martes, 11 de febrero de 2025

Pescando al pez de oro para ser devorados por él

 

Pescando  al pez de oro  para ser devorados por él

 

Si uno se enfrenta a dos males

Dice el argumento, es su deber optar por el menor

Mientras que es irresponsable

negarse a elegir por completo

La debilidad del argumento siempre ha sido  

 Que quienes eligen el mal menor

Olvidan rápidamente que eligieron el mal

Hananh Arendt

 

La situación es aún más crítica

Si no sabemos discernir el bien y el mal

Abuelo, padre, nieto se ponen el mismo polo.

Hume influencio a Adam Smith, el emotivismo moral, es el brazo ético – político, de la sociedad actual, y no es la postura de Kant, así que el fundamento de la moral esta en los afectos y sentimientos, mas que en la guía de la razón, por último, lo ‘’bueno’’ y ‘’malo’’ se reduce al placer o dolor, si una cultura ‘’X’’ siente que matar es bueno es correcto, si otra cultura ‘’Y’’ considera que matar es malo es correcto, el emotivismo moral, lleva al relativismo cultural.

Si Hume es el padre del emotivismo moral, Hobbes es el abuelo, aunque el abuelo, intenta construir un emotivismo moral, mas salvaje y egoísta, así nos dice en el Leviatán (1651), ‘’lo que de algún modo es objeto de cualquier apetito o deseo humano es lo que con respecto a el se llama bueno, y el objeto de su odio o aversión, malo’’. El padre sigue al abuelo, pero sus argumentos son mas refinados.

En esta breve genealogía, sigue el nieto, claro ahora hablamos de Charles Leslie Stevenson(filosofo estadounidense, especializado en ética), el emotivismo moral de Stevenson, nos plantea que los juicios morales no solo reflejan lo que sentimos(como lo pensaba Hume) sino que también buscan persuadir a otras personas, por ejemplo, cuando alguien dice: ‘’esto es bueno’’, en realidad esta diciendo algo como ‘’yo apruebo esto y quiero que tú también lo apruebes y actúes en consecuencia’’, mejor dicho, las ideas morales, son herramientas sociales.

Tanto el abuelo, como el hijo y el nieto, están de acuerdo en algo: no existe una moral universal. Esto es una foto de tu ancestro Hume, si eres relativista moral. 

Del face de Joel Agón 

¿Pero el mal y el bien pueden ser discernidos?

No, en el hombre el bien esta herido y no es capaz de superar su herida  

Cameron Shelley

Entonces solo hay dos géneros cierto?

 

Christian Franco Rodriguez

Cameron Shelley No, deconstruidos hay muchísimos pero al estar deconstruidos no escapan del campo de los dos primeros géneros que realmente son uno y siendo uno son nada.

 

Christian Franco Rodriguez

Cameron Shelley No, deconstruidos hay muchísimos pero al estar deconstruidos no escapan del campo de los dos primeros géneros que realmente son uno y siendo uno son nada.

 

Cameron Shelley

Christian Franco Rodriguez pero no me respondiste, la biología no miente

 

Christian Franco Rodriguez

Cameron Shelley Te respondí, la ciencia es cultura por lo mismo la objetividad no es positiva sino una lucha ideológica por determinar la diferencia y por la indeterminación de la misma, y sino revisemos la hipótesis de la reina roja: La hipótesis de la Reina Roja (también conocida como el efecto Reina Roja, la carrera de la Reina Roja, o la dinámica de la Reina Roja) es una hipótesis evolutiva de 1973 que propone que los organismos (entendidos como poblaciones o especies) deben adaptarse, evolucionar y proliferar constantemente para sobrevivir mientras compiten con otros organismos en continua evolución, en un entorno además en constante cambio, y conseguir así una ventaja reproductiva frente a sus rivales. En otras palabras, dicha hipótesis describe la necesaria adaptación continua de las especies solo para mantener el statu quo (estado del momento actual) con su entorno.

Dicha hipótesis enfatizó la importancia y predominancia de las interacciones bióticas sobre las fuerzas abióticas para impulsar la evolución. Este fue un avance revolucionario en el pensamiento biológico sobre las fuentes y los modos de selección que impulsan el cambio evolutivo, aunque también se ha malinterpretado socialmente ya que propone a la competencia como el motor de cambio de la biología y no se abordan otras interacciones como es el mutualismo o la simbiosis que se aborda en la Hipótesis del Rey Rojo.

El término está tomado de la novela de Lewis Carroll Alicia a través del espejo, donde los habitantes del país de la Reina Roja deben correr lo más rápido que puedan, solo para permanecer donde están, pues el país se mueve con ellos.1​ El principio puede ser expresado en los siguientes términos:

«Para un sistema evolutivo, la mejora continua es necesaria para solo mantener su ajuste a los sistemas con los que está coevolucionando».2​

La analogía se usa para explicar dos fenómenos distintos: la ventaja de la reproducción sexual a nivel de individuos, y la constante carrera armamentista entre especies. En la primera versión, microevolutiva, en la reproducción sexual cada individuo es un experimento de la mezcla de los genes de sus progenitores, lo que permite a las poblaciones evolucionar rápidamente para mantener su nicho ecológico. En la versión macroevolutiva, la probabilidad de extinción para un grupo de organismos, usualmente una familia, se hipotetiza constante dentro del grupo, y aleatoria entre grupos. y ahora revisemos la hipótesis del rey rojo: La hipótesis del Rey Rojo es una hipótesis evolutiva que propone que las interacciones mutualistas y simbióticas favorecen la adecuación o ajuste de un conjunto de individuos o poblaciones mediante evolución lenta. Contrario a tener interacciones de competencia o sufrir una "carrera armamentista" como propone la hipótesis de la Reina Roja.1​

Se ha descrito que individuos de diferentes comunidades pueden establecer interacciones positivas por periodos prolongados de tiempo cuando existen beneficios para ambas partes,2​ también mediante la ayuda mutua los individuos de diferentes especies que coexisten en comunidades, pueden repartirse tareas o funciones ecológicas para construir un nicho (hipótesis de la reina negra), así las especies de la comunidad evitan gastar energía en competir e incrementar su resiliencia ante estrés ambiental.3​

El tipo de interacción entre las especies determina la rapidez con la que estas coevolucionan. Los parásitos y sus huéspedes coevolucionan más rápidamente, y los socios en una relación mutualista pueden evolucionar más lentamente.

Con teoría de juegos se ha demostrado que los efectos de Rey Rojo provocan una adaptación lenta de los jugadores ante el ambiente, pero estos obtienen una mayor proporción de beneficios a largo plazo a comparación de jugadores que tienen efectos de competencia y se adaptan rápidamente.4​ Sin embargo estos efectos dependen del numero de jugadores y del tamaño de la recompensa.5​

Se ha descrito que los efectos de Reina Roja y Rey Rojo pueden intercambiar entre si a conveniencia de las especies o jugadores, sus efectos también varían durante el tiempo de vida de las poblaciones, por lo que los cambios también se ven reflejados en sus tasas de evolución.6​

Se ha tratado de identificar porqué existe una alternancia entre efectos de Reina Roja y Rey Rojo y algunos estudios postulan que se debe mayormente a a variables ambientales como el acceso de recursos y condiciones ambientales, como postula la hipótesis del gradiente de estrés o la hipótesis de mutualismo-parasitismo-continuo.7​ La sucesión ecológica en comunidades puede ser un ejemplo de alternancia entre hipótesis del Rey Rojo y la hipótesis de la Reina Roja.

Un ejemplo de hipótesis del Rey Rojo son las comunidades de microbialitos y corales que son ensambles de diferentes especies con crecimiento lento, pero con capacidad de perdurar en comunidad por miles de años. Lo mismo sucede con organismos facilitadores como las plantas del desierto que funcionan como sombrilla para otras plantas o las micorrizas que facilitan el acceso de nutrientes a otras plantas. ¿Quién tiene razón? No esa no es la pregunta sino quien tiene el poder que instrumentaliza a la razón.

 

 

Cameron Shelley

Christian Franco Rodriguez osea el humano evoluciona en transgenero?

 

Christian Franco Rodriguez

Cameron Shelley No creo que la deconstrucción sea una evolución sino mas bien la conciencia de haber perdido la unidad y que todas las unidades anteriores no eran más que estructuras de poder y entonces se produce la multiplicidad perdiendo toda posibilidad de sentido o de mejora, claro excepto la mejora tecnológica de la performatividad del poder, en la que todos nos convertimos en ciborgs, por esto proponemos la redeconstrucción como una deconstrucción radical donde la unidad se recupera pero mas allá de todo sistema en una comunión eterna.

 

Cameron Shelley

Christian Franco Rodriguez es normal que un "hombre que se viste de mujer" vaya a los baños de mujeres reales y viole a los niños?

 

Christian Franco Rodriguez

Cameron Shelley Lamentablemente la violación es la norma de este sistema, lo ha sido siempre y lo mas posible es que si este "travesti" viole es porque algún "heterosexual" lo ha violado, el mal es como en la película la llamada,https://www.youtube.com/watch?v=I-4ECx1RT_4 tu reproduces el daño que te han hecho sino se quedaría adentro y te destruiria a ti.

 

YOUTUBE.COM

La Llamada, La Trilogía | Te Lo Resumo

La Llamada, La Trilogía | Te Lo Resumo

 

Cameron Shelley

Christian Franco Rodriguez es en serio? Osea el tiene que violarla a alguien para que sienta bien? Osea lo estas normalizando que horror

 

Cameron Shelley

Osea si to tengo mucha ira por dentro puedo ir pegando o maltratando a todo el mundo?

 

Christian Franco Rodriguez

Cameron Shelley Si es en serio eso estabiliza su sistema y el sistema y no tiene que ver con el genero que tenga, por eso mismo no queremos adaptarnos a lo normal

 

Cameron Shelley

Christian Franco Rodriguez osea siempre violara? Y el nomas es el que sufre? La víctima no sufre nada?

 

Christian Franco Rodriguez

Cameron Shelley No el sistema no es tan directo si tienes mucha ira alguien siempre te detendrá por eso se administra la herida, para actuar casi siempre desde posiciones autoridad y de ley o muy cercanas de confianza siendo los principales violadores familiares.

 

Christian Franco Rodriguez

Cameron Shelley Ambos sufren terriblemente, el problema es que el violador que viola ya se hizo cargo de su dolor de la peor manera, por esto es tan importante acoger a la victima y hacerle justicia.

¿Pero cómo hacerle justicia?

Habría que ir a la primera violación

La que instituyo todo este mundo

Y no solo destruir al violador

 Que todos tenemos dentro

Sino a todos sus sistemas

Y a nosotros en particular nos tocaría

Ir a la violación de la conquista

Y recuperar nuestro pez de oro.

Hemos dicho palabras,
palabras para despertar muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
y sonreír.

Hemos creado el sermón
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.

Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de la estrella,
frases como olas,
frases con alas.

Hemos inventado nuevos nombres
para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles
caminos.

Yo ahora estoy sola

Como la avara delirante

Sobre su montaña de oro

Arrojando palabras hacia el cielo

Pero yo estoy sola

Y no puedo decirle a mi amado

Aquellas palabras por las que vivo.

 

Alejandra ¨Pizarnik   

 

Y entonces el hombre no se puede apoyar en ninguna moral sea esta racional o emotiva sea esta en nombre de Dios o del utilitarismo más pragmático, porque toda moral es la administración del mal y toda ley un llamado a su trasgresión, al hombre le toca matar al hombre y hacerlo luz, al hombre le corresponde el fuego y en el hacerse santo.

Pero entonces ¿El mal no será detenido, no será castigado, no será combatido?

No, lo que será combatido en una ética de compañeros enemigos es al propio hombre y  en el a todos sus sistemas porque todos son malos, porque todos están mediados por  su herida, así los que combaten en nombre de la ley y de la moral serán retraspasados  por lo que combaten en nombre  de hacer lo que les da la gana y los que combaten en nombre de la libertad de la voluntad serán traspasados por los que combaten en nombre de la ley y la moral ¿Quién ganara? Ninguno, más mas tarde que temprano unos se verán en los otros y dirán estos hacen lo que les da la gana manejando la ley y los otros dirán  ellos se han dado cuenta de nuestro juego con la moral y las normas jamás nos obedecerán y entonces no les quedara otra que sentarse lado a lado y juntos pescar el pez de oro para ser devorados por él.

 

 

HOMILÍA DEL KHORI CHALLWA

 Moscopa yana pachachahuan, pampascani callampata sapallotani paqumi moBcuypi.

 Me enterraron Con mortaja negra he visto crecer hongos, he partido calabazas en sueños. (Orinólogos Inkaikos)

HAYLLI

Maduro tu colmillo, maduras las espigas, Kkori-Puma; enciendan tus gruñidos su hoguera de Wiphalas. Dirás que todo esto es trino sólo y como trino con que arde su caverna ni comienza ni acaba.       

 

   Por lo que en estos cuentos, sino fábulas, o mágicas del Laykakuy, de ti diga y de tu lago, lo que de ambos haya escrito hasta acá, o escriba en días venideros, ¿a quién pediré perdón, KhoriChallwa, sino a ti, si soy lerdo, y cojo, y manco, y como nadie conozco que arremeto en kharkhas para horadar en quienes me falta cincel aunque pulsos no me falten? Pero un manco como pocos picapedrero: don Miguel, de Cervantes y Saavedra, lego de aulas y de ordenes, me enseñó que cojo, manco y lego, cuando el corazón se inflama, en Inka, hasta los sandios para entender se toman sabios y esculpen los que se atreven al granito con las llemas; que allí los mancos no manquean y los cojos vuelan... Cómo están de su eufonía ufanas las khellkas de ese varón no manco. Y cómo es de generosa su manquera, si los kuikos americanos escribimos al modo siniestro a merced de la mano que allá los suyos le cortaron. En las letras, en la palabra, que se compone de letras, en el lenguaje que se edifica con palabras, si escritas, se contiene el órgano de expresión de una literatura; por lo que el punto de partida de toda literatura (y de todo hombre) está en el idioma que la sustancia. Los americanos no tenemos literatura, filosofía, derecho de gentes, derecho público, que no sean los contenidos en los idiomas vernáculos, ninguna literatura escrita y sólo leyendas en literatura vocal, ciencia hablada, que se guardaron mediante wayrurus, chispas de oro, khachinas de ónix, encantadora simbología y nemotecnia que empleaban los harawikus para representar sus epopeyas en los grandes días cívicos del Inkario y conservar así las creaciones específicamente literarias, —bobez aparte— en que no fue raquítico el ingenio de sus poetas y filósofos. El caso es que nos empeñamos en tenerla valiéndonos de una lengua no kuika: la hispana. Y en ella borroneamos "como indios", aunque no en indio, que es cosa distinta. Y aun así esto será posible sólo si resultamos capaces de hacer del español —solución provisional y aleatoria— lo que el español hizo de nosotros: mestizos — para España también aleatoria y provisional solución—. Pero un mestizo puede germinar en nueve meses y salirse toreando, Un idioma no, Los idiomas vienen de un tiempo de trino: el de lactancia del Pithencantropo; se mezclaron después, contendieron con voces a ellos ajenas, asimilaron unas, chaKCháronlas, escupieron otras, en fin, las amañaron a la índole de su gorjeo y a la idiosincrasia de sus medios lonríngeos en no pocos siglos. Cuando el Inka Garcilazo, mestizo que fue de Palla y de un segundón de los Duques de Feria e Infantado, escribió sus inmortales epopeyas, él que pudo y debió hacerlo en kheswa, empleó, ¡y con qué gracia teresiana!, el idioma de su padre, ya condenó el de su madre a una interdicción punto menos que fatal. Dice en las "Advertencias" de sus “Comentarios Reales":

 

"Para que se entienda mejor lo que, con el favor divino, huvíeremos de escrivir en esta historia, porque en ella hemos de dezir muchos nombres de la lengua general del Perú, será bien dar algunas advertencias de ella". Advertencias que sólo nos advierten del inadvertimiento del gallardo escritor cuzqueño; pues la manera señoril de advertir a España de las galanuras de su madre, era escribir en su lengua, que es melodiosa y fina, según él como pocos la encarece. Y agrega: "Para atajar la corrupción (la de trocar unas por otras letras, vicio en que los españoles incurrían a paso cuando escribían la Runa-Simi), me sea lícito" pues soy indio que en esta historia yo escriba como indio con las mismas letras que tales dicciones se deben escribir". Lo penoso es que estos "atajamientos" muestran lo atajado que Garcilazo llevaba al indio que mal plañe en su rico romance su pobreza y encogimiento, Y ésto aun: "...que cierto es lástima que se pierda o corrompa (el kheswa) , siendo una lengua tan galana". ¿Y quiénes, si no él, si no Valera, si no el indio Choqueguanca, que a poco de someterse a la férula de los amos escribieron con brillo, con gracia con sentido arquitectural el hispano; los llamados a evitar el naufragio? Galana es el habla maternal de Garcilazo, y más que galana pródiga en contenidos expresionales, de idiostenia tan filosófica, pictórica o musical, como lo autorizan quienes tuvieron, o tienen, el privilegio de su posesión, si los mismos que apenas la sentimos en el gusto a saliva onírica, comprobamos cómo es ella lo que se nos amputó del alma sabiendo que así se nos, privaría de una maternidad idiomática. Cuánto no será si el sabio Domingo Mossi afirma! en su monumental 'Diccionario Sintético" haber hecho viaje de Roma a los Charcas exclusivamente por el gusto de predicarla, si la tiene por una de las lenguas más expresivas y ricas, tan dócil a la ternura, como generosa y mayestática para las concepciones superiores. Así mismo estima que se conserva con mayor caudalidad y pureza en los Charcas del Alto Perú que en el mismo solio del Inkario; lo que tenemos que admitirle, si Mossi además de autor de una Gramática Kheswa dedicó al estudio de este idioma su vida y sabiduría que no fueron cortas. De paso anotemos tales estupendas revelaciones que el historicismo no ha olisqueado, si nada confirman como no sea el contenido sustancioso de la política del Inka, el cual, cuando colonizaba, si absorvía un pueblo era para hacerse absorver por él en el grado ése en que el colono acaba en representativo categorial de su espíritu. Nada hay semejante a lo largo de la historia humana. ¿Qué fenómeno importa entonces la isla aymara para las consecuencias trascendentes del inkaismo? ¿A qué factores se debe su resistencia al dominio kheswa en el orden idiomático? Se quiere sostener que el Inka nada hizo por suprimirlo, si, más bien, procuró su pervivencia en razón de ser su idioma materno. Aymaristas hay que ven en sus rudos y pétreos vestigios el eslabón de los idiomas modernos y no pocos sostienen que el kheswa es más que dialecto suyo Si el aymara, o kolla, es idioma por lo menos tan rico que cualquier otro de su edad, es cuestión que fácilmente se descubre en la excelencia de los trabajos que de él ha dejado Bertonio (para no citar otros) o el estudio tudesco y por tanto racionalista de Middendorf. En todo caso, uno y el otro para la realidad anímica del americano de América juegan el papel del latín y el griego para los grecoromanos; son lenguas depositarias nó en este caso de sabiduría clásica, sí de un sentimiento clásico de la naturaleza, de cultura biogenética; por lo que es muy importante y sugestivo comprobar que tanto en el Perú como en Bolivia suscitan preocupaciones jerárquicas que nada tardarán en convertirse en política y estética para sus pueblos. Tentación como la de Mossi acometiera al Inka Garcilazo y si alguna le acometió supo hacerse más hispano que ella, de manera que sotana y chullpa-tullu en uno se quedó en Córdova, revelando sólo que la primera naturaleza del injerto no habría de ser tanto el esteta como el pongo, el portero de la casa señorial en quien los señores no tuvieron albardero sino al simio antropomorfo que por esos días los naturalistas exhibían como antecesor del hombre. A prestar pongueaje al Rey 

 

de España se marchara a las Cortes echando al desgaire el solar nativo con actitud que no explican y mal encubren sus reiteradas nostalgias y su no muy simpática quejumbre. Que la materia misma de su alegato se trocara en la fusta que el mundo anglojacobino hizo restallar en los pecados de España, bien que no por que él se supiera libre de otros semejantes, cuanto porque así aceleraba su liberación dentro de la órbita de sus intereses, casi resulta ajeno a las intenciones del Inka. Y acá bien se puede parafrasear a Quintana! diciendo: Culpa fué del pecado y no del Inka Garcilazo. Lo cierto es que estas lenguas, que al último revelan ligámenes de una perdida unidad, han sido cultivadas con otro propósito que el catequista, y en qué gigantesca magnitud en la Colonia; por clérigos protestantes hoy. Cloxinda Matto de Tumer: y Vicente Pazos Kanki, criolla kheswa e indio aymara, tradujeron algunos evangelios con la misma finalidad, pudiendo, pese a su erizada polémica liberal, o por ella misma, dejamos algunos cuadernillos en lengua americana, que ellos les salvaran del enanismo que en tanta medida nos es propio a los mestizos metidos a estilistas hispanos. A lo largo de la guerra española contra España por la emancipación de la América criolla, y en las grescas conventuales lo mismo, se las usaron en pasquines que se adherían a las puertas de las iglesias, o equinas de los poblados; todavía los resplandores de su prelacía se manifiesta en Ollanta y, que un cura sicuaneño descubrió, o adobó, con todos los condimentos hispánicos del caballero valiente y enamorado que enfrenta sacrilegios; pero en el cual, así y todo, es dable encontrar el espíritu de una dramática con patria, de un cosmos literario. Después..., dos o tres generosos atropellos, ¡y el viento! El viento que sólo en los días que corren vuelve a henchirse de gérmenes, pues afloran con un mensaje que seria insólito si no fuera deslumbrante, poetas cuzqueños, bolivianos, puneños, ayacuchanos, ecuatorianos, en quienes es forzoso identificar el renacimiento de la mentalidad poética del Tawantinsuyu; y en razón nó de entusiasmos esporádicas sí por acentuación de valores germinales del alma americana. Estos harawikus ya no persiguen "interpretar" al indio, buscan expresarlo, y expresarlo en ellos, puesto que toda surgencia estética debe contenerse en ego. Y es preciso que la voz india adquiera vigencia porque haya llegado la decisión fatal de su victoria sobre los elementos negativos que la soterraron. A poco que estos fenómenos sean estudiados en planos vitales y la critica literaria pueda servirse del testimonio objetivo del alma humana, se establecerá ley por la cual todo injerto de la ahayu, (alma colectiva) supone, en período cíclico la expulsión de los factores que determinaron su inhibición: Los signos de este, no para todos sorpresivo, fenómeno, incuban en los primeros años de la Conquista. Y uno de ellos es la tendencia a la amestización del hispano, ya en manos del indio alfabeto o del mismo fraile conversor. En 1536, un hijo de Agustín de Hipona, trabaja ya, y piensa, que es lo más insólito, en un cerebro entreverado; no hay otra forma de caracterizarle. "Inmaculada Virgen y Madre de Dios, y de los creyentes; y. como a real y verdadera Wiñay Cusiatha y Kotakhanaway y Titikaka de los Arusayas del Inti-llampu en su Apupu-Wakawy del Tawantinsuyu. A la cual, divina Reyna del tiempo y de la eternidad, sea el sin fin: ¡Ilillu! ¡Llally! ¡Iyau!" De la multitud de tales mestizos arrumacos, típicamente colonistas, pues, aunque espiritualmente colonidas no cometemos ya, podría hacerse interesante y voluminosa colección o breviario, y más interesante exégesis del proceso. Bertonio en Juli y Morúa en Capachica, y tantos catequistas, y jesuitas en competencia con dominicos, rivalizaron en el empleo de las lenguas indígenas para las finalidades de las impacientes levas parroquiales, e hicieron verdaderas filigranas en prez de la Virgen Madre, indianizándola, como en muchos puntos del territorio colonial se comprueba, y se, magnifica en Copacabana, santuario labrado a voto de un indio cuzqueño de estirpe orejona. Y esto, y gramáticas, y lexicones, y cartillas, revelan el orden severo con que cumplían su deber. Que el P. Rivadeneira, o el P. Lainez, como Generales de los soldados de Iñigo, impusieran el conocimiento del idioma indígena, sine qua non para la tonsura del misionero, ya revela en qué grado los frailes concedían importancia al idioma como medio único de llegar a la mentalidad del catecúmeno y cuánta elasticidad para adoctrinarlo empleaban, si allí donde habían de establecerse —y es a los jesuitas a quienes mayor mérito tiene que reconocérseles—, no solamente conservaban los regímenes sociales del trabajo y la tributación, si llegaron á admitir junto al sagrario las formas ancestrales de ritos animistas y hasta diabolistas en el culto a los muertos; osada maniobra destinada a penetrar por métodos psicológicos en la conciencia "del bárbaro", conduciéndole a venerar en sus grandes mitos los símbolos del cristianismo. Los resultados fueron negativos —son ahora mismo: el indio seguirá fiel a los reclamos de la tierra. Es así que, sin percibir la hondura del hecho, e conversor acabará convertido, y cuando quiera elevar preces a la Divina 

Madre por cuenta de sus deliquios, la hablará en indio, e invocará a los sirpas y achachilas de las montañas y de los légamos. Finalmente, la matrona davídica se confesará india, y en manos de Yupanki, su escultor cinegético, habrá de transmutar la color. Elake: ya es la Virgen de llkaIlas y tawakus, la que bien parió la Guagua de los cenisañas. Pero, tras de los ruborosos ayrampus hallaremos el grandioso mito de la Mamata, espasmo germinal del suro que no solamente se da en los frutos primiciales sino que se vuelca en la sangre de los runahakes, se matrimonia con el doncel garrido y, finalmente, tras haberle regalado su provecta virginidad, retorna al seno prolífico de la Pacha-mama. Por la misma ineficacia de su acción, manifiesta a poco que se desee saberlo, es de justicia reconocer a los frailes que si aún quedan napas idiomáticas y cierta indianidad ceremonial en la América de los burgos, se debe a que fueron ellos los únicos que cultivaron sistemáticamente las lenguas aborígenes, su coreografía, su música. Es no poco expresivo para el enjuiciamiento de los valores de la Emancipación Americana, considerar que a poco de fundada la Universidad de San Marcos de la ciudad de los Virreyes, se hubiese creado cátedra para el estudio del kheswa... ¿Con qué finalidad? Con la de escupimos en el rostro a los libertadores de América; si han tendido que venir a lomo de asno varios siglos para que esa misma Universidad la restituyera! Convengamos que acá no se manifiesta la fusión de dos sangres, pero es inevitable constatar la fusión de dos espíritus en un plano de categorías mentales. Garcilazo se decide a escribir "como indio", mientras el fraile español lo hace en indio. La actitud del Inka revelaría que en él contienden los gérmenes indoespañoles con evidente subaIternidad de “lo indio", lo que a no poco constituiría la encrucijada del mestizo; la del español el fisocrático "imperio de la naturaleza" de que hablara Bolívar. Y más que eso aún: el imperio de la ahayu americana por peso físico de una jerarquía cósmica. El catolicismo en los distritos del régimen inkásico nó es ciertamente, tomista: es más afín con Platino y Simón el Mago y sus teúrgias. ¿En tanto, el indio se mantiene leal al idioma lácteo, persigue elevarlo a escritura, servirse de él para sus menesteres superiores o siquiera intimas? No. El indio busca superar al mono antropoide en que acabó colándose a las heráldicas del mestizo. Es en cholo que cholifica el español, puesto que es cosa patente que el cholo es indio; posee sus ataxias, y habla si no con la pureza traslativa del indio, con un genio del injerto que hace del romance de las plebes coloniales obra maestra del rringo-rrango. No nos hemos dedicado los historiadores de la Literatura Americana a observar estos fenómenos, que acaso ellos nos habrían atusado un poco las crinejas autonomistas. La historiografía del Inkario conserva un centón: biblia le llamo yo. Es la "Nueua Coronica", del indio Tomás Huaman Poma AyaIa Inka, extraordinaria personalidad sin valoración para este objeto hasta hoy, que si obliga al español a una hibridación pintoresca, su simplicidad resulta inquietante y sorpresiva. Huamán es un temperamento con sensibilidad estética, y si su "romance” encalabrina, como dibujante es — sé yo poco de estas casas— algo digno de Gauguin o de Picasso, al menos es un artista de pulsos suprarralistas sin venenos químicos. La “Nueua Coronica”, además de importancia historiográfica tiene la de constituir testimonio escrito del proceso de amestizamiento del idioma de los Conquistadores. A ojo ciego se lee en la "Nueua Coronica". "...y esta gente no sabia hazer rropa bestianse hojas de arboles y estera texido de paxa no sauia hazer casas, ueuian en cuevas y penascos, y todo su trauajo era adorar a dios —como el profeta abacuchy y dezias aci agrandes bozes: Sor, hasta cuando clamare y noyras y dare bozes y no responderas; capac Sor huavnacaman caparisec mana huainihuanquicho". La "Nueua Corónica" sí es un alegato de "raza"; en ella hay la reacción vertebral de un pueblo que si bien se resigna a aceptar dioses foráneos, o hace como que los acepta, no consiente en ceder su sentimiento del cosmos. Se argüirá que, el "español” de Huaman es tan imperfecto como el romance vulgar era entonces, que, por tanto, no tiene elementos por los cuales pueda juzgársele episodio filológico de interpenetración. Si se estudia el romance curialesco de esos tiempos, en primer lugar no se encuentra en él la fonética kheswa de la "Nueua Coronica" y en segundo lugar que sus plebeyismos e índoles viles pertenecen a la generalizada rusticidad del demos colonial. En el indio no: hay una dialéctica idiomática y quien despotrica no es la chusma hispánica; es la gleba india. Los medios fonéticos y ortológicos con que sefarditas y marranos deformaban, por esos mismos tiempos, el romance, son exactamente iguales a los empleados por el indio americano; y el sefardita ni el marrano constituyeron la hez de la cultura hispánica. Huaman encasqueta al español la fonética de su lengua, cárgale su acento grave, y emplea el kheswa a guisa de excrilogía latina. Que decidan los expertos en patrística si quien hace lo que Huaman con el kheswa no implica, casi, un problema sismático. No perseguía rivalizar con el teólogo, ciertamente; buscaba hablarse a si mismo; hablar a su pueblo en ego. Amestizá el idioma del amo porque tiene mucha casta para entenderlo castizo. De las cartas del caudillo aymara Tupak Khatari al brigadier Segurola. durante el famoso cerco de La Paz (Bolivia), de 1872, fue bárbara- mente amputada la "ortografía bárbara e indígena"; pero aún en la forma en que aparecen descubren la radical del proceso de hibridación idiomática quesería lo más vivaz de la resistencia india frente al dominio hispano. Que Huaman y Khatari usaban no ya español se descubre en que para publicar las cartas de éste hubiese sido necesario "españolizarlas", y en que para hacer menos inaccesible la “Nueua Coronica" se la debe traducir a un romance accesible. Huaman permite descubrir algún atisbo germinal como síntoma o posibilidad de una Literatura Americana, pues — lo que ya nadie ha intentado, y con Jerarquía menos—, en el se constata la concurrencia colonial de las dos lenguas en que se enfrentan España y el Inkario; y que para devenir expresión nacional debe decidirse en unidad. En otras; palabras: si América es una. realidad genéticamente mestiza, la literatura americana debe ser idiomáticamente híbrida. El español de Huaman se parece mucho al que empleábamos los "vanguardistas" del Titikaka, por atrás de 1924, malo por su naturaleza (tanto como el que se lee acá), bastante indio por sus modos y, como el de aquél, horro de toda ciencia, menos por ignorancia — menos, digo— cuanto por lealtad con la expresión del indio en cuanto hombre. El de Huaman y el nuestro fue un español en el estado del romance cuando amalgamaba las influencias que le conformaban y no asimilara aún las substancias visigóticas que, según historiadores del hispano, habrían de darle las características que le diferencian del latín. Los idiomas indígenas carecen de artículos y preposiciones, y el indio al hablar el español de ellos le priva. A la larga le impondría, como en el uso diario hace, literariamente, sus desinencias y declinaciones, hibridando las voces: asinita, elake, aquisito, maratito, aurita. Y allí sedimentara la posibilidad de un nuevo idioma, consecuentemente, de una Literatura Americana. ¿Cuántos vocablos indígenas de América obtuvieron carta de ciudadanía, nó en el Sancto Sanctorum de la Academia, sí en el torrente del habla popular, de España? Después de trazada buena parte de estos renglones, un erudito hispano de aquellos que migan la idea de una España tan americana como de una América tan española, como no hubiera infarto, en solemne oportunidad hispanoamericanista, y en discurso erudito y elocuente por cierto, nos dijo que en la "fabla" de Castilla actúan ya embriones americanos. Los indianos, con los tejos de oro, fruto de la depredación, llevaron consigo muchos. Ya no dijeron por sus retoños: "los hijuelos"; dijeron: "las guaguas". Hablaron de la coca, la papa, el tabaco, hasta del Laykha, y embrujaron no poco su Padrenuestro... Ese gran hablista español, creatura de Teresa, don Miguel de Unamuno, es ya, casi, un español de América, por éstas y otras razones que darían pata buenas gárgaras. Es que a las cabeceras de un injerto idiomático se produce la interpenetración, como en el engendro animal, de los dos elementos genitivos, y del maridaje sale la guagua. Entiendo que un Luciano, un Plauto, un Platino, son el cordón umbilical entre el Peloponeso, su espíritu y su genio, y el Lacio, de que se habría de nutrir el genio de Virgilio y, luego, el del Dante. No es éste el lugar donde tal fenómeno debe ser analizado, pero no puede menos de tenerse en cuenta la opinión de eruditos que ven en él algo así como el barrunto de ese nuevo ser: el espíritu latino; En la metrópoli los gérmenes del conquistado se diluyen: Garcilazo; en las tierras aborígenes, se acentúan: Huaman. Sólo a esta condición se podrá hablar de Literatura Latina; y se hablaría entre nosotros de Literatura Americana. El proceso no ha sido bloqueado en la Península, y por peninsulares; él es desviado de su cauce en América, donde afirmamos la vigencia de una Literatura Americana no por sus raíces americanas sino por el cosmopolitismo oceánico que rompe todo pudor y candidez a la expresión estética. Eso nuestro americanismo... Que sea, si así lo impone el determinismo colonial. Pero ese americanismo no es americano  De lo anterior no se saque que en EL PEZ DE ORO se pretenda ofrecer el paradigma de ese nuevo idioma indo-hispano, y menos de lino medularmente americano; si como fruto modesto y honesto de una actitud que tiene la insignificancia y edad de su autor, apenas luce —menos por decisión literaria que hábito, —incrustaciones indias más pintorequistas que sustantivas, intentos débiles por arrancar del cordaje hispano la melodía sanguínea. Pero que de intentos de esta índole surja al fin un idioma americana a seguirse el buen camino de Huaman, si entiendo bien, será fruto dé los escritores que lo intenten con genio y con amor de plebe. No será por literario un problema meramente estético; si se busca acentuar una radical umericana en la Literatura de América, tiene que comenzarse por acentuar menos que el paisaje la valoración antropológica. La verdadera capacidad estética de la América está en la sangre del indio y, por tanto; la forma de hacer estética americana es hacer de América un mundo indio; que será indio siempre, si la genésica de la cultura la suministra el habitante en cuanto naturaleza y fruto. Si no conciliamos las prerrogativas del criollo con las mayores del indio, y de éste creemos que sirve para más que menestral, covachuela, portero de hotel, pillastre electoralero, alcahuetista, mientras para aquél reservamos los dones de la arcangelidad, nunca tendremos un poeta indio, como en cuatrocientos arios no hemos metido un santo cuprífero a las hornacinas ortodoxas, que no se escatimaron para negros ni amarillos. El indio no es un subhumano, si ya sabemos que las imbecilidades de Sepúlveda fueron aniquiladas en su mismo vitriolo; es sí un subnutridos a causa de los sobrenutridos que lo apalearon y lo apaleamos todavía en prosa y en verso. El gran poeta "indio", que es don Franz Tamayo, decreta que de él se haga artesano, mecánico, tal vez práctico en ingeniería. Mas no, ni se procure, filósofo o esteta, que todo lo que ve con las elaboraciones de la imaginación le está negado. Realmente, por mucho que se medite en tesis tan insólita se penetra en, sus razones. ¿Es que el indio es un animal detenido en las subestructuras de la volición instintiva? ¿Por qué constituiría ese estrato inmoble, si todos los pueblos, y los más típicamente manuales, como el sajón, han sido fecundos en poetas y filósofos? Dígase que más útil es en pongo, y se comprenderá quién lo dice. Es indio lo mejor del pensamiento de Tamayo (como yo le sé); aunque sus vituallas mentales sean humanísticas y grecolatinas, no lo más valorizable en él, puesto que de valores de esa índole está abarrotado el templum mestizo. Vale lo que en él se explica como presencia de un sentimiento telúrico, por tanto, indio; que no es mucho en cantidad. Se explica el yaraviísmo mestizo como predominio de la sensibilidad lacrimosa e inferior del indio; lo que es falso de la más tremenda falsedad. Las inhibiciones del indio se las señalan y estudian en los burgos; si se las buscan en su mundo no existen. El harawi en sus fuentes es un canto sacudido por sentidos pánicos de la vida, es agrológico y nupcial, posee más calidad erótica que sensiblera. El padre del yaraviismo es el cholo de ojos lemúricos que no cabe en las ventoleras heráldicas. Ese encarpeta a su madre si es india y sólo llama a su corazón cuando siéntese poseído del pavor de la muerte. El indio sabe tres cosas claras: cuando callar, cuando llorar y cuando matar... ¡Y no tiene imaginación!... ¿Qué son la volición y la imaginación filosófica entonces? ¿Hay algo más en la tragedia griega? Anota Garcilazo que en el Cuzco funcionaba escuela destinada a la educación de los hijos de nobles orejones sometidos al paternal yugo del Rey; y que cierta vez el sabio sacerdote que la regia ,acariciando a algunos de ellos, seguramente de los más vivaces, les decía: —¡Ay, hijos míos; y cómo no quisiera ver estas cabecitas brillando en Salamanca... Es que el español, español, no es el sepulvedesco de nuestras lechigadas criollo-mestizas. No hay literatura sin hombre.

 

¿Y  entonces que es el pez de oro?

 

Un nuevo hombre en un nuevo Tawantinsuyo con una raíz tan antigua como el hombre mismo

Al hombre debe hallársele en la cuerda, el gorjeo, o la Khaswa, átomos sanguíneos de su discurso vital. En la célula Santa matriz de los 5 Arquetipos en la que el ser y el no ser copulan.

 

¡Naya! ¡Naya! ¡Naya! ¡Naya! ¡Naya! ¡Naya! ¡Naya! ¡Naya! ¡Naya! ¡Naya! Khori-Challwa: ¿Eres el Chullpa-tullu a que mis huesos se saben enfeudados? Relámpago de mi carne, tú la iluminas en El, y El eres con todos los caudales del Universo. Bien sé que en ti hay sólo un hombrecito del Titikaka, de trompa alacre, zafirinos ojuelos, contráctil bigote y aleta melodiosa. Sé bien que EL PEZ eres; aquél que en mi sangre latía cuando esperaba, y espesaba, en los barros del álveo, y ni el Sol era Lupi, ni se había animado dios alguno en las profundidades del átomo. Eres mi existente porque eres mi habitante. Y, cuanto amo, y beso, y lloro, es más que manera de ser en Ti, sentimiento y espasmo de mi hueso. ¡Tú eres naya! ¡Tú eres naya! ¡Tú eres naya! ,Tú eres naya! ,Tú eres naya!      





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