la situación más inmediata del ser-ahí sino su situación fundamental.

La mayoría de los intérpretes de Ser y el tiempo han afirmado que la ontología heideggeriana presenta la propiedad y la impropiedad como dos dimensiones de la existencia alternativas, que difieren entre sí esencialmente. Es verdad que, en una primera lectura, parece que cuando Heidegger sostiene en Ser y Tiempo que la caída designa una determinación ontológica del ser-ahí, es porque el contexto en el que se inscribe dicha afirmación es el de la descripción esencial del ser-ahí cotidiano y regular. Dicha interpretación conduce a la idea de que la impropiedad es un posible modo de ser-en-el-mundo, al que se opone el de la propiedad.4

Quienes proponen tal interpretación de la ontología fundamental de Heidegger, suponen que la impropiedad es una mera tendencia que hace al ser-ahí huir de sí mismo. Tendencia que no excluye la posibilidad de la existencia propia, que se sostiene por la lucha constante en contra de la ocultación de su propio ser. No obstante, “no es la existencia propia nada que flote por encima de la cotidianidad cadente, sino existenciariamente sólo un modificado empuñar ésta” (Heidegger, 1997: 199).

Mientras el Uno constituye una determinación ontológica del ser-ahí, el sí-mismo es sólo una posibilidad existencial. Si la caída tiene una dimensión ontológica, mientras que la propiedad es el resultado de una elección existencial, sin importar cuánto se esfuerce, el ser-ahí será incapaz de sostenerse en la propiedad. Lo que equivale a sostener que la ocultación relativa al ser del ser-ahí no puede ser superada; que aquello que se oculta, sólo puede ser reconocido cuando se retira, por lo que no constituye un modo de ser permanente, sino una experiencia fugaz.

En el fenómeno de la existencia, la propiedad está relacionada con el acceso a la mostración del sentido del ser del ser-ahí, la impropiedad dice relación con su ocultación. Afirmar la primacía de la propiedad sobre la impropiedad, iría en contra de la cooriginariedad de verdad y no-verdad ontológicas en el ser-ahí. A la estructura del ser-ahí pertenecen tanto la mostración como el ocultamiento de sí.

La única diferencia entre la existencia propia y la existencia propia es que mientras el Uno no es consciente de su condición cadente, quien accede a la propiedad a partir de la angustia, comprende que esa es la única existencia posible. La única diferencia entre propiedad e impropiedad es la distancia que otorga el conocimiento de que la caída es un existenciario.

El principal argumento con base en el cual cabe sostener que para Heidegger no hay una diferencia de contenido entre la existencia propia y la impropia es que, como sostiene, “El comprender existencial propio se sustrae en tan escasa medida al «estado de interpretado » transmitido, que es en cada caso partiendo de él y en contra de él, y sin embargo volviendo de nuevo hacia él, como ase en la resolución la posibilidad elegida” (Heidegger, 1997: 414).

Según Heidegger, sólo en ciertos momentos de la vida, cuando nos asalta la angustia, nos separamos del Uno y existimos en el modo de ser de la propiedad. Si la propiedad es una situación excepcional y la impropiedad es la situación fundamental del ser-ahí, el proyecto de alcanzar un sentido vital que no surja del estado de interpretado es mera ilusión.

Así tenemos la ilusión de la versión de lo simbólico donde no hay interpretación se ha superado el juego de lo imaginario y la verdad se ha revelado volviendo a la intuición primera como una promesa de superación del trauma de lo real, luego está  la inversión de la realidad artificial donde la variación creativa nos permite volver al origen como algo  propio pero esta variación se abre a la interpretación y nos aleja de la verdad así que vamos a la conversión filosófica   donde el símbolo ya es concebido comprendida la organicidad ejecutemos los mecanismos con la ciencia para modelar el mundo ideal pero el comunismo fracasa y nos abrimos a múltiples interpretaciones los otros las otras culturas deben también aportar su interpretación y entonces versión, inversión, conversión, fallida transformación, llevan a la múltiple interpretación las cuales serán controladas en la simulación cibernética, pero comprendamos lo que dicen Lacan y Heidegger  la verdad parte por reconocer el trauma, la caída y esta caida es nuestro estado en el dasman, en el uno más  de permanente interpretación  por lo mismo la verdad nos está  vedada, el llamado al retiro de la conciencia no nos da la verdad ni la superación del trauma sino la conciencia de la caída y el trauma mismo pero hay una promesa de restauración  en este reconocimiento a esa promesa nos aferramos lo que recibimos el don de la fe ¿Acaso sin esa promesa podríamos curarnos o superar el trauma? Sigamos con Lacan     

b. Al lugar de ese incurable, de esa disyunción entre ser y cuerpo, advienen respuestas a lo traumático de lalengua que pueden o no operar como sutura.

c. A partir de la intromisión de lalengua y de sus efectos traumáticos, al serhablante no le queda otra alternativa que tener una relación al cuerpo. Dicha relación al cuerpo puede ser de apropiación, de rechazo, de extrañeza, pero dan cuenta de una condición propia de lo humano.

d. En cada consulta, es importante localizar los modos de respuesta al trauma de lalengua, y el modo modos en que cada ser hablante se relaciona con el cuerpo constituye una vía privilegiada.

Antes de avanzar con la lectura de los casos, quisiéramos resaltar que a partir del recorrido, la primera modificación que haríamos a nuestra formulación de la hipótesis, es corregir la localización de la inhibición y de la angustia. Si bien privilegiamos, en un primer momento tomar la tríada freudiana en sí; la lectura del seminario 10 donde Lacan propone a estos tres términos como heteróclitos y el volver a Freud para ubicar que la inhibición sortea la represión y pertenece al terreno del yo; nos llevó a ubicarla como un modo de afectación del cuerpo que sortea el ciframiento inconsciente. Por otro lado, la angustia como señal de lo real, podría ser leída precisamente como señal de ese inconsciente real que no hace cadena y, en este punto, su emergencia va a contrapelo del inconsciente estructurado como un lenguaje. Aquí la afectación del cuerpo es crucial porque como señala Lacan, es en el encuentro con la emergencia de la angustia donde advertimos que estamos concernidos por nuestro cuerpo. (Lacan 1990b). Recordemos que si bien la angustia tiene marco, no responde al inconsciente cadena. Corresponderá a las formaciones del inconsciente propiamente dichas la afectación del cuerpo que se enlaza al inconsciente transferencial: el sueño, el lapsus, el chiste, las acciones sintomáticas y el síntoma en sí, aun cuando a este último, Lacan también lo emparente al final de su enseñanza con el Uno solo. Pero es preciso no olvidar que el síntoma siempre es goce revestido, posee la envoltura formal que habilita su desciframiento.

Entonces, distinguiríamos tres modos privilegiados de afectación del cuerpo:

a. La afectación del cuerpo vía las formaciones del inconsciente cadena o inconsciente transferencial. Son solidarias al pasaje del goce por el inconsciente y por ende se presentan bajo la lógica del ciframiento. Producen la división subjetiva y verifican la operatoria de la represión y su fracaso en los retornos de lo reprimido. Se soportan en la lógica de la escansión.

b. La afectación del cuerpo vía lo que dimos en llamar fenómenos de cuerpo donde se producen irrupciones de goce que no pasan por el ciframiento inconsciente y presentan dificultades a la hora de instaurarse el lazo transferencial. Su presentación es heterogénea y tal como señalamos en nuestra hipótesis principal puede estar determinada por una forclusión, la estructura de la holofrase, los problemas a nivel de la identificación, el rechazo del inconsciente (entendiendo aquí al inconsciente cadena), etc. Testimonian sobre el inconsciente real, ese que no se presta al desciframiento. Esto no implica que en el encuentro con un analista, esos modos de afectación no puedan ser trocados por otros menos sufrientes[5]; en la medida en que el serhablante pueda habitar de otro modo su relación al goce.

c. La especificidad propia de la afectación del cuerpo vía la angustia. La misma en tanto señal de lo real conlleva a la división del sujeto y a la certidumbre de reducirnos a no ser más que un cuerpo. Destacamos aquí el hecho de presentarse para Lacan como el único afecto que no engaña.

Extraemos de este modo un primer saldo de nuestro recorrido, en lo que consideramos un avance en la sistematización respecto a los diversos modos con los que puede presentarse en la clínica el padecimiento subjetivo. Nos dedicaremos ahora a hacer un recorrido por algunos casos trabajados en el equipo.

Lectura de casos

Hacer del cuerpo morada, no va de suyo. Lograr que cuerpo, lenguaje e inconsciente se anuden es efecto de una serie de operaciones que vienen a suplir y suturar la hiancia estructural que el encuentro con lalengua produce. A partir de ese encuentro traumático ya no es posible para el serhablante ser un cuerpo. Le quedará la opción de tener uno a condición de hacerse un cuerpo. Hay modos típicos de hacerse un cuerpo y hay también invenciones únicas que no siguen la huella del para todos.

En este tramo del recorrido nos vimos llevados a interrogar una serie de casos tomando como eje central el modo en que el cuerpo estaba afectado: ya sea desde el padecimiento subjetivo hasta la configuración de otros modos de afectación menos sufrientes vía el encuentro con un analista. Haremos referencia a algunos de ellos.

Usos de la inhibición

A partir de consignar algunos de los casos trabajados, nos interesará distinguir diversos usos de la inhibición. Podríamos decir que ya en el texto freudiano nos encontramos con al menos tres usos posibles de la inhibición: como defensa ante la erotización de una función; la inhibición como sometimiento a las exigencias del superyó; y la inhibición como problema económico en la medida en que el psiquismo se encuentra enfrentando a “tareas particularmente gravosas” (Freud 1926) entiéndase un duelo, la irrupción de fantasías que promueven una fuerte lucha defensiva, una experiencia de dolor acuciante, etc.

Para Lacan la inhibición será asunto de cuerpo, de función y sobre todo, de detención del movimiento. En el seminario 10 dirá que el movimiento está presente en toda función aunque ésta no sea locomotriz. Dirá: “Nuestros sujetos están inhibidos cuando nos hablan de sus inhibiciones, y nosotros mismos, cuando hablamos de ellas en congresos científicos, pero cada día, cotidianamente, están impedidos. Estar impedido es un síntoma. Estar inhibido es un síntoma metido en el museo” (Lacan 2006, 18)[6]

Entre los casos presentados en el equipo, ubicamos el de una niña de 11 años, para quien la inhibición operó como un modo de cerrar el cuerpo (Iuale, 2015). Nacida con un síndrome congénito que implicó una gran cantidad de cirugías durante los primeros años de vida, frente a los embates de lo real de un cuerpo sometido a suturas y perforaciones, Maya sustraerá la voz y la mirada. Podríamos situar aquí a la inhibición como respuesta a tareas particularmente gravosas. La posición del analista apostó a no tornarse una intrusión más, allí donde la demanda del Otro se tornaba feroz. Del silencio a la incomodidad del querer decir y no poder, comenzará a abrirse un espacio otro donde la pregunta sobre lo acontecido pudo surgir. Como efecto de ese querer saber, se modifica la relación al cuerpo y al otro. El cuerpo se libidiniza, empieza a interesarse por su imagen, se hace un grupo de amigos en la escuela y el estudiar poco queda en serie con lo que hacen todos los adolescentes, sin traerle mayores consecuencias en lo escolar. Comienza a interrogar a sus padres respecto a qué le sucedió cuando era pequeña, pregunta que los sorprende ya que “siempre le contaron todo”. 

Aquí viene el paso de lo real a lo real imaginario pero en ese intento de ir a lo real imaginario y fabricarse un cuerpo ¿Se súpero el trauma? No, lo real imaginario no puede superar el trauma, aunque nosotros descubramos la unidad en el espejo lo que hay es una máscara que requiere de un arquetipo en si mismo que la llene, ese arquetipo solo para descubrirse en lo real simbólico, expresarce en la realidad artificial, concebirse en lo real conceptual, conocerse en el ejercicio de modelar un mundo, hasta perderse en el tránsito de ese modelo, para volver a vivir la muerte la cual evadirá simulándola y entonces tendrá que rasgar  el vivero y luchar por la promesa de su curación total.       

Otro modo de valerse de la inhibición fue localizado en un caso de psicosis. El sujeto destaca la coyuntura dramática de desencadenamiento en torno a una secuencia: su primera relación con una mujer; la decisión de un cambio de universidad elegida por los padres a otra que él elige; y un enfrentamiento con un amigo que lo intimidó en su trabajo (Moretto 2015). A partir de allí presenta alucinaciones auditivas y desarreglos corporales que lo llevan a múltiples consultas. Se somete a diversos tratamientos e intervenciones quirúrgicas. En los encuentros con la analista se empieza a instaurar la posibilidad de delimitar qué detenía lo insoportable del cuerpo: aplazar el encuentro con una mujer, no rendir los exámenes de la universidad, evitar cualquier enfrentamiento con algún amigo que lo intimidara. Pero se le arma un “conflicto” porque “lo que más ansiaba era sostener una relación “con ella”, recibirse (no sabiendo qué hacer con el título) y darle una piña a aquellos que lo intimidaban haciéndolo sentir un “hazmerreir”. Forma del quiero pero no puedo, típico de la inhibición como respuesta subjetiva. No se tratará de empujar al sujeto allí donde no tiene con qué responder, pero si se pondrá al trabajo esta solución como intento de armado de un borde. Finalmente “decide presentarse como hombre soltero, no rendir los exámenes de la universidad, evitar cualquier enfrentamiento con un amigo y presentarse como alguien muy serio a diferencia de ser un hazmerreir”. La analista propone entonces a la “inhibición como barrera eficaz al padecimiento corporal experimentado antes y una solución para que los lazos se le tornen posibles” (Moretto 2015) Nominación imaginaria y evitamiento se anudan pacificando el cuerpo y el lazo.

Otra vez el logos y la voluntad no se han integrado, ¿Él ha decidido o la psicoanalista por él? Veamos me hago un cuerpo pero ¿Me puedo hacer un alma? Y si no me puedo hacer un alma, ¿Quién me la está construyendo?  Y ¿Me la está  construyendo o es una deconstrucción o una construcción simulada? Yo he tenido que ir al origen para poder construir algo y al final para verdaderamente destruirlo.    

En otra breve viñeta ubicamos en un adolescente, la función estructural de la inhibición, la cual consistía en situar un compás de espera respecto al encuentro con el Otro sexo (Luis, 2016) El joven traerá al análisis ese momento crucial señalando que en las salidas con amigos donde se incluía una compañera en particular, él se quedaba “bloqueado”. No era un pensamiento o un temor sino que “el bloqueo era previo a eso, el cuerpo me lo pedía, era como una extraña sensación en el estómago…recién ahora puedo pensar sobre ello”. Detención del movimiento de la que nos habla Lacan como paradigmática de la inhibición. La analista propone en ese texto a la inhibición como un stop, una baliza, un freno estructuralmente ineludible, a la espera de un arreglo mejor para vérselas con el encuentro con el Otro sexo.

Ya pero otra vez el cuerpo la voluntad frena al logos ¿Habrá otra oportunidad? O mi Animus mi Adán interior mi logos nunca podrá superar a mi Anima mi Eva que va del interior al exterior como voluntad y es que no hay voluntad de poder sin logos constituido y no hay logos constituido sin integración con la voluntad en el amor pero para eso se debe de superar el trauma de lo real.   

El fenómeno psicosomático o el cuerpo mortificado

En este apartado recortaremos dos casos de niños ya publicados, donde desarrollamos la presentación del cuerpo afectado por la vía del fenómeno psicosomático. (Galloro 2016; Iuale 2016)

En el primer caso (Galloro, 2016) se trata de una niña de cinco años que llega a consulta por pedido de la escuela, debido a que “se enoja, no juega y tiene mirada triste”. Los padres formulan la demanda en torno al “carácter” de la niña, a la que nombran como “irritable”. En el transcurso de la cura, surgirá que la niña padece de lo que se conoce como dermatitis atópica, la cual produce descamación y lesiones en la piel que llegan al sangrado. De hecho durante el tratamiento requerirá una internación signada por un brote virulento que la dejará “en carne viva”, sin respuesta a la medicación a tal punto que tuvieron que recurrir a un tratamiento con una droga oncológica. Una serie de significantes se recortaran del discurso parental: “irritable” y “descarnada”; así como el recorte de la mirada amorosa del padre en torno a esta niña que despierta en la madre una interpelación respecto al lugar de no-mirada respecto a su propia historia. El cuento de La Sirenita y el armado de un velo por la vía del disfraz, será la ficción que permitirá que ese cuerpo descarnado pueda revestirse libidinalmente. Si antes lo simbólico oficiaba como medio entre lo imaginario y lo real, dando lugar a la versión del cuerpo mortificado, podemos circunscribir un cambio efecto de la cura, donde lo imaginario se torna medio entre lo simbólico y lo real[7].

Nosotros entenderíamos esto como la realidad artificial superando lo real simbólico, pero el problema es que lo real simbólico tendría que hacerse logrado en la esperanza dela redención si no es así lo real artificial no tendrá la fuerza para sostener la consistencia ontológica entre el logos y la voluntad, tarde o temprano volverán los problemas y por otro lado se debe de ir a un real conceptual para que realmente comprenda y a un real forma para que ella pueda modelar su mundo conscientemente.     

El segundo caso (Iuale, 2016) se trata de una niña de 7 años que llega a consulta porque desde hace unos meses tiene una alopecia que no responde al tratamiento médico. Una frase materna se tornará paradigmática: “se le hacen agujeros en la cabeza”. El fenómeno psicosomático emerge cuando la madre decide dejar de trabajar para pasar más tiempo con sus hijas. Por otro lado,en torno a los padres surge la oposición como síntoma. Oposición que se inscribirá como síntoma de la pareja parental en un intento claro de recuperar una marca paterna ya que dicha oposición articulaba metonímicamente un rasgo del nombre paterno; mientras que el fenómeno psicosomático quedó recortado en torno a un núcleo traumático en el Otro materno. En entrevistas posteriores la madre comentará que se casó con este hombre porque era muy tranquilo y “no se le volvía peligroso”. Relatará una escena de violación a los 15 años, que quedó silenciada por sus padres. Dirá que no había recordado nada hasta su iniciación sexual años después. En ese contexto la intervención articuló el fenómeno psicosomático con ese agujero traumático en el Otro materno, y a partir de allí comienza a ceder la caída del pelo. La madre traerá en esa entrevista otra frase: “Fui el pato de la boda”, nominación que instituye un S2 que reubica el trauma en relación a su historia y descuenta a la niña de encarnar ese saber rechazado. Por otro lado con su oposición esta niña interpelaba la propia posición de la madre, quien como hija obediente optó por callar, acorde al mandato familiar.

Aquí es muy claro revivimos el trauma de lo real en nuestra relación transferencial como hijos para luego recrearla en nuestra relación retraferencial como padres, así que si creemos que el trauma de lo real está  superado esperemos a ser padre  y nos daremos cuenta que no al punto que haremos de nuestros hijos nuestros redentores, por esto el llamado a constituir Arcas  de libertad  donde se recreen las experiencias transferenciales y están sean superadas comprendiendo que lo simbólico supera el trauma con la fe en la promesa de redención lo artificial con la expresión de esa promesa, lo conceptual con su compresión, lo formal con su modelación en nuestros sistemas, la pos realidad con la existencilidad en tránsito de esa promesa y la irrealidad como tal simulaciones con las que jugamos esperando la promesa pero en las que no podemos quedar atrapados, hay que ir a una meta realidad volver al origen   y recrear una biodramaturgia alterando al mundo y siendo contra alterados por el ¿Para ser dignos de alcanzar la promesa? No, nadie es digno solo Dios ama a Dios, nosotros sufrimos la caída, si luchamos es para que la gravedad del devenir no termine  de desintegrarnos en el trauma de lo real.